lunes, 22 de diciembre de 2008

Los ciudadanos tienen mucho que decir y hacer en las grandes cuestiones que amenazan al medio ambiente, Carlos Martínez (ISR)

El 43% de los ciudadanos considera el cambio climático un problema muy importante, aún más grave que la crisis económica.
El cambio climático, la gestión de los residuos, la escasez de agua o el desarrollo sostenible en las ciudades son algunos de los temas que ocupan el trabajo diario del Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR), como lo demuestran sus últimas iniciativas. Por ejemplo, el "Proyecto C02" ha involucrado a dos ministerios, varias comunidades autónomas, numerosos ayuntamientos e importantes empresas para poner en marcha 23 medidas contra el cambio climático, algunas de ellas novedosas. Su director general, Carlos Martínez Orgado (Madrid, 1957), un ingeniero industrial que atesora un extenso curriculum en el campo de los residuos, cree que los ciudadanos tienen mucho que decir y hacer en las grandes cuestiones que amenazan al medio ambiente.

¿Podría destacar las principales medidas del "Proyecto C02"?

Aunque no se pueden destacar unas sobre otras, algunas son interesantes por su novedad. Por ejemplo, las que hacen referencia al desarrollo de proyectos domésticos, que se están desarrollando con éxito en países como Francia y Alemania, pero en España todavía no. Otros proyectos novedosos tienen que ver con el aumento de fondos de carbono en España a través de proyectos forestales, la valorización energética de residuos y el comercio de emisiones en la industria no regulada.

¿En qué consisten los proyectos domésticos?

Se trata de las múltiples medidas que los ciudadanos pueden tomar a pequeña escala, como el ahorro energético, cambios en los hábitos de consumo, en el transporte, etc. Hasta ahora no se le ha dado importancia y los grandes proyectos han sido los protagonistas, pero cuando integras muchos pequeños esfuerzos se logra un gran tema de interés, y sin duda, deberán jugar un papel determinante en el futuro si queremos cumplir los objetivos marcados por la Unión Europea (UE) en el horizonte de 2020.

España es el país industrializado que más ha aumentado sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) desde 1990, según los últimos datos de la Secretaría de Cambio Climático de la ONU. El ciudadano podría pensar que, después de todo, el cambio climático no debe ser tan importante, al seguir permitiendo el aumento de las emisiones.

En estas cuestiones siempre se puede ver la botella medio llena o medio vacía. Los resultados en muchos países industrializados no han sido malos, ni mucho menos, aunque eso no quita que haya que ir mucho más lejos. Además, las encuestas realizadas hasta el momento ponen de manifiesto que el ciudadano sigue pendiente de estos temas. Según un reciente sondeo a nivel mundial, promovido por el banco HSBC, el 43% de los encuestados considera el cambio climático un problema muy importante, aún más grave que la crisis económica actual.

En cualquier caso es muy importante no perder la tensión y seguir poniendo en marcha actuaciones para reducir las emisiones de CO2. Esperemos que la crisis económica mundial no se convierta en un obstáculo añadido en la lucha contra el cambio climático. En muchas ocasiones las urgencias tapan lo realmente importante.

En este sentido, algunos expertos afirman que la crisis económica es la muestra de la insostenibilidad del actual modelo productivo. ¿Qué opina al respecto?

La actual crisis mundial es una combinación perversa de un gran cúmulo de circunstancias. Y para nada pienso que tenga un análisis sencillo. Todavía hay una gran desorientación a la hora de analizar los diferentes orígenes de la crisis y sus consecuencias reales.

También hay quien opina que esta crisis puede beneficiar al medio ambiente.

La crisis actual es mala para todo, también para el medio ambiente. En estas situaciones siempre se corre el riesgo de que las urgencias perentorias para mantener la estabilidad de los sistemas económicos y financieros dejen en un segundo plano las cuestiones ambientales. Desde luego, la situación actual es un inconveniente más que una ventaja, porque para plantear un cambio de paradigma, una re-ingeniería de la sociedad, sería más sencillo hacerlo desde la abundancia y no desde la escasez.

¿Cómo pueden los consumidores contribuir a luchar contra el cambio climático?


El papel de los consumidores es importante ahora, pero lo va a ser mucho más en la fase post-Kioto. Y es que para conseguir un éxito definitivo en la lucha contra el cambio climático va a ser necesario, casi seguro, un cambio de mentalidad, una nueva forma de consumir y producir. En este sentido se podría decir que estamos ante una oportunidad histórica para plantear una re-ingeniería del modelo de sociedad actual.

El ISR celebraba recientemente una jornada sobre residuos, y en concreto, sobre la fracción resto. ¿Qué destacaría de la misma?

La situación de los residuos, tanto en España como en la UE, está en proceso de cambio tras la aprobación de la nueva Directiva Marco publicada el pasado 22 de noviembre. Esta Directiva aboga por una sociedad europea del reciclado basada, por una parte, en reducir al máximo la generación de residuos y, por otra, en aprovechar al máximo los recursos contenidos en los mismos. El objetivo a largo plazo es el "vertido cero", es decir, reciclar y recoger selectivamente lo máximo posible, y optar por todas las opciones de valorización antes que el vertedero. En esta nueva cultura de prevención y minimización de residuos se enmarca el proyecto OTERSU (Observatorio en Tecnologías de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos con Máximo Aprovechamiento y Mínimo Vertido), que integra, además del ISR, a un amplio grupo de expertos e instituciones en la búsqueda de soluciones más eficientes para el aprovechamiento de los recursos contenidos en la facción resto, es decir, aquellos que quedan después de seleccionar, recuperar y reciclar la basura doméstica.

Otro estudio interesante de su Instituto se centra en la huella hídrica en España. ¿Cuáles son sus principales conclusiones?

El estudio no ha finalizado todavía. La intención es contabilizar el volumen de agua dulce necesaria para producir los bienes y servicios que se consumen en nuestro país. Se pretende identificar los consumos reales de una comunidad concreta, con el propósito de aportar nuevas herramientas a los gestores públicos en una sociedad cada vez más compleja y globalizada. En el fondo hablamos de una alternativa más para solucionar los graves problemas de agua que sufren muchas regiones del planeta. Es absurdo que en un sitio donde se carece de este bien tan escaso se fabriquen productos que requieren gran cantidad de agua para su elaboración. Siempre resultará más fácil y económico transportar productos que agua. Varios países, como Israel o Jordania, ya han puesto en marcha políticas de este tipo con resultados realmente sorprendentes.

La UE ha presentado un informe para la "producción sostenible de electricidad a partir de combustibles fósiles". ¿No resulta incompatible con los planes de desarrollo de energías renovables?

Lo que está en cuestión ahora mismo es encontrar un equilibrio entre las diferentes fuentes disponibles con el fin de conseguir un mix energético más sostenible. Para afrontar el futuro con garantías, el gran reto es conseguir un modelo que combine las fuentes tradicionales con las renovables u otro tipo de fuentes como puede ser las de origen nuclear.

La sostenibilidad en las ciudades fue el centro de atención de una jornada organizada por el ISR. ¿Vivimos en ciudades insostenibles?


Los núcleos urbanos son el hábitat natural de la mayoría de los seres humanos que pueblan el planeta Tierra y es también el espacio donde se producen mayores problemas ambientales y donde hay una mayor capacidad para invertir la situación. Así, la batalla de la sostenibilidad se ganará o se perderá en el entorno de las ciudades; un reto al que estamos todos llamados.

¿Alguna ciudad que podría servir de modelo a seguir?

No hay ninguna ciudad que podamos considerar sostenible. Hay modelos a copiar, ciudades que han logrado avances importantes en algunos aspectos concretos, pero ninguna es sostenible cien por cien. La ciudad sostenible sería la que consiguiera integrar todos los modelos que se han puesto en marcha en diferentes ciudades europeas con éxito.

Sobre el Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR)

El Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR) es una fundación privada formada por diversas entidades públicas y privadas, agentes sociales y expertos mundiales. Su objetivo se centra en los problemas relacionados con nuestro entorno, abogando por el desarrollo sostenible y el aprovechamiento de los recursos disponibles. Según sus responsables, el carácter plural e independiente del ISR le ha llevado con los años a convertirse en un interlocutor válido entre administraciones, empresas, entorno científico y sociedad, así como un proveedor eficaz de soluciones ambientales.

fuente: Alex Fernández Muerza - www.consumer.es - EROSKI

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