viernes, 24 de septiembre de 2010

JOSÉ ANTONIO LABORDETA, NOS HACES UNA FALTA SIN FONDO (MÁXIMO DÍAZ-CANO DEL REY)

"... Y caminamos. / Aunque se hizo el silencio / y no viniste, seguimos caminando. / Atruena la ciudad. / Los verduleros -sus voces tan hirientes / ya no hieren- bajo tu ventanal / suavizan a desgarros la mañana. / Atruena la ciudad / y en tu silencio, tu nombre lo ha evocado / un joven escritor / de menos de mil años / al preguntar por dónde te has marchado. / El resto, / los señores de alegres corbatines, / se agobian de queridas y de acciones / y tú te quedas / solo. / ...". Estos son unos versos del poema que José Antonio Labordeta escribe a su hermano Miguel, a la pérdida del gran poeta Miguel Labordeta. Poema que a su vez él toma de César Vallejo y que da título a este: Nos haces una falta sin fondo.
Hay personas, pocas, a los que el tiempo y la vida los hace únicos
No molestaba ni a los intolerantes que no quieren escuchar otras ideas
Y esto es lo que nos pasa a los que hemos tenido la gran suerte de conocer, de disfrutar de José Antonio Labordeta: que cuando se ha ido sentimos que "nos hace una falta sin fondo". Porque hay personas, pocas, a las que el tiempo y la vida van esculpiendo, como el viento y el agua esculpen la roca, de tal forma que las hace únicas -todos lo somos- e imprescindibles -muy pocos lo son-. Cómo no va a ser imprescindible alguien que ha cantado: "Habrá un día / en que todos / al levantar la vista, / veremos una tierra / que ponga libertad /..."; cómo no nos va a hacer "una falta sin fondo" el que ha escrito: "Somos / como esos viejos árboles / batidos por el viento / que azotan desde el mar..." o, acaso, podemos pensar que no es necesario e insustituible el que manda a la mierda o llama gilipollas con tal naturalidad que ni molesta a los intolerantes que no quieren escuchar otras ideas, otras razones, convirtiéndose a partir de ese instante en la voz de cientos de miles de ciudadanos que hubiesen querido expresar ellos mismos esos sentimientos: pocas veces la representación se ha ejercido de una manera tan exacta, tan directa.
Recuerdo como una experiencia impagable, una velada poético-político-gastronómica con Labordeta, a la que tuvimos la fortuna de asistir José María Barreda, Clementina Díez de Baldeón, José Antonio Griñán, Mercedes Gallizo y yo. El pretexto que nos convocaba, aparte de cenar, hablar y reír, era leer cada uno el poema que en opinión de cada cual era el mejor jamás escrito, por el motivo que fuera, por la razón que cada uno estimase. Allí, a través de lecturas apasionadas, aparecieron Vallejo, Gil de Biedma, Cernuda y... Miguel Labordeta. José Antonio leyó un poema de su hermano. Nos sorprendió y nos descubrió, al menos a mí, a un poeta importante.
Y cuando la noche transcurría entre conversaciones, risas, poemas y ocurrencias, alguien dijo: "Oye, José Antonio, por qué no cantas algo". Y acompañándose del golpeo de su mano sobre la mesa empezó a cantar. Creo que a todos, pero a mí desde luego, nos recorrió un escalofrío por la espalda, nos embargó una emoción tan intensa como esa que es capaz de llenarte los ojos de lágrimas o de erizarte la piel: "Habrá un día / en que todos / al levantar la vista, / veremos una tierra / que ponga libertad...".
Soy un hombre con suerte. La vida me ha permitido conocer a gente interesante, he podido disfrutar de buenas conversaciones con personas con las que ni en mis mejores sueños hubiera podido imaginar. Pero de las mejores experiencias que la vida me ha permitido vivir está, sin duda, la de haber podido conocer, hablar y compartir oposición parlamentaria con José Antonio Labordeta. Él, un beduino en el Congreso, y yo, ahora, siento que nos hace una falta sin fondo.

Máximo Díaz-Cano del Rey, delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA FOTO ES LO MÁS IMPORTANTE (CIFU)

El otro día un vecino de Manzanares el Real (Madrid) simuló un secuestro con atraco que tuvo la osadía de denunciar a la Guardia Civil, (que al igual que la policía, no es tonta) con la intención de ocultar que se había pegado una juerga en una discoteca, en la que conoció a “alguien” y se fundió 300 pavos (me parece casi poco) ante los ojos incrédulos de su mujer. Los guardias, ante un hecho grave de secuestro con intimidación hicieron sus deberes y poco tardaron en descubrir el pastel.
Esa fotografía de situación tan “chistosa” me recuerda a otra en la que sale Zapatero en estos días neoyorquinos que ha pasado reuniéndose con unos y con otros. La primera es con el Rey de Marruecos, allanando el terreno de las controversias melillenses, en la que Mohamed VI que andaba por allí al menos sabía hablarle a Zapatero en nuestro idioma castellano.
Zapatero en la tormenta de flashes fotográficos no se le ocurre otra cosa mejor que decirle a Mohamed, supongo que por considerarlo un rey menor, y además entenderse con él en castellano que "la foto es lo más importante".
Bien saben los políticos que en ocasiones, la foto es lo más importante, pero es que acto seguido la foto de Zapatero es la suya con los dirigentes de Wall Street, los capos del mundo sometiéndolo a un examen del que no sabe responder en su propio lenguaje, el puto inglés que es la maría de este país que como decían los de “Académica palanca”, grupo irreverente donde los haya, “¿desde cuando un español necesita pasaporte?”
Efectivamente, Zapatero como el tipo de Manzanares se lo había fundido todo en una noche, y para que la “mujer” (que somos todos) no lo pillemos ante los picolos (que son los yanquis inversores) agacha las orejas diciendo prácticamente que sí, que el va a seguir adelante con la disciplina impuesta, que seguirá apretando el cinturón de los recortes sociales y que lo de la huelga es una discusión de pareja como las que tienen todas las parejas, pero que no hay problema ninguno. Además lo que comenzaron la crisis al fin y al cabo, fueron los financieros norteamericanos, así que no me vengáis apretando los machos……
Ves la foto del payo expresándose con la vehemencia de sus manos y sus cejas trianguladas, y ves a toda esa calaña de cabrones de la banca escuchándole con los pinganillos del sistema de traducción simultánea y uno se pregunta qué coño entenderán unos de otros, o qué leches hacen allí reunidos.
A la salida del “encuentro”, uno de los más capos, George Soros, dijo que “había sido una agradable charla”. No sé si este hombre, o cualquiera de ellos incluido el presidente sabe situar nuestro país en un mapa.

Jesús H. Cifuentes - el norte de castilla-

COMO UN PERRO (CIFU)

El jueves pasado estuvimos tocando en el Teatro Principal de Zamora, en una suerte de “muestra” de música folk para programadores de teatros, que se hacía eco de lo que se está cocinando en este entorno musical en Castilla y León y en la zona colindante del Duero al otro lado de la raya, en Portugal.
En una intervención que hice entonces valorando el encuentro como positivo, dado que su intención última es consolidarse como evento permanente que sirva para impulsar nuestro acervo musical, no pude evitar añadir la puntilla de decir que no le vaya a pasar a nuestra música lo mismo que le está pasando a nuestros pueblos, que como forma de vida están predestinados a la desaparición, dado que desde las políticas agrarias y económicas trazadas por la mano oculta de la zarpa oscura que gobierna el mundo, el reparto de papeles está ya establecido.
Sucedió que posteriormente a nuestro concierto y estas palabras, uno de los participantes que por allí estaba me dijo (con todo el cariño, creo) que debería hablar en positivo, que la gente no quiere escuchar supuestos catastrofistas que oscurecen la disposición de la gente.
Está claro que a nadie le gusta que le amarguen la fiesta, pero es que hay que distinguir si la realidad que nos rodea es una fiesta, o es una realidad dura que tiene pocos motivos de celebración, cuado ves que el entorno rural, sobre todo el de los pueblos pequeños, es un espacio que aunque potencialmente tendría recursos para el desarrollo, la máquina de hacer dinero los ha destinado al ostracismo unidireccional del “turismo y el ocio”, limitando su economía y el esfuerzo que rompió las espaldas de nuestros abuelos que se preocuparon por tener sus cultivos como una patena, a reconvertirlos hoy en monte descuidado que incluso es peligroso por lo que facilitan la expansión de los incendios.
Para nada me gustan los discursos catastrofistas. Ojalá pudiese llenarme el pecho de lo contrario, pero es que la raza humana que gastamos en estos tiempos es así, como lo que hizo un hombre de 66 años y vecino de Alcoletge (Lleida) que con ánimo de acabar con la vida de un perro de su propiedad, lo ató a su vehículo, un R-12 tipo ranchera, y lo arrastró 700 metros a toda velocidad por el asfalto de un camino vecinal arrojándolo después junto a un puente, donde murió.
Estamos arrastrando sobre las piedras nuestro propio futuro y el de los que nos siguen, y en el desgarro que se produce, a mí al menos no me quedan ganas de andar celebrando lo bien que va todo.

Jesús H. Cifuentes - el norte de castilla -

lunes, 20 de septiembre de 2010

JAMÁS PERDIDA LA ESPERANZA (A JOSE ANTONIO LABORDETA DE JOSÉ LUIS RODRIGUEZ ZAPATERO)

Cuando dejaste el Congreso de los Diputados y, como Presidente del Gobierno pero, sobre todo, como compañero en las Cortes, te agradecí tu labor y tu entrega sincera, estaba dándote las gracias por algo que difícilmente puede explicarse si no es desde el silencio de la admiración verdadera.
Porque, hace ya unos cuantos años, mi querido Labordeta, siendo un adolescente, leí un poema tuyo (o quizás lo escuché cantado por algún amigo, eso no puedo asegurártelo) que evocaba una conversación con tus alumnos del instituto aragonés donde eras profesor de Historia. Les decías lo que sentí que también podías estar diciéndome a mí entonces: cuando ellos llegaban, cuando nosotros llegábamos, tú ya estabas volviendo. Y, sin embargo, tus palabras estaban lejos de cualquier rasgo de escepticismo o de la condescendencia que, a veces, la edad se arroga.
Si me impresionaron aquellos versos era porque intuí en ellos la mano amiga de un maestro, de alguien que regalaba su experiencia, que venía a unirse a los que empezábamos a ir, y que lo hacía sin merma alguna de su ilusión y fe en las propias creencias, sino al contrario.
Así te he visto desde entonces, así te he visto en el hemiciclo, distinguiéndote con tu franqueza, con tu pasión, con tus convicciones indeclinables, tozudo y bondadoso. Por eso, la gente te quería tanto, por eso desde ayer se te llora tanto.
¡Cuánto me alegro de que, en vida, y con plena justicia, se te otorgara, en 2009, la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, y, de nuevo, hace apenas unos días, el Ministro de Educación y la Ministra de Defensa del Gobierno de España te entregaran la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio! Sabiduría, pasión, profundas convicciones...
Esos eran algunos de los méritos que se señalaban para premiarte. Las razones están en tales méritos y en la obligación de ser agradecidos, de reconocer cuánto ha ayudado José Antonio Labordeta a lograr la convivencia madura y pacífica de un país que él recorrió como un peregrino, llenando su mochila de mil y una historias anónimas a las que les daba casa y voz, "atravesando el tiempo".
Alguien me anotó un fragmento de tu pregón en las fiestas patronales de Zaragoza del año pasado. Lo copio yo ahora, en este día triste que te despide: Vamos a hacer con el futuro / un canto a la esperanza / y poder encontrar tiempos / cubiertos con las manos / los rostros y los labios / que sueñan libertad.
Por ti, por tantos como tú, amigo mío. Como en uno de tus últimos poemas: ...y una lágrima / por lo que nunca fue / aunque jamás perdida la esperanza.

Que la tierra te sea ligera.

José Luis Rodriguez Zapatero

LABORDETA, EL AMOR POR LA GENTE (LUIS ALEGRE)

José Antonio Labordeta no se acababa nunca. Dentro de él cabían muchas personas: el poeta, el novelista, el periodista, el profesor, el activista cultural y político, el presentador de televisión, el diputado, el autor de algunas canciones pegadas a la memoria colectiva o el líder moral de una generación decisiva en la historia de Aragón. Pero, sobre todo, dentro de él había un tipo emocionante al que la gente siempre sentía como uno de los suyos.
En el Teruel de los sesenta, Labordeta, con 30 años, fue profesor, con Eloy Fernández Clemente o José Sanchís Sinisterra, de alumnos luego tan relevantes como Manuel Pizarro, Federico Jiménez Losantos, Joaquín Carbonell, Gonzalo Tena o Carmen Magallón. Jiménez Losantos era un crío de Orihuela del Tremedal que acababa de perder a su padre y que, de inmediato, encontró en Labordeta un refugio sentimental y una inapreciable referencia cultural y política. El paso del tiempo situó a Labordeta y a Jiménez Losantos en dos Españas ideológicamente remotas. A Labordeta le preguntaban todo el rato por Jiménez Losantos, a menudo, con la esperanza de provocarle. Pero nunca nadie logró arrancarle una mala palabra sobre su antiguo discípulo. José Antonio siempre decía: "¿Federico? Un gran poeta". Como suele suceder, el afecto era correspondido: yo fui testigo de un encuentro de Labordeta y Jiménez Losantos en el bar del palco del Santiago Bernabéu, antes de un Real Madrid-Zaragoza. Se fundieron en un abrazo muy afectuoso y se pusieron a reír recordando los viejos tiempos. Los encorbatados que había en el palco, que no sabían de la misa la media, miraban la escena, perplejos. Vivimos en un mundo tan malvado que reivindicar la bondad de alguien puede sonar raro, un poquito cursi y hasta revolucionario. Pero eso es lo que era, esencialmente, José Antonio Labordeta: alguien que hizo de la bondad una obra de arte.
Desde hace unos años, una asociación de empresas cerveceras realiza una encuesta para conocer los personajes -nacionales e internacionales- preferidos por los aragoneses para irse de cañas. Hasta el año pasado José Antonio Labordeta siempre salió el primero. El resultado de la encuesta era de lo más revelador: los aragoneses, realmente, sentíamos total devoción por él. La irrupción de Labordeta en la vida pública aragonesa supuso un subidón de autoestima para nuestra tierra: gracias a él nos aprendimos a querer mucho más y mejor. Los aragoneses nos sentíamos muy orgullosos de "El Abuelo" porque nos devolvía una imagen de nosotros mismos que nos hacía sentir muy bien.
Labordeta sentía debilidad por la España olvidada, como dejó bien claro en el programa Un país en la mochila o en sus años en el Congreso. José Antonio se metió en el bolsillo a muchos ciudadanos que compartían muy pocas de sus ideas pero a los que inspiraba una confianza personal absoluta. Labordeta era el antiarribista y el anticorrupto. No sé si habrá habido algún político en la historia de España en el que se haya percibido tanta integridad y tanta nobleza.
La gente sabía que el amor de Labordeta era verdadero. Por eso la gente lo quería de esa maravillosa manera.

Luis Alegre

LA VOZ DE NUESTRA MEMORIA (A JOSE ANTONIO LABORDETA POR VICTOR MANUEL)

Nos encontramos por vez primera en 1975, en el barrio de Torrero (Zaragoza), al amparo de una asociación de vecinos que agitaba las aguas cuando el viejo régimen agonizaba. Ya sabía de ti, de Andalán, de tu hermano Miguel al que había leído. Encontrarte fue como estar frente a un amigo al que conoces de toda la vida, cariñoso a lo aragonés, cercano, tierno...
Te dije cuanto me gustaba tu trabajo, como te admiraba y de un manotazo cambiaste de conversación temiendo que aquello se convirtiera en un merengue. Unos meses después nos encontramos en el Festival de los Pueblos Ibéricos, en la Universidad Autónoma de Madrid, donde 50.000 cantamos contigo el Canto a la libertad.
Te he conocido siempre igual, vertical, inquebrantable. Plantado en el escenario o defendiéndote como gato panza arriba, en el Congreso, frente a las provocaciones de aquellos diputados que aplaudían la intervención en Irak como un solo Aznar.
Tardará en nacer, si es que nace, alguien más pegado a un territorio, Aragón, más resuelto a cargar sobre sus hombros la historia grande y la intrahistoria; empotrado en su paisaje, hombro con hombro con el paisanaje. Indisolublemente unidos para siempre.
Te vi por última vez en tu casa el 28 de mayo, de la mano de Luis Alegre. Había buscado un libro que quería regalarte, Sous le signe de l?étoile rouge, lo hojeaste brevemente y dijiste "Me va a gustar".
En este oficio de cantar nuestro, ya sabes, uno encuentra de todo, meteoritos de una sola canción que desaparecen como el humo; cantamañanas dispuestos a transar pagando el gasto de su propio bolsillo; ambiciosos con la ambición dibujada en el rostro; mentirosos compulsivos; envidiosos corroídos por la envidia... Y tú, al que nunca escuché hablar mal de un compañero, con la sabiduría del que sabe escuchar porque siempre está dispuesto a saber algo que desconoce; al hombre libre que no necesita renunciar a nada para tener el afecto de sus contemporáneos. De mayor quiero ser como tú, querido José Antonio.

Víctor Manuel

CIUDADANO LABORDETA (DE LUISA FERNANDA RUDI)

Conocía a José Antonio Labordeta de habernos cruzado por las calles de nuestra Zaragoza por las que él gustaba pasear o por coincidir en algún acto institucional, pero nunca se me pasó la idea de que pudiéramos encontrarnos como compañeros de escaño en el Congreso de los Diputados.
Su paso por el Congreso se correspondió con su necesidad de elevar la voz y el tono de su compromiso
Fue en esos años cuando tuve la oportunidad de descubrir a un Labordeta inédito para muchos hasta entonces, que con determinación y con ese punto de vehemencia que solo unos pocos pueden exhibir sin faltar a su coherencia, reivindicaba desde la tribuna de oradores al Gobierno de turno un mejor trato para Aragón al tiempo que proclamaba sus creencias de hombre de izquierdas siempre que se le brindaba alguna oportunidad.
Es cierto que José Antonio ya actuaba en clave política desde hacía tres décadas, cuando escribió Cantar y callar o también con su Canto a la libertad, y seguramente su paso por la Carrera de San Jerónimo se correspondió sobre todo con su necesidad vital de elevar la voz y el tono de su compromiso y la defensa de sus ideales. Y lo hizo con constancia -en los Diarios de Sesiones quedan registradas sus numerosas intervenciones-, con naturalidad, con sentido común, con pasión, y hasta con visibles y encendidos enfados pero, sin lugar a dudas, con la intención última de quien busca lo mejor para aquellos a los que representa.
Muchas veces, desde el sillón de la Presidencia de la Cámara, tuve la sensación de escuchar a un ciudadano común que, sin más ataduras e intereses que su amor por Aragón y por España, trasladaba a sus señorías los argumentos sencillos y cotidianos que con él podían compartir millones de españoles. Un ciudadano como cualquier otro, ni más ni menos, hablando en la tribuna del Congreso de los Diputados. Por eso Labordeta caía tan bien.
Ayer por la tarde fui a ofrecer un último adiós a José Antonio en la capilla ardiente instalada en las Cortes de Aragón -la que fue su primera casa política durante unos años- y viendo a los cientos de personas que en silencio aguardaban en las inmediaciones para despedirse comprobé, una vez más, que mereció la pena conocer a Labordeta.

Luisa Fernanda Rudi

LA VOZ DEL ERIAL (DE MIGUEL MORA A JOSE ANTONIO LABORDETA)

Labordeta fue la voz de una tierra callada. La voz de Aragón, lugar de miseria, emigración y soledad, tierra baldía y náufraga que con él, que como Buñuel fue un aragonés de mirada muy larga, volvió al mapa por la puerta grande de la libertad.
Sin mediterráneo ni flamenquería que llevarse a la boca, tirando de pueblos vacíos, viudas, trompetillas y oficios desaparecidos, Labordeta labró con la tosca cólera de la periferia desierta una obra emocionante, un conjunto de canciones de contagioso aliento poético y vindicativo.
Poeta y cantautor, agitador y genial comunicador, resucitó con esa música directa y sin costuras el mejor pasado anarco y libertario de Aragón, y lo puso al día con poemas de una economía y sencillez deslumbrantes.
Desde la nostalgia por los muertos y los vencidos, pero siempre intentando construir un presente distinto, El Abuelo convirtió la derrota de tantos en una educación sentimental y política; era el solista del erial, y por tanto no tenía doblez y era seco y terco, pero jamás se olvidó de la ternura.
Con su chorro de barítono baturro, sus palabras rurales, y unas consonantes que sonaban a portazos abrió inesperados caminos de esperanza. Esa sinceridad desarmaba a abuelos y adolescentes. Hoy que se ha ido he visto a mi padre, Emilio, comprando de noche sus vinilos en el viejo 'drugstore' de la calle Fuencarral de Madrid. Y la emoción de escucharlos por primera vez, aquella piel de gallina, ese extraño fulgor identitário: "Coño, si resulta que soy aragonés...".
Más allá de eso, Labordeta legó a los huidos, los asesinados y los muertos de cualquier parte una narración lógica, un final decente y más presentable. Su memorable "a la mierda" a los escaños de la derecha incivil fue solo el razonable epílogo a sus canciones y principios.
Su vida cumplida fue también un homenaje a la prematura desaparición de su hermano mayor, Miguel, poeta maravilloso y raro, activista literario, dramaturgo de una sola obra (montó 'Oficina del Horizonte' con Agustín Ibarrrola) y alma de la tertulia del café Niké de la calle Requeté Aragonés, donde expendía carnés de ciudadano del mundo y dirigía la OPI (Oficina Poética Internacional).
Habrá un día en que todos agradezcan a Labordeta los servicios prestados a este país de sordos voluntarios. Entretanto, los jóvenes que no le hayan oído todavía deben saber que hubo pocos cantautores menos plastas que él, porque sumaba a la hondura de sus himnos la gracia irresistible del pop agrícola pirenaico.
Mismamente de 'Evaristo el cuchillero', un juguetillo ejemplar que decía así:

Arremójate la tripa
que ya viene la calor,
que luego en el mes de agosto
no suelta el agua ni dios.
Evaristo el cuchillero
se ha comprado ahora un camión
y pasando el puente en Fraga
desde arriba lo midió.
Los hijos de la María
se han marchao a Nueva York
uno trabaja de negro
y otro de indio en un salón.
Marcelino y la Miguela
se han ido a la emigración,
ahora dicen gutentajen,
aufidersen, chuli jo.
De cien vecinos que éramos
ya solo quedamos dos:
don Florencio que es el amo
y un seguro servidor.
Don Florencio vive en Huesca,
aquí solo quedo yo
con una cabra mochales,
una gaita y un tambor.
Un día cojo la cabra,
la trompeta y el tambor
y me voy a Zaragoza
y que pregone el patrón.
Arremójate la tripa
que ya viene la calor,
que luego en el mes de agosto
no suelta el agua ni dios.

domingo, 19 de septiembre de 2010

HASTA SIEMPRE, JOSE ANTONIO LABORDETA (NUNCA TE OLVIDARÉ)



El cantautor, político y escritor José Antonio Labordeta ha muerto este domingo en Zaragoza a la edad de 75 años tras una larga enfermedad, han informado fuentes del partido Chunta Aragonesista (CHA), con el que fue diputado en el Congreso durante dos legislaturas.
Con profunda tristeza te comunico que José Antonio Labordeta ha fallecido hace unos minutos
Labordeta ha fallecido en torno a las 01:00 horas de esta madrugada en el Hospital Miguel Servet de la capital aragonesa al que fue trasladado esta semana al agravarse su estado de salud, que lo tenía postrado en su casa desde hace varios meses.






"Con profunda tristeza te comunico que José Antonio Labordeta ha fallecido hace unos minutos", ha informado CHA mediante un mensaje telefónico de la muerte del cantautor y político, al que se le diagnosticó en 2006 un cáncer de próstata, cuando aún era diputado.






Desde octubre del año pasado su salud había empeorado y había tenido que ser hospitalizado en alguna ocasión, siempre arropado por su mujer y sus tres hijas.
Durante el tiempo que ha estado postrado en su casa, ha recibido la visita de sus muchos amigos, con los que comentaba la actualidad del país, asuntos de literatura, música o de fútbol, ya que era un fiel seguidor del Real Zaragoza, y hasta condecoraciones oficiales.

Último acto público

El último acto público que protagonizó se produjo el pasado día 6 de septiembre, cuando recibió en su casa a los ministros de Defensa, Carme Chacón, y Educación, Ángel Gabilondo, quienes le entregaron la Gran Cruz de la Orden Civil Alfonso X El Sabio.
Presentó su último libro, 'Regular, gracias a Dios', el pasado mes de mayo
Este reconocimiento se lo concedió el Gobierno de España, que también le otorgó la medalla al Trabajo, por su sabiduría, su pasión, sus convicciones y su defensa de la libertad y el pueblo.






La ministra Chacón destacó entonces que este tipo de reconocimientos dan prestigio a quien los recibe, pero hay veces que, por el contrario, el premiado "da prestigio a las distinciones", como es el caso de José Antonio Labordeta.






Una persona, dijo, que durante toda su trayectoria vital ha puesto voz a la bondad, a la justicia y a la libertad, primero cantando, después "con la mochila a cuestas" y luego en la tribuna del Congreso "con momentos memorables de poesía o con una voz más popular".
Labordeta presentó en mayo pasado el último libro que escribió, con el título Regular, gracias a Dios, una obra marcada por el cáncer de próstata que le detectaron en 2006, en el que expresa su gratitud a su familia, a los amigos y los sanitarios que le han atendido en esta etapa.
Tengo una mujer que funciona de maravilla, tres hijas, dos nietas, una morena y otra rubia, un yerno que canta muy bien y no cambiaría nada
Es un libro escrito "a tajos", dijo en un encuentro con los medios de comunicación, tras volver a su casa después de un tratamiento médico en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, a cuyo personal se lo dedicó, por la dureza que le supuso escribir entre cada estancia clínica.






Su convivencia con el cáncer, "un mazazo que le dan a uno en la cabeza", dijo en una entrevista con Efe, está insertada en cada capítulo de este libro, porque Labordeta cree que la gente debería hablar de sus problemas, algunos "dramas muy gordos" al lado de los cuales el suyo "no es nada".






Pero Labordeta, que era catedrático de filosofía, estaba contento con su vida. "Tengo una mujer que funciona de maravilla, tres hijas, dos nietas, una morena y otra rubia, un yerno que canta muy bien y no cambiaría nada. Tengo muchos amigos, estoy muy contento con lo que me ha tocado", dijo.






Aún pretendía escribir un nuevo libro de tema policiaco, pero se lo ha impedido el agravamiento de su salud en los últimos meses, en los que ha expresado su gratitud por las muchas muestras de cariño y reconocimientos de todo tipo que ha recibido, incluido un homenaje de sus amigos del mundo de la música en el Teatro Principal de Zaragoza, en el que participaron Miguel Ríos, Víctor Manuel, Ana Belén, Rosana o Carmen París.






Entre otros, el ser pregonero de las Fiestas del Pilar del pasado año, cuando miles de personas congregados en la plaza cantaron con él su "Canto a la libertad", su composición más reconocida, un himno de la transición democrática que interpretó con su guitarra en toda España.

Será incinerado el martes

La capilla ardiente de José Antonio Labordeta quedará instalada a las 18:00 horas en el Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón.






Según fuentes de Chunta Aragonesista (CHA), el partido por el fue elegido diputado al Congreso durante dos legislaturas (2000-2008), la capilla ardiente permanecerá abierta al público este domingo y el lunes.






El martes, día 21, está previsto que sea incinerado en un acto con su familia y estrictamente privado.

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MAYA LARRAÑETA. 19.09.2010 - 09.16 h
José Antonio Labordeta era un hombre lúcido y sentimental. Con una enorme inteligencia y un gran sentido del humor. De todas las cosas que hizo, que fueron muchísimas, lo que más le define es su condición de poeta. Precisamente por eso empezó a cantar. Creía que la poesía estaba cargada de futuro, como decía Gabriel Celaya, y él supo ver que podía ser un arma contra el franquismo.
Labordeta era un hombre absolutamente tímido, incapaz de salir en público a decir dos palabras. Sabiendo bastante poco de guitarra y de música, se lanzó a cantar lo que escribía, para que llegara el mensaje. Entonces era un sencillo profesor de Literatura en Teruel, de chicos como Federico Jiménez Losantos, por ejemplo, y se apuntó a la canción de autor, en la línea de la canción protesta de los catalanes, la Nova Cancó.
Cuando solo tenía 35 años se ganó el apodo del 'abuelo' por los consejos que ya daba
Su primer concierto en Teruel fue tal éxito que repitió y repitió citas en parques, asociaciones vecinales y fiestas en las que siempre había dos policías en la puerta vigilando quién entraba. De ahí surgieron temas como el Canto a la libertad que le convertirían en algo que nunca pensó ser, un abanderado de la democracia, un ídolo de la gente de izquierdas que quería cambiar las cosas.
Además de sentimental, José Antonio era lúcido y aprovechó esa publicidad incipiente para darle voz a su tierra, a Aragón. Él era muy local. Era un personaje de mochila, de ir de pueblo en pueblo, paso a paso. Era un tipo muy práctico al que le interesaba lo concreto y lo real, pero por dentro, en literatura, era de poesía.
Para los jóvenes de la Zaragoza de los setenta, Labordeta era el padre, el abuelo (apodo que se ganó cuando sólo tenía 35 años). Y es que era un hombre de consejos, de refranes, de mucha sabiduría popular. Y, a la vez, de mucha retranca. Era un ‘somarda’, como se dice allí a los que tienen un humor cínico, pero humano. Los que se ríen de las cosas y no de las personas.
Otra de sus características era que miraba las cosas desde la barrera, que no se sentía protagonista. No pensó nunca que se dedicaría a la política de forma profesional, pero le preocupaban tanto los problemas concretos que, al final, siempre se embarcaba en proyectos políticos, como la revista Andalán, el Partido Socialista de Aragón y, posteriormente, la Chunta.
Tenía un pronto muy fuerte y poca paciencia, pero siempre recurría al humor para solucionar problemas
Labordeta era también un hombre que no tenía enemigos, porque era imposible enemistarse con él. Con su sentido de la realidad y del humor y con su entrañabilidad conseguía acercar a los que había abroncado. Sí, tenía un pronto muy fuerte y era de poca paciencia, algo muy de pueblo, pero se daba cuenta de que no podía perder algo tan valioso como un amigo y recurría al humor y a sus guiños hábiles para hacer que las cosas volvieran a su cauce.
En la memoria colectiva quedará como el hombre de la mochila, por su programa de TVE. Ahí tuvo el valor de hacer que lo sencillo llegara a ser de interés general. Un país en la mochila era una muestra de una televisión muy distinta a la actual, que no buscaba el espectáculo sino dar a conocer la realidad.
En su viaje por el país, estuvo junto a personas de las de verdad, buscando lo eterno, lo que no cambiaba en España facilmente, huyendo de modas. Y eso llegó a la gente. A esa misma gente a la que le conmovía también que fuera capaz de decir las cosas claras donde fuera -en el Congreso de los Diputados- y a quien fuera -como cuando le dijo a Aznar en un debate sobre la guerra en Irak "váyase usted a la mierda"-.
Su condición de poeta es precisamente lo que le permitía conectar con lo que la gente estaba pensando y ser su voz. Y, encima, no era un hombre que se engreía. Él no se creía su personaje, seguía considerándose un hombre desmedido y salido de sus casillas, ese poeta, ese escritor en alpargatas al que le gustaba ir de pueblo en pueblo con su mujer, Juana, y pasar el rato con sus tres hijas y con sus amigos.

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Políticos de todas las ideologías, ministros y sindicalistas han expresado este domingo su lamento por el fallecimiento de José Antonio Labordeta. El ministro de Educación, Angel Gabilondo, ha destacado que es "extraordinario encontrarse con hombres y mujeres de verdad que sienten y viven lo que hacen".



En declaraciones a la Ser, Gabilondo ha subrayado que el profesor y cantautor aragonés estaba "lleno de vida". "El problema es que tenía una sensibilidad sin sensiblería, era el antiñoño, un hombre lleno de frescura, de valores y de compromiso", ha recalcado.
Una de las reacciones más sentidas ha sido la del que fue su partido, Chunta Aragonesista, que ha expresado su "profunda tristeza"
Por su parte, la presidenta del Partido Popular de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, ha dicho que con su muerte se pierde "una de las figuras relevantes de la cultura aragonesa". Rudi afirma en un comunicado que Labordeta demostró ser durante muchos años "una de las voces más respetadas y reconocidas en el ámbito cultural".
Desde el PSOE se ha destacado que Labordeta fue un hombre comprometido con "todas las causas" justas, y han lamentado profundamente su fallecimiento.
Una de las reacciones más sentidas ha sido la del que fue su partido, Chunta Aragonesista (CHA), que ha expresado su "profunda tristeza" por el fallecimiento de "nuestro compañero"y ha transmitido "nuestro apoyo y cariño" a su familia en estos momentos "tan difíciles".
Referencia para Aragón y la libertad
También el secretario general de UGT, Cándido Méndez, se ha unido a las condolecias. Para Méndez es "una gran pérdida para Aragón, pero también para toda España". En declaraciones a los medios de comunicación con motivo de su asistencia al XII Día del Afiliado de UGT Méndez ha dedicado sus primeras palabras a mostrar su "pesar y condolencia por la muerte de este gran poeta aragonés".
El Gobierno aragonés, a propuesta de su presidente Marcelino Iglesias, ha decidido conceder a José Antonio Labordeta la Medalla de Aragón, la máxima distinción que otorga la Comunidad Autónoma.
El presidente de Aragón ha destacado que, en estos momentos, "quiero recordar muy especialmente a una persona que ha sido una referencia para Aragón y, sobre todo, para los que amamos la libertad  y la democracia". Por su parte, el Ayuntamiento de Zaragoza ha decretado tres días de luto oficial.

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Gavá (Barcelona), 19 sep (EFE).- La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha elogiado hoy la vida y la trayectoria de José Antonio Labordeta y ha destacado que fue una persona honesta e íntegra hasta el final.
Chacón ha ensalzado a Labordeta en declaraciones a los periodistas en Gavá (Barcelona), donde ha asistido a la Fiesta de la Rosa organizada por el PSC encabezada por el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla.
La titular de Defensa, que tuvo una profunda amistad con Labordeta, ha subrayado que aunque ejerció de cantautor, poeta, político y novelista, fue mucho más que todo eso.
Chacón ha destacado que "José Antonio fue una persona honesta e íntegra hasta el final" y ha recordado que hace sólo unos días, cuando junto al ministro de Educación, Ángel Gabilondo, le entregó en su domicilio la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, se le veía animoso junto a sus nietas y el resto de su familia.
"Le dabas la mano, le mirabas a los ojos y te dabas cuenta de que iba a dar una lección de dignidad hasta el final", ha explicado la ministra antes de precisar que Labordeta no quería dar lecciones a nadie.
La ministra ha sentenciado que el que fuera parlamentario va a ser una persona a la que se va a echar mucho de menos.

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El canto, un himno 
HERALDO.es. Zaragoza
La muerte de José Antonio Labordeta ha calado hondo en los sentimientos de los aragoneses y ha reabierto un viejo debate. Muchos ciudadanos piden que ‘El canto a la libertad’ se convierta en el himno oficial de Aragón. En HERALDO.es se están recibiendo decenas de comentarios en este sentido.

“Como homenaje, ‘El canto a la libertad’ debería ser himno oficial de Aragón”, propone Alberto. “Sería un detalle, ya que en vida no se hizo, que el ‘Canto a la libertad’ lo oficializasen como himno de Aragón y quitasen el actual, desconocido y falto de arraigo en el pueblo aragonés”, afirma Daverock.

“Hasta siempre, abuelo. Únicamente espero y deseo que esos políticos que hoy tanto te admirarán y harán gala de su amistad contigo como homenaje y reconocimiento hagan oficial lo que desde siempre ha sido popular. Ese himno que tú compusiste y que todos conocemos y cantamos debería pasar a ser el que nos represente en todo el mundo. Gracias por todo profesor”, dice Miguel Ángel.

Los mensajes de condolencia de los lectores destacan su compromiso con Aragón. “Os invito a todos los aragoneses a poner la bandera de Aragón en vuestras ventanas y balcones en honor de este Grande de Aragón que nos ha querido tanto. ¡Gracias por tantos conciertos y tanto Aragón en tus canciones!”, apunta Pablo.

“Adiós, hasta siempre, José Antonio. Jamás olvidaré tu voz, tus canciones, tus poemas y tus memorias siempre me acompañaran. Descanse en paz, un buen hombre, íntegro y comprometido. Un abrazo a toda la familia a todos los amigos y a todos los aragoneses que hoy estamos un poco más solos”, subraya Mª Dolores.

“Se ha marchado la figura actual más representativa de Aragón, la que nos hacía sentir orgullosos de pertenecer a esta tierra, de gente honesta, sencilla, ‘suaves como la arcilla, y duros como el roquedal’. Hoy es un día muy triste”, apunta Adrián.

Muchos antiguos alumnos suyos están recordando su faceta de profesor. “Descanse en paz este poliédrico personaje deliberadamente complejo por la simpleza de su carácter íntegro y directo. Los que amamos Zaragoza (Aragón), la verdad, desfilamos por las aulas del mítico Santo Tomás de Aquino… jamás te olvidaremos”, asegura Cinaam.

Y entre las decenas de mensajes, también llegan palabras de condolencia de fuera de Aragón. Ciudadanos de otras Comunidades españolas recuerdan con cariño a Labordeta, así como aragoneses residentes en otras partes de España e incluso el extranjero. “Desde Hungría siento con emoción la pérdida. Cuando suena el Canto a la libertad tan lejos pero con tanta fuerza, te hace sentir tus raíces. Ánimo a todos y en especial a su familia”, apunta Carlos.

“Aquí llega la despedida”. No pensaba que estas palabras en su boca un día como el de hoy fuesen capaces de emocionarme tanto. Gracias, profesor”, dice Miguel.

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OBITUARIO

Amigo Labordeta

JULIÁN CASANOVA 19/09/2010

En los últimos años, José Antonio Labordeta y yo compartimos opiniones, conversaciones y debates en la radio. Hablábamos del Partido Popular, de Obama, de la crisis, de la corrupción o de los libros y canciones que nos gustaban. Labordeta hacía y decía tantas cosas que resultaba difícil de clasificar. Para la gente que nos escuchaba, José Antonio Labordeta era político, cantautor, escritor, el hombre de la mochila, el hombre justo, el abuelo, el que mandó a la mierda a los señores diputados de la derecha que no le dejaban hablar.

Labordeta era de ese clase de gente que creía que el futuro sería mejor que el presente. A las personas que creen eso se les llama utópicas, pero en realidad lo que hacen es atacar la hipocresía, la estupidez y expresar la insatisfacción frente al privilegio.
Labordeta usaba la vida cotidiana, los problemas de la gente que pasa por la calle, para iluminar el debate político. Frente a quienes creen que los hombres y mujeres estamos sujetos a poderes tan grandes que es mejor no tocarlos, José Antonio apelaba a la dignidad, la nuestra, la de los humanos, para saber dónde comienza lo intolerable. Como nació en una República y creció en la España de Franco, nunca le gustaron esos cerdos de Rebelión en la granja de George Orwell, escrita, recordemos, en 1945, que creaban una dictadura sobre los otros animales, mucho peor que lo que habían conocido.
Todos queríamos conservar a Labordeta. Los humanos se pasaron el siglo XX buscando en algo en que creer. Y algunos se lo tomaron tan en serio que mataron en nombre de cosas tan abstractas como la religión, la ideología, la patria o el rey. Si hablabas unos minutos con Labordeta, te dabas cuenta que tampoco era para tanto. Necesitamos gente que piense y sienta. Ojalá pudiera seguir hablando con él en la radio. Hasta siempre, José Antonio.

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Hasta siempre, compañero y amigo

NIEVES IBEAS 19/09/2010
Nos hemos quedado huérfanos. Aragón ha perdido a uno de sus mejores hijos; todos los aragoneses y aragonesas, sin excepción, a uno de las personas que más hizo por la dignificación y la recuperación de las libertades del país. Y los aragonesistas, especialmente, al abuelo, al padre, al hermano mayor, al colega, al hombre que desde finales de los años sesenta supo despertar la conciencia aragonesista que yacía dormida y entroncarla con los movimientos aragonesistas anteriores a la guerra civil. Y todo eso lo hizo apenas sin proponérselo, sin voluntad de impartir doctrina, sin dogmatismos, sólo con su ejemplo y su conducta. Por eso le quería y le quiere gente de toda condición, no sólo sus correligionarios. Él sabía muy bien que la verdad no es patrimonio de nadie, huyó del sectarismo como de la peste y tuvo amistades de todas las ideologías y en todo el espectro político.
A Labordeta nunca le gustó en realidad la práctica diaria de la política, pues él era ante todo un poeta, un escritor. Y para dar a conocer sus versos comenzó a musicarlos y se hizo cantante. Fue entonces la voz de Aragón, la voz del Aragón desheredado, preterido y olvidado. Estuvo siempre a la izquierda, apoyando a la izquierda, comprometido con ella, pero su corazón era aragonesista (como lo fue el de su padre don Miguel Labordeta Palacios) y por eso sólo tuvo dos partidos, los dos aragonesistas y de izquierdas: primero, el Partido Socialista de Aragón y, después, Chunta Aragonesista, donde militó desde los años noventa hasta su muerte. Y fue el mejor diputado aragonesista que Aragón pudo soñar, el hombre gracias al cual Aragón existió en el Parlamento de Madrid durante dos legislaturas, con un entusiasmo difícil de igualar. Todo un orgullo para los hombres y mujeres de CHA.
Escribió montones de libros, editó periódicos y revistas, grabó muchos discos, enseñó historia por los institutos de Aragón, hizo programas de televisión de gran éxito, recorrió Aragón y España cantando a su país, al amor y a la libertad, defendió la dignidad de los aragoneses y aragonesas en el Congreso..., hizo tantas cosas que es hoy imposible recordarlas todas. Pero pese a toda esa labor ingente, lo mejor de Labordeta estaba en sí mismo. Fue un buen hijo, un hermano ejemplar (nadie hizo más que él por mantener viva la memoria de su hermano, el poeta Miguel Labordeta), un marido enamorado y un gran padre y abuelo. Fue el mejor amigo, leal y generoso, humilde, sencillo y bondadoso. No conoció la envidia y nunca supo lo que era el rencor, por eso repartió afecto y lo recogió a manos llenas. Y, eso sí, tuvo un gran sentido del humor y fue, como buen aragonés, un somarda impenitente hasta el final.
José Antonio Labordeta ha sido uno de los aragoneses más importantes de todos los tiempos y un ejemplo permanente de amor y compromiso con el País. Ahora, sólo nos queda recordarlo siempre, imitar su ejemplo y mostrar al mundo el legítimo orgullo de que haya sido nuestro compañero y amigo.
Hasta siempre, José Antonio
Nieves Ibeas es presidenta de CHA

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Con la muerte de Labordeta se pierde una de las voces esenciales de la canción de autor española, la nacida en los albores de la democracia. Juan Puchades recuerda en este texto de urgencia a Labordeta, el ciudadano José Antonio Labordeta.

Texto: JUAN PUCHADES.


“Habrá un día
en que todos
al levantar la vista,
veremos una tierra
que ponga libertad”.
“Canto a libertad”
José Antonio Labordeta.

De tanto en tanto, nuestro común amigo Joaquín Carbonell, siempre discreto y respondiendo sólo a mis preguntas, me contaba por mail como iba la cosa. Y la cosa no iba bien. Aunque él, Carbo, era optimista. Hace unas semanas dejé de preguntar, los homenajes y las distinciones contra el reloj eran suficiente respuesta. José Antonio Labordeta parecía estar irremediablemente mal. Anoche, de madrugada, llegaba la noticia. No por esperada, menos desoladora.
Labordeta era un hombre relativamente joven –75 años, que hoy no son nada– y absolutamente lúcido. Una de las mentes más preclaras que hemos tenido la oportunidad de disfrutar en este país en los últimos tiempos. Tiempos de mierda, cabría añadir. Tiempos en los que la ciudadanía permite que nuestros gobiernos –manejados por los espurios traje-corbata– recorten gastos en investigación –en la lucha contra el cáncer, por ejemplo y sin ir muy lejos, que tantas vidas cercena–, mientras salen al rescate de la banca como si tal cosa, como si fuera lo más natural. Mientras, dejan que la hambruna y la pobreza aniquilen vidas y esperanzas. Como si tal cosa, sí. Labordeta, el hombre pegado a una boina, era de los que alzaban la voz, de los que no callaban, y entendió que el Congreso era el lugar donde debía hablar y defender los intereses de su tierra; así que hacía allí que se fue, cambiando de vida, una vez más. Su “a la mierda”, en medio de una réplica al vergonzante Álvaréz Cascos –¡que ahora quiere regresar a la política!–, fue algo inédito. Un a la mierda que sonaba a gloria celestial, que podía ser coreado cual gol de tu equipo favorito. Por fin alguien los enviaba, a la cara, al sitio de donde nunca tendrían que haber salido, la misma mierda que inunda sus sumideros cerebrales.
Y los mandaba a la mierda una persona tan culta e ilustrada como absolutamente cercana. Un ciudadano con los pies en el suelo, próximo a la gente, a eso que se conoce como el pueblo; nosotros mismos. Un hombre, intelectual y humanamente inquieto, que antes de llegar a la política se reinventó varias veces: profesor de bachillerato, escritor, cantautor e incluso presentador de televisión en aquella serie documental, dignísima y sumamente entretenida, sobre la España menos fotográfica y que lo convirtió en una persona popularísima, destapándolo como un comunicador distinto, original, alguien absolutamente encantador y, de nuevo, próximo. Pero “Un país en la mochila”, y los pocos libros suyos que he leído, siempre me ha parecido que conformaban un todo con la obra del cantautor José Antonio Labordeta. Toda su creación está engarzada por el aliento del que ama los paisajes y las gentes de su tierra, aspira a un mundo mejor, cree en las personas, en la solidaridad, en la libertad, en el respeto, en el amor… Conceptos que hoy parecen olvidados y que se antojan ideario de una izquierda trasnochada. La izquierda en la que él creía, tan alejada de la que representa el noqueado y posibilista Zapatero –¿si permanecía despierto en sus últimas horas, qué pensó Labordeta del alineamiento de éste junto a Sarkozy en las expulsiones a los gitanos, de nuevo perseguidos, como durante el nazismo?–, una izquierda que, probablemente, se ha extinguido para siempre. Y con él, con Labordeta, se va uno de sus últimos representantes.
Su obra musical –recogida el grueso de ella, convenientemente remasterizada, en el estuche “Cantar y no callar” (Fonomusic/DRO, 2004)– deberá ser analizada en el futuro, con calma y sin la proximidad del dolor de su muerte –¿te atreves, Carbo, tú que la conoces como pocos?–, y estudiar su evolución musical y poética, siempre con Aragón presente, testimonio de un tiempo y de un país. Reflejo del pensamiento de un creador que fue, esencialmente, un ciudadano ejemplar.

Hasta siempre, José Antonio. Hasta siempre, “abuelo”.

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Hoy es un día muy triste para mí, se ha ido Labordeta, aquel  "abuelito" al que vi cantando cuando yo era pequeñita en un pub de Dehesas, aún me acuerdo. 
Un hombre entrañable, un hombre que por su naturalidad, por su integridad, por su manera de luchar por lo que creía... va a ser recordado siempre. 
Siempre dije que ojalá hubiera más políticos como él, que ojalá hubiera más cantautores como él, que ojalá hubiera más hombres como él, porque si los hubiera, el mundo sería mejor, mucho mejor.
Queda todo su trabajo y un recuerdo imborrable, yo nunca te olvidaré, hasta siempre "abuelo"!
Anina

sábado, 18 de septiembre de 2010

FONSECA

Adiós, adiós, adiós 
Ciudad de mi querer 
Donde con ilusión mi carrera empecé 
Adiós mi Universidad 
Cuyo viejo reloj 
No volveré a escuchar 
Adiós mi Universidad 
Cuyo reloj 
No volveré a escuchar 

Las calles están mojadas 
Y parece que llovió 
Son lágrimas de una niña
de una mujer que lloró
 
Triste y sola 
Sola se queda Fonseca 
Triste y llorosa 
Queda la Universidad 
Y los libros 
Y los libros empeñados 
En el monte 
En el Monte de Piedad 

No te acuerdas cuando te decía 
A la pálida luz de la luna 
Yo no puedo querer más que a una 
Y esa una mi vida eres tú 
 
Triste y sola
Sola se queda Fonseca
Triste y llorosa
Queda la Universidad
Y los libros 
Y los libros empeñados
En el monte
En el Monte de Piedad.
 
Tuna de Salamanca 

jueves, 16 de septiembre de 2010

CITAS

"Saber cuando uno dispone de lo suficiente, es ser rico"
Lao Tsé.

Irak: Walid Yunis Ahmad detenido ilegalmente desde hace 10 años, torturado y en limbo jurídico - AMNISTÍA INTERNACIONAL-

 


"Llevo 10 años sin ver a mis hijos. No quería que me vieran en esta terrible situación", señaló Walid Yunis Ahmad a una delegación de Amnistía Internacional que le visitó en la cárcel en junio de 2010.

Walid Yunis Ahmad se encuentra recluido sin cargos ni juicio desde que fuera detenido el 6 de febrero de 2000 en Erbil, la capital de la región semi-autónoma del Kurdistán de Irak. Fue detenido por las fuerzas de seguridad kurdas tras subirse a un coche que presuntamente transportaba explosivos. El conductor, quien también fue detenido, fue puesto en libertad tres meses después.

Durante los tres años siguientes a su detención, la familia de Walid no supo dónde estaba o si estaba vivo o muerto. Durante su desaparición forzada fue torturado y recluido en régimen de aislamiento. Ha sido trasladado de una cárcel a otra sin explicación alguna y en la actualidad se encuentra retenido en el cuartel de las fuerzas de seguridad kurdas de Erbil.

Un gran número de personas están recluidas sin cargos ni juicio en la región del Kurdistán iraquí por su presunta pertenencia o simpatía con grupos islamistas. Casi todos han sufrido torturas u otros malos tratos; otros son víctimas de desapariciones forzadas.

Las autoridades kurdas señalan que no pueden enjuiciar a Walid Yunis Ahmad puesto que la ley antiterrorista se introdujo seis años después de su detención y el Código Penal iraquí no incluye delitos de terrorismo. Sin embargo, el Código Penal sí proscribe actos que puedan poner en peligro la seguridad interna o externa del Estado.

Así Walid Yunis Ahmad está recluido indefinidamente sin posibilidad de ser acusado o juzgado, en lo que supone una clara violación del derecho internacional.

Pide que se ponga fin a las detenciones ilegales en la región.
Firma la petición por el fin de la tortura y las detenciones ilegales en Irak.
Recibe un abrazo,
Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española

ZAMORA

Castillo

Entrada Parque del Castillo

Catedral

Catedral

Parador Nacional de Turismo

Iglesia de San Juan

Plaza Mayor
Acabamos nuestro mini-viaje a Salamanca, en Zamora. Nunca había visitado Zamora (y eso que pasé mil veces por ella en el bus que me llevaba a Salamanca en mi época de estudiante), me sorprendió mucho, tiene un bonito y cuidado centro, con muchísimas iglesias (por ello le llaman la capital del románico) y su catedral también románica. La pena que fue una visita fugaz, así que queda pendiente otra visita a esta pequeña ciudad a orillas del Duero.
Anina

SALAMANCA

Convento de Las Dueñas (Dominicas)
Soportales Convento de San Esteban (Dominicos)
Patio del Convento de San Esteban (Dominicos)
Convento de San Esteban (Dominicos)

Convento de San Esteban (Dominicos)
Convento de San Esteban (Dominicos)

SALAMANCA

En mi semana de vacaciones nos fuimos Juanma y yo a Salamanca (mi querida Salamanca!) a ver a Bea. Juanma no conocía esta ciudad, le gustó mucho. Yo que voy a decir de Salamanca si es que cada vez que voy más me fascina, es una ciudad mágica, es preciosa, es ... sencillamente espectacular!!
Anina


Colegio "Arzobispo Fonseca"
Plaza Anaya desde las torres de la Catedral
Catedrales Nueva y Vieja de Salamanca
Fachada Universidad de Salamanca




"La rana"

La Clerecía de la Universidad Pontificia desde el Patio de La Casa de Las Conchas

jueves, 9 de septiembre de 2010

CREMACIÓN (CIFU)

En este gran frenopático que es el mundo tenemos todo tipo de demencias en oferta, y a pesar de la ingente cantidad de almas que lo habitan, siempre existen dementes destacados que por su posición social de poder, ya sean presidentes, sacerdotes o dictadores, tienen una situación privilegiada para joderle la vida al prójimo, tarea que parece ser la actividad preferida de estos sujetos.
La última en el entorno yanqui, esa enorme olla a presión compuesta de todos los extremos que pueda destilar la razón entre la riqueza y la miseria, entre la tecnología puntera y el analfabetismo, entre la filantropía humanista y el fascismo xenófobo; viene de un capullo llamado Terry Jones, pastor protestante fanático jefe de una Iglesia que cuenta con apenas 50 seguidores, y que la ha mangado parda con su convocatoria de hacer una quema masiva de El Corán el próximo aniversario, el noveno, de los atentados terroristas del 11-S contra las torres gemelas de N.Y. Es autor del libro “El Islam es del diablo”. La frase se puede leer en diversos carteles en su iglesia. Desde 2002, un año después del 11-S, se ha dedicado a predicar los peligros que, según él, supone el Islam. Afirma que los musulmanes quieren imponer la ley islámica en EE UU. Y por descontado, tiene un discurso muy duro contra el aborto y la homosexualidad.
Parece ser que a cuenta de esta actitud, el tipo afirma que ha recibido más de 100 amenazas de muerte, cosa que ha solucionado al más puro estilo norteamericano armándose con una pistola del calibre 40 que lleva bien pegada a su cadera en una cartuchera.
A pesar de que ha raíz de su proyecto crematorio, ha recibido por activa y por pasiva mensajes de todo tipo de esferas gubernamentales y religiosas la recomendación de que no siga adelante con la hoguera anti-islámica, este “pastor” de no quiero ni imaginarme qué clase de “ovejas”, está decidido contra viento y marea a seguir adelante, y ha declarado ante las cámaras de televisión que "en lugar de dar marcha atrás, tal vez ha llegado la hora de levantarse. Quizá es hora de enviar un mensaje al islamismo radical de que no vamos a tolerar su comportamiento".
He mirado en Internet lo que vale un Corán y el precio de una edición de bolsillo en “La casa del libro” anda por los 10 €, así que teniendo en cuenta que la hoguera en cuestión ha de ser de unas proporciones de cierta consideración, qué menos que mil Coranes para que aquello tenga cierto fuste, así que tenemos una hoguera absurda que cuesta como mínimo la friolera de 10.000€.
Quizá para ahorrarse unos dólares el tipo engorde la cosa con alguna “Holy Bible” de las que tenga en su parroquia.

Jesús H. Cifuentes - el norte de castilla -

miércoles, 8 de septiembre de 2010

CITAS

"La abundancia me hizo pobre"
Publio Ovidio Nasón

DULCE PONTES - MOMENTOS -

El otro día mi padre compró este CD de Dulce Pontes, es una recopilación de temas ya conocidos de Dulce Pontes y alguno no tan conocido. Hay preciosas versiones de algunos temas, es muy bonito.
Anina

lunes, 6 de septiembre de 2010

CASA DE ANA FRANK. UN MUSEO PARA UNA HISTORIA

"Una sola Ana Frank nos conmueve más que las innumerables personas que sufrieron igual que ella, pero cuyas imágenes permanecen en la sombra. Y así quizá haya de ser: si debiéramos y pudiéramos compartir los sufrimientos de todos, no podríamos seguir viviendo".
Primo Levi

En las prácticas de Eva en Holanda, pudo visitar la Casa de Ana Frank. De allí me trajo este libro, para acercarme su historia. Muchas gracias primina,
Anina