lunes, 10 de diciembre de 2012

Socialismo y explotación de nación (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 10 de diciembre de 2012

Este artículo señala la necesidad de las fuerzas progresistas españolas de denunciar las propuestas del ministro Wert que diluyen la importancia del catalán en el sistema educativo de Catalunya. Tales medidas son injustas y deben denunciarse. La pasividad ante este ataque traduce un escaso compromiso de la comunidad progresista hacia eliminar cualquier tipo de explotación sea ésta de clase, de género o de nación.

Un socialista tiene que oponerse a cualquier tipo de explotación, sea ésta de clase, de género, de raza o de nación. Ésta ha sido la historia del socialismo. Ser socialista exige una coherencia en los comportamientos. Un socialista no puede, por ejemplo, ser machista y explotar a su mujer. Es una incoherencia y que explica que ha sido parte de la moralidad socialista (es decir, de los valores morales que sostienen tal práctica política) el deber de no sólo dejar de ser machista, sino también luchar en contra del dominio de género. Lo mismo en cuanto a explotación de clase. Un socialista tiene que oponerse a tal tipo de explotación.

Ahora bien, en España parece que hay bastantes socialistas que son insensibles a la necesidad de oponerse contundentemente a la explotación nacional y ello porque en parte se benefician de ella. España, se quiera ver así o no, es objetivamente un país que tiene varias naciones, con su propio idioma, con su propia lengua y su propia cultura e historia. Y una de ellas es Catalunya. Incluso la Constitución, escrita bajo el dominio de fuerzas conservadoras (sucesoras de las que controlaron y se beneficiaron del Estado dictatorial que precedió al establecimiento de la democracia) reconoce tímidamente esta realidad cuando se refiere a nacionalidades, y ello como resultado de la presión ejercida por las fuerzas democráticas. En realidad, la timidez en tal expresión y su escaso desarrollo posterior, es resultado de la limitada democracia existente en España, limitación que se expresa en muchas formas, desde el diseño del sistema electoral, que sistemáticamente favorece a los partidos conservadores, a la falta de referéndums a nivel autonómico y local que permitan a la ciudadanía el poder de decidir sobre temas que tal ciudadanía considere importantes. España es uno de los países donde está menos desarrollada la expresión democrática a base de referéndums.
El dominio conservador en el proceso inmodélico de transición de la dictadura a la democracia así como en la democracia que se estableció, explica tanto la falta de referéndums como expresión popular como el limitado reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado español. No es sorprendente que en la última encuesta sobre como la población española ve la Constitución española (el documento que sintetiza las relaciones de poder en el  momento de la transición), los votantes de derechas están más satisfechos con la Constitución y con lo que representa, que los votantes de izquierda, y tampoco es sorprendente que en Catalunya y en el País Vasco, estas diferencias sean incluso más acentuadas. La famosa expresión, constantemente repetida por los defensores de la Constitución, que tal documento fue resultado de un consenso, olvidan (creo que intencionadamente) el enorme desequilibrio de fuerzas en el momento durante la Transición cuando las derechas controlaban el Estado y la gran mayoría de los medios de comunicación, y las izquierdas acababan de salir de la clandestinidad. Es lógico que las derechas consideren sacrosanta aquella Constitución, pero es lamentable que hasta hace sólo unas semanas la izquierda mayoritaria también así la considerara.

La explotación nacional en España

Esta falta de reconocimiento de la plurinacionalidad es una forma de explotación, pues, por ejemplo, aquellos que hablan castellano están en una situación que se beneficia de la debilidad, por ejemplo, del catalán. Su exigencia de que el castellano sea lenguaje paritario con el catalán olvida (creo que también maliciosamente) que el catalán está en una situación mucho más débil, incluso en Catalunya, que el castellano. Según la última encuesta “Sobre los usos lingüísticos de la población en Catalunya” hay más familias en Catalunya que utilizan habitualmente el castellano (53%) que el catalán (43%). De ahí que si Catalunya quiere conservar su identidad, su cultura y su lengua, necesita dar prioridad a la lengua catalana a fin de poder asegurase que no continúen en una forma minoritaria en su propio país. En realidad, la fortaleza del castellano podría hacer desaparecer al catalán. Así ha ocurrido en una parte de Catalunya, que existía en el Sureste de Francia. Si el lector va a Francia, verá banderas catalanas por todo el sureste de Francia. Y en cambio casi nadie habla catalán. Ha sido sustituido por el francés. Soy consciente de que muchos españoles desearían que pasara lo mismo a Catalunya o son indiferentes a que algo semejante ocurriera. Pero hay que recordarles que si ellos se consideran de izquierdas, tal sentimiento es incompatible con la moral socialista (sea ésta socialdemócrata, comunista o anarquista). Que una lengua sustituya a otra, resultado del control del Estado, es un ejemplo claro de explotación.

Confundir socialismo con uniformidad es síntoma de dominio, no de internacionalismo. “Trabajadores del mundo, uníos”, no quiere decir que no se respete la identidad y pluralidad de cada trabajador. Un obrero socialista catalán puede sentir correctamente que tiene más de común como trabajador con un obrero de los otros pueblos y naciones de España que con la burguesía catalana, y sin embargo, tiene el derecho de que se le respete y permita su existencia en catalán. El castellano es una lengua que permite la comunicación, entre españoles pero no puede imponerse o beneficiarse de la debilidad de los otros idiomas nacionales existentes en nuestro país. Y es lo que está ocurriendo con las propuestas de ministro Wert que dejan de considerar el catalán, que es el idioma de Catalunya, como prioritario, permitiendo (cuando no favoreciendo) la dilución de la identidad catalana en Catalunya, que supongo que es lo que en realidad él, y muchos españoles, incluyendo muchos socialistas, desean.

FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS - AMNITÍA INTERNACIONAL -


El 10 de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos y quiero celebrarlo contigo dándote las gracias por lo mucho que nos has ayudado este año.
Tu apoyo, por ejemplo, ha hecho posible que dos líderes indígenas hayan sido puestos en libertad en México, tras haber sido encarcelados durante 2 años, con cargos penales falsos, por sus esfuerzos para obtener un acceso equitativo al agua para su comunidad. Hemos contribuido a conseguir la liberación de cientos de presos de conciencia en Cuba, Guinea Ecuatorial y Myanmar, entre otros países. También celebramos la resolución de Naciones Unidas contra la mutilación genital femenina. Por último, y aunque son sólo algunos ejemplos, hemos colaborado en la anulación de la sentencia de lapidación y la puesta en libertad de Intisar y Layla, en Sudán.

Los retos para el nuevo año son numerosos, especialmente en Oriente Medio y Norte de África, donde los abusos contra población civil son parte de la vida cotidiana. O en todo el planeta, donde nuestra lucha contra la pena de muerte o por un tratado que regule el comercio de armas seguirá en nuestra agenda de prioridades. Tampoco nos olvidamos de la situación en España: vamos a seguir exigiendo que se respete la libertad de expresión y cesen los abusos policiales contra población civil que se manifiesta pacíficamente, y que se garanticen los derechos de acceso a la salud y a la vivienda adecuada.

Tú nos has apoyado durante todo el año. Ahora no podemos dejar de actuar para seguir logrando resultados en defensa de los derechos humanos.

Por eso, en este mensaje no sólo quiero darte las gracias. También quiero animarte a que te impliques un poco más en la defensa de los derechos humanos y te unas a Amnistía Internacional desde 4 euros al mes. Tu apoyo nos permitirá seguir logrando avances que serán también tuyos. Ya sabes que Amnistía Internacional se financia sólo gracias a personas como tú.

No esperes a mañana: hazte socio/a hoy y siente que estás entre las personas que hacen posible el trabajo por un mundo más justo.


Recibe un fuerte abrazo,


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional Sección Española

jueves, 6 de diciembre de 2012

El declive del socialismo en España (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 6 de diciembre de 2012

Este artículo señala las causas el declive de los partidos socialistas en España, que se centran en gran medida en las políticas públicas realizadas durante el gobierno Zapatero en respuesta a la crisis, sin que haya habido un cambio o autocrítica de tales políticas a partir de su derrota electoral.

Hay que felicitar a los jóvenes (de todas las edades) miembros del PSOE por haber hecho un documental en el que, en nombre de los militantes de base, piden perdón al pueblo español en general, y a las clases populares en particular, por haber iniciado, cuando el PSOE estaba en el gobierno, políticas públicas que, expandidas más tarde por los gobiernos conservadores españoles (y catalanes), han dañado el bienestar y calidad de vida de la gran mayoría de la población. El reciente informe del Observatorio Social de España publicado por Ariel, titulado El impacto de la crisis en las familias y en la infancia, documenta con gran detalle las consecuencias de tales políticas sobre los niños, sobre los adolescentes y sobre las familias en nuestro país. Tal informe documenta que no sólo la crisis, sino también las maneras como el Estado ha respondido a la crisis, ha afectado negativamente el bienestar y calidad de vida de las familias. Las políticas públicas llevadas a cabo por los gobiernos socialistas, políticas que han sido incluso más acentuadas y expandidas por el gobierno PP (y CiU en Catalunya), han sido responsables de tal deterioro.

Tales políticas públicas, de orientación claramente liberal, realizadas por el gobierno PSOE, estaban ya descritas en los escritos de economistas y pensadores influyentes en la corriente existente dentro del PSOE (liderada por el candidato, más tarde Presidente, del gobierno socialista español, el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero) conocida como Nueva Vía. Uno de los mayores impulsores de tal corriente era el economista Jordi Sevilla, miembro entonces de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, el cual escribió un libro, De nuevo socialismo, en el que resumía (haciendo suya) la sabiduría convencional existente dentro de la socialdemocracia europea, incluida la española, inspirada en gran parte en el New Labor dirigido por Tony Blair en Gran Bretaña. Decía retóricamente Jordi Sevilla:  “alguien puede defender a estas alturas del siglo que un programa socialdemócrata debe ir a favor de más impuestos y más gasto público…”. De ahí que el Presidente Zapatero bajara durante su primer mandato los impuestos, siguiendo el eslogan de que “bajar impuestos es también ser de izquierdas”. Reflejando también tal sensibilidad liberal, nada menos que el Ministro de Economía, el Sr. Pedro Solbes, en una entrevista a El País (22.07.07) al final del primer periodo del gobierno PSOE (2004-2008), indicara que la medida de la cual él estaba más orgulloso “era la de no haber aumentado el gasto público”, precisamente en el país de la UE-15 que tenía un gasto público (incluido el gasto público social) por habitante de los más bajos de tal comunidad (ver mi crítica del libro de Jordi Sevilla y de la Nueva Vía en mi libro El Subdesarrollo Social de España. Causas y Consecuencias. Anagrama 2006). En realidad, el gasto público (incluido el social) por habitante creció durante aquel periodo, resultado, primordialmente, del crecimiento de la economía, estimulado por la burbuja inmobiliaria, y no a cambios fiscales que hubieran generado un mayor ingreso al Estado.

Tal corriente dentro del PSOE significaba el desarrollo del liberalismo dentro del socialismo. Esta corriente estaba en contra de las limitaciones puestas al mercado mediante regulaciones públicas, alcanzando esta postura su máxima expresión en pensadores como Miguel Sebastián (que fue Ministro de Industria, Turismo y Comercio del gobierno Zapatero), también de la Nueva Vía. Tales medidas se consideraban parte de lo que definían como “modernización del socialismo” y que incluían, entre otras modernizaciones, la desatención a principios básicos del socialismo, como la redistribución de los recursos del país y el desarrollo de políticas fiscales progresivas y progresistas. Las escasas voces críticas de tales políticas eran ignoradas o definidas como “tradicionales” (la manera amable de decir anticuadas) merecedoras del olvido.

Muchas políticas públicas derivaron de tales posturas liberales, siendo una de ellas la Reforma Fiscal del 2006, que bajó los impuestos creando un agujero en los ingresos al Estado de casi 20.000 millones de euros, agujero que no se notó (hasta que la crisis estalló en 2007) debido al incremento de los ingresos al Estado como consecuencia de la citada burbuja inmobiliaria. Dicha burbuja se había generado en la época del gobierno Aznar y su desarrollo fue facilitado por las medidas tomadas por el Banco de España (presidido durante el gobierno PSOE por el Gobernador Fernández Ordóñez, una personalidad de sensibilidad liberal muy acentuada, nombrado por el gobierno Zapatero) que tuvo una gran responsabilidad en el desarrollo de la crisis financiera que España está sufriendo (el excelente documental crítico del PSOE al cual hago referencia al principio del artículo confunde, sin embargo, el Banco de España con los técnicos de tal institución, que sí que advirtieron de las políticas erróneas que la dirección política del  Banco estaba aprobando) .

Dentro de este esquema conceptual liberal, puede entenderse como el gobierno respondió a la crisis, respuesta sacada de un libro de texto de economía liberal. Los equipos económicos de los gobiernos Zapatero, tanto antes como durante la crisis, eran claramente liberales. Su respuesta a la crisis dañó a las clases populares y empeoró la situación económica y social del país. No hay, sin embargo, suficiente concienciación en el establishment del PSOE de que el deterioro del bienestar de las clases populares se debe, no sólo a la crisis, sino también, como he subrayado anteriormente, a la manera cómo se respondió a ella. Tales medidas han sido enormemente impopulares.

Las políticas alternativas que ni siquiera se consideraron

Las políticas liberales (que en el lenguaje económico actual se conocen como neoliberales) que caracterizaron la respuesta a la crisis, se hicieron argumentando que “no había otras alternativas”, postura ampliamente reproducida en los mayores medios de información en España, conocidos internacionalmente por su escasa diversidad ideológica y sistemática discriminación contra voces críticas en las izquierdas. El gobierno PSOE congeló las pensiones públicas de vejez, intentando ahorrar 1.200 millones de euros para reducir el déficit del Estado (creado en parte por los recortes de impuestos de la reforma fiscal del 2006), sin considerar como alternativa el mantener el impuesto de patrimonio (que habría conseguido incluso más recursos, 2.100 millones de euros) o anular la rebaja del impuesto de sucesiones (consiguiendo 2.552 millones) o revirtiendo la bajada de impuestos de personas que ingresaban más de 120.000 euros al año, consiguiendo 2.500 millones de euros. Y así, una larga lista de alternativas. Como mostramos Juan Torres, Alberto Garzón y yo en el libro Hay Alternativas. Propuestas para crear Empleo y Bienestar Social en España, por cada recorte que hizo el gobierno PSOE (y más tarde el gobierno PP), había una alternativa. El que se aplicaran los recortes a unos y no a otros tenía y continúa teniendo mucho que ver con el distinto nivel de influencia sobre el Estado que tienen las distintas clases sociales y grupos de presión existentes en España.

Y fueron las clases populares las que resultaron más perjudicadas por aquellos recortes y por otras reformas, como las del mercado laboral, que tenían como objetivo (aunque no se dijera) rebajar los salarios a fin de aumentar –se decía- la competitividad de la economía española. Tales políticas, seguidas más tarde por los gobiernos PP y CiU, explican que, por primera vez en el periodo democrático, las rentas del Capital hayan sobrepasado las rentas del Trabajo. Aunque hoy el socialismo español no hable de ello, el hecho es que la lucha de clases está siendo ganada a diario por el mundo del capital financiero y de las grandes empresas a costa de la derrota del mundo del trabajo. Y las políticas del PSOE han contribuido a ello.

Ni que decir tiene que los gobiernos PSOE presididos por el Sr. Zapatero también hicieron reformas positivas (sobre todo en las áreas sociales). Pero en las políticas económicas y fiscales, que son las que condicionan en gran medida las políticas sociales, los gobiernos socialistas, y sobre todo su respuesta a la crisis, fueron claramente negativas, y alienaron grandes sectores de su electorado.

El inmovilismo del socialismo español

El declive electoral del PSOE, del PSC y de los otros componentes del socialismo español se debe a esta realidad. A la luz de estos acontecimientos varios hechos son particularmente sorprendentes. Uno es que el equipo dirigente del PSOE sea hoy el mismo que llevó a cabo aquellas políticas tan impopulares. Otro es que tal equipo no haya hecho ninguna autocrítica y se resista a hacerla. Pero otro hecho, también llamativo y muy sorprendente, es que no haya habido una rebelión de la militancia, un caso único entre los partidos socialistas europeos. Incluso en Alemania hubo una revuelta frente a las reformas neoliberales del gobierno socialdemócrata alemán, presidido por el canciller Schröder, que llevó a una escisión en aquel partido (creándose Die Linke –La izquierda-). Tal silencio en el socialismo español (y en el socialismo catalán, cuya reciente rotura tiene que ver con otras causas) está reforzando la percepción generalizada de que el PSOE (como también otros partidos) es la suma de los que tienen cargos políticos que defienden a ultranza sus privilegios más aquellos que aspiran a tenerlos. Tal percepción, profundamente injusta en cuanto a la militancia, se reproducirá a no ser que haya una revuelta de las bases del partido para cambiar profundamente tal instrumento político y sus políticas neoliberales. De no ser así, el futuro de los partidos socialistas en España verá su continuo declive.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

El “expolio” social del que no se habla (VICENÇ NAVARRO)

Artículo de Vicenç Navarro que se publicará mañana en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 6 de diciembre de 2012

Este artículo muestra la gravedad de la situación fiscal en España y de su enorme regresividad (bien documentada en un informe reciente de la Fundación 1º de Mayo) que determina que las rentas del capital hayan estado especialmente beneficiadas creando un agujero en las cuentas del estado que intenta resolverse a base de recortes en las transferencias y servicios públicos del estado del bienestar.

Un argumento utilizado por los independentistas catalanes para defender la tesis de que Catalunya tendría más recursos si se independizara de España es que España está “expoliando” a Catalunya. No voy a entrar en este artículo en este tema, sobre el cual he escrito extensamente en varios artículos mostrando que el escaso desarrollo social de Catalunya no se debe al supuesto expolio nacional sino al enorme poder que las derechas catalanas y españolas han tenido y continúan teniendo a los dos lados del Ebro, situación responsable del subdesarrollo social de Catalunya y de otras partes de España, como documento en mi libro El Subdesarrollo social de España. Causas y Consecuencias, Anagrama. 2006. En este artículo quiero centrarme en la existencia de un expolio del cual ni los nacionalistas de los dos lados del Ebro ni nadie más están hoy hablando, ni en Catalunya ni en España. Es el expolio de una minoría -lo que solía llamarse la burguesía financiera e industrial- al resto de la población, y que está ocurriendo a lo largo de todo el territorio español, incluyendo Catalunya. Tal minoría no está contribuyendo al Estado (tanto central como autonómico) lo que contribuyen todos los demás. Si pagara al Estado lo que pagan todos los demás, la cifra resultante para toda España sería de más de 30.000 millones de euros al año, con lo cual podríamos haber evitado hacer todos los recortes de gasto público y social que están dañando de una manera muy acentuada el bienestar y calidad de vida de la mayoría de la población en general y de las clases populares en particular, tanto en Catalunya como en el resto de España. (Ver el informe del Observatorio Social de España, El impacto de la crisis en las familias y en la infancia. Ariel. 2012).

Para entender la naturaleza de este expolio, hay que entender cuáles son las fuentes de ingreso más importantes al Estado que incluye, como he señalado en el párrafo anterior, no sólo el Estado central, sino los Estados autonómicos. Pues bien, cuatro son las fuentes más importantes: una son los ingresos derivados de los impuestos sobre las rentas, primordialmente del trabajo, o IRPF (que es un impuesto que paga la mayoría de la población trabajadora); la otra fuente son los impuestos sobre el capital que afectan a un grupo muy minoritario de la población (predominantemente los burgueses y los grandes empresarios); la tercera fuente son los impuestos sobre el consumo, IVA, que toda la población, independientemente de sus ingresos, paga cuando compra algo, y que es sumamente regresivo; una cuarta fuente son los impuestos especiales que, como su nombre indica, son impuestos para fines concretos; y, finalmente, otra categoría que se define como “otros impuestos”.

Pues bien, según el excelente informe de la Fundación 1º de Mayo de Comisiones Obreras (uno de los centros de estudios más  rigurosos que publica periódicamente informes que cuestionan la credibilidad del conocimiento producido por los centros de estudios financiados por la Banca y la Gran Patronal, como FEDEA), escrito por el economista Manuel Lago (y del cual extraigo la mayoría de los datos que presento en este artículo), los ingresos derivados del IRPF en España, desde el último año antes de que se iniciara la crisis, 2006, hasta el año 2011, crecieron un 6%, pasando el Estado de ingresar 64.638 millones de euros a 68.557 millones. Los fondos públicos procedentes del impuesto sobre el consumo bajaron sólo ligeramente (-2%), pasando de 52.817 millones de euros a 51.580 millones. Los fondos que el Estado recogía vía los impuestos especiales crecieron muy poco (2%), pasando de 18.699 millones de euros a 19.025 millones, y la categoría de “otros impuestos” subió más (5%), pasando de 5.696 millones de euros a 5.971 millones. Estos fondos procedentes de tales impuestos derivan, en gran parte, de la mayoría de la gente que trabaja y consume (lo que la literatura sociológica definiría como clase trabajadora y clases medias). Y a lo largo del periodo 2006-2011 se han mantenido o han aumentado.

Ahora bien, si analizamos qué ha pasado con las rentas derivadas del capital y de sus diferentes componentes, tales como capital financiero (bancos, compañías de seguros y compañías de alto riesgo, entre otros), capital industrial (grandes corporaciones multinacionales) o capital de servicios (empresas de marketing y asesorías, entre otras) vemos que los ingresos al Estado derivados de la carga impositiva sobre el capital han bajado de una manera muy acentuada, casi espectacular (-68%), pasando de 41.675 millones de euros a 13.383 millones. Es decir, en otras palabras, el Estado ha dejado de ingresar 28.292 millones de euros. En realidad, el descenso total de ingresos al Estado, pasando de 183.525 millones de euros a 158.516 millones, procede mayoritariamente de gravar menos las rentas del capital,  hecho que es el mayor responsable de la bajada de ingresos al Estado durante este periodo (14%). En total el Estado ha pasado a ingresar 25.009 millones de euros menos, que es una cifra muy cercana a los 28.292 millones que el Estado no ingresó como consecuencia del descenso de los ingresos procedentes de las empresas, es decir, del capital. Manuel Lago documenta con gran detalle los cambios que han ido ocurriendo en cada uno de estos impuestos y sus consecuencias en cuanto a los ingresos al Estado. Lo que les acabo de escribir es el resumen de cómo han evolucionado los ingresos. Y lo más llamativo es que los ingresos procedentes del impuesto de sociedades (que es el impuesto al capital), que representaban el 23% de todos los impuestos en el año 2006, han pasado a ser sólo un 8%. Sí, lo ha leído bien, sólo un 8%. El mundo empresarial contribuye mucho, mucho menos que la mayoría de la población, incluyéndole a usted, lector, y a mí.

Ni que decir tiene que los centros de estudios financiados por la banca y por la gran patronal han intentado explicar tal descenso de su contribución al Estado atribuyéndolo a la reducción de sus beneficios, resultado de la crisis económica. Manuel Lago muestra contundentemente que ello no es del todo cierto. La reducción de beneficios es sólo una pequeña parte de la causa del descenso de los ingresos al Estado procedente de las empresas. Tal descenso es mucho mayor que el descenso de beneficios, una situación que es particularmente acentuada entre las grandes empresas, llamadas multinacionales. En realidad, el descenso de su aportación al Estado es consecuencia de la gran cantidad de lo que llaman incentivos fiscales, incluyendo las enormes deducciones, y nuevos sistemas de ingeniería contable que hacen que lo que en teoría pagan las rentas del capital (35%, bajado más tarde a 30%) se haya reducido en la realidad a un 5%. Sí, repito, ha leído bien, a un 5%. Las otras empresas (que no son grandes empresas multinacionales y facturan menos de diez millones de euros) pagan menos que su tipo nominal, siendo el real 15,3%, más de tres veces más que las multinacionales.

El significado de estos datos y otros aportados por el informe es que, durante el periodo de la crisis 2007-2011, las empresas financieras, industriales y de servicios (es decir, el capital) declararon 851.933 millones de euros de beneficios, por los cuales tributaron 101.421 millones, es decir, un 11,9%. Si hubieran pagado el 28,5%, que es lo que la Agencia Tributaria considera como el tipo nominal medio, el Estado hubiera ingresado 242.801 millones de euros, es decir, 141.380 millones de euros más, unos 35.000 millones de euros más anuales (tomando las cifras de 2009), que es, por cierto, la cifra de recortes de gasto público que los sucesivos gobiernos han estado exigiendo a la población española, recortes que se están haciendo para compensar las enormes ventajas fiscales que se han hecho a las rentas del capital. Es el tamaño de lo que debería llamarse el expolio social, muchas veces superior al supuesto expolio nacional. Y, en cambio, el gran debate es sobre este último (entre aquellos que sustentan que hay un expolio nacional y los que señalan que no lo hay), y no sobre el anterior, que está perjudicando a las clases populares de toda España, incluida Catalunya. El hecho de que los establishments políticos y mediáticos españoles y catalanes se centren en el debate nacional y no en el debate social, se explica por el enorme poder que el capital tiene sobre tales establishments a los dos lados del Ebro. Así de claro. Incluso, descontando deducciones justificables y otras medidas, tal como Hace Manuel Lago, la cantidad continúa siendo respetable. Es más, si las rentas del capital se gravaran como las rentas del trabajo a la mayoría de la clase trabajadora que está en nómina (como algunos partidos han sugerido), la cantidad de 35.000 millones ascendería a muchos millones más. ¿No creen que hay algo injusto en ello? A las clases populares se les está imponiendo toda una serie de sacrificios, a fin de mantener enormes beneficios y privilegios fiscales al gran empresariado financiero y multinacional del país. Créanme que en España, incluyendo Catalunya, el que no está indignado es que no sabe lo que está pasando en su entorno. Así de claro.

martes, 4 de diciembre de 2012

La predecible sorpresa del establishment mediático en Catalunya (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 2 de diciembre de 2012

Este artículo señala que, en contra de lo que se ha indicado en los medios de mayor difusión en Catalunya, los resultados de las últimas elecciones eran muy predecibles tal como algunos autores indicamos. El establishment mediático en Catalunya está muy centrado en sí mismo y comparte una percepción de la realidad muy distinta a la que ocurre entre la gran mayoría de la ciudadanía.

Uno de los grandes perdedores de las elecciones del pasado domingo fue el establishment mediático catalán (constituido por los columnistas y tertulianos de los mayores medios radiofónicos, televisivos y escritos en Catalunya) que establece, reproduce y promueve la sabiduría convencional en Catalunya. Tales medios y las encuestas de predicción de voto habían predicho que habría un gran crecimiento del partido gobernante CiU, percibido como el máximo beneficiario del movimiento definido como independentista que había presentado su máxima fuerza en la manifestación del 11 de septiembre. Según tal visión de la realidad, el candidato Mas iba a barrer e incrementar masivamente su apoyo electoral, liderando el país hacia la independencia.

Este establishment mediático es lo que en inglés se llama “clubish”, es decir, muy cerrado a sí mismo, con una extracción social muy limitada (clase media profesional de renta alta), que en su gran mayoría está poco conectada con las clases populares, siendo su mayor audiencia la de perfil nacionalista conservador, muy leal a los medios nacionalistas. Es, por lo general, de persuasión liberal (en las esferas económicas, neoliberal) y profundamente anti-izquierda. Utilizan los servicios privados (la mayoría van a la medicina privada cuando caen enfermos y envían a sus hijos a las escuelas privadas, subvencionadas por la Generalitat). Muchos de ellos veranean en La Cerdanya o en el Ampurdán (la Toscana de Catalunya) e, independientemente de su sensibilidad política, todos socializan en círculos semejantes.

Tal establishment sufrió un shock el pasado domingo. No esperaban que el partido CiU retrocediera y, todavía menos, que perdiera tanto. Inmediatamente, tal establishment se movilizó para intentar explicar tal sorpresa. Y ahora la explicación dominante es que sus encuestas y sus predicciones eran válidas. Lo que había ocurrido era, o bien un cambio a última hora del electorado, o un aumento del voto procedente de la población normalmente abstencionista, que habría expresado un voto de castigo al candidato Mas.

En realidad, era bastante fácil de predecir lo que iba a ocurrir como señalé en mis artículos “La gran estafa en Catalunya, parte I y parte II”, publicados en Público. Las derechas, tanto catalanas como españolas, intentaron centralizar el debate político en el tema nacional. Y los más beneficiados no fueron CiU (como esperaban), sino ERC (que se percibió como la alternativa más comprometida con el independentismo catalán), y Ciutadans, que era la voz más extrema del españolismo, y que tuvo como único lema el de defender la unidad de España. El PP tenía un bagaje más complejo, identificándosele con el gobierno central y sus políticas de austeridad, lo cual limitó su capacidad de movilizar el voto españolista de clase trabajadora (ver el análisis detallado de las elecciones en Catalunya en “¿Qué pasó en las elecciones catalanas?” (Publico. 29.11.12)

Pero además del eje nacional, estaba el eje social, que explica el bajón de la derecha catalana, responsable de las políticas más neoliberales que Catalunya haya conocido. Y los partidos que más se beneficiaron de ello fueron ICV-EUiA, que había hecho de su propuesta electoral la denuncia de aquellas políticas, y una nueva fuerza, con gran posibilidad de crecimiento, la CUP, con un mensaje radical anti establishment. Lo que atrajo, principalmente entre la juventud, a tal opción política, era su radicalismo social, más que su independentismo.

Los socialistas continuaron descendiendo, resultado de que no han hecho una autocrítica de las políticas neoliberales que los gobiernos socialistas catalán y español habían realizado en su respuesta a la crisis. En realidad, las políticas impuestas por Rajoy y Mas eran una continuación (y considerable expansión) de las iniciadas por los socialistas. La excesiva identificación del PSC con el PSOE contribuyó a esta sensación de inmovilismo, resultado de la falta de conciencia existente en la dirección del PSOE y del PSC de la impopularidad de sus políticas. Es sorprendente que se eligiera como máximo portavoz económico del PSC a un economista del establishment socialista basado en Madrid, que en declaraciones en la prensa, se definió como un liberal. Parece que la dirección del PSC no ha entendido el porque está descendiendo su apoyo electoral. Su descenso no se debe, como los catalanistas le acusaban, a no ser suficientemente soberanistas, sino a no haber hecho una autocrítica y haber cambiado 180º muchas de sus propuestas económicas y sociales.

Tres últimas observaciones. Las derechas en España y muchas izquierdas han interpretado el castigo a Mas como el fin de lo que llaman el secesionismo, mostrando, una vez más, que no entienden la situación en Catalunya. En primer lugar, el derecho a decidir no es homólogo al independentismo. Una gran parte de la población que favorece el derecho a decidir, no es intrínsecamente independentista. Como tampoco toda la gente que fue a la marcha del 11-S eran independentistas. Que el voto a favor del derecho a decidir lo sea o no dependerá más del establishment político-mediático español que de la población catalana. Miles de catalanes que no deseaban la separación de Catalunya de España, hoy lo desean. Si tal establishment no varía y no acepta la plurinacionalidad de España, Catalunya terminará siendo independiente.

El segundo punto es que el movimiento a favor del poder de decisión está hoy más liderado por el centro izquierda y por las izquierdas que antes, con lo cual, la dimensión social adquirirá una mayor dimensión. Sería de desear que, como he ido subrayando en varios artículos, el floreciente movimiento anti establishment que existe a lo largo del territorio español enfatizara la exigencia de democratizar España, demandando el derecho a decidir del pueblo español, incluyendo el catalán, en cualquier tema que la población desee. Los fundadores de la democracia española tenían miedo a la ciudadanía. De ahí la nula capacidad, por ejemplo, de hacer referéndums en España. La lucha por la España y por la Catalunya Social pasa por el cambio profundo de la muy limitada democracia en ambos lados del Ebro.

El tercer punto es que el descrédito de las instituciones políticas es también extensivo a las instituciones mediáticas, lo cual ocurre tanto en Catalunya como en el resto de España. En Catalunya, su carácter ideológico, más que analista e informativo, fue el que guió sus predicciones, encuestas y columnas. Josep Ramoneda, miembro de tal establishment, con sensibilidad progresista, escribía un artículo en El País “El paréntesis y la dura realidad” (26.11.12), en el que se refería a la uniformidad de tal establishment mediático en Catalunya, indicando que no había leído ni un artículo que contemplara tal batacazo de CiU. Tal expresión habla de él y del establishment mediático catalán de una manera elocuente. El hecho de que ni él ni el establishment leyeran otros puntos de vista no quiere decir –como él erróneamente asume- que no los hubiera. Algunos de nosotros –con difícil acceso al establishment mediático- denunciamos lo que estaba ocurriendo como La Gran Estafa, que se ha mostrado con toda claridad en el resultado de las elecciones, elecciones realizadas bajo unos términos y controles mediáticos que fueron insuficientes para que la realidad pudiera mostrarse por lo que es  (véase “La gran estafa en Catalunya, Partes I y II” en Público). Hoy, más y más, las instituciones del establishment, tanto político como mediático, están perdiendo credibilidad al haber otra cultura mediática alternativa que cuestiona la sabiduría convencional, y que está respondiendo con más sensibilidad a los intereses de las clases populares. Éstas están mucho más adelantadas y son mucho más progresistas que estos establishments mediáticos y políticos, que están perdiendo su habilidad de mantener tal sabiduría convencional, la cual es contrastada y contradicha por la realidad del país, que muestra no sólo sus insuficiencias, sino también su falsedad.

A la patronal se le ve el plumero (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 4 de diciembre de 2012

La detención del anterior presidente de la patronal española, acusado ahora de blanqueo de dinero, alzamiento de bienes e insolvencia punible y tras una larga serie de escándalos empresariales protagonizados incluso bajo su mandato, es un buen motivo para reflexionar sobre el papel que los empresarios y sus dirigentes patronales desempeñan en nuestra sociedad.

En cualquiera que sea el sistema económico con el que uno se identifique (capitalismo, socialismo, comunismo…) la empresa tiene una función esencial. Entendida como la organización que se dedica a la producción de bienes y servicios no tiene sustituto posible en la inmensa mayor parte de los casos que conocemos, bien sea poniéndolos a disposición del mercado, del estado, de la colectividad por cualquier otro medio, o de alguna autoridad central. Es verdad que no es la única forma de obtenerlos pero sí que resulta prácticamente insustituible a poco que los procesos de producción se hagan algo complejos.

Sin embargo, la ignorancia y el papanatismo ideológico que tanto abundan han generado una confusión muy habitual que ha hecho que la empresa, y por ende la figura del empresario (o empresaria, porque creo que cuando se habla de empresas es cada vez más necesario subrayar el papel de las mujeres) sea muy mal comprendida y mucho peor apreciada. Tantos los izquierdistas de salón como los defensores fundamentalistas del capitalismo suelen identificar erróneamente a los empresarios con los capitalistas y más concretamente con el tipo de capitalismo que impera en cada época o en cada economía. Un error manifiesto porque es obvio que puede haber empresas en donde la propiedad no sea la privada o incluso empresas puramente capitalistas en donde los valores o la forma de gestión de los recursos predominantes no esté guiada exclusivamente por la avaricia o el afán de lucro. Una confusión aciaga y que tiene mucha más trascendencia de la que pudiera parecer cuando la difunden personas de gran influencia pública.

Para crear riqueza y empleo y para proporcionar ingresos y satisfacción a los seres humanos son imprescindibles las empresas y puede ocurrir que nada de eso se consiga en la medida necesaria si unos las rechazan porque ven en ellas a su enemigo capitalista y si, al mismo tiempo, otros entienden que lo único que hay que hacer para fomentarlas es fortalecer el capitalismo y, en particular, un tipo de empresa capitalista (jerárquica, social y ambientalmente irresponsable, empobrecedora, o ineficiente por muy rentable que sea) con el que es muy difícil que la inmensa mayoría de la sociedad se sienta identificada.

Lo primero le pasa a muchos sindicalistas y líderes políticos de izquierdas, que no se dan cuenta de que entre los empresarios (por ejemplo los que ahora están realmente al borde del abismo por culpa de los bancos y de las grandes empresas) pueden tener a muchos aliados, o que si se dedicaran a promover la creación de empresas de otro tipo (cooperativas, sociedades laborales, autogestionadas, etc.) avanzarían mucho más aceleradamente hacia la sociedad alternativa a la que aspiran.

Lo segundo es lo que creo que le viene pasando a la patronal española en los últimos años. Ha estado y está dominada por personas cuya trayectoria no ha sido precisamente la que podría servir a la sociedad como referencia de la excelencia, el riesgo y el buen hacer productivo de un empresario ejemplar. Y no me refiero solo a sus presidentes sino a los más de 35.000 liberados (por cierto, casi 8,5 veces más de los que tienen los sindicatos) que mantienen las diferentes organizaciones patronales.

El caso de Gerardo Díaz Ferrán es una muestra paradigmática de ello. Es decir, de que la patronal española refleja a un tipo carpetovetónico de empresario que tiene muy poco que ver con el que de verdad crea riqueza y con el que sería necesario promover para lograr que en nuestro país nos liberásemos alguna vez de la mentalidad dependiente y del terrible “¡que inventen ellos!”.

Ferrán y tantos otros empresarios instalados en la cúpula del poder empresarial, son en realidad buscadores de rentas que defienden el mercado cuando hablan ante los micrófonos pero que solo saben ganar dinero aliándose con la clase política más corrupta y que solo compiten a la hora de dar comisiones. Son los que piden austeridad a los demás pero que inflan las cuentas del Estado cuando se quedan con contratos públicos gracias a los políticos a los que han comprado. Son los que dicen que los servicios públicos son insostenibles mientras se llevan a espuertas el dinero que han ganado a costa de su militancia política a paraísos fiscales para no pagar impuestos.

Los líderes de la patronal que no tienen en la boca propuestas distintas a reducir salarios, como Díaz Ferrán, son en realidad enterradores de empresas y no verdaderos líderes empresariales. Con tal de sacarle las castañas del fuego a las grandes compañías de quienes reciben votos, favores y dinero a mansalva, vienen defendiendo políticas económicas que han arruinado a miles de pequeños y medianos empresarios que son los que realmente crean empleo porque la desigualdad a la que dan lugar arruina sus mercados y destruye sus clientelas.
¿Cuándo hemos oído a un dirigente empresarial español reclamar a sus colegas que hay que investigar más, que hay que ser creativos y producir con calidad, que la asunción del riesgo y la innovación es lo que distingue a una buena empresa y no el número de pelotazos conseguido o el número de despidos, y que no basta con bajar sueldos para ser competitivos?

Los dirigentes de la patronal española están continuamente diciendo que tiene que haber más empresarios y critican que los jóvenes no quieran serlo.

Yo estoy completamente de acuerdo con esa demanda aunque entiendo perfectamente por qué no hay más empresarios y empresarias en España. De hecho, lo hablo a menudo con los jóvenes a quienes enseño en la universidad o con los que trato en otros lugares.

A mi juicio hay dos grandes problemas que lo impiden. El primero es que no hay capital suficiente. Los dirigentes de la patronal olvidan a menudo que para que haya empresarios no basta con que existan herederos. Es imprescindible que haya dinero, aunque no sea lo único que hace triunfar un proyecto empresarial, y eso no es lo que se consigue precisamente con las políticas que defienden. Pero también otro tipo de capital muy importante: social, cultural, relacional, también buena educación, formación adecuada, ingenio en el ambiente social. Y resulta que la política que viene defendiendo la patronal española destruye este capital. Se dedica solo a privilegiar el que ya dispone una ínfima parte de la población o a financiar medios de comunicación y centros de estudio como negocio que adocenan, desmotivan y maleducan. Y, como en estos últimos años, a proporcionar dinero fácil a base de especular y de estafarse unos a otros.

El segundo problema es también determinante. Mientras que los líderes de la patronal se presenten a la sociedad como cancerberos de la derecha, como escuderos de los proyectos políticos más reaccionarios y conservadores, o mientras sean simples delincuentes, como en el caso de Ferrán, mientras a los líderes de la patronal se les vea tanto el plumero político ¿cómo vamos a pedir que haya más empresarios entre todo tipo de jóvenes o entre personas honestas de todas las tendencias?

lunes, 3 de diciembre de 2012

LA VIDA DE PI (ANG LEE, 2012)



Tras un naufragio en medio del océano Pacífico, el joven indio Pi, hijo de un guarda de zoo que viajaba de la India a Canadá, se encuentra en un bote salvavidas con un único superviviente, un tigre de bengala con quien labrará una emocionante, increíble e inesperada relación. (FILMAFFINITY)

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"Una magnífica y lograda traducción del best-seller (...) Ang Lee, ese gran camaleón entre los directores contemporáneos, consigue un admirable sentido de la maravilla en este cuento fantástico" (Todd McCarthy: The Hollywood Reporter)
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"Esta adaptación exquisitamente bella de la novela de naufragio de Yann Martel tiene una cualidad sui generis que nunca deja de cautivar, incluso aunque su construcción de fábula y su impecable diseño artístico se quedan cortos en lo que se refiere al drama puro y elemental" (Justin Chang: Variety)
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"'Pi' es un gigantesco paso hacia adelante, hacia el exterior y hacia arriba al expandir los recursos del medio cinematográfico en evolución. El realismo mágico raras veces ha sido tan mágico y nunca, antes, tan real" (Richard Corliss: Time)
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"'Life of Pi' es un logro milagroso de narrativa y un hito de maestría visual (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
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"La película te invita a creer en toda clase de cosas maravillosas, pero también puede provocar que dudes de lo que ves con tus propios ojos - o incluso que te preguntes si, al final, has visto algo realmente (A. O. Scott: The New York Times)
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"'Life of Pi' pone el 3D en las manos de un artista de primera clase. Ang Lee lo utiliza con la delicadeza y el lirismo de un poeta. No sólo ves la película: la vives (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)" (Peter Travers: Rolling Stone)
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"A los tres cuartos de hora la película da un giro de 180 grados (...) y todo adquiere otro significado. (...) efectivamente es lo nunca visto. (...) Una hora de sensaciones conmovedoras, absolutamente nuevas, en torno a la aventura de la vida" (Javier Ocaña: Diario El País)
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"Una de las más cuidadas, envolventes, serias y emotivas reflexiones que ha dado el cine contemporáneo sobre, precisamente, la propia posibilidad de la narración. (...) Contemplado el último fotograma, 'La vida de Pi' vuelve a contarse. Bella, conmovedora, desesperada, perfecta." (Luis Martínez: Diario El Mundo)
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"Aquí el 3-D no sale de la pantalla, sino que tira de ti hacia ella en un vértigo entre el horror y la poesía. (...) Una de esas películas que no se olvidan fácilmente ni con alzheimer (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
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"Un gran y abracadabrante espectáculo visual (...) 'La vida de Pi' conquista momentos de magia fílmica deslumbrantes. (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia)
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"Excelente, conmovedora, arriesgadísima y un tanto marciana (...) filme bellísimo que posee el 3D más diáfano y sobresaliente visto durante unos años sobredimensionados (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón)
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"Salpicada de instantes que ensanchan retinas y descuelgan mandíbulas, hito de la imagen como conexión con lo maravilloso y lo imaginario, estamos ante una obra que (...) nos reaviva la fe en cierto tipo de experiencia fílmica. (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Antonio Trashorras: Fotogramas)
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"Historia sobre la necesidad de creer en un poder más elevado, 'La vida de Pi' restaura por encima de todo nuestra creencia en el poder de la fantasía cinematográfica. (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Nando Salvá: Cinemanía)
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Ayer fui con Juanma al cine a ver esta película, que a Juanma le llamaba la atención porque le suelen gustar la película de su director, a mi no me llamaba mucho la atención, la verdad. Y finalmente no nos gustó mucho a ninguno de los dos.
Anina 

sábado, 1 de diciembre de 2012

DORIAN GRAY (OLIVER PARKER, 2009)

Dorian Gray is a 2009 British fantasy-thriller drama film based on Oscar Wilde's 1890 novel The Picture of Dorian Gray.
This version is directed by Oliver Parker, written by Toby Finlay (his first screenplay), and stars Ben Barnes as Dorian Gray and Colin Firth as Lord Henry Wotton. The film tells the story of the titular character Dorian Gray, an attractive Englishman whose image is captured in an enchanted painting that keeps him from aging. For every sin he commits, his image in the portrait ages and loses his beauty.
The film, which was released in the United Kingdom on 9 September 2009, competed in the Official Fantàstic Competition at the 2009 Sitges - Catalonian International Film Festival.

PLOT

When a naïve young Dorian Gray (Barnes) arrives in a train to Victorian London, to inherit an estate left to him by his abusive Grandfather, he is swept into a social whirlwind by the charismatic Lord Henry Wotton (Firth), who introduces Gray to the hedonistic pleasures of the city. Lord Henry's friend, society artist Basil Hallward (Ben Chaplin), paints a portrait of Gray to capture the full power of his youthful beauty. When the portrait is unveiled, Gray makes a flippant pledge: he would give anything to stay as he is in the picture—even his soul.
Gray meets and falls in love with young budding actress Sibyl Vane (Rachel Hurd-Wood). After a few weeks, he proposes marriage to her, but after Lord Henry tells Gray that having children is "the beginning of the end", he takes Gray to a brothel. This breaks Sibyl's heart as Gray leaves her; drowning herself soon after. Gray learns of this next day from her brother "Jim" (James), who tells Gray that Sybil was pregnant. Jim then tries to kill Gray before being restrained and carried off by the authorities. Gray's initial grief disappears as Lord Henry persuades him that all events are mere experiences and without consequence, and his hedonistic lifestyle worsens, distancing him from a concerned Hallward.
Gray goes home to find the portrait of himself warped and twisted and realises that his pledge has come true; while the portrait ages, its owner's sins are shown as physical defects on the canvas. The chaos of the portrait of Gray starts, leading him to brutally kill Hallward after telling him his secret, dumping the body in the River Thames.
Having left London to travel for many years, Gray returns to London and during the welcome-back party the guests are surprised to see that he has not aged at all. He becomes close to Lord Henry's daughter, Emily (Rebecca Hall), a member of the UK suffragette movement, despite Lord Henry's distaste for such a relationship due to Gray's lifestyle and unnatural appearance, Emily having provided Lord Henry with a greater moral focus.
Although Gray appears genuinely interested in changing his ways as he spends time with Emily, matters are complicated when he is confronted by James, still seeking revenge for his sister's death; despite Gray's attempts to drive off his suspicions by pointing out his apparent age, James nevertheless deduces Gray's true identity, only to be killed by a train during the chase in the London Underground. As Gray makes arrangements to leave London with Emily, Lord Henry's study of old photographs makes him remember the time when he teased Gray to deal with the devil for eternal youth and beauty at the cost of his soul.
Breaking into Gray's house as Gray and Emily are making plans to leave together, Lord Henry discovers the concealed portrait, but is interrupted by Gray before he can uncover it. Although Gray attempts to convince Lord Henry that he still cherishes his friendship and genuinely loves his daughter, Lord Henry discovers a stained scarf of Basil's in a box, prompting Gray to angrily declare that he is what Lord Henry has made him, the personification of the life he preached but never dared practise. Full of anger and grief, Gray attempts to strangle Lord Henry, but is distracted by Emily's call long enough for Lord Henry to knock him aside and expose the portrait.
Disgusted and horrified at the twisted sight on the canvas, Lord Henry throws a lit lamp at the portrait, causing it to catch fire, subsequently locking the gate of the attic, to ensure Gray and the painting are destroyed, before his daughter sees the ruckus as she pleads with Gray for the key. Gray, after seeing her and realising that he really loves her, turns his back as Lord Henry drags his daughter out of the house, his last words being to assure Emily that she has his whole heart. Resolving to end it all, Gray stabs the painting with a poker, causing his body to age the years that it has never suffered, Gray charging at the portrait to fully impale it as his years catch up to him before the attic is consumed by an explosion.
A few months later, scarred from the explosion and after attempting to reconcile with Emily through Agatha over the phone, Lord Henry heads to his attic where he keeps the now-youthful portrait of Gray, grimly noting that nobody will look at it now. As Lord Henry leaves, the portrait's eyes glow, suggesting that Gray's soul may still be within the portrait even after his death.

CASTS

In credits order.

I saw this film today with Juanma, we didn`t like it very much, I prefer the book.
Anina

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Dorian Gray (Ben Barnes) es un joven aristócrata muy atractivo que, después de haber pasado una solitaria adolescencia en el campo, regresa a Londres, donde ha heredado una mansión. Atraído por la vida nocturna, se sumerge en ella de la mano de Lord Henry Wottom (Colin Firth), que lo conduce a los antros más recónditos y sórdidos de la ciudad. Al joven le fascina el estilo de vida decadente y amoral de Wotton. Por otra parte, su obsesión por alcanzar la eterna juventud lo impulsa a hacer un pacto diabólico: él se mantendrá siempre joven, pero las huellas del paso del tiempo y de sus terribles delitos, es decir, su degradación física y moral se reflejarán en un retrato que le ha hecho su amigo el pintor Basil Hallward (Ben Chaplin). (FILMAFFINITY)

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"La película de Parker carece de estilo (...) El clímax, en el que el cineasta se abona a las más gastadas retóricas de un cine de terror indigno de tal nombre, da la perfecta medida del nivel de la operación" (Jordi Costa: Diario El País)
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"Brocha gorda y marco mejorable. (...) puesta en escena de macramé y con olor a naftalina (...) Puntuación: * (sobre 5)" (Javier Cortijo: Diario ABC)
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"Parker despliega un arsenal de efectismos, (...) convierte el esquivo y serpenteante relato original en un simplificado cuento de monstruos y fantasmas. (...) Notable Colin Firth (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (Manuel Yáñez Murillo: Fotogramas)
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"Oscila con desequilibrio entre el terror y el retrato de la época victoriana sobre los que se asienta la novela. (...) Puntuación: **1/2 (sobre 5)" (Andrea G. Bermejo: Cinemanía)
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Después de leer el libro en inglés el curso pasado, el otro día vi que en la Biblioteca de la Escuela de Idiomas de Ponferrada tenían disponible la película, así que la cogí sin dudarlo. La vimos hoy Juanma y yo, en inglés con subtítulos en castellano, pero no nos gustó mucho. Me gustó mucho más el libro.
Anina 

viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Qué está ocurriendo en la Eurozona? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 30 de noviembre de 2012

Este artículo señala que existe un falso optimismo dentro del establishment que gobierna la Eurozona por creerse que se están tomando las medidas adecuadas para resolver la crisis financiera y la deuda pública. El artículo señala que no se están tomando las medidas necesarias para estimular el crecimiento económico que permita a la Eurozona salir de la recesión. Estas son las medidas más necesarias y urgentes que están siendo obstaculizadas por las políticas de austeridad y dilución de la protección social, con unas rebajas de los salarios que imposibilitan tal crecimiento.

A primera vista parecería que la situación y estabilidad del euro está –como algunos pocos hemos estando prediciendo- en buena forma. En contra de las voces alarmistas que señalaban el fin del euro, el euro goza de muy buena salud. En realidad nunca la perdió. Hoy el euro ha subido en valor un 10% del valor del dólar desde que Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), indicó que haría todo lo que fuera necesario para salvar el euro (26.07.12). El BCE está dispuesto, después de todo, a comprar, en el mercado secundario, bonos (cortos) de los Estados que lo soliciten. Por otra parte, se ha establecido un fondo común (European Stability Mechanism, ESM) que comparará bonos (largos) en el mercado primario de aquellos Estados que también lo soliciten. Y, por último, parece que, por fin, el sistema bancario se va a europeizar, regulado por el BCE.

Todo ello parece haber relajado algo los famosos mercados financieros de manera que la famosa prima de riesgo de la deuda española ha bajado. Y hay un número creciente de voces que incluso creen que España podría ya dejar de tener dificultades en pedir dinero prestado.

Todos los indicadores parecerían señalar que el espacio financiero está en buen orden o al menos bien encarrilado. Algunos se quejan de que todos los pasos enunciados y citados en esta breve introducción son demasiado lentos. Y no les falta razón. Pero al menos algo está ocurriendo en este espacio financiero de cuya salud –se nos dice- depende todo lo demás.

Pero a pesar de que el euro está en buena forma, resultado de los pasos señalados antes, la Eurozona tiene un problema gravísimo. Está, de nuevo, en recesión, con un elevado desempleo que está generando la mayor agitación social que Europa haya visto desde la II Guerra Mundial. Las huelgas generales, las huelgas parciales, las manifestaciones y la agitación callejera es una constante en la vida política de la mayoría de países de la Eurozona. Tal agitación social está creando una situación de alarma en las estructuras de poder que gobiernan la Eurozona. En el mismo día que había Huelga General en España y en Portugal, y movimientos de protesta en Italia, en Grecia, en Bélgica e incluso en Alemania, el comisario europeo de Política Económica señaló que la austeridad debería flexibilizarse, dando más tiempo a cada país de la Eurozona para alcanzar los objetivos fiscales de déficits y deuda públicas inicialmente acordados. Y comienza a haber pánico, incluso en Alemania, que la gente de los países de la Eurozona, harta de tanta austeridad para salvar a la banca, decida terminar con el euro y elegir partidos que se rebelen y no acepten –como está ocurriendo ahora-, los mandatos del Gobierno alemán y del BCE. El riesgo para el establishment europeo de que ello ocurra es muy elevado, y no sólo en Grecia y en Portugal, sino también en España. El 30% de la población, porcentaje que está subiendo, está llegando a la conclusión que el euro no es positivo para España.

¿POR QUÉ LA EUROZONA NO SE ESTÁ RECUPERANDO?

La respuesta a esta pregunta es fácil de ver, aunque el lector no la leerá en la mayoría de los medios. Las economías están en recesión debido primordialmente a la falta de demanda de productos y servicios, resultado de la disminución de la capacidad adquisitiva de la población, consecuencia de la disminución de los salarios (y del número de asalariados) y de los recortes del gasto público, incluido el social, y la correspondiente dilución de la protección social. De ahí que las políticas neoliberales que se están imponiendo a la población de los países de la Eurozona estén contribuyendo todavía más a la recesión. Nunca antes los países de la Eurozona habían visto una disminución tan masiva y acentuada de las rentas del Trabajo (como porcentaje de la renta total) como ahora. De ahí el gran problema de insuficiente demanda que continuará por muchos, muchos años, condenando a este colectivo –la Eurozona- y a sus componentes como España, a estar estancados económicamente con un elevadísimo crecimiento del desempleo. Así de claro.

OCDE: los maestros del error vuelven a pontificar (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 30de noviembre d 2012

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) acaba de presentar su nuevo informe sobre la economía española en el que hace previsiones sobre nuestro futuro inmediato y presenta propuestas, según dice, para salir de la crisis.

Las previsiones vienen a echar un jarro de agua fría sobre el gobierno puesto que prevé que no se van a cumplir las más optimistas con las que elaboró sus presupuestos y que la recesión va a ser más dura y prolongada de lo que nos quieren hacer creer Don Mariano y sus ministros, algunos de los cuales incluso afirman que ven signos de recuperación en un horizonte cercano.

Sobre los datos concretos que ofrece ahora la OCDE no vale la pena detenerse. Es, junto al Fondo Monetario Internacional, el organismo que menos acierta a la hora de hacer previsiones así que sea lo que sea lo que ahora prevé, con toda seguridad será equivocado, como le ocurre prácticamente siempre.

Es normal. Los informes que realiza no están destinados a proporcionar un análisis riguroso y veraz de la realidad que ayude a los gobiernos a tomar decisiones correctas.

Estos organismos son la punta de lanza con que se abren paso los intereses de las grandes potencias y, particularmente de los grandes grupos financieros y empresariales de todo el mundo. Y por eso que las predicciones y datos que proporcionan en sus informes estén orientados en realidad a crear un clima de opinión que favorezca la posterior adopción de las medidas liberales que apoyan y ayudan a imponer.

Solo así se puede explicar la acumulación de tanto error de predicción, de tantas equivocaciones, el cúmulo tan grande de fiascos que contienen sus informes.
En el FMI o en la OCDE trabajan los analistas quizá mejor pagados del mundo institucional, los que disponen de mejores medios de análisis. Y, sin embargo, son los que más se equivocan a la hora no ya de señalar lo que puede ocurrir en el futuro, sino incluso cuando se trata de reflejar lo que sucede en el momento presente.

Se podría decir que la OCDE y el FMI son maestros consumados del error pero lo curioso es que eso no les amilana y periódicamente presenten a la opinión pública mundial sus informes como si fuesen la voz de unos dioses que lo saben todo y que tienen la fortuna de poder decir al común de los mortales lo que mejor les conviene y lo que deben de hacer inexcusablemente.

Mejor, pues, no hacer caso de los números y escenarios que presentan. Prácticamente no han acertado nunca y no cabe pensar que ahora se vaya a dar el milagro que les permita dar en el clavo.

Hablan de un futuro inmediato muy deteriorado para provocar la paralización que siempre produce el miedo y para crear así el ambiente que asuma como irremediable las propuestas sesgadas y solo favorables a los grupos oligárquicos que realizan.

La prueba de ello es que -salvo algunas medidas concretas que la OCDE sabe perfectamente que no se van a adoptar, como la eliminación de las ayudas fiscales a las pensiones privadas- lo que ahora vuelve a proponer en el nuevo informe son prácticamente las medidas que a lo largo de los últimos años han ido promoviendo y que han ido creando las condiciones para que la crisis se desencadenase con inusitada virulencia, sobre todo, haciendo que aumente extraordinariamente la desigualdad.

En el ámbito que titula como Políticas laborales y de mercados las “soluciones” que ofrece son las mismas de siempre, las que reclamaba antes de la crisis, las que dice que son las oportunas haya un roto o un descosido: disminución de salarios sociales, limitación del poder de negociación de los trabajadores acabando con la extensión legal de los acuerdos de negociación colectiva de nivel superior, reducir el coste del despido y, en suma, insistir en la flexibilización de las relaciones laborales. Una estrategia que incluso investigaciones de la propia OCDE han mostrado que no son determinantes de la mejora del mercado laboral y de los niveles de empleo.

Por otro lado, en el campo de las que llama Políticas para estabilizar la economía y apuntalar el sector bancario, no se puede decir que esté fino este informe de la OCDE.

Quienes lo han redactado no tienen más remedio que reconocer que las medidas de austeridad van a suponer un recorte muy grande de la capacidad de crear actividad y empleo y que, por tanto, ni van a poder aliviar el problema de la deuda ni van a proporcionar estabilidad o crecimiento en los próximos tiempos. Pero, al mismo tiempo, el informe no renuncia a la querencia neoliberal y establece que el gobierno debe mantener el objetivo de reducir el déficit y que, por tanto, hay que seguir adoptando medidas de consolidación fiscal. O sea que no es bueno, pero que hay que hacerlo.

Y respecto a la situación del sistema financiero, la OCDE se limita a recurrir al mismo y único recurso de quienes simplemente se están dedicando a modificar las condiciones de mercado con el principal objetivo de que los grandes bancos se queden con el mayor porcentaje posible del mercado: el latiguillo de que si se hace lo que ellos dicen volverá fluir el crédito. Lo mismo que se viene diciendo desde la primera reforma financiera de las característica propuestas por la OCDE, y justamente lo contrario de lo que ha ocurrido en la realidad.

En materia fiscal, a la OCDE se le ocurre que lo prioritario es crear una autoridad fiscal independiente para imponer el cumplimiento de la política de estabilidad y austeridad. Pero sin poner sobre la mesa posibles fórmulas que pudieran recaudar de forma más equitativa y eficiente.

La misma perorata de siempre: más mercado, más libertad para los de arriba, mayor concentración de capitales y más indiferencia ante la desigualdad, ante la falta de incentivos para poner en marcha actividades productivas. Y ello, a pesar de que tenemos mucho más que indicios que demuestran que allí donde se han impuesto medidas de este tipo, las economías se han deteriorado en mayor medida.

El fundamentalismo ideológico de la OCDE no da para mucho más. Ni una sola medida para restaurar la demanda a gran escala, que es lo que se necesita; ni un solo procedimiento (que no sea el milagro que venden los ministros) para restaurar con urgencia la financiación a empresas y consumidores; ni una palabra sobre cómo cambiar la especialización perversa de nuestra economía; silencio sobre el fraude fiscal, sobre la fuga de capitales, y sobre el papel de la banca en la crisis que hace tan difícil confiar en ella misma para salir adelante.

Tampoco ofrece la OCDE un análisis riguroso de cómo ha crecido la deuda en los últimos años como consecuencia de no disponer de financiación del banco central o de las reformas estructurales que la propia OCDE promovió.

El informe de la OCDE es más de los mismo. Y más de lo mismo significa avanzar por el camino (propuesto igualmente por la OCDE) que nos ha llevado a donde estamos, es decir, al desastre.