miércoles, 20 de mayo de 2009

La alteración de las cuatro estaciones en la región Mediterránea empeorará los efectos del cambio climático

Debido al cambio climático, la primavera llega antes y el otoño se acaba más tarde que hace 50 años. Desde un punto de vista biológico, esto quiere decir que los árboles de hoja caduca sacan las hojas antes y las pierden también más tarde.Éste hecho puede agravar los efectos del cambio climático en el área mediterránea, según el artículo que publican esta semana en la revista Science investigadores del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF).

En el artículo, Josep Peñuelas, This Rutishauser y Iolanda Filella, de la Unidad de Ecología Global (CREAF-CSIC-UAB), explican que la prolongación del periodo de actividad de los árboles de hoja caduca puede tener efectos tanto de mitigación como de amplificación del cambio climático.

Que la balanza se decante hacia un lado u otro dependerá de la disponibilidad de agua y de las características particulares de cada región del planeta.

Uno de los aspectos positivos de que los árboles mantengan las hojas durante más tiempo es que, mediante la fotosíntesis, pueden secuestrar más CO2, con lo que contribuyen a evitar que este gas de efecto invernadero se acumule en la atmósfera. Sin embargo, cuando las plantas captan CO2 expulsan agua en forma de vapor. Así, un requisito indispensable para que aumente la captación de carbono es que haya agua disponible en el suelo, lo cual permite que los árboles mantengan en marcha el mecanismo fotosintético.

En zonas húmedas, los bosques pueden acumular mucho vapor de agua y se forman nubes que refrescan el ambiente e incrementan las precipitaciones; estos procesos aumentan con una presencia prolongada de hojas. En regiones como la Mediterránea, en cambio, durante los periodos de sequía veraniegos, aunque los árboles reciben mucha radiación, no disponen de agua para transpirar y refrescar el ambiente o generar nubes, lo cual influye en el hecho de que el clima de la región sea más cálido. En esta situación, la presencia prolongada de las hojas hace que la disponibilidad de agua todavía disminuya antes.

Al mismo tiempo, la prolongación del periodo de actividad de las plantas también comporta más emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV), entre los que se encuentran los terpenos presentes en muchos aromas vegetales, lo cual también puede tener efectos sobre el cambio climático. Por una parte, los COV emitidos por las plantas forman aerosoles que reducen la radiación incidente y, además, pueden actuar como núcleos de condensación de nubes y, por lo tanto, refrescar el ambiente. Por otra parte, una emisión más elevada de COV provoca un incremento del ozono y del metano en la atmósfera -ambos gases de efecto invernadero- lo que deriva en un calentamiento del ambiente.

Los autores de la investigación afirman que todavía hay muchos aspectos desconocidos sobre cómo el ciclo de vida de las plantas afecta al clima, sobre todo en el ámbito local y regional, por lo que reclaman más estudios en este sentido. Mejorar el conocimiento sobre los efectos de esta alteración de las estaciones permitirá elaborar modelos climáticos más meticulosos, con lo que las predicciones serán también más precisas.

Artículo de referencia: Phenology Feedbacks on Climate Change. J. Peñuelas, T. Rutishauser y I. Filella. Science. vol. 324, 887-888 (2009).

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