domingo, 6 de octubre de 2013

PAMPLONA (NAVARRA)





Comenzamos el día desayunando a lo grande en el precioso Café Iruña, en la Plaza del Castillo.



 
La Plaza del Castillo está en el centro neurálgico de la ciudad. Se trata de un cuadrilátero imperfecto de 14.000 metros cuadrados que ha sido y sigue siendo escenario de los principales acontencimientos de la idea de Pamplona: corridas de toros hasta 1844, batallas, torneos, mercado, paradas militares, concentraciones políticas y populares...
De esta plaza surgen muchas de las callejuelas estrechas del Casco Viejo de Pamplona. Está rodeada por casas que en su mayoría datan del siglo XVIII en las que destacan balconadas, torretas, áticos y ventanales. El kiosko está situado en el centro de la plaza y fue instalado el 28 de junio de 1943. Sustituyó a otro de madera de 1910, que sustituía a su vez a la fuente dieciochesca de la Beneficiencia, obra de Luis Paret, cuyo ornamento principal era la estatua de la Mariblanca, hoy en la Taconera. Ha sido restaurado recientemente. La Plaza del Castillo es un típico lugar de reunión para los pamploneses: para ir de compras, de copas, para sentarse a leer o a mirar pasar la gente. Le llaman "el cuarto de estar de los pamploneses". Alberga numerosas terrazas y cafés, algunas de ellas emblemáticas, como el Café Iruña, el Casino Principal o el Casino Eslava. 
El Monumento a los Fueros en Pamplona, realizado tras la Gamazada se levantó por suscripción popular como símbolo de la libertad navarra, situándolo en frente del Palacio de la Diputación Foral de Navarra.



Desde 2002 el Parlamento de Navarra, también conocido como Cortes, cuenta con una sede propia y permanente. Anteriormente ubicado en el Palacio de Navarra, ahora ocupa un renovado edificio construido a finales del siglo XIX bajo el diseño del arquitecto municipal Julián Arteaga.
Enfrentado al Palacio de Navarra, justo en el otro extremo del Paseo Sarasate, es el edificio más monumental y el único oficial del conjunto de seis manzanas que forman el Primer Ensanche de Pamplona. Originalmente fue concebido para acoger la Audiencia Territorial de Navarra. Construído entre 1892 y 1897, constituye uno de los ejemplos más representativos de la denominada arquitectura ecléctica.
Se ha respetado la fachada histórica y la crujía de la antigua Audiencia, de ladrillo rojo y piedra de Tafalla. Sin embargo, por dentro se ha vaciado dejando sitio a un gran patio acristalado que alberga el Salón de Plenos y el Atrio. El edificio cuenta con 11.300 metros cuadrados distribuidos en cuatro niveles más garaje.
Cada una de las plantas tiene un uso diferente: la planta baja se utiliza para la atención al público; la planta primera está reservada para la presidencia, y la planta segunda alberga los grupos parlamentarios y las salas de comisiones. Por último, en la planta semisótano se encuentran el acceso al salón de plenos y al atrio. 

  


Baluarte, Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, nació de la voluntad de generar un gran espacio capaz de aunar ciencia, aprendizaje, arte y cultura. A causa de tener unificadas las funciones congresual y cultural, se trata de uno de los más grandes auditorios y palacios de congresos de España, con una superficie de 63.000 metros cuadrados. Fue construido por el Gobierno de Navarra y diseñado por el arquitecto Francisco J. Mangado.
El Baluarte está situado en el centro mismo de la ciudad, entre la Avenida del Ejército y las calles Yanguas y Miranda, General Chinchilla y Padre Moret. Baluarte goza de un emplazamiento privilegiado de encrucijada entre la zona comercial y de ocio más dinámica de la ciudad y la monumentalidad de la Ciudadela. Su propia configuración, en forma de "L", se proyecta además hacia una extensa plaza peatonal de 10.000 metros cuadrados que se abre a la ciudad.




La Ciudadela y la Vuelta del Castillo, cinturón verde que rodea la primera, son el gran pulmón vegetal de la ciudad y su referencia urbanística principal. Se trata de 280.000 metros cuadrados de arbolado y praderas que se entrelazan con una construcción levantada entre 1571 y 1645 para la defensa de Pamplona. Sus pabellones, fosos, baluartes, rebellines y glacis son hoy lugares públicos de ocio, deporte y cultura.
El interior de la Ciudadela constituye un agradable parque público solo abierto a peatones, con amplias praderas cruzadas por sendas, una plazoleta central con una fuente, bancos para el descanso, una pequeña zona de ocio infantil y una treintena de especies arbóreas.
Cuenta con espacios expositivos gestionados por el Ayuntamiento. 



El Monumento al Encierro, situado en la Avenida Roncesvalles, cerca de la Plaza de Toros, por Rafael Huerta (2007)
Esta escultura de bronce supone una ampliación de la escultura del encierro que ya existía, en la que aparecían dos corredores y un toro. El escultor recrea un instante de la carrera en el hay cuatro corredores delante de los astados, varios caídos en el suelo mientras avanza la manada y dos mozos corren a la derecha de los morlacos. 


El Monumento a Ernest Hemingway de Luis Sanguino (1968) está situado junto a la Plaza de Toros, con este busto el Consistorio rindió homenaje a este escritor norteamericano que catapultó el nombre de Pamplona a todo el mundo a través de su obra. Habitual de los Sanfermines, el monumento representa al nóbel en actitud de presenciar una corrida de toros, apoyado en la barrera del callejón. 



La Catedral de Santa María con fachada neoclásica de Ventura Rodríguez, es un templo gótico de los siglos XIV y XV que encierra joyas de arte como el mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla, o el delicado claustro gótico, considerado uno de los mejores de Europa. La catedral de Pamplona presenta un ábside poligonal con deambulatorio, característico de las iglesias de peregrinación







El Rincón del Redín es la parte más alta de las murallas y desde aquí puede disfrutarse de unas vistas extraordinarias de los fosos y de la ciudad extramuros. Aquí se encuentra el Mesón del Caballo Blanco, un antiguo palacio y posterior hospedería de peregrinos. La calle que conduce a la Catedral es uno de los rincones con más encanto de Pamplona.









La Ronda Barbazana es un paseo que discurre paralelo al lienzo más antiguo de todo el conjunto amurallado (XVI), entre el Bastión del Labrit y el del Redín. Es una de las zonas más bellas de la ciudad, en la trasera del Palacio Episcopal y del conjunto catedralicio.



Desde el Bastión del Redín puede verse el portal más antiguo de la ciudad, el Portal de Francia, también llamado Portal de Zumalacárregui (1553). Muestra un escudo tallado con el águila bicéfala y las armas imperiales. Los peregrinos desde antaño, después de atravesar el Arga, acceden por aquí hasta el barrio medieval de la Navarrería.



La Iglesia de San Lorenzo inaugurada en el XIII, del templo medieval sólo se conserva una torre. Aquí se encuentra la famosa Capilla de San Fermín con el busto-relicario del santo patrono de la ciudad y primer obispo de Pamplona. Junto a esta iglesia está la Plaza de Recoletas o de los Ajos, con una fuente neoclásica de Luis Paret y el Convento de las Agustinas Recoletas.



La Ruta Jacobea pasa por la Plaza del Ayuntamiento, uno de los escenarios más importantes de las fiestas de San Fermín. En el balcón central de su fachada barroca estalla cada seis de julio el Chupinazo, el cohete con el que dan comienzo los Sanfermines. Con la unión de los tres burgos de la ciudad (1423) se estableció en este sitio la constucción del primer ayuntamiento.  


Calle de la Estafeta

Comimos en el Bar Ulzama estupendamente



El Parque de la Taconera es un parque romántico francés, construido sobre un baluarte de la muralla. Es el más antiguo de la ciudad (1830) y cuenta con un zoo en el interior de sus fosos, con ciervos, cabras, patos, cisnes, conejos y pavos reales en semilibertad. Posee un arbolado variado y exótico, con algunas especies muy antiguas. Junto a un espectacular ejemplar de Sófora Japónica está el Café Vienés, con una extensa carta de cafés y tés. El paseo muestra diferentes elementos escultóricos: la famosa Mari Blanca (XVIII), el monumento al tenor Gayarre, el Portal de San Nicolás (1666) o la arquería gótica de Teobaldo II. 





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