viernes, 9 de marzo de 2012

El problema de la Eurozona no está en la periferia sino en el centro: Alemania (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital SISTEMA, 9 de marzo de 2012

Este artículo señala las raíces del problema de la Eurozona, que es la gran reducción de las rentas del trabajo en Alemania (y en los demás países de la Eurozona), que ha creado un problema de demanda en aquel país y en toda la Eurozona, y una excesiva acumulación en Alemania de capitales (resultado de lo anterior) incluido capitales financieros, que al exportarse contribuyeron a crear las burbujas inmobiliarias en los países de la periferia, consiguiendo enormes beneficios, como consecuencia.

Alemania es muy exitosa en la exportación de productos. Y como exporta mucho más que importa, la balanza de pagos es positiva. El crecimiento de la diferencia entre exportación e importación varió, pasando de representar el 2,8% del producto interior doméstico en el año 2000, al 7% en el 2008. En realidad, el valor total de las exportaciones en Alemania fue en este último año de 983.000 millones de euros, superior al valor total en China, 971.000 millones. Su saldo de pagos era de 177.000 millones de Euros en Alemania, comparado con 191.000 millones en China. Este enorme éxito se debe primordialmente a la moderación salarial, manteniendo los sueldos muy por debajo del nivel de su productividad. Ello explica que el valor añadido no vaya a la masa salarial y al consumo doméstico, sino a los beneficios empresariales y a las exportaciones de capital, incluyendo capital financiero. Ni que decir tiene que el mundo del trabajo alemán no está muy satisfecho con esta situación. Pero el mundo empresarial alemán tiene un gran instrumento en sus manos, el Banco Central Alemán (el Bundesbank) y el Banco Central Europeo. Estos dos instrumentos tienen como objetivo controlar la inflación, a través del control salarial. Cuando los sindicatos del metal estaban renegociando su conversión, el BCE subió los intereses del dinero, reduciendo el crecimiento económico y aumentando el desempleo, y ello a pesar de que la Eurozona estaba ya a punto de entrar en recesión.
Por otra parte, la exportación del capital, incluyendo el financiero, ha sido un componente importantísimo para crear la burbuja inmobiliaria en España e Irlanda (y en EEUU). Se olvida en los círculos financieros y empresariales alemanes y en sus establishment políticos que, aún cuando acusan a los países periféricos de haber derrochado su dinero (en invertir en actividades especulativas, como el sector inmobiliario), la banca alemana favoreció y se benefició de tal derroche. En realidad, la mayoría del dinero era alemán (además de francés y español). Es difícil aceptar la crítica cuando la banca alemana estuvo metida hasta la médula en tal derroche, beneficiándose enormemente. Es interesante notar que, como dijo el sindicato del metal alemán, la burbuja inmobiliaria alemana pasó en España. Mientras que había una escasez de construcción en Alemania (Alemania tiene el menor porcentaje de propietarios de viviendas en la UE), en España, con la ayuda del capital financiero alemán, se construyeron tres veces más casas de las que se necesitaban. Era austeridad en casa (Alemania) y despilfarro en el resto de la UE y, muy en particular, en los países periféricos (España, Grecia, Portugal e Irlanda). En realidad, la moderación salarial se escribió en piedra en la constitución alemana, presentándola como una enmienda, exigiendo equilibrio presupuestario. Detrás de tal enmienda constitucional estaba el deseo de reducir la protección social.
Tales medidas no se tradujeron en un crecimiento del desempleo, y ello como resultado del poder sindical dentro de las empresas (el sistema llamado co-gestión), que hizo que en lugar de destruir empleo, el empresario tenía y tiene que pactar la reducción del tiempo de trabajo. El desempleo no subió, pero la moderación salarial se mantuvo, aunque con notable deterioro de la calidad de los puestos de trabajo alemanes. Existía en Alemania un miedo al desempleo, incluso entre el establishment, pues no fue la inflación –como siempre se dice- sino el desempleo el que fue responsable del nazismo (ver mi artículo “El profundo error del Gobierno alemán: los orígenes del nazismo. El Plural. 19.12.11). Es importante señalar que es el Bundesbank el que todavía sostiene la interpretación histórica de los orígenes del nazismo como basados en la inflación elevada en aquel periodo. El Bundesbank intenta crear esta imagen, pues la inflación es siempre el mayor enemigo de la banca. Pero la inflación existió mucho antes (1918-1924) de que Hitler saliera elegido.
Lo que estamos viendo es el intento de exportación del modelo alemán (en realidad, del modelo establecido por el establishment financiero-empresarial alemán) al resto de la Unión Europea, con una enorme determinación y contundencia. Las políticas del Gobierno Rajoy están siguiendo a pies juntillas tal modelo, con el agravante de que España no tiene el sistema de protección social y el sistema de co-gestión que tiene Alemania. Y todo ello se hace bajo el mandato del Consejo Europeo, de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo, en los que el establishment alemán tiene pleno dominio, transformando los países periféricos en meros peones de una estrategia continental, habiendo alcanzado su máximo desarrollo en Grecia, convertida hoy en mera colonia alemana.
La estructura ideológica que sostiene tal avalancha ideológica es el monetarismo y el mercantilismo (que comúnmente se llama neoliberalismo), que se ha resistido por todos los medios al incremento de la demanda doméstica en Alemania y en los otros países, y por lo tanto al incremento de los salarios y gasto público, como medida estimuladora de la economía.
El gran problema de esta estrategia es que la reducción de los salarios y de las rentas del trabajo están creando un problema gravísimo, no sólo en la periferia, sino también en el centro (Alemania y Austria), con una demanda estancada. Esta situación crea una enorme acumulación de capital en los países centrales y un enorme endeudamiento y grandes déficits en los países periféricos, disminuyendo las importaciones hasta tal nivel que afectan a las exportaciones alemanas, pues gran parte de éstas van a los países de la UE. Con ello se están creando unas balanzas de pagos excesivamente positivas en el centro y excesivamente negativas en la periferia, que están afectando a la salud del sistema. De ahí que fuera EEUU el país que confió más en las políticas keynesianas de estímulo, que propusiera en Noviembre de 2010 en Seúl, Corea, que no se permitiera que un país tuviera un balance de saldos positivo mayor del 4% de su PIB. Alemania y China lo vetaron, y con ello las posibilidades de que la UE se recuperara se vieron enormemente afectadas.
Las soluciones son fáciles de ver y van en sentido opuesto a las llevadas a cabo hoy en día por la troika que manda en la UE. Se necesitan urgentemente medidas de estímulo de la demanda doméstica, comenzando por Alemania. El conflicto no es, pues, Alemania versus el resto de la UE, sino el del establishment alemán frente a las clases populares alemanas y de los otros países. El internacionalismo de las elites dominantes debería sustituirse por el internacionalismo de las clases populares.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los retos de la sostenibilidad del Estado social (VICENÇ NAVARRO)

Este artículo es un capítulo en el libro “Los retos de las políticas públicas en una democracia avanzada” publicado por Ararteko en octubre de 2011

Qué es el estado del bienestar y cómo se mide

Permítanme que comience el artículo con la definición de que es el estado del bienestar. Incluyo como tal aquellas intervenciones del Estado (sean del nivel central, autonómico o local) que tienen mayor impacto en configurar el bienestar y calidad de vida de la ciudadanía.
Tales intervenciones pueden dividirse en cinco tipos. Una son las transferencias sociales como, por ejemplo, las pensiones y las ayudas a las familias. Otra son los servicios públicos como son, por ejemplo, la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las familias, los servicios sociales y la vivienda social, entre otros. Otra son las intervenciones normativas y sancionadoras para proteger al trabajador, al consumidor y al residente (a través de protección del ambiente). Otra incluye la creación de buen empleo, proveyendo las bases para que el sector privado lo cree y en muchos países se considera también una responsabilidad del estado la de crear buen empleo en momentos de recesión como ahora. Y otra es la reducción de las desigualdades sociales.
La pregunta que nos tenemos que hacer es como se mide el grado de desarrollo de un estado del Bienestar. Tres son los indiciadores más importantes. Uno es el gasto público social como porcentaje del Producto Interior Bruto. Otro es el gasto público social por habitante (en unidades de poder de compra, es decir, euros estandarizados, para homologar su capacidad adquisitiva en países de distinto nivel de vida). Y un tercero es el porcentaje de población adulta que trabaja en los servicios del Estado del Bienestar.

La situación de España

Veamos como está entonces España. Comenzando por el último indicador. El porcentaje de población adulta (15-64 años) que trabaja en los servicios del Estado del Bienestar para el año 2007 (último año que Eurostat ha publicado tales datos) en España fue de un 10,26%, en la UE-15 de un 15,01% y en Suecia de un 23,75%. España es el país de la UE-15 que tiene un porcentaje menor de la población adulta trabajando en los servicios sociales del Estado del Bienestar.
Si analizamos el gasto público en protección social (gastos en transferencias públicas y en servicios públicos del estado del bienestar) como porcentaje del PIB vemos que en el año 2007, España fue un 21%, UE-15 un 27% y Suecia un 30%. España es el país de la UE-15 que tiene un gasto público en protección social como porcentaje del PIB más bajo (después de Irlanda, 16.5%).
Si analizamos el gasto público por habitante en protección social (medido en unidades de poder de compra o euros estandarizados) vemos que en el año 2007, España fueron 5.526, UE-15 7.464 y Suecia 9.028. España tiene el gasto público por habitante en protección social más bajo de la UE-15 (después de Portugal).
La conclusión de todos estos datos es que España se gasta muy poco en su estado del Bienestar, pero lo que incluso es más grave es que se gasta en su Estado del Bienestar menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza económica. España tiene un PIB por habitante en el año 2007 que es el 93% del PIB por habitante promedio de la UE-15. Sin embargo, su gasto público social por habitante (2007) es sólo un 74% del promedio del UE-15. Si fuera un 93%,  en lugar de un 74%, habría alrededor de 70.000 millones de euros más en su gasto público social. Este es su déficit social.
Veamos por cierto que incluso Euskadi –país en el que estoy dando esta conferencia- se gasta menos en su Estado del Bienestar que lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Así, mientras el PIB per cápita de Euskadi es el 122% del promedio del PIB per cápita de la Unión Europea de los Quince el gasto público social por cápita es sólo el 73%, lo cual quiere decir que deberían gastarse 3.678 euros estandarizados por persona más de lo que se gasta en su estado del bienestar.
Veamos ahora los distintos componentes del Estado del Bienestar.

Sanidad

El gasto público sanitario en España como porcentaje del PIB era en el año 2007 de un 5,7% mientras que la UE-15 era un 7,8%. Era el gasto público sanitario más bajo de la UE-15. Pero la situación es incluso peor puesto que el 22,45% del gasto público sanitario en España es en el capítulo Farmacia. Sustrayendo este capítulo, resulta que el gasto público sanitario no farmacéutico en España es solo 4,5% del PIB que es, con mucho, el más bajo de la UE-15.
Si analizamos el gasto público sanitario por habitante para el 2007 vemos que en España es 1.572 euros estandarizados, más bajo que el promedio de la UE-15 que es de 2.031 euros estandarizados. Es en realidad el más bajo de la UE-15 después de Grecia y Portugal.
Esta situación, por cierto, se repite en el País Vasco donde a pesar de que el PIB per cápita es un 122% del promedio de la UE-15, el gasto público sanitario de Euskadi es solo el 70% del promedio de la UE-15. El País Vasco debería gastarse 1046 euros estandarizados más por habitante de lo que se gasta en su sanidad pública.

Educación

El gasto publico en educación España fue en 2007 un 4.4% del PIB, el de la UE-15 es el 5,1% del PIB y el de Suecia es 6,8%. Si en lugar de este indicador escogemos el gasto público educativo por alumno, vemos que España se gasta 4.806 euros estandarizados en la escuela primaria y 6.316 euros estandarizados por alumno en la secundaria, cifras que son más bajas que las del promedio de la UE-15 que son 6.254 y 7.272 respectivamente.
De nuevo, podemos ver que el País Vasco también se gasta menos en educación de lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Mientras que el PIB per capita es el 122% del PIB de la UE-15 el gasto en educación pública per capita es solo el 75% de la UE-15.
Las consecuencias de este bajo gasto público en España son considerables. Una de ellas es que España tiene 559 horas lectivas al año en la escuela secundaria que es una cifra menor que en la UE-15 que son 678 horas lectivas. Sumando el déficit horario durante todo el periodo de estudio de la secundaria, resulta que el estudiante que termina la secundaria en España va a la escuela un año menos que el promedio de la UE-15 (dos años menos que Alemania, Bélgica, Escocia y Holanda). De ahí que, según el informe PISA, los conocimientos en matemáticas, lengua y comprensión de lectura de un joven de 14 años en España es el de un joven europeo de 13 años.
Una segunda consecuencia de este bajo gasto es la polarización educativa en España. El 30% de la población, de renta superior, utiliza la escuela privada (la mayoría concertada con la Iglesia Católica) y el 70% restante de la población utiliza la escuela pública. Se crea así una polarización educativa que crea dos tipos de ciudadanos. Ciudadanos de primera (escuela privada) y ciudadanos de segunda (escuela pública). Por cierto, el fracaso escolar en España, 34%, es de los más elevados de la UE-15 (en comparación con Suecia que es solo el 7%).

Servicios de ayuda a las familias

Pero donde el Estado del Bienestar está menos desarrollado es en aquellos componentes que afectan a las familias, concretamente a las escuelas de infancia públicas y a los servicios domiciliarios a personas con dependencia (y ello responde al escaso poder que tiene la mujer en España). En España solo el 10% de niños de 0 a 2 años va a escuelas de infancia públicas, comparado con el 28% de la UE-15 y 58% en Suecia. Una situación igualmente deficitaria se da en los servicios domiciliarios donde solo el 2% de las personas en dependencia recibían en el año 2004 los servicios domiciliarios comparado con el 18% de la UE-15 y el 23% en Suecia. Esta situación ha ido mejorando notablemente en España como consecuencia de la aprobación de la ley de dependencia y de su desarrollo.

Por qué el subdersarollo de la España Social

Una causa muy importante es nuestra propia historia. La dictadura franquista (1939-1978) se caracterizó por ser una dictadura muy represiva con escasa sensibilidad social. Cuando el dictador murió, el gasto en protección social representaba sólo el 14% del PIB. El promedio de los países que constituyeron luego la UE-15 era ya de un 22% del PIB. Este déficit fue corrigiéndose durante la democracia pasando de ser un 14% en 1975 a un 23,7% en 1993. El promedio de la UE-15 pasó del 22 al 27,5% durante el mismo periodo de tiempo.
Pero el déficit de gasto público en protección social de España con el promedio de la UE-15 ha vuelto a aumentar desde 1993. El gasto público social de España, pasó de ser el 23,7% en 1993 año 20,9% en 2006 (el más bajo de la UE-15 después de Irlanda y Luxemburgo) mientras que en el promedio de la UE-15 se mantuvo el mismo porcentaje, 27,5%.
Cuando analizamos el gasto público social por habitante vemos que el crecimiento en España ha sido mucho más lento que en el promedio de la UE-15. Así, mientras que en España pasó de ser 3.039 euros estandarizados en 1993 a 5.162 en 2006, en el promedio de la UE-15 pasó de 4.677 a 7.277. En realidad el déficit del gasto público social de España en relación con la UE-15 pasó de ser 1.638 euros per cápita en 1993 a 2.115 en el año 2006, un crecimiento del déficit de 59%, sin precedentes en la UE-15. Ello se debió a que los sucesivos gobiernos españoles a partir de 1993 intentaron reducir el déficit del estado a fin de alcanzar los criterios de Maastrich, a base de reducir el gasto público social per cápita, reduciendo su tasa de crecimiento con una intensidad mucho mayor que no en la UE-15. Este gasto aumentó a partir del 2004 como consecuencia de la elección de un gobierno, más sensible al gasto social, que los anteriores. Esta situación cambió sin embargo a partir del 2007 cuando la crisis se inició, que ha afectado el gasto público social de una forma muy marcada, como consecuencia de la disminución de los ingresos al estado resultado de la recesión, así como los intentos de reducción del déficit público. Como consecuencia, treinta y dos años con democracia y la España social continúa a la cola de la UE-15.

There is an alternative! How Spain could pursue expansionary policies (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista Social Europe Journal, 10 de febrero de 2012

Este artículo critica la postura muy generalizada en círculos económicos, financieros y políticos españoles que niegan la posibilidad de que España pudiera seguir políticas expansivas. El artículo está publicado en Social Europe Journal, uno de los centros digitales de reflexión sobre temas económicos y políticos más importantes de Europa.

A widely held belief in political circles of the left is that a country, like Spain, cannot follow expansionist policies on its own. It is said over and over again that unless the entire EU or, at least, the Eurozone expands, one country cannot do it alone. This was indeed the position of the Zapatero government during these three years of crisis. The only thing the government could do, according to Zapatero, was reduce the public deficit by cutting public expenditures, including public social expenditures, hoping these cuts would reassure the financial markets, convincing them the Spanish government was fully committed to fiscal responsibility, defining responsibility as “austerity”.  His government continued cutting and cutting, leading the country into a recession.
His major claim when he left office a few weeks ago was that he had avoided direct intervention by the troika (European Central Bank, European Commission and the IMF) as Portugal had been forced to accept. Zapatero was defeated primarily because of the largest ever decline of the electoral base of the socialist party. In a very short period of time – four years – the socialist party has lost, besides the country’s central governance, the majority of regional governments and the major cities of the country, which explains why the conservative party (PP) won big in the parliamentary elections even though its electoral support barely increased.
It was not a victory of the PP, but rather a spectacular defeat of the socialist party. The economic policies of the PP government continue to focus on austerity policies. As a consequence, the recession continues on its way to the Great Depression (48% of the young are unemployed) and Rajoy, the new President of the PP government, has indicated he will apply the same measures Portugal was forced to follow when the intervention in that county took place. It seems, after all, that the Zapatero austerity policies did not prevent Spain from being intervened. It is logical, therefore, that people ask “why all these cuts?” a question more and more people are asking.

There are no alternatives?

The data show there are alternatives, unfortunately not considered by the socialist party, even now after its recent Congress, where the absence of self-criticism was the major disappointing theme of the Congress. It is obvious that the party should face a stronger self-criticism than has occurred so far. It seems the only alternatives being considered are to make the cuts less rapidly and less intensely than the PP government is implementing. But nowhere is a 180 degree change calling for expansionist policies being considered, which leads to the starting point of my article.
The argument made by the leadership of the party is that unless there is some new Franklin Roosevelt on the European scene calling for a New Deal, Spain cannot do it alone. There is no question that a new Franklin Roosevelt would help a lot, but that does not mean that Spain could not follow expansionist policies if its government wished to do so. And the data is there to prove it. This data shows there are alternatives.
Zapatero cut pensions in an attempt to save 1,200 million euros. Zapatero, however, could have realized even more revenues for the state (2,100 million euros) if he had reinstated the wealth taxes he eliminated in his first mandate (2004-2008) or by reversing all cuts in the inheritance tax he implemented during the same period thereby getting an additional 2,552 million euros. Or he could have reversed the tax cuts he granted to individuals making more than 120,000 euros per year, recovering 2,500 million euros. The data is there for all to see. And indeed the population saw it. The popular classes (the working and middle classes), who used to vote for the socialists, asked why pensions had to be reduced while maintaining tax cuts for the well-to-do. This is why they abandoned the socialist party in the recent election.
But the list of alternatives is much longer. Zapatero tried to save 6,000 million euros by reducing expenditures on the National Health Services (which already has the lowest public health expenditures per capita in the EU 15). He did it indirectly by pressuring the regional governments, which actually run the regional branches of the National Health Service, to reduce their expenditures. Meanwhile, Zapatero did not reverse the tax cuts he had granted to the large corporations which have more than 150 million euros a year in sales (which represents less than 0.1% of all business in Spain). If he had done it, the Spanish state would have had 5,300 million euros more.
Zapatero also tried to cut education and social services. These cuts plus the cuts in health should have led to savings of 25,000 million euros but he could have obtained even larger amounts (44,000 million euros) by correcting the fiscal fraud of large fortunes, large corporations and the banks that, according to the Internal Revenue Service of the Spanish state, represents 70% of all the tax fraud.
Zapatero also tried to save 600 million euros by cutting the highly popular home care services, a federal program administered with the regional governments which he had introduced in his first mandate. Instead of cutting them, however, he could have obtained even larger revenues (800 million euros) by eliminating the public subsidies to the Catholic Church for religious teaching in public schools (which incidentally is unconstitutional in Spain). He could also have cut some of the new military equipment (Tiger helicopters and other machinery) from the defense budget. My colleagues, Juan Torres, Professor of Economics in Seville, Alberto Garzon, another economist, and myself have written a book that sold like hot cakes in Spanish bookstores called There Are Alternatives, a book the banking industry tried to suppress by pressuring the major publisher of Spain, Aguilar, to withdraw publication of the book (it was finally published by a smaller publisher).
What is outrageous in all these policies is that all the polls show that had the Spanish population been given a voice on whether they prefer the cuts in public and social expenditures or the reversal of the tax cuts that we show in our book, the overwhelming majority of Spanish people would have preferred the second option rather than the first one. And in spite of that, the policies carried out by the socialist government relied on the first, rather than the second alternative. It is therefore no surprise that the Zapatero government had the lowest share of the vote ever. People are not only angry (Spain currently has the largest number of days lost due to strikes in Europe after Greece) but profoundly disappointed with the socialist party because they do not accept the message that there are no alternatives. But there are.
The roots of the problem were already stated by the philosophy that Zapatero and his colleagues articulated soon after his election as President of the country in 2004. He indicated that cutting taxes was a left-wing policy and his economic advisor, Jordi Sevilla, had written a book on theNew Socialism in which he discouraged raising taxes and expanding public expenditures. Zapaterismo was the Spanish version of the “Third Way”. Unfortunately, it was not the only one in Europe. It has become the dominant form of social democracy in Europe which is why social democracy is in deep trouble. Unfortunately, I do not see the profound change that is needed in their mentality.

Are expansionist policies possible?

If Spain had adopted the same fiscal policies as Sweden and had invested in order to correct the enormous deficits in the social infrastructure of the country over the past 10 years, facilitating, among other things, the integration of women into the labor force, the Spanish state would be receiving 200,000 million euros more than it is today. With these 200,000 million euros, the Spanish state could have created 5 million jobs, which is the same number of people who are unemployed in Spain. The creation of those jobs would have eliminated unemployment and stimulated the economy.
If the underdeveloped welfare state of Spain had 1 adult person for every 4 working in the services of the welfare state, as in Sweden, rather than 1 out of every 10, Spain would create enough jobs to eliminate unemployment. The necessary revenues could be obtained by taxing all those groups that benefit most from the policies of tax cuts followed during the pre-crisis period. Those tax increases would not dampen consumption if the revenues obtained were invested in job creation, particularly low and medium salary jobs. This could be done if the political will was there. The problem is that the socialists did not dare to enact such fiscal reforms, among others, that would have antagonized very powerful forces in Spain. That is, as it always is, the true issue.

lunes, 5 de marzo de 2012

Los movimientos de protesta: ahora y antes. Entrevista a Vicenç Navarro

Entrevista a Vicenç Navarro de la Asociación Progresista de Estudiantes de Catalunya, marzo de 2012

P. Usted ha sido uno de los intelectuales que ha apoyado con mayor intensidad el movimiento 15-M, ¿por qué?

R. Sí, lo valoro muy positivamente. Creo que estos movimientos, que van desde la Primavera Árabe al movimiento de indignados en España, también llamado movimiento 15-M, o el movimiento Occupy Wall Street en EEUU, entre otros, son indicadores de la creciente protesta frente a la inexistencia de sistemas democráticos, como en el caso de los países árabes, o a las enormes limitaciones de las instituciones políticas existentes, como es el caso de España y de Estados Unidos. Son movimientos que exigen el desarrollo de instituciones auténticamente democráticas, demanda que entra en conflicto con las instituciones políticas claramente instrumentalizadas por grupos financieros y por la patronal.

P. ¿Y por qué surgen ahora?

R. Porque las crisis económicas y financieras han mostrado claramente esta instrumentalización de las instituciones políticas por tales poderes financieros y económicos. Hoy la democracia está enormemente mermada. Estamos viendo como los gobiernos están tomando decisiones altamente impopulares que no estaban en sus programas electorales, decisiones que se presentan como las únicas posibles a fin de satisfacer o bien a los mercados financieros o a Bruselas o al binomio Merkel-Sarkozy o a lo que sea.

P. Los Estados parece que no cuentan, pues.

R. No, ¡cuidado! El hecho de que los gobiernos estén llevando a cabo estas políticas es porque las élites financieras y la gran patronal española tienen una enorme influencia sobre el Estado español. Y utilizan el argumento de que no hay otras alternativas que las que mandan aquellos agentes “extranjeros”, es decir, las élites financieras o las grandes patronales que controlan la troika, el Consejo Europeo, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, excusándose en esta externalización de responsabilidades para hacer lo que siempre han deseado. Es lo que Noam Chomsky, en la introducción del libro Hay alternativas, dice con toda clarividencia: la guerra de clases unilateral.

P. O sea que usted cree que el argumento de que los Estados están desapareciendo como consecuencia de la globalización o de la europeización, en el caso de la Unión Europea, no es válido.

R. Exacto. De ahí mi desacuerdo con muchos autores como Eric Hobsbawm o Susan George, entre otros que sostienen tales tesis. Los Estados continúan teniendo un papel muy importante. Lo que ocurre es que las élites dominantes, es decir, la burguesía financiera y la gran patronal, aliadas con las élites europeas, llevan a cabo unas políticas comunes que perjudican a sus clases populares, tanto en España como en otros países. Es esta alianza de clases la que perjudica a la clase trabajadora alemana –manteniendo unos salarios relativamente bajos, muy por debajo de su nivel de productividad- así como a las clases populares españolas, griegas, portuguesas, irlandesas e italianas. Las rentas del trabajo de estos países han estado disminuyendo a fin de que las rentas del capital –del capital alemán, francés, español, griego, portugués, italiano e irlandés- vayan aumentando. Los datos están ahí para que todos puedan verlos.

P. ¿Hay, pues, una internalización de las clases dominantes?

R. Sí, frente a la cual hay que poner una alianza de las clases dominadas, que son la gran mayoría de la población. Y esta alianza implica que junto a la agitación necesaria a nivel del Estado nación debe haber otra movilización a lo largo de todo el continente, es decir, a lo largo de la Eurozona, e incluso a lo largo de la UE. Ambas movilizaciones, a nivel nacional y a nivel europeo, son y serán movilizaciones que exijan la democratización de las instituciones supuestamente democráticas, tanto a nivel nacional como europeo.

P. Usted no cree, por lo tanto, que el problema sean los mercados financieros u otro concepto que se pueda estar utilizando para promover la idea de que no hay alternativas.

R. Siempre ha sido un error el externalizar las responsabilidades. Antes era la globalización. Ahora son los mercados y mañana será algo más. Con estas tesis de responsabilizar a los mercados se cae en un fatalismo determinante, un determinismo que es paralizante. Por extraño que parezca, los intereses de la deuda pública no los determinan los mercados, sino el Banco Central Europeo. Esta institución puede controlar, y de hecho lo hace, tales intereses. El dominio del pensamiento económico atribuye a los mercados hechos que son profundamente políticos. Lo mismo en cuanto al nivel salarial y su supuesta necesidad para incrementar la competitividad. Este argumento es falso. El nivel de los salarios es una variable política, no es una variable económica. Se utiliza constantemente el mercado para ocultar una voluntad y responsabilidad política.

P. De ahí deduce usted que todo lo que pasa depende de las relaciones de poder dentro de cada país-Estado.

R. Sí, esta relación de poder es la que determina qué es lo que se hace. El gobierno Zapatero tenía otras alternativas. Creo que lo hemos demostrado con datos en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social. En lugar de congelar las pensiones para ahorrar 1.500 millones de euros, el Estado español podría haber mantenido el impuesto de patrimonio, lo cual quiere decir que hubiéramos conseguido casi el doble de esta cantidad, 2.500 millones de euros. Y así, política pública tras política pública.

P. Volviendo al Estado nación. El movimiento 15-M que usted ha defendido y apoyado, ha sido criticado extensamente, incluso desde la izquierda. Por ejemplo, se le ha definido como jóvenes estudiantes o universitarios, de clase media y con escaso potencial transformador.

R. Me parece que se confunden conceptos y realidades en este argumento. Sí, muchos son de clase media, estudiantes y graduados, muchos de ellos de clase media. Y no veo problema en ello. Los famosos movimientos del Mayo francés fueron iniciados por estudiantes y jóvenes desocupados en paro, y casi terminaron con el sistema jacobino francés cuando se le sumaron los sindicatos. Francia se paralizó, y el Ejército casi salió a la calle. El movimiento 15-M ha tenido ya un gran impacto. Temas como la falta de credibilidad de las instituciones representativas, por ejemplo, han adquirido una enorme visibilidad que no tenían antes, debido a la movilización y protesta del  movimiento 15-M frente a la limitadísima democracia española. Un tanto semejante ha ocurrido en EEUU, donde el discurso del Presidente Obama en el Congreso, enfatizando el enorme problema que suponía la polarización tan aguda y obscena de las rentas no hubiera existido si no hubiera existido tal movimiento, que ha hecho de dicha polarización, del 1% frente al 99%, su tema clave.

P. Se les critica también que están muy desorganizados y poco disciplinados

R. En cuanto a lo primero, es un movimiento joven en el que influyen muchas sensibilidades, que necesitan tiempo para ir convergiendo en un movimiento. En cuanto a lo segundo, hay que tener en cuenta que la cultura del 15-M es distinta a la cultura tradicional de las izquierdas, que es más jerárquica y disciplinada.

P. ¿Qué piensa usted de las declaraciones recientes de Stéphane Hessel en Público, en las que, sorprendentemente indicó que “el movimiento de los indignados fue nefasto para la izquierda en las últimas elecciones y acabó llevando a la derecha al poder”?

R. Me parecen profundamente equivocadas. Creerse que el movimiento 15-M contribuyó al triunfo de la derecha es un profundo error. Es resultado de no conoce bien la realidad española. Hessel, que declaró su apoyo al candidato Rubalcaba, parece tener un conocimiento muy limitado de nuestro país. La mayor causa de la victoria del PP fue la manera como el gobierno Zapatero respondió a la crisis actual. Fue esta respuesta la que creó la protesta electoral, que le castigó. El argumento de Hessel es excesivamente generoso con las políticas del gobierno Zapatero.

HANDFUL OF PEARLS (TIM BOWLEY)

A nice CD with seven tales from the English Storyteller, Tom Bowley, I listened it quietly at home and I understood more than in the Theatre. It's very interesting listening and reading in English, I learn a lot!
Anina

domingo, 4 de marzo de 2012

TARTA DE PIRULETAS - THERMOMIX -



¡Que ganas tenía de hacer esta tartita! es preciosa ¿verdad? y ¡está muy rica!
Anina

viernes, 2 de marzo de 2012

Noam Chomsky, la guerra de clases unilateral y el libro Hay Alternativas (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado en SISTEMA DIGITAL  por Vicenç Navarro, 2 de marzo de 2012.

Este artículo está basado en la presentación del libro Hay Alternativas en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO en Madrid el día 23 de febrero. El artículo acentúa la enorme necesidad y urgencia de que la ciudadanía sea consciente de que hay alternativas a las políticas públicas que se están imponiendo a la población. 

Cuando Juan Torres, Alberto Garzón y yo estábamos trabajando en el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, Juan Torres me sugirió que llamara a mi amigo Noam Chomsky para ver si podría escribir el prólogo. Y así lo hice. Le conté a Noam Chomsky que el libro intentaba presentar alternativas distintas –en realidad, opuestas- a las que el establishment financiero, empresarial y político estaba llevando a cabo en España, políticas que estaban dañando a la población y que, con la ayuda de los mayores medios de información y persuasión, poseídos y/o influenciados por tales establishments, estaban siendo aceptadas como las únicas posibles. España -le conté a Chomsky- tenía una escasísima diversidad ideológica en sus medios, resultado de la Transición inmodélica de la dictadura a la democracia que ocurrió en nuestro país, una transición que modificó, pero no rompió, con el enorme dominio en la vida política que las fuerzas conservadoras –la banca y la gran patronal, cohesionadas por la ideología de la Iglesia católica y defendidas por el Ejército, la policía y la judicatura- habían tenido durante la dictadura y que (aunque en menor grado) continuaron teniendo durante el periodo democrático. Como consecuencia de este enorme poder, había un dominio casi absoluto del dogma neoliberal –la ideología de la banca y de la gran patronal- en los mayores medios de información y de persuasión, los cuales promovían el argumento de que tales políticas de austeridad y reducción salarial eran necesarias e inevitables. Según tal establishment, no había otra alternativa.
La realidad, sin embargo, era muy diferente. Existían políticas públicas alternativas que se habían experimentado en otros países, o incluso en nuestro propio país en periodos democráticos anteriores, políticas públicas que eran distintas, casi opuestas, a las que se estaban realizando. Y podían documentarse y mostrarse fácilmente, como pretendíamos con este libro. Nuestro objetivo era denunciar la falsedad de los supuestos que alimentaban las políticas neoliberales, presentando a la vez alternativas. Era urgente que a la ciudadanía se le facilitaran los datos objetivos para que, con esta información, pudieran defenderse, movilizarse y rebelarse frente a un brutal ataque hacia sus beneficios sociales y laborales por los que sus antepasados habían luchado y conseguido.
Noam Chomsky lo comprendió enseguida y me envió el prólogo en unos días. Entendió perfectamente qué es lo que intentábamos hacer con este libro que titulamos Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España. Era y continúa siendo claro que información es poder. Había que dar información (poder) a la población para que pudiera conocer que hay alternativas y responder a tanta agresividad, intrínseca en aquellas políticas neoliberales. De ahí que centró el prólogo a nuestro libro en el tema que definió como la Guerra de Clases Unilateral, guerra que las plutocracias –las élites dominantes- están llevando a cabo en muchos países frente a las clases populares, que son la mayoría de la población. En España, tal guerra de clases existía en bases diarias, en que las elites financieras, empresariales (el mundo de las grandes empresas) y mediáticas y sus instrumentos políticos ganaban cada día tal lucha. En realidad, tal guerra se estaba acentuando incluso más con el nuevo gobierno del Partido Popular.
Tal guerra de clases está escalando rápidamente y expresándose con toda su crudeza estos días, en la represión a golpe de porra de las manifestaciones en protesta por tales políticas neoliberales como son, por ejemplo, los recortes de gasto público en sanidad y en educación. Esta guerra la vimos la semana pasada en Valencia, donde la policía atacó salvajemente a los estudiantes que, con razón, se rebelaron frente a los recortes del gasto público educativo. La policía intento reprimirlos a base de golpes, alcanzando un nivel de agresividad y hostilidad que era un claro indicador de cómo la policía veía a tales estudiantes y a sus padres, que se movilizaron para ayudarles. Como indicó el jefe de la policía, una persona de claras simpatías fascistas, los veía como los “enemigos”, los enemigos del orden que sustenta a la plutocracia, una minoría frente a la gran mayoría de la población. Tal orden no podía tolerar que se cuestionaran sus políticas.

Las movilizaciones de los estudiantes

¿Y cuál fue la respuesta de los estudiantes? Con enorme dignidad, herederos de todas las generaciones que lucharon por la democracia antes que ellos, respondieron levantando libros como armas, subrayando  “éstas son nuestras armas”. Querían mostrar que el conocimiento de lo que ocurre en España y de cómo resolver los enormes problemas que tienen las clases populares, les daba gran poder, permitiéndoles denunciar aquellas políticas, presentando otras alternativas. ¡Qué bello gesto el suyo, y cuánta razón tenían! Frente a la fuerza, presentaron la razón. Frente a la impostura, la verdad silenciada y reprimida. Miles de veces, durante nuestra historia, las calles de nuestros pueblos y de nuestras ciudades han visto como esta  guerra de clases unilateral se convierte en bilateral, cuando la población se rebela frente a aquella opresión, que requiere tal brutalidad para mantenerla. Y los jóvenes estudiantes en Valencia se rebelaron. Respondieron a aquella agresión, no con armas de fuego o a base de golpes (“nuestras armas son estos libros” decían), sino con libros, porque sabían y saben que la razón es más poderosa que la fuerza física, que la convicción es más eficaz que la represión.
Repito que miles de veces ha tenido lugar en la historia de España tal confrontación, habiendo alcanzado su máxima expresión en el famoso grito del General José Millán-Astray en la Universidad de Salamanca de “abajo la inteligencia, viva la muerte”. Los sucesores de aquel grito terrorista gobiernan de nuevo en España, oponiéndose, incluso, a que los monumentos a tal criminal desaparezcan de nuestro paisaje monumentalista. Pero, como bien respondió Unamuno, el Rector de tal Universidad, “venceréis porque tenéis la fuerza, pero no convenceréis”. Y convencer, basados en razón, es más poderoso que reprimir. Y de ahí la falta de diversidad en los medios de mayor difusión en España, donde continúa existiendo un orden oprimente para grandes sectores de nuestra población. El establishment tiene miedo porque la razón puede llegar a movilizar a millones de personas. Y los estudiantes de Valencia, más tarde de Madrid y de otras partes de España, eran conscientes de ello. Un libro puede ser más poderoso que los miles y miles de policías que golpean “a sus enemigos”. Esta posibilidad tiene amedrentados a los establishments financieros económicos, mediáticos y políticos del país. Si a la mayoría de la población se le presenta información que muestre que, en contra de lo que se le ha dicho, hay alternativas, alternativas factibles, que expandirían en lugar de reducir su bienestar y calidad de vida, podría haber una respuesta organizada y movilizadora, que cuestionaría y amenazaría su dominio y hegemonía.
Nunca deberemos olvidad que la historia de España está llena de movilizaciones que fueron exitosas. El ejemplo más claro son las movilizaciones –dirigidas por el movimiento obrero- durante el periodo 1974-1978, y que forzaron el fin de la dictadura. Recordemos lo que deliberadamente se ha olvidado. Franco murió en la cama, pero la dictadura terminó en la calle, y ello como resultado de las movilizaciones populares. Y esto es lo que teme más la estructura del poder. De ahí la brutalidad de la policía frente a unos jóvenes cuya única arma eran los libros. Los que mandan en el país saben, son conscientes, de que la movilización popular puede llevar al traste toda la estructura de beneficios y privilegios que han estado gozando, y que sus políticas neoliberales intentan promover y defender. De ahí su enorme represión intelectual e ideológica, con escasísima diversidad en los medios (que automáticamente excluye a las voces críticas de tales políticas neoliberales que causan tanto dolor). Y de ahí su brutal represión en contra de lo que ven como “el enemigo”.

La cultura alternativa a la cultura dominante

Como era de esperar, las manifestaciones se extendieron por toda España. Y en la Puerta del Sol de Madrid hubo una gran protesta, en que los estudiantes agitaban (como ahora está ocurriendo a lo largo del territorio español) libros contra las porras policiales, exigiendo libertad de expresión. Y cuál fue mi enorme alegría, cuando entre los libros que agitaban destacaba Hay alternativas. Juan Torres me envió la fotografía que aparecía en El País en que en la delantera de la manifestación estaban los estudiantes frente a la policía enarbolando el libro (ver fotografía adjunta). ¡Qué alegría me causó! Esta alegría era en parte debido al orgullo de ver que había sido útil a aquellos estudiantes, y que lo evaluaban como un buen instrumento para informar a la ciudadanía y así darle poder y facilitar su respuesta a lo que mi amigo Noam Chomsky había definido en el prólogo como “guerra de clases unilateral”. Tenía que convertirse en bilateral. Y para ello se necesitaba que la ciudadanía supiera que sí, que en contra de lo que le habían dicho, había alternativas.
Pero había otro motivo de gran alegría. Una causa muy importante era que la agitación social de aquellos estudiantes, utilizando aquel libro, mostraba la existencia de una cultura alternativa a la dominante. En realidad, el libro Hay alternativas ha tenido muchas dificultades para salir. La editorial Aguilar, que se había comprometido a publicarlo, habiéndolo incluso anunciado en Amazon, lo retiró como consecuencia de presiones políticas y financieras. Y el libro no ha tenido ninguna otra promoción por parte de los grandes medios. En realidad, hasta hoy ningún rotativo de gran difusión lo ha comentado o dado noticia de él. Y, sin embargo, su difusión ha sido enorme. Mucha gente lo conoce, lo lee y lo distribuye. Y así salió en las manifestaciones. Ello quiere decir que hay una España alternativa, a través de la red que moviliza a millones de personas. Y ahí está la fuente de miedo e inestabilidad que tiene atemorizado al establishment.

La exigencia democrática

Existe, pues, una cultura alternativa fuera de los canales altamente controlados por el establishment. Esto es un hecho evidente. Y el excelente movimiento 15-M se basa en ello. Y de las demandas de éste y otros movimientos, incluyendo el sindical (hoy brutalmente atacado), surgen peticiones concretas, alternativas a las que impone el establishment. Y la más amenazante para este último es la exigencia de que cada ciudadano en este país tenga la misma voz y capacidad de influencia en la gobernanza del país. Ello exigirá enormes cambios, que van desde el cambio radical de la Ley Electoral (que discrimina sistemáticamente a las izquierdas) exigiendo que el voto de cada ciudadano valga lo mismo, a cambios en los sistemas de información y difusión para garantizar igualdad de oportunidades mediáticas, incluyendo también la eliminación de la financiación privada (abierta u oculta) del proceso político y de los partidos, exigiendo también cambios y la democratización de tales partidos.
Resultado de la enorme influencia que las derechas tenían, y continúan teniendo sobre el Estado, la democracia en España es enormemente limitada. Es la menos proporcional en la UE, y la menos participativa. Es una democracia en la que los escasamente representativos gobernantes tienen miedo a la población, habiéndose establecido una enorme distancia entre gobernantes y gobernados. Esta distancia ha facilitado la captación de los supuestos representantes de la población –los gobiernos- por los grandes lobbies financieros y patronales, tanto europeos como españoles, que hoy gobiernan y dominan nuestro país. Tales minorías están dictando políticas que favorecen sus intereses a costa de los intereses de la gran mayoría de la población. Lo que los compañeros indignados de EEUU (el movimiento Occupy Wall Street) llaman el 1% que gobierna el país –su vida económica, financiera, mediática y política- también se pueda aplicar aquí a España. Y todo ello legitimado, argumentando que ellos son “los que representan al pueblo” que, para mayor ofensa, están implementando políticas altamente impopulares aduciendo un inexistente mandato popular, ocultando que, en realidad, la mayoría de la población no les votó e, incluso entre la mayoría que los votó, tales políticas –que no estaban en su programa electoral- no son populares.

Las soluciones

Esta presentación no puede terminar sin algunas observaciones inmediatas. El libro ofrece alternativas de cómo alcanzar la democracia por la cual tantas generaciones han luchado en España y que todavía no hemos alcanzado. Pero hay otra dimensión que creo importante, y que aparece también en el libro. Y es la necesidad de movilizarse activamente, convergiendo las distintas sensibilidades hacia, no sólo la defensa de los derechos sociales y laborales que hoy están siendo recortados dramáticamente, sino también el desarrollo de nuestra democracia, enormemente limitada, responsable de que nuestro bienestar sea tan insuficiente. Esto último no se resolverá sin haber conseguido lo primero. Y se requiere la convergencia de todas las fuerzas democráticas en este proyecto. Hay que democratizar nuestras instituciones mal llamadas democráticas, hay que democratizar los medios de información, y hay que democratizar la economía. En el libro tocamos todos estos temas y ofrecemos propuestas específicas.
Y hay que movilizarse para conseguirlo. Y ahora más que nunca, pues, estamos gobernados por las derechas de siempre, que ahora gobiernan en mayoría aunque, como acabo de decir, la mayoría de la población no les ha votado. Se necesita la movilización de las izquierdas, todas las izquierdas, para evitar que ganen también en Andalucía y Asturias.
Pero lo más fundamental, no es el proceso electoral (por muy importante que éste sea, que lo es), sino la agitación social. Es importante que el 15-M y los movimientos sociales como los sindicatos, extiendan la agitación social por toda España y que su radicalidad contagie a los instrumentos tradicionales de las izquierdas, para que esta España alternativa, que es la real, vaya convirtiéndose en la España que las fuerzas progresistas hemos deseado. La mayoría de la población simpatiza con estas demandas, entre las cuales la democratización del país ocupa un lugar preferente. Espero que el libro continúe siendo una ayuda para ello.

* Notas basadas en la presentación del libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, el dia 23 de febrero, en el Auditorio Marcelino Camacho, de CCOO en Madrid

miércoles, 29 de febrero de 2012

ÓPERA "LA BOHEME", GIACOMO PUCCINI (TEATRO BERGIDUM, PONFERRADA)













Fui con mis padres y mi prima Elena y a mi me pareció muy bonita, he disfrutado mucho, ¡cada vez me gusta más la ópera!
De todos modos, no se puede comparar con la que vimos en La Ópera Estatal de Praga, ¡aquello fue espectacular! un escenario mucho más grande (el del Teatro Bergidum es pequeñito), coros mucho más numerosos... eso si, el decorado mucho más currado en ésta.
Anina

lunes, 27 de febrero de 2012

TIM BOWLEY: SPINING TALES (TEATRO BERGIDUM)


Hoy he ido con mi compañera de clase, Mari Cruz, al Teatro Bergidum, a ver al narrador británico de fama internacional Tim Bowley, con su selección de cuentos del mundo, dentro del Ciclo "Lenguas a Escena" (realizado en colaboración con la Escuela Oficial de Idiomas de Ponferrada, de la que somos alumnas) .
Nos hemos sentado algo atrás y yo (que debo estar un poquito sorda, por lo que me dicen, jejeje) me he perdido bastantes cosas, yo necesito concentrarme mucho porque me cuesta entender el inglés hablado y escucharlo muy alto y claro, pero bueno, creo que siempre son interesantes estas actividades y siempre se aprende.
He comprado su libro "Seed on the Wind" y su CD de cuentos "Handful of Pearls" para leer y escuchar en casa con calma y a mi ritmo.
Luego Mari Cruz me ha invitado a tomar algo y lo he pasado muy bien, ¡muchas gracias!.
Anina

miércoles, 22 de febrero de 2012

OREJAS DE CARNAVAL DE MAMÁ!!


¡Orejitas de Carnaval! ¡que ricas!
Anina

FLORES DE CARNAVAL DE MAMÁ!!


¡Ummmm! riquísimas las flores de Carnaval de mi mami
Anina

martes, 21 de febrero de 2012

¿Necesita España un látigo para salir de la crisis? (VICENÇ NAVARRO)

A raíz de la propuesta del gobierno Rajoy de disminuir los salarios a fin de aumentar la competitividad de la economía española, publicamos de nuevo el artículo que el profesor Navarro publicó el 25 de marzo de 2011 criticando esta postura, promovida en aquel momento, en las páginas económicas de El País.

Javier Ayuso, corresponsal económico y redactor jefe de El País, ha publicado un artículo “España necesita el látigo del Pacto del Euro” en El País (20/3/2011) en el que celebra y da la bienvenida al Pacto de Competitividad (ahora llamado Pacto del Euro) que según él impondrá las reformas estructurales necesarias para que España salga de la crisis. En la selección del título del artículo, así como en la descripción de las medidas propuestas, Javier Ayuso reconoce que tales medidas serán dolorosas y según él deben realizarse a golpe de látigo. Leyendo el artículo aparece claramente quien será el receptor de los latigazos. En su análisis de la situación actual de España, Javier Ayuso considera que el estancamiento de la economía española se debe “al incremento de los costes laborales y al escaso crecimiento de la productividad” que ha llevado a España “a una enorme pérdida de la competitividad, sufriendo una bajada de nada menos que un 30% respecto a la alemana”. En otras palabras, la clase trabajadora será la receptora de estos latigazos necesarios para que salgamos de la crisis. Sus salarios tendrán que bajar para aumentar la competitividad. Tal propuesta coincide con la defendida por el Banco de España, por Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada, financiada por la banca y las grandes empresas), por los manifiestos de los 100 economistas (patrocinados también por Fedea) y otros grupos de presión que reproducen la sabiduría convencional económica del país.
El artículo de Javier Ayuso intenta iniciar un debate en las páginas económicas de El País en el cual se invita a 30 economistas. De éstos, la gran mayoría, 24, son economistas que trabajan o han trabajado en el sector bancario y/o asesoran a la banca u organismos financieros internacionales. Tales “expertos” son semejantes a los que el documental Inside Job (ganador del Oscar al mejor documental del año en EEUU) define como el complejo “banca-intelectualidad económica” que ha configurado el pensamiento económico dominante en aquel país, responsable –según el documental- de su enorme crisis financiera. Uno de los pocos expertos que no está ligado a la Banca es Angel Ubide, investigador visitante del conocido Peterson Institute for International Economics, instituto que ha subrayado repetidamente la necesidad de privatizar la Seguridad Social en el mundo (para ver una crítica detallada de tal instituto, leer los trabajos del economista Dean Baker, director del Center for Economic and Policy Research sobre el Instituto Peterson). Y para que no se diga, hay también en el grupo de “expertos” un economista de CCOO: uno de los 30 economistas. La gran mayoría de “expertos” son economistas de clara persuasión liberal y neoliberal que han trabajado o todavía trabajan con y/o para la banca. La falta de diversidad de los “expertos” permite prever la dirección del mal llamado debate, que en realidad, en lugar de debate, será la promoción de argumentos que legitimen y justifiquen los latigazos propuestos por el artículo.

LO QUE LA SABIDURÍA CONVENCIONAL ECONÓMICA IGNORA

En otros artículos he hecho una crítica del Pacto de la Competitividad y refiero al lector a tales escritos (“Lucha de clases bajo otro nombre” en Público (10/2/11), “Lo que no se dice sobre el supuesto milagro alemán” Sistema Digital (18/3/11), “Porqué la economía española no se recupera” Sistema Digital (11/3/11), todos ellos disponibles en mi blog www.vnavarro.org, sección Política Económica). Pero en este artículo quiero mostrar el error de la mayor premisa que sostiene la tesis de Javier Ayuso, que asume que el estancamiento de la economía española se debe al elevado nivel de los salarios y el escaso crecimiento de la productividad, lo cual –según él- lleva a una pérdida de competitividad, causa de la lenta recuperación económica.
Este argumento ignora varios hechos. Uno es que España fue uno de los países de la UE-15 con mayor crecimiento económico y mayor crecimiento de empleo durante los últimos diez años (antes de que se iniciara la crisis) y ello a pesar de tener un nivel salarial bastante parecido al actual. El salario medio (descontando inflación) de 1995 era casi el mismo que en 2008 y ello no fue obstáculo para que el crecimiento económico y la creación de empleo fueran mucho mayores que ahora, en el momento de recesión. Algo debería ocurrir, ajeno a los salarios que explicara el estancamiento económico ahora y no entonces. Y este algo, es que la demanda doméstica y exterior fue mucho mayor que ahora, punto al que haré referencia más tarde.
Otro dato que Javier Ayuso ignora es que tal como ha señalado Marc Weisbrot, director del Center for Economic and Policy Research en Washington, EEUU, en su artículo “Spain´s troubles are Tied to Eurozone Policies” publicado en The Guardian (11/2/11), el nivel de productividad del sector manufacturero (el sector exportador más importante) en España ha sido alrededor del 63% del nivel de productividad del mismo sector en Alemania durante el período 1999 (cuando España ingresó en la Eurozona) a 2009. Y durante el mismo período el salario por hora del sector manufacturero creció en los mismos porcentajes en España y en Alemania. No ha habido, pues, un declive de la productividad en el sector manufacturero, (un sector clave en la competitividad española) que Javier Ayuso está indicando.
El tercer hecho que Javier Ayuso parece desconocer es que, en realidad, el crecimiento de la economía alemana en los últimos años no se debe a la moderación de los salarios de los trabajadores alemanes, ni tampoco al precio de los productos exportados. La propia Comisión Europea ha indicado que el crecimiento de las exportaciones en el período 1999-2008 (un crecimiento del 7.3%) se debió primordialmente al crecimiento de los mercados importadores .Sólo un 0.3% se debió al cambio de los precios de los productos exportados. Estudios económicos realizados en Alemania muestran que una reducción del 10% en su precio sólo aumentaría las exportaciones un 4%. Todos los datos disponibles muestran que la moderación salarial alemana no ha sido un factor en el crecimiento de las exportaciones. Sí, en cambio, ha sido un factor muy importante en determinar el enorme incremento de los beneficios empresariales. Y ahí está el punto que Javier Ayuso ni siquiera considera. La distribución del producto creado a base de incrementar la productividad (véase mi artículo “Productividad y renta” en Público (24/3/11). Una situación semejante ocurre en España. La variabilidad en los precios no es el mayor determinante en las exportaciones españolas. El punto clave es la demanda de los países importadores.

LAS CAUSAS DE QUE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA NO SE RECUPERE

Lo cual nos lleva al punto clave ignorado por Javier Ayuso en su análisis del estancamiento de la economía española. En realidad, no es nada difícil encontrar el origen del estancamiento, aunque les garantizo que la gran mayoría de los llamados “expertos” invitados al debate, no lo encontrarán. Su proximidad a la banca les dificulta la comprensión del problema, pues la banca tiene bastante que ver con la escasa recuperación económica. Es interesante que Javier Ayuso empiece su artículo con la observación (que encuentro sorprendente) de que “a estas alturas del partido, no creo que nadie se atreva a seguir defendiendo que la causa de la recesión de la economía española haya que buscarla solamente en el pinchazo de la burbuja inmobiliaria o en la crisis financiera”. La credibilidad de esta observación radica en el significado de la expresión “solamente”. Hay muchos expertos en España que creemos que aquellos hechos jugaron un papel clave en la génesis de la crisis y continúan jugando un papel clave en su escasa recuperación al paralizar la oferta de crédito en España, lo cual todavía continúa.
Es cierto que hay otros factores y otras causas del estancamiento de la economía española. Pero, entre ellos no se puede incluir el deterioro de la competitividad resultado del supuesto exagerado crecimiento de los salarios tal como Javier Ayuso sostiene. Todo lo contrario, la reducción de la masa salarial como porcentaje de la renta nacional, forzó un enorme endeudamiento a las clases trabajadoras y clases populares, (favorecida por las prácticas bancarias de claro carácter especulativo). Este endeudamiento fue el que sostuvo la demanda necesaria para sostener el crecimiento económico. Pero, cuando el crédito falló, el enorme endeudamiento dejó a las familias en una situación imposible, con la consecuente parálisis de la demanda, problema que se ha ido acentuando con las políticas llevadas a cabo por el gobierno (con el apoyo y bajo la presión del capital financiero), recortando el gasto público, el empleo público, y disminuyendo los salarios, medidas todas ellas que están retrasando la recuperación de la demanda y con ello, del crecimiento económico. De nuevo, es más que improbable que la mayoría de expertos convocados por Javier Ayuso concluyan que el estancamiento económico español tiene poco que ver con las supuestas e inexistentes rigideces del mercado laboral, o con la supuesta exhuberancia de los salarios (todavía los más bajos, y con mucho, de la UE-15), sino con las políticas macroeconómicas de austeridad de gasto público y reducción de los salarios, así como con las políticas monetarias del Banco Central Europeo que están dañando las posibilidades de recuperación de la economía española, al mantener estancada y reducida la demanda y el estímulo económico. La banca, pues, está jugando un papel clave en este empobrecimiento de la demanda. La banca está en el centro del problema y de ahí que debe ser parte de la solución, tomando medidas que garanticen la existencia de crédito, incluso a costa de establecer bancas públicas que la garanticen. Les garantizo que de tal mal llamado debate de “expertos” no se llegará a esta conclusión. Después de todo, tal conclusión les llevaría a orientar el látigo hacia ellos mismos (promotores de la sabiduría económica convencional), concluyendo con una autoflagelación.