viernes, 23 de noviembre de 2012

La desvergüenza de la banca española (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 23 de noviembre de 2012

Las declaraciones del portavoz de la banca española (y antiguo subgobernador del Banco de España, por cierto) con motivo de las normas recién aprobadas por el gobierno sobre desahucios muestran que los banqueros españoles están perdiendo ya los niveles mínimos de responsabilidad, decencia y vergüenza.

Jueces y expertos y, por supuesto, las personas y familias afectadas, han puesto de relieve que se trata de una reforma muy tímida y que de ninguna manera va a evitar la inmensa mayoría de los desahucios tan injustos e inhumanos que se vienen produciendo, además de ser muy beneficiosa para la banca: los supuestos que contempla son muy restrictivos y ni siquiera todos los de gran necesidad, no tiene carácter retroactivo, solo se refiere a los expedientes promovidos por la banca, y permite que se sigan acumulando intereses cuando se suspendan temporalmente, lo que evita que los bancos pierdan dinero y que tengan que cargar ahora con viviendas de difícil salida al mercado en estos momentos. Pero, a pesar de ello, los banqueros dicen que es muy negativa, que “pone en riesgo la buena cultura de pago que existe en nuestro mercado hipotecario” porque puede hacer que la gente deje de pagar caprichosamente las hipotecas, e incluso que se puede cerrar el grifo del crédito se si aprueba.

Parece mentira que los españoles tengamos que oír esto de la banca, como si fuésemos estúpidos. Si nuestros bancos y banqueros se jactan de ser los mejores del mundo, ¿qué es lo que explica entonces que aquí tenga que haber condiciones hipotecarias (y en general bancarias) más asimétricas que en los demás países de nuestro entorno? ¿Por qué la banca española no puede operar en las mismas condiciones que la francesa, la alemana, la inglesa o la de Estados Unidos, si en esos países compite en igualdad de condiciones con otros bancos? ¿Qué tipo de razón financiera es la que justifica que aquí haya pervivido una legislación casi decimonónica tan favorable a ellos? ¿Son razones económicas, de eficiencia financiera y de mercado, o sencillamente que los banqueros han tenido aquí más poder que en otros lugares y que se han podido hacer fuertes en sus privilegios, entre otras cosas, porque fueron el soporte principal de la dictadura fascista de Franco?

Si tuvieran vergüenza, los banqueros hablarían claro y dirían que si se oponen a esta reforma es simplemente porque quieren seguir teniendo los privilegios de siempre que les hacen estar entre los bancos con más rentables del mundo sin ser los que mejor financian y tener un poder político y social mucho mayor que en casi todos los demás países.

Y es igualmente desvergonzado que los banqueros aludan, aunque formalmente no utilicen esta expresión, al llamado riesgo moral que en su opinión conlleva la reforma. Es decir, que afirmen que crea un incentivo que puede permitir que los individuos trasladen su responsabilidad hipotecaria a los bancos, convirtiéndose voluntariamente en malos pagadores, como si la gente estuviera deseosa de perder sus viviendas caprichosamente.

Parece mentira que sean los banqueros los que digan eso cuando son precisamente los bancos los que deben el dinero que ha puesto a la economía española a los pies de los caballos por su gestión avariciosa e irresponsable y lo que ha provocado que tengamos que ser rescatados, haciendo que el conjunto de los españoles tengamos que asumir su deuda con los bancos extranjeros. Son los banqueros y no las familias ni los pequeños y medianos empresarios los que se han aprovechado de la información privilegiada que tienen para trasladar sus responsabilidad a los demás, encareciendo artificialmente la financiación, haciéndola más difícil de obtener, y provocando una rémora inmensa a la actividad productiva en nuestro país.

El auténtico y más negativo riesgo moral que puede influir sobre nuestra economía es el que está haciendo que los propietarios y directivos de las entidades financieras que la han hundido, que han volatilizado el dinero de sus clientes en operaciones especulativas muy arriesgadas, que han estafado a miles de clientes y que les hacen pagar comisiones y gastos muy por encima de los habituales en otros países de alrededor, se vayan de rositas y no den cuenta ante la justicia de los daños que han producido.

El mal ejemplo para millones de españoles es comprobar que los banqueros que han cometido delitos son indultados graciosamente cuando son condenados, y que esto último sea algo excepcional porque los fiscales y los jueces raramente actúan contra ellos, como demuestran tanto casos de crisis y quiebras bancarias que se han saldado con costes enormes para los contribuyentes y aire fresco para quienes las han provocado.

Lo que paraliza a la economía y destroza a las empresas que crean riqueza es que los banqueros utilicen su poder para echar por alto la imprescindible financiación de la actividad económica al convertir el negocio bancario en el motor que alimenta las burbujas, la especulación, la evasión fiscal, la fuga de capitales a los paraísos fiscales y los negocios más sucios que existen. O que hoy día estén ganando miles de millones generando más deuda para todos los españoles a base de recoger dinero barato del Banco Central Europeo y de rentabilizarlo comprando los bonos que luego le permiten ofrecer condiciones inmejorables a los grandes poseedores de liquidez, y todo ello racionando la financiación que necesitan urgentemente las empresas.

Y lo que es una barbaridad y nos lleva al desastre no es que se tomen medidas de justicia elemental para proteger a los débiles frente a los poderosos, como dicen los banqueros, sino que éstos utilicen su poder para seguir tratando de imponer un modelo productivo caótico, depredador e insostenible. El portavoz de la banca lo ha dicho claro: “hay que dar más créditos y crear más casas”. Eso es lo que se le ocurre proponer a los banqueros en un país en donde hay casi cinco millones de viviendas vacías, urbanizaciones enteras sin utilizar consumiendo recursos naturales y energía sin cesar, y la experiencia de una burbuja que ha enriquecido a unos pocos pero que ha dejado desolada a nuestra economía llevándose por delante la posibilidad de modernizarla y de situarla en la vanguardia de las naciones. Tienen a miles de empresarios carentes de financiación, reclamando crédito urgente y asequible para crear empleo y riqueza y lo que quieren es destinar el dinero a mover otra vez cemento y a dar pelotazos a base de corrupción y barbaridades urbanísticas. Están locos y esto es la mejor prueba de que hay que combatir la irresponsabilidad y la desastrosa gestión de los recursos que hacen nuestros banqueros.

Si los españoles queremos de verdad salir de esta crisis provocada por la banca no podemos seguir manteniendo el sistema financiero tal y como lo están moldeando el anterior y el actual gobierno con las reformas que han realizado. Hay que acabar con los privilegios y con el poder político y mediático de los bancos si es que no queremos que los banqueros acaben con la democracia. Es imprescindible disponer de una banca pública, bien dirigida y estrictamente controlada, que no pueda financiar sino a las empresas y consumidores que lo necesiten para hacer que crezca la generación de riqueza y no las actividades especulativas. Una banca firmemente asentada en principios éticos (y no, como quería el gobierno en “buenas prácticas” de asunción voluntaria), y en un compromiso radical con el desarrollo económico y social y con el equilibrio medioambiental, lo que significa, sobre todo, que no se puede dedicar, como hacen los bancos actuales, a financiar la corrupción, modelos productivos insostenibles y la creación constante y artificial de deuda.

MUJERES EN PELIGRO - AMNISTÍA INTERNACIONAL -

En Amnistía Internacional queremos marcar el próximo domingo en el calendario: el 25 de noviembre es el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

En España han muerto ya 43 mujeres en lo que va de año a manos de sus parejas o ex parejas. A esta cifra hay que sumar todas aquellas mujeres supervivientes que han sufrido violencia física o psíquica por parte de sus parejas o ex parejas.

Es el caso de Ascensión Anguita Quesada, sobreviviente de un intento de asesinato por parte de su marido, quien la  apuñaló 15 veces e intentó atropellarla. Su agresor se halla desde el 15 de febrero de 2012 en libertad condicional. Desde mediados de marzo, Ascensión está denunciando indicios de incumplimiento de la orden de alejamiento impuesta por los tribunales, aunque no ha recibido ninguna respuesta satisfactoria por parte de las autoridades.

Firma nuestra petición a la Subdelegación de Gobierno de Jaén para exigir que se garantice a Ascensión su derecho a una vida en libertad y seguridad.

No podemos aceptar que se sigan cometiendo crímenes contra las mujeres. Para garantizar su seguridad necesitamos tu apoyo.


Muchas gracias,


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección española (@amnistiaespana)

jueves, 22 de noviembre de 2012

El impacto de la crisis en las familias e infantes (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 22 de noviembre de 2012

Este artículo presenta el informe del Observatorio Social de España sobre el impacto de la crisis en las familias y en la infancia en España, mostrando que el deterioro del bienestar y calidad de vida de tales colectivos es más acentuado de lo que se ha publicado anteriormente. El crecimiento de la pobreza y sobre todo de la pobreza extrema, es de los mayores existentes en la Unión Europea de los 15. El riesgo de pobreza afecta también a sectores de las clases medias que nunca pensaron que se encontrarían en tal situación. El informe publicado como libro “El impacto de la crisis en las familias y en la infancia”, Ariel, también muestra que las causas de tal deterioro no es solo la crisis sino la manera como se está respondiendo en España.

El Observatorio Social de España (OSE) es una red de investigadores de varias universidades españolas que desde  el año 2004 analizan la situación social en España y en sus CCAA, estudiando la evolución de las transferencias públicas (como las pensiones y las ayudas a las familias) y servicios públicos del Estado del Bienestar (como sanidad, educación, servicios sociales, vivienda social, escuelas de infancia –mal llamadas guarderías en España-, servicios domiciliarios a las personas dependientes, prevención de la exclusión social e integración de los inmigrantes, entre otros), así como las condiciones del mercado de trabajo y la distribución de las rentas en el país. Estos son los temas que todas las encuestas señalan como los que centran la mayor atención de la población en España, aunque no siempre centran la atención mediática o el debate político en el país.

El OSE ha publicado (2005, 2007 y 2009) voluminosos informes que contienen una detallada exposición de la situación de cada uno de estos componentes del Estado del Bienestar en España y en cada una de sus CCAA, comparándolos también con los existentes en otros países de la Unión Europea. Tales volúmenes, publicados bajo el título La Situación Social en España (Volúmenes I, II y III), son ampliamente utilizados, no sólo por académicos e investigadores, sino por los medios de información del país.

El último volumen, el cuarto, acaba de publicarse y su presentación a los medios de información se hizo el pasado día 20 de noviembre en el salón de actos de la Obra Social de La Caixa en Barcelona que financió el proyecto. El tema de este volumen es el impacto de la crisis en las familias e infantes en España y en las CCAA. Es imposible resumir en estas líneas tal cantidad de información empírica. Ahora bien, sí que es de gran interés e importancia resaltar algunas de las conclusiones.

Una de ellas es que la crisis está afectando muy negativamente al bienestar y calidad de vida de las familias y de los infantes y adolescentes en España en magnitudes e intensidad mucho mayores a las que se conocían y publicaban. Los datos del informe son impactantes. De 2007 a 2009, ya en el inicio de la crisis, la pobreza entre los infantes había crecido un 45%, el mayor de los incrementos de la pobreza infantil entre los países estudiados en esta parte del informe (Dinamarca, Alemania, Francia e Irlanda). Y lo que es incluso más preocupante es que el mayor crecimiento se ha dado entre los niños que viven en pobreza extrema. El capítulo escrito por el Profesor Sebastián Sarasa (uno de los mejores expertos en temas de pobreza en Europa) y la profesora Francesca Luppi, ambos de la UPF, documenta el hecho de que España es el país, entre los antes citados, con mayor pobreza y mayor pobreza extrema entre familias y entre infantes. La imagen extendida de que España como sociedad valora la familia no queda documentada en el estudio. En realidad, el gasto público social por familia, por infante o por persona en España es de los más bajos no solo entre estos países sino entre los países de la UE-15, el grupo de países de la UE que tienen un desarrollo económico semejante al español.

Otro dato importante es que el deterioro del bienestar de las familias no se debe sólo al declive de la economía, sino también (y en gran medida) a la manera como se está respondiendo a esta crisis. Así, el mismo capítulo de los Profesores Sarasa y Francesca Luppi muestra como Alemania tuvo, al principio de la crisis, un bajón de su economía más acentuado que España. Y, sin embargo, tuvo un incremento del desempleo mucho menor que España, donde el desempleo se disparó. Como el Profesor Sarasa y Francesca Luppi documentan, una de las causas de esto es la diferente respuesta que se dió en cada país al bajón económico. En contra de lo que se ha hecho en España, donde las reformas laborales se han centrado en la desregulación del mercado de trabajo -lo que ha facilitado el despido del trabajador-, en Alemania las reformas se centraron, entre otras medidas, en el reparto del tiempo de trabajo, de manera que la respuesta al bajón de la demanda de productos y servicios no fue facilitar el despido (lo que ha disparado el desempleo en España), sino la disminución del número de horas trabajadas, con reparto del tiempo productivo. Hoy el desempleo en Alemania es sólo el 5%. En España es el 25%. Ello tiene un impacto devastador para las familias y para sus infantes. El deterioro del mercado laboral ha jugado un papel determinante en el crecimiento de la pobreza y de la pobreza extrema entre las familias y los infantes.

Otro resultado del estudio es la conclusión de que la sustitución de la función protectora del Estado (resultado de la disminución del gasto público) por los servicios y transferencias del tercer sector (el sector privado de servicios, no lucrativo de la economía y voluntariado) ha sido claramente insuficiente para cubrir los enormes agujeros que los recortes han producido en la protección de las familias e infantes. El esfuerzo de este sector (que ha alcanzado niveles de sacrificio, compromiso y dedicación casi heroicos) ha sido insuficiente para responder a las enormes necesidades. Como la Profesora Mònica Clua y Albert Sesé muestran con datos contundentes, el tercer sector está abrumado y desbordado. No da abasto.

La crisis está ya abocando a amplios sectores de la población a niveles de consumo de subsistencia básica. Así, las profesoras Marta Domínguez y María José González, también de la UPF, en su capítulo “El impacto de la crisis en el bienestar social de la infancia en España” muestran como la crisis que había iniciado su impacto negativo en disminución de consumo como vestimenta y recreo está ya alcanzando niveles de austeridad en temas vitales como la alimentación, lo que pone en peligro la salud y la subsistencia de las familias. La búsqueda de alimento en lugares de desecho (como contenedores y mercados) se ha convertido en una práctica común para la mayoría de las familias en pobreza extrema y para grandes sectores de la población pobre. Y el riesgo de pobreza se ha extendido enormemente, incluyendo a sectores de las clases medias que nunca habían pensado que se encontrarían en una situación tan cercana a la pobreza o en la misma pobreza. La pobreza no es ya un fenómeno minoritario, pues incluso los que no están en la pobreza tienen miedo e inseguridades por el riesgo de caer en ella. Este es el capítulo de los profesores Calero y Choi de la Universidad de Barcelona que desarrolla y documenta el alcance entre la población de la exclusión social, que es incluso mayor que el del riesgo de pobreza. La exclusión social está alcanzando dimensiones epidémicas entre amplios colectivos de la población -inmigrantes, familias monoparentales y familias numerosas. El deterioro de la situación de las familias con niños es mucho mayor que el de las familias sin niños.
Este informe, publicado como libro (El impacto de la crisis en las familias y en la infancia) por la editorial Ariel documenta como esta crisis está afectando a dos colectivos –las familias y los infantes- que se presentan en el discurso oficial del país uno como el eje de la sociedad –la familia- y el otro como su futuro –los niños-. En realidad, en pocos países se habla tanto de la familia. Y en cambio, y tal como demuestra el estudio, España es el país donde las familias y los niños están más desprotegidos y más afectados negativamente por la crisis.

Sería de esperar que los medios de información dieran a conocer tal informe  para que la ciudadanía fuera consciente de esta realidad. Un buen indicador de que ello pueda ser así es que en la presentación del libro en un auditorio lleno a rebosar de periodistas, estos aplaudieron al final de la presentación, por la claridad y accesibilidad de los datos y de la exposición. Es deseable que este aplauso al documento se traduzca en su amplia difusión.  Así lo esperamos. Y así el país se merece.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

ES SÓLO EL TIEMPO QUE PASA - ISMAEL SERRANO -

Suerte de cateterismo cardíaco, tu mirada cansada
- apenas has dormido, me dices -
calma al triste músculo herido
por el hielo de un otoño roto, astillado.
Arrítmico mi corazón, hipocondríaco todo yo,
se rebela ante la impasible marcha de antorchas,
santa compaña de fantasmas dormidos,
que camina por las calles, camino del trabajo,
anestesiada por las agujas catódicas
-ya no tanto que todo es pantalla plana-
que escupen los televisores de leds irisados.

El caso es que es otoño y yo te amo.
Así se escapan como gotas de mercurio 
los días vividos y me siento viejo
cuando te veo sonreír planeando un viaje
o suspirando porque un cachorro se enreda entre tus pies.

Nuestros padres cuentan sus achaques
y todavía el futuro se aplaza por momentos
- fíjate, con casi cuarenta años -
cuando en la tele ponen nuestra serie preferida
o en la cocina me cuentas como fue tu día,
pasta con verduras para cenar
y viento de noviembre sobre la acacia.

Digo que pasa el tiempo y no es malo,
aunque a veces la arena de los relojes
se alce iracunda en vuelo como en una playa
con el levante soplando implacable
arrebatándonos la cordura y arrancando las sombrillas.

Eso y el agua de la clepsidra,
que dicen lava las heridas y suaviza el canto de las piedras,
pues no somos más que rocas de acantilados
aguantando el obstinado embate de los años
y sus océanos, plata que baila en los septiembres.

Y es que quizá la vida no sean los ríos
- no siempre el poeta acierta -
sino más bien ese mar donde descansan
los corales, los tesoros y los cuentos
que siempre acaban con el regreso a las costas
del amado, la tormenta que nos lleva a una isla,
desierta, luminosa y sin tres libros,
el empeño absurdo del delfín,
salvando a náufragos que nada saben
del amor y sus destellos,
pues no pudieron reconocerse en nuestros pasos,
en tu mirada, suerte de terapia ansiolítica
que vigila mi paso y mi extrasístole,
el duelo que impone lo perdido,
saber que he de crecer aunque nos duela.
ISMAEL SERRANO

martes, 20 de noviembre de 2012

¿En qué piensan los policías cuando nos pegan? (JUAN TORRES LÓPEZ)


Cuando tuve que empezar a correr delante de los grises, algo que ya no me puedo permitir, esa es la verdad, ni aunque quisiera, esa era la pregunta que me hacía: ¿en qué pensarán cuando nos pegan?

Siempre he comprendido que quienes llevan generación tras generación gozando de todo tipo de privilegios los defiendan con ahínco y recurran a mil estrategias con tal de evitar que se los quiten los de abajo, aquellos a los que temen y desprecian.

Es comprensible que gasten dinero y tiempo en establecer todo tipo de barreras y defensas y que no duden en cometer, directamente o por encargo, cualquier tropelía si se ven en peligro.

También comprendo que haya personas nacidas de lo más bajo pero que a cambio de un puñado más o menos suculento de prebendas se conviertan en arqueros de quienes en realidad no tienen nada que ver con ellos, de quienes seguramente los desprecian igualmente, e incluso quizá más, porque saben que se venden y que han sido simplemente comprados. Entiendo perfectamente que haya tanto periodista, abogado, economista, político, y tanta persona de origen humilde erigida en portavoz de los intereses de los de arriba. Es patético (basta ver cualquier días las televisiones), pero me resulta humanamente comprensible: viven para tener y los de arriba son generosos cuando se trata de fortalecer las barreras y de evitar los peligros, sobre todo, porque al fin y al cabo le pagan con su propio dinero, ni siquiera tienen que renunciar al suyo, ni a su poder, que en última instancia nunca van a compartir, como tampoco los espacios más sagrados en donde los advenedizos nunca van a entrar, por mucho que sea su servilismo y su docilidad.

Todo eso lo comprendo, pero supongo que reconocerán ustedes conmigo que es mucho más difícil de comprender la conversión de quienes, para colmo, siguen sin tener donde caerse muertos, los que no levantan cabeza en toda su vida y saben que no van a levantarla ni ellos ni sus hijos, ni los hijos de sus hijos, ni los hijos de los que vengan detrás.

Por eso me he preguntado siempre de dónde saca la rabia un policía cuando, como el 14N en Tarragona, apalea a un menor, o cuando corre desaforado contra quienes podrían ser sus hijos o contra los que, en todo caso, tienen sus mismos problemas y reclaman los mismos derechos que ellos quisieran disfrutar, en una manifestación que simplemente reclama justicia y que se ejerzan derechos sociales reconocidos por las leyes. ¿De dónde saldrá la indignación para apalear a los manifestante si ellos tienen los mismos sueldos de miseria, si sus hijos corren igual peligro que el de quienes se manifiestan: no poder ir a buenos colegios públicos, o que sus padres o ellos mismos pierdan las pensiones o la atención sanitaria o los cuidados?

¿En qué piensan seres humanos exactamente igual que nosotros, o incluso con más problemas y miserias económicas, con menos derechos laborales posiblemente que la mayoría de la población, cuando muelen a palos a quienes reclaman que la sociedad en la que ellos también viven, como sus esposas, sus madres y padres, sus hijas e hijos, sea más justa y trate mejor a las personas que son exactamente como son ellos, los policías, gente de origen humilde, de rentas bajas, trabajadores como puedan serlo los demás, a los que, sin embargo, se enfrentan a palos?

¿En qué pensarán los policías cuando nos apalean para no darse cuenta de que los que corren delante de ellos en las calles simplemente quieren una sociedad en donde las gentes más desfavorecidas, como lo son sin duda la mayoría de los policías, vivan mejor y con más derechos y bienestar? ¿En qué pensarán para no darse cuenta de que los porrazos que pegan se los están dando también a ellos mismos, a sus familiares, a sus hijos, y que con esas porras durísimas no solo están rompiendo la cabeza de unas cuantas personas sino el futuro y la felicidad, ¡también!, de los seres a los que más quieren, por los que seguramente serían capaces de dar su vida con la mayor generosidad? ¿Y en qué estarán pensando esos policías que se infiltran, como hemos visto en tantas imágenes, para provocar ellos mismos la violencia y los altercados que justifiquen la carga contra jóvenes de su misma clase que están a su alrededor sin ánimo alguno de ser violentos?

¿En qué pensarán los policías para no darse cuenta de que los han colocado en el bando equivocado, que se están enfrentando en realidad a quienes son como ellos, que lo que hacen es el trabajo sucio de defender a porrazo limpio a los privilegiados que los obligan a malvivir y que condenan al paro, al sufrimiento y al malestar innecesario a sus seres más queridos?

Post Scriptum.

Después de haber escrito este texto, tuve noticia de una muy numerosa manifestación de policías en Madrid para luchar por sus derechos, recortados como los de tantos otros trabajadores. La contemplé con especial simpatía, y solo espero que llegue un día en que ni un solo policía levante su porra contra los que reclamamos justicia, democracia real y un futuro digno para nuestros hijos y que, de la mano de una gran mayoría social, ayuden también a conquistarlos.

Spain is experiencing a period of intense social crisis (VICENÇ NAVARRO)

El blog del profesor Navarro publica su artículo que se publicó en el blog de la London School of Economics a petición de tal institución, que resume la situación social en España durante la crisis. 12 de noviembre de 2012.

Today we are witnessing a frontal attack (and there is no other word to describe what is happening) to the welfare states of the countries of the eurozone, which is especially accentuated in the periphery of this monetary union. In Greece, Portugal, Spain, and Ireland, we are seeing wage reductions, increases in unemployment, dilution and weakening of social protection, reduction of public social expenditures, privatization of public transfers (such as pensions) and public services of the welfare state (such as medical care, education, and social services), reduction of labor, social and even civil rights, and weakening of collective bargaining and trade unions. All these public interventions represent active aggression against the welfare and well-being of their populations, in particular of their popular classes (working and middle classes). They are hurting a lot. In Spain, the suicide rate has increased threefold as a consequence of the unbearable stress among people who have lost their homes. Every day, almost 500 families are forced to leave their homes because they cannot pay the rent.

All these policies respond to the understanding held by the European financial, political, and media establishments that the welfare state in Europe is no longer sustainable. As Mario Draghi, President of the European Central Bank, put it quite clearly in an interview with the Wall Street Journal: “The social European model is not sustainable any longer.” Mariano Rajoy, head of the conservative Spanish government, has said the same, just using different words: “We are spending in our welfare state far above what we can afford.” Spain, incidentally, is one of the countries in the EU-15 that spends the least on its welfare state, at only 22 per cent of its Gross National Product, compared with the 27 per cent average of the EU-15. Only one out of every 10 adults works in the public services of the welfare state (such as medical care, education, and social services) compared with one out of every six on average in the EU-15 and one out of every four in Sweden, the country in the EU-15 that has the most developed welfare state. Regardless of the indicators one uses, the fact is that the Spanish welfare state is underfunded and undermanned. And, with the cuts of public social expenditure, the situation is getting worse. The average time for patient visits to their general practitioners, in the National Health Services, has been reduced by 30 per cent since the crisis started in 2007.

The 20 per cent of the population with the highest rent, however, has not been affected by the deterioration of these public services, since they use private services, both in medical care and in education. They go to see private physicians when they are sick and send their children to private schools. Social class is indeed an important variable in understanding Spain. The Spanish state (as well as the Greek, Portuguese, and Irish states) is poor, with scarce social conscience and with limited redistributive effects, the result of very regressive fiscal policies. And the cuts are weakening the situation even more.

The causes of the crisis

There are three causes of this situation in Spain. One is its history. The Franco dictatorship was highly repressive and regressive. The Spain of today is still the country of the EU-15 with the highest number of policemen per 10,000 inhabitants and the lowest number of adults working in the welfare state.

The second reason is the way in which Spain entered into the eurozone. The required reduction of the public deficit of the Spanish state (stipulated by the Stability Pact) – from 6 per cent of Gross National Product to 3 per cent – was achieved primarily by cutting public expenditures (in particular, social public expenditure) rather than by increasing taxes. Because of the way the Stability Pact’s conditions were achieved, the reductions of the public deficit, which enabled Spain to become a full member of the eurozone, were done at the cost of its welfare state. The revenues to the state that, during the period 1978-1993, had gone to reduce Spain’s enormous social deficit have, since 1993 (when major decisions were made to reduce the public deficit), gone to reduce the public deficit of the Spanish state. In this way, the deficit on social expenditures has increased dramatically, reversing many of the reductions that had been occurring before entering the eurozone. The popular classes were the ones who paid, through the weakening of their welfare state, the entrance costs into the eurozone.

The third reason has been the way the Spanish state has responded to the crisis since 2007. During the housing bubble (created by the alliance of the banking and real estate sector, the most speculative sector of the Spanish economy), state revenues increased because of rapid economic growth. The response of the government to this growth was to reduce taxes (in particular, corporate taxes) in 2006. Those reductions created a hole in the state of more than 22 billion euros. When the crisis started in 2007, the economy stopped growing and that hole appeared in all its intensity, and instead of filling it in by increasing taxes, it was filled with savings achieved by cutting public social expenditures. Examples are abundant. The socialist Zapatero government reduced public pensions (in order to save 1.2 billion euros). But, he could have obtained more by retaining property taxes (which had been eliminated and would have achieved 2.5 billion euros). Later on, the conservative President Rajoy went even further, cutting 6 billion euros from the National Health Service. He could have obtained the same amount by eliminating the cuts on corporate taxes of large corporations, which made more than 150 million euros per year that he had approved previously. For every cut the government imposed to the welfare state, there was an alternative that was not even considered. The dramatic reductions of public social expenditure (that are clearly affecting the quality of life of the majority of the population) have been accompanied by a higher public assistance to banking (this aid represented 10 per cent of the Gross National Product).

All these governmental policies were not in the governing parties’ electoral platforms. There was no popular mandate to carry them out. Quite the contrary, they are extremely unpopular. In the last few years, there have been four general strikes. Indeed, the popularity of not only the governing parties, but also the political system, is very low, calling into question the legitimacy of governments that are forcing policies on the population, policies that were never approved by those populations. The crisis of democracy in Spain is a consequence of the economic and social crisis.

A final point: The reduction of public expenditures and salaries has created an enormous problem of lack of demand. The population is deeply in debt (as a result of the reduction of salaries). This explains the decline of economic activities, further complicated by the austerity policies. Meanwhile, the most profitable sectors of the economy are the speculative ones, such as the previously mentioned real estate sector. Spanish and German banks have been the primary investors in these speculative sectors, facilitating the housing bubble. Today, German banks have loaned 200 billion euros to Spanish banks and to the state. And the “rescate” (meaning the aid to the Spanish banks by the European Union) is money that could enable Spanish banks to return the money owed to the German banks, with the Spanish people paying the bill. It is not surprising that Europe is very quickly losing, at the street level, the attraction that it used to have in Spain. Europe, which during the fascist dictatorships led by General Franco was perceived by the democratic forces as the dream to be reached once democracy had been established, has become a nightmare. The percentage of people who want to leave the euro is already 30 per cent and growing. It has been the end of that dream.

sábado, 17 de noviembre de 2012

COMIDA CON ÁNGELA Y CÉSAR EN EL LLAR

Confit de pato
Entremeses

Entrecot


Solomillo en hojaldre

Tarta de castañas

Tarta de queso
Hoy han venido a León Ángela y César, desde la Nochevieja del 2009 que pasamos en Ponferrada, no nos habíamos vuelto a ver ¡casi 3 años! ¡no puede ser!. Así que tenía muchas ganas de verles. Me invitaron a comer en "El Llar" y como veis nos pusimos las botas ¡estaba todo riquísimo!, luego tomamos un cafetito en la Plaza Mayor y ya se fueron (que también tenían que visitar a su familia). 
Me lo pasé muy bien ¡la verdad es que me encanta estar con ellos, siempre me lo paso tan bien! Muchas gracias chicos, por todo.
Ojalá nos volvamos a ver prontito.
Anina

viernes, 16 de noviembre de 2012

¡Aquel Tratado de Maastricht! (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 16 de noviembre de 2012

Es curioso que solo muy poca gente se acuerde ahora del Tratado de Maastricht, cuando es en él donde se encuentra el origen de los problemas que tiene ahora la Unión Europea. A base de muchas mentiras se está haciendo creer a la gente que lo que le sucede a los países que sufren las mayores perturbaciones es que han realizado mucho gasto público social y que eso ha aumentado hasta niveles insoportables el peso de la deuda pública, de donde deducen la exigencia de llevar a cabo políticas de austeridad basadas en el recorte de derechos y prestaciones sociales. La realidad es otra bien distinta: lo que verdaderamente ha hecho que crezca la deuda pública (además del impacto más reciente de la crisis financiera internacional y la subsiguiente caída en los ingresos públicos) no ha sido el incremento del gasto público primario (es decir, el asociado a gastos corrientes o de inversión), sino el dedicado a pagar intereses y la deuda que ha ido siendo necesaria para afrontar la deuda anterior.

Se calcula que los Estados europeos vienen pagando a la Banca privada unos 350.000 millones de euros cada año en concepto de intereses desde que dejaron de ser financiados por sus antiguos Bancos centrales y después por el Banco Central Europeo (Jacques Holbecq y Philippe Derudder, ‘La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le syste`me?’, Ed. Yves Michel, Pari´s, 2009). Esa es, pues, la verdadera losa que ahora lastra a las economías europeas y no en el peso insoportable, como quieren hacer creer, del Estado de Bienestar. No podemos cansarnos de repetir que si los saldos primarios que ha ido teniendo el Estado español desde 1989 se hubieran financiado a un interés del 1% por un Banco central (como es lógico que hubiera sido) el peso de la deuda pública española sería ahora del 14% del PIB y no el 87% actual (Eduardo Garzón Espinosa. ‘Situación de las arcas públicas si el estado español no pagara intereses de deuda pública’: http://eduardogarzon.net/?p=328). Esa es la demostración palpable de que son los intereses financieros y no el gasto social el verdadero origen de la deuda, que se quiere combatir a base de recortar derechos y democracia.

Y se olvida ahora que fue el artículo 104 del Tratado de Maastricht el que consagró esa prohibición de que los Bancos centrales financiaran a los gobiernos. Una condición completamente absurda desde el punto de vista económico y financiero, que solo beneficia a la Banca privada, que así ha podido hacer un negocio de dimensiones auténticamente astronómicas: es fácil calcular que gracias a ello los Bancos europeos habrán recibido graciosamente alrededor de unos siete billones de euros desde que se ratificó el Tratado de Maastricht en concepto de intereses. Un dinero, además, que en lugar de haberse dedicado a financiar preferentemente el desarrollo productivo europeo ha sido el que ha alimentado la especulación financiera, la formación de burbujas que al estallar se han llevado por delante a economías enteras y las cuentas multimillonarias que los Bancos europeos mantienen en los paraísos fiscales o que dedican a financiar todo tipo de crímenes y delitos, el tráfico de armas, de personas, de droga o la corrupción política.

Para que eso fuese posible, el Tratado también estableció otra medida igualmente carente de fundamento científico: la independencia de los Bancos centrales que, en realidad, simplemente ha sido el procedimiento que permite que actúen con total libertad al servicio de la Banca privada. Prueba de ello es que la gestión de los Bancos centrales desde que son independientes ha sido la menos exitosa de toda su historia, pues en esta época es cuando se ha producido el mayor número de crisis financieras y los episodios más graves de inestabilidad monetaria. Aunque, eso sí, la mayor distribución de renta a favor de los poderosos gracias a la política de tipos de interés y al manejo de la cantidad de dinero circulante.

Con tal de favorecer a la Banca privada, el Tratado de Maastricht es el responsable original de que los Estados europeos estén maniatados a la hora de hacer política económica, cuyo éxito se basa inexcusablemente en la coordinación constante entre sus diferentes responsables y entre sus diferentes manifestaciones e instrumentos. Y de ahí, desde Maastricht, que sean tan impotentes para controlar lo que ahora se nos está viviendo encima.

También fue ese Tratado el que por primera vez estableció reglas igualmente absurdas de convergencia nominal, que el tiempo se ha encargado de demostrar que eran completamente inútiles para conseguir el equilibrio y la armonía que precisa una unión monetaria para funcionar correctamente y sin generar más problemas que los que resuelve. O las de estabilidad presupuestaria, tan infundadas e injustificadas desde el punto de vista científico, que han sido incumplidas en unas 140 ocasiones por los diferentes Estados. Y cuya perversión se demuestra simplemente preguntándonos en qué situación se encontrarían hoy día los países, ahora más avanzados del mundo, si hubieran estado sometidos a esas normas de estabilidad presupuestaria desde hace 100 o 150 años.

Pero el Tratado de Maastricht no solo fue decisivo por la introducción de estas ataduras económicas y privilegios que condenaron a los pueblos de Europa y a sus diferentes naciones a la situación en la que ahora nos encontramos, sino que igualmente lo fue por la forma tan antidemocrática en la que se ratificó, soslayando el debate social sobre este tipo de aspectos esenciales, o mejor dicho, ocultando a los ciudadanos sus consecuencias, e incluso haciendo trampas a la hora de aprobarlo.

Maastricht fue, por eso, la primera y más clara alerta de que los constructores y beneficiarios de la Europa neoliberal que allí se ponía en marcha no necesitaban democracia, sino todo lo contrario y que, por tanto, con el Tratado comenzaba su desmantelamiento real.

El lado positivo de Maastricht es que demuestra el origen ilegítimo que ha tenido la deuda que injustamente se hace recaer sobre los pueblos europeos. Y, por lo tanto, la primera razón para auditarla en toda Europa y repudiarla cuanto antes.

Tony Blair y el declive de la Tercera Vía (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 16 de noviembre de 2012

Este artículo señala las características de la Tercera Vía y su responsabilidad por el gran declive de la socialdemocracia en la Unión Europea. Señala también a la figura de Tony Blair como personaje característico de aquella tradición política, mostrando a nivel personal las consecuencias de la ideología dominante en tal Tercera Vía.

Uno de los desarrollos que dañaron más a la socialdemocracia europea fue la aparición y desarrollo en su seno de la corriente liberal conocida como la Tercera Vía, también llamada blairismo, enfatizando así el liderazgo que Tony Blair, el Primer Ministro del gobierno laborista británico, proveyó en la aparición de tal corriente dentro de la socialdemocracia. Tal blairismo se caracterizó por la sustitución de los principios socialdemócratas por principios de clara orientación liberal. Entre ellos, el que llamó más la atención fue su abandono de las políticas redistributivas, enfatizando en su lugar, la necesidad de facilitar la concentración de las riquezas a fin de crear y acumular capital que, indirectamente, se filtrara al resto de la población. La aplicación de tales principios despertó gran interés y apoyo al blairismo por parte del gran capital británico y muy en particular el financiero, basado en la City (el Wall Street de Gran Bretaña), que se benefició enormemente de las políticas fiscales que favorecieron a las personas que derivaban sus rentas no del trabajo, sino de la propiedad. Tony Blair se convirtió así en la figura preferida y promocionada por las grandes fortunas de la City de Gran Bretaña. En realidad, atrajo capital financiero a la City, presentándola como el paraíso fiscal de mayor rentabilidad. Tony Blair estaba orgulloso de que la City permitiera prácticas irregulares que no se permitían en Wall Street. Ello determinó un enorme aumento del capital financiero que, durante el mandato de Blair, alcanzó a ser el 32% del PIB, crecimiento que tuvo lugar a costa del sector industrial, que pasó de representar el 20% del PIB al 12%, durante el mismo periodo (ver mi artículo “El fracaso del nuevo laborismo y del socioliberalismo”, ‘Sistema digital’, 21.05.12).

Tony Blair, como Gerhard Schröder en Alemania, hicieron también reformas laborales que redujeron los salarios como consecuencia de su desregulación. Y Tony Blair también desalentó las políticas de expansión de gasto público como medida de estímulo económico, argumentando su imposibilidad en una economía globalizada, ignorando que algunos de los países más integrados internacionalmente, como los países escandinavos, tenían un gasto público mayor, base de su expansión económica. Tony Blair continuó las políticas de austeridad de gasto público que había iniciado Margaret Thatcher. De ahí que se le conociera popularmente como la “señora. Thatcher con pantalones”. Naturalmente que esta expresión era un tanto exagerada pero sí que reflejaba la percepción popular de lo que Blair significaba en la Gran Bretaña: la incorporación del liberalismo (en el área económica neoliberalismo) dentro de la socialdemocracia, cambiando radicalmente las políticas públicas que habían caracterizado a esta sensibilidad política.

EL COSTE ELECTORAL DEL BLAIRISMO

Tales políticas explican el declive electoral del Partido Laborista, disminuyendo de una manera muy significativa su representatividad parlamentaria. En otro artículo he documentado que, en contra de lo que se presentó en los medios de mayor difusión, el blairismo llevó al Partido Laborista a un desastre (ver artículo “La crisis de la socialdemocracia en Europa”, publicado en ‘Sistema Digital’ y disponible en www.vnavarro.org). Baste recordar que el Partido laborista pasó de recibir el apoyo electoral de un 33% del electorado en el inicio de su periodo gobernante, 1997, a un 25% en 2001, y un 22% en 2005. Si Gran Bretaña hubiera tenido un sistema electoral proporcional, el Partido Laborista habría perdido la mayoría parlamentaria ya en la segunda elección. El que consiguiera la mayoría parlamentaria hasta el año de su colapso parlamentario, 2005, no fue –como sus ideólogos, como Anthony Giddens, indicaban- resultado de su supuesta popularidad, sino al contrario, como consecuencia del enorme sesgo del sistema electoral y de la crisis del Partido Conservador. Un tanto semejante le ocurrió, por cierto, al partido gobernante socialdemócrata alemán. Todos los partidos socialdemócratas pertenecientes a la Tercera Vía (que eran la mayoría que gobernaban la Unión Europea) han sido derrotados electoralmente con gran pérdida de su apoyo electoral, perdiendo a la vez un gran número de militantes y simpatizantes.

¡POR FIN PODEMOS VER QUE FUE EL BLAIRISMO!

Pero el significado de Tony Blair y lo que él representó quedó incluso más claro una vez éste dejó su cargo en el Gobierno de Gran Bretaña. Sus ansias de enriquecerse se han desarrollado extensamente a través de sus asociaciones con algunos de los regímenes más crueles y rechazables hoy existentes en el mundo, entre los cuales destacan Kazakhstan y Azerbaiyán, países que han sido señalados por las organizaciones a favor de los Derechos Humanos entre los regímenes en el mundo donde tales derechos están más limitados. Son dictaduras sin ningún respeto a la existencia de derechos políticos, civiles, sociales y laborales, en las que una superminoría explota sus recursos naturales, incluyendo el petróleo, con la alianza de las compañías extranjeras que mantienen una relación privilegiada con los dictadores que oprimen su ciudadanía. Tony Blair ha recibido y continúa recibiendo millones y millones de dólares como asesor en relaciones públicas, entre otras funciones, asistiendo a cambiar la imagen de tales regímenes. Opositores a tales dictaduras han pedido a las fuerzas democráticas del mundo que denuncien al señor Blair por su defensa y ayuda a tales regímenes.

Las fuentes de ingresos del señor Blair son numerosas. Ken Silvertein, codirector de la revista estadounidense ‘Harper’s’ ha citado algunas de ellas en su artículo sobre tal personaje, publicada en ‘The New Republic’ (04.10.12), del cual saco la mayoría de datos presentados en este artículo. La lista es enorme e incluye algunas de las empresas más conocidas por su comportamiento inmoral, como JP Morgan Chase (que pago 4 millones de dólares a Blair) y el Gobierno feudal de Kuwait, entre muchas otras dictaduras, además de las citadas, consiguiendo sólo en un año (según el ‘Financial Times’) 30 millones de dólares. También recibe ingresos por conferencias (a 200.000 dólares la conferencia) sobre el futuro de la socialdemocracia y del mundo. Lo que encuentro extraordinario no es lo que este ex líder de la socialdemocracia hace (ya era predecible viéndolo gobernar) sino que círculos socialdemócratas le inviten, incluyendo la Fundación Ideas, el ‘think tank’ del PSOE. Supongo que no les pagarían 200.000 dólares. Pero, me pregunto, ¿de verdad quieren aprender de Blair cómo se construye el socialismo?

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Quiénes son los patriotas? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 15 de noviembre de 2012

Este artículo analiza el concepto de patriotismo, ampliamente utilizado estos días por las fuerzas conservadoras tanto en España como en Catalunya, para movilizar a la ciudadanía a favor de sus propuestas. El artículo define epistemológicamente el significado de patriotismo, mostrando que el criterio por el cual puede consensuarse el significado de este concepto queda claramente violado por las políticas públicas que tales fuerzas políticas están hoy imponiendo a la población española, incluyendo la catalana.

Mark Twain, uno de los autores más críticos de la sabiduría convencional que ha tenido EEUU, escribió frecuentemente que el concepto de patriotismo, en cualquier país, es uno de los más utilizados para esconder intereses de grupos sociales que quieren mantener, por todos los medios, sus privilegios utilizando el sentimiento patriótico como mecanismo de movilización popular, identificando sus intereses particulares con los intereses de lo que llaman patria. Antonio Gramsci, en Italia, uno de los analistas más importantes que han existido en Europa de cómo el poder se reproduce en las sociedades, subrayó con gran agudeza la función ocultadora de los símbolos de la patria para defender los intereses de las clases dirigentes.

España (y Catalunya dentro de ella) es un ejemplo claro de lo que Mark Twain y Antonio Gramsci indicaron. Las derechas han sido siempre las que se han presentado como las grandes defensoras de la patria, defensa que requiere los máximos sacrificios de los que están a su servicio. Uno de los eslóganes de la Guardia Civil (el cuerpo de policía armado que históricamente ha tenido la función de mantener el orden público y reprimir cualquier agitación social que cuestionara las relaciones de poder existentes en España) era “Todo por la patria”, lo que podía significar incluso la pérdida de  la vida de los guardias civiles aunque también, mucho más frecuentemente, la de los represaliados. La Monarquía, el Ejército y la Iglesia han sido siempre las estructuras institucionales que han defendido el poder de los grupos dominantes en las esferas financieras y económicas (y, por lo tanto, políticas y mediáticas) del país, utilizando el amor y el compromiso con la patria como mecanismo de movilización popular en defensa de sus intereses. Las pruebas históricas que avalan esta utilización de la patria para dichos fines particulares son robustas y abrumadoras.

Tales instituciones de derechas son pues las que se consideran a sí mismas como las defensoras de la patria. Hace sólo unos días, el diario monárquico profundamente conservador ABC ponía en portada a la Duquesa de Alba como la gran defensora de la patria española acusando a los catalanes de ser poco patriotas (11 Nov. 2012). Tal personaje es una de las terratenientes más importantes de España y está entre los que reciben mayores subsidios del estado español y de la Unión Europea, a cargo del erario público. Su linaje familiar, por cierto, ha jugado un papel clave, junto con otros terratenientes, en reproducir una situación en el campo andaluz responsable, en gran parte, de la pobreza de las poblaciones rurales de aquella parte de la patria española.

Pero la credibilidad de tal tesis (de que las derechas son las que sostienen el patriotismo) depende, en gran medida, de lo que se entienda por patriotismo, el cual, como la mayoría de sentimientos, no es fácil de definir. Después de todo, ¿qué quiere decir amor a la patria?

¿Qué es patriotismo?

Pero, independientemente de las muchas maneras mediante las que tal concepto y sentimientos puedan definirse, sí que debería haber un componente que coincidiera en todas las definiciones posibles. Y éste es que el amor a la patria debería incluir amor a la ciudadanía de la entidad así definida. No se puede amar a España (o a Catalunya) sin estar dedicado al bienestar de la población que constituye tal país (España y/o Catalunya). Y, puesto que la mayoría de la población pertenece a las clases populares, un indicador de patriotismo debería incluir como elemento definitorio el compromiso y dedicación a la mejora del bienestar de las clases populares. No se puede amar a España (y a Catalunya) sin este compromiso, pues de lo contrario se tiene una visión excesivamente esencialista, casi mística, de lo que es la patria, una concepción poco coherente con la vida real de las personas. En realidad, si la definición de patriotismo no incluye un compromiso por mejorar la vida y bienestar de la mayoría de la población, entonces hay que sospechar que el concepto de patriotismo está siendo utilizado, confundiendo los intereses de la patria con los de un sector minoritario de la población.

Parecería, pues, razonable aceptar, incluso por las derechas, que un elemento común de tal patriotismo fuera la dedicación de las fuerzas patrióticas al bienestar del pueblo, que en términos cuantitativos, serían las clases populares, clases populares que en cualquier país incluyen las clases trabajadores y las clases medias de renta media y baja.

¿Son patriotas las fuerzas que se autodefinen como tales?

Pues bien, tal dedicación puede evaluarse incluso numéricamente. Como decía Mark Twain, el amor no puede cuantificarse, pero sus consecuencias sí. Veamos, pues, los datos. En aquellos países de Europa donde las derechas (que se autodefinen como las fuerzas patrióticas) han tenido más poder históricamente, tales como el Sur de Europa (España, Grecia y Portugal), el nivel de desarrollo económico, social y político ha sido el más bajo de la Unión Europea. Los datos son abrumadores. Tanto el PIB per cápita como el gasto público social per cápita, o el número de recursos públicos (desde transferencias públicas, como pensiones, hasta servicios públicos, como sanidad y educación, que contribuyen enormemente al bienestar y calidad de vida de las clases populares) han sido, y continúan siendo, los más bajos de la UE-15. Es también en estos países donde los ingresos al Estado son los más bajos, donde la política fiscal es más regresiva y menos redistributiva, donde hay más fraude fiscal y donde hay mayores desigualdades y concentración de la riqueza.

Estos datos permiten, entonces, hacerse la pregunta ¿dónde está el amor a España de los súper patriotas españoles? Su compromiso con el bienestar de la población parece estar muy sesgado hacia ciertos grupos y clases sociales, a costa de los intereses de la mayoría de sus poblaciones. La evidencia de ello es abrumadora. Así como es también abrumadora la evidencia de que este sesgo clasista del patriotismo aparece en varios momentos de la historia de este país. En todos ellos, cuando el gobierno elegido por la ciudadanía a través de procesos democráticos llevó a cabo políticas públicas que beneficiaron a las clases populares, reduciendo los privilegios de los grupos y clases sociales antes mencionados, las derechas superpatriotas se rebelaron militarmente para interrumpir tales políticas. En España, los superpatriotas –la Iglesia, el Ejército, la Monarquía, la banca y la oligarquía empresarial- establecieron un régimen enormemente represivo (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según el Catedrático Malefakis, de la Columbia University, experto en el fascismo europeo) que dañó enormemente a la mayoría del pueblo español. Cuando el golpe militar de 1936 ocurrió, el nivel de desarrollo económico español era casi idéntico al italiano. Su PIB per cápita era semejante al PIB per cápita italiano. Cuando la dictadura terminó, en 1978, España tenía un nivel de riqueza que era sólo el 68% de la italiana. Este fue el coste que aquel supuesto patriotismo significó para el pueblo español. El golpe militar se realizó no para salvar la patria sino para que la Iglesia pudiera continuar controlando la educación de los españoles y también la tierra que poseía (la Iglesia era el terrateniente con mayor extensión de tierra en España. Hoy es el segundo); para que la Monarquía continuara siendo el sistema político que garantizara el dominio por parte de las derechas de los aparatos del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas, la Judicatura y las Fuerzas del Orden; para que el Ejército tuviera sus privilegios, garantes de la unidad de la Patria (convirtiendo al Ejército en instrumento de represión interna); para que la banca y la oligarquía empresarial pudieran mantener sus escandalosos privilegios (que todavía se mantienen hoy, como queda claro con la excesiva protección de la banca frente a los desahuciados); y así un largo etcétera.

La oposición popular a tales medidas regresivas del sistema establecido por los supuestos patriotas explica la enorme represión que caracterizó aquel periodo de dominio del estado por las derechas supuestamente patrióticas. Su carácter nacional, por cierto, quedó negado por el hecho de que su victoria se debiera primordialmente a la ayuda que les prestó la Alemania nazi y el fascismo italiano. Sin esta ayuda extranjera, el golpe militar no podría haber conseguido parar la oposición a tal golpe.

¿Dónde estaba y dónde está ahora el amor a España de los supuestamente patriotas?

Esto podría también preguntarse hoy al gobierno de derechas español, que está llevando a cabo el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más feroz al bienestar de las clases populares. Hoy se están haciendo reformas que afectan muy, pero que muy negativamente al bienestar de la población, y muy en particular de las clases populares. La evidencia de ello es contundente. Nunca antes en el periodo democrático, el ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español ha estado bajo un ataque tan frontal. Y este ataque se está haciendo para el beneficio de los mismos intereses económicos de siempre: el capital financiero español y el mundo empresarial de las grandes corporaciones, a costa del bienestar de todos los demás. De nuevo, la evidencia de ello es robusta y convincente.

Y todo ello se hace justificándose con la necesidad de aplicar tales políticas de austeridad que son –según el establishment español- las únicas posibles, lo cual es fácil de demostrar que no es cierto. Podrían aplicarse otras que no afectarían a los intereses de las clases populares, afectando, en cambio, a los intereses de los grupos que, de nuevo, se presentan como superpatriotas, defensores  de España. Esta desfachatez (y no hay otra manera de definirlo) se hace violando la soberanía de la Patria que dicen amar tanto, obedeciendo  dócilmente al gobierno alemán, como lo hicieron también en los años treinta. Es la repetición de la historia. Ahora, como entonces, los superpatriotas utilizaron la bandera para defender sus intereses de clase. Así de claro. Y haciéndolo así están traicionando, una vez más, al pueblo español.

Hoy, en España, los movimientos de protesta social que salieron a la calle ayer, en la Huelga General, en defensa de los derechos de las clases populares y de la soberanía de España son los auténticamente patriotas, entendiendo como tales a los que defienden a la mayoría de la ciudadanía frente a una minoría que defiende sus propios intereses y los de sus aliados internacionales, incluyendo las elites financieras que dominan el gobierno alemán.

Una última observación. Le ruego al lector que haya considerado de interés este artículo, que lo distribuya ampliamente, pues los medios de mayor difusión no publican jamás este tipo de artículos. La dictadura mediática exige una respuesta movilizadora que permita presentar otros puntos de vista distintos y críticos de la sabiduría convencional del país que se reproduce a través de tales medios.

PASEO EN BICI A LOMBILLO CON PAPÁ




Sigo de vacaciones, así que ayer aproveché para ir con mi padre hasta Lombillo por Salas, y hoy hicimos la ruta que suele hacer él todos los días: a Lombillo por la carretera de Molina ¡lo conseguí! jajaja, ahora que casi no llego arriba, ¡lo mal que lo pasé! es una ruta (por lo menos para mi) muy dura, pero es muy bonita, y eso que está todo arrasado por el incendio que hubo en septiembre, que pena.
Anina