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miércoles, 23 de enero de 2013

REGRESO A TI (ISMAEL SERRANO)

Regreso a ti
como el agua a las cuencas
en esta mañana de lista de espera y                                              
batas blancas.

Ciclogénesis explosiva zarandeando                                           
mi cuerpo,
árbol sin hojas, lleno de nudos e inscripciones
hechas por el amor y su navaja.

La nieve amaga como el futuro que no vemos,
ave quemada por el cable de alta tensión,
cartones de leche vencida durmiendo en la nevera.

Leo los periódicos,
erotómanos que en negrita y times new roman
le cantan al cid que trae en los sobres
esa parte del futuro que no tienes,
y que otros beberán como una absenta
que les hará danzar sobre el escombro.

Niños con tupper al colegio y tú dormido,
sin fase REM ni despedidas al pie del avión,
ni teas encendidas ni aerosoles
para escribir tu ira en cada muro,
dispuesto a liberar a los leones.


Así estamos, 
revolviéndonos de noche en nuestras camas
a la espera del diagnóstico y sin playas
que muestren pisadas o naufragios.
Regreso a ti
como todas las noches a la infancia.
ISMAEL SERRANO

jueves, 10 de enero de 2013

MI ODIO (ISMAEL SERRANO)

Poema para ayer:

Hoy cultivo mi odio y hundo mis uñas negras en el lodo,
maldigo al dios inexistente, le enseño mi dedo corazón,
escupo en la cara de los profetas que traen su palabra,
revelaciones sin alma escritas en las puertas de los retretes.

Hoy mi enojo es una astilla de cristal, la copa rota en el suelo,
la voz chirriante de trenes que frenan, estruendo de metro en el túnel.

Como quien encuentra rostros en las manchas de humedad,
trato de encontrar señales en estas heridas,
indicios de una tormenta de antorchas y aquelarres,
asalto a los palacios, saqueo a los armarios de las princesas,
coronas para borrachos que caminan descalzos.

Rastros, en definitiva, de una revolución que no llega,
por más que le rezo, como a una mujer escondida
en lo alto de la torre.

Harto de los tipos trajeados que ríen atronadoramente
en los trenes de alta velocidad, en los restaurantes y los parlamentos,
harto de la orfandad con que temblamos en mitad de la nada,
niños perdidos sin Peter Pan que nos salve la risa,
ni polvo de hadas, analgésico efervescente que nos calme el dolor de las alas.

Tanto puño alzado, tanto grito en la calle para nada,
para ser flor de plástico en la consola de la entrada,
estampita sepia marcando la página de un libro que dejamos de leer,
que encontramos por sorpresa ordenando recuerdos,
-fíjate que pintas teníamos- y ni un triste arañazo en los titulares.

Así se van los días, viendo como el agua crece,
y ni siquiera es Venecia quien se despide,
sólo un triste suburbio de sueños y quimeras,
construidas sobre el andamio pobre de los libros de Chomsky,
palestino al cuello, oenegé transatlántica y a casa que mañana madrugamos.


Pero aún estamos a tiempo. Aún suenan las sirenas,
la calle mojada, la sonrisa ancha, como en la vieja canción.
Aún a tiempo de cambiar las cosas.
Por eso te ansío, te deseo, te adoro con ira,
te espero como mascarón de proa, buscando el parpadeo de tu luz,
faro solemne, mi verdadero dios, alienígena nacido en esta Tierra,
hombre, mujer que sueña, zarza ardiendo que viaja en autobús,
que llora en la cola del paro, que cierra los puños,
que grita encolerizado exigiendo lo que es suyo:
el mañana.

ISMAEL SERRANO

miércoles, 19 de diciembre de 2012

POEMA PARA UNA NAVIDAD EXTRAÑA - ISMAEL SERRANO -

Fruta de Navidad me ofrecen las serpientes,
rescatadores que no viajan en albatros,
vienen a salvarnos, grito Tulipán
y quedo inmovilizado, brazos en cruz.

Tú la llevas, nos persiguen
Berlusconi, cuenta un chiste, me he perdido
quémame con tu verano sin belenes, 
poliladron, una chica te persigue,
suena tu jersey cuando te agarra,
ríes y todos los árboles agitan sus copas.
Somos otros. Punto y seguido.

Pocas bolsas de plástico en la Gran Vía,
papanoeles con órdenes de desahucio,
el Sumo Cura escribe un túiter
y cada puente de Madrid es un pesebre.
Corre, corre que te pillo,
libertad para Herodes y sus muchachos,
el Rey firma el indulto y yo te amo
mientras Buscemi se emborracha en Atlantic City. 

Yasnavidá, llevo la tiña, huyes de mi,
pupa en el labio, frío de invierno,
no hay campanadas para el parado,
alfombra de cristales en la Puerta del Sol
y descalzos soplamos matasuegras,
vestimos cuernos de renos,
abrazamos al fantasma del quinto
que un día brindó por este futuro
aquella nochevieja del ... 
(rellene la línea de puntos)
 -Plácido lloraba en su carromato-.

Así que es Navidad.
Abrázame que tengo frío,
cena de nochebuena en cómodos plazos,
hoy termina el mundo de nuevo,
menos mal que estás tú,
calla y bésame, cenemos pizza.
ISMAEL SERRANO

miércoles, 12 de diciembre de 2012

A LA HIENA QUE ACECHA - ISMAEL SERRANO -

Sobre lo necesario y lo perdido
han mentido con su lengua de lagarto.
Lugares comunes que revientan

el vientre azul de las mariposas.
 
 
Vomitan tijeras y huracanes
sobre la Cruz azul de las urgencias,
arañan la madera de pupitres,
arrancan de las bocas biberones,
desahucian pesebres en diciembre.

 
 
Ellos, banderas relucientes en la tarde,
mirada de vieja estatua en escorzo,
Barrio de Salamanca, paddle, casa Lucio,
vieja estirpe de puteros y asonada,
sueñan con un 18 de julio.

 
 
Mientras tanto Navidades en familia
Mensaje del rey, niños a callarse,
islas caimán y vivaspaña.

 
 
Vosotros tenéis mi desprecio
mi puño cerrado, mi tormenta,
14 de abril, noche de bares
conspirando para abrir las alamedas.

 
 
Con Terroristas no se negocia, tú lo dijiste,
así que no me vengas con la paz de los mercados,

retira tu colmillo de la escuela,
devuélvele la cama a los enfermos.
 
 
Sobre lo necesario y lo perdido
aún falta nuestro relato,
el libro dorado en que despierto,
la tumba de mármol,
epitafio para hienas y coyotes,
hojas quemadas, leones de acero
bebiendo mansamente de mis manos.
ISMAEL SERRANO

miércoles, 28 de noviembre de 2012

TOS DE NOVIEMBRE - ISMAEL SERRANO -

Tos de noviembre y mi médico en la calle
ofreciendo flores en la acera
para salvarnos de la escarcha y los corsarios.

Sobrevivimos por encima de nuestras posibilidades,
otros dicen y se arreglan la corbata,
sonríen con la boca de abanto,
queman los puentes, las escuelas,
las batas blancas, los tejados.

Cristo nacerá en un cajero,
resguardado del frío, del desahucio,
no hay estrella ni mirra de Bruselas,
ni oro de Berlín, ni incienso de París
que arome la mañana.

Tos de noviembre y Romilar
para la voz que acude a nuestro auxilio,
gargantas de Gaza con ronquera
de lustros pidiendo una ventana,
una luz, la grieta de los muros,
dibujos de Bansky con sordina,
raíces de olivos arrancados,
como manos que se alzan hacia el cielo.

Toses de noviembre, 
como lápidas amontonadas 
en el cementerio judío de Praga,
nuestros sueños mientras arden los acebos,
navidades sin regreso ni regalos.

Muérdago sobre la plaza de Neptuno,
donde se besan las parejas indignadas,
pañuelos blancos en el puerto del dios mar,
en Madrid, donde nacen las sirenas,
donde dicen las misas generales
de una iglesia que no da a los perdedores
el asilo que merecen. No hay refugio
para niños sin pesebre,
ni si quiera en unos grandes almacenes.

Tos de hiel, repetida, de tinieblas,
no hay jarabes que nos calmen
la afonía de cristales estrellados
contra el suelo de esta noche sin papeles,
fugitiva, toda nuestra, de noviembre. 

ISMAEL SERRANO

miércoles, 21 de noviembre de 2012

ES SÓLO EL TIEMPO QUE PASA - ISMAEL SERRANO -

Suerte de cateterismo cardíaco, tu mirada cansada
- apenas has dormido, me dices -
calma al triste músculo herido
por el hielo de un otoño roto, astillado.
Arrítmico mi corazón, hipocondríaco todo yo,
se rebela ante la impasible marcha de antorchas,
santa compaña de fantasmas dormidos,
que camina por las calles, camino del trabajo,
anestesiada por las agujas catódicas
-ya no tanto que todo es pantalla plana-
que escupen los televisores de leds irisados.

El caso es que es otoño y yo te amo.
Así se escapan como gotas de mercurio 
los días vividos y me siento viejo
cuando te veo sonreír planeando un viaje
o suspirando porque un cachorro se enreda entre tus pies.

Nuestros padres cuentan sus achaques
y todavía el futuro se aplaza por momentos
- fíjate, con casi cuarenta años -
cuando en la tele ponen nuestra serie preferida
o en la cocina me cuentas como fue tu día,
pasta con verduras para cenar
y viento de noviembre sobre la acacia.

Digo que pasa el tiempo y no es malo,
aunque a veces la arena de los relojes
se alce iracunda en vuelo como en una playa
con el levante soplando implacable
arrebatándonos la cordura y arrancando las sombrillas.

Eso y el agua de la clepsidra,
que dicen lava las heridas y suaviza el canto de las piedras,
pues no somos más que rocas de acantilados
aguantando el obstinado embate de los años
y sus océanos, plata que baila en los septiembres.

Y es que quizá la vida no sean los ríos
- no siempre el poeta acierta -
sino más bien ese mar donde descansan
los corales, los tesoros y los cuentos
que siempre acaban con el regreso a las costas
del amado, la tormenta que nos lleva a una isla,
desierta, luminosa y sin tres libros,
el empeño absurdo del delfín,
salvando a náufragos que nada saben
del amor y sus destellos,
pues no pudieron reconocerse en nuestros pasos,
en tu mirada, suerte de terapia ansiolítica
que vigila mi paso y mi extrasístole,
el duelo que impone lo perdido,
saber que he de crecer aunque nos duela.
ISMAEL SERRANO

miércoles, 7 de noviembre de 2012

PRÓXIMA ESTACIÓN - ISMAEL SERRANO -

A ti, que debutas 
haciendo la vida eterna en quince minutos,
te escribo porque Madrid esculpe en las cariátides
de la Gran Vía tu rostro lleno de pecas.
El metro se detiene en mitad de un mar embravecido
y todo regreso lleva a la infancia.
Tengan cuidado de no introducir
 - yo te espero en la calle, como entonces -
el pie entre coche y andén,
y el vagón se abre y la cama deshecha, 
la ropa esparcida por el suelo
como la arena de un reloj estrellado,
cántaro que porta el soñador
lleno de lágrimas y peces voladores.

Neptuno alza su tridente y abre el mar
para que crucen las banderas de arcoiris
que desde Chueca celebran la vida y la honra.
La ciudad, más otoño que nunca,
dora el camino que lleva hasta el teatro
en el que arrancarás los pétalos metálicos
de una flor encontrada en el andén.

Hojeas un periódico gratuito
y las mujeres gigantes de los carteles publicitarios
vigilan llorosas el tránsito triste de hombres y mujeres
que navegan sin nada qué hacer ni qué decir,
con la mirada perdida 
y fracasos que bañan en licor de mp3,
en planes para la tarde anaranjada,
para el fin de semana, ansiolítico y verbena,
atención, estación en curva.

Pero, hay quien, como tú, viaja, 
como la Enterprise, en busca de planetas remotos,
con la sonrisa en el rostro, cediendo el asiento,
tarareando nuestra canción,
dispuesta a ser llama cuando el telón se abra
y yo te encuentre ahí. 
Haciendo la vida eterna en cinco minutos.

Te esperaré en la calle como entonces,
hablaremos también de la obra,
iremos del brazo, y Madrid, más otoño que nunca,
será nuestro, como nuestro es el futuro,
las olas de Imbassaí, el sofá color arena,
punta de Ararat a salvo del diluvio.
ISMAEL SERRANO

miércoles, 24 de octubre de 2012

MEXICO - ISMAEL SERRANO -

Duermo en el ombligo de la luna y de noche el águila se posa sobre la grúa que levanta otro piso del periférico, serpiente de hormigón que enrosca nuestro coche y nuestro sueño.

Me llevaré 132 dalias
para que Neptuno, 
en Madrid, aguas que fluyen,
cuide de los navegantes
que reclaman la luz de otros faros,
la siembra de corales
en los acantilados grises
donde los niños lloran
y la espuma dibuja animales heridos,
cuerpos doblados por la crisis,
por el viento que muerde 
la cordura y tus bolsillos.


Un poeta encabeza la marcha
de dalias que buscan la boca de un fusil,
como el amante la boca que despide,
un poeta huérfano de hijo,
que camina frente a un pueblo rehén
de las sombras y las balas.


México, 
visto por las ventanillas 
de un coche atrapado
en un enjambre de luciérnagas
que se apagan,
es un mar embravecido
que brilla plateado allá a lo lejos,
con ruido de gaviotas que persiguen
al último pesquero que regresa.


No habrá tuna que crezca sobre piedra
que calme la tos o los dolores
de los jóvenes que gritan en la calle
preguntando al viento donde está
el alma de quien firma los decretos,
la luz que guardaron en cristales,
recipiente donde duermen cenicientas
que no hay beso ni sufragio que despierten.


México, aquí estamos y te rezo,
en la tumba, en Garibaldi, de tu reina.
Respirar, lo sabes bien, es una excusa, 
saber de tu perfume es el anhelo.
En el centro de la luna hoy te sueño.


ISMAEL SERRANO 

jueves, 18 de octubre de 2012

A LOS ESTUDIANTES EN LUCHA - ISMAEL SERRANO -

Hoy he sido estudiante gritando en la calle
señalando al rey desnudo,
marcando con claveles los pasajes
del libro que te nombra,
la voz a ti debida, corazón coraza.
Hoy he sido estudiante, huérfano y perdido,
arañando la acera si arrastraba
mi cuerpo este levante
 que trae esta crisis negra,
tan larga, tan sin ti, 
tan azucena sin estambre ni futuro.
Radical, brizna de hierba
que vuela como en el haiku último
del pastor que ha perdido sus ovejas.
Eso he sido: tu grito, tu verdad,
tu puño sin arena que se escape
hacia la tarde.

Y ahora nos vamos, porque somos del camino,
y aunque el otoño marque las horas
con mi tos de insomnio e ibuprofeno
sigo al tanto de tus pasos de gacela
y reservo asiento en el teatro de tu vida,
sabiendo que aunque nos faltan ensayos,
me veré jurándote regreso,
acto 3, escena primera, 
la noche de un verano
que aún me espera.

Vuelvo enseguida,
soy el perro, ya lo sabes,
que ladra a los niños que nadan en lo hondo,
el ladrón de la colcha en los inviernos,
el verso en un email, la luz añil
de un viejo iceberg a la deriva.

Vuelvo a ti,
mi oráculo de Delfos,
mi hoguera de San Juan,
mi última parada de un metro que no cierra,
sirena sin mentira ni mal acantilado
que rompa las maderas de mi barco.

Hoy regresé a ti
y fuimos estudiantes,
la vida es tan verdad
como tus manos
curando mi tos gris,
el ala rota de mi sueño,
tanto fracaso.
ISMAEL SERRANO