sábado, 3 de diciembre de 2011

España, a la cabeza de superficie forestal en Europa, con 27,5 millones de hectáreas



España está a la cabeza de la superficie forestal en Europa, ya que cuenta con un total de 27,5 millones de hectáreas de zonas forestales, es decir más de la mitad de su territorio, según el séptimo Informe Anual 'Sostenibilidad en España 2011', del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), con el que conmemora la celebración del Año Internacional de los Bosques.
Así, el informe apunta que España es el país donde más han crecido los ecosistemas forestales entre 1990 y 2005, periodo en el que han aumentado en 4,4 millones de hectáreas (a razón de 296.000 hectáreas anuales), que suponen más del 40 por ciento del crecimiento forestal en Europa. Esta superficie equivale a la mitad de la Comunidad de Madrid.
   Sin embargo, el estudio apunta que el "gran reto a superar" para los bosques españoles es la falta de una gestión guiada en principios de sostenibilidad. En este sentido, indica que "solo" un 12,3 por ciento (3.376.081 ha) de la superficie forestal tiene algún plan de ordenación, una cifra "muy inferior" a la de la Unión Europea-27, donde "al menos" 22 países tienen más del 45 por ciento de su superficie arbolada de forma ordenada.
   Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el séptimo informe anual, que ha sido presentado este viernes en el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y que recoge y analiza distintos aspectos sobre la situación de la sostenibilidad en el territorio español. En el acto de presentación han participado la secretaria de Estado de Cambio Climático del MARM en funciones, Teresa Ribera, el rector de la Universidad de Alcalá, Fernando Galván, y el director ejecutivo del OSE, Luis M. Jiménez Herrero.
   Además, el informe del OSE explica que España sigue siendo el primer país de la Unión Europea en superficie destinada a la agricultura ecológica, ya que se cultivan más de 1,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 3 por ciento respecto al año anterior y un 104 por ciento respecto de 2005.
   En materia energética, apunta que en 2010 las energías renovables superaron "por primera vez en España" al resto de fuentes de energía en la producción bruta de electricidad, ya que representaron un 35,4 por ciento del total y la energía eólica logró un 45 por ciento de la producción de electricidad de origen renovable.
   En cuanto a la intensidad energética, el informe subraya que esta aumentó respecto al año anterior en la economía española en 2010, rompiendo la tendencia descendente de los últimos cinco años, como consecuencia del repunte experimentado tanto en el consumo de energía primaria como final muy superior al del PIB, aunque añade que su impacto en Emisiones de Gases de Efecto Invernadero se ha visto atemperado por el mayor peso de las renovables.
   Asimismo, manifiesta que el incremento en la participación de energías renovables, como componente esencial de un modelo energético más sostenible, supuso un descenso del grado de dependencia energética del 3 por ciento respecto al año anterior, situándose en el año 2010 en el 74,1 por ciento, aunque "aún se sigue lejos del valor medio de dependencia de la UE, que ronda el 50 por ciento".
   Este séptimo informe anual del OSE refleja el repunte de la intensidad energética de la economía española respecto al año 2009, alcanzándose un 1,1 por ciento en la intensidad energética primaria y un 2,3 por ciento en la intensidad energética final.
   Entre las soluciones, considera que, en un escenario de rápido cambio global, es "prioritario" establecer planes de actuación "proactivos" que se anticipen a los problemas a los que se enfrentarán los bosques y la biodiversidad en general, con el objetivo de "preservar su diversidad natural" y los servicios ecosistémicos que aportan.

CAMBIA EL MODELO, PERO NO ES MÁS SOSTENIBLE

   Respecto a la crisis, el análisis del OSE destaca, no obstante,  que después de cuatro años desde la irrupción de la crisis se está produciendo un cambio de modelo en el desarrollo de España, aunque "no con la deseable orientación hacia la sostenibilidad", ya que la situación económica ha forzado un cambio en la producción de bienes y servicio y en el consumo y uso del territorio.
   Sin embargo, valora que esta positiva evolución de la actividad económica que está relacionada con el turismo, se capitaliza por el turismo de sol y playa, y que mientras se recupera el número de visitantes, está aumentando la presión ambiental en los destinos turísticos.
   El séptimo informe del OSE revela una "mejora relativa" de los indicadores ambientales ya que antes de 2007, 15 indicadores mostraban una tendencia negativa, mientras que a partir de ese año, los indicadores 'rojos' han descendido a seis. Por eso, el informe concluye que hay una tendencia de mejora progresiva de la calidad del aire, aunque en las grandes ciudades hay situaciones frecuentes de alta contaminación con severos impactos para la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.

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