martes, 22 de noviembre de 2011

CHINOIS DE CREMA PASTELERA - THERMOMIX -

Esta semanita estoy de vacaciones, así que ayer fuimos Juanma y yo de compras y después de comprar los ingredientes necesarios nos animamos a hacer esta Chinois de crema pastelera de Velocidad Cuchara.
Nos pusimos manos a la obra después de cenar (que preparé Pollo marinado con cous cous de dátiles, que nos gusta mucho), y ¡nos fuimos a la cama a las 3 de la mañana! ¡no está para una prisa! jejeje.
La verdad es que disfruté mucho haciéndola con Juanma, ¡como una niña! ¡las recetas en compañía son mucho más divertidas!.
Como no tenemos molde redondo lo hicimos en esta fuente rectangular, pero yo creo que no ha quedado mal, ¿no?.
Juanma dice que es algo insípida, que en su opinión le falta algo de azúcar, pero yo he hecho la receta tal cual, ¿eh? ¡no le he quitado nada! Habrá que probar para otra vez con otro relleno, o quizá poniéndole azúcar por encima.
A mi y a mis padres (les traje hoy la mitad para que la probaran) nos ha gustado mucho.
Anina

lunes, 21 de noviembre de 2011

La democracia desigual e incompleta y sus consecuencias económicas y políticas (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 21 de noviembre de 2011

Este artículo cuestiona la visión idealizada de la democracia española que presenta el comportamiento de las instituciones representativas como resultado del mandato que la ciudadanía ejerce a través del proceso electoral en el que se asume que cada ciudadano votante tiene la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país. Tal visión ignora que tanto el sesgo electoral que favorece a las fuerzas conservadoras, como el contexto en el que se desarrolla tal proceso, traduce la enorme influencia que las fuerzas conservadoras, así como grupos de presión dentro de ellas (tales como la banca dentro y fuera de España) ejercen en configurar las políticas de aquellas instituciones. El artículo indica que la mayor causa de la reducción de la democracia española no se debe tanto a factores externos (como la presión de los mercados financieros) sino a la distribución de poder económico-político dentro de España con un sistema democrático poco representativo. Las políticas actuales realizadas por el gobierno Zapatero así como las que desarrollará el gobierno Rajoy no corresponden a un mandato popular, puesto que el proceso electoral no refleja el mandato de la mayoría de la ciudadanía española.

Existe una visión de la democracia que la considera el sistema político que iguala a todos los ciudadanos ante las urnas en el día de las elecciones. El voto del banquero, por ejemplo, cuenta tanto como el voto del trabajador. Es un voto por cabeza. La democracia se presenta así como el sistema político que permite expresar las opiniones de cada ciudadano dándole igual peso a través del proceso electoral. Javier Pérez Royo, en su artículo “La erosión de la Igualdad” (El País. 12.11.11) subraya tal característica igualadora de la democracia española indicando que esta característica queda amenazada cuando las decisiones de los elegidos, los representantes de la ciudadanía, responden a influencias exteriores, tales como los mercados financieros, que rompen con este principio de igualdad, pues su poder es enorme y fuerza a que los representantes tengan que tomar decisiones en contra del deseo popular. Javier Pérez Royo alerta de que tales factores externos están reduciendo la democracia española a unos niveles insoportables.
Tal versión de la democracia y de sus limitaciones externas, bien resumida en el artículo de Javier Pérez Royo, está basada en unos supuestos altamente cuestionables. En primer lugar, la característica de la democracia y su sistema electoral como igualitario es fácilmente demostrable que no se corresponde con la realidad en nuestro país. En España, el voto de una persona que viva y vote en territorios tradicionalmente conservadores, tiene mucho más valor en su capacidad de influenciar el proceso de gobernanza del país que una persona que viva y vote en un territorio tradicionalmente progresista. En otras palabras, el sistema electoral tiene un sesgo muy marcado que favorece a las derechas a costa de las izquierdas. El caso más extremo es el caso de Izquierda Unida que, en las últimas elecciones al Congreso de los Diputados consiguió casi un millón de votos, y a pesar de ello, la ley electoral le permitió tener sólo dos representantes en las Cortes Españolas, un número mucho menor que otros partidos de persuasión conservadora, que obtuvieron muchos menos votos. En realidad, la suma de todos los votos a partidos de izquierda en la mayoría de elecciones legislativas a las Cortes Españolas ha sido mayor que los votos a las derechas (2.677.061 votos en 1982; 1.460.497 en 1986; 2.174.278 en 1989; 2.014.027 en 1993; 1.250.822 en 1996; 2.152.514 en 2004 y 1.486.896 en 2008), sin que ello se haya traducido en mayorías de izquierdas en las Cortes españolas, excepto en el periodo 1982-1993 (ver el artículo “Cuestionando algunos de los análisis que se han hecho sobre las elecciones del 9 de marzo del 2009”, de Vicenç Navarro, Marta Tur y Maria Freixanet, en www.vnavarro.org)
Y esto no ocurre por casualidad, pues responde a un diseño realizado en la época predemocrática, cuando la Asamblea del Movimiento Nacional puso como condición para su disolución que el proceso electoral tuviera un sesgo en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista que fue el partido clandestino que protagonizó la lucha contra la dictadura. Es cierto que este sesgo no ha impedido, como he indicado en el párrafo anterior, que un partido cuyas bases electorales son de izquierda, el PSOE, haya obtenido incluso mayorías absolutas en las Cortes. Pero el hecho es que sus propuestas reformistas, incluidas en sus programas electorales, frecuentemente no han sido realizadas debido a tener que aliarse con partidos a su derecha para conseguir la mayoría parlamentaria. El apoyo del PSOE al sistema electoral vigente que favorece el bipartidismo (y que le favorece electoralmente) ha obstaculizado, sin embargo, la aplicación de su programa, contribuyendo a la frustración y desapego de su electorado. La situación actual es un ejemplo de ello.

Las limitaciones a la democracia no son sólo externas

El segundo supuesto erróneo de la versión idealizada de nuestra democracia es asumir que los agentes limitadores de la democracia sean predominantemente externos, citándose con gran frecuencia a los mercados financieros como uno de ellos, una categoría analítica excesivamente genérica. En realidad, estamos hablando del capital financiero, centrado en la banca. Pues bien, la banca española (no extranjera) ha sido el mayor poder fáctico (mayor que la Iglesia y el Ejército) que ha condicionado con mayor frecuencia e intensidad la acción de los gobernantes en España. La evidencia científica que apoya tal observación es robusta.
La enorme influencia de la banca (aliada frecuentemente con la gran patronal) en el proceso político, incluyendo el proceso electoral (y no digamos ya en el proceso legislativo) es enorme. Tal influencia se realiza no sólo directamente, actuando sobre los políticos, sino también indirectamente, a través de los medios de información sobre los cuales ejercen también gran poder (véase mi artículo La Banca, el Fraude Fiscal y el The New York Times en www.vnavarro.org). Los mayores medios de comunicación están altamente influenciados por la banca debido a su clara dependencia económica. Y puedo hablar con autoridad. Diez días antes de que un libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social que tres economistas (Juan Torres, Alberto Garzón y yo mismo) escribimos, presentando políticas públicas alternativas a las existentes (crítico de la banca y de otras instituciones financieras y de la gran patronal) que iba a publicarse por una de las mayores casas editoriales en España, se retiró y toda la promoción desapareció debido –según la propia casa editorial- “a presiones externas a la editorial” que, aún cuando no fueron especificadas, procedían, en última instancia, de una institución financiera.
Ha sido la banca española, aliada predominantemente con la banca alemana y francesa, la mayor responsable de las burbujas inmobiliarias, y más tarde de la deuda pública, causa de la crisis en la que nos encontramos. En realidad, lo que estamos viendo hoy es como el gobierno español está aplicando las medidas que la banca española y la gran patronal han estado deseando por muchos años utilizando el argumento de que la presión de una fuerza externa –los mercados- no permite otras políticas que las que se están realizando. No hay duda de que estas políticas se exacerbarán todavía más con el gobierno de derechas que ganó las elecciones legislativas este domingo.
Tales políticas de austeridad de gasto público, incluyendo el social, con debilitamiento de la protección social, no sólo son innecesarias, sino que son contraproducentes, llevando al país a la Gran Recesión. Prueba de ello es que todos los grandes recortes de derechos sociales y laborales que han ido aprobándose en las Cortes españolas (y que se defendieron con el argumento de que eran necesarios para calmar a los mercados financieros), han sido inútiles, tal como algunos de nosotros predijimos, para recuperar la confianza de tales mercados y evitar el deterioro de la economía.

La predecible respuesta neoliberal a la crisis

La respuesta del PP y de economistas ultraliberales como Sala i Martín al hecho de que la economía española no se está recuperando, es que tales recortes de gasto público (incluyendo el social) han sido demasiado pequeños y que las reformas laborales (encaminadas a facilitar el despido de los trabajadores) no han sido suficientemente duras. Tal postura carece de credibilidad científica. Es el triunfo del dogma sobre al evidencia empírica. No es extraño que los que sostienen tal dogma, nieguen también –como hace Sala i Martín- que haya un cambio climático resultado de decisiones y actividades que podrían haberse evitado o revertido. El consejo de tal economista al futuro gobierno de Rajoy es que hay que gobernar con mano dura “aplicando recortes dolorosos que crearán malestar social…ignorando el nuevo radicalismo del PSOE… y las posturas demagógicas populistas de los indignados” (La Vanguardia. 17.11.11). El dogma neoliberal y los recortes que propone, en el país que tiene ya el gasto público (incluyendo el social) más bajo y el Estado del Bienestar menos desarrollado de la UE-15, no nos llevará a recuperarnos. Antes al contrario. Y creará un número todavía mayor de movilizaciones de protesta.

El problema está dentro, no sólo fuera de España

La enorme indignación que estas políticas han generado debe canalizarse, sin embargo, hacia el interior, y no sólo o predominantemente al exterior. El mayor problema lo tenemos dentro, no fuera del país. Por cada recorte que se está imponiendo a la población, existe una alternativa que ni se consideró y que habría afectado a los intereses de los sectores pudientes de la población en lugar de los sectores populares. En lugar de congelar las pensiones, que permitió un ahorro de 1.500 millones de euros se podría haber anulado las rebajas fiscales –aprobadas por los partidos PSOE y PP- a las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros (y que son sólo el 0,12% de todas las empresas) con lo que se podrían haber obtenido 5.300 millones, cantidad muy superior a la obtenida con la medida anterior.
El hecho de que sistemáticamente las políticas públicas que se aplican favorecen sistemáticamente a aquellos grupos minoritarios que derivan sus rentas predominantemente del capital, a costa de las rentas del trabajo (de donde derivan sus ingresos las clases populares) tiene que ver más con los factores internos (las relaciones de poder de clase dentro del país) que externos, sin negar la existencia de los últimos. Hay una alianza de intereses financieros a nivel europeo e internacional que explica que el diseño de las instituciones de la Eurozona favorezcan sistemáticamente a las élites financieras de cada país, que controlan en realidad el Banco Central Europeo, que no es un banco central sino un enorme lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana.
La crisis de la deuda pública española tiene muy poco que ver con el tamaño de la deuda pública o con el tamaño del déficit (Italia tiene un déficit del Estado de sólo un 4% del PIB y la deuda pública española es menor que el promedio de la UE-15). La causa de sus problemas es la falta de herramientas por parte de Estado español (tales como impresión de moneda y compra de deuda pública) que le permitiera defenderse frente a los ataques especulativos de los mercados financieros. Como bien ha descrito y documentado Jeff Faux, fundador del conocido instituto de investigación económica internacional, The Economic Policy Institute en su libro The World Class War, existe una alianza de las élites dominantes (o de lo que los indignados estadounidenses definen como el 1% en cada país) a nivel internacional que dominan las instituciones internacionales (incluyendo el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) que apoyan medidas que favorecen los intereses de tales minorías en cada país.
No es, pues, la desaparición de los Estados, sino el reforzamiento del conflicto dentro de cada país, entre una minoría muy poderosa, por un lado, y las clases populares por el otro, con el apoyo de las primeras por parte de estos organismos internacionales, como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
De ahí la enorme urgencia de informar a la población de que hay alternativas que favorecen a las últimas en lugar de a las primeras, rompiendo con el determinismo imperante de que las que se están imponiendo son las únicas posibles. Y una alternativa urgente y necesaria es democratizar el sistema electoral español para que las Cortes españolas defiendan los intereses de la mayoría de la población, lo cual no ha estado haciendo, resultado de la enorme desigualdad existente en la democracia española, causa del enorme desprestigio de la clase política del país.

sábado, 19 de noviembre de 2011

AFGANISTÁN: NO NEGOCIEN CON LOS DERECHOS DE LA MUJER - AMNISTÍA INTERNACIONAL -


Diez años después de la invasión militar, el gobierno afgano y sus aliados internacionales han incumplido muchas de las promesas que hicieron al pueblo afgano. Sin embargo, se han detectado algunos avances en la promulgación de leyes relativas a los derechos humanos, la reducción de la discriminación contra las mujeres y el acceso a la educación y atención médica.

Pero estos avances, que tanto ha costado conseguir, podrían verse comprometidos si el gobierno afgano y sus socios internacionales llegan a un acuerdo político con los talibanes y otros grupos armados de oposición.

“No puede haber seguridad nacional sin seguridad para las mujeres. No puede haber paz si la vida de las mujeres está llena de violencia, si nuestras hijas no pueden ir a la escuela, si no podemos pisar la calle por miedo a que nos arrojen ácido” Mary Akrami, directora del Centro de Desarrollo de Capacidades de las Mujeres Afganas.

Los talibanes cuentan con un historial atroz de abusos de derechos humanos. A las mujeres les han negado el acceso a la educación y al empleo, la libertad de movimiento, de expresión y la participación política.


Las mujeres afganas podrían enfrentarse a un peligroso futuro si no se cuenta con ellas  en las negociaciones de paz con los talibanes.

No podemos permitir que se dé marcha atrás, y así se lo pedimos al presidente de Afganistán. Te invito a apoyar esta campaña de Amnistía Internacional en la que cada firma es necesaria. Y, por supuesto, si puedes, no dejes de enviar este e-mail a tus contactos.

Muchas gracias por ayudarnos a trabajar por la igualdad con las mujeres afganas.


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española

viernes, 18 de noviembre de 2011

EL PARTIDO POPULAR Y LA CLASE TRABAJADORA ESPAÑOLA (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 18 de noviembre de 2011

Este artículo analiza el impacto que las políticas económicas, fiscales y sociales del gobierno Aznar tuvieron en el bienestar de las clases populares de España, así como en las Comunidades Autonómicas donde el Partido Popular ha gobernado. El artículo señala también que la aplicación de las políticas que están proponiendo acentuarán todavía más las políticas de austeridad y polarización social que han estado ocurriendo en España.

Las encuestas señalan que el Partido Popular ganará las elecciones este próximo domingo. Y ello parece deberse en parte al desapego de las bases electorales del partido gobernante, el PSOE, y también a una transferencia de votos de estas bases al partido de la oposición, el Partido Popular, sobre todo por parte de votantes de la clase trabajadora que cree, erróneamente, que el PP será más sensible a sus necesidades de lo que ha sido el gobierno Zapatero en su segundo mandato (2008-2011).
Predije hace ya más de año y medio que el Partido Popular, consciente del rechazo que las políticas del gobierno Zapatero estaba generando entre sectores de la clase trabajadora, se presentaría como su más acérrimo defensor, autodenominándose, incluso, el “Partido de los Trabajadores”. Es interesante contrastar, por ejemplo, la narrativa utilizada en el discurso político del PP con la que ha caracterizado al gobierno socialista. Éste último ha continuado enfatizando el término clases medias, y raramente ha utilizado el término clase trabajadora, término y concepto que está en desuso en la retórica socialista, y ello a pesar de que en las pocas ocasiones que a la ciudadanía española se le ha preguntado a qué clase pertenecen, como en la encuesta metropolitana de Barcelona, hay más ciudadanos que se definen clase trabajadora que clase media. Paradójicamente ha sido el PP el que ha utilizado más este término. Y la campaña diseñada por el Partido Popular ha intentado criticar al PSOE desde la izquierda, defendiendo a los trabajadores. Vimos, por ejemplo, como Rajoy le echó en cara a Rubalcaba, en uno de los puntos más llamativos del debate que tuvieron, que España había llegado a ser el país con más desigualdades de la UE (ocultando que no es un hecho nuevo, sino que ha sido una constante, acentuada sobre todo por las políticas fiscales regresivas aprobadas por el gobierno Aznar, y continuadas por el gobierno Zapatero).
También atacó Rajoy a Rubalcaba por la destrucción de empleo durante su mandato 2004-2010, ocultando que este periodo también vio una gran creación de empleo, aún cuando gran parte de este empleo –como también lo fue en el periodo 1996-2004- fue de escaso valor añadido y poca densidad salarial. En realidad, en la época 1996-2004, la masa salarial descendió, resultado de que las rentas del trabajo, como porcentaje de las rentas totales del país, bajaron espectacularmente. Pasaron de representar el 66% de la renta nacional al 61%, el mayor descenso (después de Alemania) de las rentas del trabajo de cualquier país de la UE-15. Las políticas del PP favorecieron a las rentas del capital más que a las rentas del trabajo. Los beneficios empresariales aumentaron sus beneficios netos un 73% (más del doble de la media de la UE-15, que fue un 33%), mientras que los costes saláriales aumentaron un 3,7% durante el mismo periodo (tres veces menos que en la UE-15, un 18%). La justificación para tales medidas era la necesidad de crear empleo. Pero el empleo creado fue de baja calidad, y ello como consecuencia de que la burbuja inmobiliaria, basada en la especulación favorecida por la desregulación del suelo y también la escasa supervisión del Banco de España (cuyo gobernador fue nombrado por el gobierno Aznar), que desvió recursos al sector de la construcción a costa de otros sectores de mayor valor añadido y con mayores salarios. El hecho de que el gobierno Zapatero no cambiara esta dinámica (hasta que fue muy tarde), y que también nombrara a un gobernador del Banco de España excesivamente sensible a la banca y poco al usuario de ella (como también había ocurrido durante el periodo Aznar) no tiene que hacernos olvidar que las mayores decisiones que llevaron al gran problema de especulación del capital financiero e inmobiliario ocurrieron durante el gobierno Aznar.
Rajoy también criticó a Rubalcaba por la congelación de las pensiones, medida regresiva del gobierno Zapatero. Pero aquí, de nuevo, no hay que olvidar que las pensiones crecieron menos durante la época Aznar que durante la época Zapatero, aún cuando tanto el PSOE como el PP aprobaron bajadas de impuestos a los sectores pudientes de la sociedad (que derivan en gran parte en sus rentas del capital) que, de no hacerse, hubieran evitado la supuesta necesidad de congelar las pensiones y hacer los recortes de gasto público, incluyendo el social. Durante el periodo 1996-2004, la diferencia de gasto público social por habitante entre España y el resto de la UE-15 aumentó enormemente, pasando de 1.904 euros (estandarizados por su capacidad de compra) a 2.234, el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. Un tanto semejante ocurrió en las pensiones. Una consecuencia de ello es que la pobreza entre los ancianos subió de un 14% a un 30% (Eurostat 2010), en el periodo 1996-2004.
En realidad, gran parte de la gran reducción del déficit del Estado se consiguió a base de transferir fondos de las áreas sociales, tal como está ocurriendo ahora. De ahí que cuando el Sr. Aznar fue sacando pecho por Europa, diciendo que España era un caso ejemplar de reducción del déficit, se le indicó, por parte de más de un dirigente europeo, que ello lo había conseguido a costa de empobrecer las transferencias (pensiones) y servicios públicos del Estado del Bienestar, como sanidad y educación. El supuesto gigante económico tenía pies de barro sociales.
La reducción del déficit podría haberse hecho a base de aumentar los impuestos y corregir el enorme fraude fiscal, el mayor de la UE-15. El presidente Aznar era consciente de ello, pues admitió en una conferencia de prensa que “los ricos no pagaban impuestos”. Pero disminuyó el número de inspectores de Hacienda, manteniendo a España a la cola de la Europa Social y de la Europa Fiscal. La eficacia fiscal fue muy reducida debido en gran parte al descenso del número de inspectores de Hacienda (el número más bajo de la UE-15) y a las prioridades de la Agencia Tributaria, centrándose en el fraude fiscal de los autónomos y profesionales que representan sólo el 8% de todo el fraude, sin meterse con el fraude fiscal de las grandes fortunas, de las grandes empresas y de la banca, que representan el 72% de tal fraude.
Su comportamiento en los gobiernos autónomos donde gobierna muestra con toda claridad lo que el PP hará si gobierna en España. La reducción del gasto público social, la privatización de los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como sanidad, educación y servicios domiciliarios a las personas con dependencia, entre otros) y el apoyo de medidas de debilitamiento de la protección social, han sido características de sus políticas públicas en las CCAA gobernadas por el PP, y muy en especial en Madrid y Valencia.
De toda esta experiencia puede fácilmente concluirse que en caso de que gane el PP a nivel del gobierno central, no hay duda de que anunciará que el déficit del Estado es mucho mayor de lo que se esperaba, aduciendo entonces que no tienen ninguna otra alternativa que modificar sus promesas de no recortar el gasto público en sanidad, educación y otros sectores públicos, facilitando su privatización. Esto es lo que han estado haciendo sus homólogos en Gran Bretaña (el gobierno de David Cameron) o en Catalunya (el gobierno de Artur Mas) entre otros.
Todos estos datos y experiencias muestran el cinismo (no hay otra manera de definirlo) del supuesto “Partido de los Trabajadores”. La responsabilidad histórica del gobierno Zapatero es que sus políticas económicas, laborales y fiscales, han facilitado el desarrollo de estas políticas del Partido Popular. No es cierto que no haya habido diferencia entre las políticas públicas del PSOE y las del PP. Sí las hubo claramente en el periodo 2004-2008 cuando el gobierno PSOE se alió informalmente con los partidos a su izquierda (IU, ICV-EA, ERC y BNG). Pero las diferencias con el PP se atenuaron marcadamente en el periodo 2008-2011, cuando se alió con las derechas nacionalistas en las áreas económicas, fiscales y laborales, alianzas preferidas por los equipos económicos del gobierno Zapatero, cuyas políticas neoliberales han sido responsables del enorme bajón electoral del PSOE. No hay duda de que las políticas públicas del PP serán más neoliberales que las del PSOE. Su proximidad con la banca y la gran patronal será más estrecha de lo que lo ha sido con el gobierno PSOE.
Se requerirá una autocrítica muy acentuada del socialismo español, en el cual ha sorprendido la ausencia de voces críticas hacia unas políticas tan obviamente contrarias al proyecto socialista. Esta homogeneización del pensamiento en el colectivo socialista dificultará la necesaria renovación del PSOE (y del PSC). Ni que decir tiene que en la etapa post 20-N habrá intentos de silenciar la oposición interna, como ocurrió con la campaña de Josep Borrell tras la debacle de la candidatura Almunia, nombrada por Felipe González. Pero, a no ser que haya un cambio muy sustancial del pensamiento económico, fiscal, social y político del PSOE, su relevancia disminuirá considerablemente. En esta renovación del PSOE será necesario que las escasas voces críticas se expandan, a lo cual puede ayudar si los partidos a su izquierda crecen considerablemente con suficiente fuerza para hacerse valer en las Cortes y en la sociedad. Es fundamental que ello ocurra para evitar el descalabro de todas las izquierdas.
Una última observación referente al 15-M, el movimiento de rebeldía que está canalizando en parte el gran movimiento de indignación que existe en el país. Sería aconsejable que personas de este movimiento no se abstuvieran el día de las elecciones, sino que complementaran su espléndida campaña de movilización y agitación con medidas de presión a las instituciones, incluidas las representativas, por muy limitadas que éstas sean. Y una medida de presión es tener voz en las cámaras legislativas, no creando un nuevo partido, sino apoyando a los partidos de izquierda que han expresado apoyo y sensibilidad hacia las causas que sostienen tal movimiento. Los próximos años serán duros y el país necesitará, como se necesitó durante la transición inmodélica de la dictadura a la democracia insuficiente que tenemos, una presión popular en todos los frentes, desde la calle (hay que recordar que Franco murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle) hasta las salas de las instituciones representativas.
Si las encuestas del comportamiento electoral son ciertas, parece que el Partido Popular ganará por mayoría absoluta, que se presentará en los mayores medios de difusión del país como un corrimiento a la derecha del pueblo español. La evidencia, sin embargo, no muestra tal corrimiento. En realidad, todas las encuestas de opinión popular muestran que la mayoría de la población española sostiene posturas que son más cercanas a las políticas progresistas que a las conservadoras y/o liberales, tales como favorecer políticas redistributivas, expandir el Estado del Bienestar (tanto las pensiones como los servicios públicos), eliminar el fraude fiscal, aumentar los impuestos de la banca y de la grandes empresas, facilitar que el Estado cree puestos de trabajo directamente, y así una larga lista de medidas opuestas a las que se están haciendo, y que se expandirán todavía más. Esta diferencia entre lo que la población desea de su gobierno y parlamento y lo que obtiene y obtendrá, es causa del enorme descrédito de las instituciones políticas que, sin lugar a dudas, aumentará. La distancia entre gobernantes y gobernados incrementará a niveles preocupantes para todas las personas con sensibilidad democrática que han luchado para poder alcanzar el nivel de democracia que la mayoría de la población desea y se merece. Se abre una nueva página en la historia de nuestra democracia, que me temo será de retrocesos económicos, sociales y políticos. Me encantaría estar equivocado, pero el record del supuesto “Partido de los Trabajadores” no deja mucho espacio para otras conclusiones. Veremos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

NO A LA ABSTENCIÓN (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 17 de noviembre de 2011

Este artículo analiza brevemente la evolución de la democracia española y las razones de sus muchas limitaciones. El artículo concluye con la necesidad que la estrategia para conseguir una segunda transición de la democracia incompleta a una democracia más desarrollada incluya, además de movilizaciones populares, unos cambios legislativos que requieren también la participación electoral a favor de aquellas opciones políticas que apoyen la necesidad de democratizar las instituciones escasamente representativas del Estado español y de sus CCAA.

El olvido del pasado reciente de España, alentado primordialmente por los partidos conservadores, explica que gran parte de la juventud conozca muy poco la historia de este país. De la Segunda República, por ejemplo, suele desconocerse que fue una de las épocas más reformistas y con mayores cambios en la primera mitad del siglo XX, a pesar de su brevedad. De la dictadura se desconoce también que fue de las más sangrientas que ha habido en Europa, como lo muestra que por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000. Lo que se les ha transmitido a los jóvenes es que aquel régimen permitió el desarrollo económico y social del país, con el surgimiento de las clases medias que presionaron para que se hiciera la Transición a la democracia (considerada como modélica) guiada por el monarca, que nos condujo a una democracia homologable a cualquier democracia europea.
La realidad, sin embargo, fue muy distinta. La dictadura impuso un enorme retraso económico, político y social al país, de manera que cuando el dictador murió, teníamos las desigualdades más grandes, y el gasto público social y el nivel educativo más bajos de la Europa occidental.
También se ignora que la Transición de la dictadura a la democracia se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras, aun cuando el mayor impulso que forzó el fin de la dictadura procedió de las movilizaciones populares, y muy en especial de la clase trabajadora de las distintas naciones y pueblos de España. Nuestro país tuvo el mayor número de huelgas de Europa entre 1974 y 1978, de manera tal que, aunque el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Tal presión, sin embargo, no fue suficiente para que hubiera una ruptura con el régimen anterior. Las fuerzas conservadoras continuaron teniendo un dominio casi completo de los aparatos del Estado, así como de las instituciones financieras y económicas y gran parte de los medios de mayor difusión.
Este dominio determinó, entre otros hechos, el diseño de la Ley Electoral, que tenía como objetivo debilitar a las izquierdas en general y al Partido Comunista en particular. Tal partido había protagonizado la lucha contra la dictadura y era percibido por los sucesores del franquismo como su mayor enemigo. Esta ley estableció las bases de un bipartidismo que, sesgado hacia la derecha, dificultó enormemente la aparición y crecimiento en el arco parlamentario de opciones de izquierda. La izquierda mayoritaria, al ver que este diseño la beneficiaba a ella a costa de la más temida y radical, respaldó tal bipartidismo que, aun cuando favoreció el tamaño de su grupo parlamentario, dificultó el desarrollo de su programa electoral, pues al no obtener fácilmente mayorías, se tuvo que aliar más frecuentemente con las derechas nacionalistas conservadoras que con los partidos a su izquierda. El hecho de que el Gobierno tripartito catalán fuera más progresista y avanzado en sus reformas que el Gobierno socialista español se debe precisamente a que el Partido Socialista de Catalunya tuvo que aliarse con otros partidos a su izquierda. Tal Gobierno tripartito lideró el periodo más progresista que haya vivido Catalunya en los últimos setenta años, lo cual explica la enorme hostilidad que despertó en el establishment nacionalista conservador catalán.
El sesgo del proceso electoral y las alianzas que determinó explica el enorme y creciente desfase entre lo que la población desea y lo que los gobiernos aprueban, un desfase especialmente perjudicial para el Gobierno socialista, cuyas renuncias durante el periodo 2008-2010 a sus promesas electorales han creado un enorme rechazo. Ello ha dado pie a que las derechas (sucesoras, en su mayoría, de las fuerzas que dominaron la dictadura) se aprovecharan hábilmente, presentándose como “el partido de los trabajadores” criticando al Gobierno Zapatero con argumentos propios de la izquierda. Entre otros, han señalado que España es el país con mayores desigualdades en la UE, ocultando que han sido tales fuerzas, que el PP representa, las causantes de que España haya sido siempre el país con mayores desigualdades, que se han incrementado con la crisis y que, sin ninguna duda, se acentuarán todavía más con las políticas neoliberales que el PP ha propuesto, en caso de que gobierne.
Esta distancia ha generado una protesta generalizada, liderada por el Movimiento 15-M, que goza de un amplio apoyo popular (el 62% de la población), y que está indignado con la clase política porque considera que no les representa. Una respuesta comprensible ante esta situación, pero errónea, sería la de abstenerse. El movimiento de rebelión continuará y se incrementará todavía más con el futuro que se avecina. La recuperación de la democracia exige una segunda transición desde la democracia incompleta a la democracia que la ciudadanía exige, que incluye una representatividad más proporcional y formas de participación directa, hoy prácticamente inexistentes. Se requieren, además, cambios profundos, tanto en la Ley Electoral como en el sistema de financiación de los partidos y su democratización.
Pero esto no se conseguirá absteniéndose. La lucha por la democracia va a ser una lucha larga y difícil que debe realizarse en todos los frentes. Las necesarias movilizaciones y la agitación social son esenciales. Pero esta necesaria presión, para tener impacto sobre el bienestar de la población, debe traducirse también en intervenciones legislativas, lo cual requiere una presión sobre las únicas instituciones representativas existentes, por insuficientes que sean. De ahí la enorme importancia de respaldar a aquellos partidos que, por su origen e historia, puedan y quieran apoyar al necesario movimiento de rebeldía.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONCIERTO DE WIM MERTENS EN EL TEATRO CALDERÓN DE VALLADOLID

Wim Mertens vuelve a nuestro país en formato trío para presentarnos su último trabajo “Series of ands - Immediate Givens. Con este nuevo álbum doble, el compositor belga logra una amplísima escala musical. Una escala completa de cuerdas, guitarras, arpa e incluso un clavicémbalo (es la primera vez que Mertens incorpora este instrumento en su música), que muestran un desarrollo atractivísimo de la paleta del compositor. Como es costumbre en su obra, la intensidad y lo inesperado del directo nos harán comprobar la flexibilidad de la partitura. El directo de Mertens no nos dejará indiferentes.

Después de un ajetreado día, nos fuimos mis padres y yo para Valladolid, al concierto de Wim Mertens, allí nos esperaba Antonio con las entradas. Estuvo fenomenal, Wim Mertens al piano y voz, y un violonchelo y un violín, sonaba de maravilla, ¡nos encantó a todos!
A la salida nos invitó Antonio a unas tapitas de "adobo" y "chipirones" en un bar del centro, y ¡rumbo a casita! ¡que hay que descansar!
Anina

DOMINGO DE ELECCIONES (ISMAEL SERRANO)

Era el cielo la trenza plateada de una anciana, un mar de mercurio surcado por peces voladores, galeones piratas sin rumbo ni tesoro. Era invierno y llovía. Sorteando la arista de algún paraguas despistado y los charcos en los que tu paso dibujaba coronas de agua llegamos a Barcelona, Daniel y yo, y presentamos su libro.
Lo periódicos adornaban sus portadas con el apocalipsis habitual. Mientras Europa asistía impasible a los golpes de Estado que permitían a los mercados colocar a tecnócratas usurpando la soberanía que el pueblo deposita en las urnas, nosotros jugábamos a reflexionar sobre este tiempo que algunos llaman posdemocracia. Son urnas sí, pero cada vez más funerarias.
Barcelona vestida de frío es hermosa. Como todas las ciudades con mar cuando es invierno y cada abrazo en un portal suena a despedida y los plátanos de los bulevares parecen las manos crispadas del que reza o maldice.
Volvimos a Madrid y el golpe de las ruedas del avión contra la pista me recordó la cita del domingo. El avión estaba en penumbra y Madrid bostezaba.
El domingo pensaré en ti. En tu grito como otro puño levantado en un atardecer lleno de promesas, en la luz de este invierno de mercurio y sol de domingo. Camino del colegio pensaré en las nuevas primaveras que ha de parir este diciembre en el que ellos vestirán de gris y tú de futuro.
Yo este domingo iré a votar. Consciente de que participar en democracia no es sólo introducir el sobre en la urna. También lo es ocupar la calle, convertir las plazas en ágoras de debate efervescente, militar, participar del tejido asociativo de la sociedad civil, comprometerse cuando la ocasión lo exige, estar alerta, no sucumbir, soñar aunque todo sea relámpagos y cuchillos.
Iré a votar pensando en ti. En tu exigencia de una democracia real, efectiva, voz de todos los ciudadanos. 
Aunque el día sea gris, como lo es el hormigón con el que se hacen los cimientos sobre los que se construyen nuestros sueños.

lunes, 14 de noviembre de 2011

LOS RECORTES EN LA SANIDAD PÚBLICA (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 14 de noviembre de 2011

Este artículo analiza la situación de la sanidad pública en España y en sus Comunidades Autónomas (y entre ellas, y muy en especial, Catalunya). El artículo critica los supuestos sobre los cuales se apoyan las políticas de recortes de gasto público sanitario, señalando que un objetivo no explicitado de tales políticas es la privatización de la sanidad pública, lo cual está afectando negativamente la calidad de la atención en un sistema ya poco financiado.

La sanidad pública española es la menos financiada de la UE-15 (el grupo de países de la Unión Europea que tienen un desarrollo económico similar al de nuestro país). En 2008 (cuando se inició la crisis), se gastaba sólo un 6,5% del PIB, comparado con un 7,3% en el promedio de la UE-15. El bajo gasto sanitario en España explica que tenga también un gasto privado elevado, el más alto de la UE-15. De todo el gasto sanitario español en 2008, el 71,6% era público y el 28,4% era privado (el público era el porcentaje más bajo, y el privado el más elevado de la UE-15). Los recortes en la sanidad pública conllevarán un incremento notable del peso del sector privado cuyo tamaño ya es muy elevado.
Tales datos muestran claramente la falsedad de la postura sostenida por los economistas y políticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) que justifican los enormes recortes de gasto público sanitario que están ocurriendo en España y en Cataluña con el argumento de que el sector sanitario público está hipertrofiado y necesita una reducción para sanearlo. Los datos señalan lo opuesto. La sanidad pública en España y en sus CCAA está profundamente subfinanciada.
En realidad, España se gasta en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de riqueza. Su PIB per cápita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la UE-15. En cambio, su gasto sanitario público per cápita es sólo el 79,5% del gasto sanitario público promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el 94%, España se gastaría 13.500 millones de euros más de los que se gasta. No es, pues, tampoco cierto, que España se gaste demasiado o que se gaste más de lo que España puede pagar. En realidad, los recursos existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y esto es de lo que no se habla ni en los forums mediáticos ni políticos del país. La postura, claramente ideológica, surgida del dogma neoliberal, y reproducida en los medios de mayor difusión, es que la sanidad debe adelgazarse, añadiéndose además (con cierto cinismo) que se necesita reducir tal gasto para “salvarla”. Tales recortes están afectando seriamente la calidad de la atención pública sanitaria, generando una mayor demanda por la sanidad privada (objetivo clave pero no explícito en gran parte de estos recortes).

La presión de los mercados financieros como causa de los recortes de gasto sanitario. La falsedad de este argumento

Conscientes de la gran impopularidad de tales recortes, las fuerzas políticas conservadoras y neoliberales que las están imponiendo, o que las están apoyando desde la oposición, los justifican con los argumentos de que tienen que realizarse debido a la presión de los mercados financieros y/o de la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) y/o del binomio Merkel-Sarkozy que lidera las propuestas de austeridad de gasto público social en la Eurozona. Por mucho que parezca sorprendente, tal aseveración es errónea y, a la luz de los datos existentes, poco creíble. Un cálculo del tamaño que el Estado (central y autonómico) quiere ahorrarse con tales recortes nos lleva a una cifra de alrededor de 6.000 millones de euros. Pero tal reducción del déficit podría haberse conseguido, no a través de los recortes sanitarios, sino mediante el aumento de impuestos que afectan primordialmente a las rentas superiores, tal como el impuesto de patrimonio (2.100 millones), manteniéndolo en lugar de eliminarlo tal como se ha hecho; el impuesto de sucesiones (2.552 millones), eliminando su reducción aprobada, por cierto, por los partidos que están apoyando los recortes; y el impuesto de las grandes empresas (5.300 millones) que facturan más de 150 millones de euros al año (0,12% de todas las empresas), anulando la bajada de tales impuestos, también aprobada por tales partidos. El hecho de que tales alternativas –la subida de impuestos- hubieran recaído primordialmente en sectores de la población (las clases pudientes), que, aún cuando sean minoritarios, tienen una enorme influencia política, habiendo gozado históricamente de grandes privilegios fiscales, explica que ni siquiera se considere, optando, en cambio, por la reducción del déficit público del Estado mediante recortes del gasto público social que financia el Estado del Bienestar utilizado por la mayoría de la población. Ello señala el poder diferencial que las distintas clases sociales tienen sobre el aparado del Estado, tanto central como autonómico.
Las CCAA no pueden excusar tales recortes en su teórica imposibilidad para generar recursos. Las CCAA tienen autoridad fiscal y pueden introducir impuestos. Así, la Generalitat de Catalunya tiene la potestad para elevar la mayoría de impuestos, incluyendo el IRPF, el impuesto de sucesiones y donaciones, impuestos finalistas, impuestos sobre el patrimonio, y tributos sobre el juego, entre otros, potestad que no ha utilizado para reducir su déficit. En realidad, todos los recortes del déficit de la Generalitat se han basado en recortar los gastos públicos sanitarios (entre otros) sin intentar paliar este efecto, incrementando los impuestos. Ha sido la región de la UE-15 que ha sido más dura, motivo de orgullo de la opción gobernante de la Generalitat, según su portavoz parlamentario Oriol Pujol “En el sur de Europa no hay ninguna institución pública que actúe como lo estamos haciendo en Cataluña. Lo que estamos haciendo desde Cataluña es actuar de faro para todo el sur del Mediterráneo, porque no hay nadie del sur de Europa, ni Grecia, ni Portugal, ni tan siquiera en España, que se esté comportando con el coraje de CiU”. (El País, 09.11.11). Una situación un tanto semejante se está produciendo en la comunidad de Madrid.
Aunque la protesta popular ha sido muy intensiva, tal propuesta ha tenido poca repercusión en los medios, incluyendo los medios públicos, siendo un caso claro los medios públicos de la Generalitat, TV3 y Catalunya Ràdio, donde es frecuente ver moderadores de tertulias que cobran 900.000 euros al año, defender la necesidad de que las clases populares se aprieten el cinturón.
Las causas de la subfinanciación de la sanidad pública y de sus recortes
Una causa de este bajo gasto público sanitario es la concentración del poder político y mediático en el 25% de la población española que se resiste a pagar el mismo nivel de impuestos que el promedio de la UE-15 y cree erróneamente que no queda afectada por la pobreza de la sanidad pública al utilizar la privada. Tal visión, sin embargo, es profundamente errónea. La pobreza de la pública les afecta, pues en caso de enfermedad crónica y/o grave, la privada no podrá atenderles y terminarán en la pública. La privada discriminará a favor de los casos leves. Y de ahí el error de creerse que no les afecta. Sí lo hace, y mucho.
La sanidad privada es, en general, mejor que la pública en aspectos importantes para el usuario, tales como el confort (una cama por habitación), menor tiempo de espera, y un tiempo promedio de visita más largo que en la medicina pública. Pero la pública es mejor que la privada en la calidad del personal profesional y asistencial, y en la riqueza de la infraestructura técnica, lo cual explica que en casos que requieran mayor nivel de atención tecnológica, la privada deriva los pacientes a la pública. En realidad, la evidencia de que la calidad de la atención sanitaria en las instituciones públicas o en instituciones sin afán de lucro es mayor que en las instituciones con afán de lucro (es decir, sociedades limitadas que tienen por objetivo maximizar los beneficios) es robusta y abrumadora. En el conflicto calidad de atención versus beneficios, los últimos siempre ganan. De ahí que la mortalidad sea mayor en estos últimos. Esta polarización pública/privada por clase social es perjudicial para todas las clases, incluyendo las pudientes, que creen erróneamente ver satisfechas sus necesidades en la sanidad privada.

El error de la polarización social que se reproduce en la dicotomía pública versus privada

Lo que el país necesita es una sanidad multiclasista que tenga los atributos de la privada, manteniendo la calidad de la pública. Pero ello requiere un gasto público mayor, obtenido de una mayor recaudación de las rentas superiores. En lugar de seguir este camino, las fuerzas conservadoras y neoliberales están promoviendo políticas que polarizarán todavía más la sanidad española. Mediante la desgravación del aseguramiento sanitario privado están facilitando la privatización de la sanidad y su polarización por clase social. Esta privatización, sin embargo, no sigue la línea tradicional de desarrollo de instituciones privadas como alternativa a las públicas. Hoy, la complejidad y carestía de la medicina no permite establecer centros de financiación privada que alcancen niveles de alta calidad y excelencia. De ahí que la vía a seguir por la privada sea el desarrollar privilegios dentro de la pública. De ello se deduce que se intente dar autonomía financiera a los centros públicos sanitarios para que estos contraten con aseguradoras privadas para el goce de privilegios dentro de la pública. La reciente hospitalización del Monarca hizo visible un hecho desconocido por la gran mayoría del público: la existencia de salas privadas en un hospital público, el Clínic, de Barcelona. En tal hospital público, los pacientes con aseguramiento privado tienen una cama por habitación y una espera para ser atendidos e intervenidos quirúrgicamente mucho menor que los pacientes por la vía pública. Esta es la estrategia neoliberal que se presenta bajo el argumento de que se necesita dinero, mientras que la alternativa de incrementar los impuestos ni siquiera es tenida en cuenta.
El tema central no es copago o no
Un apunte más. El gran debate en el sistema sanitario se ha centrado equivocadamente en si hay que tener copago o no. En realidad, existe ya un copago. Éste no es el tema. La justificación de que es importante hacer el copago de un euro para evitar el abuso del sistema no tiene evidencia que apoye tal argumentación. En primer lugar, pese a que se repite machaconamente que el ciudadano español abusa del sistema público, los datos no lo confirman. El indicador de 9 visitas por año (que contrasta con las 6 visitas del promedio de la UE-15) tiene poco valor para demostrar tal supuesto abuso. En realidad, estas 3 visitas extra son debidas más a la pobre organización del sistema (las necesidades que los médicos firmen partes y documentos que en otros países firman personal administrativo) o a la sub-utilización de la enfermería en España, forzando al médico a realizar tareas que en otros países hacen otros profesionales. El hecho de que el médico tenga que ver muchos pacientes no es tampoco un indicador de tal abuso. Referente a desalentar el supuesto abuso (que no existe), el euro a abonar tendría muy poco impacto desincentivador y únicamente podría tenerlo para los sectores de bajos ingresos que son los que serían más vulnerables a caer enfermos.
¿Cuál es el objetivo del copago? Me parecería lógico que fuera ingresar más dinero al sector sanitario, una necesidad clara en el subfinanciado sistema sanitario español. Pero ahí el punto clave es cómo conseguir este dinero y cuánto, temas que no se discuten. Implementar el copago en el momento del servicio (mientras que se mantienen unos bajos ingresos al Estado a través de impuestos), es hacer recaer la carga en los usuarios en lugar de en todos los ciudadanos. Puesto que las clases populares tienen más posibilidad de enfermar y utilizar los servicios que las clases pudientes, incrementar el gasto en los usuarios es aumentar todavía más la regresividad en la financiación. De ahí que sería mucho más justo (y con mayor capacidad recaudatoria) que se aumentaran los impuestos, incrementando los impuestos finalistas y/o creando otros nuevos. Es sorprendente que se haya tardado tanto en aumentar los impuestos del tabaco y del alcohol. Pero hay otros impuestos finalistas, como el aprobado en varias provincias en Canadá, en que todos los ciudadanos pagan según su nivel de renta a la sanidad; o sancionar las intervenciones sancionables según su nivel de renta, tal como ocurre en Finlandia, en que las multas de tráfico se pagan según el nivel de renta, pudiéndose dedicar tales recursos a la sanidad; o pedir tres euros por cada vuelo que salga de aeropuertos del país dedicándolo a sanidad, medidas todas ellas que serían altamente populares. El hecho de que no se discutan y en su lugar se centre todo el debate en el copago, es comenzar la casa por el tejado. El mayor incremento de recursos a la sanidad debería proceder de la vía impositiva, impuestos generales y finalistas. Y sólo cuando se hubiera alcanzado un nivel mucho mayor, recurrir al copago. Pero hacerlo al revés, es injusto y una manera de continuar protegiendo a los que no pagan impuestos suficientemente, recargando en el usuario tal déficit fiscal. Todo esto los economistas neoliberales –de los cuales hay una elevada densidad en el área sanitaria- ni siquiera lo entienden y no quieren considerarlo.
Por último, la consideración de que hay que recortar para aumentar la eficiencia del sistema me parece una incoherencia. Si hay despilfarro en el sistema, debe corregirse. Pero asumir que este despilfarro es generalizado es reproducir el sesgo anti público neoliberal que lleva el debate a discusiones talmúdicas, irrelevantes en lugar de análisis rigurosos y serios basados en evidencia. No hay –repito, no hay- ninguna evidencia de que el sector público sea más ineficiente que el privado, o que tenga más despilfarro. La evidencia existente muestra precisamente lo contrario. Uno de los sistemas sanitarios más ineficientes es el estadounidense, donde la mayoría de la financiación es privada. Es el sistema más caro del mundo, representa ni más ni menos que el 16,7% del PIB norteamericano, y en cambio el 68% de la población está enormemente insatisfecha. ¿Quieren aplicar aquel sistema a España? Cuando estuve trabajando en la Casa Blanca, en el grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton para hacer la reforma del sistema sanitario, pude ver que EEUU, que tiene algunos de los centros sanitarios mejores y más importantes del mundo, tiene en cambio uno de los sistemas sanitarios más ineficientes e insatisfactorios para la población, mostrando el dicho de Max Webber de que la totalidad de un sistema no es la mera suma de sus componentes. Los componentes pueden ser muy buenos y el sistema puede ser muy malo. Y al revés. De ahí que el problema que tenga España no es del sistema (como constantemente se señala), sino de su financiación, además de la necesidad de mejorar sus componentes. Creerse que los recortes mejorarán la situación es un profundo error. Es el triunfo del dogma y de la fe sobre la razón y la evidencia.
La sanidad española es buena (aunque se exagera la valoración positiva que la población hace de ella). No es cierto que es la mejor sanidad del mundo. Las encuestas señalan que la ciudadanía le da un 6,2 en una escala de 0 a 10, lo que quiere decir un aprobado, no un notable y todavía menos un sobresaliente. Es el servicio público mejor valorado. Pero ello no es suficiente. Pero la parte donde está menos valorada por el usuario y el ciudadano, es precisamente en las partes (tales como tiempo de visita y lista de espera) que puedan resolverse más rápidamente con la corrección del enorme déficit del gasto público. Y es en estos sectores donde los recortes están afectando la calidad más rápidamente. El indicador más importante para medir la calidad de un sistema sanitario no son los indicadores de mortalidad (los servicios sanitarios tienen poco que ver con la mortalidad de un país) sino los indicadores de satisfacción y confort del usuario y del profesional. Y ahí estamos todavía muy lejos de donde debiéramos estar. Y las medidas que se están aplicando empeorarán todavía más la situación actual. Los gobiernos socialistas a nivel de España y el gobierno tripartito en Catalunya habían incrementado notablemente los recursos financieros para la sanidad pública, reduciendo el enorme déficit de gasto público sanitario que tiene España. Los recortes actuales aumentaran enormemente este déficit, afectando negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de nuestro país, tanto en España como en Catalunya.

domingo, 13 de noviembre de 2011

FELIZ CUMPLE MAMI!!!


¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MAMI!! 
Espero que pases un feliz día visitando las "Edades del Hombre", ¡por la noche nos vemos! te tiro de las orejitas y te doy los regalitos de Juanma y míos.
¡Te quiero!
Anina

sábado, 12 de noviembre de 2011

GHOST STORIES (Retold by Rosemary Border)


Dentro de las "Lecturas recomendadas" para 1º de Nivel Intermedio de Inglés, está esta recopilación de 6 historias de Fantasmas: ·"Smee" de A.M.Burrage, "The Judge's House de Bram Stoker, "The Stranger in the Mist" de A.N.L.Munby, "The Confession of Charles Linkworth" de E.F.Benson, "The Ghost Coach" de Amelia B. Edwards y "Fullcircle" de John Buchan.
Me ha gustado mucho que traiga dos CDs en el que se narran las historias y las puedes ir siguiendo con el libro, así te ayuda a acostumbrar el oido al inglés y a fijarte en la pronunciación. 
Anina

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ? (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 11 de noviembre de 2011

La aplicación continuada en Europa de medidas que en lugar de resolver los problemas los agravan, que no crean más actividad o empleo, como pretenden conseguir, sino que la destruyen; o el empecinamiento en imponer políticas para facilitar el pago de la deuda que en realidad merman los ingresos y lo hacen más difícil, obligan ya a preguntarse si se trata de un fiasco no deseado, una simple manifestación más de incompetencia, o si, por el contrario, no será que estamos ante una estrategia bien pensada para imponer a la fuerza soluciones muy drásticas que de una vez por todas eliminen cualquier tipo de trabas al dominio del capital en Europa.
Algunos, como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, opinan que los banqueros centrales terminan por ser incapaces de resolver los problemas que tienen que resolver, como ahora antes y durante la crisis, como consecuencia de su ceguera ideológica. Afirma Stiglitz que leyendo continuamente solo aquello que ratifica sus ideas preconcebidas y sus esquemas ideológicos no pueden sino tomar una y otra vez medidas en el mismo sentido y que por ello es imposible que reaccionen con flexibilidad y modifiquen sus posiciones cuando la realidad está mostrando que lo que piensan y hacen es completamente inefectivo para conseguir los objetivos que dicen que quieren conseguir.
Otros, quizá en la línea de lo que viene escribiendo otro Premio Nobel, Paul Krugman, o incluso algunos de los economistas más ortodoxos, tenderían a creer que se trata más bien de un problema "mecánico", la inevitable consecuencia del mal diseño "de fábrica" del euro. Sin la necesaria articulación política que lo respalde, sin vías de escape y sin instrumentos para hacer frente a impactos muy asimétricos como los que la crisis viene produciendo, además de forma continuada, sería imposible que el euro proporcionase la imprescindible capacidad de integración y que, por tanto, que todo el entramado termine saltando por los aires como consecuencia de la imposibilidad de que los territorios de la periferia hagan frente a la situación por si solos, puesto que los procesos de ajuste que sin plena integración han de llevar a cabo les resultarán fatales y, además, solo comportarían esfuerzos inútiles debido a su magnitud y a la contundencia con que deberían ser aplicados.
Tengo la convicción de que ambas explicaciones deben estar influyendo en el hecho indiscutible de que las políticas que se vienen aplicando empeoren en lugar de resolver la crisis en la que estamos. Irlanda era el ejemplo que la propia Comisión ponía al resto de Europa de lo que debía hacerse para afrontar la crisis incluso pocas semanas antes de que tuviera que ser intervenida y sus bancos rescatados. En Grecia la situación no hace sino empeorar a medida en que se van aplicando las recetas de las autoridades europeas y lo organismos internacionales que actúan al unísono con "los mercados". En España la actividad, el empleo y el bienestar de la población se encuentran en peor situación que hace un año y posiblemente nos encontramos ya en una nueva recaída, y quizá más importante, de la economía que no puede ser considerada sino como consecuencia de las políticas de falsa austeridad (puesto que solo recortan derechos sociales y no implican más recogida de fondos) que se han aplicado en estricta obediencia de lo deseado por los mercados. Y en Italia se está a punto de producir una auténtica hecatombe si tenemos en cuenta que es la octava potencia industrial del globo.
Pero no creo, sin embargo, que se trate solamente de un asunto de incompetencia por ceguera ideológica y ni siquiera de que, efectivamente, el euro esté muy mal diseñado,  aunque ambos factores creo que intervienen sin lugar a dudas, sino que me parece que lo que está pasando es también la consecuencia de la puesta en marcha de una auténtica estrategia bien pensada y articulada a la que interesa provocar la situación de perturbación en la que estamos para poder aplicar más fácilmente los ajustes que se pretende consolidar como constantes en la política europea para los próximos años.
Como han puesto de relieve diversos documentos de trabajo u oficiales de la Unión Europea, la idea dominante desde hace algún tiempo es que se está modificando la arquitectura mundial y que es preciso que los capitales europeos se ajusten de otro modo en el planeta para salir adelante, porque los mercados internos cada vez van a resultar menos capaces de proporcionar rentabilidad y acomodo adecuado a la escala con la que se ha de operar en los nuevos mercados. Y particularmente se tiende a pensar que Europa debe prepararse para ser competitiva con los países asiáticos que se cree que van a ser el polo de referencia principal de la industria, el comercio y las finanzas internacionales a medio y largo plazo.
Esa idea es la que está llevando a imponer los pactos suscritos hasta ahora fundamentalmente orientados a controlar salarios y a establecer mecanismos de estricta rigidez que aseguren estructuras de costes competitivas a las grandes empresas europeas dado que se reconoce que la estrategia orientada a situar a Europa en la vanguardia de la innovación y el desarrollo tecnológico ha sido un fiasco.
El Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030 viene a mostrar esta posición de un modo bastante claro en torno a tres ideas fuerza fundamentales: hay que prepararse para competir con Asia, para ello es necesario reforzar las reformas que reduzcan costes y aseguren mucho mayor control y vigilancia sobre la actuación de los países miembros, especialmente en su gestión presupuestaria,  y para ello es imprescindible avanzar en una mayor coordinación o incluso en la unión política.
El paso más importante y decisivo en ese camino es la puesta en marcha del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad que se le ha presentado a la opinión pública como un simple fondo cuya puesta en marcha requiere una "pequeña reforma" en el Tratado de Lisboa (como dice textualmente la web de la Comisión: http://bit.ly/tKqAxS) cuando en realidad trae consigo es una filosofía neoliberal reforzada, una nueva autoridad mucho más antidemocrática y un nuevo corsé político mucho más ajustado impuesto al conjunto de los países miembros que va a suponer costes y desventajas para las clases trabajadoras y el bienestar social muy grandes y proporcionales a los beneficios que va a proporcionar a los bancos y grandes empresas europeas.
Se trata de un mecanismo que va a obligar a los países miembros "irrevocable e incondicionalmente", de modo que ninguno de ellos tendrá posibilidad de salirse del camino establecido, que consolida el recurso a los mercados como la vía de solución de los problemas financieros, cuando en realidad esa ha sido la causa de la crisis y su principal mecanismo de agravamiento y de contagio; y que va a acabar con los restos de soberanía sin contrapartidas de gobierno común europeo que quedaban en Europa.
En mi opinión, lo que mejor explica la contumacia a la hora de seguir aplicando medidas que no funcionan para lo que se dice que van a servir es que en realidad se están creando las condiciones de shock que justifiquen la puesta en marcha de estos nuevos mecanismos más centralizados de control y supervisión, que no de gobierno democrático, y que consoliden el ajuste terrible que se prepara en un nuevo marco de recortes sociales y de privatizaciones de servicios públicos.

República Democrática del Congo ¡Hora de la Justicia! - AMNISTÍA INTERNACIONAL -


“En septiembre de 2010, salí una mañana a recoger plátanos. En cierto momento llegaron dos soldados a la plantación. Me detuvieron y me dijeron que si hablaba me matarían.  […] Uno de los soldados me violó seis veces. Insistió en que lo llevara a mi casa. Al volver al pueblo, vi a unos soldados saqueando las casas. El que me acompañaba se llevó de la mía un colchón, cuatro cabras y cuatro gallinas. Luego se marchó. Saquearon todo el pueblo [….]."
Marie, de 37 años, tiene ocho hijos y reside en Masisi, República Democrática del Congo.

El desgarrador testimonio de Marie no es único. En muchos lugares de la República Democrática del Congo se han cometido violaciones en masa, torturas y homicidios, y siguen cometiéndose con una frecuencia alarmante.

Aunque millones de hombres, mujeres, niños y niñas han sufrido estos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, sólo algunos responsables han pasado a disposición judicial. La impunidad sigue siendo la norma.

El próximo 28 de noviembre se celebran elecciones en la República Democrática del Congo. Pide al Gobierno que resulte elegido que ponga fin a tanto sufrimiento al garantizar verdad, justicia y reparación para todas las víctimas.

Tu firma es un importante paso para que millones de personas puedan vivir en dignidad. Por favor, firma hoy nuestra petición.

Y ayúdanos reenviando este email a todos tus contactos para que se sepa lo que está pasando.

Gracias

Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española

miércoles, 9 de noviembre de 2011

CONCIERTO KROKE (TEATRO BERGIDUM, PONFERRADA)

Genial concierto de este extraordinario trio polaco, ya los hemos visto en bastantes ocasiones y siempre lo hacen de maravilla, da gusto verles y escucharles, aunque ya nos gustaría que sacaran algún trabajo nuevo y lo tocaran en los conciertos.
¡Lo pasamos genial!
Anina

TEBEOS (ISMAEL SERRANO)

   Como en la canción de Sabina, el diario no hablaba de nosotros. Y pudiera parecer que los ultracuerpos subidos a estrados tampoco. Leían su guión ya conocido, trastabillándose y sobreactuando ante un auditorio presa de los bostezos. Como en los teatros en los que los ataques de tos rompen la trama y el sueño del actor, las promesas de los políticos quiebran el sueño del ciudadano, que ya no quiere salvadores sino futuro que cristalice en las manos, tendidas a la lluvia, como los plátanos pelados de los bulevares.            Van a cerrar mi tienda de cómics de toda la vida. Aquella de la que salía cargado de tesoros, historias con más color que la vida atravesada en nuestros párpados, declaraciones de amor y de guerra en un bocadillo suspendido sobre la cabeza del superhéroe siempre alerta, tu amistoso vecino, la implacable flecha verde que se escapa del tedio y de la muerte, la increíble Patrulla-X, Mortadelo y Filemón, Joe Sacco arrancándole la piel a una realidad malherida, los ratones de Maus en el pozo más oscuro, Carlos Giménez y sus huérfanos eternos, yo mirándome al espejo de la infancia, en el que, ya sabes, las ventanas siempre parecían más grandes.             Cierra El Aventurero, junto a la Plaza Mayor. Otra víctima de la crisis global, implacable, que no entiende de luces prendidas junto a la cama, releyendo el último tebeo, de la mirada de niño que tiembla ante el olor a papel brillante coloreado, ante el final feliz que casi nunca acompaña a la tinta roja de la actualidad.             A veces un niño grita en nuestra garganta y el diamante que fuimos brilla y nos quema dentro del pecho, como un mal tequila tomado de hidalgo, de un solo trago, evitando el gesto que la llama nos provoca, sin más sal que la de esta lágrima, sin más limón que el recuerdo del tiempo que todo era más fácil y la brisa más dulce nos acariciaba a la salida del colegio.            Como en la canción de Sabina,el diario no decía nada de mi tienda de tebeos. Y el otoño, como el transatlántico en la película de Amarcord, atravesaba la niebla del tiempo como un lamento, lejano, con la apariencia sepia de una foto vieja y maltratada, con el cielo lleno de canas y la gente sonámbula, con ojos de pijama y luz de mediatarde.

ENTREVISTA A JUAN TORRES LÓPEZ

Juan Torres López es una persona comprometida con la Justicia con mayúscula. Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y autor de numerosas publicaciones, desarrolla una importante labor de concienciación sobre la necesidad de una economía al servicio de la persona y sobre la urgencia de articular una respuesta social y política a la situación que estamos padeciendo. En él llama la atención su coherencia entre ideas y vida, y su profundidad ética.
Ahora, acaba de publicar en ediciones HOAC un libro titulado «Contra la crisis, otra economía y otro modo de vivir».
El libro es una selección de artículos ya publicados, debidamente clasificados, cuya lectura provoca la sensación de haber recibido un aldabonazo en la conciencia que interpela, convoca y llena de esperanza.
–En los artículos que componen el libro nos presentas una visión muy seria, por no decir dramática, de la situación actual. ¿Realmente es tan grave lo que está sucediendo?
–Yo quiero ser siempre optimista. Lo soy. Y trato de transmitir siempre un horizonte de esperanza. Creo en los seres humanos. Pero eso no me impide ver la situación tal y como es: unas 35.000 personas mueren de hambre cada día cuando las Naciones Unidas dicen que disponemos de capacidad potencial para producir alimentos para 12.000 millones de personas. El 60% de los trabajadores del mundo trabajan sin ningún tipo de seguro ni protección social mientras que hay una minoría de personas cada vez más rica. Es muy terrible.
–El problema de la pobreza y el hambre en nuestras sociedades y en el mundo es uno de los temas que abordas. ¿Es verdad que no les interesa el hambre de las víctimas?
–Yo no sé si les interesa o no en el fondo de su corazón, pero lo que es evidente es que actúan como si no les interesara. La FAO, el organismo de las Naciones Unidas para abordar los problemas de la alimentación, reclama unos pocos miles de millones de dólares para acabar con el hambre en el mundo, unos 45.000 cada año. Es 400 veces menos de lo que sólo la Reserva Federal de Estados Unidos prestó al 0,25% (casi un regalo) y en secreto a las empresas y bancos más grandes del mundo para que hicieran frente a la crisis.
–Si los cambios realizados o proyectados sobre el mercado de trabajo, negociación colectiva, pensiones, Estado del Bienestar, etc., se consolidan, ¿qué sociedad nos espera y qué futuro tenemos los trabajadores?
–Podemos contestar con total certeza porque se ha hecho ya en otros lugares: menos empleo, empleo más precario, con menos salario y menos seguridad, más pobreza y desigualdad y menos actividad económica y más crisis.
–Cuando íbamos a refundar el capitalismo han surgido «los mercados» que nos imponen su política, su moral, su ideología… como la única salida válida. ¿Es posible enfrentarse a ellos?
–Claro que sí. Se inventan los mercados como personaje para no referirse a quienes de verdad actúan: personas como nosotros pero con más recursos, grandes empresas, bancos, fondos de inversión. Los mercados no tienen voz, ni preferencias. Son los que actúan en ellos quienes deciden y tienen nombres y apellidos. Podemos hacerles frente simplemente mostrando con decisión que la preferencia social mayoritaria es otra. Y lo podemos hacer saliendo a la calle, votando, recurriendo al poder que tenemos los ciudadanos normales y corrientes, que es inmenso.
–Afirmas que hay otras formas de hacer frente a la crisis ¿Cuales serían las medidas principales a considerar?
–A lo largo del libro y en otros textos he propuesto soluciones alternativas. Hay que tener en cuenta dos planos: la crisis es sistémica y la produce un sistema corrompido, así que, o se cambia de sistema o seguiremos sufriendo este mismo tipo de perturbaciones. Pero lógicamente un sistema no se cambia de 0 a 100 de la noche a la mañana. Por eso se pueden tomar medidas que vayan en la línea de ese horizonte de cambio y que resuelvan, sin embargo, problemas del día a día, porque si no es así, ¿quién va a creer que tenemos soluciones de verdad? Pues bien, yo creo necesario actuar en cuatro frentes principales de modo inmediato: frenar la especulación financiera, garantizar la financiación mediante banca pública, garantizar la demanda y la actividad combatiendo la desigualdad y subiendo salarios y, como consecuencia de la deuda que ha generado la crisis, haciendo frente a ésta de otro modo. Concretamente, creo que hay que denunciar la deuda ilegítima, reestructurar el resto e implicar a los bancos centrales en su financiación. Todo ello requiere respuestas coordinadas a nivel nacional e internacional en las que no puede imponerse una simple voluntad de imperio o de los países más ricos.
–Parece que no acabamos de reaccionar suficientemente ante la gravedad de la situación. Conocemos tu trabajo y esfuerzos para crear una respuesta política, humanista y liberadora a la situación actual. ¿Qué valoración haces de los intentos que hay en marcha?
–Ya dije que quiero ser optimista y por eso veo con gran interés e ilusión las respuestas que han empezado a darse. Han sido un revulsivo. Espero que aumenten, que maduren, que lleguen a más gente y que se conviertan en el clamor ciudadano por la justicia que tanta falta hace para pararle los pies a quienes piensan y actúan como si el mundo fuese suyo.
–Los sindicatos están siendo muy criticados y sometidos a un desprestigio permanente. En tus artículos los criticas, por haber suscrito la reforma de las pensiones, y los valoras afirmando que hoy son más necesarios que nunca. ¿Es posible articular una respuesta al margen de ellos?, ¿qué deberían plantear para conseguir el apoyo de la mayoría de los trabajadores?
–Creo que no. Son imprescindibles. O existen o habría que inventarlos porque el mundo del trabajo sin organizaciones de defensa sería el infierno. Otra cosa es que los sindicatos son lo que son: organizaciones de defensa en un contexto, como el actual, de ofensiva y de poder extraordinarios del capital. Eso no sólo ha debilitado a los sindicatos sino a las propias clases trabajadoras de las que se nutren. Millones de trabajadores, bien por temor, por amenazas y por la ofensiva ideológica del individualismo neoliberal se han hecho muy conservadores e incluso reaccionarios. Esa es la realidad. El voto de los partidos de la derecha más extrema está en gran parte conformado por el antiguo voto proletario. Eso se traduce, entre otras cosas, en una derechización de las organizaciones obreras y en particular de los sindicatos. Salir de ese bucle es la clave de nuestro tiempo y eso creo que sólo se puede conseguir con mucha movilización, con mucho ejemplo y con mucho debate social. Hay que mostrar a la sociedad que no todos queremos lo que nos ofrecen, hay que construir nuevas realidades para que la gente vea que hay «otra vida» y que se pueden hacer las cosas de otro modo y a mejor satisfacción, y para que todo ello sea posible hay que hablar mucho y hay que rozarse, sobre todo, con la gente que no es o piensa como nosotros.
En otros aspectos los sindicatos van por detrás pero en ese aspecto creo que hay que reconocer que adelantan al resto de las organizaciones y movimientos sociales y políticos porque están mucho más en contacto, si se me permite y se me entiende la expresión, con las miserias del día a día que es en donde está la gente normal y corriente.
–En uno de tus artículos afirmas que la izquierda ha heredado de la Revolución Francesa la lucha por la igualdad y la libertad, pero ha prescindido de la fraternidad. Y lo calificas como un gran error. ¿Cómo la fraternidad cambiaría la praxis política?
–De una forma radical. Nos entenderíamos mejor y eso permitiría que hubiese más unión, seríamos más eficaces, menos cainitas y, al convivir mejor con la diversidad, entenderíamos mejor el mundo y podríamos cambiarlo más fácilmente. Y, además de todo, nos sentiríamos mucho mejor, más humanos, más nosotros mismos. Gozar de las personas que nos rodean, confiar en ellas y quererlas es mucho más satisfactorio que estar enfrentados.
–«Contra la crisis, otra economía y otro modo de vivir» es el título del libro. Este «otro modo de vivir», ¿pretende llamar nuestra atención sobre la responsabilidad personal en la crisis y en la respuesta a dar?
–Sí, pero no sólo eso. Quiero hacer referencia a que la sociedad debe basarse en un modo distinto de utilizar los recursos, de relacionarse con la naturaleza, de sentir las necesidades, de relacionarse con los demás… y, claro, eso no sólo implica que la sociedad, como un abstracto ajeno a nosotros, funcione de otro modo sino que nosotros también hemos de cambiar y hemos de aprender a vivir de otra forma, más humana, más amorosa, me atrevería a decir. Cuando digo que se trata de vivir de otro modo me refiero a que hay que cambiar todo. Parafraseando al grito que le dio un asesor a Clinton («es la economía, estúpido») yo diría ¡es la vida!, aunque quizá me ahorraría lo de estúpido que no parece muy fraternal…