domingo, 27 de mayo de 2012

La crisis en Europa, o Europa como el problema (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en OBJETIVO EL TRABAJO. Anuario de Relaciones Laborales 2012. UGT

Como en otros lugares del mundo, la crisis de 2007-2008 estalló en Europa con extraordinaria fuerza. El sistema financiero saltaba por los aires, docenas de bancos hasta entonces tenidos como baluartes de las finanzas más solventes quebraban dejando mostrar la fragilidad de unas estructuras patrimoniales forjadas en los últimos años a base de inversiones especulativas y operaciones arriesgadas, y con ellos cayeron como naipes las economías de sus diferentes países. Y como en tantos otros sitios, enseguida dejó ver también en Europa que no se trataba de una simple perturbación financiera sino que tras de ella se encontraban fracturas estructurales muy profundas: medioambientales, productivas, sociales, institucionales, ideológicas, políticas… De manera que era todo el sistema lo que en realidad estaba haciendo agua por distintas partes, aunque nadie hubiera querido darse por enterado.
La magnitud de los primeros impactos y del daño producido, como igualmente en tantos otros sitios, fue impresionante en términos de empresas y puestos de trabajo destruidos, activos y ahorros volatilizados, economía enteras desplomadas y sociedades que quedaban estupefactas ante el poder destructor de un tsunami que se llevaba todo por delante.
Pero enseguida la crisis comenzó a mostrar justamente en la Unión Europea un efecto devastador especial y mayor que en cualquier otro lugar del mundo. Cuando se había hecho creer que la operación de ingeniería socioeconómica más reciente y vanguardista de la historia, la unión monetaria europea, iba a ser la defensa más firme frente a las marejadas que asolaran el planeta, resultó que toda su arquitectura se resquebrajaba sin ser capaz de proporcionar cobijo seguro a los países que habían confiado en el euro o el entramado institucional de la Unión Europea como el mejor recaudo para hacer frente a las desventuras.
Y en mucho mayor grado que en cualquier otro sitio, la inicial crisis financiera ha terminado siendo en Europa una crisis política de consecuencias impredecibles cuando a la caída de la actividad siguió una crisis fiscal sin precedentes y la aparición de un problema de deuda soberana que, ante la falta de respuesta adecuada por parte del Banco Central Europeo, se ha convertido finalmente en un problema político dramático y sin solución posible en el actual marco legal de la Unión Europa.
Las circunstancias que explican esto y que, por tanto, marcan los escenarios en donde posiblemente vamos a tener que movernos los ciudadanos europeos en los próximos tiempos son variadas y podrían resumirse en las siguientes.
a) El mecanismo que marca las coordenadas de la economía europea no ha funcionado correctamente, tanto por carecer de todas las piezas necesarias como por no estar bien ajustadas las disponibles. Europa no puede hacer frente a una crisis de regulación financiera con 27 supervisores, a una crisis de la deuda europea con 27 haciendas y políticas fiscales, a una crisis de demanda sin presupuesto, a una crisis financiera sin un verdadero banco central y a una crisis global sin ni siquiera una única portavocía o con instituciones en donde nadie es capaz de saber dónde reside el poder y quién lo detenta de verdad.
b) Desde el punto de vista de su capacidad de proporcionar estabilidad, protección, equilibrio y actividad, el euro es una moneda fallida. No solo no ha impedido los impactos asimétricos (como se sabía que iba a ocurrir dado su inadecuado diseño institucional y político) que ha generado la crisis sino que ha desarmado a unos espacios frente a otros y ha dado lugar a que Europa haya sido de facto intervenida y que algunos de sus países miembros estén sometidos y postrados al socaire de los mercados.
c) El modelo de generación y reparto del excedente impuesto con el euro y ahora predominante (de superávits comerciales en el norte y déficit en las periferias) implica un desequilibrio materialmente insostenible salvo a base de establecer una lógica redistributiva muy diferente a la actual y de la que expresamente reniegan Alemania y otros países centrales. En lugar de replantear el modelo, el capital alemán está imponiendo unas condiciones tan onerosas (aunque aún no sean del todo explícitas) a la Europa “periférica” que van a llegar a ser tan inasumibles y desventajosas para sus economías como para que antes o después se vean obligadas abrir el debate de la ruptura o salida del euro o, no se sabe si en el peor o mejor de los casos, una renegociación a la desesperada de extraordinaria dificultad y de resultados inevitablemente muy conflictivos. La situación extrema a la que se ha llevado a Grecia queriendo asegurar por encima de todo el cobro de sus acreedores pero impidiéndole generar ingresos para que pueda hacerlo es un buen ejemplo de las situaciones sin salida que se están produciendo.
d) Las políticas de “respuesta” europea frente a la crisis son en realidad fuertemente procíclicas, van a paralizar la recuperación de las diferentes economías europeas durante años, provocando asimetrías más fuertes, una gran desertización económica, descapitalización humana y social y que Europa se consolide como un simple espacio de oferta de servicios personales a bajo precio.
e) Ni en los años de expansión ni mucho menos en esta etapa de gran recesión, Europa ha sido capaz de consolidar una ciudadanía diversa pero cómplice y guardiana de Europa y consciente de los principios que implicaría su existencia como estado de estados y  nación de naciones y como referencia ciudadana. Por el contrario, las circunstancias anteriores han sembrado la desarmonía, los populismos, el fascismo… los valores que se suponía que la Europa unida estaba en condiciones de superar para siempre.
f) Finalmente, la puesta en marcha del modelo europeo dominante y de las políticas que lo sostienen y con las que se quiere hacer frente a la crisis es algo cada vez más contradictorio incluso con las formalidades más elementales de la democracia más convencional y por eso la insistencia en imponerlo está produciendo un auténtico aniquilamiento de la democracia en toda Europa.
Lo que ha ocurrido, en definitiva, es que en Europa la crisis global se ha convertido en la crisis de Europa y que la propia Europa, en lugar de ser el espacio institucional de la respuesta a la crisis, ha pasado a ser ella mismo el problema a resolver.
Por eso, en lugar de salir de la crisis en Europa se está volviendo a la recesión: no puede ser de otra manera porque lo que se hace, en lugar de tomar antídotos, es aumentar las dosis del veneno que hizo que nuestra economía fuese tan sumamente frágil ante una perturbación generalizada.
Europa no pude pretender salir de una crisis en última instancia provocada por la desregulación, la desigualdad, la desinstitucionalización, la precariedad del trabajo y la informalización de las relaciones laborales, la libertad absoluta de movimientos de capital, el privilegio de la especulación financiera, el desmantelamiento de los sectores públicos, la desfiscalización, la consolidación del poder monetario privado, etc. fortaleciendo todo ello para salvar patrimonialmente a los bancos y reafirmar la posición negociadora del capital. Así solo se llega aún más lejos del abismo en el que estamos.
Para salir de ahí hace falta que Europa deje de ser el problema y se convierta en la solución salvándose a sí misma y no solo al capital, asumiendo un nuevo horizonte, un nuevo tipo de equilibrio interno y, sobre todo, un reparto diferente de la riqueza y del poder. Europa no puede hacer creer que sigue siendo el proyecto de todos cuando es algo que cada está en poder de menos manos y cuando son los muy pocos los que se aprovechan de ello.

TARTA HELADA DE LIMÓN - THERMOMIX -



Hoy he preparado esta Tarta helada de limón - La Juani de Ana Sevilla -, a Juanma le gusta mucho el limón, a mi no especialmente, con lo cual esta tarta me sabe demasiado a limón, yo le echaría menos, para que estuviera más suave. A él le ha encantado.
Anina

viernes, 25 de mayo de 2012

“Todo el dinero que haga falta” (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 25 de mayo de 2012

Entiendo que puede resultar algo repetitivo este comentario, pero ¿cómo permanecer en silencio cuando una vez más las autoridades públicas manifiestan que no hay problema ninguno para salvar a los banqueros mientras que recortan los recursos que salvan a las personas?
El ministro de Guindos ha dicho de nuevo que habrá todo el dinero que haga falta para capitalizar Bankia, esto es, para dejarlo limpio y en buenas condiciones para privatizarlo cuando llegue el momento, que es lo que harán sin ningún tipo de duda, porque si desearan mantener un banco público ya lo habrían creado y no precisamente a base de material de derribo.
Es normal que la gente se indigne cuando se entera de estas cosas. ¿Cómo se puede explicar que no haya límites impuestos por el déficit y la deuda a la hora de destinar dinero público a los bancos y que al mismo tiempo no haya ni un euro para los servicios públicos?
¿Cómo es posible que el gobierno se disponga a inyectar miles de millones de euros a Bankia sin depurar primero responsabilidades, sin poner sobre la mesa la gestión que han llevado a cabo sus directivos, el daño que ha hecho al erario público la injerencia constante de los gobernantes “liberales” de la Comunidad de Madrid que tan contrarios al intervencionismo se proclaman constantemente? ¿Cómo se puede aceptar que el Gobierno de Rajoy esté todos los días con el sambenito del cafelito de los funcionarios y del coste que suponen para el Estado y no se pare a plantear cuánto nos va a costar a los españoles la gestión de Rato y de sus estrategas?
¿Por qué dar por hecho que hay que poner dinero público en Bankia cuando se sabe que lo que ha ocurrido allí es el resultado de una serie de pasos estratégicamente dados para llegar a la situación en la que estamos?
¿Y cómo se puede aceptar la desfachatez de que el gobierno recurra a los auditores más tramposos del planeta para que pongan en claro las cuentas de Bankia y de su matriz, el Banco Financiero y de Ahorros (BFA)? ¿A quién quiere engañar el Gobierno contratando a los embusteros más grandes del sistema financiero mundial para que proporcionen ¡¡transparencia!!? ¿Cómo se puede consentir que el Ministro de Economía contrate a Goldman Sachs para aclarar la situación de la banca española cuando es el banco que más ha faltado a la verdad y que más estafas ha cometido en los últimos años cuando? ¿Quién ha impuesto que la auditoría la haga alguien que se sabe que va a mentir, que no ha dado nunca punta con hilo, que ha falseado las anteriores que ha hecho para justificar, en cada momento, lo que le interesaba a él mismo o a sus patrones y socios? ¿Cómo es que se hacen cuenta permanentemente sobre lo que vale una operación de nuestros hospitales, las clases que dan nuestros maestros o la atención de nuestros mayores y el Gobierno no cae en lo que nos va a costar que nos haga los números un par de auditores delincuentes?
El Gobierno de Rajoy sigue sin tomar ni una sola medida que garantice de verdad lo que es fundamental conseguir: la financiación de las empresas y de la economía en su conjunto. Simplemente se dedica a administrar los intereses de los dos o quizá tres grupos bancarios que van a terminar siendo los amos en solitario del sistema financiero español.
A quien hay que darle todo el dinero que haga falta no es a entidades financieras quebradas y a los banqueros que han provocado la situación en la que nos encontramos porque lo van a utilizar para volatilizarlo sobre la marcha en sus balances. Quien necesita ese dinero son las pequeñas y medianas empresas que han de pagar el escasísimo crédito que ahora reciben al 12 o 15%, o incluso al 30% si se da en circunstancias más extraordinarias o urgentes.
Los propios errores del gobierno (del actual y del anterior, todo hay que decirlo) o su complicidad y dependencia con el gran capital financiero, le restringe cada vez más el margen de maniobra. Cada día que pasa pierde posibilidades de actuación y se ve más obligado a discurrir por un camino que se estrecha continuamente, que ya casi es como el de una cuerda floja. Pero está a tiempo, a pesar de todo. Aunque no puede actuar de cualquier forma.
No basta con afirmar ahora que Bankia actuará como un buen banco público (y no solo nacionalizado) porque eso es insuficiente. A estas alturas se requiere algo más que un banco. Es necesario un sistema de financiación a la economía y, por ello, también un protocolo de actuación financiera que obligara no solo a otros más que se nacionalizaran, sino a todo el conjunto del sistema. La economía española está al borde del colapso por falta de aire financiero, de crédito. Si no se le proporciona pronto, se viene abajo.
El Estado está aún en condiciones de poner en marcha un motor financiero que la pusiera de nuevo en movimiento y en otro vía distinta a la insostenible que ha seguido años atrás.
No queda mucho tiempo pero quizá no sea la premura de tiempo lo más preocupante sino la anestesia que domina a la población en general, a los empresarios, que se encaminan a miles hacia el cierre y la ruina nublados por una visión ideologizada de la realidad impuesta desde la banca y la gran empresa que los ahoga; a los trabajadores, que han caído en la falacia de creer que lo que mejor les conviene es tratar de salvarse ellos mismos; a la mayoría de los jóvenes, que nada parece poder despertarles del sueño que ni siquiera es de Morfeo en el que los mantenemos.
¿Reaccionaremos o nos seguirá pareciendo lógico, natural y aceptable que se disponga de todo el dinero necesario para los banqueros mientras que nos quitan a los demás hasta el aire?

miércoles, 23 de mayo de 2012

La gran paradoja: Presupuestos del Estado contra los intereses de la nación (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Mundo Obrero nº 248, mayo de 2012

La presentación de los primeros Presupuestos Generales del Estado del Partido Popular ha puesto de relieve bien a las claras la amenaza tan grande que se cierne sobre las clases trabajadoras.
Puesto que se hace un análisis más detallado de sus diversas partidas en otras páginas me limitaré aquí a señalar algunas cuestiones generales que me parece que hay que tener en cuenta para contextualizarlos y valorarlos.
En primer lugar, son unos Presupuestos oportunistas. Muestran a las claras que el Partido Popular posterga los intereses nacionales cuando de defender los suyos se trata, como así confirma el que se retrasara su presentación hasta justo después de que se celebraran las elecciones en Andalucía y Asturias. Tratar de lograr réditos electorales ocultando sus verdaderas intenciones a costa de retrasar medidas que el propio gobierno consideraba urgentes indica por qué tipo de dirigentes políticos estamos siendo gobernados.
En segundo lugar, son unos Presupuestos improvisados y muy poco rigurosos. Diversas circunstancia lo prueban. Entre ellas, la sobrevaloración del presupuesto de ingresos como consecuencia del optimismo en la estimación de recaudación y de reducir la magnitud que va a tener el efecto recesivo del recorte de gastos. Y por el lado del gasto, se infravalora sobre todo el gasto a realizar en pensiones y en protección al desempleo. Esto último es especialmente claro si se tiene en cuenta que el propio ejecutivo prevé un aumento del paro en 600.000 personas.
Y, además de ello, la falta de rigor de los presupuestos quedó indisimuladamente de evidencia cando una semana después de presentarlos se anunció un recorte adicional de 10.000 millones de euros en áreas estratégicas y que, por ello mismo, se supone que deberían haber sido objeto de un tratamiento mucho más atento y cuidadoso en la primera versión de los Presupuestos.
En tercer lugar, los Presupuestos son claramente recesivos y, como decimos los economistas, procíclicos, es decir que en lugar de corregir el rumbo de nuestra economía sacándonos de la recesión nos van a hacer que profundicemos en ella. Eso es así por varias razones. Una, que reducen el gasto total en gran cantidad y cuando la economía está en gran atonía, sin impulso, sin demanda ni actividad suficiente, lo que se necesita es incrementar el gasto que la dinamice y no al revés. Al recortarlo, se vendrá aún más abajo. Otra es que, para mayor abundamiento, se recortan gastos que son los motores de la actividad a corto, medio y largo plazo. Recortar más de un 30% la inversión en ciencia es hipotecar nuestra economía y nuestro desarrollo social durante años, como también lo es reducir el gasto en educación o en formación de los desempleados (todos los cuales son ya de por sí mucho más bajos que los de otros países europeos). E igual podría decirse del recorte en infraestructuras que además afecta sobre todo a las que podrían tener un impacto más favorable mientras que se salvan en mayor medida otras realmente improductivos y despilfarradores como las del AVE (solo en un tramo gallego se gasta prácticamente lo mismo que se recorta en I+D).
En cuarto lugar, los Presupuestos son falsamente de austeridad. No se aprovechan para acabar con gastos fiscales que solo benefician a las rentas más elevadas o a las grandes empresas. Incluso se ha recuperado la deducción a la vivienda que es injusta, inflacionista y un incentivo del peor modelo productivo de nuestra economía. Muchos recortes se realizan acompañados de medidas que suponen gasto a favor de servicios privados y en ningún caso se ha realizado previamente al recorte un estudio de optimización del gasto. Primero se ha dado el hachazo y luego se ha tratado de justificar diciendo que se hace para mejorar. Una excusa falsa y a veces acompañada de mentiras, datos erróneos y explicaciones vergonzosas por su falta de rigor como las que ha proporcionado el indocumentado Ministro de Educación.
En quinto lugar, los Presupuestos son un atentado gravísimo al bienestar de la mayoría de la población. Se mire por donde se mire los recortes suponen una pérdida de poder adquisitivo, de derechos sociales y de recursos. Su efecto, como ya se ha podido comprobar en otros países, será sin lugar a dudas el incremento de la desigualdad que está en la base de las más graves perturbaciones económicas, y de la pobreza, la pérdida de cobertura sanitaria y educativa, la mayor desatención a las personas que necesitan cuidados, la caída en la esperanza de vida y, como consecuencia de todo ello, la pérdida de potencial humano y de motores para el progreso.
En sexto lugar, los Presupuestos para nada se proponen modificar un modelo de crecimiento que es insostenible. Hacen buena la afirmación del eterno candidato a la Junta de Andalucía y tercero en la cúpula dirigente del PP, Javier Arenas, cuando dijo que la economía sostenible es “una milonga”. Ya se pudo comprobar que así piensa también el gobierno cuando acordó acabar con la ayuda al desarrollo de las renovables y que su voluntad es la de seguir apoyando las energías sucias y más caras con tal de beneficiar a las grandes empresas y grupos financieros que las participan.
En séptimo lugar, se trata también de unos Presupuestos reaccionarios en el pleno sentido de la palabra. A pesar de que se trataba en la mayoría de los casos de partidas poco cuantiosas, se ha optado por hacer desaparecer o dejarlos reducidos a su mínima expresión conceptos muy significativos como los fondos de integración a los inmigrantes, de apoyo a la igualdad, lucha contra la violencia de género, o cooperación al desarrollo.
Y, finalmente, también son unos Presupuestos impuestos y sometidos a intereses extranjeros puesto que es evidente que se hacen al dictado de “los mercados” y del gobierno alemán (que se encargó de dar su vergonzoso visto bueno antes que nadie). Y también ilegítimos por cuanto que asumen sin más el pago de intereses de una deuda que lo es, al ser el resultado de la complicidad del Banco Central Europeo con la banca privada y de la manipulación artificial de los mercados por los grandes especuladores y que es necesario repudiar por odiosa. Como ha reconocido el propio Ministro de Economía son los presupuestos de una economía intervenida.
En definitiva, los Presupuestos que ha presentado el gobierno del Partido van a empeorar la situación económica a corto, medio y largo plazo, deterioran las estructuras y servicios de bienestar y la capacidad de generar actividad y empleo de las pequeñas y medianas empresas, empeoran las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, mantienen gastos superfluos e improductivos a favor de las grandes empresas, de los bancos y de la industria armamentística o de la Iglesias católica, cuando tanto se habla de austeridad, no avanzan en ningún caso hacia un nuevo tipo de modelo productivo y confirman que nuestros gobiernos carecen de dignidad y de patriotismo para defender los intereses generales de España. Como he dicho en otro lugar, vienen a ser una simple traición puesto que someten a nuestra ciudadanía a la voluntad de los mercados y de los poderes financieros.

martes, 22 de mayo de 2012

España atrapada por las mentiras de la banca (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en publico.es el 22 de mayo de 2012

Desde los primeros momentos de la crisis sorprendió que nuestras autoridades afirmaran que los bancos españoles eran los más solventes del mundo, que estaban, decía Zapatero, en Liga de Campeones. Era chocante que los nuestros tuviesen tan buena salud cuando la inmensa mayoría de la banca mundial estaba literalmente quebrada. Se decía que era debido al magnífico papel de supervisión desempeñado por el Banco de España, pero eso tampoco casaba con las denuncias de pasividad que habían hecho pocos años atrás sus inspectores ante el gobernador Caruana y el Ministro Solbes. Y, desde luego, con el hecho evidente que cualquiera conocía, por muy poco experto que fuese en temas financieros: la salvaje financiación que nuestra banca había realizado a una de las mayores burbujas inmobiliarias de la historia.
¿Cómo era posible que no les hubiera dejado créditos sin cobrar cuando todo se vino abajo? ¿Cómo se explicaba que no tuviese problemas un sistema bancario que en 2007 solo recibía 0,76 euros en depósitos por cada euro de crédito que concedía (casi la mitad de lo que recibía en 2000, 1,43 euros)? ¿Cómo podía creerse que estaba, o que podría mantenerse en Liga de Campeones un sistema bancario que en ese mismo periodo había multiplicado por nueve el crédito a una actividad inmobiliaria que se estaba volatilizando, y que había pasado de recibir 78.000 millones de euros de financiación interbancaria europea a 428.000 millones, también entre 2000 y 2007? ¿Cómo se podía creer que no tenía problemas o que no los tendría pronto un conjunto de bancos que había financiado miles de préstamos hipotecarios a más del 100% del valor de la vivienda (en época de subida artificial de precios) o de préstamos a empresas también a más del 100% del valor de la inversión?
Y, sobre todo, ¿cómo podía creerse que estaban en buena situación si a la hora de la verdad habían dejado de dar créditos a las empresas y consumidores, dejando así que se hundiera nuestra economía?
La respuesta a estas paradojas es esencial para comprender lo que ha ocurrido en España y lo que nos va a suceder muy pronto.
Los banqueros tienen un poder extraordinario en Europa, en donde hacen y deshacen normas a su antojo, pero los españoles tienen en nuestro país una influencia política, mediática y social incluso mucho mayor que en otros lugares. Perdonan desde hace años los créditos a los partidos políticos, dominan la política editorial de los medios, influyen en las universidades y mantienen contratados a docenas de investigadores que difunden las tesis que les convienen. Así, no les debió resultar difícil convencer a los principales líderes políticos y de opinión de que su situación era buena. Sobre todo, cuando podían disimularla gracias a los cambios contables aprobados por la Comisión Europea, precisamente a instancias de la patronal bancaria. En particular, la “mentira piadosa”, como la califica el catedrático de Contabilidad Oriol Amat, que les permitía seguir valorando los activos dañados a su precio de adquisición y no al mucho menor del mercado en el momento de la valoración.
Esos trucos contables, las inyecciones de liquidez que los grandes bancos españoles recibieron en otros países y las demás ayudas que les dio el Estado permitieron manipular y disimular su situación patrimonial hasta el punto de aparecer como los más rentables del mundo. Lo dicho: Liga de Campeones.
Pero la realidad era otra y mucha gente lo sabía. Los bancos, todos, y no solo las cajas, estaban tocados del ala y en el fondo de sus balances había un deterioro estructural gravísimo como consecuencia de la crisis del ladrillo que ellos mismos habían provocado facilitando el endeudamiento explosivo de toda la economía. Un deterioro que tenía dos caras: la acumulación de activos (títulos de préstamos y créditos y propiedades inmobiliarias) que no ya no tenían ni mucho menos el valor que se les asignaba, y unas deudas con otros bancos extranjeros que sí seguían valiendo lo que inicialmente se había registrado: muchos cientos de miles de millones.
Si se hubiese puesto en claro esta circunstancia a medida que iban apareciendo activos con pérdida de valor, los bancos españoles se tendrían que haber ido declarando en quiebra porque las provisiones de las que tan orgullosos estaban los reguladores del Banco de España eran totalmente insuficientes. Y para evitar esa situación (que los banqueros sabían -o debían saber- ya en 2007 que antes o después se iba a producir) lo que trataron de hacer fue ganar tiempo para ir creando las condiciones que les permitieran finalmente quedarse con todo el mercado. Gracias a su gran poder político consiguieron que el PP y el PSOE asumieran una estrategia de reforma que poco a poco iba a permitirles que recobrasen el dominio de la situación y el equilibrio patrimonial. Se trataría de ir quitando de en medio a las cajas de ahorros, a quienes era mucho más fácil hacerlas culpables de todo lo que había ocurrido, en gran parte con razón, por la lamentable gestión de los políticos responsables de sus órganos rectores (aunque en realidad se debía a que habían dejado de ser auténticas cajas de ahorros para convertirse en clones de los bancos privados).
Si casi la mitad de los operadores del mercado que competían con los grandes bancos privados desaparecían o eran poco a poco absorbidos, los dos, tres o cuatro mayores de estos últimos quedarían reforzados sin necesidad de mostrar su insolvencia ni de pagar por sus irresponsabilidades. De este modo y a base de recibir ayudas del Estado, como ahora, es como ha ido evolucionando siempre el sector bancario español, cada vez más concentrado.
Pero la intranquilidad y los problemas han empezado a agravarse por lo que era previsible que sucediera: el proceso de fagocitación del mercado como estrategia para salvar a la gran banca privada sin que se le vean sus vergüenzas es muy lento, inseguro y a veces, como ha ocurrido con Bankia, incluso escandaloso.
Además, hay que tener en cuenta que el partido no solo se juega en campo nacional. ¿Se iban a conformar los acreedores europeos de la banca española con esta estrategia? ¿Estarían dispuestos a esperar? ¿Se van a arriesgar sabiendo que la política de austeridad va a deprimir por largo tiempo a nuestra economía y que eso va a acelerar el deterioro patrimonial de los bancos españoles y a dificultar el pago de su propia deuda?
Hasta ahora, los banqueros españoles han conseguido que todos nos creamos su gran mentira. O, al menos, que actuemos como si nos la creyésemos (porque basta hablar con responsables políticos y directivos económicos de cualquier ideología o tendencia política para oír a muchos de ellos decir que el rescate es inevitable por el gran agujero de los bancos). El gobierno de Zapatero se limitó a seguir el protocolo marcado por la gran banca incluso en los detalles más pequeños, desde el indulto final al decreto de vergonzosos nuevos privilegios aprobado también estando su gobierno ya en funciones. Pero el de Rajoy ha querido mover ficha jugando a mostrar la verdadera situación de la banca y está precipitando las cosas, porque su estrategia de reformas en unidosis y muy improvisadas solo ha servido para mostrar que la del sector financiero es mucho peor que la que se venía diciendo, y para hacerla quizá ya indisimulable.
Ahora solo queda saber lo que ocurrirá tras la auditoría solicitada y que, como todas, proporcionará resultados “por encargo”. Solicitar una evaluación objetiva a Oliver Wyman (que se “equivocó” cuando auditó a los bancos irlandeses considerándolos ejemplares poco antes de que tuvieran que ser nacionalizados, o que fue una de las garantes de los derivados de las hipotecas sub prime como productos muy seguros) es como es como pedir auxilio en el naufragio a quien no sabe nadar.
Así que para qué nos vamos a engañar: aunque la gente normal y corriente no sepamos el final, las autoridades ya lo han negociado porque en cuestión de banca nadie da puntada sin hilo. Pueden ocurrir dos cosas. O bien que hayan acordado ya que se siga mareando la perdiz porque las autoridades europeas (que posiblemente sepan la magnitud real del agujero) admiten que el rescate sería impagable para España y que quizá levantaría una auténtica polvareda social. O bien que se concluya que hasta aquí hemos llegado y que hay que tirar por fin de la manta que cubre las miserias de los bancos españoles.
Me parece a mí que esto último va a ser lo más probable porque, al fin y al cabo, los bancos españoles y extranjeros serían los beneficiados. Los auditores, como tantas veces, serán los que se encarguen de hacer la representación necesaria para que todo se nos presente de la forma más fácil de asumir.
Y aquí es donde estamos. Botín y compañía han dejado atrapada a España a base de irresponsabilidades y de mentiras. Van a terminar obligando a que España, como le ocurriera a Irlanda, tenga que asumir su rescate; haciendo que éste -que en realidad es la recapitalización de lo que los banqueros irresponsables han perdido jugando en el casino- se presente como la salvación de España; y obligando a que los españoles tengamos que sufrir nuevos recortes en derechos sociales y bienestar para que los ellos nos sigan gobernando y obteniendo beneficios a nuestra costa.
Espero y deseo, sin embargo, que las cosas no terminen ahí y que los banqueros no puedan respirar tranquilos en ese momento, como si se hubieran acabado entonces sus problemas. Lo espero y deseo en la confianza de que un buen número de españoles, ojalá su gran mayoría, sean dignos y patriotas y que no perdonen a quienes han arrastrado a España a la ruina a base de mentiras para salvar sus privilegios políticos y económicos.

lunes, 21 de mayo de 2012

PROFESOR LAZHAR (PHILIPPE FALARDEAU, 2011)

Un maestro de primaria de origen argelino entra en contacto con un grupo de adolescentes de Montreal obsesionados por el misterio de la muerte. (FILMAFFINITY)

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"Lo que hace que la película sea apasionante es la sabiduría y la elegancia con las cuales trata sobre los temas gemelos del dolor y la sanación, y la tranquila belleza de la interpretación de Mohamed Fellag en el papel principal" (Joe Morgenstern: The Wall Street Journal)
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"'Monsieur Lazhar' construye la esperanza en el rostro de la tragedia y arroja una nueva luz a la cuestión de qué es la verdad y cómo encontrarla" (Rex Reed: The New York Observer)
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"Como un dedicado profesor, éste es un filme que permanece contigo (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)" (Kyle Smith: New York Post)
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"Pedagogía en 35 mm. (...) Una película preciosa (...) en la línea de las francesas 'Hoy empieza todo' y 'La clase', pero con un tono menos documental y más sentimental (en el buen sentido), más emocionante" (Javier Ocaña: Diario El País)
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"El joven director ha sabido extraerle a esta preciosa historia todo el potencial sensible, que no sensiblero, que poseía (...) un personaje conmovedor (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón)
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"Espléndida (...) Es una película sin concesiones. En ella imperan la emoción, el talento y -pese a todo- la alegría. (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Una película considerablemente audaz (...) Hábil para pulsar las más finas cuerdas emotivas, la mezcla de drama y sonrisas de este film lo hacen particularmente apto para públicos variopintos. (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (M. Torreiro: Fotogramas)
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PREMIOS:

2011: Oscars: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2011: Festival de Toronto: Mejor película canadiense
2011: Festival de Locarno: Premio del público
2011: Festival de Valladolid - Seminci: Mejor guión, Premio FIPRESCI


Ayer fuí con Juanma al cine, nos decidimos por esta película que tan buenas críticas tiene. Está bien, me ha gustado, pero claro, después de ver la semana pasada "Las nieves del Kilimanjaro" (que me encantó) pues se me queda algo floja. La niña es fantástica, es el personaje que más me ha gustado.
Anina

jueves, 17 de mayo de 2012

El gran despilfarro: La crisis bancaria en España

Declaración de econoNuestra

La nacionalización parcial de Bankia, intervención de hecho de la entidad, llevada a cabo por el gobierno del Partido Popular, es un hito importante, y no el último, en el desarrollo de la grave crisis en la que está instalado el sistema bancario.La forma en la que se ha realizado la intervención es tanto un reflejo de las contradicciones que recorren al PP, como de la falta de profesionalidad de sus dirigentes, en un tema en el que deberían tener interés en aparecer como gente capaz. Un suceso tan relevante como la nacionalización de una entidad sistémica, señalada públicamente como tal por el FMI, ha sido ejecutado con improvisación, filtraciones y titubeos. Fácilmente se podría haber disparado el pánico de los depositantes, con lo que alguna modalidad de “corralito” habría sido una realidad en nuestras tierras.
Las contradicciones del PP se pueden resumir en lo siguiente: “No salen las cuentas”. Los  rescates, éste y los próximos, se llevan por delante las más optimistas previsiones sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit público. Las cifras que están en juego superan, en orden de magnitud, los bestiales recortes anunciados y aprobados. Por mucho que se empeñen en repetir que esto no va a costar nada, las cuentas no salen. La economía española está inmersa en un bucle contractivo de tal magnitud, que hace perecederas al instante cualquier cifra estimada sobre el  volumen de las pérdidas de las entidades financieras. El volumen de los activos que en los bancos no generan rendimientos, total o parcialmente, va a seguir creciendo, porque el efecto contractivo de los recortes solo se ha manifestado de forma incipiente. Es decir, la necesidad de provisiones y el reconocimiento de pérdidas van a continuar.
La crisis bancaria surgió de la mezcla de los errores de gestión de los directivos bancarios, junto con los intereses mutuos de enriquecimiento no sostenible de dichos directivos y de los empresarios tóxicos (no son los activos los tóxicos, sino los empresarios y los banqueros), pero, posteriormente, las denominadas políticas de austeridad agravaron la crisis bancaria inicial y la convierten en irresoluble. La crisis de las subprime en Estados Unidos aceleró la explosión de la burbuja financiera en España, porque los bancos y las cajas de ahorro se financiaban mediante las titulizaciones de los préstamos hipotecarios, titulizaciones que colocaban en Europa y la financiación interbancaria de bancos no españoles. Ambas vías de financiación colapsaron en agosto de 2007, por lo que  bancos y cajas adoptaron duras restricciones a la concesión de créditos, y la actividad económica se paralizó bruscamente con la inmediata subida del paro. En esos momentos algunas cajas de ahorro ya exhibían una situación patrimonial cercana a la necesidad de intervención. Era el caso especialmente, de Caja Madrid, Bancaja y CAM. Pero la falta de una política de fuerte estímulo de la economía, por parte de los gobiernos europeos y, posteriormente, las políticas neoliberales de brutales recortes, han exacerbado la crisis económica, convirtiéndola en gran recesión, lo que ha amplificado y extendido la crisis bancaria al conjunto del sector. Por otra parte, la denominada crisis de la deuda soberana ha sido la consecuencia de la crisis económica, provocando la enorme caída de los ingresos fiscales, y el deterioro de los bancos y cajas, dado que, como ha ocurrido, el gobierno terminaría rescatando a las entidades con problemas

1.- La formación de la burbuja

Desde el inicio del euro el crédito concedido, en España,  por los bancos y cajas de ahorro, pasó de representar el 88% del PIB, en el año 2000, al 171% en el año 2008. Además, la cartera que más creció fue la de construcción y vivienda. El parque de viviendas nuevas, en el año 2000, ascendió a 334.000 unidades, mientras que en 2007 alcanzó las 734.000 unidades. El precio medio de la vivienda se duplicó en el mismo período. Además, el inicio del crecimiento de la construcción de viviendas se inició unos años antes de la creación del euro como divisa.
El resultado de estas cifras es que en 2007 la exposición al riesgo de impago de promotores y compradores de vivienda era descomunal. El crédito también se dirigió a grandes y medianas empresas industriales y de servicios. Pero existen diferencias significativas con el riesgo inmobiliario.
La mayoría de los promotores inmobiliarios arriesgan muy poco capital en sus negocios. La práctica habitual, consentida por los bancos y cajas de ahorro, es la concesión de un alto porcentaje de  financiación sobre el total del proyecto, con el argumento de que habitualmente los préstamos serán subrogados a los compradores finales de las viviendas. Pero hay otras razones, especialmente en las cajas de ahorro, y son los vínculos políticos y económicos que se establecen entre el núcleo directivo, el consejo de administración, formado por políticos, y los empresarios, promotores inmobiliarios.
En el caso de que la promoción fracase, total o parcialmente, es prácticamente imposible recuperar la inversión, o en cualquier caso, las pérdidas serán cuantiosas. Además, las entidades financieras financiaron la compra de suelo, incluso no urbanizado, basándose en precios determinados por los precios de los inmuebles que en muchos casos no se llegaron a construir.
Los productos no vendidos no son exportables y solo pueden deteriorarse. El parque actual de viviendas en manos de las cajas de ahorro y bancos los han convertido en las mayores inmobiliarias. Pero con la particularidad de que son activos que solo generan costes.
La formación de la burbuja era ya bastante evidente en 2002. El Banco de España, con Caruana nombrado por el PP, como gobernador,  no acometió ninguna labor preventiva, y la supervisión prudencial brilló por su ausencia, Miguel Angel Fernández Ordoñez (MAFO), nombrado por el PSOE también se abstuvo de intervenir, y la burbuja explotó.
¿Se podía haber abortado la burbuja inmobiliaria? Greenspan declaró que no era posible utilizando los tipos de interés, y ese argumento se ha repetido por nuestros lares, teniendo en cuenta además, que el Banco de España no tenía ya el control de los tipos de interés. Sin embargo, la forma de impedir la formación de la burbuja, o frenarla en sus comienzos, habría sido mediante la exigencia de provisiones específicas adicionales, tanto por incremento de la cartera de promotores, como por exceso de concentración del crédito promotor. Dictar esas medidas sí estaba al alcance del Banco de España, pero no lo hizo. La provisión estadística o anticíclica, algo tenía en cuenta el crecimiento del crédito, pero era muy favorable al crédito hipotecario, por el efecto de las garantías. En definitiva, el Banco de España falló en la regulación prudencial, sea por razones de falta de voluntad política y responsabilizarse de abortar el crecimiento, o bien sea por incomprensión de la situación, o por ambas cosas.

2.- La crisis de Bankia

En la crisis de Bankia confluyen dos cajas de ahorro, Caja Madrid y Bancaja, pero en el análisis también podemos incluir a la CAM, cuya crisis estalló antes. Entre las tres han acumulado un terrorífico volumen de créditos ligados al negocio inmobiliario. Comparten ciertas características comunes, que les confiere cierta singularidad dentro del sistema bancario español. Estas tres cajas han estado gobernadas por el Partido Popular en el período en el que se incuba la burbuja inmobiliaria. La cartera de préstamos de las tres entidades ha acumulado una gran concentración de préstamos a promotores inmobiliarios, con los que los miembros de los consejos de administración tenían fuertes vínculos, o incluso se llegaban a sentar en los consejos como empresarios independientes. En el caso de la Comunidad Valenciana, Bancaja y CAM financiaron todo tipo de proyectos faraónicos, que resultaron, en gran parte, inversiones fallidas. Las tres cajas tomaron grandes participaciones industriales, con el fin de sentar en los consejos de administración de las grandes empresas españolas a los presidentes y otros destacados miembros de las cajas. El principal mérito de Miguel Blesa, catorce años presidente de Caja Madrid, fue el ser amigo de Aznar, y en el caso de José Luis Oliva, el haber sido presidente de la Generalitat Valenciana, le convertía en un reputado banquero. Los sueldos conocidos de los presidentes de las cajas se igualaron con los de los bancos privados, al mismo tiempo que las remuneraciones de los consejeros también alcanzaban cifras escandalosas. Así se conseguía el gobierno corporativo “perfecto”, en el que los intereses de los consejeros estaban adecuadamente alineados con los intereses de los presidentes: enriquecerse todos. El núcleo directivo no podía estar al margen de la bonanza y, además de retribuciones y fondos de pensiones millonarias, se les premiaba con puestos en consejos de administración de empresas participadas, muchas de ellas compartidas con promotores inmobiliarios. Así se cocinaron las condiciones ideales para la tormenta perfecta. Todos los implicados tenían intereses en el negocio, y éste estaba basado en aumentar el balance, generar beneficios a corto plazo, porque si la situación cambiaba, ya tenían sus cláusulas de protección, en forma de fondos de pensiones y salida de la entidad con indemnizaciones millonarias.

3.- El Banco de España

El Banco de España no tuvo voluntad en poner fin a la burbuja inmobiliaria, y una vez desatada la crisis financiera, actuó con criterios nacionalistas y corporativistas, defendiendo las maravillas de la regulación anticíclica y la solvencia de las entidades españolas.  Es cierto que en Europa los bancos centrales actuaron con criterios similares al Banco de España, lo que dio lugar a una serie de pruebas de estrés condicionadas por los intereses de cada ente regulador, y consiguiendo más desconfianza que otra cosa, cuando una vez pasadas la pruebas seguían manifestándose graves problemas de liquidez y solvencia, sin necesidad de que se dieran las condiciones extremas planteadas en las pruebas de estrés. También es cierto que la regulación anticíclica era una medida positiva, pero muy parcial e incompleta, y no la medicina adecuada ante una crisis sistémica.
Con la llegada de MAFO el gobernador intentó paliar sus carencias de conocimiento de los problemas de los bancos, con los ataques cotidianos contra los intereses de los trabajadores. Mientras tanto, el Banco de España dedicó grandes recursos a validar, y a convalidar,  modelos de riesgo de crédito construidos por las entidades, en el marco de Basilea II, para cumplir con los requerimientos de recursos propios, modelos que han sido barridos por la eclosión de la crisis bancaria. Es difícil encontrar una prueba empírica más contundente, para testificar el fracaso. Mientras los técnicos del Banco de España, han dedicado ingentes recursos públicos para comprobar la supuesta validez de las bases de datos, los sistemas de rating y las estimaciones de probabilidades de default , la solvencia de las entidades se disolvía como un azucarillo en el café para todos de Basilea II.  Sin embargo, todavía no hemos visto ninguna reflexión crítica, emanada desde el Banco de España, sobre las causas de la crisis bancaria y el fracaso de la regulación tecnocrática y favorable a las entidades que son las reglas de Basilea.

4.- EL Banco Central Europeo (BCE)

El BCE es uno de lo grandes problemas de la crisis. El poder político y económico, favorable a los intereses de los empresarios y banqueros, han dotado al BCE de un estatuto de independencia de los gobiernos, mientras que los gobiernos resultan dependientes del BCE. Esta situación insólita, que invalida los más elementales principios de la democracia formal, ha convertido al BCE en el tirano  de Europa. Derribar esta tiranía es uno de los principales objetivos para poder avanzar en una salida de la crisis. Draghi, igual que Trichet, impone condiciones a los gobiernos. Modula las inyecciones de liquidez, para que el sistema no se hunda, pero utiliza su inmenso poder como arma de chantaje.  Las dos últimas inyecciones de más de un billón de euros, no han sido gratis. Sin esas inyecciones muchos bancos no podían hacer frente a sus necesidades de liquidez ante los vencimientos de deuda emitida, ni tampoco podrán haber seguido acudiendo a las subastas de deuda pública en España e Italia. Pero el BCE impone condiciones de forma autoritaria y exige más sacrificios, más recortes y más austeridad. Su ideología fundamentalista, y su estatuto de independencia, en línea con las fuerzas conservadoras, es uno de los principales obstáculos para una salida de la crisis.

5.- Las nacionalizaciones para socializar pérdidas y privatizar beneficios

Los gobiernos de derecha son enemigos de lo público salvo cuando tienen que utilizar los recursos públicos a favor de los intereses privados. Esto se vuelve a repetir con la nacionalización de Bankia y los apoyos públicos ya concedidos, más los próximos que están por venir. Por más que el ministro Luis de Guindos repita que lo que está haciendo es un magnífico negocio para los contribuyentes, las terribles consecuencias de la crisis y de las políticas de recortes son irreversibles (Los costes de la reforma financiera).
Con la creación de los  “bancos malos” el gobierno ha abierto otra vía de necesidad de apoyos de recursos públicos. Después de tanto “esquema de protección de activos”, FROB, cocos, el problema elemental es que las cajas y los bancos han sufrido, y van a sufrir, enormes pérdidas, y “alguien” tiene que hacerse cargo de ellas. Hay que reponer capital a las entidades o dejarlas caer y, en ambos casos, las pérdidas se socializan, porque el capital solo procede de los recursos públicos, sea en forma de emisiones de deuda pública, emisiones del FROB, o futuros rescates procedentes de Bruselas, que también habrá que pagar. Pero esto son los costes directos, porque los costes indirectos del estancamiento y retroceso económico, por muchos años, es inconmensurable.

6.- Perspectivas

Con la intervención de Bankia se ha producido una escalada en la evolución de la crisis bancaria, que se acelera por momentos. Desde todos los ámbitos se reclama saber cual es el “verdadero valor de los activos tóxicos”, para lo cuál el gobierno ha exigido la actuación de expertos independientes que valorarán no solo las carteras dañadas, sino todos los activos bancarios. La petición de expertos independientes deja por los suelos al Banco de España que es el responsable directo de evaluar la salud de las entidades bancarias. Pero, en cualquier caso, se trata de un esfuerzo inútil. El resultado del trabajo de los evaluadores independientes será más zozobra. Es una muestra de que los más elementales principios económicos se desconocen. Realizarán estimaciones que a los pocos meses quedarán obsoletas, porque en un escenario tan abierto como el actual las variables fundamentales están en la política. Solo un cambio de rumbo profundo en las políticas de recortes puede salvar la situación. El efecto de los recortes anunciados por el gobierno sobre la morosidad, debido al aumento del paro y el deterioro del tejido empresarial, elevará las cifras de morosidad a niveles insostenibles. La posible salida del Grecia del euro tendrá consecuencias y los costes de la deuda pública pueden alcanzar niveles imposibles de financiar. Valorar los activos bancarios en estas circunstancias es un ejercicio inútil.  Los bancos solo tienen solución si se crea un escenario en el que los créditos solventes crezcan más deprisa que la morosidad, porque además, en ese escenario, muchos deudores recuperarían la capacidad de pago. Todo lo que no sea eso, es avanzar hacia el desastre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Las verdaderas causas de la elevada deuda pública (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en publico.es el 16 de mayo de 2012

Las autoridades europeas se empeñan en hacer creer que el principal problema que tienen que resolver es el de la deuda pública y afirman que ésta se ha generado por el excesivo gasto de los gobiernos en servicios públicos, y porque las personas normales y corrientes hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Por eso dicen que su único remedio es aplicar las durísimas políticas de austeridad que proponen.
Se trata de un juicio que no responde a la verdad y que está llevando a los países europeos al desastre porque los efectos de los recortes de inversión pública y gasto social que aplican está destruyendo la capacidad de generar ingresos, no solo a corto sino a medio y largo plazo, y eso va a dar lugar, si no se cambia de rumbo urgentemente, a muchos años de penurias y grandes sufrimientos y convulsiones sociales.
Con independencia de que en la mayoría de los países el problema es la deuda privada y no la pública (un asunto que no voy a tratar ahora) la realidad es que las causas verdaderas de ésta última son otras distintas a las que proclaman las autoridades y, por tanto, requieren un tratamiento diferente. Las más importantes son la siguientes:
- En primer lugar, haber prohibido la financiación a los gobiernos por el banco central y obligar a que se financien por la banca privada. Eso ha producido un encarecimiento extraordinario de la deuda traducido, paralelamente, en enormes beneficios para los banqueros privados. Los economistas franceses Jacques Holbecq y Philippe Derudder  han demostrado en su libro La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le système?( Ed. Yves Michel 2009) que Francia ha tenido que pagar 1,1 billones en intereses desde 1980 a 2006 para hacer frente a la deuda de 229.000 millones existente en ese primer año. Es decir, que si hubiera sido financiada por un banco central sin pagar intereses se hubiera ahorrado 914.000 millones de euros. Sabemos que España ha pagado ya tres veces la deuda que tenía en 2000, Agustín Turiel ha demostrado que solo en 2008, 2009, y 2010 ha tenido que pagar 120.842 millones de euros para hacer frente a la deuda en las condiciones que le imponen los mercados (La deuda ilegítima del Estado Español) y que en los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se consignan más de 28.876 millones de euros de intereses. En toda la Unión Europea los dos investigadores citados muestran que se pagan anualmente unos 350.000 millones de euros a la banca privada por este mismo concepto. Es evidente, pues, que el factor principal que ha encarecido la deuda pública, el que la mantiene hoy día en sus niveles desorbitados, es el que haya sido financiada por la banca privada a intereses de mercado.
Si el Banco  Central Europeo hubiera actuado como un auténtico banco central, en lugar de ceder la financiación a la banca privada para que esta hiciera un negocio descomunal, las economías europeas no estarían en la situación calamitosa en la que están y los pueblos europeos no tendrían que estar soportando los sacrificios tan grandes que ahora soportan. Además, de esta forma se habría evitado no solo tener que gastar mucho más en la financiación sino también el sufrirla en las condiciones tan volátiles que generan los inversores especulativos que predominan en los mercados. Y así se obligaría más fácilmente a los bancos a que dediquen sus recursos a cumplir con su función que es la de financiar a las empresas y consumidores para que así haya actividad, empleo e ingresos públicos suficientes.
- En segundo lugar, el gran incremento de las desigualdades que ha hecho que montantes cada vez más grandes de ahorro de las clases más ricas se destinen a la especulación deteriorando la actividad productiva y disminuyendo así la generación de ingresos privados que, a su vez, nutran puedan nutrir las arcas públicas. Y no se puede olvidar que esa desigualdad se ha generado deliberadamente, por influjo de los grandes grupos oligárquicos, al aplicarse políticas de moderación salarial y de fomento del trabajo precario, y haciendo reformas fiscales regresivas que han mermado los ingresos públicos con tal de permitir que los más ricos, las grandes fortunas y grandes empresas, apenas paguen impuestos. Si estas últimas no cometieran fraude fiscal en España no habría que hacer posiblemente ningún tipo de recorte en el gasto público.
- En tercer lugar, la existencia consentida de paraísos fiscales en donde se calculan que hay entre 1,5 y 2 billones de euros que no tributan ni un solo euro a las haciendas europeas.
- En cuarto lugar, la identificación del progreso con el mito del crecimiento intensivo que ha llevado a realizar gastos públicos completamente innecesarios e improductivos (grandes aeropuertos e infraestructuras infrautilizados y desproporcionados, trenes de alta velocidad, edificios suntuarios…).
- Y finalmente, la falta de democracia real que permita el control social de las autoridades, la sanción contundente de la corrupción y la participación efectiva de la ciudadanía en la gestión presupuestaria para poder evitar que ocurra todo lo anterior.
Por lo tanto, la solución a los problemas de la deuda pública en Europa no puede pasar por las políticas de austeridad que están aplicando las autoridades y que simplemente consisten en recortar derechos sociales y recursos para el bienestar, con el fin soterrado de facilitar el negocio de su provisión privada y de mantener los privilegios de la banca y de las grandes empresas.
La solución es otra.
Con carácter inmediato hay que plantear una quita en toda Europa de la deuda existente, que es completamente imposible que se pueda pagar, repudiando la deuda generada por la financiación privada y por la especulación en los mercados; modificar el estatuto del Banco Central Europeo para que financie sin intereses los gastos extraordinarios de los gobiernos (sin perjuicio de que eso deba ir acompañado de un control de las demás circunstancias que provocan un crecimiento inadecuado de la deuda pública que debe limitarse a financiar necesidades extraordinarias o las inversiones que necesita el desarrollo integral y sostenible de las economías); la prohibición de los paraísos fiscales; la puesta en marcha de un plan de lucha contra el fraude en toda Europa y de reformas fiscales  progresivas con figuras impositivas que graven las transacciones financieras y particularmente las de carácter especulativo; recuperar el poder adquisitivo de las rentas más bajas para generar actividad, empleo e ingresos públicos; prohibición de la utilización de productos financieros vinculados a las necesidades sociales básicas o a los recursos estratégicos de las economías; y reformas políticas que fortalezcan las democracias el control, social y la participación ciudadana. Aunque, siendo realistas, hay que señalar que para frenar de verdad la deuda pública y no echar sobre las economías una losa insoportable e insostenible en forma de gasto público corrupto y despilfarrador, será necesario a medio plazo avanzar aún más, estableciendo controles de capital para evitar la constante inestabilidad monetaria, desmercantilizando el trabajo y repartiendo el empleo, y configurando nuevos regímenes de propiedad y de derechos asociados a ella para evitar la concentración actual de los recursos y el dominio de los mercados y de la sociedad por los grandes grupos de poder empresarial y financiero.

lunes, 14 de mayo de 2012

LAS NIEVES DEL KILIMANJARO (ROBERT GUÉDIGUIAN, 2011)

A pesar de haber perdido su trabajo, Michel vive feliz con Marie-Claire desde hace treinta años. Sus hijos y sus nietos los llenan de alegría. Tienen amigos muy cercanos. Están orgullosos de sus actividades sindicales y políticas. Sus conciencias son tan transparentes como sus miradas. Pero ese bienestar salta por los aires cuando dos hombres armados y enmascarados los golpean, los atan y se fugan con sus tarjetas de crédito. (FILMAFFINITY)

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"'Las nieves del Kilimanjaro' es el Robert Guédiguian que más me ha conmovido desde hace mucho tiempo. (...) Guédiguian es inteligente, es honesto, es de verdad. Como su cine." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Guédiguian y la mala conciencia. (...) Parece un mea culpa (...) A la dimensión utópica del filme, casi de fábula a lo Capra, le corresponde su dimensión reaccionaria (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)
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"Guédiguian, nuevamente en estado de gracia (...) Una película ejemplar para estos tiempos de engaño permanente. (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Guédiguian consigue conmover, emocionar y hacer reflexionar desde la mayor sencillez con una fábula realista, o una radiografía cálida y melancólica" (Ricardo Aldarondo: Fotogramas)
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Ayer fui con Juanma al cine a ver esta peli, de la que ya había visto algún pequeño adelanto en internet y me había parecido muy bonita, ¡vaya si lo es! ¡es una maravilla! ¡me ha encantado! una pequeña gran obra maestra
Anina

domingo, 13 de mayo de 2012

TARTA DE QUESO, MIEL Y NUECES - THERMOMIX -




Tenía ganas de hacerla, ¡está riquísima! ¡muy suave y con el toquecito a miel! la verdad que todas las tartas que he hecho de Ana Sevilla son exquisitas, ¡me encanta!
Anina

sábado, 12 de mayo de 2012

Banco Central Europeo: un pirómano al servicio de la banca privada (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en maspublico.org el 11 de mayo de 2012

Cuando la historia juzgue dentro de unos años lo que ahora está pasando en Europa encontrará en el comportamiento del Banco Central Europeo una causa principal de los males que sufrimos porque fue diseñado para ayudar a la banca privada y no para defender los intereses públicos y la estabilidad macroeconómica y social.
No se le concedió capacidad de supervisión para que las entidades financieras utilizaran con ventaja la existencia de los 27 regímenes nacionales diferentes y se le impidió financiar a los gobiernos. Es decir, Europa se dotó de un banco central que no lo era en realidad, lo que permitió que los bancos privados dispusieran para sí, y con toda libertad de actuación, del negocio de la financiación a los gobiernos.
Cuando las cosas iban bien, y el paso de los intereses se llevaba con cierta comodidad, este modo de funcionar permitía que los bancos encontrasen en la suscripción de la deuda soberana de los distintos países una abundante y tranquila fuente de beneficios que no generaba demasiados problemas, pero cuando la crisis arreció y aumentó la necesidad de financiación (en gran parte para ayudar a los propios bancos privados) se generaron algunos muy graves que pueden provocar que Europa salte por los aires.
En primer lugar, se obligó a que los gobiernos tuvieran que pagar muchísimo más por financiar su deuda. Y como ésta comenzó a multiplicarse en gran parte por la aplicación de los tipos de interés de mercado, se llegaron a cifras que resultaban literalmente insoportables.
En segundo lugar, y como ocurre siempre, los mercados no se limitaban a financiar sino que financiaban en función de la lógica especulativa dominante, es decir, vinculando la deuda a productos financieros más complejos, cuya rentabilidad aumentaba cuanto más difícil se hiciera su pago, de modo que se incentivó así la desestabilización de las economías para hacer rentables la inversión especulativa: cuantas más cayeran, más ganancias.
Finalmente, aunque ya cuando la situación apenas tenía arreglo, el Banco Central Europeo fue obligado a intervenir, aunque por la puerta de atrás del mercado secundario y sin dejar de alimentar la codicia de la banca privada. Trató de aliviar la situación pero lo que consiguió no fue sino mostrar a los inversores y a los bancos que podían jugar incluso aún más fuerte a especular pues al final dispondrían de la cobertura que daba el BCE.
Sabemos que los bancos privados han utilizado esta posición privilegiada como financiadores para extorsionar a los gobiernos e imponerles reformas orientadas a recortar derechos sociales (con la excusa de que eran necesarias para salir de la crisis). Y ahora nos enteramos de que el propio Banco Central Europeo ha utilizado también sus propias intervenciones para influir sobre las decisiones de los gobernantes, forzando su voluntad y dejando que la situación se empeorase cuando le convenía para defender los postulados ideológicos que guían a sus directos. Se ha comportado como un auténtico pirómano y debería abrirse cuanto antes una comisión independiente de investigación que depure las responsabilidades de todos ellos, así como crear ya los tipos penales que contemplen el daño económico que provocan este tipo de actuaciones.

viernes, 11 de mayo de 2012

Bankia: todo sigue como estaba previsto (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 10 de mayo de 2011

La gente que no tiene mucha idea de números y se limita a ver los telediarios o a leer los titulares de la prensa quizá contemple sorprendida lo que está pasando en Bankia. Tantas veces se nos ha dicho que los bancos españoles gozan de excelente salud, que el Banco de España es un supervisor ejemplar y que nada había que temer, que es lógico que la mayoría de las personas no se pueda explicar cómo es posible que entonces se produzcan de vez en cuando estos episodios catastróficos que de pronto se llevan por alto a una entidad hasta entonces calificada por todos como solvente y ejemplar. Es la consecuencia de la serie de grandes mentiras que se vienen lanzando para ocultar la realidad del sistema financiero español y para disimular la estrategia que los banqueros más poderosos han ideado para salir de la crisis con más fuerza y privilegios que antes de que ellos mismos la provocaran.
Lo que está ocurriendo es el resultado de la larga connivencia entre las autoridades, los bancos y los grandes empresarios españoles, especialmente promotores y constructores. Entre todos ellos montaron un negocio extraordinariamente lucrativo en torno a la burbuja inmobiliaria de los últimos años, propiciada a su vez por los bajos tipos de interés que necesitaba Alemania. De 1992 a 2007 el crédito total de los bancos y cajas españolas pasó de 88.500 millones de euros a 1,07 billones y de ese incremento algo más del 60% fue a parar a la construcción y la vivienda.
Como los depósitos que recibían eran claramente insuficientes para proporcionar ese crédito, las entidades financieras españolas se endeudaron con bancos extranjeros, pasando el crédito recibido de 78.000 millones a 428.000 millones en el mismo periodo.
Es importante entender que este incremento impresionante del crédito no es sino la misma cosa que el incremento impresionante del negocio bancario, que consiste en crear deuda. Y fue para poder conseguirlo que los bancos han estado imponiendo políticas de liberalización del suelo, de fomento de la compra de vivienda, de privatización de los fondos de pensiones, o de moderación salarial y bajos ingresos para que las familias y las pequeñas y medianas empresas se vieran más obligadas a endeudarse. Todo ello es lo que impulsaba la demanda de crédito, es decir, lo que iba alimentando el negocio de los bancos.
Pero al hacer esto, las entidades financieras fueron incurriendo en riesgos crecientes: elevaban artificialmente, mediante sus tasadores, el valor de los negocios que financiaban y el precio de los pisos y daban créditos cada vez más arriesgados. Cuando la crisis estalló llevándose por los aires la burbuja inmobiliaria o disminuyendo la capacidad de pago de los deudores e hipotecados, la morosidad se multiplicó y la banca comenzó a acumular activos que perdían rápidamente valor. Perdía capital y dejaba de cobrar créditos, mientras que seguía obligada a pagar los que había recibido del exterior.
La patronal bancaria consiguió enseguida que las autoridades europeas autorizaran cambios en la normativa contable para que los bancos pudieran disimular esas pérdidas, dejándoles que consignaran en sus balances el valor que tenían cuando fueron adquiridos y no el de mercado actual. Gracias a ello se ocultaban la descapitalización ingentes que su pérdida de solvencia. Y gracias a la generosa financiación y a las facilidades que recibían del Banco Central Europeo, iban haciendo negocio con la deuda (en lugar de financiar a la economía) y, sobre todo, se iban desprendiendo de activos malos al ir entregándolos a cambio de la liquidez que recibían.
La autoridades han amparado los intereses de los banqueros permitiendo que no tengan que mostrar claramente su quebranto patrimonial, así que no sabemos realmente qué magnitud real tiene. Pero de ella puede dar idea el hecho de que su solvencia siga estando bajo mínimos y que sean incapaces de volver a funcionar normalmente a pesar de haber recibido cientos de miles de millones de euros del Banco Central Europeo.
En lugar de poner al descubierto lo que estaba pasando y hacer que cada uno hiciera frente a sus responsabilidades, las autoridades cedieron a las presiones de los banqueros y asumieron que la solución para salvarlos sería acabar con la parte más débil del sistema para que los grandes bancos privados pusieran fortalecerse repartiéndose el mercado que dejaban. En nuestro caso esa estrategia consistiría en ir desmantelando las cajas de ahorros, que suponían prácticamente la mitad del mercado, y que podían utilizarse fácilmente como chivos expiatorios al haber estado ligadas en gran parte a una clase política, con razón, cada vez más desprestigiada.
La estrategia ha sido cuidadosa y muy bien urdida. Sorprendentemente, en un periodo en que no había consenso alguno entre PSOE y PP, ambos partidos se pusieron de acuerdo en cuestión de días para aprobar una ley de cajas que, a diferencia de lo que se hacía con los bancos privados, las obligaba a “desnudarse” patrimonialmente hablando. De esa manera resultaría inevitable que mostraran su insolvencia y carencias de capital y, por tanto, que tuvieran que recurrir a las soluciones de urgencia que la propia ley contemplaba: diferentes formas de fusiones entre ellas que irían aclarando el mercado.
En ese proceso las autoridades volvieron a actuar con la misma complicidad con las entidades financieras privadas que tuvieron años antes cuando dejaron que acumularan el gran riesgo que luego ha generado los problemas que ahora sufrimos, con tal de que aumentaran sin parar su negocio y sus beneficios. Así, tanto el Banco de España como la Comisión Nacional del Mercado de Valores o el gobierno impulsaron y permitieron que se llevaran a cabo fusiones entre cajas en condiciones que llevaban consigo más problemas futuros que los que decían querer resolver. Lo que era lógico si lo que sería no era salvar a las cajas sino justamente lo contrario, acabar con ellas para que o bien fuesen absorbidas posteriormente por bancos privados, que desparecieran o que redujeran al mínimo su presencia en el mercado.
Por referirme al caso de Bankia, recordaré que se alentó su fusión con Bancaja haciendo la vista gorda ante las ocultaciones y valoraciones inadecuadas que iban detrás de ésta última, dejando que la nueva entidad resultante naciera con una losa que le iba a hacer imposible salir adelante. Hoy día, por ejemplo, el 80% de los morosos de Bankia proceden de Bancaja.
Más tarde, se impulsaron salidas a Bolsa realmente impresentables, por no calificarlas de manera más fuerte, que han supuesto un auténtico engaño para los suscriptores, la inmensa mayoría de los cuales han registrado ya pérdidas sustanciales en su inversión, y una capitalización prácticamente fallida de las entidades.
Era imposible que Bankia, como seguramente le va a ocurrir a otras entidades procedentes de antiguas cajas de ahorros, saliese adelante en las condiciones en las que estaba. Sería imposible que lo hiciera prácticamente cualquier banco o caja de ahorros español si se le obligase a valorar correctamente sus activos. Pero mucho menos lo era Bankia desde que arrastraba a Bancaja con ella. Si bien esto no puede exculpar a los dirigentes y directivos de la antigua Caja de Madrid, una de las entidades que en mayor medida ha estado sujeta al poder caciquil y que más habitualmente ha practicado la manipulación de los valores reales de los activos para incrementar a su antojo el crédito en beneficio de promotores, constructores y grandes empresarios amigos, además de ser una de las que ha engañado a mayor número de clientes con cláusulas escondidas, participaciones preferentes, swaps, etc.
Lo que ocurrirá en los próximos días, o incluso horas, estaba previsto: se trata de ir avanzando en la línea de poner todo el mercado financiero a disposición de los grandes bancos. Ahora se “nacionalizará” el capital contaminado de Bankia mientras que se dejará expedito el camino para que en un futuro más o menos inmediato el capital limpio sea absorbido por otras entidades o se mantenga como una entidad jibarizada.
Luego se hará lo mismo con otras cajas bancarizadas. Poco a poco, para que todo parezca un accidente. Salvo que los acreedores extranjeros se vayan poniendo nerviosos, o que los especuladores se agiten más de la cuenta sobre la deuda pública, que a la vista de lo que va a ocurrir con Bankia, cada vez es más evidente que es el resultado de un expolio conscientemente organizado para salvar los privilegios de los banqueros y no, como dicen, del despilfarro en derechos sociales y bienes públicos. Si se complican las cosas y si el gobierno de Rajoy sigue manifestando que solo sabe actuar mediante la improvisación y las contradicciones constantes, perdiendo legitimidad y apoyo social por momentos, es posible que todo se adelante y que se imponga desde fuera el rescate generalizado de los bancos españoles para que éstos paguen sus deudas a los alemanes y franceses. Ah!, perdón, quería decir, el rescate “de España”, ya saben.

Lo que el señor Draghi y el Banco Central Europeo entienden por estimular la economía (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 11 de mayo de 2012

Este artículo muestra que lo que el Banco Central Europeo y su presidente entienden por estimular la economía (que se centra en reformas del mercado laboral que tienen como objetivo bajar los salarios y la disminución de la protección social y del gasto público) empeorará en lugar de facilitar el crecimiento económico.

El Presidente del Banco Central Europeo (BCE), el señor Mario Draghi, en su reciente presentación al Parlamento Europeo, reconoció la necesidad de que a las políticas de austeridad (que repitió eran necesarias) se debían añadir políticas de estímulo de crecimiento económico, lo cual dio lugar a una interpretación generalizada en los mayores medios de información que presentaron a tal autoridad bancaria como sensible a la llamada del que era entonces candidato socialista a la Presidencia de Francia, el señor. François Hollande, para estimular la economía y facilitar el crecimiento económico. De pronto los cinco rotativos más importantes del país escribieron editoriales citando lo que ellos consideraron como un cambio muy importante de la máxima autoridad del BCE, sorprendidos por lo que consideraron era una nota de apoyo a la llamada a estimular la economía.
Pero, por lo visto, no leyeron el resto de la presentación del señor Draghi, ni tampoco parecen familiarizados con las tesis de tal señor. En realidad, tal banquero no se ha movido ni un centímetro de su posicionamiento, apoyando políticas que han sido responsables de la Gran Recesión en la Unión Europea. El señor Mario Draghi, dirigente durante muchos años de la banca Goldman Sachs, siempre ha indicado la necesidad de estimular la economía mediante el aumento de la competitividad, que se conseguirá –según él- “flexibilizando el mercado de trabajo”, el código que el mundo empresarial, incluido el bancario, utiliza para definir el proceso por el cual el empresario puede despedir mas fácilmente al trabajador. Esto es lo que el señor Draghi está recomendando para que la economía crezca.
El problema de tal postura es que toda la evidencia –repito, toda la evidencia- existente en la literatura científica muestra que sus medidas ralentizarán el crecimiento económico en lugar de estimularlo. Flexibilizar el mercado de trabajo quiere decir en lenguaje normal y corriente abaratar los salarios. Éste es el objetivo de las sucesivas reformas laborales. Y lo están consiguiendo. Tanto la masa salarial como el nivel salarial están cayendo en picado. Las reformas del Gobierno español del PP están acentuando la destrucción de puestos de trabajo, con el consiguiente aumento del desempleo y descenso salarial. Y no hay ni un ápice de dudas de que los arquitectos de estas reformas eran plenamente conscientes de que esto era lo que deseaban, y lo que están consiguiendo. No descarto que algunos de los economistas del BCE y del Banco de España, así como de Fedea (la fundación financiada por intereses bancarios y de grandes empresas), fervientes creyentes del dogma neoliberal, se crean que despidiendo a los trabajadores facilitan el crecimiento económico. Pero dudo que el señor Draghi se lo crea. La evidencia es demasiado robusta para ignorarla. La bajada de los salarios creará un descenso de la demanda y con ello un descenso del crecimiento económico y el consiguiente bajón de los ingresos al Estado y un aumento del déficit. Esto es lo que ha pasado en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España.
Y para reducir el déficit cortan el gasto público, que disminuye también la demanda y así se reproduce el ciclo suicida que está ocurriendo. Y el señor Draghi lo sabe. No hay duda de ello ¿Y por qué lo hace? El Presidente del BCE es un banquero que representa los intereses de los banqueros para los cuales el mayor enemigo es la inflación. Y sacrifica todo –repito, todo- para conseguir lo que la banca desea. Pero hay otro objetivo de la crisis que sus políticas están mostrando. Y este objetivo es la eliminación del Estado del Bienestar con su privatización, desde las pensiones a la sanidad pública, pues el capital financiero desea echarle mano a las fuentes de capital más importantes en los países de la Eurozona, como son la Seguridad Social y los sistemas de protección social. Si creen que esta interpretación es paranoica o conspiracional, les ruego que se lean los propios discursos de tal señor. Fue este banquero el que dijo que “el modelo social europeo está desapareciendo”, en una entrevista al ‘Wall Street Journal’ (24.02.12), observación que hizo con aprobación. No podía haberse expresado mejor. Cito directamente su respuesta, traduciendo literalmente del original en inglés. “El Estado social europeo está ya desapareciendo. En un país donde los jóvenes tienen un desempleo de un 50%, como en España, la protección social ya ha desaparecido….. El objetivo de crear una situación de ‘shock’ es forzar que los países hagan las necesarias reformas, como la reforma laboral, que permita resolver sus problemas” (lo que no aclara el señor Mario Draghi es los problemas de quién). Más claro el agua. La supuesta crisis creada en gran parte por el capital financiero tiene por objetivo conseguir lo que siempre han deseado: el fin de la Europa y de la España social.

jueves, 10 de mayo de 2012

Las propuestas de François Hollande son insuficientes para salir de la crisis (VICENÇ NAVARRO)

Artículo de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 10 de mayo de 2012

Este artículo analiza el programa electoral del nuevo presidente de Francia, François Hollande, específicamente sus políticas económicas y fiscales, señalando que, aun conteniendo políticas muy positivas, en su totalidad, no tendrán el efecto deseado de salir de la enorme recesión que Francia y Europa están experimentando.

Antes que nada quiero subrayar que estoy contentísimo de que François Hollande ganara las elecciones en Francia. Abre una serie de posibilidades que estaban cerradas hasta ahora. Y hay muchas propuestas de su programa que son positivas, e incluso algunas muy positivas. Ahora bien, me apena constatar que la puesta en marcha de todas ellas no será suficiente para salir de la crisis. Y ello se debe a que la economía europea no se recuperará a no ser que las políticas de austeridad que se están imponiendo en la Unión Europea (UE) se eliminen. Y Hollande no se ha comprometido a eliminarlas. A lo que sí se ha comprometido es en complementarlas con políticas de crecimiento. En otras palabras, la tesis que Hollande sostiene es que las políticas de austeridad que se están siguiendo son necesarias pero insuficientes. Según él, se deben establecer unas políticas de estímulo del crecimiento que permitan a la UE salir de la crisis. Pero el mayor problema que tiene la Unión Europea, incluyendo Francia y España, es que la principal causa hoy de la crisis y la recesión son precisamente las políticas de austeridad, dictadas por el Pacto de Estabilidad. François Hollande no ha mencionado que vaya a eliminar o modificar el Pacto de Estabilidad, que es la ley que fuerza hoy las políticas de austeridad en los países de la UE.
En realidad, el Pacto Fiscal (Treaty on Stability, Coordination and Governance in the European Economic and Monetary Union –en castellano, Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y gobierno en la Unión Económica y Monetaria Europea) promovido por la canciller Merkel de Alemania todavía no se ha aplicado a ningún país de la UE. Tal pacto lleva a extremos las políticas de austeridad. Exige, por ejemplo, que los déficits estructurales de los Estados de los países miembros no sean mayores de un 0,5% del PIB (el Pacto de Estabilidad exige que no sean mayores de un 3%) en caso de que su deuda pública sea mayor del 60% del PIB (permitiendo que sea un 1% en caso de que sea menor del 60% del PIB). Se penalizará a aquellos países que no cumplan, con sanciones equivalentes a un 0,1% del PIB. Se remarca también en aquel pacto que aquellos países con deuda pública mayor del 60% tendrán que reducir cada año una cantidad equivalente a la veinteava parte de la diferencia entre la deuda existente y el 60% del PIB. (Véase Sebastian Dullien “Reinventing Europe: Explaining the Fiscal Compact”, Social Europe Journal 01.05.12). Hollande aprueba esta ley, siempre y cuando se apruebe una nueva ley que estimule la economía. Pero el problema con este enfoque es que el hecho de que España tenga que reducir su déficit de un 8% del PIB a un 3% del PIB en dos años (una reducción del 5% del PIB) no se debe al Pacto Fiscal, sino al Pacto de Estabilidad sobre el cual Hollande no ha dicho nada. Permítanme que me expanda.
La ingeniería monetaria y fiscal de la Unión Europea se basa en dos pilares. Uno, la Ley de Estabilidad que imposibilita a los Estados poder recuperarse en tiempo de crisis, como lo muestra la situación actual. Es más, su incapacidad de diferenciación entre gasto ordinario y gasto en inversiones, poniendo todo el gasto público dentro del límite de gasto permitido (el 3% del PIB) destruye la creación del futuro, pues no permite la inversión con la que se podría aumentar la producción y crecimiento económico en el futuro. No permitirle a un país que invierta en educación, en I+D, en infraestructura física y social, es condenarle a un continuo subdesarrollo social y económico. Y esto es lo que fuerza el Pacto de Estabilidad a los países ahora en estos momentos. Ahora bien, el Pacto Fiscal, que todavía no se ha aprobado, va más allá y quiere eliminar en la práctica el déficit público. Pero la austeridad que estamos sufriendo viene de aplicar el Pacto de Estabilidad, no el Pacto Fiscal, que repito, todavía no está vigente.
Y el segundo pilar de la austeridad impuesta a los países es la manera como se estableció el Banco Central Europeo (BCE), un banco que, en realidad, no es un banco central, sino un lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana. Hollande no hace ninguna propuesta de cambio de este Banco. Habla de creación de eurobonos para utilizarlos para proyectos de infraestructura a nivel europeo, lo cual me parece bien (aunque las cantidades que se manejan son muy limitadas). Pero no propone eurobonos que europeícen la deuda pública de los Estados, lo cual es fundamental para eliminar los elevados intereses de la deuda pública, previniendo la especulación de los mercados financieros.
A no ser que estos dos pilares que reflejan el dominio del pensamiento neoliberal en el diseño de la UE se cambien, Europa no se recuperará. Lo máximo que ocurrirá es que la palabra crecimiento se añadirá al término Pacto Fiscal, tal como ocurrió resultado de la presión del gobierno socialista Jospin, cuando se añadió tal término al título del Pacto de Estabilidad, sin que se ofrecieran los medios para que ocurriera tal crecimiento.
Dos últimas observaciones. La primera es repetir que quisiera que no se interpretaran mis notas críticas del plan Hollande como señal de desaprobación o desencanto con su elección. Antes al contrario, celebro, y mucho, su elección. Pero la experiencia europea muestra que, a no ser que vaya más allá y cuestione los dos pilares sobre los cuales se basa el edificio neoliberal que se llama la UE, la recuperación económica no ocurrirá, creando con ello el peligro que la enorme y justa indignación que las clases populares están desarrollando frente al establishment europeo y sus políticas de austeridad, se canalicen en el futuro, no a través de las izquierdas, sino a través de la ultraderecha. Que esto pueda ocurrir lo estamos viendo ya en la propia Francia.
La otra observación es que François Hollande irá más allá de lo que ha propuesto, moviéndose a la izquierda., sólo en caso de que haya movilizaciones que le presionen en esta dirección. No olvidemos que, como señalé en otro artículo (¿Cambios en la socialdemocracia francesa, y en la española? Sistema Digital 12.04.12), François Hollande había criticado muchas de las políticas que ahora ha adoptado (tal como la gravación con un 75% a los ingresos por encima de un millón de euros al año, habiendo llamado tal incremento un año antes, un “incremento confiscatorio”), lo cual se debió a la presión de los movimientos sociales y partidos a su izquierda. Es un buen indicador de esta posibilidad que el Frente de Izquierdas, definido predeciblemente por el corresponsal de El País en Francia, como “extremista”, alcanzara un considerable nivel de apoyo que, junto con amplios sectores dentro del partido socialista, más a la izquierda que el propio François Hollande, pueda ejercer la presión popular para que vaya desarrollando aquellas propuestas que la realidad en sí le forzará a tomar, a fin de conseguir sus objetivos: salir de la crisis.