miércoles, 23 de noviembre de 2011

PARA SALIR, GIRE A LA IZQUIERDA (VINCENÇ NAVARRO)

El blog del profesor Navarro presenta un artículo publicado en Público sobre el libro Hay alternativas del cual es autor junto con Juan Torres y Alberto Garzón.

La crisis ha parido un idioma. Una burbuja de léxico. Invierte en ansiedad a base de palabras que suenan a tictac para convencer de que sólo hay un camino y de que hay que recorrerlo a toda prisa. Riesgo, riesgo sistémico, prima de riesgo, objetivo, reforma, irrenunciable, contagio… Todos los que mandan se muestran de acuerdo en una única vía para salir de ese estrés. En España, en la zona del euro, desde Europa, el FMI… se reza a un camino de tijera, austeridad, rebaja salarial para ganar competitividad y reducción de servicios e inversiones públicas, para que los países dejen esa manía de deber dinero. Y lo dice la banca, que se dedicaba a prestar y ahora salva lo prestado con impuestos a los que llama rescates (de países). Los gobiernos ofrecen lo que haga falta para alcanzar un nirvana prometido de estabilidad en el que, gracias a sueldos cada vez más bajos, todos los países venderán sus productos baratos a otros países (no se sabe a cuáles) y el crédito volverá.
Una importante corriente de pensamiento considera que Hay alternativas. Lo asegura desde la portada el libro de los economistas Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón. Lo repite en su subtítulo: “Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, un cruce que la política actual acusa de incompatible. Y lo argumenta un chorro de ideas trenzadas con cifras que niegan uno a uno los soportes que sostienen la corriente de pensamiento dominante. No hay un exceso de gasto público en España, hay una falta de ingreso que se puede solucionar. La reducción de salarios no mejora la competitividad, merma el consumo y, por tanto, la demanda interna y debilita a la clase trabajadora, que se ve forzada a endeudarse. Si el número de empleados públicos fuese similar al sueco (25% de la población frente al 9% de España), habría mejores servicios sociales y se crearían cinco millones de empleos. Pero, para eso, hace falta una estructura fiscal como la sueca, que permitiría recaudar 200.000 millones de euros más al año.
Hay alternativas propone salarios más altos, más inversión pública y una potente lucha contra el fraude para salvar al país de un presente con la riqueza cada vez más concentrada. Donde el equivalente en recursos al 80,5% del PIB está controlado por 1.400 personas. El único país de la OCDE en el que no ha habido crecimiento real de salarios entre 1995 y 2005. Donde, por ejemplo, “los mayores perceptores de ayudas agrarias de la Unión Europea siguen siendo la familia Mora Figueroa Domecq, la Duquesa de Alba, el Duque del Infantado o la Compañía de Jesús”.
“Cambiar es difícil, pero continuar por el mismo camino es sencillamente suicida”, dice el libro. ¿A quién? ¿Para quién está escrito? “Para gente que no está de acuerdo conmigo”, explica a Público Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla. “Sin embargo, la gente tiende a leer para confirmar sus posiciones e ideas, no para contrastarlas, así que imagino que van a leerlo más quienes piensan como nosotros. Esto también es útil. En esta época, es muy importante tener argumentos y no sólo principios o creencias”. Vicenç Navarro, politólogo y economista, catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y columnista de Público, espera que “todas las personas que están indignadas con lo que está ocurriendo” se den cuenta “de que no tienen que aceptar el argumentode que no hay otras opciones”.
Detrás del teórico mapa con el camino único no hay otra cosa que “lucha de clases”, dice el filósofo Noam Chomsky en el prólogo del libro, donde recuerda las palabras que pronunció en 1978 Douglas Fraser, presidente del poderoso sindicato estadounidense UAW: “Condeno a los dirigentes de la comunidad empresarial por haber escogido la guerra de clases unilateral, en contra de la clase trabajadora (…) e incluso de los sectores de las clases medias”.
¿Hay oídos para estos argumentos? La calle dice que sí, pero las urnas parecen girar a la derecha en los países que más sufren (Portugal, ¿España?, ¿Grecia?). Las urnas engañan, vienen a decir los autores del libro. “El hecho de que las derechas puedan ganar no es porque la población se mueva a la derecha. Por regla general, el porcentaje de gente que vota a la derecha es minoritario. El problema que tienen las izquierdas es de abstención”, comenta Navarro. “La evidencia de que las políticas neoliberales que se han estado desarrollando, tanto a nivel central como en las comunidades autónomas, son muy impopulares es abrumadora”, añade. Y el hecho “de que se estén aprobando por las Cortes está contribuyendo a su enorme descrédito”, una distancia entre gobernantes y gobernados “excesiva” que tiene un importante “coste político” del que los dirigentes “no son plenamente conscientes”.
Para Torres, ese coste ha provocado que José Luis Rodríguez Zapatero “haya liquidado al Partido Socialista”, optando por las medidas de ajuste y las reformas emprendidas. “Nunca hubo un secretario general con tanto poder personal y nunca las bases significaron menos”, comenta el autor. “Pero el poder personal, que sirve para controlar los aparatos de partido, es puro humo cuando se trata de hacer frente a los retos económicos y a los verdaderos poderes económicos, financieros y mediáticos”. Al perder el contrapoder de su partido y de la calle, “Zapatero no le ha durado ni medio asalto a los que tienen poder por sí mismos. Lo malo es que no lo va a pagar sólo él”.
La crisis tiene culpables. “El Banco de España ha sido el mayor responsable de que no se regulara el sistema financiero para evitar la crisis de crédito que existe hoy. Ha sido más un lobby de la banca que un banco central”, comenta Navarro. “Podía haber evitado la burbuja de crédito, la mala gestión de la banca y las cajas, la deriva hacia el modelo especulativo-inmobiliario”, añade Torres, a quien le parece “increíble que nadie pida responsabilidades”.
Ha habido grandes errores. “España no entró en el euro. Se entregó al euro”, comenta Torres. “Un euro mal diseñado que sólo interesaba a las grandes corporaciones” sin escuchar “a muchos economistas que dijimos que sería inevitable que surgieran problemas y que íbamos a pagar más caro las economías más débiles. Ya no disponemos, no ya de margen de maniobra, ni siquiera de activos. El euro nos ha desnacionalizado económicamente”. Para Navarro, “a no ser que se hagan cambios sustanciales en las funciones del Banco Central Europeo (BCE) o el gobierno de la eurozona, el deterioro del bienestar social exigirá salir de la moneda única”.

HORIZONTE (ISMAEL SERRANO)

Miércoles de dentista y sol de invierno,
todo cambia para que todo siga igual,
y no hay urnas que aplaquen a la fiera,
ni soledad que borre los nombres
tallados en los árboles desnudos de los parques.
Duelen las muelas y el bolsillo
quemado por las brasas recogidas
en la última primavera en que aún cantabas
como aquel duende camino del trabajo
asaltado por mil durmientes con frío
sin caja de cristal que las proteja.
Es invierno, sin duda, cuando hablas
de la noche coronada de banderas
que un día nos robaron del balcón,
cuando miro asolado las macetas
huérfanas de jazmines y geranios,
como los sueños quemados del estío
cuando tu piel brillaba y era otra
la forma de mirar la carretera.

Era entonces promesa de una huida,
ventana a un paisaje de montañas
o dunas que se pierden a lo lejos,
el viento mece lento las cortinas
como el dulce tintineo de tu risa,
el reloj que mece siempre nuestra siesta.
Es ahora aquel camino,
una canto de sirena sin naufragio,
un acantilado gris con luz de pavesa,
un clavo que arde como zarza
que promete tierras innombradas.
Aquí ya nada tiene remedio,
te dices mientras miras
la senda que conduce hacia el futuro,
y vuelves cabizbajo hacia la sombra
que es la tarde de esta céniza de miércoles.

Pero no.
Hoy es siempre todavía y tú lo sabes.
Como si alguien del pasado te nombrara
mientras andas distraído por la calle
tú sonríes al girar el rostro. Nada
te hará perder el gesto, el desafío
que provoca tanta rabia en cada puño.
Saber que estás a tiempo, aún en invierno,
de incendiar cada mañana con tus ojos,
mirando al horizonte, que te espera
como amante en otro puerto al que regresas
sabiendo que estás vivo, aunque te hieran
los inviernos, los mercados, tanta espera.

LOS FRENTES DE BATALLA DE MARIANO RAJOY (JUAN TORRES LÓPEZ)

A la vista de cómo están las cosas dentro del Partido Popular, en España, en Europa y en el mundo y siendo quién es Mariano Rajoy, no creo que la mayoría absoluta que acaba de obtener el Partido Popular vaya a ser suficiente para garantizarle al futuro presidente una etapa de gobierno tranquila y estable.
Me parece que de manera casi inmediata se le abren, al menos, seis grandes frentes, aunque quizá no por el mismo orden en el que los comento.
El primero será la presión de la extrema derecha de su partido y de sus votantes. De suyo es numerosa pero es que además tiene una presencia desorbitada en los medios de comunicación, en la poderosa jerarquía católica y en muchos de los líderes del partido. Pronto comenzarán a exigir derogación o cambios radicales en las leyes de matrimonio homosexual, derecho al aborto, igualdad o memoria histórica. Y presionarán sin cesar para disponer de presencia no solo testimonial en la vida política sino también en los aparatos del Estado y en los principales ámbitos de decisión. Su influencia no es poca y Rajoy le debe favores así que no le va a ser fácil evitar ni soslayar sus demandas, sobre todo, sabiendo que mantener esa base electoral de extrema derecha (que en realidad desprecia a un Rajoy a quien llaman, entre otras lindezas, Maricomoplejines) es esencial para que el Partido Popular pueda seguir ganando elecciones.
El segundo frente es el que yo llamaría el de las “grandes familias de bien” que no forman parte del grupo anterior, las derechas económicas de toda la vida o el de los hijos de los “ricos por la gracia de Dios” del franquismo al que se han unido los nuevos multimillonarios nacidos de los pelotazos de la pasada burbuja inmobiliaria y de las anteriores olas de privatizaciones. Nada mejor que sus propios apellidos indican quiénes son y de dónde vienen. Tienen intereses no solo en el aparato del PP, que en gran medida controlan, sino también en los negocios que generalmente solo son florecientes gracias al proteccionismo semioculto que se practica a base de corrupción institucional, de ayudas de las administraciones públicas, desgravaciones fiscales y, sobre todo, por su estrecha vinculación con el sector financiero nacional, porque en este frente se incluyen además los banqueros y grandes directivos que aún no han dado el salto completo a los mercados globales.
Se trata de un grupo que en etapas de globalización tendería a ser económicamente residual pero que en España no solo no ha perdido poder económico, influencia política y presencia mediática sino que incluso la ha aumentado gracias al modo tan poco ejemplar y democrático en que se hizo la transición desde la dictadura. En él están también los grandes magnates de los medios españoles, aunque se encuentren cada vez más supeditados a los grupos internacionales que los controlan casi por completo.
La mejor expresión de sus intereses podría ser el documento que los grandes empresarios liderados por la Fundación Everis presentaron al Rey, quien, por cierto ha actuado siempre como el gran mascarón de proa de esta oligarquía nacional, entre otras cosas, porque tanto él como su familia se han enriquecido a su costa, como se está comprobando estos días con su yerno Undargarín.
Desde este frente se le van a pedir a Rajoy cambios que fortalezcan su posición negociadora, que les ahorren impuestos y les reserven mercados con menores costes, para lo que reclamarán enseguida mano dura para debilitar a los sindicatos, a quienes como buenos rentistas temen principalmente, y a los movimientos sociales de respuesta al deterioro social que saben que va a ir en aumento a medida que se apliquen las medidas que reclaman. Pedirán incluso cambios constitucionales y, en general, un espacio político y social más favorable a la dimensión nacional de sus intereses industriales y financieros. Algo que realmente implicaría una modificación profunda no solo de leyes o aspectos formales sino de las reglas de juego y del marco institucional hasta ahora existente y construido, con más o menos éxito pero con muchas dificultades, por los sucesivos gobiernos democráticos.
El tercer frente es posible que sea el que en primer lugar se manifieste como problemático.
Creo que muy pronto comprobaremos que la prima de riesgo por las nubes no era culpa de Zapatero y que la presión de “los mercados” (la extorsión de los poderes financieros) sobre España no tenía nada que ver con que gobernase un partido socialista que lo hiciera mejor o peor.
No me extrañaría nada que lo que ocurriera sea que muy pronto, antes incluso de que se forme el gobierno, se fuerce un empeoramiento de la situación para dar lugar y justificar una especie de intervención “suave”, en el sentido de que permita ser bien vendida por Rajoy como efecto de la herencia del gobierno anterior, y que obligue a que España acepte un préstamo voluminoso para que de esa manera los bancos alemanes recobren la mayor parte posible de la deuda de los españoles. Y de paso justificar así una batería inicial de medidas drásticas que no tuvieran que achacarse a la decisión autónoma del primer gobierno de Rajoy sino a la incompetencia de Zapatero.
Es verdad que esto le supondría al nuevo presidente dificultades para llevar a cabo cualquier tipo de proyectos de regeneración económica a corto plazo pero, en compensación, le supondría la ventaja de no tener que vender la dura disciplina del tratamiento de choque inicial como algo propiamente deseado por el Partido Popular sino como una especie de inevitable castigo europeo a la fatal gestión del malvado gobierno anterior (que incluso podría verse en la obligación de firmarlas en funciones para su mayor escarnio).
El cuarto frente es el de la movilización social. No es realista creer que la gestión que se avecina, y de la cual ya hemos tenido un tráiler muy completo en Castilla la Mancha, Galicia o Cataluña, se va a llevar a cabo sin respuesta social alguna. Tontos de remate estarían los dirigentes sindicales si creyeran por un momento que la política “de responsabilidad” de otras épocas les va a proteger ahora de lo que se les está preparando. Y van a ser muchos los sectores sociales que van a empezar a notar en sus bolsillos y en las prestaciones a las que hasta ahora han tenido derecho recortes que no podían ni imaginar hace unas semanas, de modo que será inevitable que el frente de las movilizaciones sociales aumente.
El 15M, por otro lado, ha entrado en una especie de estado letárgico como consecuencia de su rechazo mayoritario a tratar de influir en la marcha de las instituciones, pero no me cabe la menor duda de que pronto va a volver a mostrar, quizá con más fuerza y amplitud que nunca, un rechazo muy amplio a lo que se está preparando. Y no es de descartar que este frente se refuerce además como consecuencia del aporte de mucha militancia socialista que ahora comprueba con frustración las consecuencias del silencio y la pasividad mantenidas bajo el funesto mandato de su todavía secretario general.
El quinto frente es el de Europa, convertida ahora en una caverna en donde lo que se dilucida es quién va a estar antes que los demás en la configuración del nuevo orden internacional que se avecina y en la que los grandes poderes industriales y financieros han decidido que sobran demasiadas veleidades sociales, que se pierde mucho tiempo en las instituciones representativas y que por el contrario, hay que ir más al grano de los mercados. Lo que se va a decidir en los próximos meses son las diferentes velocidades, quién se situará en el proscenio y quién en los distintos anfiteatros y sillas de platea o en el gallinero.
Y ahí va a hacer falta mucho más que un simple ex presidente de diputación o un registrador de provincias. Y el problema es que, hasta ahora, desconocemos qué piensa, cómo actúa y cuáles son las armas con las que Don Mariano puede abrirse paso en los pasillos de Bruselas.
Es precisamente por esto último que Rajoy tiene ante sí, finalmente, a un frente que no es otro que él mismo. Ahora ya debe hablar. Ha de decir lo que quiere y lo que va a hacer y ya no puede echar la culpa a otros o responder con más silencios. Deberá gestionar el fin de ETA y la paz en el País Vasco, seguramente tragándose todos los improperios con los que trató de descalificar a Zapatero. Tiene que indicar a los españoles qué medida tomará cada día que vaya pasando; no podrá disimular con sarcasmos su falta de ideas ni reírse de Zapatero o Rubalcaba cuando muestre falta de liderazgo. Tendrá que acudir a las citas internacionales y ha de mostrar que sabe actuar y negociar mejor que Zapatero. Y, sobre todo, habrá de encontrar la fórmula de contentar a todos sin que todos se lancen demasiado pronto a su cuello.
Rajoy fue un multiministro en la época de Aznar que nunca necesitó sudar la camiseta, quizá porque se sabía colocado como sucesor por la gracia de los pactos de un Manuel Fraga entonces todopoderoso. Un ministro que, cuando tenía bajo su responsabilidad la gestión del mayor problema pendiente de nuestra sociedad, se dedicaba a decir que “Ahora estoy en este chollo de Educación”.
Pero, desde este momento, Rajoy no puede seguir actuando como lo ha venido haciendo a lo largo de toda su carrera política, sin que haya podido saberse si subía o si bajaba. Se enfrenta a su propia historia y personalidad y tendrá que demostrar y demostrarse a sí mismo que no actúa como el que ha encontrado otro chollo, ahora en el Palacio de la Moncloa, sino como un verdadero estadista.
Todas estas dificultades se le presentan a Rajoy en una coyuntura económica que va a ir a peor, en una clima de tensiones internacionales que va a obligar a tomar partido a todas las naciones, con poderes financieros dispuestos a sobreponerse de cualquier manera que sea a los representativos, con un modelo productivo insostenible cuyo recambio nadie ha sido capaz de definir con acierto y con grupos sociales que le sirven de apoyo (patronales, judiciales, profesionales, religiosos…) cegados e incapaces, hasta el momento, de proponer otra cosa que no sean simples letanías ideológicas para salir del atolladero en el que estamos.
El tiempo dirá lo que da de sí Rajoy en este contexto, qué le aguantan y qué no sus compañeros de partido y el conjunto de los españoles.

martes, 22 de noviembre de 2011

CHINOIS DE CREMA PASTELERA - THERMOMIX -

Esta semanita estoy de vacaciones, así que ayer fuimos Juanma y yo de compras y después de comprar los ingredientes necesarios nos animamos a hacer esta Chinois de crema pastelera de Velocidad Cuchara.
Nos pusimos manos a la obra después de cenar (que preparé Pollo marinado con cous cous de dátiles, que nos gusta mucho), y ¡nos fuimos a la cama a las 3 de la mañana! ¡no está para una prisa! jejeje.
La verdad es que disfruté mucho haciéndola con Juanma, ¡como una niña! ¡las recetas en compañía son mucho más divertidas!.
Como no tenemos molde redondo lo hicimos en esta fuente rectangular, pero yo creo que no ha quedado mal, ¿no?.
Juanma dice que es algo insípida, que en su opinión le falta algo de azúcar, pero yo he hecho la receta tal cual, ¿eh? ¡no le he quitado nada! Habrá que probar para otra vez con otro relleno, o quizá poniéndole azúcar por encima.
A mi y a mis padres (les traje hoy la mitad para que la probaran) nos ha gustado mucho.
Anina

lunes, 21 de noviembre de 2011

La democracia desigual e incompleta y sus consecuencias económicas y políticas (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 21 de noviembre de 2011

Este artículo cuestiona la visión idealizada de la democracia española que presenta el comportamiento de las instituciones representativas como resultado del mandato que la ciudadanía ejerce a través del proceso electoral en el que se asume que cada ciudadano votante tiene la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país. Tal visión ignora que tanto el sesgo electoral que favorece a las fuerzas conservadoras, como el contexto en el que se desarrolla tal proceso, traduce la enorme influencia que las fuerzas conservadoras, así como grupos de presión dentro de ellas (tales como la banca dentro y fuera de España) ejercen en configurar las políticas de aquellas instituciones. El artículo indica que la mayor causa de la reducción de la democracia española no se debe tanto a factores externos (como la presión de los mercados financieros) sino a la distribución de poder económico-político dentro de España con un sistema democrático poco representativo. Las políticas actuales realizadas por el gobierno Zapatero así como las que desarrollará el gobierno Rajoy no corresponden a un mandato popular, puesto que el proceso electoral no refleja el mandato de la mayoría de la ciudadanía española.

Existe una visión de la democracia que la considera el sistema político que iguala a todos los ciudadanos ante las urnas en el día de las elecciones. El voto del banquero, por ejemplo, cuenta tanto como el voto del trabajador. Es un voto por cabeza. La democracia se presenta así como el sistema político que permite expresar las opiniones de cada ciudadano dándole igual peso a través del proceso electoral. Javier Pérez Royo, en su artículo “La erosión de la Igualdad” (El País. 12.11.11) subraya tal característica igualadora de la democracia española indicando que esta característica queda amenazada cuando las decisiones de los elegidos, los representantes de la ciudadanía, responden a influencias exteriores, tales como los mercados financieros, que rompen con este principio de igualdad, pues su poder es enorme y fuerza a que los representantes tengan que tomar decisiones en contra del deseo popular. Javier Pérez Royo alerta de que tales factores externos están reduciendo la democracia española a unos niveles insoportables.
Tal versión de la democracia y de sus limitaciones externas, bien resumida en el artículo de Javier Pérez Royo, está basada en unos supuestos altamente cuestionables. En primer lugar, la característica de la democracia y su sistema electoral como igualitario es fácilmente demostrable que no se corresponde con la realidad en nuestro país. En España, el voto de una persona que viva y vote en territorios tradicionalmente conservadores, tiene mucho más valor en su capacidad de influenciar el proceso de gobernanza del país que una persona que viva y vote en un territorio tradicionalmente progresista. En otras palabras, el sistema electoral tiene un sesgo muy marcado que favorece a las derechas a costa de las izquierdas. El caso más extremo es el caso de Izquierda Unida que, en las últimas elecciones al Congreso de los Diputados consiguió casi un millón de votos, y a pesar de ello, la ley electoral le permitió tener sólo dos representantes en las Cortes Españolas, un número mucho menor que otros partidos de persuasión conservadora, que obtuvieron muchos menos votos. En realidad, la suma de todos los votos a partidos de izquierda en la mayoría de elecciones legislativas a las Cortes Españolas ha sido mayor que los votos a las derechas (2.677.061 votos en 1982; 1.460.497 en 1986; 2.174.278 en 1989; 2.014.027 en 1993; 1.250.822 en 1996; 2.152.514 en 2004 y 1.486.896 en 2008), sin que ello se haya traducido en mayorías de izquierdas en las Cortes españolas, excepto en el periodo 1982-1993 (ver el artículo “Cuestionando algunos de los análisis que se han hecho sobre las elecciones del 9 de marzo del 2009”, de Vicenç Navarro, Marta Tur y Maria Freixanet, en www.vnavarro.org)
Y esto no ocurre por casualidad, pues responde a un diseño realizado en la época predemocrática, cuando la Asamblea del Movimiento Nacional puso como condición para su disolución que el proceso electoral tuviera un sesgo en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista que fue el partido clandestino que protagonizó la lucha contra la dictadura. Es cierto que este sesgo no ha impedido, como he indicado en el párrafo anterior, que un partido cuyas bases electorales son de izquierda, el PSOE, haya obtenido incluso mayorías absolutas en las Cortes. Pero el hecho es que sus propuestas reformistas, incluidas en sus programas electorales, frecuentemente no han sido realizadas debido a tener que aliarse con partidos a su derecha para conseguir la mayoría parlamentaria. El apoyo del PSOE al sistema electoral vigente que favorece el bipartidismo (y que le favorece electoralmente) ha obstaculizado, sin embargo, la aplicación de su programa, contribuyendo a la frustración y desapego de su electorado. La situación actual es un ejemplo de ello.

Las limitaciones a la democracia no son sólo externas

El segundo supuesto erróneo de la versión idealizada de nuestra democracia es asumir que los agentes limitadores de la democracia sean predominantemente externos, citándose con gran frecuencia a los mercados financieros como uno de ellos, una categoría analítica excesivamente genérica. En realidad, estamos hablando del capital financiero, centrado en la banca. Pues bien, la banca española (no extranjera) ha sido el mayor poder fáctico (mayor que la Iglesia y el Ejército) que ha condicionado con mayor frecuencia e intensidad la acción de los gobernantes en España. La evidencia científica que apoya tal observación es robusta.
La enorme influencia de la banca (aliada frecuentemente con la gran patronal) en el proceso político, incluyendo el proceso electoral (y no digamos ya en el proceso legislativo) es enorme. Tal influencia se realiza no sólo directamente, actuando sobre los políticos, sino también indirectamente, a través de los medios de información sobre los cuales ejercen también gran poder (véase mi artículo La Banca, el Fraude Fiscal y el The New York Times en www.vnavarro.org). Los mayores medios de comunicación están altamente influenciados por la banca debido a su clara dependencia económica. Y puedo hablar con autoridad. Diez días antes de que un libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social que tres economistas (Juan Torres, Alberto Garzón y yo mismo) escribimos, presentando políticas públicas alternativas a las existentes (crítico de la banca y de otras instituciones financieras y de la gran patronal) que iba a publicarse por una de las mayores casas editoriales en España, se retiró y toda la promoción desapareció debido –según la propia casa editorial- “a presiones externas a la editorial” que, aún cuando no fueron especificadas, procedían, en última instancia, de una institución financiera.
Ha sido la banca española, aliada predominantemente con la banca alemana y francesa, la mayor responsable de las burbujas inmobiliarias, y más tarde de la deuda pública, causa de la crisis en la que nos encontramos. En realidad, lo que estamos viendo hoy es como el gobierno español está aplicando las medidas que la banca española y la gran patronal han estado deseando por muchos años utilizando el argumento de que la presión de una fuerza externa –los mercados- no permite otras políticas que las que se están realizando. No hay duda de que estas políticas se exacerbarán todavía más con el gobierno de derechas que ganó las elecciones legislativas este domingo.
Tales políticas de austeridad de gasto público, incluyendo el social, con debilitamiento de la protección social, no sólo son innecesarias, sino que son contraproducentes, llevando al país a la Gran Recesión. Prueba de ello es que todos los grandes recortes de derechos sociales y laborales que han ido aprobándose en las Cortes españolas (y que se defendieron con el argumento de que eran necesarios para calmar a los mercados financieros), han sido inútiles, tal como algunos de nosotros predijimos, para recuperar la confianza de tales mercados y evitar el deterioro de la economía.

La predecible respuesta neoliberal a la crisis

La respuesta del PP y de economistas ultraliberales como Sala i Martín al hecho de que la economía española no se está recuperando, es que tales recortes de gasto público (incluyendo el social) han sido demasiado pequeños y que las reformas laborales (encaminadas a facilitar el despido de los trabajadores) no han sido suficientemente duras. Tal postura carece de credibilidad científica. Es el triunfo del dogma sobre al evidencia empírica. No es extraño que los que sostienen tal dogma, nieguen también –como hace Sala i Martín- que haya un cambio climático resultado de decisiones y actividades que podrían haberse evitado o revertido. El consejo de tal economista al futuro gobierno de Rajoy es que hay que gobernar con mano dura “aplicando recortes dolorosos que crearán malestar social…ignorando el nuevo radicalismo del PSOE… y las posturas demagógicas populistas de los indignados” (La Vanguardia. 17.11.11). El dogma neoliberal y los recortes que propone, en el país que tiene ya el gasto público (incluyendo el social) más bajo y el Estado del Bienestar menos desarrollado de la UE-15, no nos llevará a recuperarnos. Antes al contrario. Y creará un número todavía mayor de movilizaciones de protesta.

El problema está dentro, no sólo fuera de España

La enorme indignación que estas políticas han generado debe canalizarse, sin embargo, hacia el interior, y no sólo o predominantemente al exterior. El mayor problema lo tenemos dentro, no fuera del país. Por cada recorte que se está imponiendo a la población, existe una alternativa que ni se consideró y que habría afectado a los intereses de los sectores pudientes de la población en lugar de los sectores populares. En lugar de congelar las pensiones, que permitió un ahorro de 1.500 millones de euros se podría haber anulado las rebajas fiscales –aprobadas por los partidos PSOE y PP- a las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros (y que son sólo el 0,12% de todas las empresas) con lo que se podrían haber obtenido 5.300 millones, cantidad muy superior a la obtenida con la medida anterior.
El hecho de que sistemáticamente las políticas públicas que se aplican favorecen sistemáticamente a aquellos grupos minoritarios que derivan sus rentas predominantemente del capital, a costa de las rentas del trabajo (de donde derivan sus ingresos las clases populares) tiene que ver más con los factores internos (las relaciones de poder de clase dentro del país) que externos, sin negar la existencia de los últimos. Hay una alianza de intereses financieros a nivel europeo e internacional que explica que el diseño de las instituciones de la Eurozona favorezcan sistemáticamente a las élites financieras de cada país, que controlan en realidad el Banco Central Europeo, que no es un banco central sino un enorme lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana.
La crisis de la deuda pública española tiene muy poco que ver con el tamaño de la deuda pública o con el tamaño del déficit (Italia tiene un déficit del Estado de sólo un 4% del PIB y la deuda pública española es menor que el promedio de la UE-15). La causa de sus problemas es la falta de herramientas por parte de Estado español (tales como impresión de moneda y compra de deuda pública) que le permitiera defenderse frente a los ataques especulativos de los mercados financieros. Como bien ha descrito y documentado Jeff Faux, fundador del conocido instituto de investigación económica internacional, The Economic Policy Institute en su libro The World Class War, existe una alianza de las élites dominantes (o de lo que los indignados estadounidenses definen como el 1% en cada país) a nivel internacional que dominan las instituciones internacionales (incluyendo el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) que apoyan medidas que favorecen los intereses de tales minorías en cada país.
No es, pues, la desaparición de los Estados, sino el reforzamiento del conflicto dentro de cada país, entre una minoría muy poderosa, por un lado, y las clases populares por el otro, con el apoyo de las primeras por parte de estos organismos internacionales, como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
De ahí la enorme urgencia de informar a la población de que hay alternativas que favorecen a las últimas en lugar de a las primeras, rompiendo con el determinismo imperante de que las que se están imponiendo son las únicas posibles. Y una alternativa urgente y necesaria es democratizar el sistema electoral español para que las Cortes españolas defiendan los intereses de la mayoría de la población, lo cual no ha estado haciendo, resultado de la enorme desigualdad existente en la democracia española, causa del enorme desprestigio de la clase política del país.

sábado, 19 de noviembre de 2011

AFGANISTÁN: NO NEGOCIEN CON LOS DERECHOS DE LA MUJER - AMNISTÍA INTERNACIONAL -


Diez años después de la invasión militar, el gobierno afgano y sus aliados internacionales han incumplido muchas de las promesas que hicieron al pueblo afgano. Sin embargo, se han detectado algunos avances en la promulgación de leyes relativas a los derechos humanos, la reducción de la discriminación contra las mujeres y el acceso a la educación y atención médica.

Pero estos avances, que tanto ha costado conseguir, podrían verse comprometidos si el gobierno afgano y sus socios internacionales llegan a un acuerdo político con los talibanes y otros grupos armados de oposición.

“No puede haber seguridad nacional sin seguridad para las mujeres. No puede haber paz si la vida de las mujeres está llena de violencia, si nuestras hijas no pueden ir a la escuela, si no podemos pisar la calle por miedo a que nos arrojen ácido” Mary Akrami, directora del Centro de Desarrollo de Capacidades de las Mujeres Afganas.

Los talibanes cuentan con un historial atroz de abusos de derechos humanos. A las mujeres les han negado el acceso a la educación y al empleo, la libertad de movimiento, de expresión y la participación política.


Las mujeres afganas podrían enfrentarse a un peligroso futuro si no se cuenta con ellas  en las negociaciones de paz con los talibanes.

No podemos permitir que se dé marcha atrás, y así se lo pedimos al presidente de Afganistán. Te invito a apoyar esta campaña de Amnistía Internacional en la que cada firma es necesaria. Y, por supuesto, si puedes, no dejes de enviar este e-mail a tus contactos.

Muchas gracias por ayudarnos a trabajar por la igualdad con las mujeres afganas.


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española

viernes, 18 de noviembre de 2011

EL PARTIDO POPULAR Y LA CLASE TRABAJADORA ESPAÑOLA (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 18 de noviembre de 2011

Este artículo analiza el impacto que las políticas económicas, fiscales y sociales del gobierno Aznar tuvieron en el bienestar de las clases populares de España, así como en las Comunidades Autonómicas donde el Partido Popular ha gobernado. El artículo señala también que la aplicación de las políticas que están proponiendo acentuarán todavía más las políticas de austeridad y polarización social que han estado ocurriendo en España.

Las encuestas señalan que el Partido Popular ganará las elecciones este próximo domingo. Y ello parece deberse en parte al desapego de las bases electorales del partido gobernante, el PSOE, y también a una transferencia de votos de estas bases al partido de la oposición, el Partido Popular, sobre todo por parte de votantes de la clase trabajadora que cree, erróneamente, que el PP será más sensible a sus necesidades de lo que ha sido el gobierno Zapatero en su segundo mandato (2008-2011).
Predije hace ya más de año y medio que el Partido Popular, consciente del rechazo que las políticas del gobierno Zapatero estaba generando entre sectores de la clase trabajadora, se presentaría como su más acérrimo defensor, autodenominándose, incluso, el “Partido de los Trabajadores”. Es interesante contrastar, por ejemplo, la narrativa utilizada en el discurso político del PP con la que ha caracterizado al gobierno socialista. Éste último ha continuado enfatizando el término clases medias, y raramente ha utilizado el término clase trabajadora, término y concepto que está en desuso en la retórica socialista, y ello a pesar de que en las pocas ocasiones que a la ciudadanía española se le ha preguntado a qué clase pertenecen, como en la encuesta metropolitana de Barcelona, hay más ciudadanos que se definen clase trabajadora que clase media. Paradójicamente ha sido el PP el que ha utilizado más este término. Y la campaña diseñada por el Partido Popular ha intentado criticar al PSOE desde la izquierda, defendiendo a los trabajadores. Vimos, por ejemplo, como Rajoy le echó en cara a Rubalcaba, en uno de los puntos más llamativos del debate que tuvieron, que España había llegado a ser el país con más desigualdades de la UE (ocultando que no es un hecho nuevo, sino que ha sido una constante, acentuada sobre todo por las políticas fiscales regresivas aprobadas por el gobierno Aznar, y continuadas por el gobierno Zapatero).
También atacó Rajoy a Rubalcaba por la destrucción de empleo durante su mandato 2004-2010, ocultando que este periodo también vio una gran creación de empleo, aún cuando gran parte de este empleo –como también lo fue en el periodo 1996-2004- fue de escaso valor añadido y poca densidad salarial. En realidad, en la época 1996-2004, la masa salarial descendió, resultado de que las rentas del trabajo, como porcentaje de las rentas totales del país, bajaron espectacularmente. Pasaron de representar el 66% de la renta nacional al 61%, el mayor descenso (después de Alemania) de las rentas del trabajo de cualquier país de la UE-15. Las políticas del PP favorecieron a las rentas del capital más que a las rentas del trabajo. Los beneficios empresariales aumentaron sus beneficios netos un 73% (más del doble de la media de la UE-15, que fue un 33%), mientras que los costes saláriales aumentaron un 3,7% durante el mismo periodo (tres veces menos que en la UE-15, un 18%). La justificación para tales medidas era la necesidad de crear empleo. Pero el empleo creado fue de baja calidad, y ello como consecuencia de que la burbuja inmobiliaria, basada en la especulación favorecida por la desregulación del suelo y también la escasa supervisión del Banco de España (cuyo gobernador fue nombrado por el gobierno Aznar), que desvió recursos al sector de la construcción a costa de otros sectores de mayor valor añadido y con mayores salarios. El hecho de que el gobierno Zapatero no cambiara esta dinámica (hasta que fue muy tarde), y que también nombrara a un gobernador del Banco de España excesivamente sensible a la banca y poco al usuario de ella (como también había ocurrido durante el periodo Aznar) no tiene que hacernos olvidar que las mayores decisiones que llevaron al gran problema de especulación del capital financiero e inmobiliario ocurrieron durante el gobierno Aznar.
Rajoy también criticó a Rubalcaba por la congelación de las pensiones, medida regresiva del gobierno Zapatero. Pero aquí, de nuevo, no hay que olvidar que las pensiones crecieron menos durante la época Aznar que durante la época Zapatero, aún cuando tanto el PSOE como el PP aprobaron bajadas de impuestos a los sectores pudientes de la sociedad (que derivan en gran parte en sus rentas del capital) que, de no hacerse, hubieran evitado la supuesta necesidad de congelar las pensiones y hacer los recortes de gasto público, incluyendo el social. Durante el periodo 1996-2004, la diferencia de gasto público social por habitante entre España y el resto de la UE-15 aumentó enormemente, pasando de 1.904 euros (estandarizados por su capacidad de compra) a 2.234, el mayor déficit que cualquier país tuviera con el promedio de la UE-15. Un tanto semejante ocurrió en las pensiones. Una consecuencia de ello es que la pobreza entre los ancianos subió de un 14% a un 30% (Eurostat 2010), en el periodo 1996-2004.
En realidad, gran parte de la gran reducción del déficit del Estado se consiguió a base de transferir fondos de las áreas sociales, tal como está ocurriendo ahora. De ahí que cuando el Sr. Aznar fue sacando pecho por Europa, diciendo que España era un caso ejemplar de reducción del déficit, se le indicó, por parte de más de un dirigente europeo, que ello lo había conseguido a costa de empobrecer las transferencias (pensiones) y servicios públicos del Estado del Bienestar, como sanidad y educación. El supuesto gigante económico tenía pies de barro sociales.
La reducción del déficit podría haberse hecho a base de aumentar los impuestos y corregir el enorme fraude fiscal, el mayor de la UE-15. El presidente Aznar era consciente de ello, pues admitió en una conferencia de prensa que “los ricos no pagaban impuestos”. Pero disminuyó el número de inspectores de Hacienda, manteniendo a España a la cola de la Europa Social y de la Europa Fiscal. La eficacia fiscal fue muy reducida debido en gran parte al descenso del número de inspectores de Hacienda (el número más bajo de la UE-15) y a las prioridades de la Agencia Tributaria, centrándose en el fraude fiscal de los autónomos y profesionales que representan sólo el 8% de todo el fraude, sin meterse con el fraude fiscal de las grandes fortunas, de las grandes empresas y de la banca, que representan el 72% de tal fraude.
Su comportamiento en los gobiernos autónomos donde gobierna muestra con toda claridad lo que el PP hará si gobierna en España. La reducción del gasto público social, la privatización de los servicios públicos del Estado del Bienestar (tales como sanidad, educación y servicios domiciliarios a las personas con dependencia, entre otros) y el apoyo de medidas de debilitamiento de la protección social, han sido características de sus políticas públicas en las CCAA gobernadas por el PP, y muy en especial en Madrid y Valencia.
De toda esta experiencia puede fácilmente concluirse que en caso de que gane el PP a nivel del gobierno central, no hay duda de que anunciará que el déficit del Estado es mucho mayor de lo que se esperaba, aduciendo entonces que no tienen ninguna otra alternativa que modificar sus promesas de no recortar el gasto público en sanidad, educación y otros sectores públicos, facilitando su privatización. Esto es lo que han estado haciendo sus homólogos en Gran Bretaña (el gobierno de David Cameron) o en Catalunya (el gobierno de Artur Mas) entre otros.
Todos estos datos y experiencias muestran el cinismo (no hay otra manera de definirlo) del supuesto “Partido de los Trabajadores”. La responsabilidad histórica del gobierno Zapatero es que sus políticas económicas, laborales y fiscales, han facilitado el desarrollo de estas políticas del Partido Popular. No es cierto que no haya habido diferencia entre las políticas públicas del PSOE y las del PP. Sí las hubo claramente en el periodo 2004-2008 cuando el gobierno PSOE se alió informalmente con los partidos a su izquierda (IU, ICV-EA, ERC y BNG). Pero las diferencias con el PP se atenuaron marcadamente en el periodo 2008-2011, cuando se alió con las derechas nacionalistas en las áreas económicas, fiscales y laborales, alianzas preferidas por los equipos económicos del gobierno Zapatero, cuyas políticas neoliberales han sido responsables del enorme bajón electoral del PSOE. No hay duda de que las políticas públicas del PP serán más neoliberales que las del PSOE. Su proximidad con la banca y la gran patronal será más estrecha de lo que lo ha sido con el gobierno PSOE.
Se requerirá una autocrítica muy acentuada del socialismo español, en el cual ha sorprendido la ausencia de voces críticas hacia unas políticas tan obviamente contrarias al proyecto socialista. Esta homogeneización del pensamiento en el colectivo socialista dificultará la necesaria renovación del PSOE (y del PSC). Ni que decir tiene que en la etapa post 20-N habrá intentos de silenciar la oposición interna, como ocurrió con la campaña de Josep Borrell tras la debacle de la candidatura Almunia, nombrada por Felipe González. Pero, a no ser que haya un cambio muy sustancial del pensamiento económico, fiscal, social y político del PSOE, su relevancia disminuirá considerablemente. En esta renovación del PSOE será necesario que las escasas voces críticas se expandan, a lo cual puede ayudar si los partidos a su izquierda crecen considerablemente con suficiente fuerza para hacerse valer en las Cortes y en la sociedad. Es fundamental que ello ocurra para evitar el descalabro de todas las izquierdas.
Una última observación referente al 15-M, el movimiento de rebeldía que está canalizando en parte el gran movimiento de indignación que existe en el país. Sería aconsejable que personas de este movimiento no se abstuvieran el día de las elecciones, sino que complementaran su espléndida campaña de movilización y agitación con medidas de presión a las instituciones, incluidas las representativas, por muy limitadas que éstas sean. Y una medida de presión es tener voz en las cámaras legislativas, no creando un nuevo partido, sino apoyando a los partidos de izquierda que han expresado apoyo y sensibilidad hacia las causas que sostienen tal movimiento. Los próximos años serán duros y el país necesitará, como se necesitó durante la transición inmodélica de la dictadura a la democracia insuficiente que tenemos, una presión popular en todos los frentes, desde la calle (hay que recordar que Franco murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle) hasta las salas de las instituciones representativas.
Si las encuestas del comportamiento electoral son ciertas, parece que el Partido Popular ganará por mayoría absoluta, que se presentará en los mayores medios de difusión del país como un corrimiento a la derecha del pueblo español. La evidencia, sin embargo, no muestra tal corrimiento. En realidad, todas las encuestas de opinión popular muestran que la mayoría de la población española sostiene posturas que son más cercanas a las políticas progresistas que a las conservadoras y/o liberales, tales como favorecer políticas redistributivas, expandir el Estado del Bienestar (tanto las pensiones como los servicios públicos), eliminar el fraude fiscal, aumentar los impuestos de la banca y de la grandes empresas, facilitar que el Estado cree puestos de trabajo directamente, y así una larga lista de medidas opuestas a las que se están haciendo, y que se expandirán todavía más. Esta diferencia entre lo que la población desea de su gobierno y parlamento y lo que obtiene y obtendrá, es causa del enorme descrédito de las instituciones políticas que, sin lugar a dudas, aumentará. La distancia entre gobernantes y gobernados incrementará a niveles preocupantes para todas las personas con sensibilidad democrática que han luchado para poder alcanzar el nivel de democracia que la mayoría de la población desea y se merece. Se abre una nueva página en la historia de nuestra democracia, que me temo será de retrocesos económicos, sociales y políticos. Me encantaría estar equivocado, pero el record del supuesto “Partido de los Trabajadores” no deja mucho espacio para otras conclusiones. Veremos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

NO A LA ABSTENCIÓN (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 17 de noviembre de 2011

Este artículo analiza brevemente la evolución de la democracia española y las razones de sus muchas limitaciones. El artículo concluye con la necesidad que la estrategia para conseguir una segunda transición de la democracia incompleta a una democracia más desarrollada incluya, además de movilizaciones populares, unos cambios legislativos que requieren también la participación electoral a favor de aquellas opciones políticas que apoyen la necesidad de democratizar las instituciones escasamente representativas del Estado español y de sus CCAA.

El olvido del pasado reciente de España, alentado primordialmente por los partidos conservadores, explica que gran parte de la juventud conozca muy poco la historia de este país. De la Segunda República, por ejemplo, suele desconocerse que fue una de las épocas más reformistas y con mayores cambios en la primera mitad del siglo XX, a pesar de su brevedad. De la dictadura se desconoce también que fue de las más sangrientas que ha habido en Europa, como lo muestra que por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000. Lo que se les ha transmitido a los jóvenes es que aquel régimen permitió el desarrollo económico y social del país, con el surgimiento de las clases medias que presionaron para que se hiciera la Transición a la democracia (considerada como modélica) guiada por el monarca, que nos condujo a una democracia homologable a cualquier democracia europea.
La realidad, sin embargo, fue muy distinta. La dictadura impuso un enorme retraso económico, político y social al país, de manera que cuando el dictador murió, teníamos las desigualdades más grandes, y el gasto público social y el nivel educativo más bajos de la Europa occidental.
También se ignora que la Transición de la dictadura a la democracia se hizo en términos muy favorables a las fuerzas conservadoras, aun cuando el mayor impulso que forzó el fin de la dictadura procedió de las movilizaciones populares, y muy en especial de la clase trabajadora de las distintas naciones y pueblos de España. Nuestro país tuvo el mayor número de huelgas de Europa entre 1974 y 1978, de manera tal que, aunque el dictador murió en la cama, la dictadura murió en la calle. Tal presión, sin embargo, no fue suficiente para que hubiera una ruptura con el régimen anterior. Las fuerzas conservadoras continuaron teniendo un dominio casi completo de los aparatos del Estado, así como de las instituciones financieras y económicas y gran parte de los medios de mayor difusión.
Este dominio determinó, entre otros hechos, el diseño de la Ley Electoral, que tenía como objetivo debilitar a las izquierdas en general y al Partido Comunista en particular. Tal partido había protagonizado la lucha contra la dictadura y era percibido por los sucesores del franquismo como su mayor enemigo. Esta ley estableció las bases de un bipartidismo que, sesgado hacia la derecha, dificultó enormemente la aparición y crecimiento en el arco parlamentario de opciones de izquierda. La izquierda mayoritaria, al ver que este diseño la beneficiaba a ella a costa de la más temida y radical, respaldó tal bipartidismo que, aun cuando favoreció el tamaño de su grupo parlamentario, dificultó el desarrollo de su programa electoral, pues al no obtener fácilmente mayorías, se tuvo que aliar más frecuentemente con las derechas nacionalistas conservadoras que con los partidos a su izquierda. El hecho de que el Gobierno tripartito catalán fuera más progresista y avanzado en sus reformas que el Gobierno socialista español se debe precisamente a que el Partido Socialista de Catalunya tuvo que aliarse con otros partidos a su izquierda. Tal Gobierno tripartito lideró el periodo más progresista que haya vivido Catalunya en los últimos setenta años, lo cual explica la enorme hostilidad que despertó en el establishment nacionalista conservador catalán.
El sesgo del proceso electoral y las alianzas que determinó explica el enorme y creciente desfase entre lo que la población desea y lo que los gobiernos aprueban, un desfase especialmente perjudicial para el Gobierno socialista, cuyas renuncias durante el periodo 2008-2010 a sus promesas electorales han creado un enorme rechazo. Ello ha dado pie a que las derechas (sucesoras, en su mayoría, de las fuerzas que dominaron la dictadura) se aprovecharan hábilmente, presentándose como “el partido de los trabajadores” criticando al Gobierno Zapatero con argumentos propios de la izquierda. Entre otros, han señalado que España es el país con mayores desigualdades en la UE, ocultando que han sido tales fuerzas, que el PP representa, las causantes de que España haya sido siempre el país con mayores desigualdades, que se han incrementado con la crisis y que, sin ninguna duda, se acentuarán todavía más con las políticas neoliberales que el PP ha propuesto, en caso de que gobierne.
Esta distancia ha generado una protesta generalizada, liderada por el Movimiento 15-M, que goza de un amplio apoyo popular (el 62% de la población), y que está indignado con la clase política porque considera que no les representa. Una respuesta comprensible ante esta situación, pero errónea, sería la de abstenerse. El movimiento de rebelión continuará y se incrementará todavía más con el futuro que se avecina. La recuperación de la democracia exige una segunda transición desde la democracia incompleta a la democracia que la ciudadanía exige, que incluye una representatividad más proporcional y formas de participación directa, hoy prácticamente inexistentes. Se requieren, además, cambios profundos, tanto en la Ley Electoral como en el sistema de financiación de los partidos y su democratización.
Pero esto no se conseguirá absteniéndose. La lucha por la democracia va a ser una lucha larga y difícil que debe realizarse en todos los frentes. Las necesarias movilizaciones y la agitación social son esenciales. Pero esta necesaria presión, para tener impacto sobre el bienestar de la población, debe traducirse también en intervenciones legislativas, lo cual requiere una presión sobre las únicas instituciones representativas existentes, por insuficientes que sean. De ahí la enorme importancia de respaldar a aquellos partidos que, por su origen e historia, puedan y quieran apoyar al necesario movimiento de rebeldía.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

CONCIERTO DE WIM MERTENS EN EL TEATRO CALDERÓN DE VALLADOLID

Wim Mertens vuelve a nuestro país en formato trío para presentarnos su último trabajo “Series of ands - Immediate Givens. Con este nuevo álbum doble, el compositor belga logra una amplísima escala musical. Una escala completa de cuerdas, guitarras, arpa e incluso un clavicémbalo (es la primera vez que Mertens incorpora este instrumento en su música), que muestran un desarrollo atractivísimo de la paleta del compositor. Como es costumbre en su obra, la intensidad y lo inesperado del directo nos harán comprobar la flexibilidad de la partitura. El directo de Mertens no nos dejará indiferentes.

Después de un ajetreado día, nos fuimos mis padres y yo para Valladolid, al concierto de Wim Mertens, allí nos esperaba Antonio con las entradas. Estuvo fenomenal, Wim Mertens al piano y voz, y un violonchelo y un violín, sonaba de maravilla, ¡nos encantó a todos!
A la salida nos invitó Antonio a unas tapitas de "adobo" y "chipirones" en un bar del centro, y ¡rumbo a casita! ¡que hay que descansar!
Anina

DOMINGO DE ELECCIONES (ISMAEL SERRANO)

Era el cielo la trenza plateada de una anciana, un mar de mercurio surcado por peces voladores, galeones piratas sin rumbo ni tesoro. Era invierno y llovía. Sorteando la arista de algún paraguas despistado y los charcos en los que tu paso dibujaba coronas de agua llegamos a Barcelona, Daniel y yo, y presentamos su libro.
Lo periódicos adornaban sus portadas con el apocalipsis habitual. Mientras Europa asistía impasible a los golpes de Estado que permitían a los mercados colocar a tecnócratas usurpando la soberanía que el pueblo deposita en las urnas, nosotros jugábamos a reflexionar sobre este tiempo que algunos llaman posdemocracia. Son urnas sí, pero cada vez más funerarias.
Barcelona vestida de frío es hermosa. Como todas las ciudades con mar cuando es invierno y cada abrazo en un portal suena a despedida y los plátanos de los bulevares parecen las manos crispadas del que reza o maldice.
Volvimos a Madrid y el golpe de las ruedas del avión contra la pista me recordó la cita del domingo. El avión estaba en penumbra y Madrid bostezaba.
El domingo pensaré en ti. En tu grito como otro puño levantado en un atardecer lleno de promesas, en la luz de este invierno de mercurio y sol de domingo. Camino del colegio pensaré en las nuevas primaveras que ha de parir este diciembre en el que ellos vestirán de gris y tú de futuro.
Yo este domingo iré a votar. Consciente de que participar en democracia no es sólo introducir el sobre en la urna. También lo es ocupar la calle, convertir las plazas en ágoras de debate efervescente, militar, participar del tejido asociativo de la sociedad civil, comprometerse cuando la ocasión lo exige, estar alerta, no sucumbir, soñar aunque todo sea relámpagos y cuchillos.
Iré a votar pensando en ti. En tu exigencia de una democracia real, efectiva, voz de todos los ciudadanos. 
Aunque el día sea gris, como lo es el hormigón con el que se hacen los cimientos sobre los que se construyen nuestros sueños.

lunes, 14 de noviembre de 2011

LOS RECORTES EN LA SANIDAD PÚBLICA (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 14 de noviembre de 2011

Este artículo analiza la situación de la sanidad pública en España y en sus Comunidades Autónomas (y entre ellas, y muy en especial, Catalunya). El artículo critica los supuestos sobre los cuales se apoyan las políticas de recortes de gasto público sanitario, señalando que un objetivo no explicitado de tales políticas es la privatización de la sanidad pública, lo cual está afectando negativamente la calidad de la atención en un sistema ya poco financiado.

La sanidad pública española es la menos financiada de la UE-15 (el grupo de países de la Unión Europea que tienen un desarrollo económico similar al de nuestro país). En 2008 (cuando se inició la crisis), se gastaba sólo un 6,5% del PIB, comparado con un 7,3% en el promedio de la UE-15. El bajo gasto sanitario en España explica que tenga también un gasto privado elevado, el más alto de la UE-15. De todo el gasto sanitario español en 2008, el 71,6% era público y el 28,4% era privado (el público era el porcentaje más bajo, y el privado el más elevado de la UE-15). Los recortes en la sanidad pública conllevarán un incremento notable del peso del sector privado cuyo tamaño ya es muy elevado.
Tales datos muestran claramente la falsedad de la postura sostenida por los economistas y políticos conservadores y liberales (en realidad, neoliberales) que justifican los enormes recortes de gasto público sanitario que están ocurriendo en España y en Cataluña con el argumento de que el sector sanitario público está hipertrofiado y necesita una reducción para sanearlo. Los datos señalan lo opuesto. La sanidad pública en España y en sus CCAA está profundamente subfinanciada.
En realidad, España se gasta en sanidad una cantidad menor de lo que debiera gastarse por su nivel de riqueza. Su PIB per cápita ya es el 94% del PIB per capital promedio de la UE-15. En cambio, su gasto sanitario público per cápita es sólo el 79,5% del gasto sanitario público promedio de la UE-15. Si en lugar de 79,5% fuera el 94%, España se gastaría 13.500 millones de euros más de los que se gasta. No es, pues, tampoco cierto, que España se gaste demasiado o que se gaste más de lo que España puede pagar. En realidad, los recursos existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y esto es de lo que no se habla ni en los forums mediáticos ni políticos del país. La postura, claramente ideológica, surgida del dogma neoliberal, y reproducida en los medios de mayor difusión, es que la sanidad debe adelgazarse, añadiéndose además (con cierto cinismo) que se necesita reducir tal gasto para “salvarla”. Tales recortes están afectando seriamente la calidad de la atención pública sanitaria, generando una mayor demanda por la sanidad privada (objetivo clave pero no explícito en gran parte de estos recortes).

La presión de los mercados financieros como causa de los recortes de gasto sanitario. La falsedad de este argumento

Conscientes de la gran impopularidad de tales recortes, las fuerzas políticas conservadoras y neoliberales que las están imponiendo, o que las están apoyando desde la oposición, los justifican con los argumentos de que tienen que realizarse debido a la presión de los mercados financieros y/o de la Troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y Fondo Monetario Internacional (FMI) y/o del binomio Merkel-Sarkozy que lidera las propuestas de austeridad de gasto público social en la Eurozona. Por mucho que parezca sorprendente, tal aseveración es errónea y, a la luz de los datos existentes, poco creíble. Un cálculo del tamaño que el Estado (central y autonómico) quiere ahorrarse con tales recortes nos lleva a una cifra de alrededor de 6.000 millones de euros. Pero tal reducción del déficit podría haberse conseguido, no a través de los recortes sanitarios, sino mediante el aumento de impuestos que afectan primordialmente a las rentas superiores, tal como el impuesto de patrimonio (2.100 millones), manteniéndolo en lugar de eliminarlo tal como se ha hecho; el impuesto de sucesiones (2.552 millones), eliminando su reducción aprobada, por cierto, por los partidos que están apoyando los recortes; y el impuesto de las grandes empresas (5.300 millones) que facturan más de 150 millones de euros al año (0,12% de todas las empresas), anulando la bajada de tales impuestos, también aprobada por tales partidos. El hecho de que tales alternativas –la subida de impuestos- hubieran recaído primordialmente en sectores de la población (las clases pudientes), que, aún cuando sean minoritarios, tienen una enorme influencia política, habiendo gozado históricamente de grandes privilegios fiscales, explica que ni siquiera se considere, optando, en cambio, por la reducción del déficit público del Estado mediante recortes del gasto público social que financia el Estado del Bienestar utilizado por la mayoría de la población. Ello señala el poder diferencial que las distintas clases sociales tienen sobre el aparado del Estado, tanto central como autonómico.
Las CCAA no pueden excusar tales recortes en su teórica imposibilidad para generar recursos. Las CCAA tienen autoridad fiscal y pueden introducir impuestos. Así, la Generalitat de Catalunya tiene la potestad para elevar la mayoría de impuestos, incluyendo el IRPF, el impuesto de sucesiones y donaciones, impuestos finalistas, impuestos sobre el patrimonio, y tributos sobre el juego, entre otros, potestad que no ha utilizado para reducir su déficit. En realidad, todos los recortes del déficit de la Generalitat se han basado en recortar los gastos públicos sanitarios (entre otros) sin intentar paliar este efecto, incrementando los impuestos. Ha sido la región de la UE-15 que ha sido más dura, motivo de orgullo de la opción gobernante de la Generalitat, según su portavoz parlamentario Oriol Pujol “En el sur de Europa no hay ninguna institución pública que actúe como lo estamos haciendo en Cataluña. Lo que estamos haciendo desde Cataluña es actuar de faro para todo el sur del Mediterráneo, porque no hay nadie del sur de Europa, ni Grecia, ni Portugal, ni tan siquiera en España, que se esté comportando con el coraje de CiU”. (El País, 09.11.11). Una situación un tanto semejante se está produciendo en la comunidad de Madrid.
Aunque la protesta popular ha sido muy intensiva, tal propuesta ha tenido poca repercusión en los medios, incluyendo los medios públicos, siendo un caso claro los medios públicos de la Generalitat, TV3 y Catalunya Ràdio, donde es frecuente ver moderadores de tertulias que cobran 900.000 euros al año, defender la necesidad de que las clases populares se aprieten el cinturón.
Las causas de la subfinanciación de la sanidad pública y de sus recortes
Una causa de este bajo gasto público sanitario es la concentración del poder político y mediático en el 25% de la población española que se resiste a pagar el mismo nivel de impuestos que el promedio de la UE-15 y cree erróneamente que no queda afectada por la pobreza de la sanidad pública al utilizar la privada. Tal visión, sin embargo, es profundamente errónea. La pobreza de la pública les afecta, pues en caso de enfermedad crónica y/o grave, la privada no podrá atenderles y terminarán en la pública. La privada discriminará a favor de los casos leves. Y de ahí el error de creerse que no les afecta. Sí lo hace, y mucho.
La sanidad privada es, en general, mejor que la pública en aspectos importantes para el usuario, tales como el confort (una cama por habitación), menor tiempo de espera, y un tiempo promedio de visita más largo que en la medicina pública. Pero la pública es mejor que la privada en la calidad del personal profesional y asistencial, y en la riqueza de la infraestructura técnica, lo cual explica que en casos que requieran mayor nivel de atención tecnológica, la privada deriva los pacientes a la pública. En realidad, la evidencia de que la calidad de la atención sanitaria en las instituciones públicas o en instituciones sin afán de lucro es mayor que en las instituciones con afán de lucro (es decir, sociedades limitadas que tienen por objetivo maximizar los beneficios) es robusta y abrumadora. En el conflicto calidad de atención versus beneficios, los últimos siempre ganan. De ahí que la mortalidad sea mayor en estos últimos. Esta polarización pública/privada por clase social es perjudicial para todas las clases, incluyendo las pudientes, que creen erróneamente ver satisfechas sus necesidades en la sanidad privada.

El error de la polarización social que se reproduce en la dicotomía pública versus privada

Lo que el país necesita es una sanidad multiclasista que tenga los atributos de la privada, manteniendo la calidad de la pública. Pero ello requiere un gasto público mayor, obtenido de una mayor recaudación de las rentas superiores. En lugar de seguir este camino, las fuerzas conservadoras y neoliberales están promoviendo políticas que polarizarán todavía más la sanidad española. Mediante la desgravación del aseguramiento sanitario privado están facilitando la privatización de la sanidad y su polarización por clase social. Esta privatización, sin embargo, no sigue la línea tradicional de desarrollo de instituciones privadas como alternativa a las públicas. Hoy, la complejidad y carestía de la medicina no permite establecer centros de financiación privada que alcancen niveles de alta calidad y excelencia. De ahí que la vía a seguir por la privada sea el desarrollar privilegios dentro de la pública. De ello se deduce que se intente dar autonomía financiera a los centros públicos sanitarios para que estos contraten con aseguradoras privadas para el goce de privilegios dentro de la pública. La reciente hospitalización del Monarca hizo visible un hecho desconocido por la gran mayoría del público: la existencia de salas privadas en un hospital público, el Clínic, de Barcelona. En tal hospital público, los pacientes con aseguramiento privado tienen una cama por habitación y una espera para ser atendidos e intervenidos quirúrgicamente mucho menor que los pacientes por la vía pública. Esta es la estrategia neoliberal que se presenta bajo el argumento de que se necesita dinero, mientras que la alternativa de incrementar los impuestos ni siquiera es tenida en cuenta.
El tema central no es copago o no
Un apunte más. El gran debate en el sistema sanitario se ha centrado equivocadamente en si hay que tener copago o no. En realidad, existe ya un copago. Éste no es el tema. La justificación de que es importante hacer el copago de un euro para evitar el abuso del sistema no tiene evidencia que apoye tal argumentación. En primer lugar, pese a que se repite machaconamente que el ciudadano español abusa del sistema público, los datos no lo confirman. El indicador de 9 visitas por año (que contrasta con las 6 visitas del promedio de la UE-15) tiene poco valor para demostrar tal supuesto abuso. En realidad, estas 3 visitas extra son debidas más a la pobre organización del sistema (las necesidades que los médicos firmen partes y documentos que en otros países firman personal administrativo) o a la sub-utilización de la enfermería en España, forzando al médico a realizar tareas que en otros países hacen otros profesionales. El hecho de que el médico tenga que ver muchos pacientes no es tampoco un indicador de tal abuso. Referente a desalentar el supuesto abuso (que no existe), el euro a abonar tendría muy poco impacto desincentivador y únicamente podría tenerlo para los sectores de bajos ingresos que son los que serían más vulnerables a caer enfermos.
¿Cuál es el objetivo del copago? Me parecería lógico que fuera ingresar más dinero al sector sanitario, una necesidad clara en el subfinanciado sistema sanitario español. Pero ahí el punto clave es cómo conseguir este dinero y cuánto, temas que no se discuten. Implementar el copago en el momento del servicio (mientras que se mantienen unos bajos ingresos al Estado a través de impuestos), es hacer recaer la carga en los usuarios en lugar de en todos los ciudadanos. Puesto que las clases populares tienen más posibilidad de enfermar y utilizar los servicios que las clases pudientes, incrementar el gasto en los usuarios es aumentar todavía más la regresividad en la financiación. De ahí que sería mucho más justo (y con mayor capacidad recaudatoria) que se aumentaran los impuestos, incrementando los impuestos finalistas y/o creando otros nuevos. Es sorprendente que se haya tardado tanto en aumentar los impuestos del tabaco y del alcohol. Pero hay otros impuestos finalistas, como el aprobado en varias provincias en Canadá, en que todos los ciudadanos pagan según su nivel de renta a la sanidad; o sancionar las intervenciones sancionables según su nivel de renta, tal como ocurre en Finlandia, en que las multas de tráfico se pagan según el nivel de renta, pudiéndose dedicar tales recursos a la sanidad; o pedir tres euros por cada vuelo que salga de aeropuertos del país dedicándolo a sanidad, medidas todas ellas que serían altamente populares. El hecho de que no se discutan y en su lugar se centre todo el debate en el copago, es comenzar la casa por el tejado. El mayor incremento de recursos a la sanidad debería proceder de la vía impositiva, impuestos generales y finalistas. Y sólo cuando se hubiera alcanzado un nivel mucho mayor, recurrir al copago. Pero hacerlo al revés, es injusto y una manera de continuar protegiendo a los que no pagan impuestos suficientemente, recargando en el usuario tal déficit fiscal. Todo esto los economistas neoliberales –de los cuales hay una elevada densidad en el área sanitaria- ni siquiera lo entienden y no quieren considerarlo.
Por último, la consideración de que hay que recortar para aumentar la eficiencia del sistema me parece una incoherencia. Si hay despilfarro en el sistema, debe corregirse. Pero asumir que este despilfarro es generalizado es reproducir el sesgo anti público neoliberal que lleva el debate a discusiones talmúdicas, irrelevantes en lugar de análisis rigurosos y serios basados en evidencia. No hay –repito, no hay- ninguna evidencia de que el sector público sea más ineficiente que el privado, o que tenga más despilfarro. La evidencia existente muestra precisamente lo contrario. Uno de los sistemas sanitarios más ineficientes es el estadounidense, donde la mayoría de la financiación es privada. Es el sistema más caro del mundo, representa ni más ni menos que el 16,7% del PIB norteamericano, y en cambio el 68% de la población está enormemente insatisfecha. ¿Quieren aplicar aquel sistema a España? Cuando estuve trabajando en la Casa Blanca, en el grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton para hacer la reforma del sistema sanitario, pude ver que EEUU, que tiene algunos de los centros sanitarios mejores y más importantes del mundo, tiene en cambio uno de los sistemas sanitarios más ineficientes e insatisfactorios para la población, mostrando el dicho de Max Webber de que la totalidad de un sistema no es la mera suma de sus componentes. Los componentes pueden ser muy buenos y el sistema puede ser muy malo. Y al revés. De ahí que el problema que tenga España no es del sistema (como constantemente se señala), sino de su financiación, además de la necesidad de mejorar sus componentes. Creerse que los recortes mejorarán la situación es un profundo error. Es el triunfo del dogma y de la fe sobre la razón y la evidencia.
La sanidad española es buena (aunque se exagera la valoración positiva que la población hace de ella). No es cierto que es la mejor sanidad del mundo. Las encuestas señalan que la ciudadanía le da un 6,2 en una escala de 0 a 10, lo que quiere decir un aprobado, no un notable y todavía menos un sobresaliente. Es el servicio público mejor valorado. Pero ello no es suficiente. Pero la parte donde está menos valorada por el usuario y el ciudadano, es precisamente en las partes (tales como tiempo de visita y lista de espera) que puedan resolverse más rápidamente con la corrección del enorme déficit del gasto público. Y es en estos sectores donde los recortes están afectando la calidad más rápidamente. El indicador más importante para medir la calidad de un sistema sanitario no son los indicadores de mortalidad (los servicios sanitarios tienen poco que ver con la mortalidad de un país) sino los indicadores de satisfacción y confort del usuario y del profesional. Y ahí estamos todavía muy lejos de donde debiéramos estar. Y las medidas que se están aplicando empeorarán todavía más la situación actual. Los gobiernos socialistas a nivel de España y el gobierno tripartito en Catalunya habían incrementado notablemente los recursos financieros para la sanidad pública, reduciendo el enorme déficit de gasto público sanitario que tiene España. Los recortes actuales aumentaran enormemente este déficit, afectando negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de nuestro país, tanto en España como en Catalunya.

domingo, 13 de noviembre de 2011

FELIZ CUMPLE MAMI!!!


¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS MAMI!! 
Espero que pases un feliz día visitando las "Edades del Hombre", ¡por la noche nos vemos! te tiro de las orejitas y te doy los regalitos de Juanma y míos.
¡Te quiero!
Anina

sábado, 12 de noviembre de 2011

GHOST STORIES (Retold by Rosemary Border)


Dentro de las "Lecturas recomendadas" para 1º de Nivel Intermedio de Inglés, está esta recopilación de 6 historias de Fantasmas: ·"Smee" de A.M.Burrage, "The Judge's House de Bram Stoker, "The Stranger in the Mist" de A.N.L.Munby, "The Confession of Charles Linkworth" de E.F.Benson, "The Ghost Coach" de Amelia B. Edwards y "Fullcircle" de John Buchan.
Me ha gustado mucho que traiga dos CDs en el que se narran las historias y las puedes ir siguiendo con el libro, así te ayuda a acostumbrar el oido al inglés y a fijarte en la pronunciación. 
Anina

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ? (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 11 de noviembre de 2011

La aplicación continuada en Europa de medidas que en lugar de resolver los problemas los agravan, que no crean más actividad o empleo, como pretenden conseguir, sino que la destruyen; o el empecinamiento en imponer políticas para facilitar el pago de la deuda que en realidad merman los ingresos y lo hacen más difícil, obligan ya a preguntarse si se trata de un fiasco no deseado, una simple manifestación más de incompetencia, o si, por el contrario, no será que estamos ante una estrategia bien pensada para imponer a la fuerza soluciones muy drásticas que de una vez por todas eliminen cualquier tipo de trabas al dominio del capital en Europa.
Algunos, como el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, opinan que los banqueros centrales terminan por ser incapaces de resolver los problemas que tienen que resolver, como ahora antes y durante la crisis, como consecuencia de su ceguera ideológica. Afirma Stiglitz que leyendo continuamente solo aquello que ratifica sus ideas preconcebidas y sus esquemas ideológicos no pueden sino tomar una y otra vez medidas en el mismo sentido y que por ello es imposible que reaccionen con flexibilidad y modifiquen sus posiciones cuando la realidad está mostrando que lo que piensan y hacen es completamente inefectivo para conseguir los objetivos que dicen que quieren conseguir.
Otros, quizá en la línea de lo que viene escribiendo otro Premio Nobel, Paul Krugman, o incluso algunos de los economistas más ortodoxos, tenderían a creer que se trata más bien de un problema "mecánico", la inevitable consecuencia del mal diseño "de fábrica" del euro. Sin la necesaria articulación política que lo respalde, sin vías de escape y sin instrumentos para hacer frente a impactos muy asimétricos como los que la crisis viene produciendo, además de forma continuada, sería imposible que el euro proporcionase la imprescindible capacidad de integración y que, por tanto, que todo el entramado termine saltando por los aires como consecuencia de la imposibilidad de que los territorios de la periferia hagan frente a la situación por si solos, puesto que los procesos de ajuste que sin plena integración han de llevar a cabo les resultarán fatales y, además, solo comportarían esfuerzos inútiles debido a su magnitud y a la contundencia con que deberían ser aplicados.
Tengo la convicción de que ambas explicaciones deben estar influyendo en el hecho indiscutible de que las políticas que se vienen aplicando empeoren en lugar de resolver la crisis en la que estamos. Irlanda era el ejemplo que la propia Comisión ponía al resto de Europa de lo que debía hacerse para afrontar la crisis incluso pocas semanas antes de que tuviera que ser intervenida y sus bancos rescatados. En Grecia la situación no hace sino empeorar a medida en que se van aplicando las recetas de las autoridades europeas y lo organismos internacionales que actúan al unísono con "los mercados". En España la actividad, el empleo y el bienestar de la población se encuentran en peor situación que hace un año y posiblemente nos encontramos ya en una nueva recaída, y quizá más importante, de la economía que no puede ser considerada sino como consecuencia de las políticas de falsa austeridad (puesto que solo recortan derechos sociales y no implican más recogida de fondos) que se han aplicado en estricta obediencia de lo deseado por los mercados. Y en Italia se está a punto de producir una auténtica hecatombe si tenemos en cuenta que es la octava potencia industrial del globo.
Pero no creo, sin embargo, que se trate solamente de un asunto de incompetencia por ceguera ideológica y ni siquiera de que, efectivamente, el euro esté muy mal diseñado,  aunque ambos factores creo que intervienen sin lugar a dudas, sino que me parece que lo que está pasando es también la consecuencia de la puesta en marcha de una auténtica estrategia bien pensada y articulada a la que interesa provocar la situación de perturbación en la que estamos para poder aplicar más fácilmente los ajustes que se pretende consolidar como constantes en la política europea para los próximos años.
Como han puesto de relieve diversos documentos de trabajo u oficiales de la Unión Europea, la idea dominante desde hace algún tiempo es que se está modificando la arquitectura mundial y que es preciso que los capitales europeos se ajusten de otro modo en el planeta para salir adelante, porque los mercados internos cada vez van a resultar menos capaces de proporcionar rentabilidad y acomodo adecuado a la escala con la que se ha de operar en los nuevos mercados. Y particularmente se tiende a pensar que Europa debe prepararse para ser competitiva con los países asiáticos que se cree que van a ser el polo de referencia principal de la industria, el comercio y las finanzas internacionales a medio y largo plazo.
Esa idea es la que está llevando a imponer los pactos suscritos hasta ahora fundamentalmente orientados a controlar salarios y a establecer mecanismos de estricta rigidez que aseguren estructuras de costes competitivas a las grandes empresas europeas dado que se reconoce que la estrategia orientada a situar a Europa en la vanguardia de la innovación y el desarrollo tecnológico ha sido un fiasco.
El Informe al Consejo Europeo del Grupo de Reflexión sobre el futuro de la UE en 2030 viene a mostrar esta posición de un modo bastante claro en torno a tres ideas fuerza fundamentales: hay que prepararse para competir con Asia, para ello es necesario reforzar las reformas que reduzcan costes y aseguren mucho mayor control y vigilancia sobre la actuación de los países miembros, especialmente en su gestión presupuestaria,  y para ello es imprescindible avanzar en una mayor coordinación o incluso en la unión política.
El paso más importante y decisivo en ese camino es la puesta en marcha del nuevo Mecanismo Europeo de Estabilidad que se le ha presentado a la opinión pública como un simple fondo cuya puesta en marcha requiere una "pequeña reforma" en el Tratado de Lisboa (como dice textualmente la web de la Comisión: http://bit.ly/tKqAxS) cuando en realidad trae consigo es una filosofía neoliberal reforzada, una nueva autoridad mucho más antidemocrática y un nuevo corsé político mucho más ajustado impuesto al conjunto de los países miembros que va a suponer costes y desventajas para las clases trabajadoras y el bienestar social muy grandes y proporcionales a los beneficios que va a proporcionar a los bancos y grandes empresas europeas.
Se trata de un mecanismo que va a obligar a los países miembros "irrevocable e incondicionalmente", de modo que ninguno de ellos tendrá posibilidad de salirse del camino establecido, que consolida el recurso a los mercados como la vía de solución de los problemas financieros, cuando en realidad esa ha sido la causa de la crisis y su principal mecanismo de agravamiento y de contagio; y que va a acabar con los restos de soberanía sin contrapartidas de gobierno común europeo que quedaban en Europa.
En mi opinión, lo que mejor explica la contumacia a la hora de seguir aplicando medidas que no funcionan para lo que se dice que van a servir es que en realidad se están creando las condiciones de shock que justifiquen la puesta en marcha de estos nuevos mecanismos más centralizados de control y supervisión, que no de gobierno democrático, y que consoliden el ajuste terrible que se prepara en un nuevo marco de recortes sociales y de privatizaciones de servicios públicos.