viernes, 16 de noviembre de 2012

Tony Blair y el declive de la Tercera Vía (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 16 de noviembre de 2012

Este artículo señala las características de la Tercera Vía y su responsabilidad por el gran declive de la socialdemocracia en la Unión Europea. Señala también a la figura de Tony Blair como personaje característico de aquella tradición política, mostrando a nivel personal las consecuencias de la ideología dominante en tal Tercera Vía.

Uno de los desarrollos que dañaron más a la socialdemocracia europea fue la aparición y desarrollo en su seno de la corriente liberal conocida como la Tercera Vía, también llamada blairismo, enfatizando así el liderazgo que Tony Blair, el Primer Ministro del gobierno laborista británico, proveyó en la aparición de tal corriente dentro de la socialdemocracia. Tal blairismo se caracterizó por la sustitución de los principios socialdemócratas por principios de clara orientación liberal. Entre ellos, el que llamó más la atención fue su abandono de las políticas redistributivas, enfatizando en su lugar, la necesidad de facilitar la concentración de las riquezas a fin de crear y acumular capital que, indirectamente, se filtrara al resto de la población. La aplicación de tales principios despertó gran interés y apoyo al blairismo por parte del gran capital británico y muy en particular el financiero, basado en la City (el Wall Street de Gran Bretaña), que se benefició enormemente de las políticas fiscales que favorecieron a las personas que derivaban sus rentas no del trabajo, sino de la propiedad. Tony Blair se convirtió así en la figura preferida y promocionada por las grandes fortunas de la City de Gran Bretaña. En realidad, atrajo capital financiero a la City, presentándola como el paraíso fiscal de mayor rentabilidad. Tony Blair estaba orgulloso de que la City permitiera prácticas irregulares que no se permitían en Wall Street. Ello determinó un enorme aumento del capital financiero que, durante el mandato de Blair, alcanzó a ser el 32% del PIB, crecimiento que tuvo lugar a costa del sector industrial, que pasó de representar el 20% del PIB al 12%, durante el mismo periodo (ver mi artículo “El fracaso del nuevo laborismo y del socioliberalismo”, ‘Sistema digital’, 21.05.12).

Tony Blair, como Gerhard Schröder en Alemania, hicieron también reformas laborales que redujeron los salarios como consecuencia de su desregulación. Y Tony Blair también desalentó las políticas de expansión de gasto público como medida de estímulo económico, argumentando su imposibilidad en una economía globalizada, ignorando que algunos de los países más integrados internacionalmente, como los países escandinavos, tenían un gasto público mayor, base de su expansión económica. Tony Blair continuó las políticas de austeridad de gasto público que había iniciado Margaret Thatcher. De ahí que se le conociera popularmente como la “señora. Thatcher con pantalones”. Naturalmente que esta expresión era un tanto exagerada pero sí que reflejaba la percepción popular de lo que Blair significaba en la Gran Bretaña: la incorporación del liberalismo (en el área económica neoliberalismo) dentro de la socialdemocracia, cambiando radicalmente las políticas públicas que habían caracterizado a esta sensibilidad política.

EL COSTE ELECTORAL DEL BLAIRISMO

Tales políticas explican el declive electoral del Partido Laborista, disminuyendo de una manera muy significativa su representatividad parlamentaria. En otro artículo he documentado que, en contra de lo que se presentó en los medios de mayor difusión, el blairismo llevó al Partido Laborista a un desastre (ver artículo “La crisis de la socialdemocracia en Europa”, publicado en ‘Sistema Digital’ y disponible en www.vnavarro.org). Baste recordar que el Partido laborista pasó de recibir el apoyo electoral de un 33% del electorado en el inicio de su periodo gobernante, 1997, a un 25% en 2001, y un 22% en 2005. Si Gran Bretaña hubiera tenido un sistema electoral proporcional, el Partido Laborista habría perdido la mayoría parlamentaria ya en la segunda elección. El que consiguiera la mayoría parlamentaria hasta el año de su colapso parlamentario, 2005, no fue –como sus ideólogos, como Anthony Giddens, indicaban- resultado de su supuesta popularidad, sino al contrario, como consecuencia del enorme sesgo del sistema electoral y de la crisis del Partido Conservador. Un tanto semejante le ocurrió, por cierto, al partido gobernante socialdemócrata alemán. Todos los partidos socialdemócratas pertenecientes a la Tercera Vía (que eran la mayoría que gobernaban la Unión Europea) han sido derrotados electoralmente con gran pérdida de su apoyo electoral, perdiendo a la vez un gran número de militantes y simpatizantes.

¡POR FIN PODEMOS VER QUE FUE EL BLAIRISMO!

Pero el significado de Tony Blair y lo que él representó quedó incluso más claro una vez éste dejó su cargo en el Gobierno de Gran Bretaña. Sus ansias de enriquecerse se han desarrollado extensamente a través de sus asociaciones con algunos de los regímenes más crueles y rechazables hoy existentes en el mundo, entre los cuales destacan Kazakhstan y Azerbaiyán, países que han sido señalados por las organizaciones a favor de los Derechos Humanos entre los regímenes en el mundo donde tales derechos están más limitados. Son dictaduras sin ningún respeto a la existencia de derechos políticos, civiles, sociales y laborales, en las que una superminoría explota sus recursos naturales, incluyendo el petróleo, con la alianza de las compañías extranjeras que mantienen una relación privilegiada con los dictadores que oprimen su ciudadanía. Tony Blair ha recibido y continúa recibiendo millones y millones de dólares como asesor en relaciones públicas, entre otras funciones, asistiendo a cambiar la imagen de tales regímenes. Opositores a tales dictaduras han pedido a las fuerzas democráticas del mundo que denuncien al señor Blair por su defensa y ayuda a tales regímenes.

Las fuentes de ingresos del señor Blair son numerosas. Ken Silvertein, codirector de la revista estadounidense ‘Harper’s’ ha citado algunas de ellas en su artículo sobre tal personaje, publicada en ‘The New Republic’ (04.10.12), del cual saco la mayoría de datos presentados en este artículo. La lista es enorme e incluye algunas de las empresas más conocidas por su comportamiento inmoral, como JP Morgan Chase (que pago 4 millones de dólares a Blair) y el Gobierno feudal de Kuwait, entre muchas otras dictaduras, además de las citadas, consiguiendo sólo en un año (según el ‘Financial Times’) 30 millones de dólares. También recibe ingresos por conferencias (a 200.000 dólares la conferencia) sobre el futuro de la socialdemocracia y del mundo. Lo que encuentro extraordinario no es lo que este ex líder de la socialdemocracia hace (ya era predecible viéndolo gobernar) sino que círculos socialdemócratas le inviten, incluyendo la Fundación Ideas, el ‘think tank’ del PSOE. Supongo que no les pagarían 200.000 dólares. Pero, me pregunto, ¿de verdad quieren aprender de Blair cómo se construye el socialismo?

jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Quiénes son los patriotas? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 15 de noviembre de 2012

Este artículo analiza el concepto de patriotismo, ampliamente utilizado estos días por las fuerzas conservadoras tanto en España como en Catalunya, para movilizar a la ciudadanía a favor de sus propuestas. El artículo define epistemológicamente el significado de patriotismo, mostrando que el criterio por el cual puede consensuarse el significado de este concepto queda claramente violado por las políticas públicas que tales fuerzas políticas están hoy imponiendo a la población española, incluyendo la catalana.

Mark Twain, uno de los autores más críticos de la sabiduría convencional que ha tenido EEUU, escribió frecuentemente que el concepto de patriotismo, en cualquier país, es uno de los más utilizados para esconder intereses de grupos sociales que quieren mantener, por todos los medios, sus privilegios utilizando el sentimiento patriótico como mecanismo de movilización popular, identificando sus intereses particulares con los intereses de lo que llaman patria. Antonio Gramsci, en Italia, uno de los analistas más importantes que han existido en Europa de cómo el poder se reproduce en las sociedades, subrayó con gran agudeza la función ocultadora de los símbolos de la patria para defender los intereses de las clases dirigentes.

España (y Catalunya dentro de ella) es un ejemplo claro de lo que Mark Twain y Antonio Gramsci indicaron. Las derechas han sido siempre las que se han presentado como las grandes defensoras de la patria, defensa que requiere los máximos sacrificios de los que están a su servicio. Uno de los eslóganes de la Guardia Civil (el cuerpo de policía armado que históricamente ha tenido la función de mantener el orden público y reprimir cualquier agitación social que cuestionara las relaciones de poder existentes en España) era “Todo por la patria”, lo que podía significar incluso la pérdida de  la vida de los guardias civiles aunque también, mucho más frecuentemente, la de los represaliados. La Monarquía, el Ejército y la Iglesia han sido siempre las estructuras institucionales que han defendido el poder de los grupos dominantes en las esferas financieras y económicas (y, por lo tanto, políticas y mediáticas) del país, utilizando el amor y el compromiso con la patria como mecanismo de movilización popular en defensa de sus intereses. Las pruebas históricas que avalan esta utilización de la patria para dichos fines particulares son robustas y abrumadoras.

Tales instituciones de derechas son pues las que se consideran a sí mismas como las defensoras de la patria. Hace sólo unos días, el diario monárquico profundamente conservador ABC ponía en portada a la Duquesa de Alba como la gran defensora de la patria española acusando a los catalanes de ser poco patriotas (11 Nov. 2012). Tal personaje es una de las terratenientes más importantes de España y está entre los que reciben mayores subsidios del estado español y de la Unión Europea, a cargo del erario público. Su linaje familiar, por cierto, ha jugado un papel clave, junto con otros terratenientes, en reproducir una situación en el campo andaluz responsable, en gran parte, de la pobreza de las poblaciones rurales de aquella parte de la patria española.

Pero la credibilidad de tal tesis (de que las derechas son las que sostienen el patriotismo) depende, en gran medida, de lo que se entienda por patriotismo, el cual, como la mayoría de sentimientos, no es fácil de definir. Después de todo, ¿qué quiere decir amor a la patria?

¿Qué es patriotismo?

Pero, independientemente de las muchas maneras mediante las que tal concepto y sentimientos puedan definirse, sí que debería haber un componente que coincidiera en todas las definiciones posibles. Y éste es que el amor a la patria debería incluir amor a la ciudadanía de la entidad así definida. No se puede amar a España (o a Catalunya) sin estar dedicado al bienestar de la población que constituye tal país (España y/o Catalunya). Y, puesto que la mayoría de la población pertenece a las clases populares, un indicador de patriotismo debería incluir como elemento definitorio el compromiso y dedicación a la mejora del bienestar de las clases populares. No se puede amar a España (y a Catalunya) sin este compromiso, pues de lo contrario se tiene una visión excesivamente esencialista, casi mística, de lo que es la patria, una concepción poco coherente con la vida real de las personas. En realidad, si la definición de patriotismo no incluye un compromiso por mejorar la vida y bienestar de la mayoría de la población, entonces hay que sospechar que el concepto de patriotismo está siendo utilizado, confundiendo los intereses de la patria con los de un sector minoritario de la población.

Parecería, pues, razonable aceptar, incluso por las derechas, que un elemento común de tal patriotismo fuera la dedicación de las fuerzas patrióticas al bienestar del pueblo, que en términos cuantitativos, serían las clases populares, clases populares que en cualquier país incluyen las clases trabajadores y las clases medias de renta media y baja.

¿Son patriotas las fuerzas que se autodefinen como tales?

Pues bien, tal dedicación puede evaluarse incluso numéricamente. Como decía Mark Twain, el amor no puede cuantificarse, pero sus consecuencias sí. Veamos, pues, los datos. En aquellos países de Europa donde las derechas (que se autodefinen como las fuerzas patrióticas) han tenido más poder históricamente, tales como el Sur de Europa (España, Grecia y Portugal), el nivel de desarrollo económico, social y político ha sido el más bajo de la Unión Europea. Los datos son abrumadores. Tanto el PIB per cápita como el gasto público social per cápita, o el número de recursos públicos (desde transferencias públicas, como pensiones, hasta servicios públicos, como sanidad y educación, que contribuyen enormemente al bienestar y calidad de vida de las clases populares) han sido, y continúan siendo, los más bajos de la UE-15. Es también en estos países donde los ingresos al Estado son los más bajos, donde la política fiscal es más regresiva y menos redistributiva, donde hay más fraude fiscal y donde hay mayores desigualdades y concentración de la riqueza.

Estos datos permiten, entonces, hacerse la pregunta ¿dónde está el amor a España de los súper patriotas españoles? Su compromiso con el bienestar de la población parece estar muy sesgado hacia ciertos grupos y clases sociales, a costa de los intereses de la mayoría de sus poblaciones. La evidencia de ello es abrumadora. Así como es también abrumadora la evidencia de que este sesgo clasista del patriotismo aparece en varios momentos de la historia de este país. En todos ellos, cuando el gobierno elegido por la ciudadanía a través de procesos democráticos llevó a cabo políticas públicas que beneficiaron a las clases populares, reduciendo los privilegios de los grupos y clases sociales antes mencionados, las derechas superpatriotas se rebelaron militarmente para interrumpir tales políticas. En España, los superpatriotas –la Iglesia, el Ejército, la Monarquía, la banca y la oligarquía empresarial- establecieron un régimen enormemente represivo (por cada asesinato político que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000, según el Catedrático Malefakis, de la Columbia University, experto en el fascismo europeo) que dañó enormemente a la mayoría del pueblo español. Cuando el golpe militar de 1936 ocurrió, el nivel de desarrollo económico español era casi idéntico al italiano. Su PIB per cápita era semejante al PIB per cápita italiano. Cuando la dictadura terminó, en 1978, España tenía un nivel de riqueza que era sólo el 68% de la italiana. Este fue el coste que aquel supuesto patriotismo significó para el pueblo español. El golpe militar se realizó no para salvar la patria sino para que la Iglesia pudiera continuar controlando la educación de los españoles y también la tierra que poseía (la Iglesia era el terrateniente con mayor extensión de tierra en España. Hoy es el segundo); para que la Monarquía continuara siendo el sistema político que garantizara el dominio por parte de las derechas de los aparatos del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas, la Judicatura y las Fuerzas del Orden; para que el Ejército tuviera sus privilegios, garantes de la unidad de la Patria (convirtiendo al Ejército en instrumento de represión interna); para que la banca y la oligarquía empresarial pudieran mantener sus escandalosos privilegios (que todavía se mantienen hoy, como queda claro con la excesiva protección de la banca frente a los desahuciados); y así un largo etcétera.

La oposición popular a tales medidas regresivas del sistema establecido por los supuestos patriotas explica la enorme represión que caracterizó aquel periodo de dominio del estado por las derechas supuestamente patrióticas. Su carácter nacional, por cierto, quedó negado por el hecho de que su victoria se debiera primordialmente a la ayuda que les prestó la Alemania nazi y el fascismo italiano. Sin esta ayuda extranjera, el golpe militar no podría haber conseguido parar la oposición a tal golpe.

¿Dónde estaba y dónde está ahora el amor a España de los supuestamente patriotas?

Esto podría también preguntarse hoy al gobierno de derechas español, que está llevando a cabo el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más feroz al bienestar de las clases populares. Hoy se están haciendo reformas que afectan muy, pero que muy negativamente al bienestar de la población, y muy en particular de las clases populares. La evidencia de ello es contundente. Nunca antes en el periodo democrático, el ya insuficientemente financiado Estado del Bienestar español ha estado bajo un ataque tan frontal. Y este ataque se está haciendo para el beneficio de los mismos intereses económicos de siempre: el capital financiero español y el mundo empresarial de las grandes corporaciones, a costa del bienestar de todos los demás. De nuevo, la evidencia de ello es robusta y convincente.

Y todo ello se hace justificándose con la necesidad de aplicar tales políticas de austeridad que son –según el establishment español- las únicas posibles, lo cual es fácil de demostrar que no es cierto. Podrían aplicarse otras que no afectarían a los intereses de las clases populares, afectando, en cambio, a los intereses de los grupos que, de nuevo, se presentan como superpatriotas, defensores  de España. Esta desfachatez (y no hay otra manera de definirlo) se hace violando la soberanía de la Patria que dicen amar tanto, obedeciendo  dócilmente al gobierno alemán, como lo hicieron también en los años treinta. Es la repetición de la historia. Ahora, como entonces, los superpatriotas utilizaron la bandera para defender sus intereses de clase. Así de claro. Y haciéndolo así están traicionando, una vez más, al pueblo español.

Hoy, en España, los movimientos de protesta social que salieron a la calle ayer, en la Huelga General, en defensa de los derechos de las clases populares y de la soberanía de España son los auténticamente patriotas, entendiendo como tales a los que defienden a la mayoría de la ciudadanía frente a una minoría que defiende sus propios intereses y los de sus aliados internacionales, incluyendo las elites financieras que dominan el gobierno alemán.

Una última observación. Le ruego al lector que haya considerado de interés este artículo, que lo distribuya ampliamente, pues los medios de mayor difusión no publican jamás este tipo de artículos. La dictadura mediática exige una respuesta movilizadora que permita presentar otros puntos de vista distintos y críticos de la sabiduría convencional del país que se reproduce a través de tales medios.

PASEO EN BICI A LOMBILLO CON PAPÁ




Sigo de vacaciones, así que ayer aproveché para ir con mi padre hasta Lombillo por Salas, y hoy hicimos la ruta que suele hacer él todos los días: a Lombillo por la carretera de Molina ¡lo conseguí! jajaja, ahora que casi no llego arriba, ¡lo mal que lo pasé! es una ruta (por lo menos para mi) muy dura, pero es muy bonita, y eso que está todo arrasado por el incendio que hubo en septiembre, que pena.
Anina

miércoles, 14 de noviembre de 2012

MANIFESTACIÓN 14N PONFERRADA

 
 


A la huelga

A la huelga, compañero;
no vayas a trabajar.
Deja quieta la herramienta
que es la hora de luchar.

A la huelga diez, a la huelga cien,
a la huelga, madre, yo voy también.
A la huelga cien, a la huelga mil,
yo por ellos, madre, y ellos por mí.


Contra el gobierno del hambre

nos vamos a levantar
todos los trabajadores,
codo a codo con el pan.

Desde el pozo y la besana,

desde el torno y el telar,
¡vivan los hombres del pueblo,
a la huelga federal!

Todos los pueblos del mundo

la mano nos la van a dar
para devolver a España
su perdida libertad.

Chicho Sánchez Ferlosio

martes, 13 de noviembre de 2012

¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!!

¡¡Mamá, Feliz día!!
¡Hoy estoy a vuestro lado para celebrarlo los tres juntos! ¡que bien!
Te quiero, mucho mucho mucho!! 
Anina

lunes, 12 de noviembre de 2012

LA DÉLICATESSE (DAVID & STÉPHANE FOENKINOS, 2011)

Nathalie (Audrey Tautou) pierde en un accidente al hombre del que está perdidamente enamorada. Después de una etapa de duelo, no puede creerse que el amor llame de nuevo a su puerta de la mano de Markus, un compañero de trabajo que nunca ha tenido éxito con las mujeres, pero que rebosa bondad y ternura. Un hombre que para ella supone la vuelta a la vida. (FILMAFFINITY)

PREMIOS 

2011: Premios Cesar: Nominada a Mejor ópera prima y mejor guión adaptado

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"La narración es un poco confusa, pero Tautou da todo su encanto para soportarla. La verdadera revelación, sin embargo, es François Damiens, que se adueña del show (...) Puntuación: *** (sobre 5)" (Anna Smith: Empire)
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"Foenkinos nutre su historia de alivio ligero, de oxígeno sin complicaciones, y envuelve bien su relato con un fuerte apoyo musical (...) sin embargo acude a la rémora de los subrayados." (Javier Ocaña: Diario El País)
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"Una película que, aunque a tramos resulte un poco sosita, intenta al menos dignificar el hoy maltratado género evitando el tono rosa (así como las escenas de cama) y el melodramático. (...) Puntuación: *** (sobre 5)" (Carmen L. Lobo: Diario La Razón)
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"Sin el magnetismo de Audrey Tautou, 'La delicadeza' sería un ejercicio caligráfico que busca denodadamente una originalidad sólo presente en la parte final. (...) Puntuación: *** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"'La delicadeza' tiene chispazos de ingenio dentro de un conjunto que va mutilando sus posibilidades para instalarse, sin dudarlo, en el bostezo." (Pere Vall: Fotogramas)
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Hoy fui a ver esta película con mis compañeras de la Escuela de Idiomas, Ángela y Mari Cruz. Es una película francesa en versión original, y yo no sé francés, cuando iba al instituto lo estudié dos años de optativa, pero ¡no me acuerdo de nada! ¡que pena me da eso!. Pero con los subtítulos en español pues vimos la película estupendamente. Por cierto, ¡me encantó! ¡que bonita es! 
Anina

EN LA CASA (FRANÇOIS OZON, 2012)


Un profesor de literatura francesa, desalentado y hastiado por las insulsas y torpes redacciones de sus nuevos alumnos, descubre entusiasmado que, por el contrario, el chico que se sienta al fondo de la clase, muestra en sus trabajos un agudo y sutil sentido de la observación. Este chico, que se siente extrañamente fascinado por la familia de uno de sus compañeros, escribirá, animado por el profesor, una especie de novela sobre esa familia (y también sobre el profesor), en la que es difícil distinguir entre realidad y ficción. (FILMAFFINITY)

PREMIOS

2012: Festival de Toronto: Premio FIPRESCI
2012 : Festival de San Sebastián: Concha de Oro mejor película, mejor guión


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"Una obra maestra (...) un milimetrado juego de espejos en el que la realidad y la ficción, el drama y la comedia (...) se cruzan con una elegancia y maestría pocas veces contemplada." (Luis Martínez: Diario El Mundo)
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"Una película misteriosa y excelente. (...) Ozon crea una apasionante tela de araña, coronada con un final en estado de gracia. Todo resulta hipnótico y perturbador." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Su estructura es impecable: una narración perfectamente hilada, rica en matices, con diálogos brillantes y bien calzados. Y luego está el hermoso cierre de la película (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Jordi Batlle Caminal: Diario La Vanguardia)
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"Brillante (...) Ozon imparte una verdadera clase magistral sobre la construcción del relato (...) convirtiendo este complejo ejercicio de metaficción en una novela de misterio casi clásica" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)
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Ayer fui al cine con Juanma a ver esta película, ganadora de la Concha de Oro a la mejor película y mejor guión en el Festival de San Sebastián, es una gran película, a Juanma le gustó mucho. A mi también me gustó, aunque me resultara muy inquietante y me diera mal rollo el dichoso chico, jejeje! la verdad es que está muy bien, los actores lo bordan, te mantiene intrigado e inquieto hasta el final. Es muy buena. Y encima es una adaptación de la obra teatral del autor español Juan Mayorga.
Anina 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Réquiem por la socialdemocracia (ALBERTO GARZÓN ESPINOSA)

Marx, como otros autores clásicos, consideraba que las reglas de juego del capitalismo, y en particular el motor de la competencia, obligaría a las empresas a luchar entre sí incrementando la explotación sobre sus trabajadores. Al fin y al cabo el objetivo de las empresas es mantener o ampliar espacios de rentabilidad, para lo cual es necesario sobrevivir en la selva de la guerra competitiva. Si una determinada empresa se despista y se muestra menos belicosa en esa tarea, por ejemplo subiendo salarios, las empresas rivales pueden tomar la delantera y aprovechar para rebajar sus costes en relación a la empresa en cuestión. Esos menores costes se traducirán en mayores ventas y en consecuencia en mayores beneficios, asumiendo que los compradores prefieren el producto más barato al más caro. Sabedora de este hecho, la empresa tendrá que reaccionar tratando de reducir sus costes al nivel de sus rivales. Es decir, volviendo a bajar los salarios. La amenaza es desaparecer en tanto que empresa.

Por estas razones apuntadas, Marx y los clásicos consideraban que la tendencia del salario era a alcanzar un nivel de mera subsistencia. La coerción de la competencia llevaría a todas las empresas a alcanzar equilibrios de mercado donde el salario estuviera totalmente deprimido y con ello se mantuvieran condiciones de precariedad absoluta para los trabajadores. Dado que además la coerción de la competencia también obligaba a reinvertir los beneficios empresariales, Marx sumaba a la predicción de los salarios de subsistencia la famosa advertencia de que el capitalismo estaba cavando su propia tumba al aplicarse la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.

Pero el desarrollo del sistema capitalista, bajo la tendencia de la concentración y centralización (empresas cada vez más grandes formando monopolios u oligopolios), junto con el ascenso al poder de partidos socialdemócratas y la aplicación de reformas que tenían como objetivo paliar las consecuencias de dicho desarrollo, mostraron una realidad histórica bien diferente a la que Marx había predicho. Las tesis de los revisionistas como Bernstein aparecían triunfantes en la creencia, aparentemente demostrada, de que el capitalismo podía domesticarse para evitar el negro oscuro que predecía el marxismo original.

Lo cierto es que la emergencia de las grandes empresas formando monopolios consiguió neutralizar la dinámica competitiva que, según Marx, debería haber conducido a salarios de subsistencia para los trabajadores. En un entorno de monopolio no es necesario luchar por reducir los costes laborales y en consecuencia se pueden compartir ciertos espacios de ganancia con los trabajadores si las instituciones, como el Estado, presionan para que así sea. El problema que puede emerger tiene más que ver, como apuntaron los autores neomarxistas (Sweezy, Foster, Magdoff), con la acumulación de ganancias por parte del capital que no puedan encontrar espacios de inversión (tesis del subconsumo). En cualquier caso, en ese marco de falta de competencia, los salarios no tienden hacia niveles de subsistencia. La socialdemocracia y el Estado del Bienestar pueden sobrevivir, si bien a costa de la sobrexplotación de recursos naturales y de los países en desarrollo.

Sin embargo, entre los ochenta y los noventa la caída del llamado socialismo real y la crisis de las organizaciones de izquierdas condujo a la hegemonía neoliberal y a la puesta en marcha de políticas económicas que promovían la libre circulación de capitales por todo el mundo. Estaba en marcha un nuevo estadio de globalización financiera y productiva, donde la competencia volvía a tener un lugar central en la actividad económica.

Las empresas de todos los países desarrollados, incluso aquellas que habían mantenido por mucho tiempo sus monopolios, tuvieron que entrar de nuevo en el tablero de la lucha competitiva. Y ese nuevo marco condujo de nuevo a la vigencia de la dinámica propia del capitalismo y, en consecuencia, a la validez de la predicción original de Marx. En todas partes las empresas luchaban por reducir sus costes laborales para poder vencer en una competición que ahora les enfrentaba con empresas de todo el mundo. Este sigue siendo nuestro contexto actual. El llamado capitalismo salvaje o capitalismo sin máscara.

Este marco de libre competencia mundial trasciende a los Estados y, en consecuencia, anula de facto la capacidad de la socialdemocracia de poder enfrentar esa dinámica a través de la actividad parlamentaria. Es decir, incapacita a las instituciones estatales para domesticar el capitalismo. Cualquier intento de alcanzar a nivel estatal políticas reformistas conduce necesariamente a una pérdida de competitividad de las empresas nacionales, lo que se traduce en mayores tasas de desempleo. He ahí el actual drama teórico y la confusión ideológica de los partidos políticos socialdemócratas en toda Europa, más allá de sus resultados electorales, al tener que enfrentar el dilema de precariedad o paro. Es decir, salarios de subsistencia o desempleo.

La socialdemocracia tiene que elegir entre aspirar a vencer en la lucha competitiva, aceptando un modelo de sociedad basado en salarios de subsistencia, o mantener nichos reformistas construyendo de nuevo monopolios, bien porque temporalmente domina tecnológicamente a partir de una determinada estructura productiva (modelo alemán) o bien porque introducen medidas proteccionistas que le aíslan de la lucha competitiva (modelo de capitalismo occidental de posguerra).
En un contexto de globalización financiera y productiva, estadio al que tiende siempre el capitalismo, Marx recupera su vigencia y sus tesis se reafirman. Al capitalismo le sobran, en este contexto, todos aquellos elementos que obstaculizan la posible victoria en una lucha competitiva. Dicho de otra forma, al capitalismo le sobran actualmente los servicios públicos y los derechos laborales. Y ante eso reaparece el viejo dilema de escoger entre un modelo de sociedad bárbaro y un modelo de sociedad alternativo. Y ese modelo alternativo sólo puede constituirse fuera del espacio capitalista, fuera del capitalismo.

Publicado en Público.es

Lo que no se ha dicho en los medios sobre las elecciones en EEUU (VICENÇ NAVARRO)

Artículo de Vicenç Navarro que se publicará el próximo lunes en el diario digital EL PLURAL, 12 de noviembre de 2012

Este artículo critica la cobertura de los medios de mayor difusión españoles sobre las elecciones en EEUU, proveyendo datos que cuestionan algunas de las interpretaciones que se han dado de las últimas elecciones en aquel país.

La cultura y comportamiento políticos de EEUU no es siempre fácil de entender desde el punto de vista europeo, pues sus símbolos, lenguaje y formaciones políticas –tales como los partidos políticos- son diferentes a los existentes en este continente, aún cuando la creciente americanización de la política en Europa está desarrollando similitudes que considero, por cierto, preocupantes.

Pero veamos las diferencias primero. Comencemos por los símbolos. El color rojo –el color de las izquierdas en Europa-, es el color de las derechas en EEUU. Y viceversa, el color azul, que es el color de las derechas en Europa, es el color de las izquierdas en EEUU. Cuando en el día de las elecciones el mapa electoral de EEUU se teñía de rojo, sobre todo en el centro y sur de EEUU, parecía que “los rojos” habían tomado todas estas partes del país. Los rojos, sin embargo, eran los azules en España, es decir, las derechas.

También existen diferencias en el lenguaje. Una persona definida como “liberal” en Europa es un político o un economista que desfavorece políticas redistributivas, minimiza las intervenciones gubernamentales y no quiere ni oír hablar de aumentar los impuestos de los ricos y de las rentas del capital. En EEUU, sin embargo, ser “liberal” es todo lo contrario. Es un político o un economista que está a favor de políticas redistributivas, favorece el intervencionismo gubernamental y ve con buenos ojos el incremento impositivo de las rentas del capital y de los súper ricos. En otras palabras, lo más próximo a un liberal estadounidense es un socialdemócrata europeo. Los medios de información españoles, sin embargo, al traducir literalmente el término “liberal” estadounidense cuando se refieren a personalidades progresistas de aquel país, crean unas confusiones tremendas. Referirse, como hacen muchos medios en España, al político Jesse Jackson sénior, uno de los dirigentes de la izquierda estadounidense, o al fallecido senador Kennedy, uno de los senadores más progresistas de EEUU, como “liberales”, desorienta en gran manera al público español que se informa a través de tales medios, que traducen palabra por palabra lo que leen en la prensa estadounidense. Tal confusión la he podido oír frecuentemente en voces de tertulianos y periodistas poco conscientes de este error.

Otra diferencia, esta vez en los instrumentos políticos en ambos lados del Atlántico Norte, es lo que se entiende por partido político. En Europa, un partido político es un colectivo que (en teoría) decide colectivamente con un ideario común compartido por la militancia que participa (en teoría) en el desarrollo de su programa y en la elección de sus dirigentes. Aunque esta militancia y el gobierno colectivo están desapareciendo en muchos partidos (de ahí que utilice el término “en teoría”), las diferencias de los partidos políticos europeos con los partidos estadounidenses son todavía sustanciales. El sentido de militancia en estos últimos no existe. El ciudadano se registra para votar como Republicano, como Demócrata, o como Independiente. Y no hace nada más hasta el día que vota en las primarias del Partido Republicano o Demócrata. Las primarias son un buen sistema, pero es la única participación que el miembro del partido tiene en la candidatura final. Por lo demás, los miembros activos que participan y deciden son los cargos elegidos y los aparatos de tales partidos. Se me dirá, con razón, que hoy la gran mayoría de partidos de Europa están también evolucionando hacia este tipo de prácticas. Pero sus raíces son distintas y sus prácticas todavía recuerdan sus orígenes. En Europa, la mayoría de partidos de izquierda eran la rama política de movimientos obreros que organizaban la vida social así como la política de tales grupos. No así con el Partido Demócrata, que es un aparato de representantes políticos y personas que aspiran a ser representantes políticos. Que ello esté también ocurriendo en muchos partidos de Europa (y España) no niega las diferencias todavía existentes entre los partidos estadounidenses y los europeos.

En EEUU, los partidos son paraguas que acogen una enorme variedad de sensibilidades. En el Partido Demócrata hay desde sensibilidades próximas a los partidos socialista y comunista hasta la derecha conservadora de los Estados del Sur, la parte más conservadora de EEUU. El Partido Republicano, sin embargo, es hoy menos diverso. El aparato del partido está controlado por el Tea Party, que con su nacionalismo extremo, inspiración y fundamentalismo religioso, sentido de superioridad, resultado de pertenecer a una nación escogida por Dios para realizar su labor “civilizadora”, liberando al mundo de comunistas y socialistas (que son todos los que no están de acuerdo con ellos), con un estilo jerárquico, machista e intolerante de la diversidad, tiene semejanzas con la ultraderecha presente dentro del partido conservador que gobierna España.

La privatización del sistema electoral. El punto vulnerable de la democracia en EEUU

Pero la mayor diferencia de las prácticas políticas entre EEUU y España es la financiación de las campañas electorales, que es predominantemente privada en EEUU. Las campañas electorales de los candidatos a cargos representativos son financiadas con fondos privados procedentes de donantes que en su gran mayoría son grandes empresas financieras y grandes corporaciones que quieren influenciar las decisiones legislativas que afectarán a sus intereses, y son los componentes de lo que se llama en EEUU la Corporate Class, es decir, la clase de los dirigentes de las grandes compañías que manejan la vida económica y financiera del país (la imagen idealizada del proceso electoral, que asume que los candidatos son financiados por las personas normales y corrientes, que envían sus donaciones de 25 o 50 dólares a su candidato, es profundamente falsa). Ello implica que las campañas electorales de los congresistas que se sientan en Comités del Congreso de EEUU, que tienen que tomar decisiones, por ejemplo, sobre el sistema sanitario, están financiadas por las compañías de seguro sanitario privado, las compañías farmacéuticas, el sector industrial sanitario, las grandes asociaciones médicas, y un largo etcétera, que incluye los grupos de presión que gestionan y actúan en el sector sanitario.

Esta situación no existe en dimensiones comparables en Europa, cuya regulación del sistema electoral no permite todas estas prácticas que se considerarían corruptas. Ni que decir tiene que algo de ello ocurre, más en los partidos conservadores y liberales, próximos al mundo empresarial, que en los partidos de izquierdas. Pero incluso entre los primeros, tal comportamiento es mucho menor que en EEUU, donde ni siquiera se considera corrupción esta práctica de comprar favores del legislador.

Esta situación crea un gran distanciamiento de la población hacia las instituciones representativas. El 72% de la población no se considera representada por el Congreso de EEUU, el cual se percibe como un instrumento de la citada Corporate Class. Sólo el 52% del electorado vota en las elecciones presidenciales, siendo este porcentaje incluso menor (30%) en las elecciones de los Estados (equivalentes a las CCAA en España) y en las elecciones municipales. Puesto que en EEUU hay una relación directa entre nivel de renta y participación electoral (a más renta, mayor participación), este dato implica que casi la mitad de la población, la que está por debajo de la mediana, no vota. Este sector no votante es la mayoría de la clase trabajadora estadounidense, que no vota por ser la que se siente menos representada. El 72% de esta población (cuya renta está por debajo de la mediana) se autodefine como clase trabajadora, y un 28% como clase media (General Social Survey. 2008).

¿Qué pasó en las últimas elecciones a la Presidencia y al Congreso de EEUU?

La falta de conocimiento de estas realidades ha dado pie a muchos malentendidos en los reportajes de lo ocurrido en las últimas elecciones. Por ejemplo, continuamente se presentan las propuestas de los candidatos ganadores como representativas de las propuestas deseadas por el pueblo estadounidense, sin clarificar que, en general, la mayoría de los candidatos tienen posturas mucho menos progresistas que la población, tanto votantes como no votantes. Se olvida, por ejemplo, que el candidato vencedor, el presidente Obama, sostiene propuestas definidas dentro de un marco condicionado por sus financiadores. La reforma sanitaria de Obama, por ejemplo, aunque importante, no resuelve el gran problema de la falta o insuficiencia de cobertura de los servicios sanitarios para millones de estadounidenses. Aunque su reforma disminuye el número de personas sin cobertura sanitaria o con cobertura limitada, no resuelve el problema de falta de universalidad que asegure a cada ciudadano el acceso a la atención sanitaria, y ello como consecuencia de que la reforma Obama no se atreve a enfrentarse con las compañías de seguro que controlan el sistema sanitario. Si, tal como hizo el partido socialdemócrata canadiense, hubiera eliminado las compañías de seguro, siendo el gobierno federal -junto con el gobierno de los Estados-, el que contratara los servicios sanitarios para atender a la población, en lugar de hacerlo a través de las compañías de seguros, como la mayoría de la ciudadanía estadounidense desearía que se hiciera (extendiendo a toda la población el programa Medicare, de financiación pública, que ahora cubre sólo a los ancianos). EEUU podría proveer cobertura universal –como ocurre en Canadá- a un costo mucho menor y con mayor satisfacción ciudadana, como ya ocurre en Canadá. Ahora bien, las compañías de seguro y la banca han financiado la campaña del Sr. Obama (y también la del Sr. Romney), lo cual limita lo que Obama considera factible en sus propuestas. Ni que decir tiene que el hecho de que los dos candidatos estuvieran financiados por las mismas fuentes no significa que adopten posturas semejantes. Obama es mejor que Romney en la gran mayoría de propuestas, incluidas las sanitarias. Pero Obama no se atreve a hacer los cambios que la mayoría de la ciudadanía desea por no enfrentarse a tales compañías, que controlan los Comités del Congreso, responsables de temas sanitarios. Y la población es consciente de ello, lo cual explica la escasa popularidad del Congreso. Tal institución es de las menos valoradas por la población estadounidense.

Otra información defectuosa que se ha publicado en los medios de comunicación es su presentación de que los dos candidatos estaban bastante equilibrados en su apoyo entre la población. Se ha llegado a esta conclusión cuando se hacían encuestas basadas en la población votante (las que, por cierto, fueron frecuentemente erróneas). Pero si se hubieran hecho entre la mayoría de la población, incluyendo la casi mitad de estadounidenses que no votó, podrían haber visto que la mayoría de éstos (según la encuesta de Pew Research Center), pertenecientes en su mayoría a la clase trabajadora, eran más progresistas que los votantes, apoyando más a Obama (como mal menor) que a Romney. También estaban más a favor de que el gobierno aumentara los impuestos de las rentas superiores que los votantes (que también favorecían tal aumento) y de que se interviniera más activamente en la esfera económica y financiera del país. También favorecían más la expansión de la cobertura sanitaria así como la retirada de las tropas del Ejército, que los votantes (que también era favorecida por la mayoría de votantes). Estas opiniones corresponden a la clase trabajadora estadounidense cuya movilización puso a Obama en el poder, lo cual tampoco apareció en los medios.

Tales medios dieron gran énfasis a los componentes étnicos y raciales, señalando el gran apoyo que recibió Obama entre afroamericanos e hispanos, sin subrayar que el elemento común de estos grupos es que la mayoría son de clase trabajadora, predominantemente no cualificada. Estos grupos votan menos que la población en general, aunque la gran mayoría vota Demócrata y votó al candidato Obama. Pero los sectores blancos de tal clase trabajadora que vota, vota también Demócrata (en menores porcentajes que los afroamericanos e hispanos). La gran abstención de esta clase es el mayor problema que tienen los Demócratas. De ahí que, como señala Mark Weisbrot, uno de los mejores analistas de la política y de la economía estadounidense, en su artículo en The Guardian, (“Barack Obama’s carefully crafted economic populism carries the day”, 07.11.12), Obama centró sus esfuerzos en movilizar al votante potencial entre los no votantes, la mayoría pertenecientes a la clase trabajadora y clase media de renta media y baja. Obama pudo movilizar a los no votantes, con un discurso (que los republicanos odian y llaman despectivamente “lucha de clases”) en el que presentó a los Republicanos como el partido de los ricos y a Romney como el representante del capitalismo de la banca que se había hecho rico especulando y destruyendo puestos de trabajo, una descripción como banquero especulador que definía bastante bien al candidato republicano, cuyos comentarios despectivos hacia las clases populares, en su famoso encuentro con sus financiadores, causó una tormenta que animó a votar a sectores de la clase trabajadora que probablemente se hubieran abstenido. Y fue esta movilización en Estados claves, sobre todo industriales, lo que le dio la victoria.

La división de la población en grupos raciales y étnicos, sin tener en cuenta su clase social, llega a conclusiones erróneas, como vimos en los reportajes de las elecciones. El que la mayoría de los votantes blancos no votaran a Obama se debe en parte a que en la composición de la población votante (la mayoría de clase media), los votantes blancos pertenecen a la clase media de renta mediana alta, y su comportamiento electoral tiene muy poco que ver con la raza. En realidad, aunque la mayoría de estadounidenses blancos votaron a Romney, los que votaron a Obama en este grupo aumentó. La clase social es una categoría raramente analizada en EEUU. Y sin embargo, juega un papel determinante en explicar el comportamiento electoral, tanto de los votantes como de los no votantes. Y de esto, usted, lector, no tendrá información a través de los medios. Espero que considere esta información útil y valiosa, y en este caso la distribuya extensamente.

jueves, 8 de noviembre de 2012

CENA CON JUANMA



Yo estoy de vacaciones, pero a Juanma no se las han dado (y eso que aún le deben las del año pasado! en fin..), pero hoy podemos cenar juntos ¡yuuupiii! jajaja, así que me preparó esta cenita, ¡que rica! ¡me encantó!
Anina

Contra los desahucios, movilización social (JUAN TORRES LÓPEZ)


El Partido Popular y el Socialista se han negado durante años a tomar cualquier tipo de medida para frenar la avaricia de los bancos y poner fin a uno de los hechos más vergonzosos y antisociales que vienen ocurriendo en España: los desahucios de cientos de miles de familias.

A los dirigentes de ambos partidos les viene dando igual que los mismos bancos que han provocado una crisis que los ha dejado sin ingresos o empleo impidan que millones de españoles disfruten del derecho a la vivienda que consagra nuestra Constitución. Los gobiernos de ambos partidos, el anterior de Zapatero y el actual de Rajoy, no solo han sido completamente insensibles al dolor y la tragedia que padecen tantas familias, sino que, para colmo, no han dudado nunca a la hora de enviar a la policía para defender los intereses bancarios a base de palos y palizas a quienes han tratado de defender un derecho constitucional tan elemental y humano.

Han demostrado a las claras que el afecto que dicen sentir por la Constitución tiene un límite tajante: los intereses de la banca y los privilegios de los banqueros, los amos verdaderos de unos partidos que mantienen su poder y ventaja electoral gracias a los préstamos y a las ayudas de todo tipo que con infinita generosidad les conceden desde hace años las mismas entidades que son inflexibles ante las familias sin ingresos que no pueden pagar sus hipotecas.

Sin embargo, una vez más podemos comprobar que ningún poder es invencible frente a la movilización social. Ha costado cientos de manifestaciones y de palizas, heridos y hasta muertos, pero por fin la presión social está obligando a que el gobierno ponga sobre la mesa el cambio de una legislación reaccionaria que solo viene a proteger los intereses de la banca frente a los de toda la sociedad. Porque lo que está ocurriendo es justamente eso: que la movilización y la solidaridad ciudadana obligan por fin a que el gobierno y la oposición muevan ficha y cambien una actitud que hasta ahora ha sido de completa indiferencia. Los hechos están demostrando claramente que si no se hubieran producido las protestas, las manifestaciones, las huelgas, los enfrentamientos con la policía, las denuncias y, en definitiva, la respuesta ciudadana ante una situación social injusta, los desahucios seguirían produciéndose indefinidamente dejando a muchas más familias en la calle.

Es muy importante que la gente sepa esto y sea consciente de su poder, que no crea ingenuamente que los partidos mayoritarios y el poder político han cambiado de posición y dicen estar dispuestos ahora a modificar la legislación por iniciativa propia. Solo lo hacen por efecto de la presión y la movilización social, como ha ocurrido siempre que se han producido avances favorables al bienestar y la justicia, demostrándose así la falsedad de esos discursos que constantemente nos dicen que las huelgas, los sindicatos o las protestas en la calle no sirven para nada.

Es por es razón que creo que debemos alegrarnos de que el gobierno haya anunciado por fin que está dispuesto a resolver el problema de los desahucios, porque se demuestra así la utilidad de las movilizaciones sociales y que solo con ellas se puede evitar que nos quiten nuestros derechos más elementales.

Pero precisamente porque demuestran esto es por lo que no debemos bajar la guardia. A la vista de su comportamiento previo, no cabe esperar que ni el gobierno ni el partido socialista jueguen limpio ahora y que de pronto dejen de ser esclavos de la banca que los financia. Solo podremos esperar que se den soluciones efectivas y adecuadas al drama de los desahucios si la movilización social se mantiene y se refuerza, incluso en mayor medida que antes.

Ahora es el momento de que la ciudadanía haga ver que lo que está en juego no es la adopción de cualquier tipo de chapuza legal que dé largas al asunto de fondo, sino la garantía de que todos los españoles y españolas puedan disfrutar con efectividad del derecho constitucional a la vivienda.
Por eso, ahora es el momento de seguir presionando para que no solo se tomen medidas que eviten los desahucios en el futuro sino para que se garantice que recuperen su vivienda los miles de familias que la han perdido injusta y vergonzosamente en estos últimos años.

No podemos consentir que los dos partidos mayoritarios se quieran poner ahora una medalla simplemente aflojando un poco la soga que ata a las familias más desprotegidas y humildes. Hay que exigir que se rompa para siempre con los privilegios legales que han concedido tanto poder y beneficio a la banca, no solo reconociendo la dación de pago, sino aliviando la deuda hipotecaria resultante de tasaciones artificialmente elevadas, generando un parque social de viviendas que permita el acceso a ellas de quienes no disponen de ingresos suficientes devolviendo, como he dicho, la suya a quienes la han perdido en los últimos años. No basta con que los dos grandes partidos negocien entre ellos soluciones de compromiso, seguramente buscando tan solo el beneplácito de la banca, sino que deben escuchar a las organizaciones y movimientos que han estado en la calle defendiendo a los desahuciados, para garantizar, en definitiva, que el derecho a la vivienda sea efectivo para todos.

No podemos consentir que se limiten a lavarle la cara a los bancos. Se trata, por el contrario, de obligarles a rescatar ahora a las miles de familias que estos han llevado a la ruina. Y la historia  y los hechos recientes demuestran que con la movilización social podemos conseguirlo.

BRAVE (INDOMABLE), (MARK ANDREWS, BRENDA CHAPMAN & STEVE PURCELL, 2012)


Merida, la indómita hija del Rey Fergus y de la Reina Elinor, es una hábil arquera que decide romper con una antigua costumbre, que es sagrada para los señores de la tierra: el gigantesco Lord MacGuffin, el malhumorado Lord Macintosh y el cascarrabias Lord Dingwall. Las acciones de Merida desencadenan el caos y la furia en el reino. Además, pide ayuda a una sabia anciana que le concede un deseo muy desafortunado. La muchacha tendrá que afrontar grandes peligros antes de aprender qué es la auténtica valentía. (FILMAFFINITY)

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"Las buenas noticias son que a los niños les encantará y las malas noticias son que los padres se sentirán decepcionados si esperaban otra obra rompedora de Pixar (...) Puntuación: *** (sobre 4)" (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
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"Además de ser rápida, divertida y poco pretenciosa, 'Brave' es un alegre antídoto contra todos las películas recientes en las cuales las mujeres triunfan ganando a los hombres en sus propios juegos de machos" (David Edelstein: New York Magazine)
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"Los personajes destacados, las escenas emocionantes y las canciones memorables que esperábamos están ausentes. La frase publicitaria más sincera sería: 'del estudio que te trajo 'Cars 2' (...) Puntuación: **1/2 (sobre 4)" (Colin Covert: Minneapolis Star Tribune )
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"Ok, 'Brave' no es 'The Incredibles' o 'Toy Story'. ¿Y qué? Sigue siendo un entretenimiento entusiasta y maravillosamente animado (...) Puntuación: ***1/2 (sobre 4)" (Peter Travers: Rolling Stone)
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"En lo que se refiere a la historia y a su poder emotivo, 'Brave' se queda corta" (Mick LaSalle: San Francisco Chronicle)
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"Es una obra excepcional: no sólo la mejor película animada de este verano, sino un interesante juego de reajuste del clásico cuento con princesa, sublimado por su virtuoso manejo del lenguaje animado" (Jordi Costa: Diario El País)  
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"Tal vez no esté a su altura, pero Brave no desentona en absoluto al lado de anteriores maravillas manufacturadas por Disney-Pixar, casos de Toy Story, Up o Wall·e (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Brave promete mucho, empieza duro y mantiene un tono alto hasta que de pronto la historia se desinfla a medida que los topicazos van haciendo mella en un guión insuficiente, de bajo perfil. (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (José Manuel Cuéllar: Diario ABC)
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"Una película absolutamente deliciosa (...) el diseño de personajes es precioso (...) y los secundarios son de oro puro (...) Puntuación: **** (sobre 5)" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)
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Junto a la película se emite el cortometraje "La luna" de Enrico Casarosa, nominado al Oscar en 2011: http://www.filmaffinity.com/es/film863260.html (FILMAFFINITY)
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Esta es la primera película del Ciclo de Cine en Versión Original que organiza la Escuela de Idiomas de Ponferrada. Me encontré con mi antigua compañera de instituto Laura, y ya vimos la peli juntas. Mis compis de inglés también estaban por allí. 
Me gustó mucho la peli, ¡es muy bonita! y aunque había cosas que no se pillaban bien, en general se entendían bastantes cosas. ¡Me encanta Merida! jejeje.
Anina
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Brave is a 2012 American computer-animated fantasy adventure film produced by Pixar Animation Studios and distributed by Walt Disney Pictures. It was written by Mark Andrews, Steve Purcell, Brenda Chapman, and Irene Mecchi, directed by Andrews and Chapman and co-directed by Purcell. The film's voice cast features Kelly Macdonald, Julie Walters, Billy Connolly, Emma Thompson, Kevin McKidd, Craig Ferguson, and Robbie Coltrane. To make the most complex visuals possible, Pixar completely rewrote their animation system for the first time in 25 years.It is the first film to use the Dolby Atmos sound format.
In the film, set in the Highlands of Scotland, a skilled archer named Merida defies an age-old custom, causing chaos in her kingdom. After consulting a witch for help, her family becomes cursed and Merida is forced to undo the spell herself before it is too late. Brave premiered on June 10, 2012, at the Seattle International Film Festival, and was released in North America on June 22, 2012, to both positive reviews and box office success.
Preceding the film is a short film entitled La Luna, directed by Enrico Casarosa. 

 PLOT
 
In Scotland, King Fergus of Clan DunBroch presents his young daughter Merida with a bow for her birthday. While practicing, Merida encounters a will-o'-the-wisp. Soon afterwards, Mor'du, a giant demon bear, attacks the family. Merida escapes along with her mother Queen Elinor while Fergus fights off the bear at the cost of his left leg. Years later, Merida has become a free-spirited teenager and an older sister of identical triplets: Hamish, Hubert and Harris. Her mother informs her that Merida is to be betrothed to one of her father's allied clans. Reminding Merida of a legend about a prince who ruined his own kingdom, Elinor warns her that failure to marry could harm DunBroch, but Merida is dissatisfied with the arrangement.
The clans arrive with their first-born sons to compete in Highland Games for Merida's hand. Merida declares she is eligible to compete for her own hand as the first-born of Clan DunBroch, causing a falling out between Merida and Elinor. When Merida cuts the family tapestry in anger, she flees into the woods. There, the will-o'-the-wisps lead her to the hut of an elderly witch posing as a wood carver. After some bargaining, the witch agrees to give Merida a spell to change her mother; in the form of a cake.
Merida returns to the castle and gives Elinor the cake, causing her mother to transform into a large bear. With the help of her brothers, Merida and Elinor return to the witch's now deserted cottage where they discover that the spell will be permanent unless undone by the second sunrise. The witch leaves Merida a riddle, mentioning that she must "mend the bond torn by pride." The two begin to reconcile their relationship while Merida observes that the spell is slowly becoming permanent, as Elinor often loses control and acts like a bear. After encountering the wisps again, the two follow them to ancient ruins and encounter Mor'du, who they discover was once the prince in Elinor's legend who received the same spell from the witch. Merida theorizes that she can reverse the spell by repairing her family tapestry.
At the castle, the clans are on the verge of war, but the princess quells their fighting. With the encouragement of her mother who uses charades to guide Merida through a speech, the princess declares that the children should be allowed to get married in their own time. Merida then sneaks into the tapestry room with Elinor, who is losing control of her human self. Fergus enters the bed chamber and is attacked by Elinor until she regains human consciousness and races out of the castle in desperation. Fergus gives chase. With the help of her brothers, who have transformed into cubs by eating the cake, Merida rides after her father while sewing up the tapestry. The clan members and Fergus capture Elinor, but Merida intervenes just before Mor'du attacks. Elinor kills Mor'du by luring him under a falling menhir, releasing the prince's spirit.
Merida places the tapestry over Elinor, but nothing happens. After breaking down in tears and reconciling with her mother, Elinor is transformed back along with the triplets, and the family is reunited. A few days later, the clans depart for their respective lands and Merida and Elinor ride their horses together.
In a post-credits scene, the witch's crow asks a castle guard to sign for a delivery of wooden carvings that Merida bought simultaneously with the spell.

Beautiful film! I enjoyed a lot watching it!
Anina 

No a esta Europa (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 8 de noviembre de 2012

El artículo critica cómo la construcción del sistema de gobernanza de la Eurozona se está realizado a espaldas de las instituciones representativas tanto nacionales como europeas, señalando que el Parlamento Europeo no ha tenido ninguna influencia (ni tampoco se le ha consultado) en la configuración del sistema financiero europeo. Esta construcción antidemocrática alcanza su máxima expresión en las últimas propuestas realizadas por el gobierno alemán.

Existe la percepción generalizada de que las crisis económica y financiera en la Unión Europea (UE) en general, y en la Eurozona en particular, están mostrando la necesidad de “tener más Europa”, expresión ampliamente utilizada en círculos políticos y mediáticos de distinta sensibilidad política para definir la necesidad de establecer un sistema federal en la UE que tendría ciertas semejanzas con el gobierno federal de Estados Unidos (EEUU). La canciller alemana, la Sra. Merkel, reacia a tal posibilidad en el pasado, ha evolucionado y está tomando el liderazgo para establecer un gobierno europeo que tenga un carácter federal.

Consecuencia de esta postura es que el gobierno Merkel ha presionado intensamente para que los Estados miembros de la UE aprueben en sus Constituciones el Pacto Fiscal (conocido formalmente como el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria) según el cual los Estados no podrían tener un déficit estructural superior a un 0,5% de su PIB. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento insta a los Estados a tener un déficit público menor a un 3% del PIB. Tal Pacto Fiscal va más allá y es un enorme, repito, enorme, ataque al sector público de cualquier Estado y, muy en particular, a su Estado del Bienestar y condena a España a estar para siempre a la cola de la UE-15 en su gasto público social. La absurdidad de tal Pacto (y no hay otra manera de definirlo) es semejante a que se prohibiera a las familias que se endeudaran. Ruego al lector que considere cómo sería su futuro si no pudiera endeudarse para hacer inversiones en su quehacer familiar a fin de mejorar el bienestar de su familia. ¿Cómo podrá comprarse una casa, o un coche, o pagar los estudios de sus hijos?

A fin de justificar dicha medida, portavoces del Estado alemán han indicado que los Estados de EEUU tienen ya tal mandato, lo cual no es cierto. Los Estados de EEUU deben tener un presupuesto equilibrado, pero tal presupuesto no incluye inversiones y, además, cada Estado tiene un Estado federal (que controla el 20% del PIB) que le apoya. Los Estados de la Eurozona no tienen tal apoyo y soporte. Antes al contrario, las instituciones existentes a nivel federal, como el Banco Central Europeo (BCE), les dificultan la obtención de crédito, al no proteger a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros.

Pero, por si no fuera poco, ahora la canciller Merkel ha propuesto una autoridad financiera que actuaría como máxima autoridad para aprobar los presupuestos de los Estados, teniendo plena capacidad de veto, para asegurarse de su rectitud fiscal. Tal autoridad sería parte de la Comisión Europea y como tal no tendría ninguna responsabilidad de cara al Parlamento Europeo. En realidad, tal Parlamento no ha intervenido para nada (repito, para nada) en todas las decisiones que se han tomado en la Eurozona referentes al establecimiento de las instituciones que gobernarían las políticas monetarias y fiscales de la UE.

La canciller Merkel está así proponiendo, no una estructura federal, sino una dictadura (como bien la define John Weeks en su artículo “A modest Proposal from Berlin: End Democracy in the European Union”) en la que se establecería una estructura que ella define como tecnócrata, pero que, como todos los mal llamados tecnócratas, estaría compuesta por banqueros y personas afines a la banca. Sería impensable que, en EEUU, el gobierno federal tuviera que aprobar el presupuesto de sus Estados.

Que la canciller alemana esté haciendo estas propuestas es un indicador del extremo al que se ha llegado en Europa, donde la democracia ni está ni se la espera. La pérdida de soberanía es ya total. ¿Es esto lo que se desea?

PASEO EN BICI A MOLINASECA CON MI PADRE



Ayer salí con mi padre a dar una vueltina en bici, él suele ir todos los días a la hora de comer a Lombillo por la carretera de Molina, para mi (que hace años que no cojo la bicicleta) eso es muchísimo, ¡no estoy en forma!, así que dimos un paseito por aquí cerca. Hoy fuimos hasta Molina, ¡me encanta! ¡que bien me lo paso! ¡y que bien se siente uno! gracias papá por animarme a volver a coger la bici, por tener paciencia y venir conmigo aunque casi no ande nada (jejeje), lo que más me gusta de todo es estar contigo!
Anina