jueves, 26 de julio de 2012

El independentismo fundamentalista del Banco Central Europeo (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 27 de julio de 2012

Este artículo cuestiona la postura neoliberal que apoya la total independencia de los Bancos Centrales, incluyendo el Banco Central Europeo, el cual se ha convertido en un lobby de la banca alemana. El artículo cuestiona los supuestos sobre los cuales se basa tal tesis neoliberal.

Uno de los dogmas del neoliberalismo ha sido el de que los Bancos Centrales deben ser independientes del poder político. Según este dogma, tales Bancos Centrales deben ser gestionados y dirigidos por expertos (es decir, banqueros) que deben resistir cualquier tipo de presión por parte de los políticos, centrándose única y exclusivamente en controlar la inflación, que es –de nuevo, según dicho dogma- el único objetivo de un Banco Central. La máxima expresión de este pensamiento la vemos en el Banco Central Europeo (BCE), el Banco Central más independiente de todos los bancos centrales existentes. Como bien dijo el Presidente de tal Banco en unas recientes declaraciones a Le Monde (21.07.12), “no es función del Banco Central ayudar a resolver los problemas financieros que tengan los Estados”. Y al final de su mandato, el anterior Presidente del BCE, el Sr. Jean-Claude Trichet, indicó que el gran éxito de tal institución era haber mantenido la inflación por debajo de un 2%, protestando porque no se le hubiera agradecido suficientemente esta labor.
Tal postura de “independentismo” de los Bancos Centrales se inició con el mandato del Presidente Reagan  en EEUU y la Sra. Thatcher en Gran Bretaña. Y fue un indicador del enorme poder del capital financiero (predominantemente Wall Street en EEUU y la City en Gran Bretaña) que se aceptara tal independentismo, y que su único objetivo fuera el control de la inflación, pues para la banca, la inflación es el enemigo número uno. Los que derivan su poder de la propiedad de dinero ven tal poder mermado por la inflación. Si una persona tiene 100 euros y la inflación anual es del 10% al final del año la capacidad adquisitiva de aquellos 100 euros será sólo de 90 euros. Y viceversa, si usted debe 100 euros al banco y la inflación anual es un 10% el próximo año usted deberá 90 euros (aún cuando la moneda sea de 100 euros, el valor real será de sólo 90 euros). De ahí que si la inflación fuera mayor que la existente, digamos un 4% por año, la deuda del Estado español descendería en realidad tal porcentaje. De ahí que la banca no quiera ni oír hablar de inflación. Y para evitar que exista inflación el Banco Central “independiente” imprime muy poco dinero a fin de que no haya mucha moneda circulando que –según el dogma neoliberal- crearía inflación.
El problema con tal “independentismo” es que asume que los banqueros, supuestos expertos, conocen los temas financieros mejor que nadie. Hoy, después del desastre creado por la banca, es difícil sostener tal postura. Pero lo que es peor es que los supuestos sobre los que se basa tal teoría de independentismo son erróneos.
En primer lugar, la inflación se debe a muchas otras causas, y no sólo a la cantidad de dinero circulando. Por ejemplo, si un país depende del petróleo importado y el precio del petróleo aumenta, la inflación crecerá, independientemente de la cantidad de dinero circulando. Lo mismo en cuanto a problemas internos en el sistema de producción: la escasez de ciertos productos puede determinar crecimiento de los precios. Y así un largo etcétera. Asumir que imprimir dinero lleva automáticamente a la inflación es erróneo, como lo muestra que el BCE inyectara un billón de euros desde diciembre de 2011, sin que ello haya repercutido en la inflación.
Es más, controlar la cantidad de dinero en circulación beneficia a la banca, pero no a la economía. Pues este control dificulta el desarrollo económico. La economía puede necesitar mayores recursos financieros y, si no los tiene, la economía crece menos y crea menos empleo. Y esto es lo que ha ocurrido en Europa, donde el independentismo del BCE ha sido una de las causas de que el crecimiento económico haya sido menor y el desempleo mayor, en promedio, en los países de la Eurozona después del establecimiento del BCE.
Es más, el independentismo extremo del BCE, completamente capturado por la banca y muy en especial por la banca alemana, hace que ni siquiera sea un Banco Central, convirtiéndose en un lobby de la banca alemana (véase mi artículo “El BCE, el lobby de la banca”). Lo que se necesita es obvio. Aunque nadie lo cite. Antes de que existiera el neoliberalismo, los Bancos Centrales eran parte del Estado y estaban sujetos al control político, teniendo la responsabilidad de no sólo controlar la inflación, sino también estimular la economía. Y el crecimiento económico y creación de empleo del periodo 1945-1980 fue mayor que en el periodo 1980-2000. Es más, en los países donde ha habido mayor crecimiento, tales como Corea del Sur, Taiwán, China e India, su Banco Central no ha sido independiente. El desastre actual en la Eurozona debería ser motivo de cambio profundo del BCE, haciéndolo sensible a las necesidades de las economías de la Eurozona, y no a las de los bancos.

martes, 24 de julio de 2012

Nos hunden la incompetencia y la mentira (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 24 de julio de 2012

España está en situación límite. Tal y como desean los grandes centros del poder oligárquico europeo, la subida de los tipos a los que se coloca nuestra deuda hará imposible su financiación y así se justificará la intervención global que vienen buscando. El Banco Central Europeo está haciendo el trabajo sucio desde hace meses, dejando que los especuladores se ensañen sin hacer nada para evitarlo, pero no se puede decir que sea el único responsable.
La verdad es que nuestros gobernantes son igualmente culpables de la situación extrema en la que nos encontramos porque vienen tomando desde hace meses una serie de medidas erróneas que era inevitable que nos llevaran al desastre, como hemos ido anticipando con total precisión los economistas críticos.
Venimos diciendo que permanecer en el euro sin unión fiscal (auténtica y no solo como un directorio que imponga disciplina presupuestaria), sin que exista un fondo europeo de rescate de los bancos (porque su situación patrimonial no puede resolverse con estrategias nacionales sino con una europea) y sin que el Banco Central Europeo actúe como un verdadero banco central que financie a los estados a bajo coste y que acabe con los especuladores para que la crisis de liquidez no se convierta artificial e innecesariamente en una de solvencia, era y es un suicidio económico, como ya estamos comprobando.
Hemos dicho por activa y por pasiva que dedicar miles millones a la banca sin conocer exactamente su auténtica situación patrimonial no resolvería nada, como seguimos comprobando después de varias reformas e inyecciones de liquidez.
También advertimos que optar por la política de fusiones de cajas, que era la estrategia que deseaban los bancos grandes para quedarse finalmente con su mercado, era una barbaridad que solo iba a dejar cadáveres muy costosos en el camino y solo más privilegios para quienes han provocado la situación financiera lamentable en la que nos encontramos, como también hemos podido comprobar ya.
Hemos demostrado que la experiencia y la evidencia empírica indican que las políticas de recortes de gasto en fases de crisis son una aberración que ni sirven para salir de ella ni para financiar mejor la deuda, como también se ha comprobado ya. Y hemos puesto de manifiesto que, además de ser tremendamente injustos, los recortes de derechos sociales son innecesarios (porque hay otras vías para obtener los recursos que se necesitan) y que crean una situación de emergencia social y de insostenibilidad que solo va a traer conflictos y perturbaciones ciudadanas muy graves, como estamos empezando a vivir.
Estamos, pues, donde estamos porque nuestros gobernantes han sido unos auténticos incompetentes. No tienen un plan de actuación previsto (como demuestra la improvisación constante), no saben lo que quieren o deben hacer (como indican las constantes idas y venidas), y no tienen la más mínima idea del efecto de las medidas que toman, como pone de manifiesto el que no acierten ni en una sola de sus previsiones.
Pero, además, los gobernantes del PP son unos mentirosos compulsivos (como Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo hemos demostrado en nuestro libro Lo que España necesita), unos trileros que se creen que pueden engañar a los mercados y a las autoridades europeas a base de hacer las mismas trampas que hacen a su electorado y a todos los españoles. Lo que naturalmente tiene un efecto desastroso sobre las apuestas especulativas de los mercados que les ganan constantemente la partida, como muestra el alza acelerada de la prima de riesgo desde que gobierna Rajoy.
El gobierno del PP no ha sabido defender los intereses de España en Europa y los ha traicionado al renunciar a enfrentarse a las imposiciones constantes de sus centros de poder. Sus dirigentes creyeron estúpidamente que su sola presencia en el Ejecutivo sería suficiente para dar la vuelta a la situación (“Que caiga España que ya la levantaremos nosotros”, decía Montoro en 2010) y en lugar de sincerarse con la ciudadanía se dedican a justificar su estrepitoso fracaso con el recurso a la herencia de Zapatero, un discurso que ya es sencillamente infame cuando día a día se comprueba que los ayuntamientos o comunidades autónomas en peor situación son las que el PP ha gobernado.
No pasa un día sin que nos llevemos un sobresalto o contemplemos una señal más de su incompetencia: ayer, la prima de riesgo volvía a desbocarse (como Vicenç Navarro y yo habíamos advertido que iba a suceder después del rescate bancario de junio, que Rajoy y el Rey decían que arreglaba nuestro problema financiero). Y el mismo Ministro de Economía que está constantemente actuando para ganarse la confianza de los mercados denunciaba ayer su “irracionalidad”, como si fuera un extremista antisistema cualquiera.
Hay que exigir que no sigan mintiendo más. Es imprescindible poner fin al engaño electoral y a la incompetencia que nos lleva al desastre. España debe y puede hacerse fuerte. En ninguna ley natural está escrito que el destino de nuestro pueblo tenga que ser el doblegarse a las imposiciones de poderes financieros extranjeros o soportar en silencio los destrozos de un gobierno que traiciona los intereses nacionales. Como también venimos demostrando los economistas alternativos, los técnicos de Hacienda, los movimientos y organizaciones sociales…, hay medidas de otro tipo y un horizonte diferente que nos permite resolver de otro modo nuestros problemas económicos, aunque es cierto que para ponerlos en marcha se necesita voluntad política y más fuerza social, solo posibles en una verdadera democracia, que es lo que nos falta.
Renunciando a ser libres (como ha reconocido Rajoy en el Congreso) y gobernando en contra de las preferencias de la mayoría de la población, en contra de lo prometido en su programa electoral y a base de decretos, el PP ha suspendido de facto la democracia en España. Y los españoles demócratas de todas las sensibilidades y tendencias tenemos el derecho y la obligación de recuperarla, por dignidad y para evitar la ruina que produce tanta mentira e incompetencia.

¿Por qué la sabiduría convencional está equivocada? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 24 de julio de 2012

Este artículo critica la postura, reflejada en una reciente editorial de El País, que asume que los mercados financieros debían responder favorablemente a las políticas de austeridad que está realizando el gobierno Rajoy. El artículo cuestiona tales supuestos.

El editorial de El País del pasado 21 de julio (“Situación crítica”) presenta la postura que caracteriza el pensamiento dominante en el establishment español sobre la situación financiera del país. Tal editorial indica que los mercados financieros no están respondiendo a las medidas de austeridad muy marcada puestas en marcha por el gobierno español presidido por el Sr. Rajoy. Por el tono del editorial, su autor parece asumir que los mercados deberían haber tomado nota de tales medidas y recuperar su confianza en el Estado español, exigiendo unos intereses más bajos a su deuda pública, los cuales han alcanzado niveles que son inasumibles. Este supuesto que asume que el Estado español “tiene que hacer sus deberes” (lo cual implica en el lenguaje del establishment español recortar y recortar gasto público, entre otras medidas, para reducir el déficit público) a fin de recuperar “la famosa confianza de los mercados” está justificando toda una serie de medidas que están llevando al país al desastre. Ignora, además, un hecho clave: el tamaño de la deuda pública y del déficit no es la causa de que la prima de riesgo esté ya por las nubes en España.
¿Cuál es, pues, la causa? Y la respuesta la hemos estado señalando unos pocos sin que se nos hiciera caso desde hace ya tiempo. El hecho de que España tenga una prima de riesgo tan elevada se debe a dos factores. Uno, a que España no tiene un Banco Central. Si lo tuviera, éste haría lo que hace un Banco Central digno de su nombre: imprimiría moneda y con ella compraría deuda pública, forzando la bajada de los intereses de su deuda. Esto es lo que hace el Banco Central estadounidense (The Federal Reserve Board), el Banco de Inglaterra, el Banco del Japón y un largo etcétera. El editorialista de El País no ha captado todavía (como tampoco lo ha captado el establishment español) que los intereses de la deuda pública no los determinan los mercados financieros, sino predominantemente el Banco Central del país que genera la deuda. Al no tener un Banco Central, consecuencia de estar en la Eurozona, España no puede regular los intereses de su deuda pública. Y como consecuencia, éstos suben y suben porque es lo que le conviene a los mercados financieros, que se ceban y enriquecen a base de tales escaladas en el precio de la deuda.
El segundo hecho que explica la elevada prima de riesgo de la deuda pública española es que, además de no tener un Banco Central, el que así se llama en la Eurozona (el Banco Central Europeo (BCE)) no es un Banco Central, sino que es predominantemente un lobby de la banca alemana. El establishment español parece que no ha captado esto tampoco. Si fuera un Banco Central imprimiría dinero y compraría la deuda pública de los Estados de la Eurozona que pagan unos intereses exagerados por su deuda. Con ello, los intereses bajarían. Pero el BCE no hace esto. Dice que lo tiene prohibido (aunque lo hace muy de vez en cuando, en situaciones extremas). Lo que sí hace es imprimir dinero y se lo presta a la banca privada a unos intereses muy bajos (0,75%) y con este dinero la banca compra deuda pública a unos intereses elevadísimos (un 7% y un 6% en el caso español e italiano). ¡Un negocio redondo!
Ahora bien, el BCE se pasó de rosca. Y ahora, la banca privada (incluyendo la alemana) está llena de bonos públicos y privados de los países periféricos y le preocupa que ahora los Estados de estos países no puedan pagar. Alemania posee la friolera cantidad de 770.000 millones de euros de deuda pública y privada de los países intervenidos (Grecia, Portugal, Irlanda y España). De ellos, 274.000 millones en España. Los dos bancos alemanes más importantes, el Deutsche Bank y el Commerzbank, tienen cada uno 14.000 millones de euros. La banca alemana tiene gran cantidad de deuda pública y privada española (que le ha proporcionado excelentes intereses, y por lo tanto, beneficios), y ahora quiere asegurarse de que España no colapse y se quede sin cobrar la deuda. De ahí la “ayuda” financiera, que en realidad es ayuda a la banca alemana. Y de ahí que el BCE esté presionando para que estos Estados paguen lo que deben a los bancos alemanes, entre otros. La famosa ayuda financiera a la banca española (100.000 millones de euros) es primordialmente una ayuda a la banca alemana (entre otros bancos) tal como indicó recientemente con toda franqueza Peter Bofinger, consejero económico del gobierno Merkel en su entrevista a Der Spiegel (14.07.12), señalando que “esta ayuda no es a estos países, sino a nuestros propios bancos, que tienen gran cantidad de la deuda privada en aquellos países” (ver mi artículo “La economía alemana no es un ejemplo” en www.vnavarro.org).
Una última observación. Creerse que el euro está en peligro porque la prima de riesgo española está en las nubes (como asume también el editorial de El País) es desconocer el sistema de gobierno de la Eurozona. El euro le está yendo pero que muy bien al Estado alemán y a la banca alemana. Como he detallado en otro artículo (ver artículo citado) a los mayores bancos alemanes les está yendo muy bien, y los bonos públicos del Estado alemán son los más seguros que hay en el mundo (junto con los estadounidenses). ¿Dónde está, pues, el problema del euro?
El problema para el euro y para la banca alemana sería si España se saliera del euro, que es lo último que el establishment alemán y europeo desearían, pero que España debería considerar seriamente como alternativa. El BCE no cambiará a no ser que perciba el peligro que supone para la banca alemana que España salga del euro. Y tal percepción no ocurrirá mientras el gobierno español siga dócilmente lo que le digan el BCE y la Comisión Europea, pues los intereses de éstos no son los intereses de la población española, sino los intereses financieros alemanes que dominan aquellas instituciones. Pedirle al BCE que ayude al Estado español porque éste “está haciendo sus deberes” (tal como termina el editorial de El País) es no entender quién y cómo la Eurozona está gobernada.

domingo, 22 de julio de 2012

Habrá un día (ISMAEL SERRANO)

Hoy tuvimos comida en familia. Mi madre sacó una vieja caja llena de recuerdos. Para que los guarde yo en casa que para eso son míos, me dice. 
Cómo pasa el tiempo.
Fotos de la facultad. Mis notas de solfeo. Los programas de mis primeras actuaciones en los garitos de Madrid. Un muchacho de pelo largo con una mochila al hombro sonríe a la cámara. Comparto sus sueños y algo de su voz. Qué joven he sido, maldita sea.
A uno de mis mejores amigos, colega de facultad, lo van a despedir del trabajo. Hace un año le cambiaron el contrato para que renunciara a sus varios años de antigüedad en la empresa a cambio de conservar su puesto.
Voy al cine con otra pareja de amigos. En las cañas previas me hablan con rabia del plante que les hicieron en el banco negándoles el crédito para su nueva casa. Del desdén y la soberbia del empleado de la sucursal. Están viviendo en el piso de otros amigos. Ya han pasado varios meses desde que el banco les dijo que estaban tramitando la hipoteca y que tenían en cuenta el aval de los padres de ella.
Mi madre es funcionaria. No conozco una mujer más constante y trabajadora. Ya lleva varias bajadas de sueldo. Le han quitado la extra de navidad. Trabaja más horas.
Historias entre otras muchas que se suceden de forma cotidiana en este país por cuya herida se desangra el futuro.
A veces mi abuela me habla de los maestros de la República. De como llegaron a su aldea y de lo que supuso para ella y las demás niñas de su pueblo que las trataran con el mismo respeto que a los varones. De cómo aprendió a leer. Sonríe cuando a sus 88 años recita una fábula de Samaniego recordando aquellos días azules de la infancia.
Me pregunto si yo le hablaré también a mis nietos de la Educación Pública, de la Sanidad Pública como de ese sueño truncado, ese oasis entre el páramo y la barbarie.
Entre los papeles encontré este viejo programa de actuaciones. Era el año 97. Yo era un crío. Y me llena de orgullo ver que compartía cartel con quien es una referencia en la canción de autor y con quien dignificó la política nacional participando como diputado en el Congreso durante varias legislaturas. Y no puedo evitar sentirme algo huérfano. No ya porque uno es otro, aunque los sueños sean los mismos, ni porque el tiempo tenga la mirada de Bruto en la víspera de los idus de marzo. Es porque algunas ausencias dejan un hueco en el alma de todos que se agrandan en estos inviernos de agosto en Madrid.
Cómo pasa el tiempo. Miro los ojos del muchacho que sonríe en la foto. El futuro no era esto. Despertemos. Estamos a tiempo de cambiar las cosas. Como aquella vieja canción: habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad.
Yo también le echo de menos
Anina

sábado, 21 de julio de 2012

TARTA DE PIKOTAS - THERMOMIX -





 
Hoy he preparado esta Tarta de Pikotas - La Juani de Ana Sevilla -, a Juanma le encantan estos caramelos, así que tenía ganas de hacerla. Me ha quedado la capa de la cobertura muy rosa, debería quedar más roja (será cuestión de echarle más colorante, jajaja). Y hoy me ha dado mucha guerra la nata de la decoración, que no se montó bien, bueno, me apañé como pude para decorarla y ¡tampoco quedó tan mal! ¡la próxima seguro que sale mejor!
Anina

LASAÑA DE CARNE Y PATATAS - THERMOMIX -



 

Hoy preparé esta "falsa lasaña" ya que no lleva pasta, está hecha con patatas, os dejo el enlace Lasaña de carne y patatas - La Juani de Ana Sevilla -
La verdad es que no nos ha convencido del todo, las patatas no se nos hicieron bien y tuve que volver a meter al horno. Nos gustó muchísimo más la de atun.
Anina



viernes, 20 de julio de 2012

¡Sí que hay dinero! (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 21 de julio de 2012

Este artículo cuestiona la postura expresada por el presidente Rajoy y su ministro Cristóbal Montoro de que España no tiene el dinero que necesita para pagar los servicios y transferencias públicas, justificando así los recortes que está llevando a cabo. El artículo presenta alternativas que el gobierno ni siquiera está considerando.

Durante el debate parlamentario que tuvo lugar en las Cortes españolas a raíz de la presentación del Presidente Rajoy de las medidas de recortes que su gobierno iba a realizar, el Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas del gobierno español, el Sr. Cristóbal Montoro, indicó que éstas eran necesarias porque “el Estado no tenía más dinero”, punto acentuado por el propio Presidente Rajoy cuando subrayó que el nivel de deuda pública en España había alcanzado niveles inaceptables que forzaron la toma de medidas excepcionales, considerando la bajada del déficit como la prioridad número uno de su gobierno. El Presidente Rajoy indicó también que tal bajada del déficit público era la condición indispensable para salir de la crisis, pues sólo con esta bajada se recuperaría la confianza de los mercados financieros y España podría volver a recibir prestado dinero a unos intereses más bajos.
Es sorprendente que la Administración Rajoy continúe repitiendo esta creencia (creencia basada más en la fe que en la evidencia) cuando todos los datos acumulados muestran lo erróneos que son los supuestos sobre los que se basa.
Pero antes de mostrar tales datos, es importante subrayar, una vez más, lo que tienen en común los países hoy intervenidos –España, Grecia, Portugal e Irlanda-. Todos ellos tienen Estados pobres (su gasto público, incluyendo el gasto público social por habitante, es de los más bajos de la Eurozona), con escasos ingresos al Estado (entre los más bajos de la Eurozona), poco redistributivos (entre los menos redistributivos de la Eurozona), y basados en una fiscalidad altamente regresiva (de los más regresivos de la Eurozona). La causa de que todos estos países tengan estos puntos en común es que  todos ellos tienen un contexto político semejante. Durante su reciente historia (los últimos cincuenta años) las fuerzas conservadoras han tenido una enorme influencia sobre sus Estados. Fueron gobernados por muchas décadas por gobiernos ultraconservadores. El contraste con los países escandinavos (que tienen los Estados más desarrollados, con mayores políticas redistributivas y políticas fiscales más progresivas en la UE) se basa en que en aquellos países las fuerzas progresistas han sido las dominantes en su vida política, al revés que en los países intervenidos.
Se podría argumentar que España, como también aquellos países, tiene un Estado pobre porque es un país pobre. Pero los datos no confirman esta situación. El PIB per cápita es el 94% del promedio de la UE-15, y en cambio, el gasto público es sólo un 72% del promedio de la UE-15. En realidad, si fuera un 94%, España se gastaría 66.000 millones más en su sector público y en su subfinanciado Estado del Bienestar (tanto en sus transferencias como en sus servicios públicos). Pero no se los gasta, no porque no existan. Sí que existen. Lo que ocurre es que el Estado no los recoge. Y ahí está el punto clave que no se cita. La regresividad de la política fiscal que España tiene en común con todos los países intervenidos. Han tenido que pedir prestado dinero porque el Estado no recoge el suficiente.
Pero lo que es incluso peor es que durante la era de bonanza (estimulada por la burbuja inmobiliaria), el Estado español bajó más y más los impuestos, bajada que favoreció particularmente a las rentas superiores, que adquieren la mayoría de sus rentas de la propiedad de capital. Esta bajada de impuestos determinó –según ha indicado el Fondo Monetario Internacional- nada menos que la mitad del déficit estructural del Estado, déficit que permaneció oculto durante la expansión económica por el elevado crecimiento de ingresos al Estado, apareciendo, sin embargo, en toda su crudeza cuando el boom explotó. Y ahora el Estado tiene que pedir prestado el dinero a los bancos (donde los súper ricos depositan los ingresos que habían adquirido como consecuencia de la bajada de sus impuestos), teniendo que pagar intereses para conseguir el dinero, que podría haberse obtenido, si no hubieran bajado los impuestos.
Y ahí está el problema más silenciado en los medios y en los debates. Fue una lástima que ninguno de los que participaron en el debate en las Cortes Españolas hiciese las siguientes preguntas al Presidente Rajoy: ¿Por qué el Estado español decidió congelar las pensiones a fin de conseguir 1.200 millones de euros, en lugar de revertir la bajada del impuesto de sucesiones, con lo cual habría obtenido casi el doble de ingresos ( 2.552 millones). O, ¿por qué en lugar de recortar nada menos que 7.000 millones en sanidad, el gobierno no eliminó la reducción del Impuesto de Sociedades a las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, lo que significa menos del 0,12% de todas las empresas, con lo cual hubieran obtenido más de 5.600 millones de euros? O, ¿por qué quiere ahora establecer el copago sanitario en lugar de aumentar los impuestos de los fondos SICAV y las ganancias especulativas? O, ¿por qué quiere aumentar el IVA, en este momento de recesión, que afectará a las clases populares, en lugar de aumentar el impuesto de Sociedades al 35% para empresas que ganen más de un millón de euros al año, con lo cual ingresaría 14.000 millones de euros más? O, ¿por qué quiere destruir puestos de trabajo en los servicios públicos en lugar de establecer un impuesto a las transacciones financieras, con lo cual, tal como ha señalado el sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, se conseguirían 5.000 millones de euros? O, ¿por qué en lugar de forzar reducciones de los Estados del Bienestar gestionados por las CCAA no reduce la economía sumergida diez puntos, con lo cual aumentaría 38.500 millones de euros?
Estas son las preguntas que deberían haberse hecho y no se hicieron. El señor Rajoy no las habría podido contestar y habría quedado en evidencia, mostrando, que en contra de lo que dice, sí que hay alternativas y sí que hay dinero.

jueves, 19 de julio de 2012

MANIFESTACIÓN 19 JULIO EN PONFERRADA CONTRA LOS RECORTES



Yo también estuve, muchísima gente y espero que cada vez seamos más, porque esto no puede seguir así
Anina

miércoles, 18 de julio de 2012

El jardín prohibido (ISMAEL SERRANO)

En cierto modo era un declaración de guerra. Quizá por eso aplaudían con fervor las palabras de su líder proclamando el mayor y más terrible ajuste llevado a cabo en la democracia. En el delirio de los vítores una diputada gritaba “¡Qué se jodan!”, resumiendo en pocas palabras el programa oculto del partido en el poder.

Luego pidió perdón. Como lo hizo el rey. Aquí ya no existen las responsabilidades políticas. Basta con pedir perdón y ya está. Lo mismo podrá hacer Rajoy cuando le pidan cuentas por haber incumplido uno por uno cada punto de su programa electoral. Pedirá perdón, como el amante de la canción “El jardín prohibido” de Sandro Giacobbe. 

Siempre me fascinó esta canción tan entrañable como horrible. El tipo se acerca a la amada y le dice: 
Esta tarde vengo triste y tengo que decirte que tu mejor amiga ha estado entre mis brazos.
Además el tipo se regodea y le dice a la engañada que mientras se lo montaba con la amiga pensaba en ella (mis ojos decían cansados que eras tú, que eras tú)
Para rematarlo, en el estribillo, en un ejercicio de cinismo y recochineo maravilloso, el hombre, atormentado todo hay que decirlo, canta: lo siento mucho la vida es así; no la he inventado yo.
Aquello era tan inevitable como los recortes del gobierno, nada podemos hacer contra la naturaleza de los mercados así como con la de los amantes que se sienten atraídos por las amigas de la novia.

El rey en un acto de entrega que nos conmueve hasta el alma dice en los periódicos: según mi médico otro estaría de baja; yo tengo que currar. Y en la foto sale en un avión el rey a cuerpo de ídem camino a Rusia para abrir mercado a las empresas españolas. Yo creo que tamaño abuso no se puede consentir. ¿No sería recomendable que le dieran la baja? Digo yo: permanente. En otro artículo leo, y en este momento a este que les escribe se le llenan los ojos de lágrimas, que al Rey se le baja el sueldo un 7%. Reconozocámoslo: son unos cachondos.

Montoro afirma en el congreso: “Si no sube la recaudación está en riesgo el pago de las nóminas”. No hay dinero, repite una y otra vez. Y lo dice después de haber ayudado a la banca e intercedido a favor de que a través de fondos europeos se inyecten en ella cifras millonarias y obscenas. ¿Por qué un banco no puede caer y sí la Sanidad Pública, la Educación Pública, las nóminas de los funcionarios? ¿Por qué nos parece inadmisible la regularización del sistema financiero, la exigencia de responsabilidades políticas y penales para aquellos ejecutivos y políticos que nos llevaron al desastre y sí tenemos que tragar con recortes claramente injustos y que además alargarán la recesión indefinidamente? 
Al poco de haber anunciado la batería de ajustes entre aplausos y vivas a la madre que los parió doña Lagarde dijo que quería más, que todo recorte es poco, que se acometieran más y rapidito, que tenía hora para la cama UVA y que no está el horno para bollos.
A lo que el gobierno de España, un gobierno que en una rueda de prensa inaudita llegó a confirmar su incapacidad para tomar decisiones (no tenemos alternativa, dijo, que es lo que precisamente se le exige a un político), respondió con un atenta la compañía en posición de firmes.
Volverán las elecciones y el trámite de promesas y guirnaldas. Entonces como Sandro Giacobbe el político de turno nos mirará a los ojos y nos dirá con cara de consternación:
Mi cuerpo fue gozo
durante un minuto,
mi mente lloraba tu ausencia.

No lo volveré a hacer más.
No lo volveré a hacer más.

No olvidemos. Seguramente la novia despechada del “El jardín prohibido” tampoco lo haría.

Por qué gran parte de la socialdemocracia (y partidos verdes) europea están equivocados (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 19 de julio de 2012

Este artículo critica la aceptación de gran parte de los partidos socialdemócratas y de los partidos verdes de la Unión Europea del Pacto Fiscal y de las políticas del Pacto de Estabilidad en momentos de gran recesión. El artículo señala que tales políticas están condenando a las economías de los países periféricos de la Eurozona a una continua recesión que no podrá resolverse a través de las políticas de crecimiento que se están aprobando y que son, a todas luces, insuficientes.

Alemania ocupa el centro de la economía de la Eurozona, y de ahí la importancia de lo que ocurre en aquel país. En varios artículos he mostrado como las políticas neoliberales promovidas en la Eurozona y en la Unión Europea por el gobierno de la canciller Angela Merkel están dañando considerablemente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de la Eurozona (y muy en particular de sus países periféricos), incluyendo, por cierto, las clases populares de Alemania. La reducción de los déficits y de la deuda pública (para respetar el Pacto de Estabilidad que obliga a los Estados a tener un déficit público inferior a un 3% del PIB y una deuda pública por debajo del 60% del PIB) en momentos de recesión asume que ésta, la recesión, viene causada por no haber respetado tal Pacto de Estabilidad. Se asume en esta postura que los países en dificultades tienen un gasto público excesivo, cuando en realidad, los países que hoy se encuentran en una situación económica más vulnerable, como son los países periféricos de la Eurozona tienen un gasto público por habitante muy inferior al promedio de los países de la Eurozona. Todos estos países periféricos tienen un Estado pobre, financiado regresivamente, con escasa sensibilidad social y poco desarrollado (como lo muestra el bajo porcentaje de su población adulta que trabaja en los servicios públicos como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia –mal llamadas guarderías- servicios domiciliarios a las personas con dependencias, y un largo etcétera).
Esta situación empeorará todavía más cuando la propuesta de Pacto Fiscal (que obliga a los Estados a tener un déficit público prácticamente cero) se apruebe por todos los Estados miembros de la Unión Europea, tal como está exigiendo el gobierno Merkel. El argumento que sustenta la necesidad de este Pacto es que los Estados de la Unión Europea –como ocurre con los Estados de EEUU-, deben tener una disciplina fiscal, que evite la europeización de la deuda de cada Estado (los famosos eurobonos), pues, de no ser así, los países considerados excesivamente laxos en sus políticas presupuestarias –como se asume son los países periféricos citados anteriormente- requerirían subsidios y ayudas constantes que tendrían que ser financiados por los países más disciplinados, como se asume es Alemania. En palabras del Ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, la solidaridad –que él llama “extrema”- es ineficiente para todo el sistema.
A esta argumentación se añade otra que considera que tal austeridad fiscal –que exige el Pacto Fiscal- es necesaria para alcanzar lo que el gobierno Merkel llama la Europa política, es decir, el desarrollo de unas instituciones europeas que gobiernen la Eurozona y la Unión Europea. La unidad política –poco desarrollada en la UE- exige una política fiscal disciplinada que no permita “abusos” de solidaridad interestatal.
Este argumento se presenta en algunos círculos como un debate entre la idea federal, supuestamente (y erróneamente) atribuida al gobierno Merkel y un nacionalismo continuado, todavía existente en la postura francesa. Ello explica la situación paradójica de que algunos socialistas españoles han declarado su apoyo a las posturas del gobierno Merkel, de las que, por cierto, se están derivando políticas públicas que están dañando enormemente a las clases populares españolas.
Todos estos argumentos tienen errores conceptuales graves. En primer lugar, tanto el establishment financiero como el establishment exportador alemanes han sido los poderes fácticos dentro de la Eurozona que más se han beneficiado de la creación del euro y de la existencia de la enorme crisis de los países periféricos, incluyendo de la mal llamada “crisis de la deuda pública”. La gran banca alemana está experimentando enormes beneficios, aprovechándose del flujo de capitales de la periferia al centro.  Y los bonos públicos del Estado alemán son hoy los más seguros en el mundo (como lo son los bonos públicos del Estado de EEUU). Por extraño que parezca, hoy los Estados periféricos están subsidiando al Estado alemán, no al revés, como el gobierno Merkel y los medios de comunicación y persuasión alemanes están acentuando. La imagen que tales medios alemanes están promoviendo es la de que el ciudadano alemán está subsidiando al trabajador sobreprotegido y vago griego (o español). Tal imagen no se corresponde con la realidad. El trabajador griego (y español) trabaja más horas que el trabajador alemán, y el sistema de protección social alemán está más desarrollado y mejor financiado que el sistema de protección social griego (y español).
El otro gran error en estos argumentos es ignorar o desconocer la historia de los Estados federales, incluyendo el de EEUU (al cual muchos federalistas europeos hacen referencia). Lo que el gobierno Merkel está proponiendo es semejante al establecimiento de unos EEUU en la UE, comenzando por el tejado en lugar de hacerlo por los cimientos. Exigir a los Estados un déficit cero sin que exista un gobierno federal con un Banco Central que proteja a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros y sin un gobierno federal que ayude a los Estados distribuyendo recursos dentro del país, es condenar a los Estados a una situación imposible, como están viviendo ahora. Lo lógico y lo que la historia muestra es que la estructura federal se establece antes (los cimientos), y luego se exige la disciplina fiscal. Exigir lo contrario es imposibilitar que los Estados salgan de su crisis, beneficiando al centro a costa de la periferia, que es lo que está ocurriendo.

El apoyo de partidos socialdemócratas y verdes al Pacto Fiscal

Es sorprendente que los partidos socialdemócratas y los partidos verdes, tanto en Alemania como en otros países de la Eurozona, hayan aprobado el Pacto Fiscal y acepten llevar a cabo las instrucciones del Pacto de Estabilidad en momentos de crisis. Intentar paliar el impacto devastador del Pacto Fiscal y del Pacto de Estabilidad con un Pacto de Crecimiento es intentar ocultar este enorme daño. El Pacto de Crecimiento (que baraja unas cifras muy insuficientes, el 1% del PIB de la Eurozona) no compensará ni  el Pacto Fiscal ni el Pacto de Estabilidad (la cantidad que le correspondería a España es una cantidad claramente insuficiente: 10.000 millones de euros). La reducción de fondos que estos Pactos exigen es muchas veces superior al minúsculo añadido de recursos que se propone en el Pacto de Crecimiento.
Particularmente lamentable es el apoyo de los partidos socialdemócratas y verdes alemanes al Pacto Fiscal, lo cual han hecho con fines electoralistas, consecuencia de la campaña exitosa de los medios alemanes, de presentar un hartazgo del pueblo alemán en su supuesta ayuda a los posibles vagos y excesivamente protegidos de la periferia. Ahora bien, como ha señalado la Izquierda alemana –Die Linke- tal promoción de un nacionalismo alemán ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬chauvinista ignora que la clase trabajadora alemana ha sido una víctima de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno Merkel, e iniciadas por la coalición socialdemócrata-verde que gobernó antes que la Sra. Merkel. Die Linke sostiene, con razón, que un trabajador alemán tiene más en común con el trabajador griego o español que con el establishment bancario y/o exportador de Alemania. Si los salarios alemanes hubieran subido al nivel que les correspondía por su productividad, tal como había propuesto en su día su Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, la demanda doméstica alemana hubiera crecido estimulando su economía y, con ello, la economía europea. El canciller Schröder, sin embargo, no aceptó esa medida y cuando gobernó Alemania llevó a cabo, en su lugar, sus reformas neoliberales, incluyendo las políticas de austeridad que, continuadas por Merkel, nos están llevando al desastre. (Gerard Schröder es hoy uno de los gestores mejor pagados en Alemania en el sector exportador). De ahí que se requiera una movilización de las bases de aquellos partidos en contra de sus equipos de dirección cómplices de unas políticas públicas que están dañando a sus electorados tradicionales.

martes, 17 de julio de 2012

Derecho a desobedecer (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 17 de julio de 2012

El pueblo español y otros europeos hemos comenzado a vivir bajo una tiranía.
Las autoridades imponen políticas que provocan daños económicos, físicos y  morales a la mayoría de la población. Reducen los ingresos y aumenta la pobreza y la exclusión (solo entre 2009 y 2010 aumentó en 1,1 millones el número de personas pobres en España). Disminuyen la financiación de los servicios públicos básicos, lo que hace que aumente la mortalidad, las enfermedades y todo tipo de daños psicológicos y personales (la tasa de mortalidad ha aumentado un 20% en Portugal desde que empezaron a adoptarse las políticas de ajuste y la esperanza de vida ha bajado por primera vez en España). Recortan los derechos de los más desfavorecidos al mismo tiempo que aumentan los privilegios de quienes gozan de más renta y riqueza (la desigualdad aumentará en España un 9% en 2012 como consecuencia de los recientes ajustes fiscales del PP).
Además, imponen estas medidas recurriendo a todo tipo de mentiras.
Dicen que las toman para mejorar la economía pero esta está peor que antes de tomarlas. Nuestra prima de riesgo esta más de 400 puntos por encima de la que había en mayo de 2010 cuando empezaron los recortes que Zapatero y luego Rajoy dijeron que había que tomar para que bajase.
Dicen que las reformas del mercado laboral son para crear empleo y lo que sucede es que la tasa de paro está cinco puntos más alta que antes de aprobarse.
Dicen que hay que reducir el gasto social para disminuir la deuda y resulta que ahora está casi 17 puntos más arriba en porcentaje sobre el PIB que hace dos años porque lo que ocurre, lógicamente, es que con menos gasto público se generan también menos ingresos en todas las actividades.
Dicen que hay que reducir el gasto en personal público porque no hay dinero pero privatizan servicios a base de contratos a favor de empresas privadas que son más caros que el personal que ahorran. Así ha pasado, entre otros muchos casos, con la privatización del servicio de expedición de vidas laborales de la Seguridad Social pagando 4,7 millones de euros a una empresa privada.
Dicen que no hay dinero pero se sacan de la manga cuando les conviene miles de millones para salvar a los banqueros corruptos, conceden amnistías fiscales, desmantelan la lucha contra el fraude fiscal y renuncian a obtener los ingresos que podría proporcionar combatirlo de frente y eficazmente. Solo en pago de deuda ilegítima que deberíamos repudiar nos hemos gastado en 2008, 2009 y 2010 algo más de
122.800 120.842 millones de euros, según Agustín Turiel.
Dicen que todas esas medidas son imprescindibles para salir de la crisis pero la realidad indiscutible es que no hay ninguna experiencia en el mundo de algún país que haya salido de una parecida adoptando este tipo de políticas. Al revés, le han hecho frente mejor quienes hacen lo contrario.
Y entre tanta estafa y falsedad, nuestras instituciones han quedado viejas y resultan inútiles. Ni el PP ni el PSOE son capaces de aportar soluciones a la situación ni de enfrenarse con inteligencia, valentía y dignidad a las imposiciones de los poderes financieros. Pero no tienen inconveniente en repartirse cerca de 25 millones de euros en subvenciones solo para el primer trimestre de 2012, según acaba de publicar el Boletín Oficial del Estado.
El Presidente del Gobierno ha reconocido ante el Pleno del Congreso de los Diputados que en España no tenemos libertad, y ninguna institución, ningún juez, ningún fiscal, ningún partido pide cuentas por reconocer que la voluntad del pueblo ha sido secuestrada.
El Rey, cuya función constitucional es la de arbitrar con equidistancia, toma partido y gobierna a favor de la oligarquía que se beneficia de estas políticas y de los recortes con los que está en desacuerdo el 70% de la población española.
La Constitución es un papel mojado porque no garantiza el ejercicio de derechos básicos, ni la soberanía nacional, ni el libre albedrío de todos sus ciudadanos, ni la defensa de nuestro patrimonio ni la de los intereses económicos de la Nación española, ni, por supuesto, la libertad que Rajoy reconoce sin inmutarse que nos han robado.
Y en Europa se asienta el cerebro del Tirano: no hay manera democrática de hacer frente a las imposiciones de la banca, cuyos antiguos directivos han tomado al asalto las grandes instituciones, y donde sus autoridades incluso comienzan a declararse, como en el Estatuto del Mecanismo Europeo de Estabilidad, inmunes e inviolables (artículo 35.1) decidan lo que decidan y hagan lo que hagan.
Los españoles no tenemos por qué aceptar la traición de nuestros gobernantes y la imposición de políticas injustas y basadas en mentiras, que solo benefician a las minorías privilegiadas, ya salgan de La Moncloa, de Bruselas o del mismo infierno. “Cuando el gobierno viola los derechos de los ciudadanos la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”, tal y como decía el artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793, porque, como también afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Preámbulo, el pueblo tiene el “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.
Si los pueblos no hubieran ejercido estos derechos, si no hubieran desobedecido leyes injustas como las que se imponen ahora, si en lugar de ello hubieran obedecido “con responsabilidad”, como pide la Secretaria General del PP, todavía habría esclavitud, todavía los negros serían considerados seres de rango inferior, y las mujeres ni podrían votar ni tomar decisión alguna sin el permiso de sus padres o maridos.
¡Ya está bien de obedecer a los tiranos que gobiernan contra el pueblo! Hay que reclamar sin miedo elecciones generales para acabar con la estafa electoral protagonizada por el PP y con la ineficacia y corrupción de los partidos instalados en el sistema nacido de la transición, hay que abrir paso a una nueva Constitución que salvaguarde de verdad nuestra soberanía nacional y el ejercicio de los derechos básicos, que combata la corrupción como a un cáncer maligno, que obligue a respetar los principio de equidad y justicia fiscal, que proporcione nuevos medios de participación social y ciudadana… que no permita nunca más la vergüenza de estar gobernados por un presidente al que le dé igual que hayamos perdido la libertad.
Quienes nos imponen estas políticas cuentan ya con un determinado grado de respuesta y rechazo social (“pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”, decía Menem en julio de 1997 en la Argentina que sufría entonces lo mismo que ahora los pueblos europeos). Por eso no basta con respuestas aisladas y desunidas. Hay que reaccionar frente al tirano con el único medio al que nunca podrán vencer: la máxima unidad ciudadana, la desobediencia civil y el sabotaje pacífico, siempre pacífico, y democrático de sus normas e imposiciones. Sin miedo y con esperanza, porque Gandhi lo dijo bien claro: “Siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre”.

La economía alemana no es un ejemplo (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 17 de julio de 2012

Este artículo critica el mal llamado milagro alemán que está basado en unas situaciones de dominio sobre su propio mundo del trabajo y sobre otros países de la Eurozona que están en una situación muy difícil que les impide alcanzar el nivel de competitividad de la economía alemana.

La canciller alemana Angela Merkel ha indicado que el supuesto éxito del modelo alemán se debe a las políticas de austeridad que el gobierno alemán realizó en la primera década de este siglo, políticas iniciadas por el gobierno de coalición socialdemócrata-verde, y continuadas por la coalición gobernante cristianodemócrata-socialdemócrata, y más tarde por la coalición cristianodemócrata-liberal. De ahí que la Sra. Angela Merkel y su gobierno estén presionando para que todos los países de la Eurozona hagan lo mismo.
El problema con esta postura es que ignora u oculta varios hechos esenciales. Uno es que su éxito como país exportador se debe a una situación de dominio sobre su propia clase trabajadora y sobre otros países que bien podría definirse como explotación. Puesto que este tipo de terminología raramente aparece en los medios, siento la necesidad de explicar el significado de tal término. A explota a B cuando A vive mejor a costa de B, que vive peor. A y B pueden ser clases sociales o países. Pues bien, comencemos por clases. El complejo exportador alemán ha basado su éxito (que ha repercutido en una explosión de sus beneficios) en parte en que ha evitado que la clase trabajadora alemana sea beneficiaria del incremento de su productividad. Como bien ha dicho Mark Weisbrot, el Estado y el mundo empresarial alemanes no han permitido un aumento de los salarios paralelo al crecimiento de su productividad. La mayoría de este crecimiento ha enriquecido las rentas del capital, y no las del trabajo. En realidad, estas últimas, como porcentaje de todas las rentas, han disminuido. Al capital le ha ido muy bien a costa de que al mundo del trabajo no le haya ido tan bien como podría o debería haberle ido.
Veamos ahora explotación de nación. Alemania es el centro de la Eurozona. Sus partners son los países de tal unidad monetaria cuya competitividad es menor que la alemana, lo cual favorece el crecimiento de las exportaciones alemanas a estos países. Pero el hecho de que todos utilicen la misma moneda explica que a los países con menor competitividad les es imposible ganar competitividad porque no se les permite la devaluación de la moneda (que conllevaría una reducción de costes de producción). Ello limita sus posibilidades de poder ser más competitivos. Y una de las pocas maneras posibles es bajando los salarios (como constantemente los autores neoliberales insisten), bajada que tiene que ser muy acentuada para alcanzar mayor competitividad como consecuencia que los salarios alemanes son más bajos de lo que podrían y deberían ser, asegurándose así diferencias de competitividad que favorecen únicamente a Alemania, a costa de los demás. Así es como ocurre no sólo la explotación de clase, sino también de nación. Es casi imposible que en esta situación los países periféricos puedan alcanzar el nivel de competitividad alemana.
Es más, los Estados de tales países también tienen sus manos atadas porque no tienen un Banco Central que imprima dinero y pueda proteger su deuda pública (como hace un Banco Central digno de su nombre) de la especulación de los mercados financieros. No pueden, por lo tanto, expandir su gasto y estimular la economía creándoseles un problema grave, pues sus economías están en recesión (camino de depresión en algunos países), disparándose el desempleo. Esta situación, enormemente desfavorable a los países periféricos, se mantiene debido al enorme dominio del establishment financiero alemán sobre el Banco Central Europeo (BCE, que es un lobby de la banca alemana) y de la Comisión Europea. Empeorando la situación, el BCE chantajea a los Estados periféricos imponiéndoles la austeridad y las reformas laborales que empeoran el desempleo.
Paradójicamente, sin embargo, en cuanto a las reformas laborales que el BCE impone, no sigue el modelo alemán. En realidad, el bajo desempleo alemán se debe, no a la facilidad que tengan los empresarios en despedir a los trabajadores (medida promovida por la Sra. Merkel, por la Comisión Europea, por el FMI, y por el BCE) sino a la cogestión existente en los centros de trabajo, que en su sistema de negociación colectiva impide la destrucción de puestos de trabajo, repartiendo el trabajo (las horas trabajadas) en su lugar. El BCE jamás ha presionado por esta medida de cogestión.
Una última observación. He indicado en otros textos que la percepción generalizada de que el Estado alemán es el que está ayudando a los países periféricos del euro no se corresponde con la realidad. Esta ocurriendo al revés. Hoy existe un gran flujo de capitales de estos últimos países a Alemania. Y la supuesta “ayuda” a la banca española es, como bien indica Peter Böfinger en una entrevista en Die Spiegel (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis), “esta ayuda no es a estos países, sino a nuestros propios bancos, que tienen gran cantidad de la deuda privada en aquellos países”. Tal señor es consejero económico de la Sra. Merkel. Mientras, el Deutsche Bank y el Commerzbank, dos de los bancos alemanes más importantes y que consiguieron magníficos beneficios prestando dinero a la banca española, han tenido los mejores beneficios obtenidos en los últimos cinco años.

domingo, 15 de julio de 2012

TARTA HELADA DE PIÑA COLADA (THERMOMIX)



Tenía ganas de hacer esta Tarta helada de piña colada - La Juani de Ana Sevilla -, la verdad es que no tengo recuerdo de haber probado nunca una piña colada, y para ser sincera no me gustan demasiado ninguno de sus ingredientes estrella: el coco y la piña, pero bueno, a Juanma le gusta mucho la piña, así que me apetecía hacerla y probarla. La textura queda genial, a Juanma le ha gustado mucho. A mi no me ha disgustado, ¡que no es poco! jejeje! ¡está bastante bien!
Anina

sábado, 14 de julio de 2012

LANA DEL REY - BORN TO DIE


A mi padre le gustó mucho la música del anuncio de Cine Clásico de la 1 de RTVE, que investigando después en internet, es el tema "Videogames" de Lana del Rey. 
No la conocíamos y nos gustó mucho su voz, así que el otro día compramos su CD "Born to die", ¡nos gusta mucho! a mi especialmente este temazo "Born to die" que interpreta maravillosamente en el video que adjunto ¡es magistral!
Anina 

MERCEDES SOSA - CENSURADA





En este trabajo póstumo de la gran Mercedes sosa, se recopilan canciones "silenciadas" por la dictadura militar entre 1976 y 1982 y otras rarezas. 
Es un disco precioso, ¡me encanta! especialmente el tema "como un pájaro libre".
Anina

viernes, 13 de julio de 2012

¿Qué crecimiento? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 13 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las mayores causas de la recesión en España y bajo crecimiento en otros países de la Eurozona, son las políticas de austeridad y recortes que se están siguiendo (con especial énfasis en España) y que, a no ser que se reviertan, conllevarán que las políticas de crecimiento, aprobadas por el Consejo Europeo recientemente, sean dramáticamente insuficientes para reanimar la economía española.

La evidencia de que las políticas neoliberales que se están imponiendo a la población de los países de la Eurozona (digo imponiendo porque ninguna de tales políticas estaban en el programa electoral de los partidos gobernantes) por parte de sus Gobiernos y de las Instituciones que gobiernan tal zona monetaria (a saber el Consejo de Europa, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) son unas políticas que están dificultando la recuperación económica de tales países es abrumadora. Aunque la situación con la economía griega es el caso más extremo, no es el único. Antes al contrario, todos ellos, y muy en particular los países intervenidos (Grecia, Portugal, Irlanda y ahora España), han experimentado las políticas de recortes de gasto público, de descenso de los salarios, de reducción de la protección social y de las transferencias y de los servicios públicos de sus Estados del Bienestar que caracterizan tales políticas neoliberales, sin que hayan mejorado sus economías. Antes al contrario, han empeorado. Para amplios sectores de la población, la Gran Recesión ha alcanzado niveles de Gran Depresión.
Que la recesión se esté profundizando es fácil de entender (a no ser que uno esté estancado en el dogma neoliberal, impermeable a los datos): la economía está en un bajón, porque las familias y las medianas y pequeñas empresas están endeudadas, consecuencia en parte por la disminución de las rentas del trabajo (que ha ido ocurriendo como consecuencia de la aplicación de aquellas políticas neoliberales) y en parte por la fácil disponibilidad del crédito existente antes de la crisis. La disminución de los salarios y del gasto público, así como el aumento del desempleo empeoran todavía más este endeudamiento.
La experiencia histórica señala que en estos casos de profunda recesión y depresión lo que el Estado debe hacer es intervenir activamente en la economía mediante el aumento del gasto público y la creación de empleo (invirtiendo en la infraestructura social y física del país), estimulando así la demanda y la economía (además de garantizar la existencia de crédito, mediante el establecimiento de bancas públicas que tengan este objetivo). Así es como se resolvió la Gran Depresión de principios de siglo y la Gran Recesión en Europa, al final de la II Guerra Mundial (estimulada en parte por el plan Marshall).
Pues bien, lo que los Gobiernos están haciendo es precisamente lo opuesto. Es decir, están recortando el gasto público, asumiendo erróneamente que la recesión la ha causado el crecimiento del gasto público. El pilar sobre el cual se basa tal teoría es el Pacto de Estabilidad que fuerza a los Estados a tener un déficit público por debajo de un 3% del PIB y una deuda pública inferior al 60%. Según los defensores de tal teoría, éste es el objetivo que hay que alcanzar, pues el problema surge al no respetarse estos objetivos del Pacto de Estabilidad.
Lo que no se dice es que este objetivo es imposible de alcanzar con estas políticas neoliberales por una razón muy sencilla. La tesis de que la crisis la causa el excesivo crecimiento del gasto público lleva como solución los recortes de gasto público, lo cual deprime todavía más la economía, y como consecuencia, los ingresos al Estado caen aún más. El caso de Grecia y ahora de España no puede ser más evidente. En nuestro país los recortes continúan haciéndose y el déficit apenas baja. Y a no ser que tal Pacto de Estabilidad se abandone cuando hay recesión, la situación irá de mal en peor.
Y como si ello no fuera suficiente, el dogma neoliberal que domina el establishment europeo liderado por el gobierno alemán y la señora Merkel, está imponiendo el llamado Pacto Fiscal, en el cual el déficit del Estado tiene que ser prácticamente cero (sí, lo leyó bien, casi cero). Esto es ya un ataque frontal al bienestar de la población, y a las transferencias y servicios públicos de su Estado del Bienestar.
La necesidad de este Pacto Fiscal se justifica porque en una Europa federal los Estados componentes tienen que tener un déficit cero como ocurre, por ejemplo, en EEUU. Pero tal tesis oculta que en EEUU antes de desarrollar tal regla, hubo un gobierno federal con un Banco Central (el Federal Reserve Board) que ayuda claramente a los Estados. Esto no ocurre en la Eurozona. Es construir la casa comenzando por el tejado. Absurdo.
En realidad, tal absurdidad comienza a percibirse como suicida. De ahí que, por fin (muy pocos de nosotros hemos estado denunciando esta situación desde el inicio de la crisis, sin apenas tener acceso a los altamente controlados medios de comunicación), un gobierno, el francés, ha indicado que esta estrategia debe cambiar. El hecho de que el partido gobernante sea socialista podría ser una buena señal de cambio, pues los Gobiernos socialistas en la Eurozona (y en la UE) han sido cómplices de tales políticas neoliberales. Pero, el mayor problema es que el gobierno socialista francés no ha cuestionado ninguna de las políticas que han forzado la aplicación de políticas de austeridad, tales como el Pacto de Estabilidad y ahora el Pacto Fiscal. Lo que ha dicho es que tales políticas son insuficientes y hay que complementarla con políticas de crecimiento (tal como la aprobada por el reciente Consejo Europeo), lo cual se limita a una inversión de 120.000 millones de euros, de los cuales correspondería a España unos 10.000 millones, una cantidad muy, muy menor comparada con los recortes que tales gobiernos están realizando bajo el mandato del establishment que gobierna la Eurozona, y que quiere mantener el Pacto de Estabilidad en momentos de recesión. Tal cantidad es minúscula y es la hoja de parra que cubre el cuerpo desnudo de la austeridad. Con esta estrategia, no vamos a salir del bajón.
El lector se preguntará: ¿Cómo pues se están siguiendo estas políticas? Y la respuesta es que benefician a poderes fácticos y clases sociales (sí, clases sociales, en contra de lo que se informa, continúan existiendo en España), cuyos instrumentos políticos están sirviendo sus intereses. Comencemos la lista. Los que se benefician de la crisis son: ‘la banca alemana’, que se beneficia del flujo de capitales de la periferia al centro que está ocurriendo ahora; ‘la clase empresarial exportadora alemana’, porque los países periféricos no pueden incrementar su competitividad devaluando su moneda; ‘el Estado alemán’, que tiene los bonos públicos más seguros de la Unión Europea; ‘la banca española’, que se beneficia del enorme endeudamiento de las familias y medianas y pequeñas empresas (los intereses para préstamos han alcanzado dimensiones prohibitivas); ‘la gran patronal española’, que está consiguiendo lo que siempre han soñado, la eliminación de la protección social y debilitamiento de los empleados y trabajadores y sus instrumentos como los sindicatos y ‘las rentas superiores’, que derivan sus ingresos de las rentas del capital cuyo tratamiento fiscal (altamente regresivo) les está beneficiando enormemente, reduciendo su carga impositiva y reduciendo el tamaño del Estado y la garantía de derechos sociales y laborales. Los que salimos perjudicados somos todos los demás. Pero, por raro que parezca en un sistema al que llaman democrático, los primeros tienen mucho más poder que los segundos. Y ésta es la razón de que las políticas de austeridad y recortes sean las dominantes y las de crecimiento sean minúsculas.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University