miércoles, 18 de julio de 2012

Por qué gran parte de la socialdemocracia (y partidos verdes) europea están equivocados (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 19 de julio de 2012

Este artículo critica la aceptación de gran parte de los partidos socialdemócratas y de los partidos verdes de la Unión Europea del Pacto Fiscal y de las políticas del Pacto de Estabilidad en momentos de gran recesión. El artículo señala que tales políticas están condenando a las economías de los países periféricos de la Eurozona a una continua recesión que no podrá resolverse a través de las políticas de crecimiento que se están aprobando y que son, a todas luces, insuficientes.

Alemania ocupa el centro de la economía de la Eurozona, y de ahí la importancia de lo que ocurre en aquel país. En varios artículos he mostrado como las políticas neoliberales promovidas en la Eurozona y en la Unión Europea por el gobierno de la canciller Angela Merkel están dañando considerablemente el bienestar y calidad de vida de las clases populares de la Eurozona (y muy en particular de sus países periféricos), incluyendo, por cierto, las clases populares de Alemania. La reducción de los déficits y de la deuda pública (para respetar el Pacto de Estabilidad que obliga a los Estados a tener un déficit público inferior a un 3% del PIB y una deuda pública por debajo del 60% del PIB) en momentos de recesión asume que ésta, la recesión, viene causada por no haber respetado tal Pacto de Estabilidad. Se asume en esta postura que los países en dificultades tienen un gasto público excesivo, cuando en realidad, los países que hoy se encuentran en una situación económica más vulnerable, como son los países periféricos de la Eurozona tienen un gasto público por habitante muy inferior al promedio de los países de la Eurozona. Todos estos países periféricos tienen un Estado pobre, financiado regresivamente, con escasa sensibilidad social y poco desarrollado (como lo muestra el bajo porcentaje de su población adulta que trabaja en los servicios públicos como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia –mal llamadas guarderías- servicios domiciliarios a las personas con dependencias, y un largo etcétera).
Esta situación empeorará todavía más cuando la propuesta de Pacto Fiscal (que obliga a los Estados a tener un déficit público prácticamente cero) se apruebe por todos los Estados miembros de la Unión Europea, tal como está exigiendo el gobierno Merkel. El argumento que sustenta la necesidad de este Pacto es que los Estados de la Unión Europea –como ocurre con los Estados de EEUU-, deben tener una disciplina fiscal, que evite la europeización de la deuda de cada Estado (los famosos eurobonos), pues, de no ser así, los países considerados excesivamente laxos en sus políticas presupuestarias –como se asume son los países periféricos citados anteriormente- requerirían subsidios y ayudas constantes que tendrían que ser financiados por los países más disciplinados, como se asume es Alemania. En palabras del Ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble, la solidaridad –que él llama “extrema”- es ineficiente para todo el sistema.
A esta argumentación se añade otra que considera que tal austeridad fiscal –que exige el Pacto Fiscal- es necesaria para alcanzar lo que el gobierno Merkel llama la Europa política, es decir, el desarrollo de unas instituciones europeas que gobiernen la Eurozona y la Unión Europea. La unidad política –poco desarrollada en la UE- exige una política fiscal disciplinada que no permita “abusos” de solidaridad interestatal.
Este argumento se presenta en algunos círculos como un debate entre la idea federal, supuestamente (y erróneamente) atribuida al gobierno Merkel y un nacionalismo continuado, todavía existente en la postura francesa. Ello explica la situación paradójica de que algunos socialistas españoles han declarado su apoyo a las posturas del gobierno Merkel, de las que, por cierto, se están derivando políticas públicas que están dañando enormemente a las clases populares españolas.
Todos estos argumentos tienen errores conceptuales graves. En primer lugar, tanto el establishment financiero como el establishment exportador alemanes han sido los poderes fácticos dentro de la Eurozona que más se han beneficiado de la creación del euro y de la existencia de la enorme crisis de los países periféricos, incluyendo de la mal llamada “crisis de la deuda pública”. La gran banca alemana está experimentando enormes beneficios, aprovechándose del flujo de capitales de la periferia al centro.  Y los bonos públicos del Estado alemán son hoy los más seguros en el mundo (como lo son los bonos públicos del Estado de EEUU). Por extraño que parezca, hoy los Estados periféricos están subsidiando al Estado alemán, no al revés, como el gobierno Merkel y los medios de comunicación y persuasión alemanes están acentuando. La imagen que tales medios alemanes están promoviendo es la de que el ciudadano alemán está subsidiando al trabajador sobreprotegido y vago griego (o español). Tal imagen no se corresponde con la realidad. El trabajador griego (y español) trabaja más horas que el trabajador alemán, y el sistema de protección social alemán está más desarrollado y mejor financiado que el sistema de protección social griego (y español).
El otro gran error en estos argumentos es ignorar o desconocer la historia de los Estados federales, incluyendo el de EEUU (al cual muchos federalistas europeos hacen referencia). Lo que el gobierno Merkel está proponiendo es semejante al establecimiento de unos EEUU en la UE, comenzando por el tejado en lugar de hacerlo por los cimientos. Exigir a los Estados un déficit cero sin que exista un gobierno federal con un Banco Central que proteja a los Estados frente a la especulación de los mercados financieros y sin un gobierno federal que ayude a los Estados distribuyendo recursos dentro del país, es condenar a los Estados a una situación imposible, como están viviendo ahora. Lo lógico y lo que la historia muestra es que la estructura federal se establece antes (los cimientos), y luego se exige la disciplina fiscal. Exigir lo contrario es imposibilitar que los Estados salgan de su crisis, beneficiando al centro a costa de la periferia, que es lo que está ocurriendo.

El apoyo de partidos socialdemócratas y verdes al Pacto Fiscal

Es sorprendente que los partidos socialdemócratas y los partidos verdes, tanto en Alemania como en otros países de la Eurozona, hayan aprobado el Pacto Fiscal y acepten llevar a cabo las instrucciones del Pacto de Estabilidad en momentos de crisis. Intentar paliar el impacto devastador del Pacto Fiscal y del Pacto de Estabilidad con un Pacto de Crecimiento es intentar ocultar este enorme daño. El Pacto de Crecimiento (que baraja unas cifras muy insuficientes, el 1% del PIB de la Eurozona) no compensará ni  el Pacto Fiscal ni el Pacto de Estabilidad (la cantidad que le correspondería a España es una cantidad claramente insuficiente: 10.000 millones de euros). La reducción de fondos que estos Pactos exigen es muchas veces superior al minúsculo añadido de recursos que se propone en el Pacto de Crecimiento.
Particularmente lamentable es el apoyo de los partidos socialdemócratas y verdes alemanes al Pacto Fiscal, lo cual han hecho con fines electoralistas, consecuencia de la campaña exitosa de los medios alemanes, de presentar un hartazgo del pueblo alemán en su supuesta ayuda a los posibles vagos y excesivamente protegidos de la periferia. Ahora bien, como ha señalado la Izquierda alemana –Die Linke- tal promoción de un nacionalismo alemán ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬chauvinista ignora que la clase trabajadora alemana ha sido una víctima de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno Merkel, e iniciadas por la coalición socialdemócrata-verde que gobernó antes que la Sra. Merkel. Die Linke sostiene, con razón, que un trabajador alemán tiene más en común con el trabajador griego o español que con el establishment bancario y/o exportador de Alemania. Si los salarios alemanes hubieran subido al nivel que les correspondía por su productividad, tal como había propuesto en su día su Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, la demanda doméstica alemana hubiera crecido estimulando su economía y, con ello, la economía europea. El canciller Schröder, sin embargo, no aceptó esa medida y cuando gobernó Alemania llevó a cabo, en su lugar, sus reformas neoliberales, incluyendo las políticas de austeridad que, continuadas por Merkel, nos están llevando al desastre. (Gerard Schröder es hoy uno de los gestores mejor pagados en Alemania en el sector exportador). De ahí que se requiera una movilización de las bases de aquellos partidos en contra de sus equipos de dirección cómplices de unas políticas públicas que están dañando a sus electorados tradicionales.

martes, 17 de julio de 2012

Derecho a desobedecer (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Público.es el 17 de julio de 2012

El pueblo español y otros europeos hemos comenzado a vivir bajo una tiranía.
Las autoridades imponen políticas que provocan daños económicos, físicos y  morales a la mayoría de la población. Reducen los ingresos y aumenta la pobreza y la exclusión (solo entre 2009 y 2010 aumentó en 1,1 millones el número de personas pobres en España). Disminuyen la financiación de los servicios públicos básicos, lo que hace que aumente la mortalidad, las enfermedades y todo tipo de daños psicológicos y personales (la tasa de mortalidad ha aumentado un 20% en Portugal desde que empezaron a adoptarse las políticas de ajuste y la esperanza de vida ha bajado por primera vez en España). Recortan los derechos de los más desfavorecidos al mismo tiempo que aumentan los privilegios de quienes gozan de más renta y riqueza (la desigualdad aumentará en España un 9% en 2012 como consecuencia de los recientes ajustes fiscales del PP).
Además, imponen estas medidas recurriendo a todo tipo de mentiras.
Dicen que las toman para mejorar la economía pero esta está peor que antes de tomarlas. Nuestra prima de riesgo esta más de 400 puntos por encima de la que había en mayo de 2010 cuando empezaron los recortes que Zapatero y luego Rajoy dijeron que había que tomar para que bajase.
Dicen que las reformas del mercado laboral son para crear empleo y lo que sucede es que la tasa de paro está cinco puntos más alta que antes de aprobarse.
Dicen que hay que reducir el gasto social para disminuir la deuda y resulta que ahora está casi 17 puntos más arriba en porcentaje sobre el PIB que hace dos años porque lo que ocurre, lógicamente, es que con menos gasto público se generan también menos ingresos en todas las actividades.
Dicen que hay que reducir el gasto en personal público porque no hay dinero pero privatizan servicios a base de contratos a favor de empresas privadas que son más caros que el personal que ahorran. Así ha pasado, entre otros muchos casos, con la privatización del servicio de expedición de vidas laborales de la Seguridad Social pagando 4,7 millones de euros a una empresa privada.
Dicen que no hay dinero pero se sacan de la manga cuando les conviene miles de millones para salvar a los banqueros corruptos, conceden amnistías fiscales, desmantelan la lucha contra el fraude fiscal y renuncian a obtener los ingresos que podría proporcionar combatirlo de frente y eficazmente. Solo en pago de deuda ilegítima que deberíamos repudiar nos hemos gastado en 2008, 2009 y 2010 algo más de
122.800 120.842 millones de euros, según Agustín Turiel.
Dicen que todas esas medidas son imprescindibles para salir de la crisis pero la realidad indiscutible es que no hay ninguna experiencia en el mundo de algún país que haya salido de una parecida adoptando este tipo de políticas. Al revés, le han hecho frente mejor quienes hacen lo contrario.
Y entre tanta estafa y falsedad, nuestras instituciones han quedado viejas y resultan inútiles. Ni el PP ni el PSOE son capaces de aportar soluciones a la situación ni de enfrenarse con inteligencia, valentía y dignidad a las imposiciones de los poderes financieros. Pero no tienen inconveniente en repartirse cerca de 25 millones de euros en subvenciones solo para el primer trimestre de 2012, según acaba de publicar el Boletín Oficial del Estado.
El Presidente del Gobierno ha reconocido ante el Pleno del Congreso de los Diputados que en España no tenemos libertad, y ninguna institución, ningún juez, ningún fiscal, ningún partido pide cuentas por reconocer que la voluntad del pueblo ha sido secuestrada.
El Rey, cuya función constitucional es la de arbitrar con equidistancia, toma partido y gobierna a favor de la oligarquía que se beneficia de estas políticas y de los recortes con los que está en desacuerdo el 70% de la población española.
La Constitución es un papel mojado porque no garantiza el ejercicio de derechos básicos, ni la soberanía nacional, ni el libre albedrío de todos sus ciudadanos, ni la defensa de nuestro patrimonio ni la de los intereses económicos de la Nación española, ni, por supuesto, la libertad que Rajoy reconoce sin inmutarse que nos han robado.
Y en Europa se asienta el cerebro del Tirano: no hay manera democrática de hacer frente a las imposiciones de la banca, cuyos antiguos directivos han tomado al asalto las grandes instituciones, y donde sus autoridades incluso comienzan a declararse, como en el Estatuto del Mecanismo Europeo de Estabilidad, inmunes e inviolables (artículo 35.1) decidan lo que decidan y hagan lo que hagan.
Los españoles no tenemos por qué aceptar la traición de nuestros gobernantes y la imposición de políticas injustas y basadas en mentiras, que solo benefician a las minorías privilegiadas, ya salgan de La Moncloa, de Bruselas o del mismo infierno. “Cuando el gobierno viola los derechos de los ciudadanos la insurrección es para el pueblo, y para cada porción del pueblo, el más sagrado de sus derechos y el más indispensable de sus deberes”, tal y como decía el artículo 35 de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793, porque, como también afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su Preámbulo, el pueblo tiene el “supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”.
Si los pueblos no hubieran ejercido estos derechos, si no hubieran desobedecido leyes injustas como las que se imponen ahora, si en lugar de ello hubieran obedecido “con responsabilidad”, como pide la Secretaria General del PP, todavía habría esclavitud, todavía los negros serían considerados seres de rango inferior, y las mujeres ni podrían votar ni tomar decisión alguna sin el permiso de sus padres o maridos.
¡Ya está bien de obedecer a los tiranos que gobiernan contra el pueblo! Hay que reclamar sin miedo elecciones generales para acabar con la estafa electoral protagonizada por el PP y con la ineficacia y corrupción de los partidos instalados en el sistema nacido de la transición, hay que abrir paso a una nueva Constitución que salvaguarde de verdad nuestra soberanía nacional y el ejercicio de los derechos básicos, que combata la corrupción como a un cáncer maligno, que obligue a respetar los principio de equidad y justicia fiscal, que proporcione nuevos medios de participación social y ciudadana… que no permita nunca más la vergüenza de estar gobernados por un presidente al que le dé igual que hayamos perdido la libertad.
Quienes nos imponen estas políticas cuentan ya con un determinado grado de respuesta y rechazo social (“pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará”, decía Menem en julio de 1997 en la Argentina que sufría entonces lo mismo que ahora los pueblos europeos). Por eso no basta con respuestas aisladas y desunidas. Hay que reaccionar frente al tirano con el único medio al que nunca podrán vencer: la máxima unidad ciudadana, la desobediencia civil y el sabotaje pacífico, siempre pacífico, y democrático de sus normas e imposiciones. Sin miedo y con esperanza, porque Gandhi lo dijo bien claro: “Siempre ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, han parecido invencibles. Pero siempre han acabado cayendo. Siempre”.

La economía alemana no es un ejemplo (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 17 de julio de 2012

Este artículo critica el mal llamado milagro alemán que está basado en unas situaciones de dominio sobre su propio mundo del trabajo y sobre otros países de la Eurozona que están en una situación muy difícil que les impide alcanzar el nivel de competitividad de la economía alemana.

La canciller alemana Angela Merkel ha indicado que el supuesto éxito del modelo alemán se debe a las políticas de austeridad que el gobierno alemán realizó en la primera década de este siglo, políticas iniciadas por el gobierno de coalición socialdemócrata-verde, y continuadas por la coalición gobernante cristianodemócrata-socialdemócrata, y más tarde por la coalición cristianodemócrata-liberal. De ahí que la Sra. Angela Merkel y su gobierno estén presionando para que todos los países de la Eurozona hagan lo mismo.
El problema con esta postura es que ignora u oculta varios hechos esenciales. Uno es que su éxito como país exportador se debe a una situación de dominio sobre su propia clase trabajadora y sobre otros países que bien podría definirse como explotación. Puesto que este tipo de terminología raramente aparece en los medios, siento la necesidad de explicar el significado de tal término. A explota a B cuando A vive mejor a costa de B, que vive peor. A y B pueden ser clases sociales o países. Pues bien, comencemos por clases. El complejo exportador alemán ha basado su éxito (que ha repercutido en una explosión de sus beneficios) en parte en que ha evitado que la clase trabajadora alemana sea beneficiaria del incremento de su productividad. Como bien ha dicho Mark Weisbrot, el Estado y el mundo empresarial alemanes no han permitido un aumento de los salarios paralelo al crecimiento de su productividad. La mayoría de este crecimiento ha enriquecido las rentas del capital, y no las del trabajo. En realidad, estas últimas, como porcentaje de todas las rentas, han disminuido. Al capital le ha ido muy bien a costa de que al mundo del trabajo no le haya ido tan bien como podría o debería haberle ido.
Veamos ahora explotación de nación. Alemania es el centro de la Eurozona. Sus partners son los países de tal unidad monetaria cuya competitividad es menor que la alemana, lo cual favorece el crecimiento de las exportaciones alemanas a estos países. Pero el hecho de que todos utilicen la misma moneda explica que a los países con menor competitividad les es imposible ganar competitividad porque no se les permite la devaluación de la moneda (que conllevaría una reducción de costes de producción). Ello limita sus posibilidades de poder ser más competitivos. Y una de las pocas maneras posibles es bajando los salarios (como constantemente los autores neoliberales insisten), bajada que tiene que ser muy acentuada para alcanzar mayor competitividad como consecuencia que los salarios alemanes son más bajos de lo que podrían y deberían ser, asegurándose así diferencias de competitividad que favorecen únicamente a Alemania, a costa de los demás. Así es como ocurre no sólo la explotación de clase, sino también de nación. Es casi imposible que en esta situación los países periféricos puedan alcanzar el nivel de competitividad alemana.
Es más, los Estados de tales países también tienen sus manos atadas porque no tienen un Banco Central que imprima dinero y pueda proteger su deuda pública (como hace un Banco Central digno de su nombre) de la especulación de los mercados financieros. No pueden, por lo tanto, expandir su gasto y estimular la economía creándoseles un problema grave, pues sus economías están en recesión (camino de depresión en algunos países), disparándose el desempleo. Esta situación, enormemente desfavorable a los países periféricos, se mantiene debido al enorme dominio del establishment financiero alemán sobre el Banco Central Europeo (BCE, que es un lobby de la banca alemana) y de la Comisión Europea. Empeorando la situación, el BCE chantajea a los Estados periféricos imponiéndoles la austeridad y las reformas laborales que empeoran el desempleo.
Paradójicamente, sin embargo, en cuanto a las reformas laborales que el BCE impone, no sigue el modelo alemán. En realidad, el bajo desempleo alemán se debe, no a la facilidad que tengan los empresarios en despedir a los trabajadores (medida promovida por la Sra. Merkel, por la Comisión Europea, por el FMI, y por el BCE) sino a la cogestión existente en los centros de trabajo, que en su sistema de negociación colectiva impide la destrucción de puestos de trabajo, repartiendo el trabajo (las horas trabajadas) en su lugar. El BCE jamás ha presionado por esta medida de cogestión.
Una última observación. He indicado en otros textos que la percepción generalizada de que el Estado alemán es el que está ayudando a los países periféricos del euro no se corresponde con la realidad. Esta ocurriendo al revés. Hoy existe un gran flujo de capitales de estos últimos países a Alemania. Y la supuesta “ayuda” a la banca española es, como bien indica Peter Böfinger en una entrevista en Die Spiegel (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis), “esta ayuda no es a estos países, sino a nuestros propios bancos, que tienen gran cantidad de la deuda privada en aquellos países”. Tal señor es consejero económico de la Sra. Merkel. Mientras, el Deutsche Bank y el Commerzbank, dos de los bancos alemanes más importantes y que consiguieron magníficos beneficios prestando dinero a la banca española, han tenido los mejores beneficios obtenidos en los últimos cinco años.

domingo, 15 de julio de 2012

TARTA HELADA DE PIÑA COLADA (THERMOMIX)



Tenía ganas de hacer esta Tarta helada de piña colada - La Juani de Ana Sevilla -, la verdad es que no tengo recuerdo de haber probado nunca una piña colada, y para ser sincera no me gustan demasiado ninguno de sus ingredientes estrella: el coco y la piña, pero bueno, a Juanma le gusta mucho la piña, así que me apetecía hacerla y probarla. La textura queda genial, a Juanma le ha gustado mucho. A mi no me ha disgustado, ¡que no es poco! jejeje! ¡está bastante bien!
Anina

sábado, 14 de julio de 2012

LANA DEL REY - BORN TO DIE


A mi padre le gustó mucho la música del anuncio de Cine Clásico de la 1 de RTVE, que investigando después en internet, es el tema "Videogames" de Lana del Rey. 
No la conocíamos y nos gustó mucho su voz, así que el otro día compramos su CD "Born to die", ¡nos gusta mucho! a mi especialmente este temazo "Born to die" que interpreta maravillosamente en el video que adjunto ¡es magistral!
Anina 

MERCEDES SOSA - CENSURADA





En este trabajo póstumo de la gran Mercedes sosa, se recopilan canciones "silenciadas" por la dictadura militar entre 1976 y 1982 y otras rarezas. 
Es un disco precioso, ¡me encanta! especialmente el tema "como un pájaro libre".
Anina

viernes, 13 de julio de 2012

¿Qué crecimiento? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 13 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las mayores causas de la recesión en España y bajo crecimiento en otros países de la Eurozona, son las políticas de austeridad y recortes que se están siguiendo (con especial énfasis en España) y que, a no ser que se reviertan, conllevarán que las políticas de crecimiento, aprobadas por el Consejo Europeo recientemente, sean dramáticamente insuficientes para reanimar la economía española.

La evidencia de que las políticas neoliberales que se están imponiendo a la población de los países de la Eurozona (digo imponiendo porque ninguna de tales políticas estaban en el programa electoral de los partidos gobernantes) por parte de sus Gobiernos y de las Instituciones que gobiernan tal zona monetaria (a saber el Consejo de Europa, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) son unas políticas que están dificultando la recuperación económica de tales países es abrumadora. Aunque la situación con la economía griega es el caso más extremo, no es el único. Antes al contrario, todos ellos, y muy en particular los países intervenidos (Grecia, Portugal, Irlanda y ahora España), han experimentado las políticas de recortes de gasto público, de descenso de los salarios, de reducción de la protección social y de las transferencias y de los servicios públicos de sus Estados del Bienestar que caracterizan tales políticas neoliberales, sin que hayan mejorado sus economías. Antes al contrario, han empeorado. Para amplios sectores de la población, la Gran Recesión ha alcanzado niveles de Gran Depresión.
Que la recesión se esté profundizando es fácil de entender (a no ser que uno esté estancado en el dogma neoliberal, impermeable a los datos): la economía está en un bajón, porque las familias y las medianas y pequeñas empresas están endeudadas, consecuencia en parte por la disminución de las rentas del trabajo (que ha ido ocurriendo como consecuencia de la aplicación de aquellas políticas neoliberales) y en parte por la fácil disponibilidad del crédito existente antes de la crisis. La disminución de los salarios y del gasto público, así como el aumento del desempleo empeoran todavía más este endeudamiento.
La experiencia histórica señala que en estos casos de profunda recesión y depresión lo que el Estado debe hacer es intervenir activamente en la economía mediante el aumento del gasto público y la creación de empleo (invirtiendo en la infraestructura social y física del país), estimulando así la demanda y la economía (además de garantizar la existencia de crédito, mediante el establecimiento de bancas públicas que tengan este objetivo). Así es como se resolvió la Gran Depresión de principios de siglo y la Gran Recesión en Europa, al final de la II Guerra Mundial (estimulada en parte por el plan Marshall).
Pues bien, lo que los Gobiernos están haciendo es precisamente lo opuesto. Es decir, están recortando el gasto público, asumiendo erróneamente que la recesión la ha causado el crecimiento del gasto público. El pilar sobre el cual se basa tal teoría es el Pacto de Estabilidad que fuerza a los Estados a tener un déficit público por debajo de un 3% del PIB y una deuda pública inferior al 60%. Según los defensores de tal teoría, éste es el objetivo que hay que alcanzar, pues el problema surge al no respetarse estos objetivos del Pacto de Estabilidad.
Lo que no se dice es que este objetivo es imposible de alcanzar con estas políticas neoliberales por una razón muy sencilla. La tesis de que la crisis la causa el excesivo crecimiento del gasto público lleva como solución los recortes de gasto público, lo cual deprime todavía más la economía, y como consecuencia, los ingresos al Estado caen aún más. El caso de Grecia y ahora de España no puede ser más evidente. En nuestro país los recortes continúan haciéndose y el déficit apenas baja. Y a no ser que tal Pacto de Estabilidad se abandone cuando hay recesión, la situación irá de mal en peor.
Y como si ello no fuera suficiente, el dogma neoliberal que domina el establishment europeo liderado por el gobierno alemán y la señora Merkel, está imponiendo el llamado Pacto Fiscal, en el cual el déficit del Estado tiene que ser prácticamente cero (sí, lo leyó bien, casi cero). Esto es ya un ataque frontal al bienestar de la población, y a las transferencias y servicios públicos de su Estado del Bienestar.
La necesidad de este Pacto Fiscal se justifica porque en una Europa federal los Estados componentes tienen que tener un déficit cero como ocurre, por ejemplo, en EEUU. Pero tal tesis oculta que en EEUU antes de desarrollar tal regla, hubo un gobierno federal con un Banco Central (el Federal Reserve Board) que ayuda claramente a los Estados. Esto no ocurre en la Eurozona. Es construir la casa comenzando por el tejado. Absurdo.
En realidad, tal absurdidad comienza a percibirse como suicida. De ahí que, por fin (muy pocos de nosotros hemos estado denunciando esta situación desde el inicio de la crisis, sin apenas tener acceso a los altamente controlados medios de comunicación), un gobierno, el francés, ha indicado que esta estrategia debe cambiar. El hecho de que el partido gobernante sea socialista podría ser una buena señal de cambio, pues los Gobiernos socialistas en la Eurozona (y en la UE) han sido cómplices de tales políticas neoliberales. Pero, el mayor problema es que el gobierno socialista francés no ha cuestionado ninguna de las políticas que han forzado la aplicación de políticas de austeridad, tales como el Pacto de Estabilidad y ahora el Pacto Fiscal. Lo que ha dicho es que tales políticas son insuficientes y hay que complementarla con políticas de crecimiento (tal como la aprobada por el reciente Consejo Europeo), lo cual se limita a una inversión de 120.000 millones de euros, de los cuales correspondería a España unos 10.000 millones, una cantidad muy, muy menor comparada con los recortes que tales gobiernos están realizando bajo el mandato del establishment que gobierna la Eurozona, y que quiere mantener el Pacto de Estabilidad en momentos de recesión. Tal cantidad es minúscula y es la hoja de parra que cubre el cuerpo desnudo de la austeridad. Con esta estrategia, no vamos a salir del bajón.
El lector se preguntará: ¿Cómo pues se están siguiendo estas políticas? Y la respuesta es que benefician a poderes fácticos y clases sociales (sí, clases sociales, en contra de lo que se informa, continúan existiendo en España), cuyos instrumentos políticos están sirviendo sus intereses. Comencemos la lista. Los que se benefician de la crisis son: ‘la banca alemana’, que se beneficia del flujo de capitales de la periferia al centro que está ocurriendo ahora; ‘la clase empresarial exportadora alemana’, porque los países periféricos no pueden incrementar su competitividad devaluando su moneda; ‘el Estado alemán’, que tiene los bonos públicos más seguros de la Unión Europea; ‘la banca española’, que se beneficia del enorme endeudamiento de las familias y medianas y pequeñas empresas (los intereses para préstamos han alcanzado dimensiones prohibitivas); ‘la gran patronal española’, que está consiguiendo lo que siempre han soñado, la eliminación de la protección social y debilitamiento de los empleados y trabajadores y sus instrumentos como los sindicatos y ‘las rentas superiores’, que derivan sus ingresos de las rentas del capital cuyo tratamiento fiscal (altamente regresivo) les está beneficiando enormemente, reduciendo su carga impositiva y reduciendo el tamaño del Estado y la garantía de derechos sociales y laborales. Los que salimos perjudicados somos todos los demás. Pero, por raro que parezca en un sistema al que llaman democrático, los primeros tienen mucho más poder que los segundos. Y ésta es la razón de que las políticas de austeridad y recortes sean las dominantes y las de crecimiento sean minúsculas.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

jueves, 12 de julio de 2012

CONCIERTO "CAMERATA CLÁSICA DE PONFERRADA" (Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios)



Primer concierto del Ciclo "Corteza de Encina 2012" en la Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada, y primer concierto de la formación "Camerata Clásica de Ponferrada", ¡nos gustó mucho tanto a mis padres, como a Elena, como a mi! ¡tocaron muy bien! ¡fue un bonito concierto!
Después del concierto tomamos algo con Noe, Fer, Alba y su amiga Bea.
Anina

CORTEZA DE ENCINA (Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada)




V edición de "Corteza de Encina" en la Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada, en julio y agosto, ¡no hay que perdérselo!
Anina

El por qué de los recortes (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 12 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las causas reales de los continuos y constantes recortes de gasto público incluyendo el gasto público social que están debilitando enormemente el Estado del Bienestar español es la exigencia de que España pague la deuda a los bancos europeos, y muy en especial, a la banca alemana. 

Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).
Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de credibilidad. El Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años 2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del 46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo Monetario Internacional.
En realidad, la sensación de euforia era tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos, identificando tal medida con ser de izquierdas. Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales. Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado, en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran. Se están recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan los círculos neoliberales para poder ver que están profundamente equivocados?
Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa primordial es que la mayoría del dinero que estaba detrás de la burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero (lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza de pagos (la diferencia entre el capital que entra y el que sale del país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria. El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía, como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en cuestión de meses.
Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda) que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad, muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es muchas veces superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría. El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que está imponiendo a aquellos países y de la supuesta “ayuda financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el dinero prestado.

El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana

Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se les debe. Así de claro.
Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales, es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los mercados hacia España determina que la prima de riesgo española haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que éste y la banca privada a la que el Estado español ha estado subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un 10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000 millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán, Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis).
En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo Europeo desearan ayudar a la economía española, no transferirían estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la España endeudada.
Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de -según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación se está penalizando al primero a fin de salvar los intereses del segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables. Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos que cubren varias veces el coste de la deuda en sí). Y así estamos.

miércoles, 11 de julio de 2012

LORCA, CALDERÓN Y LOS ESTUDIANTES DE BABEL (Patio Palacio Castillo de los Templarios, Ponferrada)





Fuimos Elena, mis padres y yo a ver esta obra de Teatro, de alumnos Erasmus de la Universidad de Valencia, ¡nos encantó! ¡es divertida y con mucho mensaje! ¡estuvo genial!
Anina

martes, 10 de julio de 2012

El Consejo Europeo no resolvió el problema de la deuda pública ni resolverá el del crédito (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 10 de julio de 2012

Este artículo analiza críticamente la versión generalizada en los medios de mayor difusion, que presenta los resultados de la última reunión del Consejo Europeo como valiosos para resolver el problema de la elevada prima de riesgo de la deuda pública y la carencia de crédito en España. El artículo indica que, antes al contrario, los empeorará.

La reunión del Consejo Europeo hace una semana se presentó como un gran éxito en los mayores medios de información españoles. Por lo visto, la Sra. Merkel dio su brazo a torcer y facilitó que pudieran tomarse medidas que permitirán resolver el problema de la elevada prima de riesgo de España e Italia, además de poder ayudar directamente a los bancos europeos en dificultades, sin tener que pasar por los Estados (aumentando su deuda pública). En España tal acuerdo se presentó unánimemente en los medios como un gran éxito del gobierno Rajoy. Me temo, sin embargo, que tal percepción está basada en un conocimiento limitado y sesgado de cómo funcionan los mercados financieros en el mundo. Veamos.
Ni que decir tiene que la intención de ir hacia un sistema bancario europeo es un buen paso, y también lo es que se establezca un mecanismo de ayuda a los bancos en dificultades, dentro de un sistema gestionado por una entidad europea central (que se asignó al Banco Central Europeo). Hasta aquí los pasos van en dirección que puede parecer correcta. Ni que decir tiene que quedan muchos temas por decidir, tales como el rol del BCE, la gestión de los bancos ayudados, la aclaración de lo que ocurre cuando un banco tiene que ser nacionalizado, y otros muchos temas.
Ahora bien, el problema grave en el que se encuentra el Estado español con su elevada prima de riesgo no se resolverá a través de los mecanismos acordados en esta reunión. Antes al contrario, podrían empeorarlo, tal como ha señalado correctamente Paul De Grauwe. En realidad, la vencedora fue, una vez más, la Sra. Angela Merkel, pues dio más poder al BCE, que es primordialmente un lobby de la banca, sin cambiar sus políticas.
Veamos de nuevo. El Consejo permitió que el ESM (European Stability Mechanism) estableciera un fondo de 500.000 millones de euros con el cual se pueda comprar deuda pública. Ello alegró a todos los que estaban preocupados con los elevados intereses que España e Italia tienen que pagar para vender su deuda pública. Pero esta cantidad es dramáticamente insuficiente para cubrir las necesidades de la deuda pública española (800.000 millones de euros) y/o italiana (2.000.000 millones de euros) con lo cual en casos de crisis, los inversores que compren deuda pública verán que el fondo del ESM va disminuyendo, les entrará pánico, e inmediatamente comenzarán a vender sus bonos, empeorando todavía más la situación.
Lo que se necesitaba, y continúa necesitándose, no es un fondo de ayuda que tenga fondos limitados, sino una institución que tenga fondos infinitos y que diga a todo el mundo que protegerá a la deuda pública de los Estados (y lo haga). Esto es lo que hace un Banco Central digno de su nombre, y esto es lo que debería hacer el BCE y no hace. El Banco Central Europeo puede imprimir dinero cuando y cuanto quiera. Ahora bien, con este dinero no compra deuda pública (excepto en contadísimas excepciones), sino que se lo presta a la banca privada, la cual es la que compra deuda pública. De este modo, a la banca privada le interesa que los intereses sean altos.
Si el BCE fuera un Banco Central, no sólo compraría sistemáticamente deuda pública directamente a intereses muy bajos, sino que lo haría con plena voz. Es decir, que todo el mundo sabría que el BCE no permitiría que los intereses de la deuda pública de cualquier país de la Eurozona sobrepasara un límite inasumible. Repito que esto es lo que debería hacer el BCE. Únicamente lo hace en bases excepcionales y casi clandestinamente (no avisa que lo hará) y sin ofrecer ninguna seguridad. Y ahí está la madre del cordero. Hasta que esto no se haga, la prima de riesgo continuará sin resolverse. Como subrayó la Sra. Merkel, esto no ocurrirá mientras ella pueda evitarlo. Y lo evitó, y la prima de riesgo española continúa por las nubes.
En cuanto al otro objetivo de los 100.000 millones de ayuda a la banca, esta ayuda se suma a los más de 500.000 millones de euros que la banca española y la italiana recibieron desde el pasado diciembre sin que tuviera ningún efecto en la disponibilidad de crédito. ¿Para qué tantos millones que los tendrá ahora que garantizar el Estado? Una mejor medida hubiera sido transferirlo al propio Estado, no a la agencia pública reguladora de la banca, sino a la agencia encargada de proveer crédito, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el encargo de proveer crédito en términos razonables y asequibles a las personas y a las medianas y pequeñas empresas. Esto y otras medidas, como el establecimiento de cooperativas de crédito y bancos públicos a nivel estatal, autonómico y municipal hubiera sido más eficaces para proveer el crédito que dar más y más millones a instituciones financieras privadas que ya han probado su incapacidad para proveerlo.

Se ríen de España y de los españoles (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Publico.es el 10 de julio de 2012

Leer las páginas económicas o incluso solo las portadas de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.
Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del Rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo, da cuenta de ello.
Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8%, se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.
Si lo que quisieran de verdad fuese salvar a nuestra economía y al euro no harían lo que están haciendo ni nos seguirían obligando a tomar medidas que van a hundir más la demanda, la generación de ingresos, o incluso la posibilidad de que paguemos la deuda que dicen querer que paguemos. Si desearan realmente frenar la presión de los mercados bastaría que el Banco Central Europeo fuese lo que no es, y que se adoptara una estrategia de creación de actividad y empleo para toda Europa en el marco de un pacto global de rentas, pero es que no buscan eso. Quieren que la prima de riesgo siga subiendo para extorsionar más fácilmente y acelerar lo que revestirán como una situación de emergencia que no admita retóricas. Se ríen de nosotros porque lo que van buscando es someter a nuestra economía y no salvarla en un marco de cooperación y unión europeas.
La última tomadura de pelo de quienes se pasan todo el día diciendo que hay que respetar a los mercados y dejarlos que actúen con plena libertad ha sido salvar una vez más la cara de los bancos permitiendo valorar sus activos a precios “razonables” en el marco de una agencia inmobiliaria sui generis, como ya adelantamos que harían en nuestro libro Lo que España necesita. Es decir, que una vez más se pasan por el forro lo que establecen libremente los mercados que tanto dicen respetar: si el precio razonable no es el que fijan los mercados ¿para qué puñetas sirven? Se ríen de nosotros porque una vez más nos están robando delante de nuestra mismos ojos.
En España es nuestro propio gobierno quien se ríe de nosotros engañándonos sin piedad.
El Ministro de Economía alaba sin descanso a las autoridades europeas, agradece sus propuestas razonables y jura y perjura que haremos todo lo que sea necesario para contentar a los mercados, porque es lo que más nos conviene. Pero, justo al mismo tiempo, el de Asuntos Exteriores suplica al Banco Central Europeo (donde hemos perdido la influencia que teníamos, aunque tampoco podamos decir que la hayamos utilizado precisamente a nuestro favor) para que intervenga contra los mercados y ponga formes a los especuladores. Un alarde de discurso coherente y de sincera estrategia compartida. El Ministro de Hacienda, que ya ocupa la cartera por segunda vez, reconoce que ha de subir el IVA porque es un incompetente que no sabe hacer que todos paguen lo que tiene que pagar y Cospedal se consolida como la mayor y más desvergonzada demagoga del reino. Ahora carga contra la función pública sin caer en lo que ella tendría que ser la primera en recordar: que en España hay menos trabajadores públicos en relación con la población activa total que en la media de los Quince, que se gasta menos en retribuirlos, que nuestro sector público es bastante más reducido que el de los países más avanzados y competitivos de nuestro entorno, y que esos seres despreciables a los que se refiere y a los que ya está poniendo en la calle son los maestros o los médicos de los hijos de familias que no pueden pagarse servicios privados, por cierto, casi siempre de peor calidad que los públicos a pesar de que disponen de más recursos y de que no asumen todas sus cargas. Y olvidando, sobre todo, que la función pública con la que quieren acabar fue la mejor e imprescindible solución para evitar que las oligarquías de los partidos (de las que ella forma parte) se hicieran dueñas del Estado en perjuicio de la mayoría de la población.
Pobre España y pobre pueblo español, tan silencioso y obediente. Vibra de patriotismo cuando gana La Roja pero enmudece cuando le roba una potencia extranjera o cuando su gobierno le miente y le traiciona.

sábado, 7 de julio de 2012

La salud es de todas las personas - AMNISTÍA INTERNACIONAL -


Aisha es marroquí y tiene cáncer. Perdió su trabajo y su permiso de residencia. Ahora puede perder la vida. También Carmen, chilena en situación irregular y con una insuficiencia renal grave, corre el mismo peligro. ¿Por qué? Por  una reforma sanitaria que limita el acceso a la sanidad. Más gravemente la de los inmigrantes en situación irregular, pero también la de algunos españoles/as.

Ni Aisha, ni Carmen, ni tú, ni yo somos responsables de la crisis económica.Y tampoco podemos aceptar que se use la crisis para recortar derechos humanos. Restringir la atención sanitaria puede afectar al derecho humano más básico, el derecho a la vida. Así, de hecho, lo ha denunciado Naciones Unidas.


Amnistía Internacional, junto con Médicos del Mundo y Red Acoge estamos trabajando juntos para denunciar esta situación. Exigimos a las Comunidades Autónomas que mantengan la atención sanitaria para todas las personas como un derecho irrenunciable.

Porque a ti también te afecta directamente, y porque te necesitamos para conseguir la rectificación de las autoridades, te pido que firmes para exigir que todas las personas accedan al derecho a la salud, sin discriminaciones. Y si puedes, reenvía este mensaje a tus contactos y ayuda, además, a difundir nuestra campaña.

  No hace falta que te recuerde que tu compromiso es imprescindible, pero déjame que te reitere nuestro agradecimiento más sincero por tu solidaridad.


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española (síguenos en Twitter en @amnistiaespana)

LEÓN



¡Que bonito es León!
Anina

EN EL RACIMO DE ORO (LEÓN)




Después de ver el programa de Ana Sevilla en Canal Cocina y de que contara que El Racimo de Oro es su Restaurante preferido de León, pues nos decidimos Juanma y yo a ir a comer allí, comimos de entrante unas Mollejas con rabo de toro (para morirse de buenas!! ummmmm!!), Juanma comió de segundo unas manitas de cerdo guisadas y yo Carrilleras estofadas con cremoso de patata y cecina, y de postre Tarta de queso y Mousse de dos chocolates! ¡espectacular todo! ¡riquísimo! ¡nos ha encantado! gracias Ana Sevilla por la recomendación.
Anina

viernes, 6 de julio de 2012

¿Qué hacemos en el euro? (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 6 de julio de 2012

El PP y el PSOE han instaurado en España desde hace años la política de los actos de fe. Consiste en aceptar cuestiones muy importante para la vida económica y social porque sí, sin abrir ningún tipo de debate social y sin presentar a la ciudadanía el balance de sus ventajas e inconvenientes para que pueda decidir libremente en función de sus preferencias.
Uno de esos temas es la entrada y, sobre todo, la permanencia en el euro cuando nos está produciendo un daño tan inmenso.
Las ventajas de formar parte de una unión monetaria son indudables y máxime cuando está unida a un proyecto en principio tan atractivo y deseado como el de la unión de las naciones europeas. Pero es evidente que dejan de existir, o de dar un balance claramente positivo, si resulta que el marco institucional y normativo que regula el funcionamiento de la moneda única está mal definido, si sus objetivos no se fijan en beneficio del conjunto sino de una gran potencia que la domina o si sus efectos comienzan a producir un deterioro continuado del nivel de vida de la población.
A mi juicio eso es lo que ha venido ocurriendo pero sin que se haya debatido abiertamente y, por tanto, sin que haya visos de que se le vaya a poner remedio.
Técnicamente, el euro es un proyecto inmaduro y bastante imperfecto por lo que está condenado a producir grandes perturbaciones y quebrantos a la mayor parte de los países que lo conforman, o para ser más exactos, a los grupos más desprotegidos de la población de todos sus países.
Es inmaduro porque no garantiza que las economías que entraron en el merco de la moneda única con mayor retraso puedan ir poniéndose al nivel de las más avanzadas, como prueba el continuo incremento de las desigualdades que han acompañado su trayectoria desde que se creó.
De esa manera, las economías que lo conforman están condenadas a circular a velocidades diferentes y con resultados muy distintos, insertas en una especialización y división del trabajo muy desiguales que dan lugar a un aprovechamiento muy asimétrico de sus beneficios y a una distribución también muy desproporcionada de las cargas que conlleva. Basta ver, por ejemplo, que el déficit exterior de la economía española ha crecido desde que se integró en el euro prácticamente como una imagen refleja del aumento que registraba el superávit alemán. O cómo nuestro endeudamiento se ha convertido en una fuente de rentas multimillonaria para la banca alemana.
El euro responde también a un diseño técnicamente muy imperfecto porque no se quiso dotar de las instituciones y de los mecanismos que son imprescindibles para que pueda funcionar sin problemas una unión monetaria: los que aseguran la coordinación y la plena movilidad de los factores, la disposición de recursos presupuestarios para hacer frente a impactos asimétricos y, sobre todo, un auténtico banco central.
Todas esas carencias son fatales, como estamos comprobando cuando la economía pasa por dificultades. Pero no disponer de un banco central que financie a los gobiernos e impida que los intereses lleguen a ser una carga inasumible para los estados (solo a costa de convertir la financiación en un suculento negocio para la banca privada) es suicida, como desgraciadamente estamos comprobando en estos meses.
Así concebido, el euro está inevitablemente condenado a transmitir perturbaciones constantes a los eslabones más débiles de la cadena que conforman los diferentes países que lo utilizan. Puede llegar a ser cada día más fuerte en relación con otras monedas, pero solo a base de descomponer la cohesión entre sus partes y de fortalecer sus centros de gravedad a base de absorber permanentemente los recursos de las periferias.
Y me parece igualmente evidente que ninguna de esas carencias ha sido accidental sino la consecuencia de haber diseñado el euro con una finalidad política que nadie osó poner en cuestión: limitarse a sustituir al marco alemán, convirtiendo a la nueva moneda única en un remedo con mayor radio de acción.
Las consecuencias han sido muy negativas y en estos momentos, por qué no decirlo claramente, sencillamente catastróficas. Tanto, que Europa ha tenido que ser sostenida por Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional ante su propia incapacidad para afrontar los problemas que ella misma ha creado.
En España casi nadie quiere hablar de otro hecho evidente: desde que nuestra economía forma parte del euro hemos ido perdiendo nuestro capital, nuestras principales empresas y canales de distribución, es decir, el esqueleto en el que ha de sostenerse cualquier economía nacional. El euro ha desnacionalizado nuestra economía y es una verdadera paradoja que quienes son tan aficionados a las políticas de Estado, ni hagan mención a esto ni parezca que les preocupe demasiado.
Prácticamente han dejado de ser intereses españoles los que predominan en la inmensa mayoría de los sectores económicos y apenas si quedan empresas que decidan y actúen fortaleciendo nuestra demanda nacional o el mercado interno, es decir, nuestra capacidad de generación de ingresos endógenos.
Es verdad que España ha recibido muchos recursos de Europa pero las cuentas se hacen bien cuando se registran los movimientos que se dan en todos los sentidos. Y eso significa que para valorar correctamente el impacto del euro en nuestra economía y en nuestro bienestar hemos de contabilizar no solo lo mucho que hemos recibido sino también lo que España ha entregado.
Si en nuestro país hubiese fuerzas políticas, serias desde hace años habrían creado en el Parlamento una comisión para evaluar los beneficios y las pérdidas obtenidos y para realizar así un balance objetivo de nuestra permanencia en el euro que permitiese que los gobernantes y la ciudadanía supieran a qué atenerse. Sin embargo, casi nadie quiere enfrentarse a ello y quienes reclamamos abrir ese debate somos generalmente tachados de marginales y antisistema (lo que, por cierto, no es ningún tipo de insulto a la vista de lo que estamos viendo).
No trato de decir que la entrada y permanencia en el euro no tuviese y tenga ventajas. Desde luego que las tiene y tengo la seguridad de que son muchas. Simplemente afirmo que lo lógico es debatir sobre ellas y sobre sus inconvenientes, porque sabemos que estos también son muy abundantes. Sobre todo, en una situación como la actual, en la que formar parte del euro nos impone una esclavitud brutal y nos obliga a aplicar políticas que nos están llevando a la depresión y a renunciar, prácticamente a cambio de nada, a derechos sociales que tanto había costado conseguir e incluso a la democracia.
Euro sí, pero no así. Esto es lo que trato de señalar porque me parece que tal y como está diseñado y con las políticas que están aplicándose para fortalecer a los grupos de poder que solo quieren que el euro sea lo que viene siendo, España condenada a fracasar.
El tratamiento que está dándose a la deuda pública y el tipo de rescate bancario que se nos impone es bien expresivo de lo que ocurre y de los objetivos que se persiguen. Los bancos alemanes han sido los principales beneficiarios de la burbuja española. Ellos fueron sus más irresponsables financiadores, como han sido las autoridades del Banco Central Europeo que ahora claman contra la irresponsabilidad, quienes miraron a otro lugar cuando la banca privada hacía el agosto a costa de ello. Y ahora no saben sacar de la manga otra solución que no sea hacer cargar sobre la espalda de los ciudadanos la factura de su festín.
Las cínicas amenazas de expulsión del euro de Grecia son simplemente eso, puras amenazas que Alemania nunca llevaría a cabo porque sus bancos y grandes empresas son los que más se han beneficiado y los que más siguen haciéndolo de su presencia en Europa. E igual pasa con España y los demás países que estén al borde del abismo. Alemania es quien más se ha beneficiado de nuestra presencia en el euro y quien posiblemente saldría económicamente más perjudicada a medio y largo plazo si saliésemos.
Es por eso que España tiene que vender cara su presencia en el euro. Para poder sobrevivir en el euro, para que a España le intereses permanecer en él, se necesita un diseño diferente, una nueva arquitectura institucional y otras políticas verdaderamente efectivas contra la crisis del tipo que ya señalé en otro momento, y que no pueden ser de mero impulso de crecimiento a base de grandes infraestructuras y del uso intensivo de recursos naturales (Austeridad o crecimiento, una alternativa que no resuelve los problemas de Europa). No contemplar la posibilidad de salir del euro es ya un error que nos va a costar muy caro.
Desde luego que la salida sería una opción difícil y traumática, aunque quizá solo a muy corto plazo y si se compara con la aparente placidez de la agonía lenta que nos preparan dentro del euro. Pero que podría dar resultados positivos en un plazo de tiempo bastante más corto del que se pueda creer.
En realidad, los mayores problemas que existen en este momento para plantear con éxito la salida del euro no son económicos, dado que no tendría por que ser muy difícil articular una estrategia de emergencia que aliviara los costes que lleva consigo. Más bien son políticos, porque para que pudiera darse con éxito se necesitaría una gran coincidencia social, una potente convergencia de intereses de la mayoría de la población, un acuerdo generalizado y un deseo común de defensa de los intereses nacionales mucho mayor de los que hoy día existen. El bipartidismo de facto en el que vivimos ha convertido el debate político en una pelea continua sobre las cuestiones de fachada para disimular los acuerdos de fondo sobre todo aquello que conviene a los grandes poderes empresariales y financieros y ha evitado los debates plurales sobre los problemas auténticos. Eso ha hecho que la mayoría de la población desprecie la política convencional y mucho más a los políticos y que no se tenga confianza en las instituciones, lo que dificulta, por no decir que imposibilita, poner en marcha proyectos transversales como sería la salida del euro, y que son en realidad los que España creo yo que necesita.
Este es el verdadero escollo para resolver nuestros problemas económicos y una razón de gran peso para tratar de regenerar nuestra vida política articulando nuevas mayorías sociales que den vida real a la democracia.

jueves, 5 de julio de 2012

¿Salvar al euro? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 5 de julio de 2012

Este artículo critica muchas de las aseveraciones que se están haciendo en los fórums financieros y económicos del país y que se reproducen en la mayoría de medios que señalan que el euro está en crisis como resultado de los comportamientos irresponsables de los países periféricos de la Eurozona. El artículo cuestiona tales supuestos señalando que el euro no está en crisis y que habrá euro para mucho tiempo puesto que su existencia ha beneficiado primordialmente al capital financiero alemán que tiene enrome influencia en el Banco Central Europeo y en la Comisión Europea.

Se está promoviendo en los medios de mayor difusión del país el mensaje que los países de la periferia de la Eurozona, Portugal, Irlanda, Grecia y España, (llamados PIGS, ahora conocidos, al añadirse Italia, como GIPSI) tienen que hacer grandes sacrificios a fin de garantizar la existencia del euro, el cual se presenta como en peligro de desaparecer. Aparecen impactantes titulares en tales medios que señalan la cercana muerte del euro o que la última reunión del Consejo Europeo salvó al euro (implicando que de no tomarse las decisiones que se tomaron, el euro habría desaparecido). Existen variaciones de este mensaje. Una de ellas es la que afirma que, para salvar al euro, Alemania tendrá que presionar para que se expulse a Grecia. O al revés, se afirma que Alemania, cansada de ayudar a los países periféricos, saldrá del euro y recuperará su propia moneda, el marco, matando así al euro.
El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro de desaparecer, y continúa con buena salud, sin ningún peligro de fallecer. Veamos los datos. Cuando fue establecido, un euro valía un dólar. Hoy el euro está sobrevalorado, siendo su valor monetario superior al del dólar. El hecho de que haya bajado algo durante estos últimos tres años no quiere decir que esté desapareciendo. En realidad, no les iría mal a los sectores exportadores que hoy están teniendo dificultades, que el euro bajara más. Las exageraciones (parte del lenguaje sensacionalista que caracteriza a la mayoría de los medios) que acentúan que el euro está en peligro de desaparecer no tienen ninguna base real. Miren la evolución del precio del euro en los últimos cuatro años y lo verán. El euro no está en peligro. Ahora bien, les aseguro que este mensaje de que el euro está en peligro continuará promoviéndose, pues tiene como objetivo promover un miedo que haga más fácil aceptar las medidas altamente impopulares que se están imponiendo a la población.
Otra aseveración que carece de credibilidad es que puede llegar un momento en que Alemania presione para que se expulse a Grecia. Lo último que el capital financiero alemán desea, es que este país deje el euro, por la sencilla razón de que el impacto contaminante que tal salida tendría en los países GIPSI sería devastador para el sistema financiero alemán. La banca alemana tiene invertido, por ejemplo, en España, 146.000 millones de euros, y en Italia 134.000 millones. La salida de cualquiera de estos países GIPSI del euro afectaría muy negativamente el pago de tal deuda a Alemania y la banca alemana y su gobierno son plenamente conscientes de ello. En realidad, es sorprendente que los gobiernos de estos países periféricos no hayan utilizado la amenaza de salirse del euro como medida negociadora con el gobierno Merkel. Sea como sea, pueden estar seguros que para bien o para mal (según usted valore los beneficios o perjuicios que el euro haya tenido) ningún país será expulsado del euro.
Alemania es el país de la Eurozona que se ha beneficiado más de la existencia del euro
Pero lo que hace incluso más inverosímil la observación de que Alemania deje el euro es que este país, es el que más se ha beneficiado de la existencia del euro, beneficio que se ha centrado primordialmente en su banca y en su sector exportador. Como reconoció el dirigente socialdemócrata alemán, el Sr. Sigmar Gabriel, en su crítica al comportamiento del gobierno Merkel, Alemania, desde que se estableció el euro, ha ganado la friolera cantidad de 556.000 millones de euros más de lo que se ha gastado en lo que se conoce como “ayuda financiera”. En realidad, Alemania no ha gastado en este último capítulo, “ayuda financiera”, lo que le correspondería por el nivel de riqueza que tiene. Paga incluso menos, proporcionalmente, de lo que paga España. Alemania da un porcentaje a los fondos de rescate financiero MEDE menor que España (un 27% versus un 29.8%).
Esta percepción de Alemania como la gran pagadora de los gastos de ayuda (promoviendo un “victimismo” muy rentable políticamente en su propio país) no se corresponde con la realidad. Toda la evidencia científica muestra que Alemania es el país más beneficiado por la existencia del euro. Y, siendo el país que tiene mayor capacidad decisoria en la Eurozona (en gran parte debido al dominio del capital financiero alemán en el BCE y en la Comisión Europea), les garantizo que habrá euro para años, y los países periféricos continuarán sufriendo las políticas de austeridad que se les imponen, no para salvar al euro, que tiene buena salud, sino para pagar la deuda a la banca alemana, todo ello presentado con una narrativa de que el sufrimiento de la población les hará mejores y más competitivos, ignorando con ello un hecho evidente: el euro ha sido un enorme obstáculo para que estos países GIPSI puedan competir con los productos alemanes, pues no pueden devaluar su moneda para abaratar sus exportaciones y competir así con Alemania.
Y por si ello no fuera suficiente, la banca alemana, que controla el BCE, utiliza este banco (que como he señalado repetidamente, no es un banco central sino un lobby de la banca alemana) y chantajea a los estados GIPSI condicionando la compra de su deuda pública a que se hagan más competitivos bajando los salarios y reduciendo su Estado del Bienestar, conduciendo a estos países a marchas forzadas hacia la Gran Recesión, camino de la Gran Depresión. Y todo ello, en teoría, “para salvar el euro”, todo ello dicho y hecho con la gran complicidad de los mayores medios de información y persuasión, influenciados por (o endeudados con) el capital financiero.
Una última observación. Cuando digo Alemania me estoy refiriendo a la estructura de poder de aquel país, es decir, a los establishments financieros, empresariales del sector exportador, mediáticos y políticos del país. Este establishment es responsable, no sólo de la austeridad impuesta (con la complicidad de los mismos establishments de los países GIPSI) a las clases populares de los países periféricos, sino también a la clase trabajadora alemana, cuyo standard de vida, nivel y masa salarial y protección social ha ido descendiendo en los últimos años de gobiernos socialdemócratas-verdes y gobiernos cristianodemócratas-liberales. Fue Oskar Lafontaine, una de las mentes más lúcidas hoy en Europa, quien, siendo Ministro de Finanzas durante el gobierno del canciller Schröder, propuso aumentar los salarios y la protección social como medida de estimular la economía alemana y europea, lo cual no se hizo, escogiéndose, en su lugar, imponer las políticas de austeridad que han beneficiado al sector exportador y a la banca alemana. Si Oskar Lafontaine hubiera ganado aquel pulso, Alemania y Europa estarían hoy en otra situación.
El trabajador alemán tiene mucho en común con el trabajador griego, español, italiano, portugués e irlandés, aunque al establishment alemán le aterra la idea de que esta coincidencia de intereses se traduzca en un movimiento opositor a nivel europeo, trabajando cuarenta y ocho horas al día, a través de los medios, para evitar el desarrollo de esta concienciación de intereses colectivos, utilizando el nacionalismo (refiriéndose a Alemania como “victima”) y el racismo (refiriéndose a los trabajadores griegos como “vagos”) para evitar esta coalición de intereses. Así de claro.