viernes, 13 de julio de 2012

¿Qué crecimiento? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 13 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las mayores causas de la recesión en España y bajo crecimiento en otros países de la Eurozona, son las políticas de austeridad y recortes que se están siguiendo (con especial énfasis en España) y que, a no ser que se reviertan, conllevarán que las políticas de crecimiento, aprobadas por el Consejo Europeo recientemente, sean dramáticamente insuficientes para reanimar la economía española.

La evidencia de que las políticas neoliberales que se están imponiendo a la población de los países de la Eurozona (digo imponiendo porque ninguna de tales políticas estaban en el programa electoral de los partidos gobernantes) por parte de sus Gobiernos y de las Instituciones que gobiernan tal zona monetaria (a saber el Consejo de Europa, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) son unas políticas que están dificultando la recuperación económica de tales países es abrumadora. Aunque la situación con la economía griega es el caso más extremo, no es el único. Antes al contrario, todos ellos, y muy en particular los países intervenidos (Grecia, Portugal, Irlanda y ahora España), han experimentado las políticas de recortes de gasto público, de descenso de los salarios, de reducción de la protección social y de las transferencias y de los servicios públicos de sus Estados del Bienestar que caracterizan tales políticas neoliberales, sin que hayan mejorado sus economías. Antes al contrario, han empeorado. Para amplios sectores de la población, la Gran Recesión ha alcanzado niveles de Gran Depresión.
Que la recesión se esté profundizando es fácil de entender (a no ser que uno esté estancado en el dogma neoliberal, impermeable a los datos): la economía está en un bajón, porque las familias y las medianas y pequeñas empresas están endeudadas, consecuencia en parte por la disminución de las rentas del trabajo (que ha ido ocurriendo como consecuencia de la aplicación de aquellas políticas neoliberales) y en parte por la fácil disponibilidad del crédito existente antes de la crisis. La disminución de los salarios y del gasto público, así como el aumento del desempleo empeoran todavía más este endeudamiento.
La experiencia histórica señala que en estos casos de profunda recesión y depresión lo que el Estado debe hacer es intervenir activamente en la economía mediante el aumento del gasto público y la creación de empleo (invirtiendo en la infraestructura social y física del país), estimulando así la demanda y la economía (además de garantizar la existencia de crédito, mediante el establecimiento de bancas públicas que tengan este objetivo). Así es como se resolvió la Gran Depresión de principios de siglo y la Gran Recesión en Europa, al final de la II Guerra Mundial (estimulada en parte por el plan Marshall).
Pues bien, lo que los Gobiernos están haciendo es precisamente lo opuesto. Es decir, están recortando el gasto público, asumiendo erróneamente que la recesión la ha causado el crecimiento del gasto público. El pilar sobre el cual se basa tal teoría es el Pacto de Estabilidad que fuerza a los Estados a tener un déficit público por debajo de un 3% del PIB y una deuda pública inferior al 60%. Según los defensores de tal teoría, éste es el objetivo que hay que alcanzar, pues el problema surge al no respetarse estos objetivos del Pacto de Estabilidad.
Lo que no se dice es que este objetivo es imposible de alcanzar con estas políticas neoliberales por una razón muy sencilla. La tesis de que la crisis la causa el excesivo crecimiento del gasto público lleva como solución los recortes de gasto público, lo cual deprime todavía más la economía, y como consecuencia, los ingresos al Estado caen aún más. El caso de Grecia y ahora de España no puede ser más evidente. En nuestro país los recortes continúan haciéndose y el déficit apenas baja. Y a no ser que tal Pacto de Estabilidad se abandone cuando hay recesión, la situación irá de mal en peor.
Y como si ello no fuera suficiente, el dogma neoliberal que domina el establishment europeo liderado por el gobierno alemán y la señora Merkel, está imponiendo el llamado Pacto Fiscal, en el cual el déficit del Estado tiene que ser prácticamente cero (sí, lo leyó bien, casi cero). Esto es ya un ataque frontal al bienestar de la población, y a las transferencias y servicios públicos de su Estado del Bienestar.
La necesidad de este Pacto Fiscal se justifica porque en una Europa federal los Estados componentes tienen que tener un déficit cero como ocurre, por ejemplo, en EEUU. Pero tal tesis oculta que en EEUU antes de desarrollar tal regla, hubo un gobierno federal con un Banco Central (el Federal Reserve Board) que ayuda claramente a los Estados. Esto no ocurre en la Eurozona. Es construir la casa comenzando por el tejado. Absurdo.
En realidad, tal absurdidad comienza a percibirse como suicida. De ahí que, por fin (muy pocos de nosotros hemos estado denunciando esta situación desde el inicio de la crisis, sin apenas tener acceso a los altamente controlados medios de comunicación), un gobierno, el francés, ha indicado que esta estrategia debe cambiar. El hecho de que el partido gobernante sea socialista podría ser una buena señal de cambio, pues los Gobiernos socialistas en la Eurozona (y en la UE) han sido cómplices de tales políticas neoliberales. Pero, el mayor problema es que el gobierno socialista francés no ha cuestionado ninguna de las políticas que han forzado la aplicación de políticas de austeridad, tales como el Pacto de Estabilidad y ahora el Pacto Fiscal. Lo que ha dicho es que tales políticas son insuficientes y hay que complementarla con políticas de crecimiento (tal como la aprobada por el reciente Consejo Europeo), lo cual se limita a una inversión de 120.000 millones de euros, de los cuales correspondería a España unos 10.000 millones, una cantidad muy, muy menor comparada con los recortes que tales gobiernos están realizando bajo el mandato del establishment que gobierna la Eurozona, y que quiere mantener el Pacto de Estabilidad en momentos de recesión. Tal cantidad es minúscula y es la hoja de parra que cubre el cuerpo desnudo de la austeridad. Con esta estrategia, no vamos a salir del bajón.
El lector se preguntará: ¿Cómo pues se están siguiendo estas políticas? Y la respuesta es que benefician a poderes fácticos y clases sociales (sí, clases sociales, en contra de lo que se informa, continúan existiendo en España), cuyos instrumentos políticos están sirviendo sus intereses. Comencemos la lista. Los que se benefician de la crisis son: ‘la banca alemana’, que se beneficia del flujo de capitales de la periferia al centro que está ocurriendo ahora; ‘la clase empresarial exportadora alemana’, porque los países periféricos no pueden incrementar su competitividad devaluando su moneda; ‘el Estado alemán’, que tiene los bonos públicos más seguros de la Unión Europea; ‘la banca española’, que se beneficia del enorme endeudamiento de las familias y medianas y pequeñas empresas (los intereses para préstamos han alcanzado dimensiones prohibitivas); ‘la gran patronal española’, que está consiguiendo lo que siempre han soñado, la eliminación de la protección social y debilitamiento de los empleados y trabajadores y sus instrumentos como los sindicatos y ‘las rentas superiores’, que derivan sus ingresos de las rentas del capital cuyo tratamiento fiscal (altamente regresivo) les está beneficiando enormemente, reduciendo su carga impositiva y reduciendo el tamaño del Estado y la garantía de derechos sociales y laborales. Los que salimos perjudicados somos todos los demás. Pero, por raro que parezca en un sistema al que llaman democrático, los primeros tienen mucho más poder que los segundos. Y ésta es la razón de que las políticas de austeridad y recortes sean las dominantes y las de crecimiento sean minúsculas.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

jueves, 12 de julio de 2012

CONCIERTO "CAMERATA CLÁSICA DE PONFERRADA" (Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios)



Primer concierto del Ciclo "Corteza de Encina 2012" en la Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada, y primer concierto de la formación "Camerata Clásica de Ponferrada", ¡nos gustó mucho tanto a mis padres, como a Elena, como a mi! ¡tocaron muy bien! ¡fue un bonito concierto!
Después del concierto tomamos algo con Noe, Fer, Alba y su amiga Bea.
Anina

CORTEZA DE ENCINA (Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada)




V edición de "Corteza de Encina" en la Bodega del Palacio del Castillo de los Templarios de Ponferrada, en julio y agosto, ¡no hay que perdérselo!
Anina

El por qué de los recortes (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 12 de julio de 2012

Este artículo señala que una de las causas reales de los continuos y constantes recortes de gasto público incluyendo el gasto público social que están debilitando enormemente el Estado del Bienestar español es la exigencia de que España pague la deuda a los bancos europeos, y muy en especial, a la banca alemana. 

Una de las tesis que se promueven con mayor ahínco en los círculos neoliberales del país es que España entró y permanece en crisis por su excesivo gasto público y falta de disciplina fiscal. De esta tesis se concluye que hay que reducir el gasto público y recuperar la famosa disciplina fiscal, reduciendo el déficit público para alcanzar el nivel exigido por el Pacto de Estabilidad (el 3% del PIB).
Esta tesis es fácilmente demostrable que carece de credibilidad. El Estado español era, en realidad, el modelo de rectitud ortodoxa neoliberal. Tenía un superávit en las cuentas del Estado en los años 2005, 2006 y 2007, y su deuda pública era de las más bajas de la Eurozona. Durante el periodo 2004-2007, tal deuda pública bajó del 46% al 36%. España no podía ser más modélica desde el punto de vista neoliberal. Los responsables de la política económica y fiscal del Gobierno español recibieron el aplauso de las autoridades europeas que gestionan y dirigen la Eurozona (desde el Consejo Europeo y la Comisión Europea al Banco Central Europeo) y como no, del Fondo Monetario Internacional.
En realidad, la sensación de euforia era tal que el Gobierno socialista español, bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, decidió bajar los impuestos, identificando tal medida con ser de izquierdas. Su slogan más conocido en aquellos años fue que “bajar los impuestos es de izquierdas”. Esta bajada de impuestos aumentó el déficit estructural del Estado, es decir, el déficit público, que determinan los ingresos y gastos estructurales y no coyunturales. Este aumento del déficit estructural permaneció ocultado o ignorado por el aumento de los ingresos al Estado, resultado de la situación coyuntural provocada por la burbuja inmobiliaria. Ahora bien, cuando esta burbuja explotó, el déficit estructural apareció con toda claridad y contundencia. Los ingresos al Estado bajaron en picado, resultado, en gran parte, de que la estructura fiscal del Estado español depende excesivamente de las rentas del trabajo y muy poco de las rentas del capital. Cuando la actividad económica se colapsó y el desempleo se disparó, los ingresos al Estado bajaron y mucho. De ahí el déficit público del Estado. No tiene nada, nada que ver con el aumento del gasto público, el cual, medido en gasto público por habitante, ha ido bajando, no subiendo. Y los datos así lo muestran. Se están recortando y recortando, y en cambio el déficit público apenas baja y el crecimiento económico está decreciendo. ¿Qué evidencia esperan los círculos neoliberales para poder ver que están profundamente equivocados?
Por otro lado, un punto clave poco estudiado y con escasa visibilidad mediática es ¿por qué la burbuja inmobiliaria explotó? La causa primordial es que la mayoría del dinero que estaba detrás de la burbuja inmobiliaria procedía de bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas, entre otros. En realidad el enorme flujo de dinero (lo que se llama inversión financiera) a España explica que la balanza de pagos (la diferencia entre el capital que entra y el que sale del país) se disparara en aquellos años de burbuja inmobiliaria. El hecho de que la banca europea alimentara a la banca española se debía, como no podría ser de otro modo, a que eran inversiones financieras extraordinariamente beneficiosas. Su rentabilidad era enorme. Pero cuando esta banca europea contaminada por los productos tóxicos procedentes de la banca estadounidense se paralizó, el dinero dejó de venir a España y la burbuja inmobiliaria explotó, creando un agujero en el PIB español equivalente a un 10% de su tamaño. Y todo ello en cuestión de meses.
Ahora España tiene un problema enorme porque debe mucho dinero a los bancos europeos, que no puede pagar. Y los bancos europeos tienen un problema incluso mayor, porque han prestado tanto dinero a España y a los otros países intervenidos (Grecia, Portugal e Irlanda) que si éstos no lo pagan, tienen un problema gravísimo. En realidad, muchos de ellos se colapsarían. Los bancos alemanes habían prestado en 2009 la enorme cantidad de 704.000 millones de euros a los países PIGS (España, Grecia, Irlanda y Portugal), convertidos en GIPSI con la inclusión de Italia. Esta cantidad es muchas veces superior al capital en reserva de la banca alemana. Si estos países no pudieran pagar su deuda, la banca alemana colapsaría. El establishment financiero alemán y su Gobierno, presidido por la Sra. Merkel, es plenamente consciente de este hecho. Y de ahí su énfasis en que el objetivo prioritario de las políticas de austeridad que está imponiendo a aquellos países y de la supuesta “ayuda financiera”a sus bancos, sea el de que la banca alemana recupere el dinero prestado.

El objetivo de los recortes es salvar la banca alemana

Y así nacieron las políticas de recortes. Como bien escribía recientemente nada menos que el editor senior del Financial Times, el Sr. Martin Wolf (25.06.12) el objetivo de estos recortes en España tiene poco que ver con recuperar la economía española y sí con que se pague a los bancos europeos, incluyendo los alemanes, lo que se les debe. Así de claro.
Ahora bien, como las cosas no se pueden decir tan claro, el argumento que se utiliza por los economistas y políticos neoliberales, es que hay que reducir el déficit público para “inspirar confianza a los mercados financieros” de manera tal que éstos vuelvan a prestar dinero a España. Según tal argumento, la desconfianza de los mercados hacia España determina que la prima de riesgo española haya subido tanto, ignorando que el que marca los intereses de la deuda pública no son los mercados, sino el BCE, que es el lobby de la banca, y muy en especial de la banca alemana. El hecho de que el BCE no haya comprado deuda pública española durante más de tres meses es la mayor causa de que la prima de riesgo se haya disparado. Lo que le importa más a la banca alemana (y a su instrumento, el BCE) es que continúe la austeridad, que sigan y se profundicen los recortes por parte del Estado español a fin de que éste y la banca privada a la que el Estado español ha estado subvencionando y ayudando en cantidades exuberantes (más de un 10% del PIB) paguen ahora lo que deben a aquellos bancos europeos, incluyendo los bancos alemanes. Y los famosos 100.000 millones de euros que el Gobierno Rajoy ha solicitado de las autoridades que gobiernan la Eurozona irán destinados a continuar ayudando (todavía más) a los bancos, y todo ello financiado por el ciudadano normal y corriente que paga al Estado y sostiene la deuda pública. En realidad, incluso dirigentes del Gobierno alemán así lo han reconocido. Uno de los consejeros económicos del Gobierno alemán, Peter Böfinger, así lo ha dicho. “Las ayudas a la banca (de los países en dificultades) no tienen que ver con el intento de ayudar a tales países en sus problemas, sino ayudar a nuestros bancos que tienen gran cantidad de deuda de aquellos países” (Chatterjee, Pratap, Bailing Out Germany: The Story Behind The European Financial Crisis).
En realidad, si de verdad tanto el Gobierno Rajoy o el Consejo Europeo desearan ayudar a la economía española, no transferirían estos 100.000 millones a la banca (que no ha estado ofreciendo crédito ni a las familias ni a las medianas y pequeñas empresas), sino a organismos estatales como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el mandato de ofrecer crédito accesible y razonable (no el que provee la banca hoy) a la ciudadanía y a medianas y pequeñas empresas españolas. Tales transferencias públicas podrían también estimular el establecimiento de bancas públicas (tanto centrales como autonómicas) o cooperativas de crédito que garantizaran la existencia de crédito, uno de los mayores problemas que existe hoy en la España endeudada.
Pero lo que las autoridades europeas desean más que nada es que la banca española y el Estado español paguen a los bancos alemanes, franceses, holandeses, belgas y otros lo que les deben, a fin de -según dicen ellos- recuperar la confianza de los mercados. Pero este argumento asume que existen mercados, lo cual es fácil de demostrar que no ocurre. En un mercado, la responsabilidad de un préstamo fallido es compartida. Es un fallo de la persona o institución que pidió el préstamo, pero lo es también de la persona o institución que ofreció el préstamo. Y esto no está ocurriendo. En esta situación se está penalizando al primero a fin de salvar los intereses del segundo. Esto es lo que está haciendo, entre otros, el Gobierno alemán, que acusa y critica al Estado español por haber permitido la formación de la burbuja inmobiliaria sin citar el papel clave que el Estado alemán y la banca alemana jugaron en el establecimiento y explosión de tal burbuja. No se puede hablar de prestatarios irresponsables sin hablar también de los prestamistas irresponsables. Y el Gobierno alemán está imponiendo las políticas de austeridad para asegurarse de que a la banca alemana irresponsable se le pague la deuda con intereses (que, por cierto, alcanzan niveles estos últimos que cubren varias veces el coste de la deuda en sí). Y así estamos.

miércoles, 11 de julio de 2012

LORCA, CALDERÓN Y LOS ESTUDIANTES DE BABEL (Patio Palacio Castillo de los Templarios, Ponferrada)





Fuimos Elena, mis padres y yo a ver esta obra de Teatro, de alumnos Erasmus de la Universidad de Valencia, ¡nos encantó! ¡es divertida y con mucho mensaje! ¡estuvo genial!
Anina

martes, 10 de julio de 2012

El Consejo Europeo no resolvió el problema de la deuda pública ni resolverá el del crédito (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 10 de julio de 2012

Este artículo analiza críticamente la versión generalizada en los medios de mayor difusion, que presenta los resultados de la última reunión del Consejo Europeo como valiosos para resolver el problema de la elevada prima de riesgo de la deuda pública y la carencia de crédito en España. El artículo indica que, antes al contrario, los empeorará.

La reunión del Consejo Europeo hace una semana se presentó como un gran éxito en los mayores medios de información españoles. Por lo visto, la Sra. Merkel dio su brazo a torcer y facilitó que pudieran tomarse medidas que permitirán resolver el problema de la elevada prima de riesgo de España e Italia, además de poder ayudar directamente a los bancos europeos en dificultades, sin tener que pasar por los Estados (aumentando su deuda pública). En España tal acuerdo se presentó unánimemente en los medios como un gran éxito del gobierno Rajoy. Me temo, sin embargo, que tal percepción está basada en un conocimiento limitado y sesgado de cómo funcionan los mercados financieros en el mundo. Veamos.
Ni que decir tiene que la intención de ir hacia un sistema bancario europeo es un buen paso, y también lo es que se establezca un mecanismo de ayuda a los bancos en dificultades, dentro de un sistema gestionado por una entidad europea central (que se asignó al Banco Central Europeo). Hasta aquí los pasos van en dirección que puede parecer correcta. Ni que decir tiene que quedan muchos temas por decidir, tales como el rol del BCE, la gestión de los bancos ayudados, la aclaración de lo que ocurre cuando un banco tiene que ser nacionalizado, y otros muchos temas.
Ahora bien, el problema grave en el que se encuentra el Estado español con su elevada prima de riesgo no se resolverá a través de los mecanismos acordados en esta reunión. Antes al contrario, podrían empeorarlo, tal como ha señalado correctamente Paul De Grauwe. En realidad, la vencedora fue, una vez más, la Sra. Angela Merkel, pues dio más poder al BCE, que es primordialmente un lobby de la banca, sin cambiar sus políticas.
Veamos de nuevo. El Consejo permitió que el ESM (European Stability Mechanism) estableciera un fondo de 500.000 millones de euros con el cual se pueda comprar deuda pública. Ello alegró a todos los que estaban preocupados con los elevados intereses que España e Italia tienen que pagar para vender su deuda pública. Pero esta cantidad es dramáticamente insuficiente para cubrir las necesidades de la deuda pública española (800.000 millones de euros) y/o italiana (2.000.000 millones de euros) con lo cual en casos de crisis, los inversores que compren deuda pública verán que el fondo del ESM va disminuyendo, les entrará pánico, e inmediatamente comenzarán a vender sus bonos, empeorando todavía más la situación.
Lo que se necesitaba, y continúa necesitándose, no es un fondo de ayuda que tenga fondos limitados, sino una institución que tenga fondos infinitos y que diga a todo el mundo que protegerá a la deuda pública de los Estados (y lo haga). Esto es lo que hace un Banco Central digno de su nombre, y esto es lo que debería hacer el BCE y no hace. El Banco Central Europeo puede imprimir dinero cuando y cuanto quiera. Ahora bien, con este dinero no compra deuda pública (excepto en contadísimas excepciones), sino que se lo presta a la banca privada, la cual es la que compra deuda pública. De este modo, a la banca privada le interesa que los intereses sean altos.
Si el BCE fuera un Banco Central, no sólo compraría sistemáticamente deuda pública directamente a intereses muy bajos, sino que lo haría con plena voz. Es decir, que todo el mundo sabría que el BCE no permitiría que los intereses de la deuda pública de cualquier país de la Eurozona sobrepasara un límite inasumible. Repito que esto es lo que debería hacer el BCE. Únicamente lo hace en bases excepcionales y casi clandestinamente (no avisa que lo hará) y sin ofrecer ninguna seguridad. Y ahí está la madre del cordero. Hasta que esto no se haga, la prima de riesgo continuará sin resolverse. Como subrayó la Sra. Merkel, esto no ocurrirá mientras ella pueda evitarlo. Y lo evitó, y la prima de riesgo española continúa por las nubes.
En cuanto al otro objetivo de los 100.000 millones de ayuda a la banca, esta ayuda se suma a los más de 500.000 millones de euros que la banca española y la italiana recibieron desde el pasado diciembre sin que tuviera ningún efecto en la disponibilidad de crédito. ¿Para qué tantos millones que los tendrá ahora que garantizar el Estado? Una mejor medida hubiera sido transferirlo al propio Estado, no a la agencia pública reguladora de la banca, sino a la agencia encargada de proveer crédito, el Instituto de Crédito Oficial (ICO), con el encargo de proveer crédito en términos razonables y asequibles a las personas y a las medianas y pequeñas empresas. Esto y otras medidas, como el establecimiento de cooperativas de crédito y bancos públicos a nivel estatal, autonómico y municipal hubiera sido más eficaces para proveer el crédito que dar más y más millones a instituciones financieras privadas que ya han probado su incapacidad para proveerlo.

Se ríen de España y de los españoles (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Publico.es el 10 de julio de 2012

Leer las páginas económicas o incluso solo las portadas de los medios se está convirtiendo en un ejercicio de puro masoquismo: no hay manera de disimular el ridículo que está haciendo España.
Hace un mes que se aprobó el rescate de la banca española que según Rajoy resolvía el problema de nuestra economía y que mereció una surrealista felicitación del Rey Juan Carlos. En este tiempo ha habido cumbres y varias reuniones de los ministros de Economía pero hasta el momento no se han fijado ni las condiciones concretas, ni qué cantidad exacta se precisa, ni cuándo comenzará a ser efectivo. Se hacen declaraciones contradictorias diciendo un día blanco y otro negro pero siempre se insiste en lo mismo: hay que seguir rebajando gastos y derechos y reduciendo los ingresos de los trabajadores. Lo que era la solución resulta que lo ha empeorado todo y nadie, sin embargo, da cuenta de ello.
Se han reído de nosotros. El objetivo es salvar a la banca alemana, que es lo que de verdad les interesa, pero quieren hacerlo con las máximas garantías y eso obliga a que el rescate sea uno definitivo, directamente sobre la economía española y con la garantía directa del Estado. El de los 100.000 millones para los bancos no era sino una salva porque resulta infumable: nadie puede entender que si es a los bancos a quien hay que rescatar se haga responsable de ello a los ciudadanos en su conjunto. Por eso, para provocar el grande, están dejando que nos precipitemos al abismo, no porque la cuantía de nuestra deuda pública sea excesiva, como dicen, sino porque nos atan de pies y manos y nos empujan ante los inversores. Simplemente haciendo lo que está haciendo el Banco Central Europeo, nada de lo que haría un banco central auténtico, bastará para que seamos intervenidos en poco tiempo y para que nuestra economía sea puesta bajo control directo y permanente de los acreedores alemanes. Queda muy poco tiempo para que las comunidades autónomas se declaren sin liquidez y para que el propio Estado, con tipos en los mercados superiores al 7% u 8%, se reconozca incapaz de hacer frente a sus compromisos de pago. Esa es la secuencia inevitable que producen las medidas que se están tomando.
Si lo que quisieran de verdad fuese salvar a nuestra economía y al euro no harían lo que están haciendo ni nos seguirían obligando a tomar medidas que van a hundir más la demanda, la generación de ingresos, o incluso la posibilidad de que paguemos la deuda que dicen querer que paguemos. Si desearan realmente frenar la presión de los mercados bastaría que el Banco Central Europeo fuese lo que no es, y que se adoptara una estrategia de creación de actividad y empleo para toda Europa en el marco de un pacto global de rentas, pero es que no buscan eso. Quieren que la prima de riesgo siga subiendo para extorsionar más fácilmente y acelerar lo que revestirán como una situación de emergencia que no admita retóricas. Se ríen de nosotros porque lo que van buscando es someter a nuestra economía y no salvarla en un marco de cooperación y unión europeas.
La última tomadura de pelo de quienes se pasan todo el día diciendo que hay que respetar a los mercados y dejarlos que actúen con plena libertad ha sido salvar una vez más la cara de los bancos permitiendo valorar sus activos a precios “razonables” en el marco de una agencia inmobiliaria sui generis, como ya adelantamos que harían en nuestro libro Lo que España necesita. Es decir, que una vez más se pasan por el forro lo que establecen libremente los mercados que tanto dicen respetar: si el precio razonable no es el que fijan los mercados ¿para qué puñetas sirven? Se ríen de nosotros porque una vez más nos están robando delante de nuestra mismos ojos.
En España es nuestro propio gobierno quien se ríe de nosotros engañándonos sin piedad.
El Ministro de Economía alaba sin descanso a las autoridades europeas, agradece sus propuestas razonables y jura y perjura que haremos todo lo que sea necesario para contentar a los mercados, porque es lo que más nos conviene. Pero, justo al mismo tiempo, el de Asuntos Exteriores suplica al Banco Central Europeo (donde hemos perdido la influencia que teníamos, aunque tampoco podamos decir que la hayamos utilizado precisamente a nuestro favor) para que intervenga contra los mercados y ponga formes a los especuladores. Un alarde de discurso coherente y de sincera estrategia compartida. El Ministro de Hacienda, que ya ocupa la cartera por segunda vez, reconoce que ha de subir el IVA porque es un incompetente que no sabe hacer que todos paguen lo que tiene que pagar y Cospedal se consolida como la mayor y más desvergonzada demagoga del reino. Ahora carga contra la función pública sin caer en lo que ella tendría que ser la primera en recordar: que en España hay menos trabajadores públicos en relación con la población activa total que en la media de los Quince, que se gasta menos en retribuirlos, que nuestro sector público es bastante más reducido que el de los países más avanzados y competitivos de nuestro entorno, y que esos seres despreciables a los que se refiere y a los que ya está poniendo en la calle son los maestros o los médicos de los hijos de familias que no pueden pagarse servicios privados, por cierto, casi siempre de peor calidad que los públicos a pesar de que disponen de más recursos y de que no asumen todas sus cargas. Y olvidando, sobre todo, que la función pública con la que quieren acabar fue la mejor e imprescindible solución para evitar que las oligarquías de los partidos (de las que ella forma parte) se hicieran dueñas del Estado en perjuicio de la mayoría de la población.
Pobre España y pobre pueblo español, tan silencioso y obediente. Vibra de patriotismo cuando gana La Roja pero enmudece cuando le roba una potencia extranjera o cuando su gobierno le miente y le traiciona.

sábado, 7 de julio de 2012

La salud es de todas las personas - AMNISTÍA INTERNACIONAL -


Aisha es marroquí y tiene cáncer. Perdió su trabajo y su permiso de residencia. Ahora puede perder la vida. También Carmen, chilena en situación irregular y con una insuficiencia renal grave, corre el mismo peligro. ¿Por qué? Por  una reforma sanitaria que limita el acceso a la sanidad. Más gravemente la de los inmigrantes en situación irregular, pero también la de algunos españoles/as.

Ni Aisha, ni Carmen, ni tú, ni yo somos responsables de la crisis económica.Y tampoco podemos aceptar que se use la crisis para recortar derechos humanos. Restringir la atención sanitaria puede afectar al derecho humano más básico, el derecho a la vida. Así, de hecho, lo ha denunciado Naciones Unidas.


Amnistía Internacional, junto con Médicos del Mundo y Red Acoge estamos trabajando juntos para denunciar esta situación. Exigimos a las Comunidades Autónomas que mantengan la atención sanitaria para todas las personas como un derecho irrenunciable.

Porque a ti también te afecta directamente, y porque te necesitamos para conseguir la rectificación de las autoridades, te pido que firmes para exigir que todas las personas accedan al derecho a la salud, sin discriminaciones. Y si puedes, reenvía este mensaje a tus contactos y ayuda, además, a difundir nuestra campaña.

  No hace falta que te recuerde que tu compromiso es imprescindible, pero déjame que te reitere nuestro agradecimiento más sincero por tu solidaridad.


Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional - Sección Española (síguenos en Twitter en @amnistiaespana)

LEÓN



¡Que bonito es León!
Anina

EN EL RACIMO DE ORO (LEÓN)




Después de ver el programa de Ana Sevilla en Canal Cocina y de que contara que El Racimo de Oro es su Restaurante preferido de León, pues nos decidimos Juanma y yo a ir a comer allí, comimos de entrante unas Mollejas con rabo de toro (para morirse de buenas!! ummmmm!!), Juanma comió de segundo unas manitas de cerdo guisadas y yo Carrilleras estofadas con cremoso de patata y cecina, y de postre Tarta de queso y Mousse de dos chocolates! ¡espectacular todo! ¡riquísimo! ¡nos ha encantado! gracias Ana Sevilla por la recomendación.
Anina

viernes, 6 de julio de 2012

¿Qué hacemos en el euro? (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 6 de julio de 2012

El PP y el PSOE han instaurado en España desde hace años la política de los actos de fe. Consiste en aceptar cuestiones muy importante para la vida económica y social porque sí, sin abrir ningún tipo de debate social y sin presentar a la ciudadanía el balance de sus ventajas e inconvenientes para que pueda decidir libremente en función de sus preferencias.
Uno de esos temas es la entrada y, sobre todo, la permanencia en el euro cuando nos está produciendo un daño tan inmenso.
Las ventajas de formar parte de una unión monetaria son indudables y máxime cuando está unida a un proyecto en principio tan atractivo y deseado como el de la unión de las naciones europeas. Pero es evidente que dejan de existir, o de dar un balance claramente positivo, si resulta que el marco institucional y normativo que regula el funcionamiento de la moneda única está mal definido, si sus objetivos no se fijan en beneficio del conjunto sino de una gran potencia que la domina o si sus efectos comienzan a producir un deterioro continuado del nivel de vida de la población.
A mi juicio eso es lo que ha venido ocurriendo pero sin que se haya debatido abiertamente y, por tanto, sin que haya visos de que se le vaya a poner remedio.
Técnicamente, el euro es un proyecto inmaduro y bastante imperfecto por lo que está condenado a producir grandes perturbaciones y quebrantos a la mayor parte de los países que lo conforman, o para ser más exactos, a los grupos más desprotegidos de la población de todos sus países.
Es inmaduro porque no garantiza que las economías que entraron en el merco de la moneda única con mayor retraso puedan ir poniéndose al nivel de las más avanzadas, como prueba el continuo incremento de las desigualdades que han acompañado su trayectoria desde que se creó.
De esa manera, las economías que lo conforman están condenadas a circular a velocidades diferentes y con resultados muy distintos, insertas en una especialización y división del trabajo muy desiguales que dan lugar a un aprovechamiento muy asimétrico de sus beneficios y a una distribución también muy desproporcionada de las cargas que conlleva. Basta ver, por ejemplo, que el déficit exterior de la economía española ha crecido desde que se integró en el euro prácticamente como una imagen refleja del aumento que registraba el superávit alemán. O cómo nuestro endeudamiento se ha convertido en una fuente de rentas multimillonaria para la banca alemana.
El euro responde también a un diseño técnicamente muy imperfecto porque no se quiso dotar de las instituciones y de los mecanismos que son imprescindibles para que pueda funcionar sin problemas una unión monetaria: los que aseguran la coordinación y la plena movilidad de los factores, la disposición de recursos presupuestarios para hacer frente a impactos asimétricos y, sobre todo, un auténtico banco central.
Todas esas carencias son fatales, como estamos comprobando cuando la economía pasa por dificultades. Pero no disponer de un banco central que financie a los gobiernos e impida que los intereses lleguen a ser una carga inasumible para los estados (solo a costa de convertir la financiación en un suculento negocio para la banca privada) es suicida, como desgraciadamente estamos comprobando en estos meses.
Así concebido, el euro está inevitablemente condenado a transmitir perturbaciones constantes a los eslabones más débiles de la cadena que conforman los diferentes países que lo utilizan. Puede llegar a ser cada día más fuerte en relación con otras monedas, pero solo a base de descomponer la cohesión entre sus partes y de fortalecer sus centros de gravedad a base de absorber permanentemente los recursos de las periferias.
Y me parece igualmente evidente que ninguna de esas carencias ha sido accidental sino la consecuencia de haber diseñado el euro con una finalidad política que nadie osó poner en cuestión: limitarse a sustituir al marco alemán, convirtiendo a la nueva moneda única en un remedo con mayor radio de acción.
Las consecuencias han sido muy negativas y en estos momentos, por qué no decirlo claramente, sencillamente catastróficas. Tanto, que Europa ha tenido que ser sostenida por Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional ante su propia incapacidad para afrontar los problemas que ella misma ha creado.
En España casi nadie quiere hablar de otro hecho evidente: desde que nuestra economía forma parte del euro hemos ido perdiendo nuestro capital, nuestras principales empresas y canales de distribución, es decir, el esqueleto en el que ha de sostenerse cualquier economía nacional. El euro ha desnacionalizado nuestra economía y es una verdadera paradoja que quienes son tan aficionados a las políticas de Estado, ni hagan mención a esto ni parezca que les preocupe demasiado.
Prácticamente han dejado de ser intereses españoles los que predominan en la inmensa mayoría de los sectores económicos y apenas si quedan empresas que decidan y actúen fortaleciendo nuestra demanda nacional o el mercado interno, es decir, nuestra capacidad de generación de ingresos endógenos.
Es verdad que España ha recibido muchos recursos de Europa pero las cuentas se hacen bien cuando se registran los movimientos que se dan en todos los sentidos. Y eso significa que para valorar correctamente el impacto del euro en nuestra economía y en nuestro bienestar hemos de contabilizar no solo lo mucho que hemos recibido sino también lo que España ha entregado.
Si en nuestro país hubiese fuerzas políticas, serias desde hace años habrían creado en el Parlamento una comisión para evaluar los beneficios y las pérdidas obtenidos y para realizar así un balance objetivo de nuestra permanencia en el euro que permitiese que los gobernantes y la ciudadanía supieran a qué atenerse. Sin embargo, casi nadie quiere enfrentarse a ello y quienes reclamamos abrir ese debate somos generalmente tachados de marginales y antisistema (lo que, por cierto, no es ningún tipo de insulto a la vista de lo que estamos viendo).
No trato de decir que la entrada y permanencia en el euro no tuviese y tenga ventajas. Desde luego que las tiene y tengo la seguridad de que son muchas. Simplemente afirmo que lo lógico es debatir sobre ellas y sobre sus inconvenientes, porque sabemos que estos también son muy abundantes. Sobre todo, en una situación como la actual, en la que formar parte del euro nos impone una esclavitud brutal y nos obliga a aplicar políticas que nos están llevando a la depresión y a renunciar, prácticamente a cambio de nada, a derechos sociales que tanto había costado conseguir e incluso a la democracia.
Euro sí, pero no así. Esto es lo que trato de señalar porque me parece que tal y como está diseñado y con las políticas que están aplicándose para fortalecer a los grupos de poder que solo quieren que el euro sea lo que viene siendo, España condenada a fracasar.
El tratamiento que está dándose a la deuda pública y el tipo de rescate bancario que se nos impone es bien expresivo de lo que ocurre y de los objetivos que se persiguen. Los bancos alemanes han sido los principales beneficiarios de la burbuja española. Ellos fueron sus más irresponsables financiadores, como han sido las autoridades del Banco Central Europeo que ahora claman contra la irresponsabilidad, quienes miraron a otro lugar cuando la banca privada hacía el agosto a costa de ello. Y ahora no saben sacar de la manga otra solución que no sea hacer cargar sobre la espalda de los ciudadanos la factura de su festín.
Las cínicas amenazas de expulsión del euro de Grecia son simplemente eso, puras amenazas que Alemania nunca llevaría a cabo porque sus bancos y grandes empresas son los que más se han beneficiado y los que más siguen haciéndolo de su presencia en Europa. E igual pasa con España y los demás países que estén al borde del abismo. Alemania es quien más se ha beneficiado de nuestra presencia en el euro y quien posiblemente saldría económicamente más perjudicada a medio y largo plazo si saliésemos.
Es por eso que España tiene que vender cara su presencia en el euro. Para poder sobrevivir en el euro, para que a España le intereses permanecer en él, se necesita un diseño diferente, una nueva arquitectura institucional y otras políticas verdaderamente efectivas contra la crisis del tipo que ya señalé en otro momento, y que no pueden ser de mero impulso de crecimiento a base de grandes infraestructuras y del uso intensivo de recursos naturales (Austeridad o crecimiento, una alternativa que no resuelve los problemas de Europa). No contemplar la posibilidad de salir del euro es ya un error que nos va a costar muy caro.
Desde luego que la salida sería una opción difícil y traumática, aunque quizá solo a muy corto plazo y si se compara con la aparente placidez de la agonía lenta que nos preparan dentro del euro. Pero que podría dar resultados positivos en un plazo de tiempo bastante más corto del que se pueda creer.
En realidad, los mayores problemas que existen en este momento para plantear con éxito la salida del euro no son económicos, dado que no tendría por que ser muy difícil articular una estrategia de emergencia que aliviara los costes que lleva consigo. Más bien son políticos, porque para que pudiera darse con éxito se necesitaría una gran coincidencia social, una potente convergencia de intereses de la mayoría de la población, un acuerdo generalizado y un deseo común de defensa de los intereses nacionales mucho mayor de los que hoy día existen. El bipartidismo de facto en el que vivimos ha convertido el debate político en una pelea continua sobre las cuestiones de fachada para disimular los acuerdos de fondo sobre todo aquello que conviene a los grandes poderes empresariales y financieros y ha evitado los debates plurales sobre los problemas auténticos. Eso ha hecho que la mayoría de la población desprecie la política convencional y mucho más a los políticos y que no se tenga confianza en las instituciones, lo que dificulta, por no decir que imposibilita, poner en marcha proyectos transversales como sería la salida del euro, y que son en realidad los que España creo yo que necesita.
Este es el verdadero escollo para resolver nuestros problemas económicos y una razón de gran peso para tratar de regenerar nuestra vida política articulando nuevas mayorías sociales que den vida real a la democracia.

jueves, 5 de julio de 2012

¿Salvar al euro? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 5 de julio de 2012

Este artículo critica muchas de las aseveraciones que se están haciendo en los fórums financieros y económicos del país y que se reproducen en la mayoría de medios que señalan que el euro está en crisis como resultado de los comportamientos irresponsables de los países periféricos de la Eurozona. El artículo cuestiona tales supuestos señalando que el euro no está en crisis y que habrá euro para mucho tiempo puesto que su existencia ha beneficiado primordialmente al capital financiero alemán que tiene enrome influencia en el Banco Central Europeo y en la Comisión Europea.

Se está promoviendo en los medios de mayor difusión del país el mensaje que los países de la periferia de la Eurozona, Portugal, Irlanda, Grecia y España, (llamados PIGS, ahora conocidos, al añadirse Italia, como GIPSI) tienen que hacer grandes sacrificios a fin de garantizar la existencia del euro, el cual se presenta como en peligro de desaparecer. Aparecen impactantes titulares en tales medios que señalan la cercana muerte del euro o que la última reunión del Consejo Europeo salvó al euro (implicando que de no tomarse las decisiones que se tomaron, el euro habría desaparecido). Existen variaciones de este mensaje. Una de ellas es la que afirma que, para salvar al euro, Alemania tendrá que presionar para que se expulse a Grecia. O al revés, se afirma que Alemania, cansada de ayudar a los países periféricos, saldrá del euro y recuperará su propia moneda, el marco, matando así al euro.
El euro, sin embargo, nunca ha estado en peligro de desaparecer, y continúa con buena salud, sin ningún peligro de fallecer. Veamos los datos. Cuando fue establecido, un euro valía un dólar. Hoy el euro está sobrevalorado, siendo su valor monetario superior al del dólar. El hecho de que haya bajado algo durante estos últimos tres años no quiere decir que esté desapareciendo. En realidad, no les iría mal a los sectores exportadores que hoy están teniendo dificultades, que el euro bajara más. Las exageraciones (parte del lenguaje sensacionalista que caracteriza a la mayoría de los medios) que acentúan que el euro está en peligro de desaparecer no tienen ninguna base real. Miren la evolución del precio del euro en los últimos cuatro años y lo verán. El euro no está en peligro. Ahora bien, les aseguro que este mensaje de que el euro está en peligro continuará promoviéndose, pues tiene como objetivo promover un miedo que haga más fácil aceptar las medidas altamente impopulares que se están imponiendo a la población.
Otra aseveración que carece de credibilidad es que puede llegar un momento en que Alemania presione para que se expulse a Grecia. Lo último que el capital financiero alemán desea, es que este país deje el euro, por la sencilla razón de que el impacto contaminante que tal salida tendría en los países GIPSI sería devastador para el sistema financiero alemán. La banca alemana tiene invertido, por ejemplo, en España, 146.000 millones de euros, y en Italia 134.000 millones. La salida de cualquiera de estos países GIPSI del euro afectaría muy negativamente el pago de tal deuda a Alemania y la banca alemana y su gobierno son plenamente conscientes de ello. En realidad, es sorprendente que los gobiernos de estos países periféricos no hayan utilizado la amenaza de salirse del euro como medida negociadora con el gobierno Merkel. Sea como sea, pueden estar seguros que para bien o para mal (según usted valore los beneficios o perjuicios que el euro haya tenido) ningún país será expulsado del euro.
Alemania es el país de la Eurozona que se ha beneficiado más de la existencia del euro
Pero lo que hace incluso más inverosímil la observación de que Alemania deje el euro es que este país, es el que más se ha beneficiado de la existencia del euro, beneficio que se ha centrado primordialmente en su banca y en su sector exportador. Como reconoció el dirigente socialdemócrata alemán, el Sr. Sigmar Gabriel, en su crítica al comportamiento del gobierno Merkel, Alemania, desde que se estableció el euro, ha ganado la friolera cantidad de 556.000 millones de euros más de lo que se ha gastado en lo que se conoce como “ayuda financiera”. En realidad, Alemania no ha gastado en este último capítulo, “ayuda financiera”, lo que le correspondería por el nivel de riqueza que tiene. Paga incluso menos, proporcionalmente, de lo que paga España. Alemania da un porcentaje a los fondos de rescate financiero MEDE menor que España (un 27% versus un 29.8%).
Esta percepción de Alemania como la gran pagadora de los gastos de ayuda (promoviendo un “victimismo” muy rentable políticamente en su propio país) no se corresponde con la realidad. Toda la evidencia científica muestra que Alemania es el país más beneficiado por la existencia del euro. Y, siendo el país que tiene mayor capacidad decisoria en la Eurozona (en gran parte debido al dominio del capital financiero alemán en el BCE y en la Comisión Europea), les garantizo que habrá euro para años, y los países periféricos continuarán sufriendo las políticas de austeridad que se les imponen, no para salvar al euro, que tiene buena salud, sino para pagar la deuda a la banca alemana, todo ello presentado con una narrativa de que el sufrimiento de la población les hará mejores y más competitivos, ignorando con ello un hecho evidente: el euro ha sido un enorme obstáculo para que estos países GIPSI puedan competir con los productos alemanes, pues no pueden devaluar su moneda para abaratar sus exportaciones y competir así con Alemania.
Y por si ello no fuera suficiente, la banca alemana, que controla el BCE, utiliza este banco (que como he señalado repetidamente, no es un banco central sino un lobby de la banca alemana) y chantajea a los estados GIPSI condicionando la compra de su deuda pública a que se hagan más competitivos bajando los salarios y reduciendo su Estado del Bienestar, conduciendo a estos países a marchas forzadas hacia la Gran Recesión, camino de la Gran Depresión. Y todo ello, en teoría, “para salvar el euro”, todo ello dicho y hecho con la gran complicidad de los mayores medios de información y persuasión, influenciados por (o endeudados con) el capital financiero.
Una última observación. Cuando digo Alemania me estoy refiriendo a la estructura de poder de aquel país, es decir, a los establishments financieros, empresariales del sector exportador, mediáticos y políticos del país. Este establishment es responsable, no sólo de la austeridad impuesta (con la complicidad de los mismos establishments de los países GIPSI) a las clases populares de los países periféricos, sino también a la clase trabajadora alemana, cuyo standard de vida, nivel y masa salarial y protección social ha ido descendiendo en los últimos años de gobiernos socialdemócratas-verdes y gobiernos cristianodemócratas-liberales. Fue Oskar Lafontaine, una de las mentes más lúcidas hoy en Europa, quien, siendo Ministro de Finanzas durante el gobierno del canciller Schröder, propuso aumentar los salarios y la protección social como medida de estimular la economía alemana y europea, lo cual no se hizo, escogiéndose, en su lugar, imponer las políticas de austeridad que han beneficiado al sector exportador y a la banca alemana. Si Oskar Lafontaine hubiera ganado aquel pulso, Alemania y Europa estarían hoy en otra situación.
El trabajador alemán tiene mucho en común con el trabajador griego, español, italiano, portugués e irlandés, aunque al establishment alemán le aterra la idea de que esta coincidencia de intereses se traduzca en un movimiento opositor a nivel europeo, trabajando cuarenta y ocho horas al día, a través de los medios, para evitar el desarrollo de esta concienciación de intereses colectivos, utilizando el nacionalismo (refiriéndose a Alemania como “victima”) y el racismo (refiriéndose a los trabajadores griegos como “vagos”) para evitar esta coalición de intereses. Así de claro.

domingo, 1 de julio de 2012

CONCIERTO AMANCIO PRADA "TROVADORES ROMÁNTICOS Y LIBERTARIOS" EN EL AUDITORIO CIUDAD DE LEÓN

Hoy vinieron mis padres a León y después de hacer unas compras nos fuimos (también con Ampa) al concierto de Amancio Prada en el Auditorio, ha estado estupendo como siempre, ¡que voz tan hermosa, es en si misma pura poesía!, me gustó mucho porque además cantó dos de mis canciones preferidas: Libre te quiero y Tú cuya mano, poemas de Agustín García Calvo ¡son tan hermosas! ¡un concierto genial!
Después tomamos algo con Ampa, y mis padres ya se volvieron para El Bierzo, ¡que mañana hay que currar! 
Me lo he pasado muy bien ¡me encanta que vengáis a visitarnos!
Anina

viernes, 29 de junio de 2012

¿Rescate o crimen económico?

Publicado en Más Público en junio de 2012

Desde hace más de tres años, las autoridades europeas, y detrás de ellas las de los diversos países, están tomando une medidas de ajuste severo con la justificación de que son imprescindibles para salir de la crisis. Per sus efectos, lejos de ser los que predican quienes las proponen y llevan cabo, son justamente los contrarios. Es una evidencia clamorosa que la situación de países como Irlanda, Portugal o Grecia, que han sido “rescatados” es mucho peor que entonces.  Y ninguna de las economías en donde se han aplicado las medidas de austeridad y ajuste para salir de la crisis, han salido de ella. La mayoría, incluso han vuelto a entrar en recesión y su población vive ahora peor que antes, con menos ingresos directos, con servicios públicos más deteriorados y con peores expectativas vitales a medio y largo plazo.
En la Unión Europea ya en 2009 había 30 millones más de personas en riesgo de pobreza (115 millones) que en 2007 (85 millones), una cifra que sin duda ha aumentado desde entonces. Ya hay un niño de cada tres en situación de pobreza y un 41 por ciento de las familias ha recortado las compras de alimentos y han visto reducidas las ayudas básicas que reciben de los gobiernos. Lejos de mejorar el empleo, como se decía que iba a ocurrir, Europa registra cifras record de paro y también se incrementa la desigualdad. Incluso la prima de riesgo que tanto preocupa a los mercados es ahora más alta que nunca en los países que con más disciplina han aplicado las políticas de austeridad. Y, por supuesto en ninguno de ellos ha vuelto a fluir el crédito a pesar de las ayudas constantes a los bancos.
Los llamados rescates no han sido sino el salvamento de sus propietarios con dinero público al que se ha dedicado, como poco y sin contar las ayudas opacas, entre 1,2 y 1,5 billones de euros.
La Corte Penal Internacional definió el crimen contra la humanidad como “cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil”. Digámoslo, entonces, bien claro: lo que están haciendo las autoridades europeas es un crimen económico contra la humanidad y hay que empezar a pedirles cuenta por ello.

miércoles, 27 de junio de 2012

LA AGONÍA DEL LEÓN (CARLOS G. REINOSA)


"El desenlace no fue como tenía que ser... Yo tengo la pesadilla del recuerdo de los que han caído, que dieron su vida con una nobleza inimaginable. Es algo muy difícil de entender ahora. Ésta es mi pesadilla"

Quico se niega a que la memoria de aquellos años se desvanezca, convencido quizá de que el olvido es "una segunda muerte" mucho más de temer (al menos en un sentido histórico) que la primera.

Francisco Martínez López Quico
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Me ha encantado y me ha acercado a la historia de una época no muy lejana, aquí en mi tierra, de la que tanto he oido hablar,
Anina 

Un mal rescate que nos empujará al abismo (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en publico.es el 27 de junio de 2012

Por fin se produjo lo que Rajoy, como otras tantas cosas que ha negado, aseguró que nunca se produciría. En una carta, por cierto, plagada de faltas y con redacción deplorable, España se entrega  una vez más a los poderes financieros y se somete a un designio que inmola los intereses nacionales en aras de los mismos grandes banqueros que han provocado el daño que sufrimos.
Lo que Rajoy y sus ministros negaban que se fuese a dar, lo habíamos anticipado con precisión Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo en nuestro libro Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la política de recortes del PP que ya está en librerías publicado por Deusto Ediciones. En su página 96 escribimos: “En esta situación a los bancos acreedores, principalmente alemanes, lo único que les interesa es salvar sus muebles, es decir, que se garantice que los bancos españoles van a pagar su deuda con ellos. Por eso, con el apoyo de sus gobiernos, presionan al español para que tome medidas que garanticen el saneamiento de sus balances  y el pago de la deuda. Y no les importa que dándole prioridad a esto se deteriore cada día más la economía porque esa es la excusa perfecta que tendrían para intervenir y ‘rescatar’ a España, es decir, para obligarla a suscribir préstamos cuantiosos que se dedicaría directamente a refinanciar a los bancos españoles para que estos devolvieran a su vez la deuda a sus acreedores.”
Da hasta vergüenza escribir de nuevo para adelantar –como venimos haciendo muchos economistas críticos desde hace años– lo que va a ocurrir en los próximos meses, pero es que no resulta difícil preverlo y es preciso combatir como sea la mentira continua de nuestros gobernantes. Ya se han “rescatado” de esta forma a otros países y en otros lugares, así que sabemos casi a ciencia cierta lo que nos va a ocurrir a nosotros cuando se nos aplique el mismo protocolo.
Lo primero que sabemos es que no nos entregamos a almas beatíficas, que sepan cuál es la cura que precisan nuestros males y que tengan los medios para evitarlos, como nos hacen creer. Las autoridades a las que recurrimos para que nos salven son las que han tomado las decisiones que nos han llevado a la situación en las que estamos y las que se muestran totalmente incompetentes e incapaces de sacar a los países europeos de la crisis. Son las que miraron a otro lado cuando los bancos alemanes y europeos en general financiaban la burbuja y cuando cargaban sus balances de basura financiera, provocando así que se hundieran las economías. Y son las que llevan ya dedicados varios billones de euros a salvarlos sin conseguir, sin embargo, que vuelvan a financiar la actividad y el empleo, que es lo que deberían haber conseguido para que la economía vuelva a ponerse en marcha. Nos ponemos, pues, en manos de incompetentes que vienen tomando decisiones en virtud de un fundamentalismo ideológico que en lugar de salvar a otros países los ha hundido aún más después de rescatarlos. Así que es demasiado ingenuo, o una verdadera locura, creer que cuando lo hagan con nosotros van a tener un súbito ataque de sabiduría y lucidez que los lleve a tomar las decisiones correctas que no han sabido adoptar hasta ahora con ningún otro país.
Sabemos que este rescate es, en todo caso, un rescate de los bancos y que ni siquiera eso va a funcionar bien. El rescate que se prepara no va a resolver los problemas del sector bancario porque se adopta sin haberse atrevido a poner en negro sobre blanco la verdadera situación patrimonial de cada uno de ellos, para evitar así el escándalo de mostrar las barbaridades que han cometido los banqueros españoles (y alemanes, no lo olvidemos) a costa de hundir a la economía. No va a funcionar y no va a servir para tranquilizar a los mercados, por utilizar la expresión con la que se refieren a los inversores especulativos que hacen el agosto por anticipado con la incertidumbre, y la prima de riesgo seguirá desbocada porque nadie se cree los resultados de las auditorías privadas que se han realizado para justificar la petición de rescate. Sus estimaciones se basan en el diseño sin fundamento científico alguno de escenarios que nunca han acertado a prever y se refieren al sistema en su totalidad y no en concreto a las entidades que necesitan más o menos capital, que hubiera sido lo necesario. El rescate de la banca que se prepara tampoco salva al sector financiero español como tal, porque este tipo de operaciones no se hace para lograr que vuelva a fluir el crédito, que es lo que hace un sistema sano, sino para recapitalizar discrecionalmente a las entidades y ayudarles a que mejoren sus cuentas de resultados, que es otra cosa. Así que el rescate no va a restaurar la solidez del sector, ni salvará a la banca en general o a todas las entidades que lo conforman, sino que solo conseguirá poner en bandeja de las grandes el resto del mercado.
Este rescate, por supuesto, no salva a la economía española sino que la hundirá más por varias razones. Porque va a ir de la mano de condiciones que van a agudizar la parálisis de la actividad, toda vez que no rompen con la tónica de austeridad y descapitalización pública que vienen provocándola. Porque no contempla los males de fondo que han producido el deterioro estructural de nuestra economía: la especialización perversa; la desigualdad; la venta a mal precio de activos vinculados a nuestro mercado interno y la pérdida de fuentes de ingresos endógenos; la disminución de capacidad adquisitiva de asalariados, de trabajadores autónomos y de pequeños y medianos empresarios; el mal funcionamiento de nuestra administración pública y el gasto innecesario y la corrupción de muchos de nuestros administradores y grandes empresarios; el fraude y la inequidad fiscal y la carencia de políticas redistributivas potentes que ayuden, como en los países más avanzados, a que la actividad sea más sostenible económica, ecológica y socialmente y más competitiva… Y, porque, en lugar de reforzar las necesarias fuentes de valor que se necesitan para que una economía progrese con bienestar (conocimiento, innovación, espíritu empresarial, sinergias y creación de redes…) las va a destruir para muchos años.
Y el rescate no va a permitirnos salir adelante porque tampoco aborda el daño que hace a nuestra economía la pertenencia a una unión monetaria mal diseñada, sin resortes de reequilibrio y sin las instituciones que la teoría económica más elemental nos ha enseñado que debe poseer para no ser un mecanismo endiablado de generación de inestabilidad, de desigualdad y de problemas de eficiencia de todo tipo.
Sin abordar estos asuntos, e incidiendo en los que, por el contrario, ahondan en nuestras carencias, podemos predecir que la economía española va a ir a peor inmediatamente después que se ponga en marcha este rescate. Un rescate a costa de todos los ciudadanos que puede dar un respiro a algunos grandes banqueros, que tendrán más cerca quedarse con todo el mercado, pero que nos pondrá directamente en la antesala de otro nuevo, ya de toda la economía y que igualmente podemos anticipar que tampoco servirá para nada, porque es imposible que España pague la deuda acumulada y la que se va a ir añadiendo cada vez más vertiginosamente, como tampoco la van a poder pagar los demás países europeos.
Nuestros gobernantes se empeñan inútilmente en cuadrar el círculo y así nos han introducido en una espiral trampa de la que ya solo se puede salir cortando por lo sano. Es materialmente imposible hacer frente a la deuda del modo en que quieren hacerlo las autoridades europeos y el gobierno español, suponiendo que este sepa lo que quiere. Las políticas europeas contra el déficit no alivian la deuda sino que son su fuente de crecimiento inagotable. Y ocultan que la deuda no solo tiene causas sino también propósitos: la esclavitud de los pueblos y el mayor negocio de los banqueros. Las políticas y rescates, como el de ahora a España, que dicen que se adoptan para disminuirla simplemente la aumentan y nos sitúan en la antesala de medidas aún más drásticas para avanzar hacia lo que de verdad van buscando: imponer un nuevo modelo que les proporcione beneficios a base de empobrecer a la población para competir a la baja con el resto del mundo, eliminando para ello todo resto de estado de bienestar y de justicia fiscal o económica.
El tiempo se encargará, más pronto que tarde, de señalar de nuevo quién lleva razón y quién no.

martes, 26 de junio de 2012

GREECE (PATRI Y RODRIGO)

¡Muchas gracias chicos por acordaros de mi en vuestra luna de miel! ¡que ilusión me ha hecho recibirla!
Espero que disfrutarais a tope del viaje, un abrazo enooorme para los dos!
Anina

lunes, 25 de junio de 2012

PAN SORPRESA - THERMOMIX -



Ayer por la noche, mientras Juanma trabajaba, yo me quedé preparando este Pan sorpresa de La Juani de Ana Sevilla, ¡super rico! y eso que con mi despiste me olvidé de echarle sal a la masa del pan, jajaja! menos mal que al comerlo con el relleno no se nota casi, ¡está muy bueno!
Anina

domingo, 24 de junio de 2012

COCA DE SAN JUAN - THERMOMIX -



Ayer preparé esta Coca de San Juan de la Juani de Ana Sevilla, mis padres prepararon el otro día una en casa y estaba muy buena, la suya era sin crema pastelera, yo la hice con crema pastelera y con almendras crocanti, ¡buenísima! ¡a Juanma le encanta!
Anina

sábado, 23 de junio de 2012

FIDEUA - THERMOMIX -

El día que tuve el exámen de inglés de la escuela de idiomas, hubo una clase de thermomix, a la que no pude ir, pero fue mi madre. Entre los platos que hicieron esta esta Fideua - Las recetas de Pipi - que hoy he preparado yo, ¡riquísimo! nos ha gustado mucho tanto a Juanma como a mi, así que se puede hacer más veces, ¡que está muy bueno!
Anina

viernes, 22 de junio de 2012

APROBADO 1º NIVEL INTERMEDIO INGLÉS (ESCUELA OFICIAL IDIOMAS DE PONFERRADA)

¡Estoy contentísima! ¡He aprobado inglés!
Después de todo el curso, en el que he disfrutado un montón de las clases y de mis compis (en especial de Mari Cruz, Ángela, Estefanía, Jorge y mi compi de exámenes Marina), pues he conseguido uno de los objetivos: aprobar los exámenes y haber superado el curso! para mi no es el objetivo fundamental, ya que lo más importante para mi es volver a estar en contacto con el inglés, recordar lo que ya sabía y tenía olvidado, y seguir aprendiendo y mejorando! solo con eso ya me daría por satisfecha, pero bueno, no hay que negar que aprobar ¡siempre es una gran alegría! no tengo que descuidar lo de hablar en inglés, que es lo que peor llevo, ¡hay que seguir practicando!
Anina

jueves, 21 de junio de 2012

¡VIVA LA ÓPERA! CONCIERTO CORO Y ORQUESTA SINFÓNICA DE LA HONSCHULE MÜNCHEN (TEATRO BERGIDUM)












 El día del concierto de la Escuela de Música sacamos las entradas para este concierto de grandes temas de ópera, a mi últimamente la ópera me tiene fascinada, así que como ya se acabaron las clases de inglés, pues me apunté al concierto. Fuimos Elena, mis padres y yo. 
Eran muchísimos en el escenario, ¡casi no cabían! pero ... ¡fue un concierto fabuloso! nos encantó a todos, ¡que bonito! ¡que bien! ¡salimos encantados!
Anina