jueves, 17 de mayo de 2012

El gran despilfarro: La crisis bancaria en España

Declaración de econoNuestra

La nacionalización parcial de Bankia, intervención de hecho de la entidad, llevada a cabo por el gobierno del Partido Popular, es un hito importante, y no el último, en el desarrollo de la grave crisis en la que está instalado el sistema bancario.La forma en la que se ha realizado la intervención es tanto un reflejo de las contradicciones que recorren al PP, como de la falta de profesionalidad de sus dirigentes, en un tema en el que deberían tener interés en aparecer como gente capaz. Un suceso tan relevante como la nacionalización de una entidad sistémica, señalada públicamente como tal por el FMI, ha sido ejecutado con improvisación, filtraciones y titubeos. Fácilmente se podría haber disparado el pánico de los depositantes, con lo que alguna modalidad de “corralito” habría sido una realidad en nuestras tierras.
Las contradicciones del PP se pueden resumir en lo siguiente: “No salen las cuentas”. Los  rescates, éste y los próximos, se llevan por delante las más optimistas previsiones sobre el cumplimiento de los objetivos de déficit público. Las cifras que están en juego superan, en orden de magnitud, los bestiales recortes anunciados y aprobados. Por mucho que se empeñen en repetir que esto no va a costar nada, las cuentas no salen. La economía española está inmersa en un bucle contractivo de tal magnitud, que hace perecederas al instante cualquier cifra estimada sobre el  volumen de las pérdidas de las entidades financieras. El volumen de los activos que en los bancos no generan rendimientos, total o parcialmente, va a seguir creciendo, porque el efecto contractivo de los recortes solo se ha manifestado de forma incipiente. Es decir, la necesidad de provisiones y el reconocimiento de pérdidas van a continuar.
La crisis bancaria surgió de la mezcla de los errores de gestión de los directivos bancarios, junto con los intereses mutuos de enriquecimiento no sostenible de dichos directivos y de los empresarios tóxicos (no son los activos los tóxicos, sino los empresarios y los banqueros), pero, posteriormente, las denominadas políticas de austeridad agravaron la crisis bancaria inicial y la convierten en irresoluble. La crisis de las subprime en Estados Unidos aceleró la explosión de la burbuja financiera en España, porque los bancos y las cajas de ahorro se financiaban mediante las titulizaciones de los préstamos hipotecarios, titulizaciones que colocaban en Europa y la financiación interbancaria de bancos no españoles. Ambas vías de financiación colapsaron en agosto de 2007, por lo que  bancos y cajas adoptaron duras restricciones a la concesión de créditos, y la actividad económica se paralizó bruscamente con la inmediata subida del paro. En esos momentos algunas cajas de ahorro ya exhibían una situación patrimonial cercana a la necesidad de intervención. Era el caso especialmente, de Caja Madrid, Bancaja y CAM. Pero la falta de una política de fuerte estímulo de la economía, por parte de los gobiernos europeos y, posteriormente, las políticas neoliberales de brutales recortes, han exacerbado la crisis económica, convirtiéndola en gran recesión, lo que ha amplificado y extendido la crisis bancaria al conjunto del sector. Por otra parte, la denominada crisis de la deuda soberana ha sido la consecuencia de la crisis económica, provocando la enorme caída de los ingresos fiscales, y el deterioro de los bancos y cajas, dado que, como ha ocurrido, el gobierno terminaría rescatando a las entidades con problemas

1.- La formación de la burbuja

Desde el inicio del euro el crédito concedido, en España,  por los bancos y cajas de ahorro, pasó de representar el 88% del PIB, en el año 2000, al 171% en el año 2008. Además, la cartera que más creció fue la de construcción y vivienda. El parque de viviendas nuevas, en el año 2000, ascendió a 334.000 unidades, mientras que en 2007 alcanzó las 734.000 unidades. El precio medio de la vivienda se duplicó en el mismo período. Además, el inicio del crecimiento de la construcción de viviendas se inició unos años antes de la creación del euro como divisa.
El resultado de estas cifras es que en 2007 la exposición al riesgo de impago de promotores y compradores de vivienda era descomunal. El crédito también se dirigió a grandes y medianas empresas industriales y de servicios. Pero existen diferencias significativas con el riesgo inmobiliario.
La mayoría de los promotores inmobiliarios arriesgan muy poco capital en sus negocios. La práctica habitual, consentida por los bancos y cajas de ahorro, es la concesión de un alto porcentaje de  financiación sobre el total del proyecto, con el argumento de que habitualmente los préstamos serán subrogados a los compradores finales de las viviendas. Pero hay otras razones, especialmente en las cajas de ahorro, y son los vínculos políticos y económicos que se establecen entre el núcleo directivo, el consejo de administración, formado por políticos, y los empresarios, promotores inmobiliarios.
En el caso de que la promoción fracase, total o parcialmente, es prácticamente imposible recuperar la inversión, o en cualquier caso, las pérdidas serán cuantiosas. Además, las entidades financieras financiaron la compra de suelo, incluso no urbanizado, basándose en precios determinados por los precios de los inmuebles que en muchos casos no se llegaron a construir.
Los productos no vendidos no son exportables y solo pueden deteriorarse. El parque actual de viviendas en manos de las cajas de ahorro y bancos los han convertido en las mayores inmobiliarias. Pero con la particularidad de que son activos que solo generan costes.
La formación de la burbuja era ya bastante evidente en 2002. El Banco de España, con Caruana nombrado por el PP, como gobernador,  no acometió ninguna labor preventiva, y la supervisión prudencial brilló por su ausencia, Miguel Angel Fernández Ordoñez (MAFO), nombrado por el PSOE también se abstuvo de intervenir, y la burbuja explotó.
¿Se podía haber abortado la burbuja inmobiliaria? Greenspan declaró que no era posible utilizando los tipos de interés, y ese argumento se ha repetido por nuestros lares, teniendo en cuenta además, que el Banco de España no tenía ya el control de los tipos de interés. Sin embargo, la forma de impedir la formación de la burbuja, o frenarla en sus comienzos, habría sido mediante la exigencia de provisiones específicas adicionales, tanto por incremento de la cartera de promotores, como por exceso de concentración del crédito promotor. Dictar esas medidas sí estaba al alcance del Banco de España, pero no lo hizo. La provisión estadística o anticíclica, algo tenía en cuenta el crecimiento del crédito, pero era muy favorable al crédito hipotecario, por el efecto de las garantías. En definitiva, el Banco de España falló en la regulación prudencial, sea por razones de falta de voluntad política y responsabilizarse de abortar el crecimiento, o bien sea por incomprensión de la situación, o por ambas cosas.

2.- La crisis de Bankia

En la crisis de Bankia confluyen dos cajas de ahorro, Caja Madrid y Bancaja, pero en el análisis también podemos incluir a la CAM, cuya crisis estalló antes. Entre las tres han acumulado un terrorífico volumen de créditos ligados al negocio inmobiliario. Comparten ciertas características comunes, que les confiere cierta singularidad dentro del sistema bancario español. Estas tres cajas han estado gobernadas por el Partido Popular en el período en el que se incuba la burbuja inmobiliaria. La cartera de préstamos de las tres entidades ha acumulado una gran concentración de préstamos a promotores inmobiliarios, con los que los miembros de los consejos de administración tenían fuertes vínculos, o incluso se llegaban a sentar en los consejos como empresarios independientes. En el caso de la Comunidad Valenciana, Bancaja y CAM financiaron todo tipo de proyectos faraónicos, que resultaron, en gran parte, inversiones fallidas. Las tres cajas tomaron grandes participaciones industriales, con el fin de sentar en los consejos de administración de las grandes empresas españolas a los presidentes y otros destacados miembros de las cajas. El principal mérito de Miguel Blesa, catorce años presidente de Caja Madrid, fue el ser amigo de Aznar, y en el caso de José Luis Oliva, el haber sido presidente de la Generalitat Valenciana, le convertía en un reputado banquero. Los sueldos conocidos de los presidentes de las cajas se igualaron con los de los bancos privados, al mismo tiempo que las remuneraciones de los consejeros también alcanzaban cifras escandalosas. Así se conseguía el gobierno corporativo “perfecto”, en el que los intereses de los consejeros estaban adecuadamente alineados con los intereses de los presidentes: enriquecerse todos. El núcleo directivo no podía estar al margen de la bonanza y, además de retribuciones y fondos de pensiones millonarias, se les premiaba con puestos en consejos de administración de empresas participadas, muchas de ellas compartidas con promotores inmobiliarios. Así se cocinaron las condiciones ideales para la tormenta perfecta. Todos los implicados tenían intereses en el negocio, y éste estaba basado en aumentar el balance, generar beneficios a corto plazo, porque si la situación cambiaba, ya tenían sus cláusulas de protección, en forma de fondos de pensiones y salida de la entidad con indemnizaciones millonarias.

3.- El Banco de España

El Banco de España no tuvo voluntad en poner fin a la burbuja inmobiliaria, y una vez desatada la crisis financiera, actuó con criterios nacionalistas y corporativistas, defendiendo las maravillas de la regulación anticíclica y la solvencia de las entidades españolas.  Es cierto que en Europa los bancos centrales actuaron con criterios similares al Banco de España, lo que dio lugar a una serie de pruebas de estrés condicionadas por los intereses de cada ente regulador, y consiguiendo más desconfianza que otra cosa, cuando una vez pasadas la pruebas seguían manifestándose graves problemas de liquidez y solvencia, sin necesidad de que se dieran las condiciones extremas planteadas en las pruebas de estrés. También es cierto que la regulación anticíclica era una medida positiva, pero muy parcial e incompleta, y no la medicina adecuada ante una crisis sistémica.
Con la llegada de MAFO el gobernador intentó paliar sus carencias de conocimiento de los problemas de los bancos, con los ataques cotidianos contra los intereses de los trabajadores. Mientras tanto, el Banco de España dedicó grandes recursos a validar, y a convalidar,  modelos de riesgo de crédito construidos por las entidades, en el marco de Basilea II, para cumplir con los requerimientos de recursos propios, modelos que han sido barridos por la eclosión de la crisis bancaria. Es difícil encontrar una prueba empírica más contundente, para testificar el fracaso. Mientras los técnicos del Banco de España, han dedicado ingentes recursos públicos para comprobar la supuesta validez de las bases de datos, los sistemas de rating y las estimaciones de probabilidades de default , la solvencia de las entidades se disolvía como un azucarillo en el café para todos de Basilea II.  Sin embargo, todavía no hemos visto ninguna reflexión crítica, emanada desde el Banco de España, sobre las causas de la crisis bancaria y el fracaso de la regulación tecnocrática y favorable a las entidades que son las reglas de Basilea.

4.- EL Banco Central Europeo (BCE)

El BCE es uno de lo grandes problemas de la crisis. El poder político y económico, favorable a los intereses de los empresarios y banqueros, han dotado al BCE de un estatuto de independencia de los gobiernos, mientras que los gobiernos resultan dependientes del BCE. Esta situación insólita, que invalida los más elementales principios de la democracia formal, ha convertido al BCE en el tirano  de Europa. Derribar esta tiranía es uno de los principales objetivos para poder avanzar en una salida de la crisis. Draghi, igual que Trichet, impone condiciones a los gobiernos. Modula las inyecciones de liquidez, para que el sistema no se hunda, pero utiliza su inmenso poder como arma de chantaje.  Las dos últimas inyecciones de más de un billón de euros, no han sido gratis. Sin esas inyecciones muchos bancos no podían hacer frente a sus necesidades de liquidez ante los vencimientos de deuda emitida, ni tampoco podrán haber seguido acudiendo a las subastas de deuda pública en España e Italia. Pero el BCE impone condiciones de forma autoritaria y exige más sacrificios, más recortes y más austeridad. Su ideología fundamentalista, y su estatuto de independencia, en línea con las fuerzas conservadoras, es uno de los principales obstáculos para una salida de la crisis.

5.- Las nacionalizaciones para socializar pérdidas y privatizar beneficios

Los gobiernos de derecha son enemigos de lo público salvo cuando tienen que utilizar los recursos públicos a favor de los intereses privados. Esto se vuelve a repetir con la nacionalización de Bankia y los apoyos públicos ya concedidos, más los próximos que están por venir. Por más que el ministro Luis de Guindos repita que lo que está haciendo es un magnífico negocio para los contribuyentes, las terribles consecuencias de la crisis y de las políticas de recortes son irreversibles (Los costes de la reforma financiera).
Con la creación de los  “bancos malos” el gobierno ha abierto otra vía de necesidad de apoyos de recursos públicos. Después de tanto “esquema de protección de activos”, FROB, cocos, el problema elemental es que las cajas y los bancos han sufrido, y van a sufrir, enormes pérdidas, y “alguien” tiene que hacerse cargo de ellas. Hay que reponer capital a las entidades o dejarlas caer y, en ambos casos, las pérdidas se socializan, porque el capital solo procede de los recursos públicos, sea en forma de emisiones de deuda pública, emisiones del FROB, o futuros rescates procedentes de Bruselas, que también habrá que pagar. Pero esto son los costes directos, porque los costes indirectos del estancamiento y retroceso económico, por muchos años, es inconmensurable.

6.- Perspectivas

Con la intervención de Bankia se ha producido una escalada en la evolución de la crisis bancaria, que se acelera por momentos. Desde todos los ámbitos se reclama saber cual es el “verdadero valor de los activos tóxicos”, para lo cuál el gobierno ha exigido la actuación de expertos independientes que valorarán no solo las carteras dañadas, sino todos los activos bancarios. La petición de expertos independientes deja por los suelos al Banco de España que es el responsable directo de evaluar la salud de las entidades bancarias. Pero, en cualquier caso, se trata de un esfuerzo inútil. El resultado del trabajo de los evaluadores independientes será más zozobra. Es una muestra de que los más elementales principios económicos se desconocen. Realizarán estimaciones que a los pocos meses quedarán obsoletas, porque en un escenario tan abierto como el actual las variables fundamentales están en la política. Solo un cambio de rumbo profundo en las políticas de recortes puede salvar la situación. El efecto de los recortes anunciados por el gobierno sobre la morosidad, debido al aumento del paro y el deterioro del tejido empresarial, elevará las cifras de morosidad a niveles insostenibles. La posible salida del Grecia del euro tendrá consecuencias y los costes de la deuda pública pueden alcanzar niveles imposibles de financiar. Valorar los activos bancarios en estas circunstancias es un ejercicio inútil.  Los bancos solo tienen solución si se crea un escenario en el que los créditos solventes crezcan más deprisa que la morosidad, porque además, en ese escenario, muchos deudores recuperarían la capacidad de pago. Todo lo que no sea eso, es avanzar hacia el desastre.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Las verdaderas causas de la elevada deuda pública (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en publico.es el 16 de mayo de 2012

Las autoridades europeas se empeñan en hacer creer que el principal problema que tienen que resolver es el de la deuda pública y afirman que ésta se ha generado por el excesivo gasto de los gobiernos en servicios públicos, y porque las personas normales y corrientes hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Por eso dicen que su único remedio es aplicar las durísimas políticas de austeridad que proponen.
Se trata de un juicio que no responde a la verdad y que está llevando a los países europeos al desastre porque los efectos de los recortes de inversión pública y gasto social que aplican está destruyendo la capacidad de generar ingresos, no solo a corto sino a medio y largo plazo, y eso va a dar lugar, si no se cambia de rumbo urgentemente, a muchos años de penurias y grandes sufrimientos y convulsiones sociales.
Con independencia de que en la mayoría de los países el problema es la deuda privada y no la pública (un asunto que no voy a tratar ahora) la realidad es que las causas verdaderas de ésta última son otras distintas a las que proclaman las autoridades y, por tanto, requieren un tratamiento diferente. Las más importantes son la siguientes:
- En primer lugar, haber prohibido la financiación a los gobiernos por el banco central y obligar a que se financien por la banca privada. Eso ha producido un encarecimiento extraordinario de la deuda traducido, paralelamente, en enormes beneficios para los banqueros privados. Los economistas franceses Jacques Holbecq y Philippe Derudder  han demostrado en su libro La dette publique, une affaire rentable: A qui profite le système?( Ed. Yves Michel 2009) que Francia ha tenido que pagar 1,1 billones en intereses desde 1980 a 2006 para hacer frente a la deuda de 229.000 millones existente en ese primer año. Es decir, que si hubiera sido financiada por un banco central sin pagar intereses se hubiera ahorrado 914.000 millones de euros. Sabemos que España ha pagado ya tres veces la deuda que tenía en 2000, Agustín Turiel ha demostrado que solo en 2008, 2009, y 2010 ha tenido que pagar 120.842 millones de euros para hacer frente a la deuda en las condiciones que le imponen los mercados (La deuda ilegítima del Estado Español) y que en los Presupuestos Generales del Estado de 2012 se consignan más de 28.876 millones de euros de intereses. En toda la Unión Europea los dos investigadores citados muestran que se pagan anualmente unos 350.000 millones de euros a la banca privada por este mismo concepto. Es evidente, pues, que el factor principal que ha encarecido la deuda pública, el que la mantiene hoy día en sus niveles desorbitados, es el que haya sido financiada por la banca privada a intereses de mercado.
Si el Banco  Central Europeo hubiera actuado como un auténtico banco central, en lugar de ceder la financiación a la banca privada para que esta hiciera un negocio descomunal, las economías europeas no estarían en la situación calamitosa en la que están y los pueblos europeos no tendrían que estar soportando los sacrificios tan grandes que ahora soportan. Además, de esta forma se habría evitado no solo tener que gastar mucho más en la financiación sino también el sufrirla en las condiciones tan volátiles que generan los inversores especulativos que predominan en los mercados. Y así se obligaría más fácilmente a los bancos a que dediquen sus recursos a cumplir con su función que es la de financiar a las empresas y consumidores para que así haya actividad, empleo e ingresos públicos suficientes.
- En segundo lugar, el gran incremento de las desigualdades que ha hecho que montantes cada vez más grandes de ahorro de las clases más ricas se destinen a la especulación deteriorando la actividad productiva y disminuyendo así la generación de ingresos privados que, a su vez, nutran puedan nutrir las arcas públicas. Y no se puede olvidar que esa desigualdad se ha generado deliberadamente, por influjo de los grandes grupos oligárquicos, al aplicarse políticas de moderación salarial y de fomento del trabajo precario, y haciendo reformas fiscales regresivas que han mermado los ingresos públicos con tal de permitir que los más ricos, las grandes fortunas y grandes empresas, apenas paguen impuestos. Si estas últimas no cometieran fraude fiscal en España no habría que hacer posiblemente ningún tipo de recorte en el gasto público.
- En tercer lugar, la existencia consentida de paraísos fiscales en donde se calculan que hay entre 1,5 y 2 billones de euros que no tributan ni un solo euro a las haciendas europeas.
- En cuarto lugar, la identificación del progreso con el mito del crecimiento intensivo que ha llevado a realizar gastos públicos completamente innecesarios e improductivos (grandes aeropuertos e infraestructuras infrautilizados y desproporcionados, trenes de alta velocidad, edificios suntuarios…).
- Y finalmente, la falta de democracia real que permita el control social de las autoridades, la sanción contundente de la corrupción y la participación efectiva de la ciudadanía en la gestión presupuestaria para poder evitar que ocurra todo lo anterior.
Por lo tanto, la solución a los problemas de la deuda pública en Europa no puede pasar por las políticas de austeridad que están aplicando las autoridades y que simplemente consisten en recortar derechos sociales y recursos para el bienestar, con el fin soterrado de facilitar el negocio de su provisión privada y de mantener los privilegios de la banca y de las grandes empresas.
La solución es otra.
Con carácter inmediato hay que plantear una quita en toda Europa de la deuda existente, que es completamente imposible que se pueda pagar, repudiando la deuda generada por la financiación privada y por la especulación en los mercados; modificar el estatuto del Banco Central Europeo para que financie sin intereses los gastos extraordinarios de los gobiernos (sin perjuicio de que eso deba ir acompañado de un control de las demás circunstancias que provocan un crecimiento inadecuado de la deuda pública que debe limitarse a financiar necesidades extraordinarias o las inversiones que necesita el desarrollo integral y sostenible de las economías); la prohibición de los paraísos fiscales; la puesta en marcha de un plan de lucha contra el fraude en toda Europa y de reformas fiscales  progresivas con figuras impositivas que graven las transacciones financieras y particularmente las de carácter especulativo; recuperar el poder adquisitivo de las rentas más bajas para generar actividad, empleo e ingresos públicos; prohibición de la utilización de productos financieros vinculados a las necesidades sociales básicas o a los recursos estratégicos de las economías; y reformas políticas que fortalezcan las democracias el control, social y la participación ciudadana. Aunque, siendo realistas, hay que señalar que para frenar de verdad la deuda pública y no echar sobre las economías una losa insoportable e insostenible en forma de gasto público corrupto y despilfarrador, será necesario a medio plazo avanzar aún más, estableciendo controles de capital para evitar la constante inestabilidad monetaria, desmercantilizando el trabajo y repartiendo el empleo, y configurando nuevos regímenes de propiedad y de derechos asociados a ella para evitar la concentración actual de los recursos y el dominio de los mercados y de la sociedad por los grandes grupos de poder empresarial y financiero.

lunes, 14 de mayo de 2012

LAS NIEVES DEL KILIMANJARO (ROBERT GUÉDIGUIAN, 2011)

A pesar de haber perdido su trabajo, Michel vive feliz con Marie-Claire desde hace treinta años. Sus hijos y sus nietos los llenan de alegría. Tienen amigos muy cercanos. Están orgullosos de sus actividades sindicales y políticas. Sus conciencias son tan transparentes como sus miradas. Pero ese bienestar salta por los aires cuando dos hombres armados y enmascarados los golpean, los atan y se fugan con sus tarjetas de crédito. (FILMAFFINITY)

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"'Las nieves del Kilimanjaro' es el Robert Guédiguian que más me ha conmovido desde hace mucho tiempo. (...) Guédiguian es inteligente, es honesto, es de verdad. Como su cine." (Carlos Boyero: Diario El País)
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"Guédiguian y la mala conciencia. (...) Parece un mea culpa (...) A la dimensión utópica del filme, casi de fábula a lo Capra, le corresponde su dimensión reaccionaria (...) Puntuación: ** (sobre 5)" (Sergi Sánchez: Diario La Razón)
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"Guédiguian, nuevamente en estado de gracia (...) Una película ejemplar para estos tiempos de engaño permanente. (...) Puntuación: **** (sobre 4)" (Lluís Bonet Mojica: Diario La Vanguardia)
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"Guédiguian consigue conmover, emocionar y hacer reflexionar desde la mayor sencillez con una fábula realista, o una radiografía cálida y melancólica" (Ricardo Aldarondo: Fotogramas)
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Ayer fui con Juanma al cine a ver esta peli, de la que ya había visto algún pequeño adelanto en internet y me había parecido muy bonita, ¡vaya si lo es! ¡es una maravilla! ¡me ha encantado! una pequeña gran obra maestra
Anina

domingo, 13 de mayo de 2012

TARTA DE QUESO, MIEL Y NUECES - THERMOMIX -




Tenía ganas de hacerla, ¡está riquísima! ¡muy suave y con el toquecito a miel! la verdad que todas las tartas que he hecho de Ana Sevilla son exquisitas, ¡me encanta!
Anina

sábado, 12 de mayo de 2012

Banco Central Europeo: un pirómano al servicio de la banca privada (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en maspublico.org el 11 de mayo de 2012

Cuando la historia juzgue dentro de unos años lo que ahora está pasando en Europa encontrará en el comportamiento del Banco Central Europeo una causa principal de los males que sufrimos porque fue diseñado para ayudar a la banca privada y no para defender los intereses públicos y la estabilidad macroeconómica y social.
No se le concedió capacidad de supervisión para que las entidades financieras utilizaran con ventaja la existencia de los 27 regímenes nacionales diferentes y se le impidió financiar a los gobiernos. Es decir, Europa se dotó de un banco central que no lo era en realidad, lo que permitió que los bancos privados dispusieran para sí, y con toda libertad de actuación, del negocio de la financiación a los gobiernos.
Cuando las cosas iban bien, y el paso de los intereses se llevaba con cierta comodidad, este modo de funcionar permitía que los bancos encontrasen en la suscripción de la deuda soberana de los distintos países una abundante y tranquila fuente de beneficios que no generaba demasiados problemas, pero cuando la crisis arreció y aumentó la necesidad de financiación (en gran parte para ayudar a los propios bancos privados) se generaron algunos muy graves que pueden provocar que Europa salte por los aires.
En primer lugar, se obligó a que los gobiernos tuvieran que pagar muchísimo más por financiar su deuda. Y como ésta comenzó a multiplicarse en gran parte por la aplicación de los tipos de interés de mercado, se llegaron a cifras que resultaban literalmente insoportables.
En segundo lugar, y como ocurre siempre, los mercados no se limitaban a financiar sino que financiaban en función de la lógica especulativa dominante, es decir, vinculando la deuda a productos financieros más complejos, cuya rentabilidad aumentaba cuanto más difícil se hiciera su pago, de modo que se incentivó así la desestabilización de las economías para hacer rentables la inversión especulativa: cuantas más cayeran, más ganancias.
Finalmente, aunque ya cuando la situación apenas tenía arreglo, el Banco Central Europeo fue obligado a intervenir, aunque por la puerta de atrás del mercado secundario y sin dejar de alimentar la codicia de la banca privada. Trató de aliviar la situación pero lo que consiguió no fue sino mostrar a los inversores y a los bancos que podían jugar incluso aún más fuerte a especular pues al final dispondrían de la cobertura que daba el BCE.
Sabemos que los bancos privados han utilizado esta posición privilegiada como financiadores para extorsionar a los gobiernos e imponerles reformas orientadas a recortar derechos sociales (con la excusa de que eran necesarias para salir de la crisis). Y ahora nos enteramos de que el propio Banco Central Europeo ha utilizado también sus propias intervenciones para influir sobre las decisiones de los gobernantes, forzando su voluntad y dejando que la situación se empeorase cuando le convenía para defender los postulados ideológicos que guían a sus directos. Se ha comportado como un auténtico pirómano y debería abrirse cuanto antes una comisión independiente de investigación que depure las responsabilidades de todos ellos, así como crear ya los tipos penales que contemplen el daño económico que provocan este tipo de actuaciones.

viernes, 11 de mayo de 2012

Bankia: todo sigue como estaba previsto (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en Sistema Digital el 10 de mayo de 2011

La gente que no tiene mucha idea de números y se limita a ver los telediarios o a leer los titulares de la prensa quizá contemple sorprendida lo que está pasando en Bankia. Tantas veces se nos ha dicho que los bancos españoles gozan de excelente salud, que el Banco de España es un supervisor ejemplar y que nada había que temer, que es lógico que la mayoría de las personas no se pueda explicar cómo es posible que entonces se produzcan de vez en cuando estos episodios catastróficos que de pronto se llevan por alto a una entidad hasta entonces calificada por todos como solvente y ejemplar. Es la consecuencia de la serie de grandes mentiras que se vienen lanzando para ocultar la realidad del sistema financiero español y para disimular la estrategia que los banqueros más poderosos han ideado para salir de la crisis con más fuerza y privilegios que antes de que ellos mismos la provocaran.
Lo que está ocurriendo es el resultado de la larga connivencia entre las autoridades, los bancos y los grandes empresarios españoles, especialmente promotores y constructores. Entre todos ellos montaron un negocio extraordinariamente lucrativo en torno a la burbuja inmobiliaria de los últimos años, propiciada a su vez por los bajos tipos de interés que necesitaba Alemania. De 1992 a 2007 el crédito total de los bancos y cajas españolas pasó de 88.500 millones de euros a 1,07 billones y de ese incremento algo más del 60% fue a parar a la construcción y la vivienda.
Como los depósitos que recibían eran claramente insuficientes para proporcionar ese crédito, las entidades financieras españolas se endeudaron con bancos extranjeros, pasando el crédito recibido de 78.000 millones a 428.000 millones en el mismo periodo.
Es importante entender que este incremento impresionante del crédito no es sino la misma cosa que el incremento impresionante del negocio bancario, que consiste en crear deuda. Y fue para poder conseguirlo que los bancos han estado imponiendo políticas de liberalización del suelo, de fomento de la compra de vivienda, de privatización de los fondos de pensiones, o de moderación salarial y bajos ingresos para que las familias y las pequeñas y medianas empresas se vieran más obligadas a endeudarse. Todo ello es lo que impulsaba la demanda de crédito, es decir, lo que iba alimentando el negocio de los bancos.
Pero al hacer esto, las entidades financieras fueron incurriendo en riesgos crecientes: elevaban artificialmente, mediante sus tasadores, el valor de los negocios que financiaban y el precio de los pisos y daban créditos cada vez más arriesgados. Cuando la crisis estalló llevándose por los aires la burbuja inmobiliaria o disminuyendo la capacidad de pago de los deudores e hipotecados, la morosidad se multiplicó y la banca comenzó a acumular activos que perdían rápidamente valor. Perdía capital y dejaba de cobrar créditos, mientras que seguía obligada a pagar los que había recibido del exterior.
La patronal bancaria consiguió enseguida que las autoridades europeas autorizaran cambios en la normativa contable para que los bancos pudieran disimular esas pérdidas, dejándoles que consignaran en sus balances el valor que tenían cuando fueron adquiridos y no el de mercado actual. Gracias a ello se ocultaban la descapitalización ingentes que su pérdida de solvencia. Y gracias a la generosa financiación y a las facilidades que recibían del Banco Central Europeo, iban haciendo negocio con la deuda (en lugar de financiar a la economía) y, sobre todo, se iban desprendiendo de activos malos al ir entregándolos a cambio de la liquidez que recibían.
La autoridades han amparado los intereses de los banqueros permitiendo que no tengan que mostrar claramente su quebranto patrimonial, así que no sabemos realmente qué magnitud real tiene. Pero de ella puede dar idea el hecho de que su solvencia siga estando bajo mínimos y que sean incapaces de volver a funcionar normalmente a pesar de haber recibido cientos de miles de millones de euros del Banco Central Europeo.
En lugar de poner al descubierto lo que estaba pasando y hacer que cada uno hiciera frente a sus responsabilidades, las autoridades cedieron a las presiones de los banqueros y asumieron que la solución para salvarlos sería acabar con la parte más débil del sistema para que los grandes bancos privados pusieran fortalecerse repartiéndose el mercado que dejaban. En nuestro caso esa estrategia consistiría en ir desmantelando las cajas de ahorros, que suponían prácticamente la mitad del mercado, y que podían utilizarse fácilmente como chivos expiatorios al haber estado ligadas en gran parte a una clase política, con razón, cada vez más desprestigiada.
La estrategia ha sido cuidadosa y muy bien urdida. Sorprendentemente, en un periodo en que no había consenso alguno entre PSOE y PP, ambos partidos se pusieron de acuerdo en cuestión de días para aprobar una ley de cajas que, a diferencia de lo que se hacía con los bancos privados, las obligaba a “desnudarse” patrimonialmente hablando. De esa manera resultaría inevitable que mostraran su insolvencia y carencias de capital y, por tanto, que tuvieran que recurrir a las soluciones de urgencia que la propia ley contemplaba: diferentes formas de fusiones entre ellas que irían aclarando el mercado.
En ese proceso las autoridades volvieron a actuar con la misma complicidad con las entidades financieras privadas que tuvieron años antes cuando dejaron que acumularan el gran riesgo que luego ha generado los problemas que ahora sufrimos, con tal de que aumentaran sin parar su negocio y sus beneficios. Así, tanto el Banco de España como la Comisión Nacional del Mercado de Valores o el gobierno impulsaron y permitieron que se llevaran a cabo fusiones entre cajas en condiciones que llevaban consigo más problemas futuros que los que decían querer resolver. Lo que era lógico si lo que sería no era salvar a las cajas sino justamente lo contrario, acabar con ellas para que o bien fuesen absorbidas posteriormente por bancos privados, que desparecieran o que redujeran al mínimo su presencia en el mercado.
Por referirme al caso de Bankia, recordaré que se alentó su fusión con Bancaja haciendo la vista gorda ante las ocultaciones y valoraciones inadecuadas que iban detrás de ésta última, dejando que la nueva entidad resultante naciera con una losa que le iba a hacer imposible salir adelante. Hoy día, por ejemplo, el 80% de los morosos de Bankia proceden de Bancaja.
Más tarde, se impulsaron salidas a Bolsa realmente impresentables, por no calificarlas de manera más fuerte, que han supuesto un auténtico engaño para los suscriptores, la inmensa mayoría de los cuales han registrado ya pérdidas sustanciales en su inversión, y una capitalización prácticamente fallida de las entidades.
Era imposible que Bankia, como seguramente le va a ocurrir a otras entidades procedentes de antiguas cajas de ahorros, saliese adelante en las condiciones en las que estaba. Sería imposible que lo hiciera prácticamente cualquier banco o caja de ahorros español si se le obligase a valorar correctamente sus activos. Pero mucho menos lo era Bankia desde que arrastraba a Bancaja con ella. Si bien esto no puede exculpar a los dirigentes y directivos de la antigua Caja de Madrid, una de las entidades que en mayor medida ha estado sujeta al poder caciquil y que más habitualmente ha practicado la manipulación de los valores reales de los activos para incrementar a su antojo el crédito en beneficio de promotores, constructores y grandes empresarios amigos, además de ser una de las que ha engañado a mayor número de clientes con cláusulas escondidas, participaciones preferentes, swaps, etc.
Lo que ocurrirá en los próximos días, o incluso horas, estaba previsto: se trata de ir avanzando en la línea de poner todo el mercado financiero a disposición de los grandes bancos. Ahora se “nacionalizará” el capital contaminado de Bankia mientras que se dejará expedito el camino para que en un futuro más o menos inmediato el capital limpio sea absorbido por otras entidades o se mantenga como una entidad jibarizada.
Luego se hará lo mismo con otras cajas bancarizadas. Poco a poco, para que todo parezca un accidente. Salvo que los acreedores extranjeros se vayan poniendo nerviosos, o que los especuladores se agiten más de la cuenta sobre la deuda pública, que a la vista de lo que va a ocurrir con Bankia, cada vez es más evidente que es el resultado de un expolio conscientemente organizado para salvar los privilegios de los banqueros y no, como dicen, del despilfarro en derechos sociales y bienes públicos. Si se complican las cosas y si el gobierno de Rajoy sigue manifestando que solo sabe actuar mediante la improvisación y las contradicciones constantes, perdiendo legitimidad y apoyo social por momentos, es posible que todo se adelante y que se imponga desde fuera el rescate generalizado de los bancos españoles para que éstos paguen sus deudas a los alemanes y franceses. Ah!, perdón, quería decir, el rescate “de España”, ya saben.

Lo que el señor Draghi y el Banco Central Europeo entienden por estimular la economía (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 11 de mayo de 2012

Este artículo muestra que lo que el Banco Central Europeo y su presidente entienden por estimular la economía (que se centra en reformas del mercado laboral que tienen como objetivo bajar los salarios y la disminución de la protección social y del gasto público) empeorará en lugar de facilitar el crecimiento económico.

El Presidente del Banco Central Europeo (BCE), el señor Mario Draghi, en su reciente presentación al Parlamento Europeo, reconoció la necesidad de que a las políticas de austeridad (que repitió eran necesarias) se debían añadir políticas de estímulo de crecimiento económico, lo cual dio lugar a una interpretación generalizada en los mayores medios de información que presentaron a tal autoridad bancaria como sensible a la llamada del que era entonces candidato socialista a la Presidencia de Francia, el señor. François Hollande, para estimular la economía y facilitar el crecimiento económico. De pronto los cinco rotativos más importantes del país escribieron editoriales citando lo que ellos consideraron como un cambio muy importante de la máxima autoridad del BCE, sorprendidos por lo que consideraron era una nota de apoyo a la llamada a estimular la economía.
Pero, por lo visto, no leyeron el resto de la presentación del señor Draghi, ni tampoco parecen familiarizados con las tesis de tal señor. En realidad, tal banquero no se ha movido ni un centímetro de su posicionamiento, apoyando políticas que han sido responsables de la Gran Recesión en la Unión Europea. El señor Mario Draghi, dirigente durante muchos años de la banca Goldman Sachs, siempre ha indicado la necesidad de estimular la economía mediante el aumento de la competitividad, que se conseguirá –según él- “flexibilizando el mercado de trabajo”, el código que el mundo empresarial, incluido el bancario, utiliza para definir el proceso por el cual el empresario puede despedir mas fácilmente al trabajador. Esto es lo que el señor Draghi está recomendando para que la economía crezca.
El problema de tal postura es que toda la evidencia –repito, toda la evidencia- existente en la literatura científica muestra que sus medidas ralentizarán el crecimiento económico en lugar de estimularlo. Flexibilizar el mercado de trabajo quiere decir en lenguaje normal y corriente abaratar los salarios. Éste es el objetivo de las sucesivas reformas laborales. Y lo están consiguiendo. Tanto la masa salarial como el nivel salarial están cayendo en picado. Las reformas del Gobierno español del PP están acentuando la destrucción de puestos de trabajo, con el consiguiente aumento del desempleo y descenso salarial. Y no hay ni un ápice de dudas de que los arquitectos de estas reformas eran plenamente conscientes de que esto era lo que deseaban, y lo que están consiguiendo. No descarto que algunos de los economistas del BCE y del Banco de España, así como de Fedea (la fundación financiada por intereses bancarios y de grandes empresas), fervientes creyentes del dogma neoliberal, se crean que despidiendo a los trabajadores facilitan el crecimiento económico. Pero dudo que el señor Draghi se lo crea. La evidencia es demasiado robusta para ignorarla. La bajada de los salarios creará un descenso de la demanda y con ello un descenso del crecimiento económico y el consiguiente bajón de los ingresos al Estado y un aumento del déficit. Esto es lo que ha pasado en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España.
Y para reducir el déficit cortan el gasto público, que disminuye también la demanda y así se reproduce el ciclo suicida que está ocurriendo. Y el señor Draghi lo sabe. No hay duda de ello ¿Y por qué lo hace? El Presidente del BCE es un banquero que representa los intereses de los banqueros para los cuales el mayor enemigo es la inflación. Y sacrifica todo –repito, todo- para conseguir lo que la banca desea. Pero hay otro objetivo de la crisis que sus políticas están mostrando. Y este objetivo es la eliminación del Estado del Bienestar con su privatización, desde las pensiones a la sanidad pública, pues el capital financiero desea echarle mano a las fuentes de capital más importantes en los países de la Eurozona, como son la Seguridad Social y los sistemas de protección social. Si creen que esta interpretación es paranoica o conspiracional, les ruego que se lean los propios discursos de tal señor. Fue este banquero el que dijo que “el modelo social europeo está desapareciendo”, en una entrevista al ‘Wall Street Journal’ (24.02.12), observación que hizo con aprobación. No podía haberse expresado mejor. Cito directamente su respuesta, traduciendo literalmente del original en inglés. “El Estado social europeo está ya desapareciendo. En un país donde los jóvenes tienen un desempleo de un 50%, como en España, la protección social ya ha desaparecido….. El objetivo de crear una situación de ‘shock’ es forzar que los países hagan las necesarias reformas, como la reforma laboral, que permita resolver sus problemas” (lo que no aclara el señor Mario Draghi es los problemas de quién). Más claro el agua. La supuesta crisis creada en gran parte por el capital financiero tiene por objetivo conseguir lo que siempre han deseado: el fin de la Europa y de la España social.

jueves, 10 de mayo de 2012

Las propuestas de François Hollande son insuficientes para salir de la crisis (VICENÇ NAVARRO)

Artículo de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 10 de mayo de 2012

Este artículo analiza el programa electoral del nuevo presidente de Francia, François Hollande, específicamente sus políticas económicas y fiscales, señalando que, aun conteniendo políticas muy positivas, en su totalidad, no tendrán el efecto deseado de salir de la enorme recesión que Francia y Europa están experimentando.

Antes que nada quiero subrayar que estoy contentísimo de que François Hollande ganara las elecciones en Francia. Abre una serie de posibilidades que estaban cerradas hasta ahora. Y hay muchas propuestas de su programa que son positivas, e incluso algunas muy positivas. Ahora bien, me apena constatar que la puesta en marcha de todas ellas no será suficiente para salir de la crisis. Y ello se debe a que la economía europea no se recuperará a no ser que las políticas de austeridad que se están imponiendo en la Unión Europea (UE) se eliminen. Y Hollande no se ha comprometido a eliminarlas. A lo que sí se ha comprometido es en complementarlas con políticas de crecimiento. En otras palabras, la tesis que Hollande sostiene es que las políticas de austeridad que se están siguiendo son necesarias pero insuficientes. Según él, se deben establecer unas políticas de estímulo del crecimiento que permitan a la UE salir de la crisis. Pero el mayor problema que tiene la Unión Europea, incluyendo Francia y España, es que la principal causa hoy de la crisis y la recesión son precisamente las políticas de austeridad, dictadas por el Pacto de Estabilidad. François Hollande no ha mencionado que vaya a eliminar o modificar el Pacto de Estabilidad, que es la ley que fuerza hoy las políticas de austeridad en los países de la UE.
En realidad, el Pacto Fiscal (Treaty on Stability, Coordination and Governance in the European Economic and Monetary Union –en castellano, Tratado sobre Estabilidad, Coordinación y gobierno en la Unión Económica y Monetaria Europea) promovido por la canciller Merkel de Alemania todavía no se ha aplicado a ningún país de la UE. Tal pacto lleva a extremos las políticas de austeridad. Exige, por ejemplo, que los déficits estructurales de los Estados de los países miembros no sean mayores de un 0,5% del PIB (el Pacto de Estabilidad exige que no sean mayores de un 3%) en caso de que su deuda pública sea mayor del 60% del PIB (permitiendo que sea un 1% en caso de que sea menor del 60% del PIB). Se penalizará a aquellos países que no cumplan, con sanciones equivalentes a un 0,1% del PIB. Se remarca también en aquel pacto que aquellos países con deuda pública mayor del 60% tendrán que reducir cada año una cantidad equivalente a la veinteava parte de la diferencia entre la deuda existente y el 60% del PIB. (Véase Sebastian Dullien “Reinventing Europe: Explaining the Fiscal Compact”, Social Europe Journal 01.05.12). Hollande aprueba esta ley, siempre y cuando se apruebe una nueva ley que estimule la economía. Pero el problema con este enfoque es que el hecho de que España tenga que reducir su déficit de un 8% del PIB a un 3% del PIB en dos años (una reducción del 5% del PIB) no se debe al Pacto Fiscal, sino al Pacto de Estabilidad sobre el cual Hollande no ha dicho nada. Permítanme que me expanda.
La ingeniería monetaria y fiscal de la Unión Europea se basa en dos pilares. Uno, la Ley de Estabilidad que imposibilita a los Estados poder recuperarse en tiempo de crisis, como lo muestra la situación actual. Es más, su incapacidad de diferenciación entre gasto ordinario y gasto en inversiones, poniendo todo el gasto público dentro del límite de gasto permitido (el 3% del PIB) destruye la creación del futuro, pues no permite la inversión con la que se podría aumentar la producción y crecimiento económico en el futuro. No permitirle a un país que invierta en educación, en I+D, en infraestructura física y social, es condenarle a un continuo subdesarrollo social y económico. Y esto es lo que fuerza el Pacto de Estabilidad a los países ahora en estos momentos. Ahora bien, el Pacto Fiscal, que todavía no se ha aprobado, va más allá y quiere eliminar en la práctica el déficit público. Pero la austeridad que estamos sufriendo viene de aplicar el Pacto de Estabilidad, no el Pacto Fiscal, que repito, todavía no está vigente.
Y el segundo pilar de la austeridad impuesta a los países es la manera como se estableció el Banco Central Europeo (BCE), un banco que, en realidad, no es un banco central, sino un lobby de la banca y, muy en especial, de la banca alemana. Hollande no hace ninguna propuesta de cambio de este Banco. Habla de creación de eurobonos para utilizarlos para proyectos de infraestructura a nivel europeo, lo cual me parece bien (aunque las cantidades que se manejan son muy limitadas). Pero no propone eurobonos que europeícen la deuda pública de los Estados, lo cual es fundamental para eliminar los elevados intereses de la deuda pública, previniendo la especulación de los mercados financieros.
A no ser que estos dos pilares que reflejan el dominio del pensamiento neoliberal en el diseño de la UE se cambien, Europa no se recuperará. Lo máximo que ocurrirá es que la palabra crecimiento se añadirá al término Pacto Fiscal, tal como ocurrió resultado de la presión del gobierno socialista Jospin, cuando se añadió tal término al título del Pacto de Estabilidad, sin que se ofrecieran los medios para que ocurriera tal crecimiento.
Dos últimas observaciones. La primera es repetir que quisiera que no se interpretaran mis notas críticas del plan Hollande como señal de desaprobación o desencanto con su elección. Antes al contrario, celebro, y mucho, su elección. Pero la experiencia europea muestra que, a no ser que vaya más allá y cuestione los dos pilares sobre los cuales se basa el edificio neoliberal que se llama la UE, la recuperación económica no ocurrirá, creando con ello el peligro que la enorme y justa indignación que las clases populares están desarrollando frente al establishment europeo y sus políticas de austeridad, se canalicen en el futuro, no a través de las izquierdas, sino a través de la ultraderecha. Que esto pueda ocurrir lo estamos viendo ya en la propia Francia.
La otra observación es que François Hollande irá más allá de lo que ha propuesto, moviéndose a la izquierda., sólo en caso de que haya movilizaciones que le presionen en esta dirección. No olvidemos que, como señalé en otro artículo (¿Cambios en la socialdemocracia francesa, y en la española? Sistema Digital 12.04.12), François Hollande había criticado muchas de las políticas que ahora ha adoptado (tal como la gravación con un 75% a los ingresos por encima de un millón de euros al año, habiendo llamado tal incremento un año antes, un “incremento confiscatorio”), lo cual se debió a la presión de los movimientos sociales y partidos a su izquierda. Es un buen indicador de esta posibilidad que el Frente de Izquierdas, definido predeciblemente por el corresponsal de El País en Francia, como “extremista”, alcanzara un considerable nivel de apoyo que, junto con amplios sectores dentro del partido socialista, más a la izquierda que el propio François Hollande, pueda ejercer la presión popular para que vaya desarrollando aquellas propuestas que la realidad en sí le forzará a tomar, a fin de conseguir sus objetivos: salir de la crisis.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Por qué y cómo surgió el 15-M? (VICENÇ NAVARRO)

Este artículo se publicará en una versión reducida en un número especial de PUBLICO (en papel), que aparecerá próximamente, dedicado al movimiento 15-M.

Este artículo analiza las causas que determinaron la aparición del movimiento 15-M en España, en protesta a la situación en la que se encuentran grandes sectores de la población y, muy en particular,  los jóvenes.

 

Estamos hoy viendo en España el ataque (y no hay otra manera de definirlo) más frontal al bienestar de las clases populares desde el final de la dictadura fascista (sí, el término científico para definir aquella dictadura no es franquismo, sino fascismo) en el año 1978. Aquel final ocurrió mediante una transición (que no fue modélica) de una dictadura a una democracia sumamente limitada e insuficiente, resultado del enorme dominio que las fuerzas ultra-conservadoras continuaron teniendo sobre los aparatos del Estado. Las movilizaciones del mundo del trabajo (desde 1974 a 1976, España tuvo las movilizaciones y huelgas políticas más numerosas y extensas existentes en Europa) forzaron el fin de aquella horrible dictadura, de manera que, aún cuando el dictador murió en la cama, la dictadura terminó en la calle, con la agitación social que la protesta obrera determinó. Ahora bien, las fuerzas democráticas, y muy en especial, los dirigentes de los partidos de izquierda, acababan de salir de la cárcel o habían llegado recientemente del exilio y no pudieron neutralizar, y todavía menos debilitar, las fuerzas ultra-conservadoras que controlaban el Estado. La permanencia de la Monarquía, regida por un Rey nombrado a dedo por el dictador, era el símbolo de la desigualdad en la correlación de fuerzas en aquel momento.
Las consecuencias de este dominio ultra-conservador sobre el Estado y sobre la mayoría de las instituciones mediáticas y políticas del país son muchas. Como ejemplos podemos citar: una ley electoral escasamente proporcional, que discrimina a las izquierdas (y muy en especial al partido que lideró la resistencia antifascista); la ausencia de medios radiotelevisivos o rotativos de izquierda; y el enorme subdesarrollo social de España (que durante todos estos años ha continuado teniendo el gasto público social per cápita -que financia su escasamente desarrollado Estado del Bienestar- más bajo de la Unión Europea de los Quince (UE-15) (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al nuestro)).
Otra consecuencia de este dominio ultra-conservador del Estado español ha sido la enorme regresividad de la política fiscal, que explica, junto con el enorme fraude fiscal, los escasos ingresos al Estado. Tal realidad, fácilmente documentable (los ingresos al Estado representan sólo el 32% del PIB, el mas bajo de la UE-15) niega las tesis neoliberales promovidas por las voces próximas al capital financiero y a la gran patronal, como Fedea (fundación financiada por la banca y algunas de las mayores empresas del país, que se benefician extensamente de la existencia de paraísos fiscales que les permiten evitar el pago de tributos al Estado) de que nos estamos gastando en España más de lo que podemos. La validez de tal tesis queda fácilmente falseada con el siguiente dato. España no es pobre. Su PIB es el 92% del promedio de los países de la UE-15. En cambio, su gasto público social per cápita no es el 92% del promedio del gasto público social per capita de la UE-15, sino sólo el 72%, lo cual quiere decir que España se gasta 60.000 millones de euros menos de los que se deberían gastar por su nivel de riqueza.
Es cierto que durante el periodo democrático iniciado en 1978 ha habido cambios y mejoras, sobre todo en los periodos de gobiernos PSOE, cambios que han permitido reducir el enorme déficit de gasto público social. Pero debido al gran retraso que dejó la dictadura y también a la excesiva moderación de los gobiernos PSOE, el Estado del Bienestar ha continuado a la cola de la Europa Social. Y los enormes recortes que está imponiendo el gobierno del Partido Popular están aumentando todavía más este déficit social. Y ello es resultado de unas políticas públicas de austeridad que, en su objetivo central de debilitar al mundo del trabajo, están creando una recesión que para amplios sectores de la población alcanza niveles de Gran Depresión.
La rebelión de los jóvenes
Entre estos sectores que viven una Gran Depresión están los jóvenes. Hoy sólo uno de cada dos jóvenes encuentra trabajo. Y según las proyecciones de las agencias que gozan de mayor credibilidad, tal situación continuará durante al menos diez años, una situación intolerable. Y ello es resultado de decisiones políticas que se han ido tomando durante todos estos años, tanto en España como en Bruselas y en Frankfurt y que, con la complicidad de los medios, se han presentado como las únicas posibles. Los datos, sin embargo, muestran que por cada medida de austeridad había una política expansiva de gasto público posible (se hubieran conseguido más fondos revirtiendo la bajada de impuestos de sucesiones -2.500 millones de euros- que congelando las pensiones -1.500 millones de euros-).
No es de extrañar que existan protestas populares en las que los jóvenes –a los que erróneamente se les suponía que “pasaban de todo”- protagonicen las movilizaciones en contra de tales políticas y los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos que las imponen. El 15-M es un movimiento que surge como respuesta a tal crisis financiera, económica y política que ha causado la mayor pérdida de legitimidad de tales establishments. Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder.
Esta demanda de mayor democracia entra en conflicto con la democracia tan limitada que existe en España, consecuencia de la transición inmodélica referida anteriormente. Hoy, exigir democracia es subversivo del orden imperante en España. Exigir que cada ciudadano tenga la misma capacidad de incidencia en la gobernanza del país es revolucionario, pues terminaría con el dominio de las instituciones políticas por parte de las fuerzas conservadoras en el país. Exigir que exista una pluralidad en los medios de información es terminar con el  monopolio de clase existente en los medios en España. Exigir que todo cargo representativo sea elegido es terminar con la Monarquía, que es el eje del aparato del Estado todavía controlado por las fuerzas conservadoras. Exigir que existan formas de participación directa (como referéndums a nivel de todo el Estado) es terminar con el control por las élites partidistas del sistema democrático. Exigir que los partidos se democraticen es terminar con el control por parte de los grupos dirigentes de tales instrumentos. Exigir que la economía esté al servicio de las clases populares y no al servicio del 1% de la población que controla las finanzas y grandes empresas es también profundamente subversivo en España. Estas demandas, como los adjetivan los portavoces del establishment, son “extremistas”, “populistas” o “demagógicas”, adjetivos utilizados por las estructuras de poder para marginar las voces críticas auténticamente democráticas que quieren desarrollar la democracia todavía extraordinariamente limitada en España.
Predeciblemente, la respuesta del establishment a tales peticiones ha sido la represión. Véase lo ocurrido el 1º de Mayo en las manifestaciones organizadas, entre otros, por el 15-M. Yo asistí por la mañana a la excelente marcha organizada por los sindicatos (100.000 personas) y por la tarde a la del 15-M (40.000 personas). Lo que ocurrió en esta última me recordó lo que ocurría en los años cincuenta. A los jóvenes, por ser jóvenes, se les detenía y se les registraba. Era el intento de identificar –como lo hizo el reportaje de La Vanguardia- a los jóvenes como terroristas. Era la criminalización de la juventud. El peligro de instalar de nuevo las prácticas represivas que vimos durante la dictadura existe hoy en España.

lunes, 7 de mayo de 2012

Austeridad o crecimiento, una alternativa que no resuelve los problemas de Europa (JUAN TORRES LÓPEZ)

Publicado en publico.es el 8 de mayo de 2012

Las políticas de austeridad impuestas por los grandes poderes financieros por intermedio de los gobiernos de Francia y Alemania y del Banco Central Europeo son un fracaso sin paliativos: han llevado a casi toda Europa a otra recesión, han agravado el peso de la deuda, las asimetrías y el paro, están destruyendo la cohesión social de Europa y derechos sociales cuya conquista costó décadas de conflictos y luchas, destruyen miles de empresas, crean pobreza y exclusión, producen un alejamiento, quién sabe si definitivo, entre la población y las autoridades políticas, y están dando alas a la extrema derecha fascista y neonazi que los banqueros y grandes industriales siempre han azuzado en épocas de crisis.
No hay ninguna experiencia histórica ni evidencia empírica que permita afirmar que se puede salir de una crisis como la que estamos (de racionamiento financiero y falta de demanda efectiva) con menos gasto, de modo que insistir en reducirlo sin tomar al mismo tiempo medidas que garanticen de nuevo la financiación y que proporcionen ingresos adicionales a la población consumidora es una vía que solo lleva a la depresión y al desastre.
La ceguera ideológica de las autoridades políticas y de los economistas que marcan el camino les impide reconocer esta realidad. Y su sumisión a los poderes financieros (solo interesados ahora en aprovechar la crisis para acrecentar sus privilegios) les lleva a insistir en nuevos recortes, que solo sirven para que los bancos, especuladores y grandes empresas aumenten su beneficios y un poder ya omnímodo que está liquidando a las de por sí débiles democracias que se permite el capitalismo de nuestra época.
Los recortes en educación, investigación, innovación, en infraestructuras vitales y en prestaciones sociales solo van a traer años de atraso y una inestabilidad social de terribles precedentes en Europa.
Tan rotunda es la evidencia de todo ello, que desde hace semanas se empezaron a abrir grietas en los bloques políticos dominantes y a filtrarse la idea de que es imprescindible poner fin a esta barbaridad política y económica. La presión de movimientos sociales, de economistas críticos o incluso de las personalidades más sensatas del propio establishment ha contribuido decisivamente a ello y la victoria del socialista Hollande en las elecciones francesas posiblemente sea lo que definitivamente obligue a poner en cuestión las políticas de austeridad.
Pero la alternativa que se está difundiendo frente a ellas es insuficiente e inadecuada: la del crecimiento. Una estrategia que ya ha demostrado que puede ser muy perversa y poco útil si no se matiza claramente lo que implica y a dónde queremos que nos conduzca.
Frenar los recortes de gasto público y en general todas las políticas de austeridad que están impidiendo que se regenere el privado y se recobre el pulso económico es una precondición indispensable para que en Europa se vuelva a crear empleo y para garantizar estándares mínimos de bienestar y protección a toda la población. Pero se trata solo de una precondición para evitar el desastre. Para conseguir que no vuelva a producirse otra crisis mayor y con peores perturbaciones y daños que los que ahora estamos sufriendo hacen falta más cosas.
No basta con hacer que crezca el Producto Interior Bruto de cualquier forma ni con inyectar más dinero aún de cualquier modo.
Aunque la crisis se desencadenó en su superficie por la desregulación financiera y por las estafas continuadas que cientos de bancos llevaron a cabo con la anuencia de las autoridades, sus causas profundas (las que la hicieron sistémica) y las que volverán a provocarla de nuevo si no se resuelven, son otras: la gran desigualdad que deriva rentas sin cesar a la especulación financiera, la utilización intensiva y despilfarradora de recursos naturales y energía que rompe la armonía básica y los equilibrios imprescindibles entre la sociedad y la naturaleza, y una progresiva degeneración del trabajo que empobrece a la población y al tejido empresarial y que frena la innovación y el incremento de la productividad.
Sin afrontar todo eso, promover de nuevo el crecimiento del producto interior “a lo bruto”, a base de gasto público e inyectando recursos para la creación de más infraestructuras y para la provisión de más servicios públicos puede frenar la deriva a la depresión en la que nos encontramos, como ya ocurrió con los planes de estímulo, pero será sin duda algo insuficiente y que terminaría provocando problemas aún más graves que los que tenemos.
El crecimiento entendido como un objetivo en sí mismo, sin más matizaciones, medido a través de un indicador tan perverso como el PIB y sin tener en cuenta los costes sociales, ambientales y antropológicos que lleva asociados, favorece la acumulación y volverá a dar buenos beneficios a ciertas ramas del capital, además de generar algo más de empleo y bienestar. Pero, en esas condiciones, éstos últimos no serán los suficientes para alcanzar niveles mínimos de estabilidad y satisfacción social, como demuestra la experiencia vivida en los últimos treinta años, ni con ello se podrá evitar volver a las andadas más pronto que tarde.
Lo que Europa necesita no son planes de crecimiento del PIB sino una estrategia global para la igualdad, el bienestar y la responsabilidad ambiental basada en la promoción de nuevos tipos de actividad, de propiedad y de gestión empresarial, en la generalización del empleo decente, en el uso sostenible de las fuentes de energía y de los recursos naturales que modifique radicalmente el actual modelo de metabolismo socioeconómico, y en la promoción de una ciudadanía democrática, plural, protagónica y cosmopolita. Y también, valga la paradoja, basada en la austeridad pero en lo que ésta tiene de respeto al equilibrio natural y personal y al buen uso de los recursos, y de rechazo al despilfarro; pero no de renuncia a los derechos sociales y a la igualdad, como la entienden los neoliberales.
Y además de ello, son imprescindibles reformas políticas e institucionales que frenen el poder de los grandes grupos oligárquicos y que permitan que las autoridades representativas sean quienes de verdad adopten las decisiones en función de los mandatos de la mayoría social en un marco de una auténtica democracia. Sin crear un auténtico poder público en Europa, sin someter la actuación del Banco Central Europeo a las exigencia de los intereses sociales y sin acabar con su complicidad con los intereses bancarios privados, sin sanear el sistema financiero europeo declarando la financiación de la vida económica como un servicio de interés público esencial, nacionalizando los bancos que no se sometan a él y fomentando nuevos tipos de finanzas descentralizadas y de proximidad, sin disponer de un auténtica hacienda europea y sin replantear el diseño de la unión monetaria, por no mencionar sino las cuestiones más urgentes, Europa seguirá balanceándose irresponsablemente al borde del precipicio y las llamadas al crecimiento solo servirán, si se me permite la expresión, poco más que para marear a la perdiz y engañar otra vez a los pueblos.
La cuestión que hay que poner sobre la mesa en Europa no es si recortamos un poco menos los gastos e inyectamos algo más de recursos a las mismas actividades e infraestructuras de siempre (otra vez carreteras, viviendas, más trenes de alta velocidad… y siempre casi todo en masculino), sino si rompemos o no con el poder de las finanzas privadas y de las grandes corporaciones empresariales y oligárquicas que nos dominan y que son las que nos han llevado a la situación en la que estamos.

¿Quiénes son extremistas? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 7 de mayo de 2012

 

Este artículo critica la costumbre generalizada en los mayores medios de información de España de definir como extremistas aquellas posturas que cuestionan los pilares de la sabiduría convencional que ellos reproducen. Un ejemplo de ello es como han cubierto mediáticamente los hechos acaecidos en Francia definiendo al partido Frente de Izquierdas como extremista por negar la necesidad de realizar políticas de austeridad que tales medios han estado promoviendo durante estos años de crisis. Un tanto semejante ocurre en la cobertura de las elecciones en Grecia, en la que tales medios definen como extremistas a aquellas fuerzas políticas que cuestionan tales políticas de austeridad.

En más de una ocasión he indicado que uno de los mayores problemas de la democracia española son los mayores medios de información del país, cuyo sesgo conservador y liberal (en realidad neoliberal) es abrumador. Con la desaparición de PUBLICO como rotativo, no hay hoy en España ni un medio de izquierdas en el país. Las consecuencias de este hecho son abrumadoras. Veamos ejemplos de este sesgo.
1. Desde que la crisis empezó, no ha habido ningún medio que a través de sus editoriales haya indicado que las políticas de austeridad que los sucesivos gobiernos han estado llevando a cabo eran innecesarias y erróneas. Sólo ahora, cuando el desastre de tales políticas es evidente, aparecen tímidas voces que, aún subrayando que son necesarias, alertan que son insuficientes. Por primera vez aparecen estos discursos en tales medios que acentúan que además de austeridad se requiere estímulo económico. Pero todavía no ha aparecido ninguna editorial entre los mayores rotativos del país que indique que las políticas de austeridad han sido un enorme error. Algunos de nosotros lo hemos estado subrayando desde el inicio de la crisis sin que tuviéramos la oportunidad de poner nuestros puntos de vista en tales medios.
2. Cuando en Europa aparecen voces subrayando que tales políticas de austeridad son profundamente erróneas (tal como señala Jean-Luc Mélenchon, candidato del Partido de Izquierdas de Francia), tales voces son definidas por el corresponsal de El País, Miquel Mora, como extremistas. Y cuando escribo una Carta al Director de tal rotativo preguntando por qué la propuesta de Mélenchon de terminar con las políticas de austeridad es extremista y la propuesta de continuarlas (tal como ha escrito El País en sus editoriales), se presenta como lógica, razonable y llena de sentido común, tal carta no se publica.
3. Un tanto semejante ocurre con la candidatura de Marine Le Pen, cuyas posturas en su totalidad son también definidas, no sólo por tal corresponsal, sino por todos los medios, como extremistas. No tengo ninguna simpatía por tal candidata o por tal partido, y muchas de sus posturas, anti-inmigrante entre otras, me repugnan. Pero es un error considerar todas las propuestas o todos sus votantes (la mayoría jóvenes de clase trabajadora) como “extremistas”, pues un punto movilizador para sectores importantes de estas bases es su antagonismo hacia las políticas auténticamente extremistas del establishment europeo responsable de la mayor crisis que ha tenido Europa en los últimos sesenta años. Estas últimas políticas se consideran sensatas, y aquéllas que las oponen como extremistas. ¿Por qué? Esto es lo que se pregunta Mark Weisbrott en The Guardian (27.04.12), ¿por qué salirse del euro es extremista y permanecer en él no lo es? Su respuesta es que la estructura de poder reacciona definiendo como extremistas (frecuentemente también utilizan el término “populistas”) a aquéllos que tienen la osadía de cuestionar la sabiduría convencional que promueven, mientras consideran razonable y de sentido común las políticas realmente extremistas, que están dañando enormemente a la población, y muy en particular a las clases populares. Son ellos, los talibanes neoliberales, los que son totalmente impermeables a los hechos y a los datos.
4. Las políticas llevadas a cabo por el Banco Central Europeo son extremistas y se sitúan fuera de las prácticas de lo que hace un banco central en cualquier país que tenga la sensatez de tener un banco central. Este mal llamado Banco Central Europeo es extremista en su defensa de la banca, habiendo gastado un billón de euros desde el pasado Diciembre para ayudar a los bancos privados (dándoles dinero a un ridículo interés de un 1%) a costa de los Estados que han tenido que venderles a estos mismos bancos una deuda pública a unos intereses claramente exagerados, forzándoles así a un endeudamiento insostenible. El fundamentalismo neoliberal del BCE es único en su extremismo. Ningún otro banco central osa llegar a estos puntos. Y nadie en los medios ha llamado al BCE extremista. En cambio, a las izquierdas que quieren cambiar este BCE, como Mélenchon, le llaman extremista.
Mientras, el extremista BCE está creando un daño enorme, como también lo está haciendo el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional con sus propuestas de continuar imponiendo austeridad a pesar de la enorme evidencia que está causando el colapso de la demanda y la recesión actual, siguiendo un dogma neoliberal que refleja casi un fanatismo en su ceguera frente a la evidencia científica. ¿Quién es realmente extremista?

sábado, 5 de mayo de 2012

CHEESECAKE DE PETIT SUISSES DE CHOCOLATE - THERMOMIX -




Para la comida familiar de hoy yo preparé la Cheesecake de petit suisses de chocolate - La Juani de Ana Sevilla -, tenía muchas ganas de hacerla, ya había hecho la de petit suisses de fresa y había quedado muy bien y esta de petit suisses de chocolate yo creo que aún está mejor ¡fina, suave y riquísima! espero que a los invitados les gustara,
Anina

COMIDA FAMILIAR 5-05-12






Hoy nos hemos juntado la familia de mi padre para celebrar los cumpleaños de abril, jejeje! mi padre ha preparado su pan, pizza casera, corderito (me olvidé de sacar foto) y su tarta de galletas y café, yo colaboré con la cheesecake de petit suisses de chocolate de Ana Sevilla, ¡estaba todo riquísimo! y lo pasamos muy bien, a ver si no tardamos tanto en juntarnos de nuevo,
Anina

viernes, 4 de mayo de 2012

NO A LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA (JUAN TORRES LÓPEZ)

Declaración de universitarios españoles contra los ataques a la universidad pública

LA SIGUIENTE DECLARACIÓN HA SIDO PROPUESTA INICIALMENTE POR UN GRUPO DE PERSONAS DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA A MIEMBROS DE LA LISTA DE CORREOS UNICRISIS, A LA ASOCIACIÓN UNIVERSITARIA ADIUS Y A LA PLATAFORMA ANDALUZA POR LA DEFENSA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA QUE ESPERAMOS LA SUSCRIBAN EN LOS PRÓXIMOS DÍAS Y AHORA LO HACEMOS A LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA DE LAS DIFERENTES UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS.
RECLAMAMOS LA FIRMA DEL MAYOR NÚMERO DE PERSONAS COMO EXPRESIÓN DEL COMPROMISO UNIVERSITARIO PARA DEFENDER LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE LA GRAN AMENAZA QUE SUPONEN LAS MEDIDAS ADOPTADAS POR EL GOBIERNO Y COMO MANIFESTACIÓN DE NUESTRA VOLUNTAD DE MOVILIZARNOS CONTRA ELLAS.
QUEREMOS VUESTRA FIRMA, PERO NO SOLO ESO.
NECESITAMOS VUESTRO APOYO ACTIVO Y VUESTRA PRESENCIA EN LAS MOVILIZACIONES QUE PERMITAN DEROGAR EL DECRETO Y PONER FIN A UNOS RECORTES QUE DESTRUYEN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA QUE, SOBRE TODO, PRECISAN LOS SECTORES DE MENOR RENTA DE NUESTRA SOCIEDAD.
FÍRMALA Y DIFÚNDELA
Quienes firmamos este escrito, miembros de la comunidad universitaria de todas las universidades españolas manifestamos nuestro más absoluto rechazo a las medidas de recorte presupuestario tomadas por el gobierno porque entendemos que suponen un atentado gravísimo y sin precedentes que amenaza la supervivencia del servicio público de la enseñanza superior.
1. Las medidas acordadas por el Consejo de Ministros responden a una grosera improvisación. No son el resultado de un análisis detenido de los problemas que pudiera tener la universidad española, sino la consecuencia de dar el hachazo primero y luego tratar de encontrar argumentos que puedan justificarlo. Una prueba palpable de ello es que los recortes de gasto, la reducción de efectivos y el cambio de normas se realizan antes de que ni siquiera comience a funcionar la comisión nombrada por el Ministerio para que haga propuestas de reformas. Una comisión que igualmente rechazamos de plano porque, con independencia de la muy alta categoría profesional de todos y todas sus componentes, no refleja el pluralismo ideológico de nuestra sociedad y sobrevalora la influencia de los intereses bancarios privados a la hora de definir el mejor ordenamiento de la universidad pública española.
2. Para abrir paso a esas medidas y para apoyar los recortes, el propio Ministro y otros dirigentes políticos del Partido en el Gobierno han dado datos incorrectos o han dicho mentiras que confunden y engañan a la opinión pública:
• Para argumentar que en España hay demasiadas universidades el Ministro ha manifestado que en California hay 10, cuando en realidad hay 146. En contra de lo que dice el Gobierno, es fácil deducir que en España más bien hay pocas universidades: los dos países que tienen mayor número de centros universitarios de investigación de excelencia entre los mejores del mundo son Estados Unidos y el Reino Unido, y en ellos hay una universidad por cada 94.000 y 253.000 habitantes, respectivamente; mientras que en España hay una por cada 582.000 (Estos datos y los siguientes en José Antonio Pérez García y Juan Hernández Armenteros, Reforma universitaria: preguntas erróneas, respuestas incorrectas. El País, 16-4-2012).
•  Para hacer creer que es baja la calidad de nuestros centros universitarios, que combinan la docencia y la investigación, el Ministro los compara con rankings en los que la inmensa mayoría son solo centros de investigación y, sobre todo, sin hacer mención a que 99 de los 100 primeros están en países que casi doblan el gasto en I+D+i sobre el PIB de España.
•  Para exagerar el coste del fracaso escolar el Ministro ha afirmado que el 30% del alumnado abandona la universidad sin terminar, cuando la realidad es que ese 30% se refiere al cambio de titulaciones y que el abandono definitivo solo es del 12%. Y tanto el Ministro como la Secretaria General del Partido Popular han difundido la idea falsa de que el coste de ese abandono (exagerado) es de 3.000 millones de euros, una cifra equivocada y sin fundamento empírico ninguno.
3. Denunciamos que lo que viene haciendo el gobierno para justificar los recortes de presupuesto es simplemente una campaña contra la universidad pública que solo puede calificarse, cuando menos, como desleal. El Ministro se empeña en decir a la ciudadanía que nuestra universidad es ineficaz, cara e inútil para crear empleo y le oculta la realidad:
• Los estudios internacionales muestran que nuestra docencia y productividad científica son equiparables a la de los países de la OCDE a pesar de que aquí invertimos anualmente un 20% menos en recursos.
•  El 79% de quienes obtienen su título en España lo hacen en la “edad típica” de obtenerlos, frente a un 70% de la OCDE y a pesar de que aquí dedicamos a becas la tercera parte que la media de los países de esa organización y con menor gasto por estudiante.
•  La tasa de paro de los y las egresadas universitarias es la mitad que la del resto de la población y todo ello se consigue en la universidad pública con un coste por estudiante que es un 25% más bajo que el de la privada.
 4. A los recortes realizados en los Presupuestos Generales del Estado en las partidas destinadas a la investigación, ahora se suman las consecuencias del Real Decreto Ley de racionalización de gasto público en el ámbito educativo que van a impedir desarrollar con la necesaria calidad el servicio público de la enseñanza superior tan necesario para el progreso de nuestra sociedad. Denunciamos en particular que las medidas adoptadas por el Gobierno son un atentado gravísimo contra el desarrollo de la actividad investigadora, que es uno de los motores más potentes del progreso de una nación y de la competitividad económica que tanto reclama. Unos motores que se resienten cuando se aumentan las obligaciones docentes al mismo tiempo que se recortan recursos para la investigación. O cuando se encarece el precio de los másteres y se anula a la vez el sistema de préstamos renta y se disminuyen las becas, porque eso dará lugar a que no sean las personas de mayor talento quienes puedan acceder a la carrera investigadora, sino solo las de más ingresos. Y denunciamos que son un golpe brutal al principio de igualdad de oportunidades porque el aumento indiscriminado de las matrículas, sin estudiar previamente los efectos de otras distintas posibilidades más justas y eficientes de fijar sus precios, disminuyendo al mismo tiempo las becas, solo dará lugar a que las personas de rentas más bajas tengan más difícil acceder a los estudios universitarios.
El aumento de las dedicaciones docentes, en función de los criterios establecidos en el RD, elude las consecuencias a corto y largo plazo de tales medidas: se toman antes de revisar o consensuar con la comunidad docente/investigadora los criterios y baremos establecidos para la obtención de tramos investigadores en función de la naturaleza variable de la producción científica de las diversas disciplinas; así, la mayor carga de docencia recaería en quienes “menor investigación realizan”, con lo cual cabe pensar en que la docencia no se beneficiaría de la lógica retroalimentación del avance científico;  por último,  se da un golpe a la promoción de la investigación y de los investigadores e investigadoras, pues con más contratos precarios y mayor actividad docente tendrán más dificultades para lograr tramos de investigación.
5. Quienes firmamos esta declaración sabemos que en nuestra institución hay problemas, que se pueden y se deben optimizar los recursos que la sociedad nos proporciona, y estamos dispuestos a contribuir con nuestro esfuerzo a que el servicio público universitario funcione mejor y con mayor ahorro de recursos. Tenemos la convicción de que hay que mejorar la adecuación de la oferta a la demanda de estudios, hoy día muy desequilibrada, coordinar mejor los mapas de titulaciones o acoplar las plantillas de profesorado a las necesidades reales de la docencia y la investigación, entre otras cosas. Pero eso no puede llevarnos al engaño. Nada de eso se puede conseguir con menos recursos, poniendo en peligro lo bueno que han tenido las reformas de los últimos años, cerrando el paso a cualquier estrategia de diálogo y dificultando el acceso a la universidad y a la carrera universitaria a las personas de rentas más bajas.
De esta manera, disminuyendo recursos a un sistema ya de por sí necesitado de ellos, y sin propuestas que realmente supongan una mejora de su uso, por mucho que se hable de “racionalización”, el gobierno solo va a conseguir deteriorar el sistema universitario español y, en consecuencia, la evolución negativa de nuestra economía y el empleo, la situación de las empresas y el bienestar social. La evidencia histórica nos indica que eso es lo que sucede cuando se adoptan medidas como las aprobadas por el Gobierno español. Y esa evidencia, junto a las crecientes facilidades que se vienen dando a los centros privados, es lo que nos lleva a denunciar que la estrategia que en realidad se viene persiguiendo en este como en otros servicios públicos es su privatización progresiva para convertirlos en simples negocios privados con independencia de que así queden millones de españoles y españolas sin poder acceder a ellos.
Por todo esto, llamamos a todas las personas que forman parte de la comunidad universitaria, con independencia de sus ideas políticas y simplemente amantes y defensores de la universidad pública, a que suscriban este escrito con su firma, a que lo divulguen y a que asistan a las convocatorias que se harán en todas las universidades frente a los rectorados para reclamar a nuestros máximos representantes que defiendan estas ideas y rechacen de plano los recortes del gobierno por suponer un atentado gravísimo y de efectos terribles para el futuro inmediato de la sociedad y de la economía española. Y en concreto, para que con su firma exijan firme y directamente al Presidente del Gobierno la dimisión del Ministro de Educación y Cultura y la retirada inmediata del Real Decreto de “racionalización” del sistema educativo porque simplemente significa la destrucción del sistema público que con tanto esfuerzo y siempre con insuficientes recursos hemos podido levantar en los últimos años con una calidad y alcance social de la que, a pesar de todo, nos sentimos orgullosos y orgullosas.
Abril 2012

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