martes, 3 de abril de 2012

La Monarquía, el establishment y la crisis (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO, 3 de mayo de 2012

Este artículo señala que el enorme dominio que las fuerzas conservadoras han tenido históricamente sobre los estados de España, Grecia y Portugal explica las grandes insuficiencias que los sistemas democráticos tienen en estos países, así como la profundidad de la recesión (que para las clases populares es ya depresión) en la que se encuentran. Los poderes fácticos financieros y económicos y su influencia sobre las instituciones políticas han jugado un papel clave en la génesis de las crisis financieras y económicas. En España, tales poderes fácticos han arropado a la monarquía como el sistema político que mejor les protegía. Esto ha determinado una crisis profunda del sistema político y del propio sistema monárquico.

Una de las respuestas que los partidarios de mantener la Monarquía en España dan frecuentemente al argumento de aquellos que proponen el establecimiento de una República es que en este momento de enorme crisis financiera y económica tal tema es secundario frente a las enormes dificultades que el país tiene para salir del enorme bache económico en el que se encuentra. En mis discusiones con algunos amigos dirigentes de partidos políticos, sobre todo de sensibilidad socialista, esta respuesta es una constante. Aunque simpatizan con el proyecto republicano, creen que éste es un tema de interés muy secundario en este momento.
Entiendo que tales amigos piensen así, pero creo que se equivocan porque hay una relación clara entre la enorme crisis económica, financiera y política del país y el dominio del establishment conservador sobre los aparados del Estado, liderado por el Monarca. Veamos los datos.
A la vuelta de mi largo exilio indiqué que la transición de la dictadura a la democracia no había sido “modélica” tal como la sabiduría convencional la había definido. Antes al contrario, aunque hubo cambios muy significativos permitiendo el establecimiento de una democracia, el enorme dominio que las fuerzas conservadoras tenían sobre los aparatos del Estado (y la mayoría de los mayores medios de información tanto públicos como privados) la limitó enormemente, dando como resultado una democracia enormemente empobrecida. Indicadores de ello hay miles. Por citar sólo uno: no existe hoy en España ni un solo rotativo de izquierdas a nivel nacional. Ni que decir tiene que existen voces de izquierda en los medios de mayor difusión, pero siempre en una situación muy minoritaria y prácticamente marginal.
Una consecuencia de este enorme dominio conservador en la vida mediática y política del país es el enorme retraso social de España y la subfinanciación de su Estado del Bienestar. Treinta y cuatro años después de establecerse democracia, España continúa a la cola de la Europa Social. El gasto público social por habitante continúa siendo el más bajo de la UE-15 (el grupo de países de la UE que tienen semejante nivel de desarrollo económico al nuestro). Y los recortes actuales acentuarán todavía más este retraso social. He documentado extensamente (ver mi libro El Subdesarrollo Social de España: Causas y Consecuencias. Anagrama. 2006) que este subdesarrollo social se debe al enorme poder que las fuerzas conservadoras (bien en su versión cristianodemócrata, bien en su versión liberal, es decir, neoliberal) tienen sobre la vida política y mediática en España. Es cierto que el partido socialdemócrata ha gobernado España por amplios periodos de tiempo, conllevando cambios substanciales en España. Pero su potencial de cambio ha venido muy marcado por las limitaciones impuestas por los poderes fácticos económicos y financieros a los cuales frecuentemente se ha adaptado, convirtiéndose, paradójicamente, en su defensor.
¿Quiénes causaron  la crisis económica y financiera?
Para responder a esta pregunta hay que observar que España comparte con otros dos países del sur de Europa –Grecia y Portugal- este enorme retraso social. Estos países, junto con España, son también países que están en una profunda recesión (en realidad, como bien acentuó el Financial Times, en una Gran Depresión). El hecho de que estos tres países sufran una gran crisis económica y financiera no es por casualidad, pues todos ellos tienen en común que en su historia las fuerzas ultraconservadoras han dominado los espacios financieros, económicos y políticos del país. Su influencia sobre sus Estados ha sido enorme. Esta enorme influencia explica que todos ellos tengan Estados muy represivos (tienen el mayor número de policías por 10.000 habitantes de la UE-15), con muy escasa sensibilidad social (tienen el porcentaje de la población adulta que trabaja en el Estado del Bienestar más bajo de la UE-15), y con limitadísimo impacto redistributivo. Son también los países que tienen mayor fraude fiscal, la mayoría del cual es realizado por las grandes fortunas, las grandes empresas (como Repsol) que facturan más de 150 millones de euros al año, y la banca (como el Banco Santander, cuyo presidente Emilio Botín ha evitado ser juzgado por fraude fiscal con la complicidad de los gobiernos de turno, incluido el socialista). Los ingresos al Estado son los más bajos de la UE-15, con la mayoría de ellos procedentes de la gravación de las rentas del trabajo, que al disminuir, resultado de la explosión de desempleo, ha creado un enorme agujero en las cuentas del Estado, llamado déficit público.
Las soluciones a la enorme crisis son relativamente fáciles de ver (ver el libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito, Hay alternativas: Propuestas para crear empleo y bienestar social en España). Todas ellas consisten en dar un giro de 180 grados a las políticas que se han aplicado. Se requieren políticas expansivas en lugar de restrictivas de gasto público con el intento de crear empleo, y estimular la demanda y el crecimiento económico. La financiación de tal estímulo debe basarse, no en los flujos de los famosos mercados financieros, sino en una reforma fiscal profunda que genere tales recursos. Si, por ejemplo, el fraude fiscal de las grandes fortunas, grandes empresas y la banca (que cometen el 72% de todo el fraude fiscal en España) se corrigiera, el Estado ingresaría 66.000 millones de euros, con los cuales, entre otras medidas, se podrían crear cinco millones de puestos de trabajo, eliminando el paro en España. Si España tuviera un adulto de cada cuatro trabajando en sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios de atención a la dependencia y otros (tal como tiene Suecia), en lugar de uno de cada diez (como tenemos ahora), España no tendría desempleo. El argumento de que no podríamos financiar tal expansión ignora u oculta deliberadamente que si los impuestos como porcentaje del PIB en España fueran los mismos que Suecia, España ingresaría 200.000 millones de euros más, cantidad más que suficiente para reducir el déficit y crear aquellos cinco millones de nuevos puestos de trabajo.
Hay alternativas a las políticas de austeridad
No es cierto que tales políticas no puedan realizarse y que no se puedan hacer porque el Consejo Europeo, la Comisión Europea o el Banco Central Europeo no lo tolerarían. Corregir el fraude fiscal o aumentar los impuestos del capital, por ejemplo, no está prohibido en la Eurozona. La externalización de responsabilidades a fin de imponer políticas altamente impopulares es la práctica más frecuente utilizada por el establishment financiero, económico y político español para promover el argumento de que no hay alternativas, consiguiendo con ello lo que siempre han deseado: disminuir la protección social y debilitar al mundo del trabajo. Hay que romper con la visión generalizada, incluso entre las izquierdas, de que, a no ser que Europa cambie (solía antes decirse a no ser que el capitalismo colapse), no hay nada que pueda hacerse en España. He escrito extensamente criticando la manera como las instituciones europeas citadas han dificultado el crecimiento económico español. Pero no es cierto que España, incluso en la situación actual, no pudiera seguir otras políticas, incluyendo políticas fiscales redistributivas y creación de empleo.
Sabemos, por lo tanto, como se puede salir del agujero. Pero su falta de consideración de tales posturas (cuando no su marginación en los debates) se debe a causas políticas que tienen que ver con el enorme dominio de aquel establishment ultra-conservador heredado del régimen dictatorial anterior, establishment liderado por el Monarca. Véanse los continuos votos de lealtad al Monarca por parte de la banca, de la gran patronal, de los mayores medios, de la Iglesia, de la derecha política y un largo etcétera. Y este Monarca es el Jefe del Ejército, de donde deriva en última instancia la garantía de continuidad del sistema. Es un poder enorme que dificulta la puesta en marcha de medidas que nos permitirían salir de la crisis. Ahora bien, España no podrá salir de ella y corregir su enorme retraso social sin cambios muy sustanciales en tal estructura de poder y el establishment que genera.
De ahí que en un momento como el actual, donde se ve con tanta claridad que las instituciones llamadas representativas están captadas por los intereses financieros y empresariales que imponen unas políticas que no estaban en los programas electorales de los partidos gobernantes y que están causando un enorme daño a las clases populares, España esté experimentando una crisis no sólo financiera y económica, sino también política. La legitimidad del sistema político español nunca ha sido tan baja. Y de ahí el enorme temor de tal establishment, que explica su enorme represión, criminalizando la resistencia, incluso pasiva, de la población que protesta, con razón, por la imposición de tales políticas.
Pero el temor de las fuerzas conservadoras debería ser la oportunidad de las fuerzas progresistas. Hay que cambiar este establishment financiero, económico, político y mediático a fin de desarrollar la segunda transición de una democracia incompleta a una democracia completa, que permita que se tomen las medidas que cambien las políticas públicas que se están desarrollando. Para ello es necesario cuestionar la pervivencia del centro de aquel establishment, la Monarquía, que es un elemento clave de la estrategia de permanencia de tal injusta distribución de poder. Sé que con un tono condescendiente, algunos de mis amigos, principalmente socialistas, me dirán que las posibilidades reales de que ello ocurra son casi nulas. Pero en esta actitud reflejan más su constante y frustrante moderación y adaptación a la estructura de poder que una lectura objetiva de la realidad. La Monarquía está perdiendo rápidamente su artificialmente creada popularidad. Los movimientos sociales de mayor composición juvenil están enarbolando más y más la bandera republicana. Véanse las fotografías de las manifestaciones de protesta. La historia, incluida la historia española, está llena de ejemplos de que cuando las clases populares se movilizan pueden conseguir lo que desean. Desde la caída del muro de Berlín hasta el fin de la dictadura en España (desde 1974 a 1976 España tuvo el mayor número de huelgas y movilizaciones políticas en Europa) se ve que las movilizaciones populares y las agitaciones sociales tienen impacto.
Una última observación. Algunos monárquicos utilizan el caso de los países escandinavos mostrando que el sistema monárquico puede ser compatible con sociedades avanzadas y progresistas. Tal argumento ignora, sin embargo, el contexto político que determinó la existencia del sistema monárquico en aquellos países y en el nuestro. Al Monarca español lo nombró el dictador, y la función de la Monarquía era precisamente dejar bien atado todo lo que pudiera haber quedado deshilachado. Y se consiguió. No debería olvidarse que la misión de las fuerzas progresistas es precisamente deshilacharlo para conseguir la democracia por la que millones de españoles lucharon sin nunca conseguirlo. Hoy, sin una segunda transición a una mayor democracia en España, no habrá salida de la horrible crisis que el país está viviendo. Un país en el que el 50% de la juventud no encuentra trabajo no puede aceptar la continuidad de unas instituciones tan poco representativas y sensibles a las necesidades de las clases populares. De ahí que la demanda de una mayor y mejor democracia y de resolución de los enormes problemas sociales sean idénticas hoy en nuestro país.

lunes, 2 de abril de 2012

¿Por qué no se habla de la reforma empresarial? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la revista digital SISTEMA, 30 de marzo de 2012

El artículo señala que el énfasis en las reformas del mercado de trabajo como manera de salir de la crisis ignora la evolución del comportamiento empresarial que gobierna las grandes compañías transnacionales. Tales comportamientos, favorecidos y estimulados por intervenciones públicas que los han promovido, han sido responsables del gran crecimiento del desempleo y de la escasa recuperación económica que los países desarrollados están experimentando. El artículo señala como la manera como se ha llevado a cabo la globalización económica ha conducido a un sistema económico en el que unas elites empresariales muy minoritarias –la plutocracia- controlan no solo el mundo del trabajo sino también el mundo del consumo a nivel internacional, realidad que ha sido incentivada por intervenciones públicas de los Estados donde tales empresas tienen sus sedes. Esta situación es un ejemplo más de la excesiva influencia que tales elites tienen sobre los Estados, influencia que ha violado (hasta casi destruirlo) al proceso democrático.

La gran atención dedicada a la crisis financiera por parte de los medios de comunicación ha facilitado que quedara en segundo plano uno de los fenómenos más importantes y preocupantes en la evolución de la economía productiva, es decir, en el sector de la economía donde se producen los bienes y servicios. Hasta hace poco los beneficios de las grandes empresas dependían primordialmente de la demanda doméstica para tales productos. De ahí que era importante que los salarios, por ejemplo, fueran elevados, pues la mayoría del consumo de tales empresas (alrededor del 80%) procedía del consumo de los asalariados y sus familias en el país donde se ubicaban sus sedes centrales.
Pero esto está cambiando muy rápidamente. Actualmente, el consumo de tales grandes empresas, hoy en día transnacionales, se produce fuera del país, y de una manera creciente en los países emergentes. China es importante, no sólo por la baratura de su fuerza de trabajo, sino por el enorme potencial de consumo de su población: casi una quinta parte de la población mundial. Jeffrey Immelt, el CEO (Chief Executive Officer) de la General Electric, es decir el que manda más en dicha empresa, indicó recientemente que de los 14.250 millones de lares en beneficios que la compañía estadounidense hizo en 2010, 9.100 millones se habían realizado fuera de EEUU, siendo China uno de los países que generó mayores beneficios. Estos beneficios se basan, no sólo en los bajos salarios de los trabajadores chinos (la gran mayoría de empleados de las grandes empresas como Apple, Hewlett Packard, General Electric o empresas de Internet, están en China), sino también en el consumo realizado por los millones de chinos que están integrados ya en el mercado internacional. Y no sólo en China. En 2001, el 32% de los ingresos de las 500 compañías estadounidenses más importantes, procedían del extranjero. En 2008 tal porcentaje había subido al 48%. El ciudadano estadounidense, pues, deja de tener importancia para las grandes empresas transnacionales no sólo como trabajador, sino también como consumidor. El bajón de su capacidad adquisitiva y, por lo tanto, de la demanda de los productos de tales transnacionales, ha sido sustituida por la demanda generada por las “nuevas clases medias” que están surgiendo en los países emergentes.
La respuesta propuesta para subsanar esta situación era que los trabajadores estadounidenses y de otros países desarrollados, como los europeos, pudieran competir con los trabajadores chinos o de los otros países emergentes a base de aumentar su productividad. Pero esta situación está perdiendo validez a medida que la productividad en los países emergentes está creciendo enormemente.
Esta situación explica, en parte, la situación aparentemente paradójica de que, aunque la economía de EEUU y de los países de la Unión Europea está creciendo muy poco y la capacidad adquisitiva de los trabajadores ha ido descendiendo, los beneficios empresariales de tales empresas transnacionales han crecido exponencialmente. Los beneficios empresariales de las grandes empresas transnacionales en EEUU alcanzaron en 2010 la astronómica cifra de 1.659 billones (europeos) de lares, 28% superior a la del año anterior, mientras que el salario de los trabajadores (la mediana) bajó 159 dólares de 2001 a 2009, quedándose en 26.261 dólares. El salario por hora para nuevos trabajadores de la manufactura es de 15 dólares, la mitad de hace diez años.
Las grandes empresas entienden el mundo como un mercado. Y sus trabajadores están también en todo el mundo. Se construye así un mundo en el que unos pocos, las élites dirigentes de tales empresas, tienen todo el dominio, frente a la mayoría de las clases populares, que se van empobreciendo en la medida que tales empresas van desplazándose de país en país en busca de trabajadores de bajos salarios, asegurándose su consumo mediante el desplazamiento de sus mercados.
Naturalmente que existen variaciones de lo que he descrito, según los sectores económicos. Como promedio, y según las cifras del Bureau of Economic Analysis (BEA) del gobierno federal estadounidense, el porcentaje de empleados fuera de EEUU en las compañías transnacionales basadas en EEUU ha pasado de ser un 26% en 1982 a un 36% en 2008. En la manufactura, así como en la industria del automóvil, el cambio ha sido más sustancial. En Ford, tal porcentaje ha pasado de ser un 47% en 1992 a un 68% en 2010.

¿Puede esta situación revertirse?

La respuesta es sí, pues la causa determinante de esta movilidad ha sido el dominio de estas elites empresariales (la plutocracia) sobre los Estados en los que se asientan. Tal globalización ha sido facilitada por las intervenciones públicas, que pueden revertirse de manera que se regule y/o se incentive esta reversión. Hasta ahora, el intento de revertir esta movilidad se hizo mediante abaratamiento de la fuerza del trabajo y la reducción de su protección social. El enorme ataque a los sindicatos que estamos viendo en EEUU y en España responde a este objetivo. Algunas de las empresas que la Ford contrata en California (como en la fábrica de tractores en Dearborn) el salario horario es ya semejante al que Ford tendría que pagar en China en 2015.
Pero esta medida no resolverá el problema de la escasa demanda. De ahí que se hagan necesarias otras medidas intervencionistas del Estado, revirtiendo los incentivos y ventajas fiscales que hoy se otorgan a las compañías exportadoras, y exigiendo una desglobalización de las transnacionales, lo cual no quiere decir que abandonen los mercados exteriores, sino que prioricen los mercados interiores mediante medidas intervencionistas. Y sus frutos aparecen ya. Estamos hoy viendo compañías como Ford, Caterpillar, Wham-O Inc., Master Locks, Suarez Manufacturing e incluso General Electric, que están transfiriendo producción de China y Méjico a los Estados de Georgia, Ohio, Indiana, Wisconsin, California y Michigan. Lo que se requiere es un intervencionismo público encaminado a retener los puestos de trabajo, lo cual requiere un cambio muy notable de políticas públicas encaminadas a facilitar el mantenimiento de puestos de trabajo en lugar de su exportación. Estas políticas son necesarias también en la Unión Europea y en España. Medidas encaminadas a cambiar el comportamiento de las empresas transnacionales, incrementando el poder del mundo del trabajo a nivel empresarial son medidas alternativas a las existentes, cuya eficacia ha sido probada en otros países.

viernes, 30 de marzo de 2012

La manipulación de los datos sobre la huelga general (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 30 de marzo de 2012

Este artículo muestra las manipulaciones hechas por los mayores rotativos del país en su información sobre la huelga general.

Como era de esperar, la mayoría de los medios de información de mayor difusión de España (que son de persuasión conservadora y neoliberal) intentaron minimizar el éxito del paro como parte de la huelga general convocada por los sindicatos, subrayando que la disminución de la actividad económica había sido menor, mostrando la limitada caída del consumo de la electricidad como indicador de ello. Según estos rotativos, la cantidad de esta reducción variaba dentro de un abanico que iba del 17% al 22% sobre el consumo normal. Se daba así una imagen encaminada a señalar que había habido una participación muy reducida en la huelga general, transmitiendo que la mayoría de la población desoyó la llamada a dejar de trabajar.
A ello se sumó una gran visibilidad de los actos violentos en los que participantes de la huelga general aparecían quemando propiedades privadas o públicas, y golpeando a personas, ya fueran civiles que querían trabajar, ya fueran los agentes del orden. eEn el programa del Sr. Cuní en 8TV, propiedad del Grupo Godó (también propietario de La Vanguardia), dedicó especial atención a tales actos violentos. En realidad, en muchos de tales medios aparecía la imagen de la huelga a través de actos de violencia, en los que el fuego y las llamas siempre aparecían en las fotos. Ni que decir tiene que todas estas informaciones correspondían a una campaña de desprestigio de las movilizaciones del movimiento trabajador, liderado por los sindicatos.
Los datos, sin embargo, muestran la manipulación (y no hay otra manera de definirlo) de estos reportajes. En primer lugar, señalar el descenso de consumo eléctrico en su totalidad no tiene mucho significado, pues la población que no trabaja también consume electricidad, pues está en casa o en algún lugar donde se consume electricidad. La manera más rigurosa es calcular el consumo de electricidad del día de huelga respecto al de un día festivo, digamos domingo, cuando la mayoría de la gente no trabaja. Esto es lo que debe hacerse para comparar manzanas con manzanas y no con peras. Es decir, hay que comparar el consumo de electricidad entre dos días comparables, es decir, un día sin trabajo (el domingo) y un día de huelga general que intenta que, como ocurre con los domingos, la gente no trabaje. Pues bien, tomando este indicador, se puede ver que, como bien han documentado un grupo de economistas (Economistas Frente a La Crisis) la huelga general fue un gran éxito, pues el consumo de la electricidad fue casi el mismo de un día festivo cuando la gente no trabaja (El País fue el único rotativo que hizo esa distinción, ningún otro rotativo la hizo). En realidad, la caída del consumo fue un 87%. Si hubiese sido un 100%, ello indicaría que el consumo de electricidad había sido el mismo que el de un domingo. Un 87% es bastante cercano a un domingo. Ello es una muestra clara de que la gran mayoría de la gente no trabajó el día de la huelga general. En realidad, comparando tal indicador con los anteriores de otras huelgas generales, se ve que la huelga general en contra de las medidas altamente impopulares del gobierno Rajoy, fue una de las más exitosas de las que han existido durante la democracia, dato que el gobierno PP y sus avaladores, las élites gobernantes de la Unión Europea, incluyendo la Comisión Europea, intentan ocultar. Las declaraciones de portavoces de tal comisión se centraron en indicar que el ”fracaso” de la huelga general era una señal más del apoyo popular hacia las medidas que estaba tomando el gobierno Rajoy. Pero lo que alcanzó unos niveles de cinismo (y no hay otra manera de definirlo) inadmisibles es cuando el gobierno PP, a través de la Ministra de Trabajo, indicó que el gobierno estaba llevando a cabo las medidas que el pueblo español, a través de las últimas elecciones, había instruido al gobierno a realizar. En realidad, ninguna de las reformas impuestas por el gobierno Rajoy estaba en su programa electoral. La huelga general, por lo tanto, era también una protesta en defensa de la democracia española, protestando por el incumplimiento de las promesas electorales del PP.
En cuanto a los actos violentos –que, sin lugar a dudas, deben denunciarse con toda contundencia- éstos representaron una proporción minúscula de los participantes en la huelga. Centrarse en ellos es un insulto a la objetividad y equilibrio mediático que debería exigirse de tales medios. Las treinta personas violentas que hicieron gamberradas en la estación de Sants, en Barcelona, no se merecían la promoción gratuita que el Sr. Cuní les proporcionó, consumiendo una sección muy prominente en su programa. El 99,8% de todos los participantes fueron no violentos. ¿Por qué entonces se dio tanta cobertura a los violentos?  La imagen deseada era relacionar una huelga general con un acto violento. Es así como la imagen de uno de los eventos políticos, económicos y sociales del año, la huelga general, se intenta desacreditar por los medios del establishment mediático del país al servicio de las fuerzas conservadoras responsables del subdesarrollo social de España.

jueves, 29 de marzo de 2012

Reflexiones sobre la huelga (ISMAEL SERRANO)

Después de leer algunos comentarios surgidos a raíz de mi llamada a secundar la huelga me gustaría hacer algunas aclaraciones.
      Me sorprendió que algunos vieran en este llamado un ataque al derecho a ir al trabajo de aquellos que decidieran no sumarse a la convocatoria. ¿Por qué? Tan legítimo como ir a trabajar es no hacerlo para participar en la jornada de huelga. En principio, el ejercicio de un derecho no ha de entrar en conflicto con el otro.
      Algunos expresaban su negativa a participar en la huelga motivados por su postura crítica (y a mi modo de ver, a menudo, comprensible) hacia los sindicatos mayoritarios. Hablaban de su connivencia con el poder (sobre todo con el anterior gobierno), de su corrupción y del privilegio que para alguno suponen las subvenciones recibidas por parte del Estado.
      En primer lugar habría que aclarar que no sólo los sindicatos mayoritarios convocan la huelga. También lo hacen otras organizaciones sindicales, así como muchas asociaciones de carácter social y cultural y multitud de movimientos ciudadanos. Tiene sentido buscar en la convocatoria de una huelga general la complicidad de todas las organizaciones sindicales y ciudadanas puesto que se busca el paro generalizado de la actividad laboral en todo el país. 
      Quizá debiéramos recordar que los sindicatos CCOO y UGT son mayoritarios porque obtienen el apoyo de la mayor parte de los trabajadores que participan en las elecciones sindicales. No son los únicos que existen, pero sí los que tienen mayor representatividad en el conjunto de los trabajadores. También decir, con respecto a su representatividad, que los afiliados a los sindicatos (a estos y a otros) son muchos más que los afiliados de ciertos partidos políticos de cuya legitimidad de ninguna manera dudaremos. Aunque la mayor parte de sus ingresos vienen de las cuotas pagadas por los afiliados, los sindicatos reciben subvenciones, sí. Como también lo hacen las organizaciones patronales, los partidos políticos y muchas otras instituciones con mucha menor representatividad que los sindicatos. La Federación Española de Fútbol o los toros son también subvencionados. La prensa escrita y las televisiones privadas reciben dinero del Estado en cantidades muy superiores a las recibidas por los sindicatos.
      Como decía antes, comparto la crítica hacia unos sindicatos que, a mi modo de ver, debieran haber sido más contundentes en su enfrentamiento contra los poderes políticos que nos han llevado a esta situación de desastre y precariedad. Ante esta crítica uno puede tomar dos actitudes. Una: mostrar su indignación en foros como este, en las barras de los bares o en su entorno más inmediato, ejercer el derecho al pataleo y quedarse de brazos cruzados en casita. Otra: indignarse igualmente pero participar del tejido sindical para cambiarlo de forma que recupere su postura crítica y exigente, tal y como nos gustaría.
      Convengamos que lo primero es más fácil. No en vano, España es el país con menor filiación sindical de toda Europa.
      Muchos dicen: ¡¿dónde estabais cuando el anterior gobierno hizo los ajustes que hizo?!
Pues quizá en la calle participando de las movilizaciones ciudadanas que fructificaron en el 15 M. Quizá en la anterior huelga convocada con el gobierno de Rodríguez Zapatero. Yo sí sé donde estaba. No sé donde estaban los furibundos e indignados ciudadanos que ahora ponen en duda el compromiso ajeno.
      Hay quien pone la mirada en aquellos ciudadanos que, decididos a trabajar en la jornada de huelga, pueden recibir la presión o ser víctimas de la coacción de algunos piquetes. Desde luego que este tipo de coacción, más aún en su expresión más violenta, es reprobable. Pero es visible. La sugerencia de Dª Esperanza Aguirre de que la gente haga fotos a los piquetes pretende hacernos creer que la coacción de estos es un hecho habitual en la jornada de huelga. Conocemos de sobra la costumbre de la señora Aguirre de hacer fotos, señalar con el dedo y abrir expedientes propios de la Stasi a aquellos díscolos que se atreven a molestar. Como digo, esta coacción, de producirse, será visible y ahí tenemos a los Cuerpos de Seguridad del Estado para proteger al trabajador que en jornada de huelga decide ir al trabajo.
      Pero, ¿y las coacciones de los empresarios a los trabajadores? Por desgracia estas no son tan visibles y sus víctimas no podrán aportar la prueba gráfica que Aguirre sugiere como mecanismo de control ante los “excesos de la turba”. Y por lo que leo en los comentarios no  preocupan tanto a la gente. Convengamos que el desamparo de este trabajador ante el empresario es mayor que el del trabajador que quiere acudir a su puesto el 29M. No hay policía que lo proteja ante este abuso.
      Algunas críticas a la labor de CCOO y UGT, parecen esconder un rechazo al sindicalismo en sí mismo, al sistema de organización y representación de los trabajadores. He escuchado decir: que desaparezcan los sindicatos, la negociación colectiva, es hora de dejar de tratar al trabajador como a un niño. Atrocidades cómo esta sólo se formulan cuando se quiere eliminar una de las últimas barreras de contención ante las que se encuentra el capitalismo más feroz, más dickensiano. Lo que realmente se desea es que desaparezca la lucha sindical, con ella la lucha por los derechos de los trabajadores, y ya que estamos los derechos en sí mismos. Darwinismo económico, vamos.
      Lo cierto es que, lamentablemente,  gran parte de los trabajadores ha perdido su conciencia de clase. La muchacha que trabaja de dependienta en la tienda de ropa, el autónomo que hace equilibrios para llegar a fin de mes, el inmigrante que sueña en el andamio, el informático subcontratado por una ETT, el desempleado recién licenciado o el camarero de su hamburguesería favorita no se siente parte de un colectivo de trabajadores. Los sindicatos han dejado de ser referencia de lucha y de defensa de los intereses del trabajador para una gran parte de sociedad.
      Además la precariedad incentivada en la contratación ha conseguido su objetivo: tener trabajo deja de ser un derecho y se convierte en un privilegio, de tal forma que apenas reparamos en las condiciones en las que lo realizamos. Cuando lo importante es tener trabajo, sea cual sea, sea como sea, ¿por qué detenernos a mirar el salario, la seguridad del trabajador, su protección y su estabilidad? Nos olvidamos de que tan importante como tener trabajo es que este sea digno, que dignifique al que lo ejerce, que lo ayude a emanciparse.
      Si los sindicatos no se dan cuenta de que gran parte de las nuevas generaciones se sienten excluidas en sus sueños y anhelos, de que no se sienten representadas en las estructuras sindicales vigentes el ciudadano irá perdiendo poder de influencia en esta posdemocracia en la que, de forma cada vez más evidente, la soberanía le es arrebatada para ser ejercida por oligarquías financieras y empresariales.
      Otros comentarios hablaban de la legitimidad del gobierno elegido democráticamente para llevar a cabo las reformas. La mayoría absoluta del PP no avala sus actuales políticas puesto que no sólo no estaban en sus programas sino que representan lo contrario a lo que en ellos prometían. No se trata de ganar en la calle lo perdido en las urnas. Se trata de exigir que, cuanto menos, los políticos asuman la responsabilidad cuando tratan de engañar al ciudadano. De recordarles que su labor es presentar alternativas de gobierno que realmente proporcionen bienestar al ciudadano y que realmente sean alternativas. ¿Cómo se puede ejecutar una reforma laboral tan agresiva como la que se lleva a cabo para luego decir que el paro no va a dejar de aumentar? Se habla del paro, de los ajustes, de la crisis como si fueran fenómenos de la naturaleza, incontrolables, impredecibles, fuera del control de los gobiernos. Nos hablan de la obligatoriedad de las medidas como si fueran leyes naturales, resultado del determinismo científico. Sólo para desideologizar algo que sin duda tiene una gran carga ideológica y para justificar el abuso fragante que supone la puesta en marcha de sus políticas.
      Las mayorías absolutas no son cheques en blanco para el gobierno de turno. Por suerte participar en democracia también es ejercer el derecho a la huelga y hacer oír nuestras voces cuando la ocasión lo merece.
     Y esta ocasión me pareció que lo merecía. De forma urgente.
     Con todos mis respetos. Sinceramente suyo
Ismael Serrano

CERRADO POR HUELGA GENERAL


Las razones para una huelga general (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 27 de marzo de 2012

Este artículo detalla las razones por las cuales la huelga general está más que justificada en respuesta a las políticas que está realizando el gobierno conservador de España. 

Mírese como se mire, muchas de las políticas públicas del gobierno del Partido Popular tienen como objetivo disminuir los salarios y reducir la protección social. Tal objetivo se justifica con el argumento de que hay que recuperar la confianza de los “mercados financieros”, temerosos éstos de que el elevado déficit del Estado español imposibilite el pago de los intereses de la deuda pública, creando un grave problema para tal Estado, pues no podrá conseguir dinero prestado de tales mercados para realizar sus funciones. Esta justificación ha adquirido la dimensión de dogma, impuesto por las autoridades que rigen la Eurozona y la Unión Europea. En realidad, tales autoridades ya han nombrado un supervisor que instruya al gobierno español sobre cuándo y cómo alcanzar tales objetivos, convirtiendo a España en un protectorado, con escasa soberanía y capacidad de decisión nacional. Tal argumento requiere para su sostenibilidad que la población crea que tales medidas, que son altamente impopulares, son necesarias para recuperar su bienestar, presentándolas como las únicas posibles.
Lo que la ciudadanía debería conocer (y no es fácil que conozca, debido a la escasísima diversidad ideológica existente en los medios de información y persuasión del país) es que cada uno de los supuestos que sostienen tal justificación es erróneo. La evidencia científica ampliamente disponible muestra los siguientes hechos:
- La falta de confianza de los llamados mercados financieros hacia la economía española no se debe, en este momento, al “excesivo déficit” o a la “excesiva deuda pública” (más baja que la de Alemania), sino al escaso crecimiento económico, que empeorará con las medidas de recortes de gasto público (incluyendo gasto público social) y de empleo público, y con la reducción de los salarios. La evidencia de que tales medidas empeorarán la situación económica es abrumadora. Ha pasado en Grecia, está pasando en Portugal, y ocurre también en España.
- Los intereses de la deuda pública están altamente influenciados por el comportamiento del Banco Central Europeo (BCE), el cual es, en realidad, más un lobby de la banca que un banco central. El BCE está ayudando masivamente a la banca europea (incluyendo la banca española) a costa de no ayudar a los Estados. Si el Banco Central Europeo fuera un banco central, España y los otros países periféricos de la Eurozona no tendrían el problema que tienen en poder vender deuda pública, pues tal banco compraría tanta como fuera necesario para bajar sus intereses. Ahora bien, el hecho de que el Banco Central Europeo no intervenga y ayude a los Estados comprando deuda pública directamente, es precisamente para beneficiar a los bancos. La evidencia de que esto es así es también abrumadora.
- En realidad, el elevado desempleo de España no se debe ni a las “supuestas” rigideces del mercado de trabajo ni a la “excesiva” protección social. España fue, en 2011, el país junto con EEUU e Irlanda, donde proporcionalmente se despidieron más trabajadores, tanto fijos como temporales. Y el gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15 (el grupo de países de semejante nivel de desarrollo económico al español). La evidencia científica de que los recortes sociales y las reformas del mercado laboral no solo no crearán empleo sino que lo destruirán, es contundente y abrumadora.
La pregunta que el lector se hará es: ¿por qué, entonces, el Partido Popular hace tales políticas? La respuesta es que los intereses que representan –la banca y la gran patronal- sí que se están beneficiando de estas políticas. En realidad, están consiguiendo lo que siempre han deseado. Están utilizando la crisis que ellos crearon (y muy en especial, la banca) para alcanzar lo que siempre quisieron, es decir, bajar los salarios, disminuir la protección social y privatizar el Estado del Bienestar. Y lo están haciendo sin que hubiera un mandato popular. En realidad, habían negado que harían cada una de las medidas que están ahora implementando. Este insulto democrático debe denunciarse en una democracia. Y la manera de responder es con una huelga general.
Una última observación. No es casualidad que los países que tienen mayores problemas económicos y financieros en la Eurozona son aquellos países que han estado dominados por periodos más largos de su historia, por las fuerzas conservadoras: Grecia, Portugal y España. En estos países, los Estados han sido influenciados en gran manera por la banca, la gran patronal y las grandes fortunas, que explica la regresividad de sus políticas fiscales y el gran fraude fiscal. Según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español, el 72% de todo el fraude fiscal en España lo realizan estos grupos, cuya influencia sobre el Estado es enorme. Esta situación explica la pobreza del Estado español (tanto central, como autonómico y municipal), su deuda pública y el subdesarrollo de su Estado del Bienestar. Son estas mismas fuerzas financieras y económicas las que ahora están imponiendo tales políticas, con el apoyo de las elites gobernantes de la Eurozona. De ahí que una huelga general es también una continuación de una larga historia para recuperar la democracia y el bienestar de la ciudadanía, denunciando los responsables, dentro y fuera de España, de su escaso desarrollo social.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Lo que no se dice sobre Grecia (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 28 de marzo de 2012

Este artículo señala las conexiones entre la banca alemana y el complejo militar del Estado griego, habiendo sido éste uno de los mayores responsables de la deuda griega, que el gobierno alemán quiere ver disminuida desmontando el escaso Estado del Bienestar de Grecia, sin apenas tocar el gasto militar. La supuesta ayuda a Grecia es básicamente para pagar a los bancos alemanes, entre otros, por las deudas contraídas en Grecia, en parte, por el sector militar.

Parece que, por fin, los dirigentes de la Eurozona (junto con el Fondo Monetario Internacional) han acordado un préstamo de 130.000 millones de euros al gobierno de Grecia para que ésta pueda pagar sus deudas. Es, pues, una transferencia de fondos a la banca europea, propietaria de la deuda pública griega, y muy en especial a la banca alemana, francesa y griega. A cambio, Grecia se convierte en una colonia de Alemania, pues cualquier decisión presupuestaria del gobierno griego tiene que se aprobada básicamente por el gobierno alemán Merkel. Las medidas impuestas por Alemania beneficiarán a la banca europea, incluyendo la banca y la gran patronal griega. La clase trabajadora perderá, según tales condiciones, gran número de los derechos, con enormes recortes en los servicios públicos del Estado del Bienestar, como sanidad y educación. En realidad, el dominio del establishment financiero y económico griego sobre el Estado griego durante, no sólo su periodo dictatorial, sino también su periodo democrático, es responsable del enorme retraso del Estado del Bienestar en Grecia. El fraude fiscal es enorme, como lo atestigua que el 94% de los griegos declaran ingresos inferiores a 30.000 euros al año. Según las cifras del fisco, Grecia apenas tiene ricos o súper ricos.
Dentro del establishment griego hay uno que está muy privilegiado por el Estado griego y que no ha sido afectado por las medidas de austeridad impuestas por Alemania. Es el complejo militar industrial. Grecia es el país europeo que proporcionalmente se gasta más en el sector militar. En realidad, es uno de los cinco países del mundo que importa más armas. Y la mayoría de estas armas se las venden a Grecia los siguientes países: Alemania, Francia y EEUU. Casi mil tanques Leopard fueron comprados en 2009 (ya en plena época de crisis) de su productor en Alemania. Y en 2010 también compró a Alemania 223 howitzers y un submarino al coste de 403 millones de euros. En realidad, Grecia se gasta más del doble del promedio que se gastan en armas los países de la OTAN. Parte de la deuda pública del Estado griego se originó precisamente con la compra de este equipamiento militar.
La supuesta ayuda de la Eurozona liderada por el binomio Sarkozy-Merkel, es precisamente una ayuda de los bancos alemanes y franceses, que prestaron dinero al Estado griego para que éste pudiera comprar armas y enriquecer el estamento militar más grande (proporcionalmente) de la UE-15. Para darse una idea del tamaño de este sector, basta conocer que Grecia tiene un ejército de 156.000 personas para ofrecer, en teoría, seguridad y defensa a once millones de ciudadanos. El Ejército alemán tiene 250.000 personas para una población aproximada de 82 millones de ciudadanos.
Pues bien, este sector es de los que menos recortes recibe en las políticas de recortes. Hasta hoy, y según las propuestas del binomio Merkel-Sarkozy, los servicios públicos del Estado del Bienestar, sanidad y educación, recibieron recortes muy sustanciales. No así sus fuerzas armadas. ¿Por qué un sector militar tan extenso? A primera vista podría creerse que, puesto que Grecia es el país del mundo con mayor marina mercante, una posible explicación sería para guardar tal marina, en tiempos de piratería, como los actuales. Pero la dimensión náutica de tales fuerzas armadas está poco desarrollada. ¿A qué se debe, pues, un gasto tan notable? Entonces, la opción restante es el “peligro de Turquía”. Pero parece que pocos esfuerzos se han hecho para diluir las tensiones con Turquía. Todos los indicadores parecerían indicar que los problemas con Turquía podrían resolverse por vía diplomática. Pero ello no ocurre. Y la causa es que no se desea que se resuelvan. La industrial armamentista, el Ejército y la banca alemana y francesa, no desean que las tensiones desaparezcan. Y de ahí la situación escandalosa (no hay otra manera de definirla) actual. El gobierno alemán está imponiendo unas medidas de austeridad brutales a las clases populares griegas a fin de que el Estado griego pueda pagar a los bancos alemanes los préstamos de dinero que el gobierno de Grecia tuvo que pedir para poder comprar sus juguetes militares. Así de claro.

lunes, 26 de marzo de 2012

¿Por qué EEUU se recupera más rápidamente que la Eurozona? (VICENÇ NAVARRO)

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 26 de marzo de 2012

Este artículo señala que el hecho de que la economía estadounidense se esté recuperando más rápidamente que la economía de la Eurozona se debe a la práctica inexistencia de un gobierno federal en la última zona que tenga como objetivo el estimular el crecimiento económico y la creación de empleo tal como existe en EEUU y la redistribución de recursos entre países (a fin de facilitar la corrección de los enormes desequilibrios generados por los mercados financieros).

La enorme recesión que la Eurozona está sufriendo muestra las grandes deficiencias existentes en tal zona monetaria, consecuencia de la manera como se concibió y como se creó. Una unidad monetaria no se puede establecer sin una gobernanza fiscal y económica. Las deficiencias han transformado la Eurozona en una entidad que sería comparable a que en EEUU, con una moneda común, el lar, no existiera un gobierno central que, entre otras funciones, tuviera la responsabilidad de redistribuir los recursos del país para paliar las grandes desigualdades entre sus Estados, consecuencia del enorme desequilibrio que crean los mercados financieros. La enorme acumulación de capital financiero en Alemania (resultado, en parte, del descenso de las rentas del trabajo en aquel país, como documento en mi artículo “El problema de la Eurozona no está en la periferia, sino en el centro: Alemania”. Sistema Digital. 09.03.12) que, al exportarse, ha posibilitado la aparición de burbujas inmobiliarias (entre otras burbujas) en los países periféricos de la Eurozona, incluida España. Pero además de crear las burbujas especulativas, tal transferencia de fondos del centro a la periferia ha desequilibrado la balanza de pagos de estos últimos países, contribuyendo al crecimiento de las desigualdades entre los países centrales y los países periféricos. Por otra parte, las políticas promovidas por la canciller Merkel y realizadas por el gobierno Rajoy, enfatizando la austeridad de gasto público social y el descenso de los salarios como medida de salir de la crisis, están, además de empeorando la recesión actual, aumentando todavía más las desigualdades entre el centro y la periferia. La evidencia existente de que ello está ocurriendo es ya abrumadora.

¿Cuál es la alternativa?

La solución se puede ver fácilmente en la otra zona monetaria existente en el mundo, la zona dólar en EEUU. En aquella lar zona, el gobierno federal interviene para redistribuir los recursos entre los Estados. Y esta redistribución que transfiere fondos federales de los Estados más ricos a los más pobres es muy sustancial, muy superior a la existente en la Eurozona (donde no existe una estructura federal) y también superior a la existente dentro del Estado español.
Así, de cada dólar que New Mexico aporta al gobierno federal, éste le transfiere 2,03 dólares. Lo mismo ocurre en el resto de los Estados más empobrecidos. Por cada dólar que aportado al gobierno Federal, Mississipi recibe 2,02 dólares, Luisiana 1,78 dólares, West Virginia 1,76 dólares, North Dakota 1,68 dólares, Kentucky y Virginia 1,51 dólares y Montana 1,47 dólares.
Por el contrario, los Estados más ricos reciben del Estado federal menos de lo que aportan. Por cada dólar que New York paga al gobierno federal, recibe 79 céntimos. Un tanto semejante ocurre con California 0.78 dólares, Colorado 0,81 dólares, Connecticut 0,69 dólares, New Jersey 0,61 dólares, Nevada 0,65 dólares, y así un largo número de Estados. Es más, el Federal Reserve Board (el banco central estadounidense) tiene como objetivo no sólo controlar la inflación, sino también estimular la economía y el crecimiento económico, lo cual explica que la economía estadounidense se esté recuperando mucho más rápidamente que la europea. Por cierto, el gobierno federal representa el 19% del PIB, mientras que el gobierno europeo, la Comisión Europea, tiene un presupuesto que representa sólo el 1,23% del PIB de la Eurozona.
Estos factores contribuyen a que las diferencias de desempleo entre Estados sean mucho menores en EEUU (Nevada 12,7%, el más bajo North Dakota 3,2%) que en la Eurozona (en febrero de 2012, España 22,9%, Holanda 4,9%).
El gobierno federal de EEUU estimula el crecimiento económico y la creación de empleo a través de distintas intervenciones públicas que van desde las políticas del Banco Central (el Federal Reserve Board) a las políticas redistributivas que favorecen la demanda agregada que estimula economía. Ninguna de estas políticas existe en la Eurozona. De ahí su estancamiento. Y ahí están los datos que lo muestran claramente. Ignorar tales datos y enfatizar las políticas de austeridad es un profundo error.
Dos últimas notas. Una es que esta situación se sustenta en EEUU, en parte, en una mayor movilidad territorial, principalmente laboral, relacionada, en parte, con el hecho que el porcentaje de la población que vive en alquiler es mucho más elevada en EEUU que en los países de la Eurozona. Es incoherente que el Partido Popular esté estimulando la propiedad de la vivienda y a la vez exija mayor flexibilidad laboral, que incluye flexibilidad territorial.
Las políticas adoptadas por el gobierno Rajoy favoreciendo la propiedad de la vivienda, además de desviar recursos hacia tal sector (que originó la crisis especulativa), empobreciendo otros sectores más necesarios y productivos, contribuye a la rigidez del mercado laboral, pues una de las causas de escasa movilidad de la población de un territorio a otro en España es un excesivo porcentaje de la población que vive en propiedad (aunque endeudado), en lugar de alquiler. Es un ejemplo más de la negatividad de sus intervenciones públicas.
La otra observación es que el mayor acto redistributivo existente en la Unión Europea lo realiza el Banco Central Europeo, el cual, dirigido por el Sr. Mario Draghi, ha transferido grandes cantidades de dinero a la banca europea para ayudarla. Hay que entender que la expresión “ayudar a Grecia o a su Estado” es ayudar a la banca. De cada euro aportado bajo tal argumento, sólo 19 céntimos van a ayudar al gobierno griego. El resto va a la banca. La redistribución es enormemente regresiva. Y sus cantidades son enormes. La llamada ayuda a los Estados es minúscula en comparación. Y ahí está parte del problema.