viernes, 26 de agosto de 2011

6 sencillas medidas para reducir el déficit aumentando los ingresos públicos (EDUARDO GARZÓN ESPINOSA)

El déficit público es la diferencia entre los gastos y los ingresos del estado. Por lo tanto, si el objetivo es reducir el déficit se puede lograr tanto recortando los gastos como aumentando los ingresos. Estamos muy acostumbrados a contemplar cómo los dirigentes políticos prefieren disminuir el déficit mediante la primera opción., y cómo ignoran la segunda. Desde la aparición del problema de las cuentas públicas, el gobierno ha adoptado numerosas y diversas medidas que pasan por recortar el gasto público: rebaja del salario de los funcionarios, eliminación del cheque bebé, aumento de la edad de jubilación, congelamiento de las pensiones, eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial, reducción del gasto farmacéutico, modificación de la ley de Dependencia, reducción de la ayuda al Desarrollo, reducción de inversión pública… Y apenas unas pocas medidas para aumentar los ingresos públicos, entre los que destaca un aumento del IVA que es una medida altamente regresiva (es decir, trata por igual a ricos y a pobres, perjudicando por ende a los segundos al partir de una situación inicial inferior).

Gastos públicos

Una simple ojeada a la batería de recortes de gasto nos basta para darnos cuenta de que todos ellos perjudican a la clase trabajadora y a los que menos recursos tienen. Salen perdiendo los funcionarios, las madres trabajadoras, los pensionistas, los beneficiarios del gasto sanitario público, los beneficiarios de las medidas de dependencia, los países subdesarrollados… En definitiva, salen perdiendo todas aquellas personas que se benefician del Estado del Bienestar. Si recordamos el funcionamiento del Estado del Bienestar consistente en recolectar recursos de toda la ciudadanía para favorecer a las personas que menos renta tienen, concluimos sencillamente que los recortes del gasto público perjudican a este último grupo. Al fin y al cabo, a las personas más adineradas no les afectará que reduzcan los servicios públicos de sanidad, de dependencia, de pensiones o cualquier ayuda de otro tipo ya que podrán acceder a estos servicios en el mercado (que exige un precio más alto pero que se pueden permitir). Las personas con menos recursos, en cambio, no podrán acudir al mercado y el abastecimiento de tales servicios se verá restringido.
Por otro lado, ninguna de esas medidas atenta contra los intereses de las personas más acaudaladas y poderosas. Los recortes de gasto van destinados a reducir el tamaño del Estado del Bienestar, pero por ejemplo no van dirigidos a reducir el gasto que supone mantener las concesiones y ayudas a la Iglesia Católica, que recibe al año 10.000 millones de euros de las arcas públicas. Ni tampoco a reducir el gasto militar, que alcanza los 8.500 millones de euros anuales. Ni tampoco a disminuir el gasto destinado a la Corona Española, la cual recibe 8 millones de euros anuales del presupuesto del estado. De llevar a cabo estas medidas, los perjudicados serían otros sujetos muy diferentes a las clases trabajadoras: serían fundamentalmente la Iglesia, la Corona, y las empresas armamentísticas. Estas instituciones y agentes sociales tienen mucho más poder que las clases populares para poder defenderse de las actuaciones del gobierno e influir para que las medidas no afecten a sus intereses.

Ingresos públicos

Lo mismo ocurre por el lado de los ingresos. Como vimos, aumentar los ingresos públicos sólo es eficaz si se hace aumentando los impuestos a las rentas más altas. Pero estas rentas son precisamente las que mayor poder y mayor capacidad de influir tienen sobre los círculos políticos, y por tanto, estas medidas encuentran mayores dificultades políticas para llevarse a cabo. Sin embargo, técnicamente todas ellas son factibles. Entre estas medidas destacan:

1) Restablecimiento del Impuesto sobre el Patrimonio. Este tributo recaudaba fondos fundamentalmente de las personas más acaudaladas ya que son las que poseen más propiedades. Las personas menos adineradas apenas se veían afectadas al disfrutar de pocas propiedades. La recuperación de este impuesto supondría una recaudación de unos 2.000 millones de euros anuales.

2) Reforzamiento del cuerpo de inspectores de Hacienda y aumento de las investigaciones a grandes fortunas, de las cuales sólo declara el 20% de las existentes en nuestro país. Según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra, por estas vías se dejan de ingresar unos 80.000 millones de euros cada año.

3) Modificación del IRPF para que las grandes fortunas tributen a mayores tipos impositivos. Así se hacía hace unos pocos años en nuestro país y así se hace actualmente por ejemplo en los países nórdicos, donde los grandes ricos aportan entre el 50% y el 59% de su renta mientras en España sólo aportan el 43%.

4) Aumento de la tributación de las grandes empresas S -como Inditex- que actualmente tributan al 1% mientras las pequeñas y medianas empresas lo hacen al 25%.

5) Tributación por parte de la Casa Real Española, la cual recibe de los fondos presupuestarios unos 8 millones de euros, todos libres de impuestos.

6) Eliminación del régimen fiscal especial que permite que las empresas de alquiler de las entidades de crédito (SOCIMI) puedan alquilar los grandes patrimonios inmobiliarios adquiridos de los desahucios y embargos.

Viabilidad de las medidas

No es cierto –como se nos dice constantemente- que las actuaciones realizadas por el gobierno sean las únicas que se pueden tomar para reducir el déficit público. Se nos dice que los recortes son indeseables, pero a la vez inevitables porque algo hay que hacer y eso es lo único que se puede hacer. Pero es mentira. Lo que ocurre es que, de entre todas las alternativas existentes para reducir el gasto o aumentar los ingresos, no se llevan a cabo aquellas medidas que perjudican a los agentes sociales que tienen más poder para influir y presionar sobre la agenda política. Por lo tanto, finalmente los costes de las disposiciones políticas son soportados por aquellos que no tienen medios para defenderse: las clases populares.
Los continuos mensajes lanzados desde los grandes medios de comunicación y desde todos los poros de influencia y poder que tiene el sistema social, económico y político; nos hacen creer que las medidas que han sido adoptadas son las únicas que se pueden tomar. Otras actuaciones, nos dicen, son ineficientes, ineficaces, o imposibles de realizar. Y de tanto repetirlo nos lo acabamos creyendo. Pero hemos de tener muy claro que cualquier otra opción es perfectamente viable, y que si no se lleva a cabo es porque aquellos que resultarían afectados influyen y presionan mediante su poder fáctico para imponer sus intereses en la agenda política de los gobernantes.

http://eduardogarzon.economiacritica.net/

Entrevista al profesor Navarro sobre el pacto PSOE-PP

El blog del profesor Navarro publica una entrevista realizada por la Asocicación de Estudiantes Progresistas de Cataluña sobre la propuesta pactada por el gobierno Zapatero con el PP de limitar el gasto público. 26 de agosto de 2011

Pregunta (P.) ¿Por qué considera usted la medida propuesta por el Presidente Zapatero, medida que parece contar con el apoyo del Partido Popular, como negativa? El argumento que utilizan los proponentes de tal medida es que un estado no debe gastar por encima de sus posibilidades. Y de ahí deducen la necesidad de impedírselo.

Respuesta (R.) El estado español no gasta por encima de sus posibilidades. Antes al contrario, los datos muestran que el gasto público por habitante de España está muy por debajo de tales posibilidades. En realidad, es el más bajo de la UE-15. Los datos muestran que no es cierto que exista un despilfarro de gasto público y que haya que frenarlo. La mayoría del gasto público es gasto público social, es decir, gasto en transferencias públicas como pensiones y servicios públicos del Estado del Bienestar como sanidad, educación, servicios domiciliarios a las personas con dependencia, escuelas de infancia, servicios sociales, ayudas a las familias, y otros servicios que tienen una enorme importancia en determinar el bienestar y calidad de vida de la ciudadanía. El gasto público social, que cubre estas diferentes dimensiones del estado del bienestar español, es muy bajo, muy por debajo de lo que le corresponde por el nivel de riqueza del país.

(P.) Pero el Estado está en déficit. ¿No es ello un indicador de que se gasta demasiado?

(R.) No. El déficit público no es un buen indicador de que el Estado se gaste demasiado. En el déficit se miden dos dimensiones. Una es el gasto. Pero la otra dimensión son los ingresos. Cuánto dinero un Estado ingresa en sus arcas determina también el tamaño del déficit público. Y ahí radica el problema. No es que en España el gasto sea demasiado grande. Lo que ocurre es que los ingresos al Estado son demasiado bajos. Representa sólo el 32% del PIB, mucho más bajo que el promedio de los países de la UE-15, que es el 44%. En Suecia, el país que tiene el estado desarrollado más avanzado de la UE-15, el porcentaje es 54% del PIB.

(P.) ¿Y porque es tan bajo? ¿Se debe ello a que los impuestos sean muy bajos?

(R.) La categoría de impuestos es muy amplia. Para responder a su pregunta hay que conocer y ser conscientes de quién paga impuestos y qué tipo de impuestos. En España, la mayoría de la ciudadanía que trabaja y que está en nómina ya paga impuestos (sobre la renta), en cantidades que, proporcionalmente, son comparables a las de sus homólogos en el promedio de la UE-15. Fíjese que el trabajador de la manufactura, por ejemplo, ya paga en impuestos un porcentaje  que es aproximadamente el 74% de los impuestos que pagan nada menos que sus homólogos en Suecia, el país donde los impuestos son más elevados. No puede, por lo tanto, decirse que la mayoría de españoles no pagan suficientes impuestos.
La gran diferencia en España con el promedio de la UE-15 es, sin embargo, en las rentas superiores, en las grandes empresas y en la banca. Ahí sí que la diferencia entre lo que pagan estos colectivos en España y lo que pagan sus homólogos en el promedio de la UE-15 es muy sustancial. El 1% de la población de renta superior de España paga sólo el 20% de lo que pagan sus homólogos en Suecia.

(P.) Pero se nos dice por las autoridades fiscales que el nivel de progresividad fiscal en los impuestos sobre la renta en España es semejante al resto de la UE.

(R.) No es cierto. Pero incluso más importante que las diferencias nominales son las diferencias reales, es decir, lo que en realidad tributan. Las deducciones y el fraude fiscal están muy extendidos en estos sectores. El sindicato de los Inspectores de Hacienda del Ministerio ha publicado recientemente un informe que muestra claramente el grado de regresividad de la carga fiscal. Las grandes empresas pagan mucho menos que las medianas y pequeñas empresas, y las rentas superiores pagan unos porcentajes menores que la mayoría de la ciudadanía. Y las rentas derivadas del capital tributan en la práctica sólo el 10%, mucho menos que el promedio de lo que pagan las rentas del trabajo (entre un 28% y un 32%)

(P.) Entonces no es cierto que no existan recursos. Parece, pues, que sí existen. ¿Qué pasa?

(R.) Que el Estado no los recoge. No tiene la voluntad política de enfrentarse con estos grupos de presión y con estos colectivos. El problema de la deuda pública no es un problema económico o fiscal. Es un problema político.

(P.) No es cierto, pues, que nos estemos gastando más de lo que tenemos.

(R.) No. No es cierto. Y además es fácil de demostrarlo. El PIB per cápita de España ya es el 94% del promedio de la UE-15, pero en cambio el gasto público social por habitante es sólo el 74% del promedio. Si fuera el 94%, el Estado tendría 66.000 millones de euros más. Otro dato, si España tuviera la misma política fiscal que Suecia, el Estado ingresaría 200.000 millones de euros más de los que ingresa.

(P.) Otro argumento que se utiliza es que otros países han constitucionalizado el límite de gasto. Parece que esta propuesta se está generalizando en la mayoría de países de los dos lados del Atlántico. En EEUU, los estados, por ejemplo, tienen que tener sus presupuestos en equilibrio. ¿Por qué no España?

(R.) En primer lugar no es cierto que todos los países tengan escrito en su Constitución tal propuesta. Al revés, sólo Alemania lo tiene. Está gobernada por una coalición conservadora-liberal, que ha aprobado en su Parlamento tal propuesta. Hoy la Unión Europea está gobernada por las derechas y quiere imponer estas medidas a todos los estados miembros de la UE a fin de reducir la dimensión social de la UE. En EEUU tal propuesta de constitucionalizar un límite de gasto la está haciendo el Partido Republicano, controlado por el Tea Party, que es una formación de ultraderecha.

(P.) Pero en EEUU, a los Estados no se les permite tener un déficit.

(R.) A los Estados de EEUU no se les permite tener déficits en gastos corrientes, pero sí que se les permite endeudarse en inversiones. Aquí en la UE no se hacen estas distinciones. Todo el gasto público se pone bajo la misma categoría.
Pero mucho más importante que esto es que los estados de EEUU son estados de un sistema federal que si que tiene déficit público. Hoy, por ejemplo, es el 8,9% del PIB, más alto que el que tiene España. Y existe en este estado federal un Banco Central, el Federal Reserve Board, que compra deuda pública de los estados, imprimiendo dinero que transfiere a los estados En la UE, el Banco Central tiene prohibido comprar deuda pública y provee liquidez a los bancos privados, pero no a los Estados. De ahí que los Estados de la Eurozona sean muy vulnerables a la especulación de los mercados financieros, pues no tienen herramientas para defenderse Ello no ocurre en EEUU. El Estado federal asiste a los estados. California tiene una deuda semejante a Grecia, y sin embargo, la situación de aquel estado no es comparable a la de Grecia o España, debido a la existencia del gobierno federal que la ayuda.

(P.) ¿Cómo es que se hace esta propuesta de limitar el gasto ahora?

(R.) Esta propuesta ha sido una constante en las propuestas de la derecha española, que siempre ha intentado reducir el Estado y la protección social para debilitar al mundo del trabajo. Surge de la percepción equivocada de que el Estado ha crecido demasiado y es responsable de la crisis actual. Así lo ha dicho el Sr. Rajoy, presidente del partido Popular, en muchas ocasiones. Escríbase como se escriba la propuesta final pactada entre Zapatero y Rajoy, el objetivo central de tales reformas es reducir el rol del Estado. De ahí que sea hoy la bandera de las derechas neoliberales en todas partes.

(P.) Pero en España la está proponiendo un gobierno socialista
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(R.) En España, el que hizo primero esta propuesta fue el Sr. Rajoy, Presidente de una coalición conservadora-neoliberal, cuyo liderazgo es muy cercano al pensamiento del Partido Republicano, hoy controlado por el Tea Party. La derecha en España y en la Unión Europea se ha ido radicalizando, invadiendo el terreno de la ultraderecha. Esto está muy claro en las áreas de política económica. La diferencia entre, por ejemplo, el Canciller Kohl, y Angela Merkel, es enorme.
En cuanto al PSOE, éste es un partido de centroizquierda, cuyas bases electorales están más a la izquierda que su dirección, sobre todo de su equipo económico, el cual tiene claramente una orientación neoliberal. El gran error del presidente Zapatero ha sido la elección de sus asesores económicos, la mayoría muy próximos a la banca o a la gran patronal. Muchos de ellos proceden de estos grupos y vuelven a integrarse en ellos cuando dejan el poder, tal como ocurre en EEUU. Hay una puerta giratoria entre los poderes económicos y financieros y los asesores económicos del gobierno. Ocurre también en los gobiernos conservadores del PP, pero se nota menos porque es lo que uno ya espera de un gobierno de derechas. Es más llamativo, sin embargo, en un gobierno de centroizquierda, y naturalmente, más preocupante. Todos los miembros del equipo económico, ya sean en el Ministerio de Economía, ya sean en La Moncloa, han compartido una ideología neoliberal que domina la cultura económica en nuestro país. Recuerde la famosa frase del Ministro Solbes, que indicó “que la medida de la cual él estaba más orgulloso era el de no haber aumentado el gasto público en España”, dicho por un Ministro de un gobierno socialista, en el país que tenía, y continúa teniendo, el gasto público, incluyendo el gasto público social, más bajo de la Unión Europea. De ahí que el Sr. Rajoy dijera que era el único Ministro del gobierno Zapatero que él aprobaba. Y ahora, vemos como Rajoy apoya la propuesta de limitar el gasto público, acentuando y proclamando que él fue el que la había propuesto, y muy orgulloso de ello.

(P.) ¿Y cómo explica que el gobierno Zapatero haga esta propuesta?

(R.) Se dice mucho que debido a la presión de los mercados financieros. Y es más que probable que el gobernador del Banco Central Europeo le pusiera al gobierno español esta medida como condición de que el BCE comprara deuda pública. Ahora bien, no hay que olvidar o ignorar que la mayor preocupación que estos mercados están expresando hoy no es el tamaño del déficit, sino el estancamiento de la economía. La falta de crecimiento económico es el mayor problema que existe en España y en Europa. Creerse que la reducción del déficit y el límite del gasto público estimulará el crecimiento económico  -que es lo que el pensamiento neoliberal asume- es permitir que el dogma tome prioridad sobre los datos empíricos y el conocimiento histórico. Nunca antes en el mundo se ha remontado una Gran Recesión o Depresión sin un aumento significativo del gasto público. Y existe ahora una clara relación entre recortes de gasto público y caída de nuevo en la recesión. El caso de Grecia es el más claro, pero no el único.

(P.) Entonces, ¿cree usted que hay más en lo que ocurre que la famosa “presión de los mercados”?

(R.) Lo que están haciendo las derechas es utilizar el argumento de “la presión de los mercados” para conseguir lo que siempre han deseado, es decir, el descenso de los salarios y de la protección social y la privatización del Estado del Bienestar. No ignoren que el liderazgo de la avalancha neoliberal lo ofrece la banca que siempre ha deseado la privatización de la Seguridad Social y de los servicios públicos del Estado del Bienestar, desde la sanidad a la educación. De ahí que sea incoherente que un gobierno socialista acepte como suya tal propuesta.

(P.) Usted ya había predicho que ello ocurriría

(R.) Así es. No hay plena conciencia en grandes sectores de la intelectualidad española de lo sesgado hacia la derecha que está el Estado español, resultado del dominio que las fuerzas conservadoras, herederas del franquismo, tuvieron en el proceso de la transición. Fíjese lo que ha estado ocurriendo estos días. El gobierno español ha sido el primero en seguir las instrucciones de Merkel y Sarkozy y pedir la inclusión de la limitación del gasto público en su Constitución. No hay ningún otro país que lo haya hecho. Como en otras ocasiones, el Estado español es el discípulo más aventajado de la ortodoxia neoliberal. Y, por otra parte, es el último país en considerar el aumento de los impuestos de los ricos y súper ricos como manera de reducir el déficit. Por fin lo están considerando cuando todos los demás ya lo han hecho. Incluso David Cameron y Silvio Berlusconi lo habían hecho. Y aquí, Elena Salgado dijo hace sólo unas semanas que consideraba tal medida innecesaria. Hoy la proponen porque otros lo hacen.

(P.) Mientras, se promueve el mensaje de que el sector público está hipertrofiado

(R.) Como ya le he dicho anteriormente, los datos muestran que, al revés, está muy poco desarrollado. Insisto en que el gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15. España está a la cola de la Europa Social. Los datos están ahí para todo el que quiera verlos (www.vnavarro.org).
En realidad, el hecho de que el debate se centre en la reducción el déficit en lugar de una reforma fiscal progresiva que aumente los ingresos al estado es, en sí, el mejor indicador del poder de los grupos y clases dominantes en España y en Europa.

(P.) Por último, ¿qué le parece la propuesta que acaba de salir en la prensa de que se aprobará por Ley que el máximo déficit tolerable sea el 0.4% del PIB?

(R.) Como bien documenta David Lizoain en su web (lizoain.tumblr.com), y que yo he puesto en mi blog (www.vnavarro.org), ninguno de los mayores países de la Unión Europea ha tenido ese déficit en los últimos veinte años. Me parece de un dogmatismo que raya en lo irreal, que se exija este déficit que imposibilita cualquier política fiscal. Es el triunfo del dogma neoliberal que alcanza dimensiones totalmente irreales.

jueves, 25 de agosto de 2011

El insoportable error del 0,4% (DAVID LIZOAIN)

La reforma de la constitución que se pretende hacer es un error tanto de forma como de fondo. Esta entrada pretende mostrar que limitar el déficit estructural del país al 0,4% mediante una ley orgánica también es una política radicalmente aberrante para una economía avanzada.
Este gráfico muestra el déficit estructural de los países del G-7 desde 1993 e incluye una proyección 
hasta el 2012

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Fuente: OECD

Como se puede ver, un déficit estructural superior al 0,4% es habitual. De hecho, en 20 años ni Francia, ni Italia, ni Japón han logrado un déficit inferior. Alemania, quien modificó su constitución al respecto, solo ha tenido un déficit estructural inferior al 0,4% un año de los últimos 20; los Estados Unidos lo ha tenido tres años, el Reino Unido cuatro, y Canadá destaca con doce años de un déficit estructural inferior al 0,4%. Logicamente, en 20 años, ni la zona euro ni el OCDE en su conjunto tuvieron un déficit estructural inferior al 0,4% ni un solo año. Una dato demoledor a este respecto.
Este gráfico muestra el déficit estructural de España durante los mismos años:


Fuente: OECD

España, por su parte, ya superó ese objetivo cinco veces en 20 años, batiendo a todos los países del G-7 salvo Canadá. Por lo tanto, pretender que España fije un limite de gasto para generar confianza es totalmente incoherente. Además, quien se preocupa por la carga de la deuda se acordará que la carga depende de otros factores relevantes, como el crecimiento del país y los tipos de interes.
El concepto del déficit estructural por si mismo tiene poco sentido macroeconomico, señala Nick Rowe, y abre la puerta al malabarismo contable. Un limite de 0,4% es arbitrario a la vez que dinamita la política fiscal, como explica Josep Borrell. La experiencia de las economías avanzadas muestra que es un objetivo irreal y contraproducente. 
Los actores implicados (gobierno y principal partido de la oposición) en esta reforma tan insensata se acabarán arrepintiendo de ella.

P.D. Pueden firmar la petición impulsada por Vicenç Navarro, que pide un referéndum para ratificar la reforma, aquí.


LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD Y DÉFICIT

Merkel y Sarkozy no quieren ya cantar La Marsellesa y ambos entonan el Money, money, del musical Cabaret, que ya canturrean al unísono Zapatero y Rajoy vestidos de Liza Minelli. Nada más apropiado para los tiempos que corren. Liberté, egalité, fraternité y contención del déficit, claman las turbas camino de la Nueva Bastilla. Pero nadie parece dispuesto a decapitar las causas reales de este profundo Versalles sin salida.
Era un clamor popular. El pueblo soberano, por lo visto, no quiere que se mantengan las prestaciones de la Ley de Dependencia, ni que se destinen los presupuestos públicos al I+D+I. La gente se manifiesta en las calle para que los gobiernos no se excedan en el gasto con los parados ni con los indigentes pero exige que puedan criarse libremente tiburones en la pecera de los mercados al pairo de multimillonarios beneficios privados.
En lugar de darle a la maquinita de los eurobonos, ahora toca reformar las Constituciones a la baja, como el Ibex. ¿Por qué no aprovechamos la vez y colamos de rondón, en tales reformas, la prohibición taxativa de los Berlusconi, la obligatoriedad del crédito bancario, o que los notarios obliguen a colocar en cada hipoteca, al igual que en las cajetillas de tabaco, la leyenda de que su consumo puede provocar la muerte o el desahucio?
Media vida reclamando cambios en la Constitución Española, para ampliar las competencias autonómicas o permitir que voten los inmigrantes. Tararí que te vi. Ahora resulta, en cambio, que era fácil colar en nuestra Carta Magna a la peor Europa, a la del avaro de Moliere y la del Tío Paco de las Rebajas. Sin referéndum que valga, eso sí. Todo para el pueblo pero sin el pueblo.

Juan José Téllez

UN REFERÉNDUM NECESARIO

Resultado de una Transición inmodélica de la dictadura a la democracia (realizada bajo el enorme dominio de las fuerzas conservadoras herederas del régimen dictatorial anterior), el sistema democrático español es escasamente representativo, no sólo por estar basado en un proceso electoral muy poco proporcional (que se aleja mucho del principio de que cada ciudadano debiera tener la misma capacidad de decisión en la gobernanza del país), sino también por el escasísimo espacio que se ofrece a la ciudadanía para participar en las decisiones públicas que afectan el bien común. La democracia queda limitada en España a votar cada cuatro años sin que se le ofrezca a la ciudadanía la oportunidad de participar en referéndums vinculantes y otras formas de democracia directa que permitieran una mayor capacidad de incidencia de los ciudadanos en el quehacer común. Es cierto que hay posibilidades de hacer referéndums a nivel del Estado central, pero no es ni fácil ni frecuente, como demuestra la escasez de referéndums que ha habido en España durante el periodo democrático. La única expresión de desaprobación que los representados tienen a su alcance es dejar de votar o votar por opciones distintas cada cuatro años. Ello es un indicador de lo enormemente limitada que es la democracia española.
Hemos estado viendo recientemente cómo partidos gobernantes (tanto a nivel central como autonómico) están aprobando medidas altamente impopulares, que no estaban incluidas en sus propuestas electorales, y que se están llevando a cabo supuestamente por mandato de los mercados financieros, a quienes nadie ha elegido. El 82% de la ciudadanía estaba en contra, por ejemplo, del retraso de la edad de jubilación; el 86% en contra de la congelación de las pensiones; el 68% en contra de los recortes del gasto sanitario, y así un largo etcétera, lo cual no fue un obstáculo para que la mayoría de las Cortes españolas aprobaran tales medidas. Una consecuencia de ello es la enorme distancia que se está creando entre representados y representantes, con la pérdida de legitimidad de los últimos. No es de extrañar que la clase política dominante esté considerada por la población como el tercer gran problema que tiene el país.
Y estamos a punto de ver otro caso en el que una decisión de enorme trascendencia (la reforma de la Constitución, para garantizar un límite al gasto público) se está proponiendo por la dirección de los dos partidos mayoritarios, medida que no estaba en el programa electoral de ninguno de ellos (y que afectará negativamente a la calidad de vida de la mayoría de la población). Y ello sin que se haya consultado al pueblo español, argumentándose, además, que el Estado –como ha dicho en varias ocasiones Rajoy (el dirigente político español que ha promocionado tal medida de limitación de gasto público con mayor frecuencia)– no puede vivir por encima de sus posibilidades. En realidad, España se gasta mucho menos en su sector público (del cual, el capítulo más grande es el del Estado del bienestar) de lo que debiera por su nivel de desarrollo económico. El PIB per capita de España es ya el 94% del promedio de la UE-15, mientas que el gasto público social por habitante (que incluye gasto en pensiones, en sanidad, en educación, en servicios domiciliarios a personas con dependencia, en escuelas de infancia, en servicios sociales, en ayudas a las familias, en vivienda social, entre otros) es sólo el 74% del promedio de la UE-15. Si fuera el 94% (como debiera ser), nos gastaríamos 66.000 millones de euros más en nuestro Estado del bienestar de lo que nos gastamos ahora.
El problema del sector público (del cual el mayor componente es el Estado del bienestar) no es que sea excesivo, sino que está poco desarrollado. España está a la cola de la Europa social (su gasto público social por habitante es el más bajo de la UE-15). Como resultado de ello, sólo uno de cada diez españoles adultos trabaja en los servicios públicos (primordialmente en los servicios públicos del Estado del bienestar). En Suecia, sin embargo, es uno de cada cuatro. Si en España fueran cuatro, se crearían casi cinco millones de puestos de trabajo, eliminándose el desempleo.
Y no nos engañemos. Lo que desean las fuerzas conservadoras, lideradas por Merkel y Sarkozy en la UE, y por Rajoy en España (y ahora por Zapatero), es salir de la crisis a base de reducir todavía más los ya escasamente financiados estados del bienestar de los países periféricos de la eurozona, incluyendo España. De ahí su propuesta de escribir en piedra (poniéndolo en la Constitución) la limitación del gasto público exigiendo una eliminación del déficit público. Su aplicación a España significaría un obstáculo para la corrección de su enorme déficit social. Exigir limitaciones de tal gasto (en un contexto de escaso crecimiento y de reducción de impuestos) no es sólo un suicidio económico (pues se pierde la oportunidad de estimular la economía), sino también una condena a mantener subfinanciado el Estado del bienestar español.
Los ingresos al Estado español son de los más bajos de la eurozona, representando sólo un 34% del PIB (el promedio de la UE-15 es un 44%, y en Suecia un 54%) y ello resultado de una política fiscal sumamente regresiva que favorece enormemente a las rentas superiores a costa de las rentas del trabajo (en las que se incluye a la mayoría de la ciudadanía). De ahí el bajo gasto público, incluyendo el social. Querer frenar este gasto significa, en la práctica, congelar (por mucho que lo nieguen los que proponen tal medida) cualquier corrección de este enorme déficit.
De ahí que se necesite una movilización popular para que tal medida pueda ser confirmada o rechazada por la población española, de la cual deriva todo el poder del Estado. Es importante que a los representantes se les recuerde este principio básico de cualquier democracia.

Vicenç NavarroCatedrático de Políticas Públicas en la Universidad Pompeu Fabra
Ilustración de Patrick Thomas

miércoles, 24 de agosto de 2011

DÉFICIT DE CULTURA DEMOCRÁTICA (RAFAEL ESCUDERO ALDAY)

La propuesta del presidente del Gobierno –respaldada por el PP– de reformar la Constitución para introducir en ella una regla que limite el déficit público y el endeudamiento del Estado pone de manifiesto, precisamente, el déficit de cultura democrática y constitucional de nuestros dirigentes.
Sorprende la rapidez con la que se quiere tramitar esta reforma–ya el presidente del Congreso ha sugerido fechas para un pleno extraordinario el 30 de agosto– con las cautelas que siempre se han alegado por los dos partidos mayoritarios a la hora de reformar la Constitución. Hasta la fecha, sólo ha habido una reforma, en 1992, para adaptar el texto al Tratado de Maastricht, y las tímidas propuestas formuladas para modificar algunos de sus puntos siempre cayeron en saco roto.
Ahora, se fundamenta la urgencia en la necesidad de adoptar medidas que fortalezcan la confianza en la economía española y que avancen en el proceso de consolidación de la unión económica y monetaria. Se argumenta que la reforma se llevará a cabo a través del procedimiento simple que prevé la Constitución en su artículo 167. Es decir, que basta con su aprobación por una mayoría de tres quintos de cada Cámara, Congreso y Senado. Sólo si lo solicitara el 10% de los miembros de cualquiera de las cámaras, la reforma sería sometida a referéndum para su ratificación por la ciudadanía. Aunque el portavoz de IU ha anunciado que así lo solicitará, esta última posibilidad es difícil que prospere dado el equilibrio de fuerzas existente en el Parlamento.
Esta vía hace pensar que el nuevo texto se incluirá previsiblemente en el Título VII de la Constitución: “Economía y Hacienda”. Sus artículos contienen una serie de mandatos heterogéneos relativos al rol de los poderes públicos en el desarrollo y planificación de la actividad económica. Introducir un límite al déficit público en este título oculta el verdadero alcance de esta medida, cuyas consecuencias suponen una modificación sustancial del Estado social y democrático de derecho consagrado en el artículo 1 de la propia Constitución. Por un lado, la limitación del gasto público afecta decididamente a derechos como la educación y la sanidad que vertebran el Estado social. Por otro, excluir a la ciudadanía de una decisión de tal calado supone un nuevo golpe a ese Estado democrático al que se dice aspirar. En pocas ocasiones como esta se pone de manifiesto con tanta claridad cómo el recorte en derechos sociales suele ir acompañado de una merma de derechos políticos.
Por ello, hay razones para pensar que la vía sugerida para tramitar la reforma no es la que pretende la Constitución para una decisión de tanta importancia. Su artículo 168 establece que cuando se trate de una revisión total o de una parcial que afecte al Título Preliminar –que contiene las bases del Estado social y democrático de derecho–, a los derechos fundamentales o a la Corona, la reforma requerirá un procedimiento agravado con los siguientes pasos: aprobación inicial por dos tercios de cada Cámara, inmediata disolución de las Cortes, aprobación de la reforma por idéntica mayoría de las nuevas cámaras y ratificación mediante referéndum. Un procedimiento más garantista, que requiere la participación directa de la ciudadanía ante decisiones relativas al núcleo duro del texto constitucional.
Este procedimiento es el que se pretende evitar por los proponentes de la reforma. Para ello alegan que esta no afecta al núcleo duro de la Constitución, desvinculando así el límite del déficit con las políticas sociales. Sin embargo, la relación existente entre la regla de techo de gasto y el Estado social de derecho exige que su inclusión en el texto constitucional se haga en la parte que define sus aspectos esenciales, es decir, en su Título Preliminar. Que la medida en cuestión no se incluya en este título ofrece serias dudas sobre la constitucionalidad de la propia reforma.
Hasta la fecha, el Gobierno había sostenido que bastaba la ley para garantizar el control del gasto público y la estabilidad presupuestaria. ¿A qué se debe este súbito cambio de opinión? Apadrinada por el eje franco-alemán, la reforma constitucional es una insistente demanda de los mercados y que, asimismo, podría estar incluida en la famosa carta con las condiciones que el Banco Central Europeo manda a los estados cuya deuda compra. Aunque se intuye, esto último nunca lo sabremos; por lo menos, hasta que el presidente del Gobierno –en un deseable ejercicio de transparencia democrática– haga público el contenido de dicha carta.
Lo que no ofrece dudas es la nula legitimidad política con que cuenta este Parlamento a la hora de abordar una reforma constitucional. En el mes de agosto, y con la fecha de las próximas elecciones ya anunciada para noviembre, el Parlamento se dispone a realizar una reforma exprés sin posibilidad alguna de debate ciudadano. El mensaje que se transmite es que las reformas económicas demandadas por entidades tan poco democráticas como el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional o los mercados, han de hacerse de forma urgente y perentoria, ignorando que tales reformas suponen una redefinición de los aspectos centrales de la Constitución y requieren, por ello, la participación ciudadana mediante referéndum.
¿Es este el mensaje que el Parlamento español quiere lanzar a una ciudadanía que demanda en las calles más y mejor democracia? ¿Es esta la democracia que queremos?

Rafael Escudero Alday
Profesor titular de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid

martes, 23 de agosto de 2011

TE DEBO UNA CANCIÓN (ISMAEL SERRANO)

Para Montse (con permiso de Joaquín al que le debo mil canciones)
Te debo una canción,
que hable de mujeres con piel de quinoto,
de hombres con voz de caracola,
de borracheras al pie de acantilados
mientras el sol acuchilla el horizonte,
de perros correteando por el césped del Retiro,
y libros abandonados en los bancos.
Pero la luz estroboscópica
de estos días de hecatombe financiera,
de tierra ennegrecida por el incendio,
esta nube de cenizas que levanta cada paso,
la luz de notario que escribe este futuro
sin árboles, sin libros y sin hijos,
apenas me deja hueco en el pulmón para un suspiro,
tiempo que perder en la cocina,
calma para darte la canción que aún no te he escrito.
Te debo una canción
que hable del borde la vida
allá donde navegas de lunes a viernes,
soplando las costras en las almas,
pedazos de diamante maltratado
que tu lustras con paciencia, generosa.
Que hable de tu risa azulmarino
tu voz desalambrando la mañana
de la bronca que suena a maremoto
si tu marido y yo llegamos tarde,
la noche nos abriga como madre
que teme que sus hijos se hagan grandes.
Pero este mes viene desmadejado
y todo trae el sabor de un vino malo,
agriado por la sal que traen los llantos
de las salas de embarque hacia la nada.
Difícil es tejer las melodías,
si el mundo se deshace este verano
como los nombres que ha tallado en hielo
aquella adolescencia que habitamos.
Habrá que someter a referéndum
las cartas de los bancos, la tristeza
que flota entre los restos del naufragio,
las flores de papel, las despedidas.
Te debo una canción.
Estoy en ello.

Ismael Serrano
http://iserrano.blogspot.com/2011/08/te-debo-una-cancion.html

LUZ IN MÓVIL (AINDA)


Ticket

Acógete a mi compañía,
a mi aguacero de planes cuando quieras.

Mi corazón es esto,
una casa con todas las luces encendidas,
una montaña de cariño,
para que escales,
crezcas...

Ainda

Este regalito me lo hicieron mis padres, que ayer fueron al concierto de "Ainda & The Miniband" y a la salida me compraron su último libro de poemas "Luz in móvil" y ¡encima dedicado!
Me ha encantado, ¡muchas gracias tanto a Ainda por dedicarmelo como a mis padres!, que pena no haber podido ir al concierto, que me dijeron que estuvo estupendo :-).
Anina

lunes, 22 de agosto de 2011

PLAGAS (JESUS CIFUENTES)

Después de la tormenta papal que ha dejado a Madrid como si aquello hubiera sido un festival de heavy, parece que ahora se queda el agujero de la ausencia tras la huída por toriles de toda esa inmensa manada de chavales que vinieron a intentar sacarse la foto con el papa.
Tremenda la estampa de la vigilia de la última noche, donde una tormenta casi perfecta provocó el derrumbe de varias carpas e instalaciones diversas donde se acogía la chavalería, y el propio Benedicto tuvo que suspender parte de su discurso, como si el propio Dios le estuviera diciendo al papa que se callase, por favor. No me digan que no. Suena como cuando en la biblia salían esas historias que de crío me impresionaban enormemente, y que tanto salían en la peli de los sábados por la tarde en la tele en blanco y negro de nuestra infancia. Me refiero a las diez plagas de Egipto, esa suerte de calamidades con que Dios castigó al faraón y a Egipto por no dejar marcharse a la comunidad hebrea esclavizada, pastoreada por un magnífico Charlton Heston como Moises, que a los ojos de los niños hacía la magia más fascinante que se pudiera uno imaginar. Pobre Harry Potter. El nunca habría podido convertir el agua del Nilo en sangre con su varita; ni llenar toda la ciudad de ranas que salían por debajo de las piedras; ni de un golpe contra la arena del desierto, convertir cada grano en una plaga de mosquitos; ni hacer que aparecieran por doquier manadas de animales salvajes que arrasaron a los egipcios, dejando tranquilos a los israelitas (tu si tu no); ni un ataque por la vía de la pestilencia que acabó con todos los ganados; ni una epidemia de úlceras incurables para toda la población; ni una destructiva tormenta tipo la del papa, que acompañada de fuego y granizo acabó con todas las cosechas; ni una nube de langostas que acabó por asolar por completo toda la vegetación que quedaba; ni la condena a la oscuridad más densa que durante tres días pesó solo para los egipcios, sin que los israelitas dejaran de recibir el sol (tu si, tu no); ni, ya por último, como brillante colofón, la muerte de todos los primogénitos de todos los egipcios, que fue por fin la puntilla que ablandó al faraón.
Uno se pregunta cómo pudieron salir de esa, si solo con dos o tres plagas ya tienes que acabar bien jodido, porque las diez una tras otra no las aguantan ni los japoneses con toda su paciencia.
La pregunta que se cierne sobre nosotros ahora es cual será la próxima plaga que dios nos envíe:¿Una tormenta de primas de riesgo? ¿La insoportable pesadez de la campaña electoral de las próximas elecciones generales? ¿La consumación matrimonial de Epi y Blas como pareja?

Jesús Cifuentes

sábado, 20 de agosto de 2011

LA ESPERANZA NO ES UN CRIMEN - JUANTXO LOPEZ DE URALDE-

Acabo de salir de la segunda sesión del juicio en Copenhague por nuestra acción el 17 de diciembre de 2009 reclamando un acuerdo contra el cambio climático en la cena de los jefes de Estado que se celebraba en el Palacio de Christianborg. Aquí os dejo lo que ha sido mi declaración final ante el juez:

“Mi nombre es Juan López de Uralde. En la actualidad soy Director de la Fundación EQUO, cuyo objetivo es la construcción en España de un movimiento social y político que trabaje para que las cuestiones de ecología y equidad estén en el centro de la agenda política. Desde muy joven estoy involucrado en en la defensa del Planeta, y he visto con el paso de los años como la situación empeora, y a los líderes políticos no les importa. O al menos no lo sufuciente. Por eso he trabajado dura los últimos 30 años para cambiar esta situación.

Vine a Copenhague para participar en una reunión muy importante: la COP15. Cuando venía, pensaba que íbamos a ser testigos de un momento histórico, en el que los líderes mundiales tomarían finalmente la decisión de hacer frente al cambio climático. Que firmarían un acuerdo ambicioso, justo y vinculante. Vine a Copenhague como delegado de Greenpeace en la COP15. Mi trabajo era asegurar la comunicación entre el equipo en el Bella Center y las oficinas nacionales de Greenpeace.

Muy pronto fui consciente de que la COP15 iba en mala dirección. En vez de trabajar  en favor de un acuerdo ambicioso que frenara el cambio climatico, los políticos buscaban la manera de eludir un acuerdo real. Las negociaciones iban rematadamente mal.

Sólo una semana después de empezar la COP15 recibimos un mensaje de los responsables de NNUU, diciendo que no habia espacio para la sociedad civil y que nuestra delegación tendría que reducirse a un grupo pequeño. Fue un signo claro de que las cosas iban muy mal: los políticos no querían testigos. De los 21.000 representantes de ONGs que paricipaban en la reunión, el jueves 17 sólo se permitió la entrada a 300, y su entrada a reuniones fue muy limitada.

Los mismos políticos y los científicos eran los que decía sobre la COP15: “Ahora o nunca. Si no se llega a un acuerdo ahora no se llegará nunca”. Era obvio que había que hacer algo para cambiar la dinámica de la reunión cuando  llegaran los jefes de estado.

Ahora, sólo un año y medio después del final de aquella reunión, hemos conocido los datos de la Agencia Internacional Energía (AIE) que muestran cómo las emisiones de gases aumentaron un 5% en 2010. Este dato es una consecuencia directa del fracaso de la reunión de Copenhague en 2009. La falta de acuerdo en Copenhague envió la señal dramática a todo el mundo de que el cambio climático no era politicamente importante.

Las emisiones aumentan, y se está haciendo muy tarde.

Cada día es mayor la evidencia científica de que el cambio climático está agravandose. La Tierra se calienta, el nivel del mar aumenta; millones de personas se enfrentan a las consecuencias de la catástrofe climática.

La situación hoy es peor de lo que era en diciembre de 2009 cuando hicimos aquella protesta. Y ya entonces era mala.

Hoy nos sentamos ante este tribunal porque les dijimos algo muy simple a los líderes mundiales: “los políticos hablan, los líderes actíuan”, porque todavía teníamos esperanza de que hicieran algo. No teníamos donde hacerlo y nos acercamos al lugar donde cenaban. ¿Es la esperanza un crimen?

Si los líderes hubieran leído nuestra pancarta, hoy no estaríamos haciendo frente a un aumento de las emisiones.

Vine a CPH con la esperanza de que aqui se tomara una decisión para salvar la Tierra. Nunca pensé que acabaría en prisión o expulsado del país.

Estuve 20 días en prisión por hacer una protesta pacífica, pero efectiva para llamar la atención de los líderes, y para que la COP15 fuera un éxito. Todo fue absolutamente pacífico. No pusimos a nadie en riesgo, pero el mensaje llegó claro y alto. Nosotros cumplimos nuestro objetivo, los líderes NO.

Sea lo que sea lo que se decida sobre nosotros, el hecho es que las emisiones globales siguen aumentando; el cambio climático continúa emporando, y los líderes mundiales no hacen nada sobre ello. ¿No será ese el verdadero crimen?”

Juantxo López de Uralde
http://www.juantxo.org/2011/08/19/la-esperanza-no-es-un-crimen/

¿En qué consiste realmente la modificación del Impuesto de Sociedades? (EDUARDO GARZÓN ESPINOSA)

Desde la publicación ayer por parte de la ministra Elena Salgado de la modificación del Impuesto de Sociedades, he escuchado y leído bastantes opiniones que valoran esta actuación como una gran actuación progresista o de izquierdas. Estas valoraciones se basan básicamente en que las medidas sólo afectarán a las grandes empresas, concretamente a las que facturen más de 20 millones de euros al año. Sin embargo, he notado que existe mucho desconocimiento sobre el propio Impuesto de Sociedades, y especialmente sobre el funcionamiento de los pagos fraccionados. En este post se pretende dar una visión sencilla pero rigurosa sobre la dinámica de este impuesto para demostrar que las disposiciones del gobierno, lejos de significar un aumento del impuesto, no cambian sustancialmente las cosas.
Para empezar hay que entender cómo funciona el Impuesto de Sociedades y concretamente el mecanismo de los pagos fraccionados.
El Impuesto de Sociedades es un tributo que grava la renta de las sociedades y demás entidades jurídicas. Su cálculo es, en principio1, muy sencillo: el último día del año2 se observa el total de beneficios que ha obtenido la empresa en cuestión durante ese año; y  luego se aparta el 30% de esos beneficios, que irán destinados a la hacienda pública. Por ejemplo, si la empresa “X” el último día del año 2011 declara unos beneficios de 1000 euros, 300 euros tendrán que ser pagados como Impuesto de Sociedades.
Sin embargo, puesto que el cálculo de los beneficios puede ser muy complejo y duradero, el legislador fiscal concede seis meses a la empresa para que ajuste bien sus cuentas y pueda pagar al Tesoro Público. Es decir, aunque el 31 de diciembre de 2011 la empresa “X” haya calculado unos beneficios de 1000 euros, no tendrá que pagar a Hacienda hasta julio de 2012. Por lo tanto, la recaudación del impuesto se produce seis meses más tarde de la obtención de beneficios. Esto viene muy mal a Hacienda, ya que no dispondrá del dinero hasta pasado un cierto tiempo. Para solucionar parte de este problema se inventaron los pagos fraccionados.
Los pagos fraccionados son adelantos de pago que hace la empresa a Hacienda para ir pagando poco a poco y no hacerlo todo de golpe. Estos pagos son tres, y se producen en abril, octubre y diciembre. La empresa “X” ya no tendrá que pagar sus 300 euros en julio de 2012, sino que ese pago de 300 euros se dividirá en pequeños pagos que se efectuarán en los meses indicados y en julio del año siguiente. Por ejemplo, en abril la empresa paga 75 euros; en octubre paga otros 75 euros, y en diciembre otros 75 euros. Al final del año 2011 habrá pagado 225 euros (75+75+75). Cuando llegue julio de 2012, como tiene que pagar un total de 300 euros, entonces pagará sólo 75 euros (300-225), puesto que ya pagó 225 euros. De esta forma Hacienda no tendrá que esperar hasta julio de 2012 para cobrar una parte del impuesto. Sin embargo, es importante destacar que al final la empresa paga exactamente lo mismo que si no existiesen los pagos fraccionados: 300 euros. Lo único que ha cambiado es la forma de pagar esos 300 euros, pues parte del pago se ha adelantado.
¿En qué consiste la reforma del impuesto de sociedades anunciada ayer por el gobierno?
Fundamentalmente consiste en que los pagos fraccionados de las grandes empresas sean mayores. Es decir, en nuestro ejemplo, digamos que la empresa “X” en vez de pagar 75 euros cada uno de los tres meses indicados, pasaría a pagar 100 euros en abril, 100 euros en octubre, y 100 euros en diciembre. Cuando llegase julio de 2012 ya habría pagado un total de 300 euros, por lo que ya no tendría que pagar más. En los meses citados la empresa se ha visto obligada a efectuar pagos mayores, pero al final del año en realidad ha pagado exactamente lo mismo que si no hubiese existido la reforma: 300 euros.
Así las cosas, la modificación del Impuesto de Sociedades que va a llevar a cabo el gobierno no es en absoluto un aumento de los impuestos a las grandes empresas. Consiste en cambiar la forma de ingresar el impuesto para cobrar antes, pero no más. Las grandes empresas pagarán exactamente lo mismo que pagaban antes de la reforma. Claro que esto no quiere decir que la reforma sea inútil. En realidad Hacienda sale beneficiada con esta modificación, ya que le viene mejor cobrar antes que después. En sentido contrario, esta medida perjudica a las grandes empresas ya que tendrán que pagar sus impuestos antes de lo previsto, con el menoscabo contable y económico que ello supone.
A modo de conclusión, esta medida supone un alivio temporal para las cuentas del estado, pero en absoluto supone una solución al problema del déficit estructural, y mucho menos una disposición altamente progresista. No podemos confundirnos y pensar que, por estar dirigida a las grandes empresas, sea una proposición de izquierdas. Tan sólo es un pequeño guiño que intenta recuperar la imagen progresista que hace mucho tiempo perdió el gobierno del PSOE. Pero la verdad es otra, y está muy ligada a los recortes sociales y recortes de derechos que lleva implementando largo tiempo este gobierno que se dice de izquierdas.

http://eduardogarzon.economiacritica.net/

viernes, 19 de agosto de 2011

MUY PUNK (JESUS CIFUENTES)

No acierto a explicarme el catálogo de jóvenes que acuden estos días a la jornada mundial de la juventud, que está haciendo estos días más asfixiante la ya de por sí asfixiante vida en la ciudad de Madrid, cuna de obras infinitas y de todo tipo de manifestaciones y celebraciones que hacen que el tránsito de una vida medianamente sosegada en esta ciudad se convierta en imposible.
La galería fotográfica que muestran los distintos periódicos en sus páginas digitales hablan por si solas de un evento masivo en el que realmente hay que tener fe para acudir, dadas las temperaturas que nos está regalando agosto en estos días, que hace parecer como que el mismo diablo quiere hacer un regalo de su fuego eterno a esta multitud de jovencitos aparentemente piadosos, unidos en último término por la fiesta y el mogollón, que forma parte del escenario posible de las cosas que más les gustan.
Pero dentro de todo lo que representa esta bacanal apostólica, lo que me llama fuertemente la atención es  que el Cardenal Arzobispo de Madrid, Monseñor Antonio María Rouco Varela, ha facultado a todos los sacerdotes en el contexto de las Jornadas Mundiales de la Juventud  a absolver a las fieles que hayan abortado y estén arrepentidas imponiéndoles “una penitencia conveniente”.
Esta medida se adopta para que “todos los fieles que acudan a las celebraciones de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud en Madrid puedan alcanzar más fácilmente los frutos de la gracia divina, que les abra las puertas de una vida nueva”, ha señalado el Arzobispado a través de un comunicado.
Es curioso que sea esa misma manada de jóvenes pro-vida los que se encuentran extasiados en las manifestaciones que contra el aborto ha promovido la iglesia una y otra vez, gritando sus consignas como verdaderos posesos, pero la vida, ya sabemos, es un mar de contradicciones.
Los escenarios que se han montado para hacer esas “confesiones en masa”, creo que en el entorno de la casa de campo, son una suerte de cubículos blancos colocados en hilera, como si fueran las casetas de la feria del libro. En las fotos que sacan del evento se dan los gestos más “peregrinos”, valga la coña, porque buena parte de ellos se encuentran riendo, como si el intercambio de secretillos fuera en realidad que se están contando chistes. La gracia divina debe ser realmente graciosa.
Entre esa misma galería fotográfica se encuentra la estampa de dos tipos con la camiseta de voluntarios, con una cresta al estilo punk de una dimensiones respetables. Como decía la canción de la polla records “moda punky en Galerías, muy punk, muy punk”

Jesús H. Cifuentes.
http://blogs.elnortedecastilla.es/cifu/2011/08/17/muy-punk-j-cifuentes-cifuceltascortos-com/

¿Por qué no se reduce el déficit aumentando los ingresos públicos? (EDUARDO GARZÓN ESPINOSA)

Teniendo en mente que el déficit presupuestario es la diferencia entre los ingresos del estado y los gastos que ha de acometer, se deduce que hay tres formas para reducirlo: A) reducir los gastos; B) aumentar los ingresos; o C) una combinación de las anteriores.

Sin embargo, en la agenda política de los gobernantes europeos las opciones B y C parecen
no tener ninguna relevancia. Desde el primer momento la ideología imperante ha dominado el debate público esparciendo la idea de que para solucionar el problema presupuestario hay que recortar el gasto público. Este discurso ha quedado claramente de manifiesto con la publicación del “Pacto por el Euro” de la mano de los dirigentes europeos, en el cual se considera totalmente necesario efectuar grandes recortes en las partidas de gasto. Y estamos también acostumbrados a ver en los medios de comunicación a los políticos nacionales más influyentes discutir sobre qué tipo de gasto hay que recortar, y nunca debatir cómo incrementar los ingresos. Ayer mismo el candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba mencionó que “prefiere quitar diputados provinciales antes que quitar maestros o médicos”. Como si no pudiese elegir otras opciones diferentes.
Apenas se dice nada de la posibilidad de aumentar los ingresos públicos. Parece que esa posibilidad no existe. Se olvida o se quiere olvidar que aumentar los ingresos públicos es otra alternativa para solucionar el problema del déficit. ¿Pero por qué los gobernantes actuales no se plantean dicha posibilidad? ¿Por qué se quiere evitar hablar de esta alternativa?
Normalmente los argumentos más utilizados giran en torno a una idea que parece obvia: para aumentar los ingresos públicos hay que aumentar los impuestos, y esta acción deprimiría aún más la economía al reducir la capacidad adquisitiva de los contribuyentes, que tendrían más dificultades para consumir y para invertir. Sin embargo este razonamiento aparentemente obvio no es del todo correcto porque está incompleto. Hay muchas formas distintas de recaudar impuestos, y no todas tienen el mismo impacto sobre la economía. De hecho, el factor más importante es a quién se le recauda el impuesto. No es lo mismo aumentar los impuestos a las personas que tienen un sueldo de 800 euros al mes, que aumentárselos a los que cobran más de 800.000 euros al mes. Resulta obvio que a ese segundo tipo de personas les afectará mucho menos una mayor contribución con la hacienda pública. Aquí está la trampa de este discurso. Cuando uno afirma que mayores impuestos contraen la economía, hay que pedirle que matice a quiénes se les va a imponer esos impuestos para revisar la veracidad de su declaración.
Con respecto a esto último, el discurso neoliberal (imperante en nuestros días) ya se ha encargado de expandir y fortalecer la idea de que aumentar los impuestos a los más ricos es un error. Los neoliberales sostienen que las personas más adineradas son precisamente las más capacitadas para invertir en la economía y, por tanto, generar empleo y crecimiento económico. Sin embargo, no parece que ese razonamiento sea muy cierto cuando estamos acostumbrados a ver cómo las grandes fortunas huyen del sistema tributario hacia oscuros paraísos fiscales y cómo se destinan a especular en los mercados financieros obteniendo ganancias ficticias que en absoluto generan empleo (de hecho, en ocasiones generan desigualdad, pobreza y hambre).
Además, incluso aceptando esa dudosa premisa de que los más ricos generan oportunidades de negocio y con ello puestos de trabajo, hay que recordar que esa misma labor puede ser igualmente realizada (incluso de forma más eficaz y con mayor alcance) por los mecanismos del estado. Al fin y al cabo, los fondos recaudados por los impuestos se terminan destinando fundamentalmente a iniciar proyectos de inversión (como construcción de carreteras, hospitales, colegios…) y a ofrecer servicios a toda la población (como servicios sanitarios, de educación, de ocio…); intervenciones que relanzan la economía al requerir trabajadores e impulsar la demanda agregada de la economía.
Por lo tanto, la vía que pasa por aumentar los ingresos fiscales es efectivamente una locura si los que van a pagar los impuestos son las personas con menor renta. Esto es así por dos razones: 1) perderían capacidad adquisitiva y disminuirían su consumo (lo que reduciría la demanda agregada de la economía) puesto que estas personas destinan una proporción elevada de su renta a consumir y 2) dada la distribución de la renta en nuestro país –donde la riqueza está concentrada fundamentalmente en pocas manos- los afectados serían la mayor parte de la población, por lo que el consumo total caería bastante y haría resentir intensamente la actividad económica.
En cambio, la vía que pasa por aumentar los ingresos fiscales es todo un acierto si los que van a pagar los impuestos son las personas con mayor renta. Esto se explica por varias razones: 1) al disponer de una elevada renta, un recorte en la misma no afectaría a su capacidad para consumir, puesto que estas personas destinan una proporción muy pequeña de su renta a consumir; 2) tendrían menos fondos para especular en los mercados financieros y por lo tanto no se seguirían haciendo más ricos a partir del dinero, no provocarían tantos desequilibrios en la bolsa o en el mercado de derivados o en el de deuda pública, y no aumentarían tanto los precios de los alimentos en el tercer mundo; 3) se produciría un reparto más equitativo de la riqueza total; y 4) puesto que las personas más adineradas representan una pequeña proporción de la población, los afectados no serían muchos.
Una vez comprendido esto, ya se entiende mejor por qué en la agenda política actual no
aparecen propuestas para aumentar los ingresos del estado: simplemente porque estas medidas perjudicarían a las grandes fortunas, que son precisamente las que más poder tienen para influir en los círculos políticos, mediáticos y económicos.
No nos podemos dejar engañar. Nos mienten cuando nos dicen que no hay dinero y que por lo tanto hay que realizar recortes en el gasto público. Claro que hay dinero, lo que ocurre es que las personas que lo tienen no quieren perderlo, y por eso influyen en los gobernantes para que no les toquen su bolsillo. De ahí que nada se haga para recaudar impuestos a los más ricos y mucho para realizar recortes sociales que, al fin y al cabo, restan recursos a los que menos tienen. Por eso se dice que la crisis la están pagando los más pobres.


El déficit público se podría combatir poderosamente si los gobernantes no estuviesen subyugados por el poder económico y financiero. Como veremos en el próximo artículo, existen medidas muy fáciles de adoptar (técnicamente hablando) que recaudarían millones de euros, que no deprimirían la actividad económica, y que darían un respiro a las arcas del estado.

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miércoles, 17 de agosto de 2011

LA CARRETERA (ISMAEL SERRANO)

Tiembla la cinta roja, el rosario regalado
bajo el espejo en el que todo se aleja.
Las manos en el volante,
la mirada en la carretera
y detrás de los ojos tu imagen,
la promesa pendiente,
las vacaciones futuras,
las dudas y los sueños haciéndose horizonte,
llenándolo todo.

Volvemos a casa,
que no es más que un estado de ánimo.
Somos de dónde nos dan de beber,
de donde nos abrazan los fantasmas
o de allá donde nuestro nido duerme.
Volvemos a casa
y el coche ronronea como un animal cansado.
En la ventanilla un borrón retrata lo que fuimos.

Nos preguntamos quién habitará la casa
iluminada bajo la lluvia,
cómo será la vida en esa aldea que dejamos atrás,
cómo serán las noches de esa muchacha
que cobra las golosinas y los refrescos
en la estación de servicio casi desierta.
Tararea una cumbia
y cuenta el vuelto con gesto mecánico.
Sonríe pensando en un nuevo abrazo.
Pero tu coche ya se ha alejado,
y devora bajo sus ruedas la vida
hecha horizonte.

Un perro camina solo por el arcén
y nos recuerda a todos los perros que tuvimos,
leales amigos que siempre trajeron la infancia
a los hogares que habitaron.
A tu lado, mientras viajas
crecen ciudades de chapa y miseria,
ciudades sumergidas, ocultas,
de negrura cegadora.
Evitamos mirar esas paredes tras las cuales
anda descalza la esperanza
y una pátina de óxido y tierra
cubre el futuro, allá donde niños mocosos
tiran piedras al olvido.

Somos esa carretera
que nos acerca a casa,
las ruinas que dejamos atrás,
el terco camión que jadea subiendo la cuesta,
el que cronometra el viaje repetido
e, infeliz, suspira satisfecho
por los minutos robados.

Y el viaje nunca acaba
porque al llegar somos otros
vistiendo el mismo cuerpo,
cansados por las horas al volante,
dichosos por encontrar tu mirada
en el asiento del copiloto
como la promesa de un hogar duradero.

ISMAEL SERRANO

lunes, 15 de agosto de 2011

SAN ISIDRO (LEÓN)

Después de comer unos pinchos por "El Húmedo", un heladito y un café especial por el centro de León, pensamos en que hacer por la tarde... nunca sabemos a donde ir desde León, siempre tenemos el mismo dilema, así que Juanma dijo que cogiamos el coche y sin rumbo... cogimos la carretera de Boñar y de repente un cartel indicaba el Puerto de San Isidro, para allá que nos fuimos. Yo creo que nunca había subido hasta allí, claro, ahora no hay nieve, pero el paisaje es precioso y dimos una vueltecilla por allí. Tomamos algo en el Alto de San Isidro, en uno de los bares más cutres que he pisado, ¡jajaja! ¡puff! y ¡que calor hacía! ¡infernal! ¡incluso allí en lo alto!
A la vuelta paramos a dar un paseito por Boñar, que estaba en fiestas, y ya rumbo a casita. Bonita tarde. No tengo fotos porque la cámara no tenía batería :-(
Anina

domingo, 7 de agosto de 2011

SOLOMILLO WELLINGTON - THERMOMIX -


Tenía ganas de hacer el Solomillo Wellington - Velocidad Cuchara -, mi madre lo ha hecho en varias ocasiones y nos ha gustado mucho, ¡así que yo tenía que intentarlo!
Ayer preparé la cebolla caramelizada y doré en la sarten el solomillo, ya que para prepararlo luego en el hojaldre tiene que ser en frío.
Hoy he acabado de prepararlo, he tenido algún problemilla al cerrarlo, no me ha quedado bien cerrado y se me ha escapado algo de juguito, pero bueno, estaba muy rico ¡que es lo importante! ¡y a Juanma le ha gustado mucho! así que lo demás es cuestión de perfeccionar la técnica, jeje.
Las fotos no son nada buenas, pero para que os hagais una idea de como me quedó, cuando lo vuelva a hacer prometo mejorar en presentación.
Anina

sábado, 6 de agosto de 2011

MAGDALENAS DE CAFÉ - THERMOMIX -






Me animé a hacer estas  Magdalenas de café - El Blog de Débora - me llamaron la atención por ser de café, que a mis padres y a mi nos gusta mucho.
Siempre que hago magdalenas o muffins tengo el problema de que al hacerse en el horno se me abren mucho y me quedan muy grandes. Y había oido varias veces que si pones los papeles dentro de moldes de aluminio no se abren tanto y quedan estupendamente. Es cierto, no se abren, pero ahora me han quedado pequeñitas y casi no me han subido y por tanto quedan menos vistosas. En fin... lo que es bueno para una cosa, no debe serlo para la otra, jajaja.
Anina

PAELLA MEDITERRÁNEA DE CÍTRICOS - THERMOMIX-



Hoy he preparado esta Paella mediterránea de cítricos - Las Recetas de Piluka
No tenía naranjas así que fue solo con el zumo de limón, aún así tenía un ligero toque dulce, tengo que volverla a hacer con el zumo de naranja, porque creo que el sabor tiene que ser diferente.
Anina

SER ADOLESCENTE EN LA INDIA - AMNISTIA INTERNACIONAL-

Murtaza Manzoor, de 17 años, fue detenido sin cargos por la policía en enero de 2011 y pasó casi cuatro meses recluido en una prisión sin dependencias especiales para menores y con limitada atención a la salud.

A pesar de que el derecho internacional obliga a tratar como niño/a a todo menor de 18 años, la policía de Jammu y Cachemira continúa encarcelado a adolescentes de 16 y 17 años como adultos.

El caso de Murtaza no es único. Muchos otros menores de edad son víctimas de las leyes de Jammu y Cachemira relativas a justicia de menores y son tratados como personas adultas.

Aunque India ha reformado la legislación nacional para hacerla compatible con la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño, en el estado de Jammu y Cachemira no se ha actualizado aún la ley y dispone que un muchacho de más de 16 años es un adulto.

Pero entre todos podemos cambiar esta ley. Por eso te pido dos cosas:

-Firma aquí para pedir al gobierno indio que reforme inmediatamente la Ley de Justicia de Menores.

-Reenvía este mensaje a tus contactos.


Recibe mi más sincero agradecimiento.

Esteban Beltrán
Director Amnistía Internacional – Sección Española

martes, 2 de agosto de 2011

HABEMUS PAPA - ISMAEL SERRANO-

Decía mi abuela “una misa no hace daño a nadie” cuando, habiendo fallecido un amigo de mi padre, pedía que se celebrase una por el difunto en la iglesia de su pueblo, aunque éste no hubiera pisado lugar más santo que los bares en los que había brindado con mi viejo. No sabía mi abuela por entonces, claro, del coste de la misa que el Papa va a celebrar en Madrid a propósito de las Jornadas de la Juventud convocadas en mi ciudad.
Dicen que al Estado no le costará nada, que sólo reportará beneficios para la capital, pero lo cierto es que entre la cesión de los espacios públicos (colegios, polideportivos), el trabajo de los funcionarios, las exenciones fiscales a las empresas patrocinadoras y otras cosas (como el traslado de los papamóvil en un avión Hércules del ejército español) los contribuyentes aportaremos cerca de 30 millones de euros para sufragar la visita del Papa. Que por cierto no viene como Jefe de Estado sino como autoridad máxima de la Iglesia, para evangelizar a la descarriada España, víctima del azote laicista que sufre occidente.
Más allá de este gasto, la propia Iglesia ha reconocido que el coste de las jornadas y de la visita serán de entre unos 47 a 54 millones de euros, según declaraciones del propio obispo auxiliar de Madrid.
La ayuda del Estado español mandada a Somalia, que sufre una hambruna aberrante, es de 25 millones de euros.
Respeto profundamente las convicciones religiosas de cada uno. Admiro el trabajo de aquellos que, movidos por su Fe, sacrifican su tiempo y sus vidas intentando paliar el sufrimiento ajeno, poniéndose del lado de los excluidos, de los que menos tienen. Muchos de ellos pertenecen a la Iglesia Católica. Es por ese respeto que me parece totalmente indispensable la separación definitiva del Estado y de la Iglesia. Y es por esto que considero lamentable que el dinero de los contribuyentes se emplee en unos actos de estas características, en tiempos tan difíciles como los que nos tocan vivir.
La Iglesia católica también tiene sus indignados y son muchos los que tratan de hacerse escuchar enfrentándose a una jerarquía que se ha alejado de sus feligreses. Se llenarán las plazas jaleando al Papa, pero las parroquias se van quedando cada vez más vacías.
Desde el otro lado del océano observo como se desarrollan los acontecimientos en mi ciudad. Aquí, en Argentina, ponemos una cinta roja en un altar del Gauchito Gil, bandolero bueno, santo pagano, para que nos proteja en la carretera, pegamos una estampa de Osvaldo Pugliese, pianista militante, otro santo que espanta la mala suerte, en las fundas de nuestras guitarras, hay quien le pide a Rodrigo, cantante de cuarteto, que le cure el alma y quien le suplica a la Pachamama para que el invierno no nos maltrate. Yo le rezo a mi amada y venero su rostro, dulce, ferozmente, bebo del breve hueco de sus manos la savia sagrada que cura el olvido, cuento las pecas de su cara como los misterios de un rosario. Brindo por el futuro mientras observo a lo lejos mi ciudad y su imagen, trémula por el calor que se eleva desde el horizonte, me trae recuerdos de los amigos, abrazos solidarios, fotos de la familia y rumor de tormenta.